天空のエスカフローネ: 私の場所
La visión de Escaflowne: My place.
Capitulo Nueve : Revelación
Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son todos de la propiedad de Yuki Nobuteru, Shoji Kawamori y Kazuki Akane
[Re-editado]
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– ¿Disculpa? - preguntó sonrojada Hitomi y aterrada. Van le observa con interrogación...
– Estoy diciendo que duermas acá, Hitomi, en mi habitación...- Hitomi enrojece tímida y con el ceño fruncido se levanta de la cama.
– Yo no estoy lista para esto...Lo que me ha pasado no es para que lo tomes como una señal de que quiera... -calló con el rostro enrojecido agachandose para atarse los cordones de las zapatillas.
Van avanzó hacia ella, comprendiendo el porqué de su reacción... ella no entendió lo que él le había dicho. Solamente quería que ella durmiera en su alcoba, pero él se iría a otro cuarto... él no quería forzarla a nada..
– ¡Hitomi entendiste mal!. ¡Espera! no te vayas...- y corre tras ella para agarrarla del brazo, lo cual provoca que la chica empezará a forcejear asustada.
– ¡No quiero! ¡No quiero! - empezó a susurrar con miedo al volver a recordar ese momento que vivió con Shinji, como él empezaba a acercarse, apretando su brazo y empujarla a la cama para empezar a tocar sus piernas, su cuerpo y besarla...le hizo sentir asco y inconscientemente salió de su mente aquellos gritos que tanto hacía para alejarlo
– ¡No Shinji! ¡No!- grito aquel nombre dejando petrificado al chico de cabellos rebeldes de color negro. ¿Qué acababa de escuchar?¿Shinji? ...Así que ese era el nombre del maldito ...
Se sintió ofendido que ella le digiera aquel nombre; que lo comparara con el hombre que había tratado de ...
Con molestía se acerca a Hitomi y la encierra con su cuerpo y la puerta. Pasa sus fornidos brazos por los costados de Hitomi, hasta acercarla a su rostro.
– Hitomi, Yo nunca haría algo que te hiciera daño, ni tampoco te forzaría a hacer algo...- Hitomi le observó limpiándose las lágrimas.
– Lo sé pero...pero es que yo tengo miedo, Van.- El hombre la calla posando su dedo en sus labios. Ya era suficiente el dolor de que lo comparara con Shinji, y ahora le tenía miedo. Se alejo lentamente de ella, dejándola libre. Hitomi suspiro tan tranquila y con temor. Van simplemente no contestaba, estaba callado mirando solamente el suelo.
– A ese maldito tuve que matarlo. No debí dejarlo sólo con la pierna rota.- susurro furioso Van.
¿Qué?¿Qué dijo Van?
–¿Qué..?... - preguntó la muchacha con un susurro. El viento helado empezaba a colarse por la ventana abierta de la habitación, pero ninguno lo dijo, más no impidió que el cuerpo de Hitomi temblara. Pero, ella no sabía si era por Van o por lo helado que estaba..
– ¿Qué pasó entre tú y Shinji? - preguntó asustada...Van qué le había hecho a él. ¿Le había golpeado?
– ¡¿Qué paso?!- gritó Van sobresaltando a la chica.– ¡Pues, Qué iba a pasar! ...-
– Entonces.. tú..estabas ahí? - preguntó Hitomi asustada. Entonces ella estaba en Gaia gracias él.y con eso necesariamente necesitaba saber las preguntas que se formularon en el resto de la tarde.
– ...Van. ¿Cómo llegué acá? - Van le miro con cierto dolor y lastima en sus ojos.
No me mires así
– Lo perdí...en realidad sí lo perdí - susurro llorando. Hitomi se tapo el rostro con dolor y vergüenza. Van había visto como Shinji la había violado.. como.. ella estaba inconsciente.
Van corrió hacia Hitomi y la hizo girar para que mirase. Van entendió inmediatamente a que se refería con lo arrebatado. Según lo que "desgraciadamente" le enseño Valgus en su infancia sobre el acto que permite hacer un bebé, a la mujer en su primera vez de "aquel acto" es algo preciado para ellas -por su sentimentalismo- como mencionó su maestro Valgus; además de ser doloroso para ellas en su primera vez.
Pero...
Con Hitomi no había sucedido- a felicidad de él- nada de aquello. Él muy maldito e infeliz de "shinji" no pudo terminar, ni siquiera comenzar aquel acto-permitido sólo para las parejas casadas-. No alcanzó a quitarle su pureza, su castidad que la hacía inocente y virgen.
