-hey, despierta...- Reiner abrió los ojos asustado, sin Berthold, probablemente debería morir.

-...estaba despierto...- balbuceó intentando de enfocar la mirada en quien tenía al frente.- Berth?...- preguntó preocupado, parecía su voz, pero el tono en que hablaba sonaba extraño.

-..."Berth" eh?...- Berthold estaba delante de él, finalmente y sin embargo se veía mas lejos que nunca. -¿desde cuándo me hablas con tanta confianza?..

Reiner no supo que contestar, no creyó que eso le molestase en lo absoluto. Berthold tenía unas ojeras aun más marcadas que cuando partió, y sus ojos se veían duros, con menos humanidad, si es que eso era posible en un judío. lo siguió con la mirada y lo vió sentarse en una esquina de esa tienda improvisada, abriendo su camisa desenvolviendo su abdomen vendado. el rubio se preocupó y le regresó el habla.

-te hirieron... parece grave... -se sentó pero aún así no pudo acortar mucha distancia.

-no te preocupes, no me voy a morir antes de que puedas irte a tu casa... - decía las cosas que el viejo Berthold decía, pero ya no le miraba a la cara, parecía enojado, más bien parecía insensible a lo que pasara a su alrededor.

-me preocupa verte con un disparo en el abdomen y no poder hacer nada... me preocupa que estés hablándome como...-"como si no fuésemos amigos?""como si no me conocieras?"no supo que decir, no quería ponerse en ridículo.

-... ¿te preocupo? y todas las personas allá afuera siendo disparadas no?- el rubio se quedó en silencio, planteado de ese modo le hacía sentir un hipócrita.

ingresaron un par mas de personas, saludaron a Berthold, le sujetaban las manos con verdadera emoción contenida, parecían realmente felices de la tarea del joven alto cual sea que haya sido, le palmeaban la espalda felicitándolo por su compostura, por su valentía. para Reiner no fue nada distinto de como sus propios compañeros lo felicitaban, o él a ellos. no había ninguna diferencia, casi parecían personas civilizadas.

pero la herida de su abdomen se veía mal, y esas personas también lo sabían. sacaron el material médico y dos sujetaron a joven altísimo y un tercero que había ingresado último ya estaba comenzando con la limpieza.

Reiner sintió un nudo en su garganta y quitó la vista, le angustiaba terriblemente el escuchar a Berth sufriendo, aunque tenía un trapo entre sus dientes podía escuchar como maldecía y lloraba. después de horrorosos minutos el suspiro del tercer hombre delató que el proyectil ya estaba fuera del joven, lo que no significó un alivio inmediato, todavía quedaba mucho que limpiar, el rubio se sorprendió de que el judío siguiese consciente, había visto compañeros desmayarse por un par de puntos de sutura. solo cerró los ojos cuando lo acomodaron en un lecho, similar al suyo para descansar.


-dormiste bien?- fue lo primero que escuchó Berthold al despertar, movió su cabeza afirmativamente. Reiner estaba sentado, mirándolo. - deberías volver a dormir, debes estar aun muy cansado-

-... es una manera de felicitarme?- dijo poco satisfecho. mirando hacia sus pies

-no tengo idea que pasó desde que te fuiste pero...

-exacto, no tienes idea...

-...- negó con la cabeza, algo le decía que el joven no se abriría así como así- ... según lo que me dijiste y lo que escuché... supongo que cruzaste judíos a la frontera, y en el camino seguro tuviste que perder también.. no se supone que ustedes ganen...

-ganar, como en un juego... para mí no había nada de divertido cuando corrí por mi vida y me dispararon... no soy un soldado, no me imaginé nunca en mi vida tener que estar desarmado, delante de un tipo con tantos deseos de matarme.

-lo lamento...

-lo lamentas?- Reiner se quedó en silencio, claro que lamentaba que Berhold hubiese pasado por ello, pero no sabía cómo demostrarlo- no importa.

Berthold miró a Reiner, y este le sostuvo la mirada, el primero hizo una sonrisa triste que apenas duró un segundo. el rubio se sintió incomodo y se giró, intentando dormir, pero una pregunta le quitó el sueño

-me llamaste "Berth" cuando me viste... ¿porque lo hiciste?

-no creí que fuese tan grave...

-maté a una persona...eso es grave...- Reiner medito unos instantes y contestó sin voltearse.- no soy distinto de ti o de los otros que nos persiguen como a roedores

-Berth, a veces las situaciones se salen de control... y si no, mírame a mí...

-...-esta vez fue Berthold quien quedó mudo.-siento que hace siglos nadie me llamaba así...- Reiner giró la cabeza, para ver sobre su hombro hacia donde estaba Berthold, sus ojos estaban muy húmedos, y parecía que volvería a dormirse pronto.

tras un incomodo intervalo de silencio el judío habló otra vez.

-Reiner...- su voz se oía un poco dormida, el rubio asintió con un quejido, contemplándolo, de repente recordó el sueño del árbol.- si no hubieses sido soldado... que hubieses hecho de tu vida?

-no tengo idea... esto es lo que siempre quise ser- mintió porque no podía recordar sus sueños anteriores a llevar a Alemania a lo más alto- no quiero que ningún alemán pase necesidades como las que sorteó mi familia tras la gran guerra.

-parece un sueño muy noble...pero, es una mierda...- dijo el otro con toda sinceridad, la voz también parecía al borde de romperse-

-si de verdad es una mierda dime cuál es tu sueño- dijo molesto, desafiándolo.

