capitulo dos. : el ala herida.


Reiner tenía una distracción,y era el pensar que pasaba por la cabeza de Berthold, se veía tan distinto a los judíos de las películas... quizás estaba fingiendo... eso le hacía sentir angustia de cierto modo, ya que el joven de cabellos negros había dejado de hablarle, si bien no de cuidar sus heridas, ayudarlo a alimentarse y acicalarse . Había pasado más de una semana, y ellos en ese silencio mortal.

-Berthold, sigues molesto?...- se atrevió a romper con el silencio mientras el judío limpiaba una de sus piernas, este se detuvo y parecía que diría algo, sin embargo continuó tallando, tanto tiempo en la misma posición podían lastimar su cuerpo si no se manipulaba con cuidado- hey... - se molestó, no estaba acostumbrado a que lo ignorasen.

-No estoy obligado a hablar contigo alemán- usó la ultima palabra de forma despectiva, lo que dejó perplejo al rubio.- déjame hacer mi trabajo, no me apetece la compañía de los tuyos...- lo miró a los ojos y Reiner seguía congelado por esta actitud- ¿no entiendes lo que digo? bueno, los alemanes no son tan lis..

-basta!- dijo Reiner empujando a Berthold- que mierdas son esas?

- eso mismo me pregunto yo... me lo pregunté cuando desalojaron mi casa, cuando despidieron a mi padre del trabajo... cuando confiscaron nuestra radio y nuestra bicicleta...- se reincorporó mientras pensaba sus siguientes palabras-

-mierda...-susurró Reiner intentando poner las cosas en orden dentro de su cabeza, un lado de su mente decía "te está engañando, ellos le robaron mucho a Alemania y a los alemanes, no le creas" y la otra estaba intentando asimilar lo que se sentía tragarse esas palabras rudas todo el tiempo.-

-si, mierda...- contestó Berthold continuando con su tarea, para él era suficiente con haberle cerrado la boca a ese muchacho, sabía que no podía cambiar la forma en que lo veía, pero si al menos podía hacer que mostrase algo de humildad sería suficiente.

Berthold abrío la típica lata de siempre, Reiner estaba harto de esa mala comida, pero tenía hambre, su sorpresa fue enorme al ver que esta vez el joven alto tomó un par de bocados de SU comida, sin embargo, no se sintió capaz de reclamar.

-tu mano se ve mejor, quieres intentar comer tu solo?- el rubio negó con la cabeza, se sentía extraño que el joven pusiera de repente tanta distancia, no quería que eso pasara.- esta bien...- se acercó,para darle de comer a cucharadas, como siempre.

-lo que estamos haciendo es lo mejor para Alemania, para los alemanes...-dijo pero esta vez su voz no era tan firme.

-dejar a muchos alemanes sin trabajo y sin casa, no suena como mi ideal de lo "mejor" para nadie...- dijo despacío Berthold, dando otro bocado a la comida del rubio.- por lo menos podrías callarte esas palabras dolorosas cuando estas delante de alguien que se encarga de ti- le dio de comer y Reiner mordió la cuchara, y la sujetó con su mano.

-Escucha, termina con esto pronto, no te voy a ayudar, si me matan ahora, podrías comerte esta lata completa...

-Al final, si podías comer solo... -se levantó y se fue. Reiner se preguntaba porque le preocupaba tanto lo que ese chico judío pensara de él. Miró lo que quedaba en la lata y siguió comiendo hasta acabarla.

-Reiner, despierta...- la mano de Berthold lo sacudio un poco-

-que pasa...- se desperezó. No recordaba cuando se había dormido- ¿me dormi?...

-si... es que puse algo en tu comida...- el joven se acercó y se sentó en el lecho, junto a él- porque necesitaba hacerlo...- el más alto, le sostuvo el mentón, para darle el beso mas intenso que hubiese sentido, con una lengua invadiendo su boca, una lengua que resultó viperina. Reiner rompió el beso y vio cucarachas escaparse de la boca de Berthold. estremecido del asco intentó alejarlo, sacudiendo sus brazos, fue ahi cuando sintió que le sujetaban la muñeca y abrío los ojos. Todo había sido un sueño, su protector lo sostenía con tenacidad.

-Reiner, calma... fue un mal sueño!- lo soltó despacio y suspiró.

-habían cucarachas... - se sonrojó al recordar la parte del beso- ...estaban por todas partes...

-estas bien, olvida eso... -le reconfotó colocando una mano en su hombro.

En ese momento uno de los miembros de la resistencia ingresa, pero ni se detuvo en ver a Reiner, solo dejó unos suministros en una esquina y se fue igual de rápido.

-ese tipo...

-no te preocupes, él es nuestro cordón umbilical con el mundo, vendrá una vez al día a cuidar de ti mientras no estoy- venia a despedirme...- le sujetó la mano, algo nervioso

-hey, como que despedirte?

