天空のエスカフローネ: 私の場所

La visión de Escaflowne: My place.

Capitulo Diez: Juramento en el Lago

Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son todos de la propiedad de Yuki Nobuteru, Shoji Kawamori y Kazuki Akane

[Re-editado]

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Estaba sola y aburrida.

La de bellos ojos verdes claros, cabello color castaño cenizo y de piel blanca rosada, estaba sentada en un hermoso sillón en una sala de libros junto a una chimenea apagada. Merle recién se había marchado a la cocina debido a que la jefa de la cocina, necesitaba que le trajeran unos víveres desde la ciudad.
Y aunque le gustaba volver a estar en aquel fantástico mundo, no impedía que no pensará que desde ahora en adelante dependería de Van o de sus amigos en aquel mundo.

Van...¿Dónde estás? desde anoche no te he visto y sólo he recibido ordenes de parte de tuya por Merle...

Aún podía recordar que en almuerzo, había muchos platos decorados con frutas silvestres. Merle le dijo que tenía que comer mucho para recuperar energías como le había ordenado Van. Después en el descanso, merle la empujo hacía el jardín de atrás para que conociera un pequeño estanque con hermosos peces de color blanco, por orden de Van. Hitomi ya se estaba molestando de que Van le ordenará su vida, siendo que él no estaba con ella...

"¿Entiendes que ahora el estar acá conmigo, no te dejare nunca? ¿Aceptas las consecuencias ? "

Hitomi se sonrojo al recordar esas serias y imponetes palabras pronunciadas por aquel joven- que ahora se daba cuenta que estaba más alto- que hizo que latiera su corazón en ese momento de tranquilidad en aquel salón.

Con sus manos en su regazo, lo único que le quedó fue mirar por la ventana la bonita ciudad que empezaba a iluminarse con faroles y luces. Pero una pequeña brisa le hizo girar hacia la puerta donde se encontraba una joven apuesto de cabellos castaños claros. Portaba una armadura en el torax y en las piernas; vestía un chaleco de color café y botas negras que llegaban un poco antes de la rodilla. Su rostro era puntiagudo de color piel morena y unos ojos verdes amigables.

– Señorita, El Rey Van la está esperando en los jardines de atrás...- Hitomi frunció el ceño.

– Disculpe pero...¿Porqué no pudo venir él a buscarme? - Tan mordaz como siempre, Hitomi se levantó del asiento dirigiéndose a donde estaba Ren. Él solo pudo erguirse rectamente, preparando algún escándalo de parte de la mujer.

– No hay razones...él simplemente lo ordeno. Así que debería de apurarse - Hitomi enrojeció de la molestia. ¿Qué ahora era una cosa a la cual mandar y utilizar? Ni siquiera llevaba 1 semana ahí y ya era mandada por Van.

Hitomi quitó su mirada, y levantando el vestido con sus manos, avanzó a largas zancadas hasta el pasillo en dirección a los jardines. Antes de desaparecer, se gira y mira a Ren que estaba observandola con humor su forma de caminar. Hitomi infla sus mejillas.

– ¿Me puede decir su nombre? -

– Ren ...- le respondió receloso..

– Señor Ren, A una mujer nunca se le apura en cumplir algo.- se puso rígido – Para la próxima que "El Rey Van" le ordene algo que tenga que ver conmigo, no se digne que cumplirlo porque está es la ultima vez que Van me ordenará algo; además si aún así viene hacía a mi, le armare el escándalo y lo delataré a Merle Chan - Ren se sonroja nervioso y borra la sonrisa al ver a la joven. Al Parecer los rumores de que aquella joven de la tierra era de un carácter muy difícil era verdad...
Además lo estaba amenazando en decirle que cosa a Merle.

...

Con el bello vestido azul cobalto, Hitomi hacía su entrada por el jardín verde que poseía interiormente el castillo-reconstruido- Fanelia. Ya estaba empezando a atardecer, pero los rayos del bello sol amarillos con la combinación de naranjo y el morado de las nubes, no opacaba las flores amarillas que se colocaban en un lindo circulo que adornaba una fuente en el centro del jardín, hecho de piedras grises y plomas rectangulares desiguales.