Van trato de controlar sus locas ganas de acercasele, besarle y decirle " Hitomi, el tonto no metió su ... en tí.." pero aquello sonaba tan duro y frío. Se rasco la cabeza buscando las palabras precisas, pero solamente hallo lo siguiente."
– No lo hizo...- susurro Van sobre la cabeza de hitomi. ¿Desde cuando Hitomi se había hecho más pequeña?
– ¿Qué?...-
– No lo hizo... llegué en el momento que quería hacerlo. llegue a ti, Hitomi. - susurró lo ultimo en la cabeza de hitomi provocando que el cuerpo de Hitomi empezara a convertirse en gelatina; sus piernas no respondían por tal respuesta que le había dado Van.
– ¿llegaste?¿Cómo? ...- se limpió las lagrimas ya más tranquila, y empezó alejar a Van de encima, pero fue inutil, el chico se acercaba más a ella.
Al estar a una distancia tan cortisima, Hitomi se sonrojo ante tal atrevimiento del chico; y él, mientras, estaba sacando el pendiente que colgaba de su cuello para mostrárselo y sonreír levemente.
– Tú pendiente me guió hasta ti; cuando llegué no dude en sacarte lejos de ese infeliz, no antes de golpearle unas cuantas veces a ese imbécil. -
– ¡Oh Van! - le abrazo desde el cuello, soltando lágrimas de tranquilidad. - ¡Lo siento tanto! No debí nombrarte por él! - le abrazaba apretando sus brazos alrededor de su cuello, acercando sus cuerpos, necesitándose uno del otro. Van simplemente le sonrió.
– Shhh - le calló despacio – Entiendo tu miedo... y también soy culpable de aquello. Yo no merezco tus mirada, tu perdón, porque fuí yo el que ese infeliz hiciera todo..- Hitomi abrió sus ojos dolida.
– Van, tú no tienes la culpa... yo no fuí clara con mis sentimientos. Yo siempre te estaré agradecida por lo que has hecho...- le miro con sus brillosos ojos verdes. Las lagrimas caían sobre sus mejillas, y él las limpió con sus manos.
– Hitomi...- susurró
– ¿Y que era lo que me querías decir realmente? - preguntó Hitomi con una bella sonrisa. El joven sonrió apenado.
– quiero que duermas en mi cama, y yo sólo dormiré en el suelo. No tenemos listas las piezas de huéspedes ya que falta colocar las ventanas y acomodarlas...
Hitomi sonrió con burla.
– Siempre tienes una forma tan extraña de explicarte...- Al cabo de unos segundos, ya estaba sobre la cama. Él le había empujado.
– ¡Van! - y acto seguido comenzó una pelea entre las almohadas de la cama de Van. Ella nunca se rendía, aun cuando ya se hallaba debajo del cuerpo de él.
Entre jadeos y risas de varios minutos, Hitomi observó ya en la escena donde se encontraba. Van estaba agarrando su cintura, apretando su agarre y durmiendo.
Hitomi sonrió levemente y moviendo un poco el cuerpo de Van, con las sabanas, tapo el cuerpo de él y el de ella, quedando cobijados bajo el manto de la noche estrellada de Gaia.
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El cantar de los pájaros despertaron a un gobernante que se encontraba acostado, vestido y sujetando algo muy blando entre sus brazos. Aquel objeto blando se movía, jadeaba y soltaba unos respiros profundos. Abrió los ojos de golpe, más no así saco los brazos de aquella majestuosa mujer que se encontraba a su lado. Y aunque esta hermosa chica estaba con su ropa puesta–como él también– no impedía que pudiera notar la estrecha cintura que tenía y el vientre plano que tenía. Trato de moverse cuidadosamente para no despertar a la joven de cabellos cenizos.
Hitomi se giró y permitió que el chico pudiera ver sus largas pestañas, su nariz fina y pequeña; sus hermosos labios rosados, finos que estaban dejando salir un respiro que provoco un escalofrío pasar por toda la espalda de Van.
Diablos...tengo que salir de acá.
Se alejó, sacando el brazo de su cintura..
– Mmm...- gimió Hitomi par acercarse a él. El chico se sonrojo nervioso. Y no es que fuese porque Hitomi se acercará nuevamente a él, sino porque sus oídos había escuchado tal gemido que no pudo evitar imaginar que Hitomi gimiera de esa forma por otra cosa..
