¡Por fin, actualizo el fic! Espero poder hacerlo con más frecuencia, y muuuchas gracias por todos los reviews y la paciencia ^^.

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Importante: Fic inspirado por 'Tempest', de kaiserklee ( s/9972423/34/Tempest)

Disclaimer: Frozen NO me pertenece, sino que a Disney y sus asociados.


Honor

Por

Capítulo V

Al día siguiente, lo primero que hizo la muchacha pecosa, fue darse la media vuelta, esperanzada de que Elsa se encontrase allí, junto a ella, solo para ella, mas para su desilusión estaba completamente sola en esa cama. Sin poder evitarlo, la princesa tocó con su índice sus labios, preguntándose si la otra chica había sentido el beso que ella misma le dio la noche anterior.

La joven, entonces, se reincorporó de su puesto, y se acomodó en donde había estado la reina de Arendelle la noche anterior, descubriendo que estaba ligeramente cálido, claro indicio que hace poco ella se había levantado.

Anna, entonces, soltó un suspiró.

Recorrió entonces con su mano el lugar donde Elsa se había encontrado, y aspiró con fuerza el aroma que la misma chica había dejado tras de sí. ¿Cuándo? ¿Cuándo había sido el momento exacto, en que la 'Reina de Hielo', se había convertido en primera necesidad para ella?

Sencillamente, no lo sabía, y tampoco es que quisiera saberlo; el asunto es que ella estaba siendo muy dependiente de la otra joven, y eso la asustaba un poco; como se había dicho con anterioridad, la chica siempre había esperado a su príncipe azul… y sin saber cómo, Elsa se había convertido en éste.

De pronto, la puerta de la habitación se abrió de forma abrupta, saliendo una criada en el acto, la cual casi pegó un grito al ver a la princesa en los aposentos de la mismísima reina.

-¡Princesa Anna! ¿Qué hace aquí?

-Decidí acompañar a la reina.-y esto lo dijo con tanta convicción, que la criada no le quedó más que asentir con la cabeza.

Y mientras la muchacha de cabellos cobrizos comenzaba a tratar con la criada, Elsa se encontraba en el cuarto de reuniones del barco.

-El actual rey Hans ha conseguido como aliados al reino de Arawn, reina.

-¿Pero cómo la ha hecho?-los ojos azul hielo de la joven, se abrieron mucho.-¿No qué el rey Brannor, era acérrimo enemigo a las monarquías absolutistas?

-Así es, pero el rey Brannor tiene una hija, Rufia, la cual no tiene muchos pretendientes, a la cual Hans le ha ofrecido matrimonio.

-Ese bastardo….-dijo la reina entre dientes.-¡Cree que con su puesto como nuevo monarca de Lantz, puede hacer y deshacer cómo quiera!

-Reina, hablemos seriamente… Arendelle ha quedado mal después de la guerra con Lantz, los campesinos están hambrientos y los nobles descontentos… claro, ayudó mucho que la princesa Anna fuese su… 'invitada', pero es necesario entregarla ahora al rey Hans.

-¿No lo entienden? Si cedemos ante ese usurpador, daría pie a que pidiera más y más cosas… yo conozco a Hans.

-¿Y cómo cree conocerlo tanto?

-Cuando viajé a Lantz por última vez, Hans me propuso… ciertas cosas. Pero eso no es lo importante, lo que interesa ahora es que debemos devolver Lantz a un gobierno constitucional, como el rey Mitya lo quería.

-¿Y cómo pretende hacerlo?-preguntó entonces uno de los ministros presentes.

-Muy simple, debemos entregar la corona al príncipe Mikhail, el otro hermano de la princesa Anna.

Durante todo el viaje, Elsa evadió cuanto pudo a Anna, al grado que sólo se veían al cenar, puesto que la reina llegaba muy tarde a dormir, y se levantaba apenas salía el sol, teniendo de esa forma, prácticamente, cero contacto con la muchacha pecosa.

Finalmente, desembarcaron en las costas de reino del Oeste, en donde toda una comitiva esperaba a la reina, entre ellos el rey, Oswald, su hija Hilde y su hijo Bruce.

-¡Eeeeelsa!

Y sin poder reaccionar, la princesa del reino del Oeste, se abalanzó sobre la delgada y curvilínea figura de la propia reina Elsa. Siendo así, la reina desprendió un poco a Hilde de su cuerpo, y posó sus ojos azul hielo, que no estaba fríos en lo absoluto, en la muchacha de cabellos negros y enormes ojos grises.

-Hola, Hilde.

Hilde y Elsa, eran cercanas; y es que, fue la propia Hilde quien pasó una larga temporada en el reino de Arendelle, algunos meses antes que los padres de la actual reina falleciese.

