Disclaimer: Si yo fuera dueña de todo esto... alguien ya me habría dado un tomatazo xD sólo puedo adjudicarme la trama
Aclaración: Es un capítulo intermedio en el que decidí explicar la razón por la cual Bella hizo lo que hizo.
Canciones recomendadas:
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You ruin me - The Veronicas
Try
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Bella
–¿Estás bien?
Miró los ojos angustiados de Jake.
Tengo el corazón roto, ¿se puede estar bien con eso?
Se limitó a encogerse de hombros, pero para Jacob fue suficiente.
–Deberías ir con él y explicárselo, merece saber la verdad y que decida si quiere permanecer a tu lado o no y…
–No –lo interrumpió bruscamente–. No. No. Es un amor de adolescente, se evaporará después de un tiempo.
–Vi su rostro, cariño, siente lo mismo que tú. Y lamento decirte que no pareces alguien que tenga un "corazón roto" por un amor adolescente. No.
–Jacob, prométeme una cosa –lo miró fijamente–. No lo busques ni le expliques nada. O desapareceré y ni siquiera tú podrás encontrarme.
Él saltó y silbó por lo bajo.
–Yo no –miró la expresión de su rostro y suspiró–. Ya no pienso hacerlo.
–Vete –miró la puerta de su cuarto–. He tenido suficiente de ti por hoy, prometo no matarme, no lo hice ni siquiera hace mucho –sonrió con pesar y Jacob volvió a suspirar.
–Bien, pero estaré viendo televisión, si me necesitas por cualquier cosa no dudes en buscarme.
Sus ojos se anegaron en lágrimas y él se fue. Bella se lo agradeció y se tumbó en su cama, sin importarle que todavía tuviera puesta su ropa, por suerte hoy no se había maquillado. Cerró los ojos y trató, con éxito, no soñar con Edward, pero fue peor, mucho peor, porque soñó con Forks. Y con sus padres.
(°-°)
Espió por la puerta entreabierta, tratando de no hacer ruido para que no notaran que había llegado de la escuela, por suerte ellos no iban por ella, gracias a que la señora Green, que vivía en la misma calle, recogía a su hijo, pero ella no le hablaba tanto como para considerarlo su amigo. El único que tenía era Jacob.
Aguantó la respiración cuando escuchó pisadas, pero respiró con alivio cuando sonó un portazo, eso significaba que la pelea había terminado, Charlie probablemente estaba en la sala o en el baño, arreglándose para ir a trabajar y Reneé en la habitación, llorando o gritando.
Respiró hondo para darse valor y entrar, despacio, con cuidado, hasta el momento nunca le habían hecho nada, pero probablemente eso no duraría, ¿cuánto tiempo tardarían en aparecer los golpes?
–Isabella –ahogó un grito y se obligó a mirar a Charlie, tenía una sonrisa, aunque sabía que era falsa, casi siempre lo eran, sólo podía confiar cuando las arrugas alrededor de sus ojos aparecían–. No te escuché llegar.
Se mordió la lengua para no responder como quería, probablemente eso atraería su atención y las peleas serían ya de tres, nadie sabía sobre eso. Excepto Jacob aunque ella no se lo había dicho, estaban en su habitación cuando una pelea comenzó, así que tuvo que explicárselo. Y él seguía guardando el secreto. También por eso no tenía amigos, eso significaba invitarlos a casa.
–Sí –respondió sin sonreír. Las sonrisas no significaban lo mismo bajo ya, eran una máscara para hacer creer que eran una familia perfecta, unida, sin peleas–. La señora Green fue muy amable.
Charlie asintió de forma ausente, se ajustó la pistola en el cinto y ella evitó temblar o salir corriendo, eso sólo serviría para que la reprendieran. Ya sabía cuál era su papel: ser la perfecta hija callada, obediente, que no se acurrucaba en su cama cuando comenzaban los gritos, que tenía una familia amorosa y era feliz.
–Lo sé –él caminó hacia la puerta–. Nos vemos después –abrió la puerta– ¡Te amo! –gritó lo suficientemente alto como para que los vecinos escucharan, Bella evitó rodar los ojos cuando escuchó la respuesta de Reneé.
Te amo, siempre decían eso. Y no eran palabras huecas, lo decían en serio, así como se lo decían a ella.
Subió cuidadosamente los escalones hasta llegar a la recámara principal, su casa no era muy grande, pues el que Charlie fuera jefe de policía no generaba grandes riquezas, al menos no en Forks.
–Marie –saludó Reneé con los ojos llorosos cuando ella abrió la puerta. No dijo nada sobre el nombre. Ella era Isabella o Marie, sólo Jacob tenía permiso para llamarla Bella, era alguien confiable que no fingía, que sabía la verdad–. ¿Cómo te fue en la escuela?
Murmuró una respuesta vaga que le bastó, aunque dudaba que se interesara como siempre en ella después de una pelea. No intentó decirle que lo dejara, no servía. Y ni siquiera sabía quién de los dos era el más afectado, cuando Charlie se quedaba lucía igual de desconsolado que Reneé. Y a ambos se les iluminaba el rostro cuando el otro aparecía.
No podían dejarlo porque hacerlo los destruiría más que seguir con su relación.
–¿Por qué? –susurró con voz queda, pero ella la escuchó. Lo supo porque se puso seria.
–Porque nos amamos –su tono de voz era firme–. Y el amor es lo más valioso que tenemos.
"Parece que el amor sólo sirve para destruirte" pensó, pero no dijo nada. Porque aquello terminaría en una disputa que las heriría más de lo que ya estaban.
