天空のエスカフローネ: 私の場所
La visión de Escaflowne: My place.
Capitulo Ocho : El despertar
Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son todos de la propiedad de Yuki Nobuteru, Shoji Kawamori y Kazuki Akane
[Re-editado]
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Él estaba igual que ella impresionado, pero tuvo la agilidad de agarrarla antes de que golpeara la cabeza, y es que de verdad dolía golpearse en aquel suelo. La observó preocupado y la levanto como si fuese lo más delicado del mundo para dejarla nuevamente recostada.
Había pasado y vivido muchos eventos que la hicieron sufrir mucho. Todo por culpa de aquel sujeto que se atrevió a mancillar su cuerpo.. o apunto de hacerlo, sino hubiese llegado a tiempo
¡Maldito!
La ira aumento al recordar aquella escena... Se odiaba a si mismo por no haberla ido a buscar antes, por no darle noticias... por no verla.
Apretó sus puños totalmente enojado, pero al ver que la chica suspiraba, lo tranquilizo. Importaba mucho más la salud de Hitomi, que los arrepentimientos de él; estaba más preocupado de la reacción que tendría Hitomi a la mañana siguiente. Pero lo que más le importaba a Van Fanel, era ver sus bellos ojos sonreír nuevamente... y dedicarle sonrisas tan sólo a él...
– Mañana - y le acarició muy delicadamente los cabellos que había crecido un poco a Hitomi, ya no lo tenía tan corto como la ultima vez que le llegaba a la altura del cuello, sino que lo tenía hasta la altura no menor del hombro, y mucho más desordenado.– Mañana ...Hitomi - Y con decir aquello se alejo de ella y abandonar la habitación, no sospechando que la chica de aquel mundo tan paralelo al de él había escuchado todo.
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Ya era de mañana y Hitomi ya estaba despierta desde que los rayos del sol iluminaron sus ojos, impidiendo que pudiese dormir más. Se levantó somnolienta, refregándose los ojos. Abrió de sopetón los ojos al verse en una cama extraña a la suya...
– Entonces es verdad...- susurró algo aterrada, más no impidió que su estómago gruñera por algo de comida, pero Hitomi le ignoró; estaba más interesada en ver la habitación que lucía más grande de lo que había visto anoche. Al frente de la cama había un closet café claro con un bello espejo en la puerta; además había una chimenea al lado de la cama que estaba encendida. Pero, más que fijarse en la habitación, sus ojos se fueron directo a la ventana que se encontraba a su lado derecho dejando que se viera las bellas lunas en el cielo.
¿De verdad estaba en Gaia? ¿Entonces realmente sucedió? Shinji... él
Y el terror inundó su mente. Shinji había intentado de ... Hitomi apretó sus piernas impidiendo que temblaran de la sensación de asco y repugnancia. Pero... ¿Había llegado Van, antes de...? Las preguntas que nacían en Hitomi cada vez que miraba hacia afuera, grabándose cada detalle del paisaje, la hacían acrecentar más su temor de tener que enfrentarse a él... tenía miedo de que la rechazare, que la menospreciara y la devolviera a su Hogar...
Pero ya no había más tiempo para replantearse las interrogantes ya que la puerta de la habitación se abría dejando pasar a un Joven de cabellos negros y rostro apacible. Vestía un pantalón apretado color café oscuro, junto con una camiseta colo ocre con cuello abierto, teniendo puesta un chaquetón negro.
Hitomi le observó sorprendida más no impidió que las lágrimas cayeran de forma automática y se tapara el rostro con miedo a que realmente tuviera que pasarle eso a ella...
Y deseo con todo su corazón que no eso fuese una vil pesadilla, como las crueles que tenía en su hogar... si, eso era lo más deseaba Hitomi. Pero aquello no sucedió...
– Hitomi - el escuchar su nombre proveniente de una voz tan grave la hizo temblar. No levantó su cabeza pero sus ojos se abrieron al sentir unos cálidos brazos envolverle todo su cuerpo.