No se hallaba nadie y eso le molestaba. Si tanto quería verle Van, porqué no se acercaba él...

Se sentó una silla de madera larga en anchura. El vestido aunque era delicado y suave en su piel, no abrigaba, por lo tanto no evito que empezará a tener algo de frío.

– Ten - Sintió una manta sobre sus hombros. Van se acaba de sentar a su lado con una mirada ...¿Triste?

El ánimo de empezar una pelea se esfumó de la mente de Hitomi.

– Van...- le tomo la mano. Él apretó el gesto. – ¿Que ocurre? - La mirada de Van cambio y la miro con un semblante ido.

– ¿Te gustaría dar un paseo, Hitomi? Disculpa si te he dejado encerrada acá pero he tenido que hacer ...cosas - Van no le había respondido la pregunta y eso le dolió a la oji verde. Van, acaso no confiaba en ella?. Dejo aquella preguntar escondida en los rincones de su mente para enfocarse en lo que le había propuesto el hombre.

– Está bien - no quiso replicarle porque el ambiente no estaba para eso.

Van cuando la llevo a las establos, no le soltó la mano en ningún momento, y es que si lo hacía sentía que ahora la estaba dejando ir. La subió a uno de los Caballos mansos y el se subió por el lado, sujetando las riendas, pasando sus manos por debajo de los brazos de Hitomi.

Salieron del castillo por la puerta de atrás en completo silencio. Se sentía relajada por el movimiento que llevaban, era lento, suave y armonioso con el ambiente que le rodeaba. El bosque que tapaba el cielo, siendo túpido y rodeado de hojas verdes, permitían a Hitomi descansar su espalda sobre el cuerpo de Van; sentía su respirar, sus latidos, su aroma a sándalo y a tierra húmeda, y la hacía sonreír.

Esto no es un sueño

Van, por su parte, estaba preocupado, desde el camino de regreso desde la tribu de Ruhm no había hablado, excepto la orden que le dio a Ren, además de ordenase que no dijera a nadie de lo del posible compromiso. Sus ojos marrones mirando la mata de cabellos castaños que estaba bajo él; respiraba, y suspiraba de vez en cuando, provocando que su corazón se encogiera de la ternura. Hitomi le provocaba ganas de protegerla, de cuidarla y de tenerla resguardada junto a él.

– ¿Van?...- habló Hitomi luego de varios minutos de silencio en el paseo. Van, se tensó pensando que le haría preguntas de las cosas que tuvo que hacer durante el día. Espero vacilante. – A Dónde vamos?-

– Hitomi...es una sorpresa. Tú solo duerme - sonrió Van a la joven que había girado su rostro para mirarle al preguntar.

– Van...me cargan las sorpresas - inflo sus mejillas con el ceño fruncido.

– ¿Puedes no arruinar esto, por favor ? - frunció el ceño Van. Todavía mantenía esa postura de niña Hitomi, y aunque le encantaba, él tampoco era paciente...

– Pero es...- Detuvo el caballo con un leve tironeo de las riendas. Van se acercó quedando frente a frente a escasos centímetros del espacio personal de Hitomi; sus respiros se entremezclaban. El ambiente se puso de pronto pesado y embriagador. Con los perfiles juntos, Van sello los labios de Hitomi con los suyo, siendo el contacto más profundo que la de la noche anterior; comenzando a ser uno tan suave y delicado, pero el deseo que surgía desde el fondo de su cuerpo no espero más, abriendo los labios, atrapando más la boca de Hitomi sobre la de él. Ella no se resistió en ningún momento. El movimiento de los labios aumentaba, como también la ganas de jugar con la lengua de ella, pero tenía miedo de asustarla; pero aquel temor no duro ni un segundo cuando era la propia lengua de Hitomi la que se introducía a su boca, provocando que Van ya desatara toda las locas ganas de hacerla sentir plena y querida; y con cada roce de ambas lenguas, desencadenaba un toque eléctrico en Van en su estómago, mientras Hitomi se sentía mareada. No evito que suspirara en su boca.

A los minutos de haber comenzado el beso, los movimientos empezaron a ser más lento y no tan voraces, hasta que al final se separaron con las respiraciones agitadas. Van sonríe socarronamente.

