gorrion y ganso6


por fin el tan esperado capitulo final. las situaciones de mi vida cotidiana forzaron aplazar hasta hoy la publicación. y por eso mismo no tienen beta y puede escaparse más de un error o falta de acento.
gracias por el aliento y por al paciencia.


Comenzaron a avanzar despacio entre los árboles, Reiner apoyado en el cuerpo de Berthold para no poner todo su peso en su pierna herida. el trayecto era silencioso hasta que se detenian a descansar. Por la falta de actividad Reiner habia perdido estado y se agotaba pronto.

-¿No me diras cual fue tu mision?- preguntó Reiner, Berthold lo miró y despues miró hacia arriba,el cielo estaba nublado

-Mira a las estrellas Reiner...

-no se ve ninguna, esta nublado...-se quejó y miró al más alto,el cual seguia con la cabeza hacia arriba

-lo mismo ocurre con la verdad,está ahí... aunque la quieran tapar... y algún día sabrás todo... y me odiarás, y no por ser judío.

-Berth... -Reiner colocó una mano por dentro de la camisa de su compañero,y acarició su espalda, mientras escuchó un suspirar pesado en el más alto, casi parecía el intento de simular un gemido.- la verdad que necesito, es tenerte aquí cerca...- paso la otra mano , y escuchó la respiración del más alto agitarse un poco, como en sus fantsias.

-Reiner,basta...- dijo por lo bajo,retirando despacio sus manos, eran hechas a la medida de la espalda de Berthold, y disparaban sus sensaciones.

-no quiero esperar a que la guerra acabe, déjame hacerte mío ahora...

-no puedo..-dijo berthold haciendo un paso hacia atrás, todo su cuerpo estaba caliente, pero no quería seguir obedeciendo a esas insinuaciones, por el bien de Reiner

-Porque no?- Reiner habia desarrollado varios posibles finales a la peticion, pero debía preguntar para saber cual sería la excusa elegida.

- No quiero que mi primera vez sea aquí, en el bosque, como los animales...-se sonrojó un poco. Reiner le miró un poco perplejo, y algo enternecido.-Avancemos Reiner..-se acercó para comenzar lo que quedaba del trayecto, de nuevo en silencio.

Hicieron una segunda parada, Berthold se sentó a una distancia un poco mayor de Reiner. el cual no estaba cómodo con la negativa del judío.

-De verdad nunca lo hiciste con una chica?

-No!- dijo Berthold- es decir... nunca encontré a ninguna indicada...

-No creo que se trate de "la indicada" yo no fui el "indicado" de nadie...

-Yo creo que tu podrías ser mi "indicado" si yo hubiese sido una mujer... y alemana...- en realidad no estaba seguro cual de las cosas hacía más descabellada su cercanía,si el que fuese hombre o judío... igual no se arrepentía de ninguna de las dos

-Ya te dije que eso no existe... vas a un bar, le presumes a una chica bonita y la llevas a la cama... otras veces solo te dejas seducir por ellas... nada de "destino" o "felices para siempre"...

-si tu intencion era que tuviesemos sexo, con estas explicaciones tuyas estas consiguiendo lo opuesto...- bufó Berthold que se sentía celoso de algo que no le pertenecía.

-te amo- dijo Reiner,paralizando el corazón del mas alto- no existe eso de "el indicado" porque te elegiría a tí por sobre todas las cosas, y aun así nadie aceptaría mi elección... te haría el amor aquí y en cualquier parte del mundo... y me dirían que estamos mal...-se acercó a Berthold y lo beso. él no hizo nada para alejarlo,porque todo su pecho se derritió por esas palabras. pero cuando Reiner intentó avanzar nuevamente. se topo con ese muro, con Berthold negándose.

-Reiner. basta. no conseguiremos nada así... teníamos un plan.
-si, pero estoy comenzando a dudar de él. quizás solo debamos seguir este camino juntos... y huir como podamos... al carajo todo...
-no.- le tomo de mala forma, para continuar con el viaje.- ya teníamos un plan. te iré a visitar, tu familia debe estar anciosa de tener noticias de ti...
Reiner guardo silencio, no es como si pudiese decir algún comentario correcto. pero comenzaba a aceptar, dentro de si que Berthold era lo que deseaba. Para siempre. Por siempre. incluso si "siempre" significaba solo unos instantes, una noche, un par de días y luego todo se viese reducido a un fusilamiento. A su trasero como trofeo. Un por "siempre" tan efímero como el "mañana" del que hablaban.