– V..Van ...- y su voz de quebró en el momento de nombrarlo, y correspondió a su abrazo.
No había más palabras que describir aquel momento de liberación; de aquella escena en que dos personas de reencontraban y necesitaban el calor de cada uno con ese abrazo. Pasaron los minutos y Van no la soltaba. Necesitaba sentir que respiraba, que estaba ahí con él, y que no se alejaría cuando le soltase...
Tenía miedo, de lo que haría Hitomi...
Pero Hitomi se separó antes de que el pudiese comenzar a hablar para observarle triste.
– Yo... lo siento tanto...- susurró dolida mirando hacía abajo, arrugando las sábanas negras. Van miro con sorpresa ¿Se estaba disculpando? ¿De qué? Sí él era el que debería disculparse por haber dejado pasar 16 ciclos lunares sin verla o darle noticias de él.
– Hitomi- le interrumpe - No digas lo siento, si sabemos quien tiene la culpa desde un comienzo...- le observó dolido y avergonzado. Hitomi le observó con razón y culpa a la vez...
– Van, tu tenías responsabilidades. Yo tuve que despedirme definitivamente de ti la ultima vez que nos vimos; dejarte ir y que no siguieras atado a mi...- murmuro Hitomi cayendo las lágrimas de sus ojos cristalinos.
– Pero... no pude. Yo tan sólo no pude... y...- murmuro despacio Hitomi.
– ¿De verdad querías hacer eso, Hitomi? ¿Dejarme ir para siempre? ¿Olvidarme? - preguntó Van con los ojos brillosos a Hitomi. Entonces Millerna tenía razón...Hitomi había comenzado nuevamente su vida allá en la Luna Fantasma..
– ¡No! - la negación y el grito de Hitomi interrumpió sus conclusiones apresuradas - Yo no quería y ni puedo...-
–Yo no puedo olvidarme de ti, Van- y le miro como su fuese una horrible confesión de su corazón. La herida que tenía en su pecho y el dolor que comenzaba a surgir cada vez que recordaba a Van, desaparecía al declarar la justa verdad de su corazón. No podía olvidarle porque aún lo amaba, aun quería verle alguna vez...
– Hitomi...- Van le miro atentamente, y con suma delicadeza tomo el rostro con sus manos y le miro con una leve sonrisa, mientras la chica cerraba sus ojos.
– Yo tampoco puedo olvidarme de ti...-
Y la oji verde abrió los ojos sorprendida; por un momento y varios segundos se imaginó que él ya la había olvidado; que había comenzado una nueva vida.
– Entonces... ¿Porqué nunca me fuiste a ver? ¿ A buscar? a...- Van le interrumpió avergonzado y con el ceño fruncido. Las lágrimas no se detenían como tampoco los latidos del corazón al ver como los ojos rojizos se posaban en ella.
– No lo sé...- confesó honestamente, dejando a Hitomi molesta.
– ¡¿No lo sé?! ¿Esa es tu respuesta? - grito llorando Hitomi alejando las manos de Van de su rostro. - Me dejaste ahí esperando como una estúpida... como una idiota, pensando que algún día regresarías... que algún día estaríamos juntos y...-
– ¿Y no lo estamos ahora, Hitomi? - preguntó Van acercándose al rostro de ella, rozando levemente los perfiles de ambos. Hitomi enrojeció.
– ¡Eres un idiota! - trato de alejarse de él, pero Van ya la había apresado en un abrazo desde la cintura.
– ¡Maldita sea, Hitomi! ¡Se que soy un Maldito Idiota! ¡Se que es por mi culpa que ocurriese todo aquello! ¡¿Crees que no me siento culpable?! - gritó serio, dejando a la chica sorprendida de aquellas palabras.
Hitomi observó el rostro de Van tan culpable y apenado. En realidad no quería hacerlo sentir así... nunca.
Acercó su rostro al de Van, observándolo culpable, para colocarse a la altura de él.
