Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer, a excepción de algunos inventados.
La trama es enteramente mía.
Esta historia nace a partir de un sueño que tuve hace un par de noches. Totalmente loco y descabellado, espero que les guste.
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LA SIN RAZÓN
2
Volví a fijar la vista en mi reflejo en aquel espejo viejo. Ya había terminado de teñir mi pelo de un color castaño con reflejos rojos. También lo había cortado un poco.
–¡Marie! –me llamó por mi antiguo nombre Jake.
–¿Qué hablamos Jacob? Ese ya no es mi nombre –me quejé frunciéndole el ceño.
–Bueno disculpa, es que se me hace difícil acostumbrarme a "Isabella" –al tiempo que decía mi nuevo nombre hizo unas comillas con los dedos.
–Si no te gusta sólo dime Bella –le dediqué la sonrisa más radiante que me salió.
–Bueno "Bella" –ahí estaban las comillas de nuevo. –Te queda bien ese color de pelo –admitió.
–Gracias Jake –me paré y le di un beso en la mejilla.
–¿Por qué yo no tengo nuevo nombre? –preguntó con expresión triste. Expresión que me hizo estallar en carcajadas.
–Porque no hay ninguno que pegue con tu cara –me burlé.
–Bueno ya, no vine a hablar de nombres –dijo molesto.
–Oh vamos, no te enojes. Sólo era una broma –me defendí. –En todo caso, ¿de qué viniste a hablar? –le pregunté cambiando de tema.
–Tengo algo que mostrarte –declaró.
Tomó mi mano y me dirigió a la habitación continua, que era la de él. De una caja, que se notaba era muy antigua, sacó tres frasquitos; uno violeta, otro rojo y el último azul.
–¿Y esto? –pregunté sorprendida. En mi vida había visto algo igual.
–Son perfumes –respondió a mi pregunta. Yo lo mire sin comprender.
–¿Perfumes? ¿Y para qué queremos perfumes? –le exigí saber. ¿Se había vuelto loco?
–Calma, no son cualquier tipo de perfumes. Ocultan nuestra esencia –me reveló.
–¿Y de dónde los sacaste? –quise saber.
–Me los dieron mamá y papá una semana antes del desastre –su mirada parecía melancólica, como perdida en el tiempo.
–¿Y cuál se supone que es el mío? –agarré el violeta para oler su fragancia. Olía a violetas. Cómo no.
–El rojo, ese es de Renesmee –dijo sacándomelo de las manos.
–Nessie –le corregí.
–Dame tiempo, todavía no me acostumbro a estos nuevos nombres –suspiró. –¿Cómo dijiste que era nuestro apellido?
–Swan. Era un amigo de papá –le expliqué antes de que preguntara.
–Y supongo que esta era su casa, ¿no? Por eso estamos aquí –su voz sonaba con cierta repulsión.
–Oye, Forks es un lindo lugar para vivir –defendí mi elección.
–Siempre llueve y esta húmedo –siguió quejándose.
–Bueno, ya está bien Jacob. Hubieras pensado tú algún plan –le escupí enojada para luego salir de allí.
–No te enojes Marie –empezó a seguirme por toda la casa.
–¡Mi nombre es Bella animal! –grité enfadada entrando a mi habitación. Cerré la puerta de un portazo y puse la traba.
Lo escuché merodear un rato en el umbral de mi puerta.
–Te dejo tu perfume aquí. Tienes que ponértelo una vez al día, dura 24 horas. ¡No te lo olvides o nos descubrirán! –lo escuché decir a través de la dura madera de la puerta. Luego se fue.
Hasta que no estuve bien segura de que se hubo ido, no abrí la puerta. Agarré lo más rápido que pude el perfume y volví a encerrarme en la habitación. No tenía deseos de ver a nadie. Dejaría que él se encargara de Renesmee. Perdón, de Nessie. Sólo por ese día.
Me quedé mirando fijamente aquel frasquito rojo. Era como hipnotizante. El líquido de su interior parecía brillar. Era un brillo débil, pero que yo podía percibir. Luego lo olí. Eran fresas. Me eche un poco y luego lo guardé.
Me quedé vagabundeando en la habitación hasta que me aburrí. No era una persona que sirviera para estar encerrada entre cuatro paredes. Salté por la ventana hacía el patio trasero. Seguro que Jake me había escuchado, pero aun así no vino a buscarme.
Corrí en dirección al bosque y me adentré en lo más profundo de él. Había oído que un río cruzaba por ahí, así que lo busqué. Busqué y busqué por horas, hasta que pude encontrarlo. La vista era preciosa. Me recosté contra un árbol a admirar la vista, y no supe en que momento me quedé dormida.
Un suave roce en el brazo me despertó. Ahí, al lado mío, se encontraba parado un chico.
–¿Qué haces aquí? Es peligroso –me advirtió.
No le pude contestar porque me quedé admirando su belleza. Su rostro parecía cincelado. Sus facciones eran finas y elegantes, y poseía unos ojos dorados de infarto. Su cabello cobrizo se movía con el viento. Y su cuerpo se notaba musculoso bajo toda su ropa. Pero algo lo hacía extrañamente peligroso. Su palidez.
–¿Qué haces aquí? –volvió a preguntar, impaciente.
–Sólo me escapé un rato de casa –le respondí en un susurro.
Una suave brisa me trajo su olor. ¡Lo sabía! Él era uno de ellos. Uno de los fríos.
Traté de guardar las apariencias y recordé que no podía reconocerme.
–¿Quién eres? –me interrogó.
Lo miré con recelo.
–Soy Isabella Swan, mis hermanos y yo nos mudamos hace poco –expliqué para salir de apuros. Deseaba irme a casa rápido.
–Ah, los sobrinos de Charlie, ¿no? –siguió con su interrogatorio.
–Sí, exacto –me paré para encarar el camino de regreso.
–Lamento mucho su pérdida –dijo con pésame mientras me seguía. Yo sólo quería deshacerme de él. – Soy Edward Cullen –se presentó ofreciéndome su mano.
Yo reuní todo el valor que pude y se la estreché.
–Un gusto –dije seca, sin humor. –Bueno ya debería volver a casa, nos vemos Edward –lo saludé.
–¿Quieres que te acompañe? –hizo acto de presencia su caballerosidad.
–No, no. Sé muy bien el camino de vuelta. Gracias –y me apresuré a volver a la casa.
Entré agitada, lo cual asustó de muerte a Jacob y captó la atención de Nessie. Si, ya me había acostumbrado a su nuevo nombre.
–Marie, ¿qué te pasa? –preguntó exaltado, abrazándome para cerciorarse que estuviera completa.
–¿Cuándo vas a aprender que mi nombre es Bella ahora? –me enfadé.
–Lo siento, lo siento. Puedes decirme por qué carajo entraste así a la casa –exigió con los dientes apretados.
–Me encontré a uno –sólo logré susurrar. Recordar sus ojos dorados me daba escalofríos.
–¿Uno quién? –preguntó. Se estaba alterando.
–Uno de ellos, uno de los fríos –le contesté.
¡Holaaaa! Acá está el segundo capítulo. Me costó bastante concentrarme para escribirlo. Estoy muy en las nubes últimamente. Espero que les haya gustado.
(Serán así, capítulos cortitos que trataré de subir a menudo.)
Cualquier crítica o sugerencia será tenida en cuenta!
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Mademoiselle Michelle.