Maldito Pervertido
– ...Van..- susurro Hitomi aún en sueños. Se veía terriblemente adorable. Van suspiro resignado.
– Qué hechizo me has lanzado, Hitomi...-
Minutos después estaba en la puerta lanzado una ultima mirada a la cama, viendo como la chica estaba durmiendo tranquilamente.
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– Majestad...- se acercó caminando a paso rápido para colocarse detrás de Van. Era Ren y al ver la cara de su amigo, no estaba de todo contento...
– Ren...¿Porqué esa cara? - sonrió levemente
– Van..lo que te diré no es muy bueno y yo realmente no pude hacer mucho cuando...-
– Dilo de una vez, Ren...-
– El consejo de Ancianos, durante la semana que estuviste afuera, ellos se reunieron..- aquello no le cayo bien al gobernante de aquel pequeño pero prospero reino. Van detuvo su andar para mirarle serio.
– ¿reunión? -preguntó con un deje de ironía. Ren asiente.
– Si -
– ¿Sobre qué fue la reunión? - preguntó con sus brazos cruzados. Ren niega con la cabeza y levanta los hombros.
– Ni idea, Van - Van le observó unos segundos, pero su mente estaba analizando cuál podría ser la razón de aquella reunión sin su presencia. ...
– Ya se quien me dará las explicaciones de aquella "misteriosa reunión" -
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Ruhm, el jefe de la tribu de los Lobos (*), estaba recogiendo las hortalizas que ya estaban en la temporada de cosecha, cuando es interrumpido por el sonido de unos cascos detenerse frente a su casa que estaba a unos metros. Los conocidos son saludados por su esposa. Ruhm se limpia la frente de su rostro por el sol brillante. Se acerca a los hombres que recién llegaban.
– Rey Van, y comandante Ren. Pero que sorpresa más agradable. - sonríe afablemente y con una reverencia les invita a pasar a su casa, que consistía en tiendas de madera, forrado en cuero de animal y por dentro, pieles y muebles pequeños. Las paredes estaban pintadas de geoglifos y símbolos rupestres de color ocre y mostaza.
– Laila, ve y prepara un poco de té; deben de estar cansados del viaje de dos horas hasta mi humilde tribu. ¿Cuál es el motivo de su visita, majestad? -
– Ruhm, no es necesario los saludos y los honores, tú me conoces desde que era un crío que se embarraba los pantalones, así las solemnidades están demás, siempre has sido considerado como familia - sonrió Van. Ruhm se enterneció por las palabras dichas de joven.
– Gracias Van ...- habló el lobo, sonriendo y mostrando un poco las arrugas que se formaban en el contorno de sus ojos. – Pero, aún no me han dicho el motivo de su viaje...- pregunto un poco impaciente.
– El motivo de mi visita es un tanto curiosa de algo. -
– bien...- dijo Ruhm asintiendo - escupelo...-
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– ¡Hitomi!...nee...Hitomi...-
– Mmemm - gimió, estirando un brazo hacia arriba. entreabrió sus ojos hasta encontrarse con unos enormes ojos celestes sobre ella. Con susto, levanto su cara.
– ¡Merle chan! -
– ¡Hasta que por fin despiertas dormilona..Ya es pasado el mediodía- hablo molesta la chica gato. Hitomi infla sus mejillas colorada.
– Yo...estaba cansada...- susurro justificándose Hitomi.
– Es que hubo tanto movimiento anoche en la cama? - pregunto Merle mirándose las uñas y lanzando una mirada de reojo a la chica.
Hitomi enrojeció de la vergüenza al entender a donde se dirigía la pregunta.
– ¡Merle! Eso no se hace...- grito molesta y sonrojada.
– No me has respondido la pregunta...- Hitomi enrojeció más, hasta quedar en el color de un tomate. Cómo se ocurría hacer ese tipo de preguntas aquella chiquilla que era menor que ella y trataba esos temas deliberadamente.
– ¡Claro que no! Estaba cansada por el viaje - recalcó la ultima palabra con fuerza para colocar a la niña en su posición.
– Claaaro - murmuro Merle con una sonrisa traviesa. Hitomi bufo molesta girando su rostro. Tardo un par de segundos en evocar su paciencia con esa niña gato.
– ¿ A qué has venido, Merle? - preguntó Hitomi, haciendo un pequeño masaje en su sien. Merle rió traviesamente.
– Van me dijo que quería que te arreglara para una sorpresa...-
– ¿Van? -
– Claro que si tonta, quién más - Hitomi no respondió, estaba pensando en los ultimos acontecimientos y que todos eso estaba relacionado con Van.