– No fue mi intención que te sintieras así, Van... pero realmente eres un Tonto, Van Fanel - sonrió apenada, dejando que las dos lágrimas cayeran por ambos ojos.
Van le observo serio y tratando de salvar la relación, limpió con sus manos su lágrimas para tomar desde el contorno del rostro, a Hitomi.
- Pero mírame ahora Hitomi ¡Mírame! Acá estoy contigo y no te dejaré...¿Comprendes? - Hitomi soltó un gemido al sentir que la miraba con intensidad y profundidad, dejándola sin aliento - ¿Entiendes que ahora el estar acá conmigo, no te dejare nunca? ¿Aceptas las consecuencias ? - aquellas preguntas la susurro con tan suavidad y grave, que Hitomi se sonrojo por aquello.
– Si - y correspondió por fin el abrazo, ya tranquila. Van, si le quería. No la había olvidado...
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– ...Por lo tanto ¿No nos puede decir el porqué saco el Energist sin autorización, además de estar ausente por varias noches y días? - preguntó el anciano calvo y gordo con aquel rostro impasible y arrugado.
– No tengo el porqué. - pronunció el chico sentado a la cabeza de aquella mesa rectangular. Estaba en el comedor.
Alrededor de él habían 5 ancianos que vestían de la misma manera todos ellos; Un traje de guerrero de los linajes de cada familia con el escudo en su centro, una camisa dentro de la túnica corta en forma de triangulo con un gorro.
El salón estaba iluminado gracias a que las Cortinas estaban abiertas par a par, permitiendo la entrada el sol matutino llegando al cenit, permitir que Van pudiera visualizar un poco mejor al Señor que acaba de sonar su garganta antes de comenzar a hablar.
– Majestad. Se que como Rey y gobernante, no somos nosotros quienes debemos obligarlo a hablar, pero el pueblo estuvo preocupado los días que estuvo ausente. ¿Sabe, acaso, el Nivel de popularidad que ha alcanzado últimamente? Aunque eso debe ser obvio para usted, joven Van, ya que siempre ha estado junto con la gente, y eso se agradece, pero, debería por lo menos dar una explicación a tal salida impetuosa –
Van se rasco el cuello con disgusto. Si, podían tener razón, por supuesto, asi que decidió por decir la verdad... además tarde o temprano se darían cuenta de la gran visita que estaba alojando en su Castillo.
– Hice un viaje...-
– ¿Viaje? - interrumpió uno de los ancianos; Van sonrió con amabilidad.
– Hice un viaje a la Luna Fantasma - el silencio sepulcral se hizo notar al nombrar Luna Fantasma, y es que no era común que se tocara tan misterioso lugar donde los mitos de que fuera el mismo infierno y lugar donde ocurriesen cosas terribles pusiera tenso a todo el consejo.
– Entonces...Un viaje... - murmuro Gika, uno de los consejeros más jóvenes que había en el grupo, y es que todos ya casi bordeaban los 60 años, menos él que entraba a los 50. – Y dígame, Señor, ¿Porqué fue?-
– A buscar a Hitomi Kanzaki - trato de no molestar por el tono irónico que le había lanzado Gika, y es que nunca había podido congeniar con él, debido a que Gika quería comenzar una conquista hacia el Imperio de Zaibach que había caído en la Guerra de Escaflowne. Sonaba tan estúpido su plan que siempre le exasperaba cuando el viejo empezaba a motivar a los jóvenes de las infanterías en que Someter a Zaibach, haría de Fanelia, una potencia importante como la de Asturias... Tontas eran aquellas ideas ambiciosas que al llevarlas a acabo traerían solamente muerte y destrucción, como también la guerra.
– Ya era Hora...- hablo el ultimo de los ancianos con una gran sonrisa, provocando mentalmente que Van casi se cayera de la silla por las palabras dichas por Rohan; ese anciano amante de la bebida y de los lujos. No tenía nada en contra de él, es más, Rohan siempre le invitaba a su casa a cenar junto a su familia. Se sentía a gusto con él y no dudaba que en los momentos en que Van tenía que intervenir en alguna decisión, él le apoyara.