–Sé buena niña y lávate –Reneé esbozó una sonrisa pequeña–. En un momento bajaré y podrás ayudarme a preparar la comida. ¿Qué quieres comer?
Se encogió de hombros y se apresuró a salir de su habitación, quería huir, pero no sabía cuándo ni cómo.
(°-°)
Estaba en su rincón de siempre, observando sin que se notara, todos creían que estaba dormida, como una niña de seis años debería. Pero ella no.
–Fue una tragedia –se escuchó la voz de la señora Green, por suerte sólo estaba ella y la abuela Marie–. Dicen que Isabella lo presenció todo, pobrecilla.
–Sí. Fue algo brutal –la voz ronca de la abuela Marie le indicó que estaba reprimiendo las ganas de llorar, ella nunca lo hacía en presencia de alguien más, pero probablemente sólo lo hacía por Charlie, todos sabían que siempre había odiado a Reneé, aunque nadie le reprochaba nada. Ni siquiera ella.
–Pero, ¿desde cuándo…? Siempre creímos que eran la familia perfecta.
Al principio lo eran, luego comenzaron los silencios hoscos, después las peleas, seguido por los golpes por parte de ambos y, por último, los disparos. Abrió mucho los ojos, era peor cuando los cerraba, las imágenes aparecían vívidamente detrás de sus párpados. Sí, había visto todo, pero no iba a decir nada, así la dejarían en paz.
–No lo sé –la abuela Swan no mentía, sólo Jacob y ella sabían todo.
–¿Por qué?
–¿Por qué crees? –su voz se volvió desdeñosa– Porque se amaban –lo dicho por Reneé sonaba como si hubiesen matado a alguien, algo no muy alejado de la realidad.
–Pero cuando eran jóvenes… ¡no puedo creerlo! –la pobre señora Green seguía sonando incrédula– ¡Estaban muy enamorados!
–Ahí tienes la respuesta, mujer, su amor fue su condena. Eso los mató. Sobretodo el de Reneé –su voz escupió su nombre con odio–. Destructivo. En parte era el amor por Isabella. Ella también tiene la culpa, probablemente si no la hubieran tenido lo hubiera convencido para que se separara de esa mujer a tiempo y seguiría vivo.
–¡No puede estar hablando en serio!
–¡Hablo muy en serio!
Fue todo lo que pudo soportar, corrió escaleras arriba, sin ser vista, los sollozos se volvieron incontrolables y violentos cuando llegó a su habitación.
En parte habían muerto por el amor que le profesaban. La abuela Swan no solía mentir. Era sincera aunque lo que dijera no fuera lindo o educado.
Ahora había aprendido varias cosas y nunca las olvidaría. Primero: el amor era el camino hacia la destrucción. Segundo: no debía enamorarse. Tercero: era alguien que provocaba desgracias a quien la amara, así que tampoco debía permitir que alguien sufriera el destino de Charlie y Reneé. Si el amor era destructivo era peor cuando alguien la amaba.
(°-°)
Abrió los ojos y se encontró rodeada por los brazos de Jacob, aunque por un momento deseó que fueran los de Edward, pero eso no sería posible. No más.
Se desperezó.
–¿Cómo estás? –Jake tenía una mirada preocupada. Ella no le preguntó nada, sabía que él siempre se dormía en su cama abrazándola cuando tenía un mal sueño. La despertaba y platicaban, algunas veces lo recordaba y otras no, como en esa ocasión.
–Mejor que ayer –mintió.
–No lo creo. Cuando fue lo de Charlie y Reneé estabas igual. Pero no cuando murió la ogra Swan –el apodo de su abuela casi la hizo sonreír.
–Nunca lloré su muerte –no mentía, había vivido con ella por diez largos años en los que confirmó que el amor sólo destruía, la abuela Swan se lo recordaba diario y siempre le hacía saber que detestaba cuidarla, el parecido con Reneé la enfadaba. Sólo lo hacía por Charlie, gracias al cielo se parecía un poco a él, si no probablemente la hubiese entregado a un orfanato.
–Nadie lo hizo –le aseguró Jake con un bostezo–. ¿Quieres hablar de eso?
Mordisqueó su labio, hablar con él siempre le ayudaba, pero quería que alguien más la escuchara. Pero eso significaría confianza, cariño… y anhelaba que Edward lo hiciera.
Sacudió la cabeza con fiereza, Jake suspiró haciéndola reír desganadamente, nunca le quitaría esa maña. Y, en el fondo, lo agradecía profundamente.
(°-°)
El otoño siempre le había gustado, mirar cómo las hojas caían lentamente, pisarlas cuando creía que nadie la miraba… Pero ahora se limitaba a mirar un tronco nudoso frente a ella con el rostro inexpresivo.
Entonces sintió como alguien se sentaba junto a ella, se giró lentamente, segura de que era Jacob, pero el suspiro de resignación murió cuando se dio cuenta de quién estaba a su lado, con una mirada llena de reproche.
Alice Cullen.
Dudá
Gracias por leer.
Bueno, en sí la historia puede tener un final dramático y algo trágico, pero no soy muy fan de eso, amo los finales cursis aunque no me opongo a un poco de drama. Así que el siguiente es el último y viene con final feliz :D pero si gustan pueden quedarse sólo con los dos capítulos.
Y perdón si todo suena irreal pero así lo imaginé, si hay algún error garrafal en la redacción u ortográfica no duden en hacérmelo saber
Nos leemos
Missannie Ü