– Y Hitomi, ¿Está sorpresa te molesto? - Hitomi se sonrojo de sobremanera. Nunca pensó que Van fuese una cruel villano y pervertido hombre. Como un tomate gira su rostro molesta y avergonzada por mostrase tan deseosa de él.

– Baka...- Van río suavemente. Hitomi abrió sus ojos. Era quizás la primera vez que escuchaba a Van reír de esa forma; suave, delicada y profunda. Y con esa voz varonil, produjo que escalofríos atravesaran su estómago.

...

No supo en que momento se quedo dormida. Ya era de noche, y las estrellas brillaban de una manera muy hermosa y mágica. El ambiente era pesado pero relajante. Van le ayudo a bajarse aun con el chal puesto. Ya parada frente a él, Van pudo vislumbrar bien el atuendo que llevaba Hitomi.

– Te ves linda - La de cabellos castaños se ruborizó. Van, el que conoció hace en la guerra, no era demasiado expresivo, pero el que estaba frente a ella era tan distinto; caballero, halagador, imponente y apuesto. ¿Dónde estaba el joven de 16 años que conoció?

– Gracias, Van -

– Ese vestido...- Hitomi le puso toda la atención del mundo – le pertenecía a mi madre. El que ahora estás utilizando, fue uno de los favorito de ella...-

– Debo decirte que tu madre, tenía un bello gusto. - Van asintió levemente. Luego, se acercó hacia ella para tomarle de la mano y caminar por un sendero.

– Ven, quiero que conozcas un lugar...- Hitomi vio el sendero y sintió que lo conociera. Quizás de un sueño o de alguna visión que tuvo.

Cuando llegaron, Hitomi sonrió impresionada y emocionada. A sus pies se encontraba un hermoso y enorme lago que estaba rodeado de arboles gigantescos oscuros por el brillo de la noche. Tenía una orilla arenosa que combinaba pasto y las hojas que empezaba a caer; el color del agua era verde agua pero que con las estrellas brillando en el cielo, convertía el agua en un espejo del cielo de Gaea. Hitomi soltó la mano de Van y avanzó hacia la orilla del lago; se agachó y con sus dedos, toco el agua.

– Es..hermoso...- Habló Hitomi más para si misma que para la otra persona que estaba detrás de ella viéndola fijamente. – Siento que lo he visto anteriormente... quizás en un sueño o en alguna visión...-

– Acá es donde mis padres se conocieron...- Hitomi abrió sus ojos y por fin pudo visualizar aquella visión que ya hace tiempo había tenido cuando estuvieron en la ciudad de Atlantis. La oji verde prefirió guardarse sus comentarios y escuchar como Van comenzaba a relatarle el como se encontraron ambas personas en aquel presente lago del cual ellos ahora estaban ahí.

– Me hubiese gustado haberte conocido así...- Van le observó interrogante. Hitomi le sonrió levemente girando su rostro hacia el cielo y al lago.

– Quiero decir, habernos conocido en un momento así, con tranquilidad, en pausa y no en circunstancias peligrosas como la de escapar de un dragón - habló Hitomi riendo ante lo ultimo.

– A mi me gustó el haberte conocido así..- Hitomi se giro al escuchar aquello con sorpresa para susurrar un qué.

– Así pude conocer desde el primer momento tu carácter y tu temperamento - ahora fue a él quien le toco reír profundamente. Hitomi se sonrojó avergonzada.

– ¡Já! ¿Y qué me dices de ti? Digamos que tu tampoco te escapas de tu temperamento que era un tanto infantil ...- Van frunció el ceño.

– Pero he cambiado ahora...- cruzo los brazos esperando alguna respuesta de Hitomi. ella enterneció su mirada.

– Lo se...- y se levantó para acercarse al joven que tenía a unos pasos de ella. le tomo de la mano y le miro con el rostro feliz.

– Pero...- habló Hitomi con un semblante divertido – prefiero que no cambies, que te quedes con esa actitud de niño por siempre, porque aunque alguna veces me sacaste de quicio, era lo que más amaba de ti...-

– ¿Y ahora?-

– También amo como eres ahora...- Van le miro conmovido por lo ultimo, evitando las locas ganas de besarle nuevamente como lo hizo hace unos minutos atrás.