El rubio estaba tan absorto en sus pensamientos, que apenas notó cuando las manos de Berthold comenzaron a temblar.
-no quieres dejarme ir, ¿verdad?- dijo con una sonrisa falsa. y vio al cara de Berthold pálida y sudada sus ojos obscuros apenas destellaban por la escasa luz del cielo nublado, era casi como si se encontrasen secos.
-estamos cerca, puedo oír la carretera.
-no me lleves...- rogó quedándose sin voz. como si se la hubiesen arrancado en ese instante.

-nos veremos otra vez...- susurró muy bajo Berthold. como si estuviesen al alcance de ese gran ente que lo veía todo, lo oía todo, lo sabía todo. Ese monstruo que en silencio podía reclamar lo que quisiera, de quien quisiese
-Berth...- el más alto le dio un beso apasionado, antes de arrastrarlo apresuradamente al camino que según el joven judío no quedaba muy lejos.
Reiner observó otra vez la enorme fuerza que tenía este gigante, arrastrándolo a pesar de que intentaba resistirse en silencio. Y es que la verdad un pánico le invadió de repente. El terror de poder perder a Berthold para siempre. Y de no estar luchando ni un poco para evitarlo.

-Espera- susurró con la garganta seca, en un resoplido, pero su boca estaba dormida por aquel beso, todos sus sentidos lo estaban en parte. Pero aun así seguía avanzando metro a metro, y de repente luces a lo lejos y un motor eran mas audibles, quizás era un puesto de vigilancia. Sus pies se clavaron en el suelo de repente al escuchar el primer ladrido. Habían sido detectado por los perros. Las manos de Berthold temblaron mas que antes y cerraron con tenacidad el agarre sobre Reiner.-para!- dijo aterrorizado.
-Reiner sujeta esto con fuerza, y no lo dejes caer...

Reiner sintió algo frió contra una de sus manos y solo reaccionó cuando el peso metálico le trajo viejos recuerdos, era un arma. Su mente pensó en un millón de cosas, mientras el ladrido de los perros continuaba, cuantas balas habría en el cargador? Que hacer con eso?. Entonces un haz de luz los recorrió, ya estaban ahí, dos soldados y dos perros, Reiner tragó saliva, y el miedo no el permitió levantar las manos. Sólo pudo ver a Berthold que estaba efectivamente con las manos altas, su figura ahora se veía aun mas grande, pero inofensiva por como temblaba.

-Reiner!?- le reconoció uno de los hombres iluminando su cara sucia, el rubio apenas emitió un quejido.- mierda! te dábamos por muerto...- apuntó a Berthold y sin mediar palabra lo golpeo para abatirlo.
-hey! entiende alemán!- dijo furioso Reiner, intentando contenber los deseos de atacarlo.
-si? cómo sabes?- esa afirmación levantaba muchas mas sorpresas.
- le dije que no sabía nada!- gritó Berthold, Reiner quiso negarlo de inmediato. No sabia absolutamente nada de lo que sucedía.- yo no se nada!

El otro soldado que se había mantenido en silencio se acercó a Berthold y lo maniató, empujándolo hacia la carretera. Reiner seguía confundido y sujetando el arma en su mano. su compañero se le acercó un poco mas.
-Reiner... vamos, come algo y tomate unos dias libres... te ves horrible.- no solo se veía horrible, se sentía de la misma forma-
-mi pierna esta herida...- confesó con un carraspeo en cuanto su compañero se acercó y le dio un abrazo muy fuerte, Reiner dejo parte de su peso sobre él, en parte por el dolor, en parte porque necesitaba dejar caer un poco de su carga en alguien más.
-estas en casa..- le dijo su compañero mientras caminaba hacia la carretera. Reiner por primera vez se sentía extranjero entre sus camaradas.
para el rubio existía una fuerte tentación de cerrar los ojos y dejarse dormir, olvidarse de todo ese mes y de los ojos obscuros de ese hombre y de como había hecho tambalear sus creencias mas intimas. Su compañero lo sujetaba con firmeza, y Reiner podía sentir su frgancia fuerte, y aliento a tabaco mientras hablaba de cosas que apenas quería escuchar.