Van...ese chico que una noche conoció cuando ella estaba haciendo un reto hacia Amano Sempai. Ese chico que la llevo a un mundo tan distinto a el de ella, Gaia; mundo del cual la hizo madurar y sufrir una guerra de la cual desgraciadamente fue una de las precursoras de aquella batalla por Escaflowne, y todo por su venida a aquel mundo.
Van...ese chico que la defendió y la protegió incontables veces, y que siempre la consolaba cuando ella extrañaba a su familia y amigos. Ese chico que sin querer, ya estaba alojado-involuntariamente- en su corazón, ganándose su amor y su respeto.
Van, el joven de cabellos negros, tez morena y ojos rojizos marrones que le cumplió la promesa de devolverla a su hogar, con su familia. Y aunque ella deseaba ver a su familia, la desdicha y el sufrimiento que tuvo sufrió durante más de un año de regreso en la Tierra, la felicidad que alguna vez sintió ella y su familia, fue congoja y tristeza en todo el tiempo...
Pero ahora todo había cambiado de un momento a otro; y aunque la situación que desencadeno que ella volviese a Gaia fuese horrible, un pequeño grano de felicidad estaba ahí...el tener la posibilidad de ver a Van una vez más
"Yo tampoco puedo olvidarme de ti..."
Y que le dijese eso...le permitía soñar que estaría con él por siempre, porque él también la amaba...porqué.. si decía eso era porqué le amaba cierto?...
– Ya está listo el baño. Te lo prepare mientras estabas ida... como siempre ...- gritó Merle desde una habitación que conectaba con la pieza. Hitomi se levanto de la cama y se dirigió allá. Al entrar vio un pequeño pero hermoso baño dentro. Las paredes eran de madera clara y lisa,divididas en tablas verticales; tenía en un lado un pequeño tocador con un espejo ovalado largo; por el fondo había un biombo de papel oscuro, donde colgaba una gruesa toalla; y por ultimo y no lo menos importante, una tina de mármol blanco.
– Que lindo...- susurro Hitomi mirando y pudiendo digerir los detalles de tal lindo baño.
– La bañera fue un regalo de Dryden Sama a Van por la inaguración del castillo meses atrás - al escuchar el nombre de aquel simpático y erudito personaje que conoció por circunstancias poco ortodoxas, Hitomi sonrió alegremente. ¿qué será de Dryden?
– ¿Dryden? ¿Cómo está él? ¿Está de viaje aún? ¿Sigue casado con Millerna? A todo esto... Millerna, ¿Cómo está ella? - Merle se rasco la cabeza. Metí la pata, no debí haber mencionado a alguien... ahora Hitomi me estará utilizando de medio de noticias de sus amigos
– ¡Ay Hitomi! ¡Cállate! Las preguntas serán respondidas pero te puedes meter a la bañera...- Hitomi bufó.
– No es necesario que respondas así, Merle - Hitomi estaba parada al lado de la bañera, signo de que Merle se marchase. La niña gato entendió la indirecta.
– Te daré 20 minutos para que puedas bañarte...después te estaré esperando afuera...- acto seguido de alejo de baño. Hitomi miro hasta que la puerta fuese cerrada completamente. Para estar segura, puso una silla en el picaporte, para bloquear algún movimiento. Se empezó a desvestir, probando con la mano el agua caliente que estaba en la bañera, acompañada de algunas esencias perfumadas. Ya desnuda, deslizo una pierna dentro del agua, hasta que se sentó en la bañera. Un vapor caliente se elevo a su rostro, que al cabo de unos segundos se sonrojo al sentir el calor a través de su cuerpo. Con delicadeza, tomo un paño húmedo y empezó a refregar su cuerpo con un liquido.
...
– ¡Listo Merle! - grito Hitomi ya estando con una toalla envuelta en su cuerpo saliendo del baño. Sus ojos se abrieron de la sorpresa al ver hermosos vestidos en la cama.
– Y...esos vestidos...- preguntó apenas Hitomi al ver vestidos largos, casi idénticos a los Hanfus. Habían tres tipos de vestidos que eran idénticos en el forma del vestido, pero el color y los encajes y las cintas que le adornaban era muy diferentes; la gama era hermosa. Había uno azul cobalto, con sus cintas de color azul bendi; otro vestido era de color sangría con cintas de color rubí y amarillo en los bordes ; y por último un bello color esmeralda con encajes de color verde oscuro y cintas delgadas color verde lima.