-sobrevivir... - Berthold se sentó de un salto, aunque sintió un tirón en la herida que le hizo llevar la mano a la zona adolorida- desde que empezó esta locura, mis sueños fueron reduciéndose... quería seguir la carrera de mi padre, luego, con regresar a mi casa después de que nos la expropiasen, y cada vez eran más pequeños, leer un libro nuevo, ver una película en el cine, caminar por la calle tranquilo, ahora mi sueño es sobrevivir a esto...quiero sobrevivir a tu sueño...- dijo mirándolo a los ojos, el rubio trabó su mandíbula y cerró sus manos en puños, y retiró la mirada. tenía un nudo horrible en su garganta.- ...y todavía tienes el descaro de decirme "Berth"...- vio al más alto cubrirse la cara con las manos.

Reiner se sentía un estúpido, su sueño estaba construyéndose en base de la miseria de una persona que le importaba y mucho. quiso decir alguna palabra de aliento, pero solo gruñó un poco, porque no quería derramar ni una lagrima. no podía ver a Berthold como una rata o una cucaracha, más bien parecía una especie de gorrión, de aspecto poco llamativo y extranjero entre las otras aves alemanas, pero jamás algo dañino. si pudiese meterlo en una jaula, quizás podría convertirlo en canario...

El siguiente movimiento del hombre alto fue acostarse de nuevo, sin ver al alemán, intentando de ignorar su presencia, pero no era posible, lo que más le dolía era justamente que no podía ignorarlo, quería acercarse y ayudarlo, escuchar el timbre de su voz, acariciar su piel que pese a su aspecto rudo e intimidante era demasiado suave con pequeños vellos claros, si seguía intentando de ignorar todas esas señales de que le gustaba se moriría asfixiado por ese nudo en la garganta, que cortaba su respiración.


Por la noche unos hombres llegaron, y despertaron a Berthold, que había estado durmiendo desde hacía varias horas, discutieron muy bajo entre ellos algo que Reiner no pudo oír, y luego uno salió de la tienda, para buscar dos personas más y levantaron a Berthold, que no se veía bien de aspecto, y se lo llevaron rápidamente. Reiner había seguido todo el movimiento con sus ojos, pero no se sintió capaz de preguntar nada.

Ahora que se sentía mejor era mas difícil dormir para pasar el tiempo, y al mismo tiempo se sentía más curioso por su entorno ¿cuantas personas habían ahí? ¿habían mas tiendas con algún otro alemán capturado? alcanzaban los suministros para todos? acababa durmiéndose pensando en esas cosas, o contando números, masturbarse era una buena opción para cansarse, pero le daría mucha vergüenza que sus captores lo encontrasen en plena faena.

De cualquier forma esa noche se quedó despierto cuanto resistió, quería ver cuando traían a Berthold, pero su sueño llegó antes que eso fuese así.


Se despertó agitado tras una pesadilla que no recordó, y al ver hacia donde estaba Berthold antes ya no había nada, como si todo el día anterior hubiese sido un sueño. se sentó completamente en su cama y se estiró sus músculos estaban contracturados, hizo tronar todas las articulaciones que pudo. esa vida en un universo tan reducido no era vida en lo absoluto era casi como un ave de corral.

Estaba por seguir con esos pensamientos depresivos cuando oyó pasos, pero ya era tarde para simularse dormido, era el "entrenador de perros" como Reiner lo había etiquetado. intercambiaron miradas, pero el rubio quitó la vista de inmediato, no quería otro corte en la cabeza. el hombre no dijo nada tampoco y le acercó a Reiner una sopa, este la tomo con desconfianza, por fin algo parecía al menos casero. de reojo miraba al sujeto revisar el botiquín, leyendo en susurros los nombres escritos en los frascos.

-gracias por la comida...- dijo Reiner, el hombre se giró y sonrió, parecía que fuera a burlarse de él. solo quería iniciar una conversación y saber si buscaba medicinas para Berthold-...

-puedes leerme estos? - el judío se acercó con un par de frascos. Reiner sorprendido tomo los frascos, esperando una explicación- no tengo mis lentes, son letras muy pequeñas para mis ojos cansados de sastre.

-sastre? no entrenabas perros?- dijo Reiner molesto, aunque con un tono de completa incredulidad, el hombre se rió y señaló las etiquetas-

-sabes quién me enseñó todo lo que sé sobre perros de caza? un par de alemanes como tú, mientras estaba detenido por no llevar mi estrella de David cosida a la rop...-Reiner leyó en voz alta los frascos, no quería escuchar nada más. no quería sentirse estúpido por haberle temido a un sastre, ni quería imaginarse lo que ese hombre había pasado siendo torturado como un perro.

el hombre los tomó y regresó uno a la caja y llevaba otro en su bolsillo. antes de que se marche, el rubio habló otra vez.

-esos son para el chico que llegó herido?- sabía que se delataba con su pregunta, y que podía meterse en problemas- él llevó judíos a la frontera para escapar ¿verdad?- el tipo chasqueó su lengua con molestia mientras murmuraba algo muy bajo-

-si, si... él está bien-dijo sin mirarlo - no seremos soldados, pero somos guerreros y somos mucho más duros de lo que piensas... ni los faraones pudieron con nosotros, porque dios está de nuestro lado.- se marchó y Reiner deseo que eso fuese cierto, Berthold merecía tener a dios de su lado.


.


fin del capitulo 4
crei que había subido este capitulo hace mucho! en breve el capitulo 5