el gorrión y el ganso
Shingeki no Kyojin no me pertenece, y esta obra es sin fines de lucro.
Reiner recordaría ese día, era el primero en que llovía desde que estaba entre los rebeldes y probablemente el cuarto desde que Berthold no estaba. Su estomago rugía de hambre y ya estaba bien entrada la tarde. nadie había pasado siquiera a verlo, en los días pasados un sujeto había aparecido fugazmente a cuidar precariamente de sus lesiones y darle de comer, ese tipo nunca le había mirado a la cara, o cruzado alguna palabra con él, acentuando su sensación de ser él mismo quien era basura. Estaba por bajarse de la cama, cuando sintió unos pasos acercándose.
-Estas despierto?- ingresó un sujeto al cual no pudo verle la cara, en realidad, no quería, le daba la impresión que no era una visita grata- que te quede claro que estás viviendo solo porque nos eres útil.
-Se están equivocando conmigo, no pienso ayudarlos, es más en cuanto me liberen, revelaré su ubicación, y me sentaré a ver todos sus cadáveres apilándose tras la ejecución, los judíos son el cáncer de esta gran nac..- Un puñetazo en la boca del estomago lo hizo callar, generandole un gran dolor, al intentar levantar la cabeza sintió un golpe en esta, que lo dejó un poco mareado.
-Yo entrenaba perros de caza, y cuando estos no responden hay que apalearlos hasta que estén felices de verte...- Reiner no dijo ni una palabra, veía en su regazo unas gotas de sangre, provenientes de una cortadura fruto del golpe en su cabeza- además de castigarles sin comer... idiota...-
El rubio se llevó la mano a la nueva herida, era pequeña, pero seguro sería mejor cerrarla con sutura. cerró los ojos y recordó el pedido de Berthold, llamándolo al silencio.
-tengo hambre...-dijo simplemente. realmente no esperaba respuesta, pero no perdía nada intentando.
-...cerdo..- y luego los pasos que lo dejaban en soledad nuevamente. era extraño, pero pensar en Berthold le traía calma, era casi como pensar en alguien especial, por más irracional que sonase.
-Reiner, llegue!- sintió unos pasos familiares y notó al judío junto a él- quería verte...- por primera vez le vio sornreir, su cara se veía preciosa.
-Berthold! ¿cuando?- su corazón comenzó a latir rápidamente cuando el más alto se quitó la camisa, su boca se hacía agua, y de la nada, este se sentó sobre sus caderas sentir tanto calor lo dejó sin habla- ¿que haces?! estás loco!?
-Que sucede Reiner? ya aceptaste nuestra comida, y aceptaste que te cuide... ¿no quieres divertirte?
-esto está mal!
-Vamos Reiner! quieres sexo conmigo! eres una persona sucia, te has dejado contaminar! - el judío abrió su boca y una lengua larga y bifurcada se proyectaba desde el interior.
-Ahhh!- abrió los ojos, apenas recordaba haberse quedado dormido, pese a la pesadilla lo que más inquietaba al alemán eran sus propios sentimientos que descubría, el notar que extrañaba a Berthold, y que le emocionaba la idea de imaginarlo sin camisa... quizás si se estaba contagiando de "ellos", esos indecentes...
intentó concentrarse en otra cosa, cualquiera fuera, pero el joven de cabellos negros estaba en cada pensamiento, y era aun mas desesperante si no pensaba en él. repasaba cada momento compartido, cada palabra que le hubiese dicho. y entrelazó los dedos de ambas manos, inclinando su cabeza en resignación, rezó todo lo que pudo por el bienestar de ese que ahora invadía su corazón más rápido que la blitzkrieg.
Se quedó dormido nuevamente, y otra vez estaba ahí, soñando con Berthold, aunque ese sueño fue distinto al resto, había un árbol enorme. y el joven alto estaba leyendo un libro, no recordaba que le leía precisamente, pero era hermoso escuchar su voz calmada. era un sueño hermoso, el viento soplaba amablemente y había olor a flores silvestres.
-¿esta es la vida normal que querías?- preguntó aun sabiendo que era un sueño, vio a Berthold bajar el libro y sonreírle, sin contestar nada.- Berth...
-estarás bien Reiner, déjame leerte un poco más.-prosiguió con su lectura.
-... no quiero despertarme... estoy algo cansado.