Y Anna, quien vestía ropas de criada para que nadie sospechase de su verdadera identidad, puesto que sería peligroso, estaba enferma, enferma de celos. ¿Por qué esa princesa, trataba así a su Elsa? Pero esperen, ¿en qué momento ella consideró a la 'Reina del hielo', como propia? Sin poder evitarlo, ella posó con intensidad sus ojos sobre Elsa e Hilde.

Lo que Anna no notó, era que el príncipe Bruce, el cual poseía los mismos ojos grises de su hermana, captó de inmediato la atención de éste.

-Elsa, te he extrañado tanto… no sabes cómo me aburren esas criadas…

La muchacha de cabellos rubios platinados, sencillamente formó una pequeña sonrisa. Hilde era algo así cómo la hermana menor que jamás tuvo, y la quería en demasía…

Pero no tanto como a Anna, la cual estaba en los jardines del palacio, de muy mal humor. ¿En qué momento, había dejado que la otra chica se apropiase de Elsa? ¡Si tan solo, pudiese nuevamente capturar la atención de la reina!

-Hola.

Los ojos verde azulados de la chica, se desprendieron de una rosas rojas que había en el jardín, hasta posarlos en los amables ojos grises del propio príncipe Bruce.

-Buenas tardes, príncipe.-y dicho esto, la joven hizo una pequeña reverencia.

-¿Quieres dar un paseo conmigo?

Anna miró dudosa al príncipe Bruce por unos breves instantes. Había algo en él que no le daba buena espina, mas estaba tan, pero tan enrabiada de que Elsa estuviese con esa tal princesa Hilde, que no le quedó más remedio que aceptar el ofrecimiento del mayor de los dos hijos del rey Oswald.

-Como usted desee.

Y dicho esto, el príncipe, del cual la joven tuvo que aceptar que era algo guapo, entrelazó el brazo de la princesa de Lantz, y comenzaron a caminar por los extensos jardines que le ofrecía los terrenos del rey del reino del Oeste.

Ya cuando anocheció, se sirvió una cena en honor a la reina de Arendelle. Por supuesto, Anna quedó exenta de la invitación, en vista que a ojos de aquel reino, ella era una criada más de Elsa, por mucho que fuese del interés del príncipe Bruce.

Sin embargo, Anna no se quedó tranquila con aquel papel, por lo cual logró colarse entre la servidumbre, y de esta manera observar, o más bien dicho espiar, a la chica de ojos azul hielo y a la princesa Hilde.

Vale, que Elsa salga con chicos, pero… ella debía de ser la chica de la muchacha, y nadie más.

-Muy bien, reina Elsa, hemos conversado lo suficiente, y creo que mi respuesta le parecerá satisfactoria.-dijo entonces el rey Oswald bebiendo algo de vino.-Con mis ministros hemos decidido, aliarnos con usted contra el traidor rey de Lantz.

-No se arrepentirá, rey Oswald, se lo aseguro.

Seguidamente, vino la sobremesa, en donde la princesa Hilde estaba más apegada a Elsa que nunca, lo que sólo hizo que eso enrabiados celos surgiesen desde lo más profundo del pecho de la princesa de cabellos cobrizos. Hastiada, salió del castillo, y se encaminó a los jardines, esperando distraerse un poco de esos horribles sentimientos.

Estaba de lo mejor paseando por los terrenos, tratando de pensar en cómo recuperaría la calidez en el helado corazón de la reina de Arendelle, cuando de pronto sintió como 'algo', o más bien dicho alguien, la rodeaba por la cintura.

-Con que aquí estabas, Anna.

Los ojos de la chica, se abrieron mucho, sobre todo al sentir aquel aliento sobre su oreja izquierda. Rápidamente, la joven miró por el rabillo del ojo hacia atrás, topándose con los ojos grises del príncipe Bruce, los cuales al parecer de ella tenían un extraño y peculiar brillo.

-¿Príncipe Bruce?

-El mismo.-y tras decir esas palabras, el muchacho cogió a Anna por los hombros, dándole la media vuelta, para así encararla.-Te vi observando en el cena… ¿Me mirabas a mí, verdad?

-N-no… yo…

-Venga, no seas tímida, criada.-habló, para seguidamente, posar sus labios de forma brusca sobre los labios de la joven.

No pudiendo evitar sentir asco al respecto, la chica trató de quitar al príncipe de sí misma, el cual ya estaba comenzando a recorrer con su mano el muslo de la muchacha, a lo que Anna comenzó a temer de éste.

-No la toques.

Y fue cuando una ráfaga de hielo emergió de las manos de Elsa, la cual golpeó de lleno al príncipe Bruce.

-¿¡Pero qué…!?

-Repito, no la toques.

Los ojos de Anna se abrieron mucho, al mismo tiempo que el asustado chico desprendía sus manos de la joven. Seguidamente, éste mismo se dio la media vuelta, para así encarar a al reina de Arendelle.

-Vamos, Elsa, es sencillamente una criada más, deja divertirme un poco…

-¿No lo entiendes? Ya te he dicho… déjala.