Sobre el pavimento estaba Berthold sentado y otros dos soldados le apuntaban en al cabeza, Reiner guardo silencio, pero se tensó por soldados en cuestión estaban deliberando si matarlo o enviarlo vivo a sus superiores. uno bromeó inclusive con atarlo al vehículo y arrastrarlo, y que si llegaba vivo se entregaría a los superiores y si moría, al menos se habrían divertido.

-¿Para qué ensuciarnos las manos? - dijo Reiner fingiendo una risa, aunque estaba perturbado- solo es un judío.

-estabamos buscando a esta rata... no sabemos como cruzó el país tan rápido...
-que yo no se nada!- gritó Berthold, que fue silenciado de una patada en la boca-
-cállate! nadie pidió tu opinión!- de repente otra patada a pesar de que Berthold no había hecho ni un movimiento.
-ya déjenlo!- dijo el alemán aturdido mientras sus compañeros lo miraban perplejo, el arma temblaba en sus mano.- Simplemente llévenlo detenido...- intentó recomponerse.
-simplemente?- preguntó uno molesto
-hey espera!- quien sostenía a Reiner le defendió- el estuvo afuera un mes... no sabe del atentado...

El pecho de Reiner se encogió de golpe, y tuvo una inyección de adrenalina instantánea. El había estado fuera un mes.. y sus compañeros aun en la lucha...
-no sabias? -Dijo quien ya estaba suficientemente enojado con Reiner y levantó el rostro de Berthold, tomándolo del cabello- Esta porquería es la responsable de un atentado cerca de la frontera. Perdimos hombres... No puede llevárselo gratis- Reiner empuñó el arma con fuerzas y aun con su cojera se acercó a Berthold y le apunto a la cara, el sentirse de repente solo un peón de ajedrez dejado de lado, un hilo mas en una red de mentiras. Y la culpa, de haberse dejado mentir y vivir cómodo en esa patraña. Quería acabar con este nuevo Berthold que se le presentaba como todo lo opuesto de ese ideal de sonrisa calma y paz en la mirada que dormía en sus recuerdos.
-esa era tu mision?!- preguntó como si no hubiese nadie más. Berthold mantuvo la mirada en los ojos claros de Reiner y no fue capaz de asentir. Ya se había imaginado ese desenlace, como el orden natural de las cosas. Reiner era como un ganso después de todo, con un porte hermoso, aunque temperamental e impulsivo, lo notó desde que lo vio la primera vez.
-mi mision era matarlos a todos...- dijo después de pensar varios segundos- sólo inutilice un transporte y murieron algunos de su "raza superior"... incapaces de repeler a un grupo de judios que ya lo perdieron todo...-recibió entonces otro golpe, al que no puso resistencia, no quería darles el placer de verlo retorcerse, además que la mirada de Reiner apuñalandolo era un método mas efectivo para causar sufrimiento.

-Pero tu no habías perdido todo aun!-"me tenias a mi aun!" pensó conmocionado por la respuesta. Al final todo lo que le enseñaron a odiar era verdadero. Todos "ellos" debían salir de Alemania, eran manipuladores mentirosos... su amor era un paso más para intentar llegar a su objetivo. Aun así algo le impedía tirar del gatillo, y era ese hormigueo en la boca.
-¿que me quedaba? - dijo antes de intentar de bajar la cabeza, pero su captor no lo soltó, igualmente ya no miraba a Reiner a la cara.- mi sueño era solo sobrevivir.. que sueño mas patético, mi muerte sería mas significativa así, pero algo salio mal... se suponía que podríamos poner de cabeza el puesto y dejarnos unas horas libres para sacar personas fuera del país.
-te dispararon... - Reiner comenzaba a relacionar todo. El miedo de Berthold de partir... y porque regresó de esa manera...
-te pregunte que hubieses hecho de no ser soldado... porque esas personas que maté tenían sueños también- levantó la mirada y movió sus labios sin emitir sonido. Reiner sin embargo leyó las palabras de su boca ensangrentada "te amo"
-disparale!- dijo uno de sus compañeros y aprovechó el rostro expuesto de Berthold para golpearlo con su puño, esta vez dejando su cabeza libre, la cual se golpeó contra el suelo.
-no voy a matarlo!- dijo Reiner como si le hubiesen pedido asesinar a su madre.
-estas de su lado? Él mató a nuestros compañeros! nos puso en verguenza!- objetó quien habia golpeado al prisionero.
-no lo matemos!- dijo quien había ayudado a Reiner a llegar hasta ahí- si lo llevamos vivo podemos ganar un ascenso!- El prisionero seguía con su cara escondida en el camino. Reiner quitó la mirada unos segundos, su mente necesitaba descansar, pero ese descanso duró unos segundos, Berthold emitió un quejido intentando levantar su rostro por sus medios.
-dispara...- Reiner se encontró con esos ojos negros llenos de amor, de una paz sorprendente- sabes que mi sueño no será posible... apuesta por el tuyo...
Reiner entendió que sus sentimientos fueron sinceros, todo el tiempo. que Berthold era una hermosa persona, un ser humano exactamente igual a él, seguro mejor que él.
tomó aire y cerró su dedo en torno al gatillo mientras derramaba lágrimas llenas de dolor, podía sentir el sonido de su corazón descgarrandose, de toda su vida yéndose al demonio, por una decisión de la que podría arrepentirse por siempre.