Todos los ancianos le miraron con un poco de reproche a lo que Rohan ríe sonoramente
– Pero esta bien lo que ha hecho el chico. Tarde o temprano, tenía que traer a la chica para hacer una ceremonia de Inauguración al Castillo y a las casas ya apunto de terminar -
– Además, hay que celebrar aquello con una fiesta, banquetes y...- es interrumpido
– ¡Ay Rohan! siempre con tus planes de fiesta y gorja - suspiro Rika molesto, mientras algunos reían ante los comentarios del viejo panzón.
– Si no hay más que preguntar, entonces se levanta la reunión - hablo Van serio, levantándose inmediatamente, es que sinceramente no le gustaba estar rodeado de los ancianos que siempre discutían con él, a excepción de Rohan que le discutía por el mejor vino de Fanelia y de Asturias, y de su amigo Ruhm (*) que era uno de las personas más confiable para la Familia Fanel; aunque Ruhm era el jefe de la Tribu de los Gatos, y aunque en un comienzo su participación en el Consejo fue muy criticada por las familias importantes de Fanelia, a medida que pasaban los meses en la reconstrucción fue una pieza fundamental para que tanto Humanos como Gatos Bestias pudieran entenderse mejor y establecer mejor las relaciones para así poder reconstruir Fanelia.
Y al levantar su mirada al consejo de Ancianos, todos los hombre le hicieron reverencia a excepción de uno, Gika, que le observo con una mirada seria y pensante.
Al cerrar la puerta y soltó un suspiro, apoyándose en el. Ese consejo podía estar compuesto con las familias más importantes y que tuvieron una gran participación en el Reino de su Padre, pero eso no evitaba críticarlos en los momentos que tenían que crear Normas, construir casas o caminos aledaños a la ciudad ya que siempre velaban por la seguridad de las pocas familias burguesas que estaban apareciendo en Fanelia. No era que estuviera en contra de aquellas familias, pero también debían velar por el bienestar y el bien común de todos los pobladores, de todos los habitantes de Fanelia.
Aún podía recordar algunas palabras de Valgus cuando tuvo que aprender sobre las funciones del Consejo de Ancianos-
Flash Back
– Pequeño Van. Cuando subas al trono al cumplir 15 annus ( *) se te hará decir los votos reales, acompañado por el Consejo de Anciano - la vista de él endureció, llamado la atención de Van.
– ¿Son malos ellos, Valgus sama? - Valgus soltó una suave carcajada provocando que enrojeciera el pequeño de 8 años.
– No, claro que no pequeño. Ellos te ayudarán a gobernar durante tu reinado; pero debes saber manejarlos. Goau siempre discutía con ellos, más sobre la situación que vivió antes de comprometerse con tu madre...-
– ... Como sabes Van, tú provienes de una descendencia muy especial, Los atlantes. -
– ¡Siii! Recuerdo, cuando Mamá contaba historias fantásticas de esos seres... y siempre me decía que yo era una herencia de ellos; los míticos Dragones Blancos -
– Así es,y como no se tiene mucha información, solamente la que posee el Reino de Freid, los mitos de que Los Atlantes fueron quienes llevaron a Gaia a su casi destrucción hace muchos años atrás, se ha propagado el temor de que volviesen. Entre ese grupo de personas, fueron el Consejo de Ancianos - Van le observó impresionado y sorprendido.
– ¿Ellos no querían que mi papá se casara con mi mamá ? - preguntó enojado Van, cruzando los brazos. Valgus sonríe ante el gesto
– En parte si, pero tu padre nunca vacilo ante ellos, y aún no teniendo en el comienzo la aprobación del Consejo ni del Pueblo mayormente, se casó. A meses después de comprometidos, El consejo de Ancianos dictamino que el Secreto de la Joven Varie Escarina, tu madre, tenía prohibido mostrar su verdadera Naturaleza, descendencia ni decir de donde venía; tampoco podían revelar el secreto todos los habitantes de la Ciudad-Estado ya que aquello provocaría que los demas Reinos que tenían relaciones diplomáticas con Fanelia, se retiraran a causa de aquello. -
Fin Flash Back
Y aunque el Consejo dictaminara aquello, ya que tenían ese privilegio, aún así no era necesario tal norma, porque él confiaba en que el secreto se mantendría guardado.