Aprovechando el momento, la chica pecosa salió de donde se encontraba, y se apegó al lado de Elsa, rodeando su pecho, para así descansar en su regazo, a la vez que comenzaba a sollozar, después de todo la situación así lo ameritaba.

-Pero, Elsa…-insistía el príncipe, no entiendo que por qué una reina, protegía de esa manera a una criada, como se suponía que era Anna.

-Ella es mía.- sentenció finalmente la muchacha, rodeando la cintura a la otra joven.-Además, sabes muy bien que al rey Oswald no le gusta que te metas con criadas, menos aún si estas no son de tu servicio personal.

-Está bien.-balbuceó el chico, sintiéndose intimidado por la mirada de Elsa.-Hagamos como si esto no hubiese sucedido, ¿de acuerdo?

Y tras decir esas palabras, el muchacho se alejó del sector lo más rápido que pudo, aún algo asustado por el hielo y la mirada de la reina, quedándose ambas jóvenes completamente solas.

-Elsa, yo…-

-No me malentiendas, Anna.

-Pero, tú has dicho que…

-Sé lo que dije, pero sólo hice porque nunca dejaría que alguien de la realeza, cómo tú lo eres, sea mancillada por un príncipe de poca monta.

-Entonces… yo…

-Debo irme, arreglaré todo para que mañana mismo salgamos de aquí.

-¿A dónde iremos…?

-A Lantz, ya tenemos todo acordado.-Elsa hizo una pausa, y miró a la otra chica a los ojos, a lo que ella no pudo evitar sentirse nerviosa… últimamente, la otra muchacha la ´ponía muy nerviosa, tal vez demasiado.-Tú seguirás en tu papel de criada, pero te disfrazaremos, es muy peligroso que sepan que tú estás con nosotros.

-Entiendo…

-Es hora de dormir, mañana nos espera un largo día.-dicho esto, la joven se dio la media vuelta.-Buenas noches, Anna.

Y dicho esto, la reina comenzó a ir a sus aposentos, y en vista que nadie la observaba de frente, dejó que su mirada tuviese un doloroso toque. Ciertamente, la situación la abrumaba. Por una parte, no podía perdonar la traición de Anna… mas por otro lado…

-Elsa, te esperaba.

La chica alzó la mirada, y se encontró con la grisácea de la mismísima Hilde.

-¿Qué sucede, Hilde? Debo dormir, mañana partiré en la madrigada hacia Lantz, y…

Pero antes de que la joven pudiese decir algo más, fue Hilde quien se abalanzó nuevamente sobre ella, y posó sus rojos y carnosos labios sobre los helados de la propia Elsa, quien abrió mucho los ojos.

-¡Hilde! ¿Qué haces?

-Yo, Elsa, siempre te he amado, en serio que sí… por favor, correspóndeme.

Y otra vez la princesa de reino del Oeste, atacó los labios de la otra muchacha, pero esta vez lo hizo con más fuerza, con más fiereza. Acorraló entonces a Elsa en una pared, y comenzó a acariciarla de manera descarada.

Con la mente nublada, los instintos de la joven dieron rienda suelta, y en cuando menos lo esperó, correspondió el beso de la que consideraba su amiga.

Pero en vez de Hilde, sólo un nombre pudo expulsar la chica…

-¡Anna!

-¿Qué has dicho?-dijo rápidamente la muchacha de cabellos azabaches, mostrándose entre sorprendida, dolida y decepcionada.

-Yo… no puedo…-tartamudeó la reina, desprendiéndose de Hilde, para así entrar lo más veloz que pudo hacia su habitación, con la respiración entrecortada y agitada.

¿Qué había hecho…? ¡Por Dios! ¿Qué había sucedido? Y más importante aún, ¿por qué había soltado el nombre de Anna, y no el de Hilde, como debía ser? Y además, ¿desde cuándo aceptaba besos así nadas más, de una chica?

Elsa lo sabía; como reina que era, jamás podría unir su vida con la de una mujer, puesto que debía casarse y dar a luz a un heredero, pero… el asunto de Anna, era diferente, porque ella, porque ella…

¿Qué realmente quería hacer con Anna?

Abatida, la muchacha se dejó caer sobre la cama que estaba en la lujosa habitación, y un par de lágrimas, secas y solitarias lágrimas, recorrieron por sus pálidas mejillas, las cuales estaban ligeramente sonrojadas, debido a su reciente altercado con Hilde

Pero ahora no era tiempo de sentimentalismos; mañana iría a Lantz, y terminaría de una vez por todas, esa inminente guerra. Apenas teniendo fuerzas para colocarse su camisola, la chica se arropó y pronto cayó dormida…

Y ella, que siempre tenía el control de todo, no lo tuvo en sus sueños, en los cuales Anna de Lantz era la protagonista principal.


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