-no te preocupes, descansa, tendremos tiempo para hablar después...
-Berth, yo..
-sh...- susurró despacio- déjame leerte un poco más...
abrió los ojos y ya era de noche, la pequeña cortada ya había hecho un desastre de sangre por todos lados, antes de poder coagular. Reiner de todos modo sonrió, hacía mucho que no dormía de esa forma pacífica, se acomodó, intentando dormirse de nuevo, el asentamiento estaba particularmente silencioso. siempre estaba obscuro llegada la noche, pero ahora estaba silencioso, como si todos hubiesen muerto o desaparecido, era un silencio molesto, tenso. Algo sucedería, pero no tenía idea de qué.
La curiosidad lo mantuvo en vilo, cenca de tres horas, y el único sonido fueron unos pasos en la hierba; y luego, silencio absoluto nuevamente. Cuando estaba finalmente aclarando, se oyeron nuevos pasos y apenas unos minutos más tarde 3 disparos en la distancia. Reiner sintió que sería ejecutado en ese momento también, y se sorprendió a sí mismo temblando e intentando fingirse dormido.
Pero la hora no llegaba, y nadie paso a verlo hasta que el sol estaba en el zenit, quien le visitaba esta vez traía agua y pan, bebió el agua de golpe, toda junta, y el pan parecía un manjar, que fue comiendo de a poco.
-gracias- articuló con la boca llena, su gratitud era real, por mucho que le doliese el orgullo había entendido su situación real.
El hombre que le acercó la comida humedeció un trapo e intentó de limpiar algo de la sangre seca de Reiner, que solo comía a trozos la pieza de pan. ¿que tan sospechoso se vería si preguntaba por lo acontecido la noche anterior? en realidad solo quería saber donde estaba Berthold, sonrió al recordarlo fugazmente.
Berthold había prometido regresar en una semana, después de tanto esperar, era ese séptimo día, los ánimos parecían expectantes en todos, si bien, el campamento nunca era bullicioso, el poder escuchar una que otra charla susurrada era muy significativo,
Reiner sumió que llegaría en el amparo de la obscuridad, nadie sería tan estúpido de perseguir a un lugareño por el bosque, salvo él mismo, claro.
A la hora de comer, pidió un poco de agua y una toalla, quería esperar a Berthold lo mejor que se pudiese, unas cosquillas le invadían en cuanto pensaba en él.
Pero esas mariposas se convirtieron en vacio cuando entrada la madrugada no habían aun noticias de él. La sola idea de que hubiese sido interceptado le congeló la sangre, cabía la posibilidad de que no volviese a verlo, y cada hora hacía que ese presentimiento fuese más real, y más devastador. Él mismo había visto las atrocidades que le esperaban vivir a los disidentes. Él mismo había participado un par de veces de esas cosas, se le escapó un suspiro, y en su cabeza retumbaban los gritos de desesperación que una vez hubiese causado, y por otro lado las risas que esas situaciones solían causarle.
Sus manos estaban unidas en plegaria, ni siquiera recordaba cuanto llevaba así, igual tampoco le molestaba. Sólo quería saber que Berthold había llegado sano y salvo, sin embargo cada minuto pasaba en silencio, quizás más tenso que el de la noche de los disparos. Todo el mundo había cambiado su alegría expectante por un silencio purgatorio.
El cielo estaba comenzando a cambiar de color. minutos antes de que el sol intentara desperezarse, y aun no habían noticias de Berthold... Reiner se había dado por vencido, sabía que los alemanes y su inteligencia eran superiores en todo aspecto a un puñado de Judíos que no hacían más que resistirse a desaparecer de Alemania.
sentía una contradicción violenta en su interior. No sabía si estar orgulloso de su patria, o desolado por el destino de Berthold, en su interior estaba la respuesta, y eso le hacía odiarse aun más.
-hey, despierta...- Reiner abrió los ojos asustado, sin Berthold, probablemente debería morir.
-...estaba despierto...- balbuceó intentando de enfocar la mirada en quien tenía al frente.- Berth?...- preguntó preocupado, parecía su voz, pero el tono en que hablaba sonaba extraño.
-..."Berth" eh?...- Berthold estaba delante de él, finalmente y sin embargo se veía más lejos que nunca. -¿desde cuándo me hablas con tanta confianza?..
fin del capítulo 3
sé lo tarde que viene la continuación! gracias por la paciencia!