Camino hacía la cocina, quizás Hitomi tuviera hambre; pero fue detenido por una brazos abrazandolo de la cintura y un chillido que llegaba a forma eco en aquel pasillo de madera.
– ¡Merle! - trato de zafarse del abrazo que empezaba a incomodarlo para girarse y ver a la chica gatuna, pero era caso perdido, debido a que Merle estaba llorando apenada y feliz a la vez. Ante aquello, Van suavizo su mirada y empezó a acariciar sus cabellos rosados.
– Van sama... ¿Dónde se había metido? Estuviste desaparecido por 1 semana, pensé que algo horrible había ocurrido..yo..Yo ..- y sin poder continuar siguó abrazando, escondiendo su cabeza en el pecho del Joven Rey, que sólo atino a seguir con el cariño en los cabellos.
– Merle... Tranquila, ya estoy acá y no me iré de nuevo-
– Pero.. ¿A dónde fue? Si supieras todo lo que hicimos para tratar de encontrarte...- se alejo de Van limpiandose las lágrimas de felicidad.
– Tan sólo, hice un viaje ...-
– ¿Un viaje a estas Alturas? - gritó ya molesta por la respuesta de Van. Inmediatamente se separa de él al sentir un extraño aroma.
– Y...¿Ese olor? ¡Hueles a perfume de Mujer! ¿Con quién estas? ¿Quién es ella?- se calló al sentir una risa suave de Van; era muy extraño que riera de esa forma. Luego Van le observo con una alegría contenida y misteriosa.
– Esa persona es alguien que conoces...- Merle le observó con el ceño fruncido.
– ¿Millerna? ...No, no podría ser ella ya que tiene otro aroma...- susurro Merle pensativa. Van le observo atento a sus conjeturas erroneas. Pasaron minutos y Merle le nombraba posibles mujeres pero él las negaba... ninguna sirvienta, hija de algún señor del Consejo de Ancianos o mujer, se podía comparar a Hitomi.
– ¿Sabes? será mejor que la veas por tus propios ojos...- dijo Van posando sus manos en los hombros de la niña gato con un sonrisa de oreja a oreja. Y es que nadie podía quitarle la felicidad de tener nuevamente a Hitomi a su lado.
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Siguió durmiendo un rato luego de que Van se fue. Pero despertó de forma burca al sentir que la puerta de la habitación era azotada con ira. Se trato de sentar en la cama, pero ya habían unos enormes ojos azules observarle con sorpresa
– ¡Merle!…- Exclamo con Sorpresa y alegría. Merle, la pequeña niña gato que conoció y que en tantos líos la metió.
– ¡Hitomi! – y empezó a llorar de la alegría. Aunque en un comienzo, no se llevo bien con Hitomi, al final de todas la batallas y acontencimientos vividos, la amistad entre ellas empezo a crecer hasta formase una unión casi de hermanas.
Merle se alejo del abrazo y la dejo acomodarse.
– Pero...mira como estás Merle...¡Estas tan alta y grande! – le dijo honestamente ocasionando un sonrojo en la niña.
– ¡que cosas dices! Siempre tan impetuosa – Hitomi se enojo ante el comentario. y con burla le confesó –
– Yo no soy la que anda saltando en la cama y abrazando asi de repente... –
– Eres una pesada, Hitomi- habló Merle empezando a golpearla suavemente en los brazos, mientras una Hitomi estaba riendo ante la situación.
Van les miraba con risa y con una suspiro las dejo sola para que pudieran conversar.
...
Mientras conversaban de lo que ambas han hecho en el transcurso del tiempo, Merle al poco tiempo de enterarse de las cosas que ha vivido Hitomi, no evito preguntarle algo que desde la vio le nació.