.

Tras el estampido, llegó un segundo disparo en cuanto Reiner pudo, y se acerco a Berthold, levantándolo a duras penas del suelo. Este sorprendido, con la cara llena de sangre intentó coordinar mientras escuchaba uno de los soldados heridos gritar insultos.
-Reiner! que haces!?- dijo intentando discutir- es tu oportunidad de..
-estoy apostando por mi sueño!- le gritó y le dio un beso, estaba apostando todo por ese "siempre" que podía durar segundos.- movamonos!- dijo sabiendo que no podía ir muy lejos.
el rubio intentó de liberar las manos de Berthold, que fue imposible, entonces miró el bosque e intentó poner sus pies en ese rumbo.

Hasta que un nuevo disparo rompió el cielo, y después otro, aparentemente no había logrado matar a sus compañeros, su inconsciente le había traicionado, y le costaría la vida a ambos.
Tras los estampidos sintió el peso de Berthold sobre si. En la caída Reiner solo sostuvo el torso de el otro hombre, que tanto amaba, que era su único sueño en ese momento.
Acaricio su rostro golpeado e inflamado, mientras quien había sido su compañero tantos años se acercaba a él, aun herido apuntandole con el mismo odio como quien quiere acabar con un parásito. Reiner tomo el arma e inspiró, quedaba solo una bala en la recámara.


disparó.

Entonces la nada.. el silencio absoluto


Al abrir los ojos nuevamente ya estaba en un hospital militar.
-Dónde estoy?
-estas en el hospital, la noche anterior te encontraron en al carretera, según los soldados que te rescataron, sobrevivieron a un intento de tomar el puesto de vigilancia.. ¿puedes creer que haya personas tan ciegas de ir contra el reich?- suspiró y limpió el sudor de su rostro con un paño húmedo y limpio- eres muy afortunado,tus compañeros no tuvieron tanta suerte, además por mas de un mes te dieron por muerto...¡felicitaciones por regresar del otro lado!- dijo la joven enfermera, seguro que todavía era una estudiante, o parte de las juventudes, y tan ciega como él lo había sido hasta hace poco.

Quiso preguntar por Berthold.. pero sabia claramente su destino. Nunca se encontrarían, ni se escribirían a diario... ni escaparían juntos.

sólo eran sueños.


.


fin:
me odio mucho por haberla terminado.. pero me odiaría más de no hacerlo!
gracias por leer, si bien cambié el final... no me arrepiento, y si bien es muy ficticio, bueno, es ficción.

no incluí todas las analogías a gansos y gorriones durante todos los capítulos . tampoco quería desenfocar tanto la historia.
pero Reiner no solo es un ganso por que es un "ave de corral" o porque sea impulsivo, también es por el paso de marcha, el "paso de ganso" aunque los alemanes le decian el "paso de puñalada"
y Berthold el gorrión porque en algunos sitios como las palomas les consideran "ratas voladoras" son oportunistas y se han expandido territorialmente a cada esquina del mundo donde el hombre haya viajado.