-tengo cosas que hacer, si todo sale bien en una semana vendré a verte...

-si no?- el silencio le dejo todo claro. Y le dolió, tenía miedo de quedarse solo, pero temía más que algo le pudiese pasar a Berthold.- deja de jugar al heroe! - dijo en un tono soberbio para simular su preocupación, la actuación parecía haber salido más que bien, porque Berthold volvía a poner esa expresión herida- tu y tu grupito de roedores quedarán atrapados en una ratonera. Pronto nos libraremos de todos ustedes...- vio a Berthold soltando su mano, y se dio cuenta de dos cosas; la primera, Berthold no lo había soltado aun cuando él dijo esas cosas crueles y la segunda, que no quería que el mas alto soltara su mano.

Berthold tragó saliva y se dio media vuelta, pero Reiner le sujetó de la ropa antes de que se alejara lo suficiente.

-si te vas, van a matarme- dijo en lugar de "no te vayas"

-si no me voy esta noche mucha gente puede morir- contestó relajado, pero sin mirarle a la cara

- mi pierna está rota, no puedo ir a ninguna parte...

- estarás bien Reiner- su voz se oía algo cansada- eres un soldado... una quebradura tendría que ser un juego de niños.- el rubio soltó la ropa del más alto.

-Que te pasa. ¿tienes miedo de morirte? siempre que querías dejarme con las palabras en la boca simplemente te ibas como si nada, ahora, te quedas a pesar que dices que es urgente que te marches...- se rascó la cabeza riéndose para si mismo. había desenmascarado una mentira y se sentía orgulloso de ello.

-POR QUE TENGO MIEDO! -fue la respuesta de Berthold, que dejó a Reiner de nuevo en blanco- yo no fui hecho para esto! las situaciones me trajeron hasta aquí!, no soy un soldado como tú!- se acuclilló como si le faltase el aire, pero era solo el pánico que tenía. Reiner miraba la situacion sin entender que estaba pasando.- quería una vida comun y corriente... y ahora... ahora...- el rubio vio como el cuerpo del judío temblaba, agitándose, y como llevaba las manos a su cabeza, haciendo presión en esta.

-hey! Berthold! detente! - se dio cuenta que no le escuchaba, con esfuerzo bajó su pierna inmovilizada de la cama, y se sentó en el suelo para acercarse hasta él

pensó en la mejor manera de calmarlo, pero no se le ocurria ninguna, la sensibilidad era algo que se le había dormido hacía mucho tiempo, aunque uso un recurso de sus recuerdos. desde atrás apoyó su mano izquierda sobre los ojos de Berthold, ejerciendo una presión suave y levantándole la cabeza , en ese momento solo pudo escuchar un quejido suave y un pequeño lamento.

-tu cuerpo manifiesta miedo cuando no estas seguro si es correcto lo que haras.

-Reiner, ahora no, no me ayudas...-dijo como pequeña súplica

-si tienes miedo es porque puedes estarte equivocando con tu decisión... si sabes que haces lo correcto,no puedes sentir miedo.- destapó los ojos de Berthold y se giró, reposando sus espaldas una contra la otra.

-temblaba de miedo cuando se me ocurrió salvarte la vida- le dijo el mas alto intentando de hacer callar al rubio.

-... para mi no fue un error que me salvaras, pero para tí si... te ves mas delgado que la primera vez que te vi, estuviste compartiendo tu comida conmigo?...- ambos se quedaron en silencio.

-bajarte de la cama no era lo correcto... ¿sentiste miedo cuando lo hiciste?...- cambio de tema Berthold, que descubría poco a poco como era Reiner realmente.

-¿como voy a tener miedo de bajarme de una cama?! - se sintió un poco ofendido - ... además creo que mi pierna está bien inmovilizada...

-los judíos hicimos algo bien parece...- dijo con una pequeña sonrisa-

-eh...- Reiner sonrió y suspiró- ¿cuando decías que regresabas?

-en una semana-se puso de pie y ayudó al otro joven a retomar su posicion de reposo.-

-mierda, hasta ayudandome,parece que soy una especie de mascota para ti...- dijo sin mirarlo a la cara.- esperas que te diga algo como "regresa pronto" o "mucha suerte"?

-no quiero que digas nada que no sientas. por lo menos ten la decencia de mantener tu boca cerrada mientras no estoy...- se suponía que debía decirlo enojado, pero lo dijo con mucha preocupacion-

-haré lo que se me plazca.-se cruzó de brazos. Berthold hizo lo mismo y suspiró molesto, esta vez se marcho sin dudar. aunque no quisiera creerlo hablar con Reiner le había llenado de fuerzas para partir.- QUE NO TE ATRAPEN!- le gritó Reiner cuando salió de la carpa.

ambos sintieron un nudo en su estómago, y un dolor en el pecho, porque cuando uno intenta apagar el fuego con la mano, puede acabar quemándose.


fin del capitulo