– ¿Te quedarás al lado de Van sama? –
Hitomi abrió sus ojos con sorpresa ante tal pregunta fuera del contexto del cual estaban hablando. Claro que pensaba quedarse con él, y con una sonrisa le contesto.
– Claro que si...-
– ¿Aunque...eso complique dejar tu mundo? - y en ese momento, la risa de Hitomi y su semblante feliz la dejo petrificada... ¿Dejar su mundo? ¿Su familia? ...
¿Dejar su mundo?
No ..no lo sé..
– ¿ Y Hitomi? - merle le observo fijamente, pero no obtuvo respuestas. – El amo Van sufrió mucho ante tú ausencia, y si vuelve a pasar, no quiero que sufra de nuevo...- La mirada de merle fue triste y melancolica.
– Él no fue el único quien sufrió, Merle. Yo también lo hice porque yo no tenía ninguna garantía de volver a este mundo...- susurró Hitomi mirando hacia las sábanas. Merle le observo asintiendo con la cabeza.
– En eso estamos claro, pero eso ya está en el pasado ¿No? - sonrió de oreja a oreja a Hitomi, dejando un poco tranquila a la joven.
– Si. Y respecto a tu pregunta...- pronunció un poco pensativo Hitomi. – Espero poder acompañarlo lo que pueda a Van...-
Luego de que Merle siguiera la conversación sobre el estado actual de Fanelia y de Gaia en general. Hitomi escuchaba, pero sus pensamientos estaban en otro lado. ¿Porqué estaba ahí? ¿Cuál era la causa del porqué su venida a este mundo? ¿Qué fue lo ultimo que ocurrió?...y solo una persona podía responder sus interrogantes...
Van
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Hitomi había pasado una muy buena tarde junto a Merle; habían conversado, comido juntas en aquella habitación, hasta habían jugado un extraño juego de cartas con ella.
Ahora estaba sola. Estaba atardeciendo, y los rayos del sol estaba filtrándose por la ventana. No quería saber porqué estaba ahí, No quería volver a sentir dolor, pero ...pero necesitaba explicaciones. Porqué estaba ahí, porqué en gaia...
Se levantó de la cama y cogió su chaqueta. Caminó hacia la puerta y ante de que pudiera tocar el picaporte, la puerta era abierta por un joven alto de cabellos negros, desordenado, y hermosos ojos rojizos marrones.
– Van...– susurra su nombre con sorpresa. El chico le observa con impresión y nerviosismo. La chica se hace a un lado, permitiendo que el joven pudiera entrar a su cuarto.
– ¿Escapando? - mirando a su alrededor al hacer su pregunta. Hitomi le observa nerviosa.
– Mm.. claro que no...yo solo ...- balbucea mirando al suelo sonrojada. Claro que quería escapar, pero de la habitación, no de él..
Los minutos de silencio, la mirada de Van hacia la habitación, y ella manteniendo su mirada en el suelo, permitieron que Hitomi pudiera formular cuidadosamente sus preguntas antes de decirlas al chico. Y no es que quisiera ponerlo bajo presión, pero quería saber cómo llegó ahí...¿Fue por él?
Pero antes de que pudiera abrir su boca y formular una pregunta. El joven giró su rostro a ella, tomando por sorpresa su pregunta.
– ¿Cómo estuvo la tarde con Merle? – preguntó
– Excelente. Merle chan ha cambiado muchísimo este ultimo tiempo; aunque todavía no se le quita lo intrusa en ciertos temas y cosas - rió con cierta complicidad ante lo conversado con Merle, dejando más curioso a Van.
– Creo que eso no se le quitará por varios años...- habló Van con una sonrisa al igual que Hitomi.
Paso nuevamente algunos minutos de silencio, pero no era incómodo para los dos debido a que ambos se miraron con detenimiento, con extrañeza y con cariño.