– Le pertenecían a la madre de Van, Varie sama...- la chica gato en vez de mirar a la joven que estaba a su lado, su mirada estaba en los vestidos. Suspiro levemente.
– No puedo aceptarlos...son de la madre de Van. Es como si ultrajara...-
– Acá en Fanelia, ocupar la prenda de un familiar de tu pareja - pareja...- no tiene nada que ver con el de ultrajar; además son los únicos vestidos que puedan quedarte...- Hitomi apretó sus mejillas con sus dientes por dentro.
– Pero... podría pedir prestado la prenda de alguna sirvienta o alguna joven del pueblo... es que es tan...-
– Van me pidió que te diera un vestido de ella.. Si él lo ordena.. se hace - Hitomi suspiro sonoramente.
– Está bien...
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– Así que la reunión tenía que ver con Basram...¿Porqué? - Ruhm se rasco el cuello en señal de nerviosismo. Lo que tendría que contarle, cambiaría mucho a Van que ya estaba impaciente del silencio de él.
– Van...es lamentable lo que te contaré pero... - respiro antes de seguir..- tu futuro depende de ese Reino...- Van abrió sus ojos extrañado. ¿Su futuro dependía de aquel reino? ilógico... Basram era un reino ubicado cerca de las montañas de terra, limitando con el País de Egzardia y con el Reino de Asturia. El reino era más grande que Fanelia, aunque estaba rodeado de Bosques invernales y tupidos de vegetación. Su organización era Patriarcal. Van había oído que Basram tuvo buenas relaciones con el Reino de su padre, Goau Fanel. Pero, ¿Porqué aún estaban esas relaciones?
– El Reino de Basram tuvo buenas relaciones con tu padre. Y todo eso comenzó por las batallas que tuvo que enfrentar Basram por el Imperio de Zaibach que quería agregar sus territorios a su imperio basto que empezaba a aumentar...- Ruhm levantó la mirada hacia el fuego que estaba en el centro de la Tienda.
Goau ayudó mucho a Julius. La amistad entre ellos se fortaleció a medida que pasaban el tiempo. Fanelia empezó a integrarse al mercado entre reinos, por el prestamo que había hecho Basram, además de dar buenos comentarios a los demás gobernantes de querer invertir en los alimentos de Fanelia. Goau, cada vez se endeudado con Julius, ya que lo ayudo mucho con la pobre economía que tenía Fanelia. No podía pagar esos grandes favores con dineros o recursos, ya que no se poseía mucho por culpa de la tonta guerra que realizó tu abuelo...ni tampoco podía entregarle territorios a Julius ya que nuestro reino es pequeño y de trabajo de campo. Pero...cuando naciste tú Van... ahí tenía una forma de compensar todo los sacrificios de había hecho Basram a nuestro Reino y a la familia Real... Tu Padre se comprometió en que cuando tu cumplieras 18 años, te casarías con una de las hijas de él...
– ¿Qué? - se levantó del suelo Van. el sonido de la leña al crispar por el fuego, fue lo único que se escuchó en ese par de segundos. Van se sintió mareado, utilizado, enojado, molesto... toda una suma de emociones y sentimientos por tal confesión.
– Tú padre, el honor y el respeto que tenía por Fanelia era tan grande que traspasó el amor y el cariño a su propia Familia. Tu madre, Varie, estaba molesta por tan revelación; además fue hecha sin la consulta de ella, pero no replicó porque aunque se estaba sacrificando la vida del pequeño Van de ese entonces, serviría de cierta forma de cancelar la deuda que se tenía con Basram y así, no existiría alguna forma de manipulación del Julius sobre Fanelia. - terminó de relatar Ruhm la historia que implicaba una gran noticia para el joven de 17 años.
– Mis propios padres fueron capaces de venderme como pago de una deuda; a su propio hijo...- exclamó furioso. sus manos estaban cerradas en puño y su cabello tapaba sus ojos que estaban cegados por la ira.
– Goau lo hizo por el bien de Fanelia...además él tenía pensado que para tal fecha entonces, Fanelia estaría enriquecida por los ingresos de las exportaciones y por batallas entonces ganadas en esas fechas; pero el destino fue cruel con él para que tres años más tarde, falleciera por padecer una terrible enfermedad...-
Van apretó sus labios molesto. Aunque su padre le había comprometido con alguien... lo había hecho por una causa honorable, todo por darle prosperidad a Fanelia. Además si lo ponía a analizar, si su Difunto Hermano Folken hubiese sido el Rey, el matrimonio entre él y esa princesa de Basram no hubiera afectado nada, solo eliminar una deuda, pero ahora si que afectaba a montones... porque permitía que Basram pudiera asociar a Fanelia y hacer un nuevo Reino... cosa que a Van no le agradaba en absoluto...