– Hitomi... - La abrazó, permitiendo que la cabeza de Hitomi se apoyara en el pecho de él. Pasó sus manos debajo de los brazos de ella y los posó en la cadera de ella que aún por el vestido se notaba.

Deseaba que aquel abrazo permaneciera por siempre. Que Hitomi estuviera a su lado desde ahora en adelante; pero aquello sonaba tan ingenuo, tan inocente y tonto... porque aunque él fuese un hombre que amaba a una sola mujer, debía cumplir con las responsabilidades y con el honor de ser Rey. Debía comprometerse con aquella otra persona... pero es que al solo mirar a Hitomi... realmente le costaba creerlo; le dolía hacerlo porque todo lo que había luchado por ella, ahora debía dejarlo de lado. Debía dejar a Hitomi... y ella le odiaría para siempre...

Su rostro cambió a un triste y dolido. apretó el abrazo, y con una mano la dejo sobre la cabeza de Hitomi, y escondió su rostro en el cuello de Hitomi...

Van...- preguntó su nombre. Se alejo lentamente de él para observarle. Tenía el ceño fruncido. – ¿Qué ocurre Van? desde me nos hemos visto, tu semblante está así... -

– No es nada...- miró hacia un lado rápidamente y sonrió algo incómodo.

– No sabes mentir Van Fanel... - Hitomi suspiro cansada al no recibir respuesta. – ¿Acaso no confías en mi? -

Van le observó con sorpresa. Hitomi giro su cuerpo hacia el lago, dándole la espalda.

– Hitomi... no te sientas así...- le abrazó por la espalda, sorprendiendo a la mujer. – Tan.. sólo...-mintió – son asuntos complicados con el consejo...- Hitomi giro su rostro para observar los ojos de Van para saber si mentían. Van mantuvo su mirada. Hitomi sonrió creyéndolo.

– Así que te riges por un consejo...no sabía. - su rostro estaba serio y algo infantil. – ¿Y qué cosas te están incomodando? -

– Cosas como el financiamiento de nuevas casas que faltan por construir; Nuevas leyes...y bueno.. cosas de Reyes...- sonrió algo nervioso para si mismo. Abrió sus ojos y vio como ella miraba al cielo pensativa.

– Cosas... de reyes...- susurró Espero que puedas solucionarlos, y si quieres alguna opinión no dudes en venir a mi...- sonrió contenta. Van le miro con ternura. Toma el rostro de Hitomi con su mano derecha.

– Siempre vendré a ti si tengo alguna duda, mi tierna Hitomi...- y con decir aquello, sello sus labios en su dulce y suave beso en los labios de la joven que sonrió contenta y satisfecha.

cuando terminó el beso, Van abrió los ojos, observando como la joven que tenía en sus brazos aún mantenía sus ojos cerrados, su rostro sonrojado, brilloso y una bella sonrisa de felicidad adornando el ambiente. Van quitó su rostro conmovido a una seria y con certeza de que no podía perderla... de que realmente no quería estar separado de la joven de cabellos rebeldes y sonrisa jovial.

No puedo... realmente no puedo dejarte Hitomi... Yo..Yo haré todo lo posible en estos 8 ciclos lunares de que buscaré una salida para poder cancelar aquella deuda con Basram.

Lo Juro...

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– Me encantó el paseo ...Gracias, Van - Hitomi le dijo luego de haberle dado un beso en la mejilla. Van la había dejado en su habitación.

– Que bueno que te haya gustado...- Hubo un silencio entre ellos, pero ninguno de los dos lo noto ya que ambos se miraban con ternura y con cariño.

– Buenas noches, Hitomi...- Van le dio una reverencia para marcharse, pero es detenido por una voz femenina.

– Espera, Van - El joven se gira atento.

– ¿Si? -

– No puedo quedarme en tu habitación, Van. Es tu cama, yo que soy la visita debería dormir en la pieza de huéspedes, es una regla que debe respertarse, Van. - Van frunce su ceño levemente.