Van se acercó a Hitomi decidido. Había pasado toda la tarde pensando en decirle el cómo estaba ella aquí, con él. Pero no hallaba las palabras precisas.
Se acerco a Hitomi, quien se encontraba sentada a los pies de su cama. Ya a su lado, se giró y no tardo en estrecharla en sus brazos. Por fin hallaba el calor que tanto tiempo no tuvo en sus manos
– De verdad de extrañe Hitomi...si supieras cuanto sufrí...- susurro en el oído en Hitomi, como si fuese un secreto solamente revelado para ella.
Hitomi suspiro. Al cabo de unos minutos de silencio, Hitomi comenzó a hablar...
– Merle me comentó algo... me dijo que parecías un niño mirando las ventanas de cualquier lugar en dirección a la Luna Fantasma - rió tiernamente dejando sonrojado a Van, alejándola rápidamente para observarle molesto.
– Esa Gata...Y no, no parecía un niño, sino más bien un Hombre Enamorado...- Van dijo lo ultimo con seriedad pero con lo sonrojado que estaba, provoco una sonrisa en los labios de Hitomi.
– ¡Oh! Ahora te pareces a Shakespeare ..- dijo Hitomi tocando el rostro de Van.
– ¿Quién es ese hombre? ¿Él te dijo aquello? - habló molesto y con el ceño fruncido. Hitomi ríe ante aquello dejando más molesto al chico.
– ¿ Y ahora de qué te ries, Hitomi?- habló Van celoso. – tú le correspondiste a sus sentimientos - susurró lo ultimo con un deje de ofensa.
– No, tontito...- se acerco a él juntando su frente con la de él, provocando un sonrojo en el joven de camiseta roja. – Él fue un famoso escritor de novelas románticas en mi mundo...-
– mmmm...- Van le miro con algo de recelo, provocando una reacción tierna en Hitomi, quien sonrió y le dio un dulce beso en su mejilla.
– Anda Van, no te pongas así...No pensé que fueses tan celoso...-
– Siempre lo he sido con las cosas y personas que me pertenecen –
– ¿Ah, yo te pertenezco, acaso? – preguntó con desafiante Hitomi con el ceño fruncido.
– En el momento que dijiste que aceptabas las consecuencias de esto...SI - Hitomi rió ante el asentimiento del hombre.
– De acuerdo Van Fanel, pero te tengo una condición...- Van Fanel le observó curioso.
– ¿Qué Condición? -
– Que tú corazón pertenezca solamente a mi - susurró aquello totalmente sonrojada mirando hacia un lado. Nunca había sido de dar muchas declaraciones de amor, pero esta en especial era muy abierta.
– Hitomi...- y Van sonrió con su corazón latiendo a mil veces por segundos. Lo que quería hacer quizás era un poco acelerado, pero de verdad quería hacerlo...
Y lentamente se acerco al rostro de Hitomi, que estaba sonrojada ante tal acción, para sellar sus labios con los de ella en un tímido y casto beso, separándose de ella, para contemplar toda su belleza y su ternura ante tal situación que provoco.
Pero antes de que ella pudiera abrir la boca, la recosto en la cama y la tapo en las sábanas.
– Duerme acá, Hitomi...- dijo lentamente y suavemente el chico de cabellos azabaches, dejando sonrojada a Hitomi que entendía que quería que pasara la noche junto a él, quizas haciendo que... o era solo que durmiera acá.
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Okay...quizás no era el final de capítulo que se esperaban pero tranquilas, la opción revelada será la siguiente muajaja. Si, quise poner el primer beso "casto" (jojojo) de Van y Hitomi acá, es que de verdad era necesario una muestra de amor ( aparte de los abrazos y besos en la mejillas) de la parejita principal
(*) Ruhm : Es el Hombre bestia Gato que aparece en el segundo capítulo del Anime de Escaflowne. Encontré su nombre en la pagina de Escaflowne Compendium ( de verdad esa página es una fuente rica de info del anime).
(*)Annus: es la traducción de Años en Griego.
sin más ánimos de molestar.
Ca211