Van se sentó en el suelo, molesto y frustrado. se agarro con las manos la cabeza.
– Y ahora me tengo que comprometer con una princesa...-
– Bueno, Van. Eso todavía está en discusión en el Consejo...- Van levantó el rostro algo más aliviado, pero la expresión de Ruhm era seria y cabizbaja.
– ¿Están a favor de la unión? - preguntó Van... Ruhm asintió levemente.
– De los siete que conformamos el consejo, 4 están a favor... dos en abstención y uno en contra...-
– Tú - habló por primera vez Ren que estaba de oyente durante todo el rato. El hombre lobo asintió
– pero...- empezó a hablar Van mirando se lado a Ren - Al no haber Quórum, no se puede hacer mucho... tarde o temprano tendrán que consultarme a mi. -
– Así es ...pero se sabe que Julius estará impaciente para la próxima fecha...y no tardará,en un mes más, enviar una carta para dar una visita a este Reino...-
– ¿Porqué nunca me contaste, Ruhm?- preguntó serio el de cabellos negros. El de ojos cafés le miró al culpable y apenado.
– No era mi deber decírtelo... debía hablarte del asunto Valgus...- Van suspiró cansado. ¡Qué irónica podía llegar a ser la vida!, las dos personas más apreciadas para él, su padre y su maestro, ninguno le pudo decir que estaba comprometido a casarse con otra... otra a la cual no quería su corazón...
¡Hitomi!
Hitomi, su querida Hitomi que estaba nuevamente en su Reino, con él. Van quería mantenerla a su lado por siempre y aunque sonaba un poco precipitado, casarse con ella en algún futuro cercano, ya que la quería mucho.
Cruel destino que le tenía preparado a él...
– Un destino que siempre tuve pero que nunca me entere...
Van abrió los ojos al recordar que si tuvo un indicio de poder enterarse por los labios de la anciana vidente, de aquel compromiso.
Flash Back
- Aquel hilo-su destino- es el que lo ata con aquella persona que lo guiara por el resto de su vida. En su caso, Joven Van, con ese acontecimiento de a ver visto a la Joven de la Luna Mística, han aparecido dos hilos, dos caminos hacia un destino distinto del otro.-
- ¿Quién es aquel camino del cual mi destino estaba establecido? ¿ a dónde me conduce? ¿Hitomi no es para mi? ...pero si yo la amo-
- Pero el amarla no implica que su destino este atado a ella, a no ser...- el silencio reina en aquella habitación. El sonido del viento comienza a golpear la ventana poniendo el ambiente tenso.
- ¿ ...A no ser qué? -
- a no se qué tenga dos destinos establecidos. Eso sería lo más anormal y preocupante de todo, porque según los texto que he leído. Si existiese alguien que tuviera dos destino, llevara a la destrucción necesariamente uno de los caminos. Es la lucha del más fuerte. -
Fin Flash Back.
Y ahora sabía que su destino era casarse con la Princesa de aquel Reino, porque así estaba escrito... y él no podía hacer nada porque si lo hacía... podría traer consigo la destrucción de Hitomi...
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Y acá les traigo el nuevo capitulo Re-editado de My place. ¿a qué ahora tiene mejor argumento eh? Tenía este gran argumento metido en mi cabeza durante muchos meses...y que ahora he comenzado desde cero, que mejor que colocarlo ^^.
Ruhm (*) Al leer nuevamente Escaflowne Compendium- una rica base de información sobre la serie, características, personajes, lugares, reinos- me leí que Ruhm es el Jefe de los Hombres lobos ubicados en el bosque.
Así que borren de su mente que es jefe de los gatos
Espero que les guste el capitulo y nos veremos para el capitulo diez
pd: quiero dar las gracias a mi querida amiga lectora Luin Fanel que siempre me apoyo desde el comienzo de esta historia ( publicada en 2010) y que ahora ha tenido que ver todos estos cambios ..gomen Pero..ahora si que vale leer la historia que si o si terminaré para el gusto de mis queridas lectoras
Algun tomatazo, crítica o sugerencias solo dejen un comentario debajo de este capítulo
Se despide
Ca211