– En las piezas todavía no están puestas las ventanas apropiadamente... Además yo soy el Rey, y si yo digo que tú duermas en mi pieza,así se hace...- gritó ya exasperado de que Hitomi le reclamara cosas tan pequeñas como esta.

– Oigan tortolitos... dejen sus terquedades en otro lugar, hay gente que quiere dormir - gritó Merle hacía ellos. Los se sonrojaron apenados.

– Lo siento, Merle... Pero Van no quiere dejarme ir a dormir a la habitación de visitas...- replicó La de cabellos castaños cenizo algo molesta. La de ojos celeste le miro con una sonrisa picarona.

– ¡AY hitomi! si al final tarde o temprano estarás en el lecho de su habitación, con él - ambos jóvenes se sonrojaron furiosamente.

– ¡Merle! - gritaron la unísono Furiosos.

– Ya..ya ya .. traten de negarlo... pero será verdad alguna día... - río ante lo ultimo y desapareció.

Ambos se miraron avergonzados. Van se rascó la parte de atrás de la cabeza, con esta gacha.

– No tomes en serio lo de Merle...ya sabes tiene la costumbre de ser a veces ...-

– Entrometida y descolocada en sus opiniones? - hubo un silencio por ambos para después soltar una suave risa. Ambos habían pensado lo mismo.

– Buenas noches, Hitomi - le dio un suave beso en la mejilla para girar sobre sus talones y marcharse a paso firme y rápido del pasillo donde dejó a Hitomi con un suspiro de paz y felicidad.

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– ¡Gika! - habló Rohan con una sonrisa en sus labios. – ¡A esta hora! - le invitó a pasar a su hogar para que pudiera acomodarse en la silla ubicada en el comedor de su pequeña casa pero hermosa por dentro. Gika miró a sus alrededores con una sonrisa de burla.

– Al parecer has arreglado bien tu hogar ...- dijo con sarcasmo la frase. Rohan no lo entendió a así y con una risa ronca comenzó a hablar

– ...Debo dar gracias a los dioses Dragones Alados (*) que cuando atacó el Imperio de Zaibach, mi humilde hogar fue de las pocas que no sufrió daño. - Gika le observó serio y superior. Detestaba Rohan, era un hombre bebedor e irresponsable ante sus deberes como consejo; pero aunque era todo un descarado, gozaba de la suerte de que Van no le tuviera recelos y cuidado, y que siempre se le hacía fácil su vida: de lujos, hospitalidades a los diplomáticos, centro de atención en el pueblo y en el reino en general...

Gika le observo retratando su real atención al hombre de una gran barriga, sentándose en la silla en la punta de la mesa. Frunció el ceño y con una gran bocanada de aire, empezó a hablar.

– He venido acá Rohan, porque necesito saber si ya has pensado sobre la reunión de la reunión pasada.-

– Ahhh ya te pusiste pesado Gika. Si no vote fue porque no ando con ganas de andar haciendo el papel de casamentero...- se rasco la barriga mientras cerraba un ojo para mirar al hombre de cabellos negros con algunas mechas blancas, mirarle con molestia e ira.

– ¡Pero esto no es de ser Casamentero! Estamos hablando del Reino de Fanelia. El chico está en segundo plano..- Rohan le interrumpe.

– Ese chico es el gobernante de este Reino,así que más respeto Gika.-

– El no está acá - se toco la frente con impaciencia. – El punto es que necesito una respuesta ...- Rohan le miró escéptico.

– ¿Necesitas? -

– ¡Arg Rohan! Necesitamos que manifiestes tu voto próximamente...- Rohan se cruzo de brazos.

– Gika... esto es algo demasiado raro y extraño de que te desesperes tanto en que se tome la decisión de casarlo con una princesa...- Gika abrió sus ojos con algo de sorpresa de que el viejo calvo pudiera llegar esas conclusiones. Se arregló la chaqueta en signo de pensar una respuesta que no levantará sospechas.

– Rohan, no sólo yo estoy impaciente en lo que se dicte en esta reunión, está detrás de mi, todo un consejo - Menos Ruhm pensó Rohan con la mirada atenta. – El matrimonio que podría consolidarse entre "nuestro Rey" y aquella princesa de basram, traería muchos beneficios para Fanelia. -

– Si pero, Fanelia podría unirse al Reino de Basram y ser un sólo reino. Perderíamos nuestra identidad ...- replicó Rohan tocándose la barbilla.

– Tonterías...- exclamó Gika – Fanelia crecería territorialmente y económicamente. Imagínate, podríamos equivalernos a Egzardia, porque ya Asturia es grande e inalcanzable...- rió ante lo último con un deje de burla. Rohan le miro escéptico aún.

– Porqué tanta competencia entre nuestras naciones hermanas, Gika. Fanelia no está en una crisis...-

– Pero si endeudada con el Rey Julius. Por lo tanto deberíamos tan solo hacer caso a lo que Goau nos dejo para hacer cumplir. - Rohan se rasco la cabeza algo cansado y somnoliento. Hubo unos minutos de silencio. Lo que decía Gika era verdad; estaban endeudados con Basram, y aunque Fanelia defendió y lucho contra Zaibach en la Guerra de Escaflowne, aquello no iba a borrar aquella vieja y antigua deuda que tenían con Basram: El compromiso entre el pequeño Van con alguna de las princesas de Basram. No le gustaba tener que forzar a casarse por deudas financieras pero si lo hacía, julius ya no tendría poder sobre el reino...pero si sobre el pequeño, y era por aquello que Rohan no manifestó su posición y su voto. Porque no sabía que principio seguir; el de proteger a su reino o permitir que su Rey pudiera ser feliz con la chica que quería...porqué ...Rohan sabía que el muy tonto joven no había ido a buscar a la chica para hacerle una fiesta en su nombre; no, él sabía que Van la había ido a buscar porque le quería y amaba.

– El de cumplir o no, está en manos de Van. Él sabrá que hacer con esto. Nosotros sólo aconsejamos... y podemos votar algunas leyes u ordenanzas, pero en el tema del corazón... sólo mandará él...- Gika roló sus ojos con molestía. Ya sabía a donde iría el voto de Rohan... y no le gustaba mucho. Y aunque en la reunión a escondidas habían 4 a favor sobre que el joven Van debía casarse pronto con aquella princesa, se debía tener la mayoría de votos para poder persuadir a Van. ¡Diablos!

– Entonces Rohan... creo que no necesito escuchar tu votación.-se levantó de la silla algo irritado. Rohan sonrió levemente.

– Mira hombre, podrás escuchar mi voto cuando termine las celebraciones...- El hombre de cabellos negros y labios apretados le miro interrigante

– Las celebraciones de la llegada de la Joven niña que ayudó a Van contra Zaibach...- El de ojos cafés oscuros fijo su mirada en Rohan.

Verdad que estaba esa niñita que el Rey había traído a Gaea. ¿Porqué la trajó? nunca dijo el porqué la trajo... No...

Debía saber el porqué...

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Y acá llegamos al capitulo 10 ... y se que avanzó lento con la historia pero todo tiene su razón :D ¡Ay Van!con lo que haces ...provocas que mi corazón bombee hasta quizás salir de mi boca ^/^ ... es que me encanta que sea así.. quizás pueda ser un poco Occ pero vamos.. dejemos que este Van sea provocador y un tanto pervertido.

Uhhh gika gika gika, se que ya tienes tus sospechas pero necesitas comprobarlo cierto? dejate de ser un pesado-como dijo Rohan- y relajate...

Rohan es un personajillo queme basé mucho en Iroh de Avatar: La leyenda de Aang, pero este Rohan es pelado y con arrugas y barrigón, que le gusta la bebida pero no el té como Iroh jajajaja XD.

Dioses Dragones Alados(*) : Según nuestra hermosa biblia de la Visión de Escaflowne, "Escaflowne Compendium", Fanelia, su religión es de los dioses alados. ^^ Saludos

Nos leemos en el capitulo 11

pd1: a que es muy distinto el orden de la historia como era hace tres años atrás, pero tranqui, no olvidaré de agregar escenas que tenía antes de reditarla.

pd2: Si quieren dejar tomatazos, sugerencias, saludos, opiniones, criticas blablablabla, sólo dejen un review aquí abajito