天空のエスカフローネ: 私の場所

La visión de Escaflowne: My place.

Capitulo Doce: Preludio de un acontecer

Aclaración: Hago esta historia sin fines de lucro, sólo para homenajear tal fabulosa serie. Los personajes pertenecen exclusivamente Shoji Kawamori, Yuki Nobuteru y Kazuki Akane, a excepción de los personajes que he creado para esta historia.

[Re-editado]

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No estaba acostumbrado a ese olor a químicos, sueros, olor a limpieza, y a flores puesta en su mesa de noche. Aún no podía irse a su hogar, todo porque recién estaba reaccionando su pierna hace tres días de la segunda operación. Sus costillas fue lo primero que trataron de arreglar, como también sus dientes que le hicieron transplantes. Estaba mareado, pero no impedía que pudiera visualizar una mosca tratando se salir de la habitación blanca.
Estaba agotado e irritado de que su comida tuviera que estar molida y de estar postrado todo el día, pero le tranquilizaba que la prensa aún hablaba de él en la televisión.

Nadie pudo entender cómo la joven estrella de Time Chronicle, Tanaka Shinji, había quedado en aquel estado ni siquiera él, ya que no recordaba mucho.

Lo único que recordaba era que un hombre volando la había raptado... eso sonaba tan irreal; que un hombre volando secuestrara a Hitomi... pero ¿Porqué? y cada vez que trataba de responderse esa pregunta una punzante dolor en la altura de su frente se hacía presente en su cabeza, haciendo que empezará a marearse y a maldecir por el dolor.

- Joven Tanaka. Tiene una visita — Sonrió de lado y apretando el botón para acomodar su cama, esperando que llegara esa misteriosa visita.

Abrió sus ojos verdes al ver como una joven de cabello rojizo entraba a su habitación con la ropa de la preparatoria.
La chica no mostró ninguna sonrisa de saludo. Llegó y se sentó en el asiento que estaba cerca de la Cama de Shinji.

- Uchida San — pronunciaron sus labios Shinji al verla ahí — No esperaba tu visita —

- No tenía idea que fuese importante para ti como para que tuvieras ese rostro demacrado — dijo Shinji con una semi sonrisa. Yukari sonrió irónicamente haciendo callar al joven de cabello castaño.

- Es por Hitomi — Shinji calló y le miro intrigado.

- Dime que es lo que sabes de Hitomi. ¿Dónde está ella? —

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- ¿Quieres que me case con Van Fanel, Padre? - Pronuncio una joven de cabellos largos y ondulados de color castaño claro, ojos de color morados y sus labios finos pintado con un suave color rojo burdeo. Tenía el rostro fino y delgado en su mentón, y de su cuello tenía una banda de tela que en el centro de él tenía una joya en forma de romboide, brillante y cristalino.

Julius la observó serio y frío.

- Es lo que te acabo de avisar...-

-¿Avisar? ¿Es que ni siquiera me consultas padre? Eso es ...-

- Ofelia, es una orden - Los ojos de la joven Ofelia se opacaron.

- Si es por el bien de mi reino para su prosperidad. Esta bien, padre...- Ofelia agacho su cabeza hacia su padre que estaba sentado en el trono.

- Hija, ven acá ...-estiro su mano enguantada. Ofelia le observó algo desconfiada, pero de todas maneras accedió. Avanzó con paso lento.

- Esto es por importante para Basram. Imagínate... seremos una megapotencia, más grande que Asturias en tecnología; y ni hablar de Zaibach... esos buitres estarán detrás de nosotros...- Ofelia asintió desconfiada

- Padre, cuánto más alto estemos situados, debemos ser más humildes. Si llegamos a estar a una altura como Asturias, si queremos ser respetados debemos prescindir de la soberbia, que cuando viene... nos traería la deshonra..-

Julius frunció el ceño, enojado de la insolencia que estaba diciendo su hija mayor.

- Esa no es forma de hablarme. Eres igual a tu madre, insolente...-

- Mi madre solamente era una mujer que decía la verdad de las cosas.- se retiró ofendida de su padre. Él arrugó la frente

- Directa y llevada a sus ideas, para que finalmente la asesinaran..que buena madre fue ¡¿Eh?! - Ofelia abrió sus ojos dolida por la súbita verdad, dicho de la propia boca de su padre.

- Eres horrible, padre...- levanto el vestido para correr hacia la salida del salón. Julius levantó la mirada.

- Ofelia - la chica de cabellos castaños giró hacia la vil cara de su padre, que estaba serio y estático en su asiento.

- Cumplirás lo que te he ordenado...-

...

Mientras tanto en una cabaña un tanto lujosa, teniendo dos pisos, en la planta de abajo estaba sentado cerca de las brasas, Gika, que estaba tratando de idear algún plan para poder encerrar a Van a comprometerse con alguna de las princesas de Basram.

Entonces, esa era la verdadera razón del porque estaba esa mujer en Fanelia. Estaba para ser la prometida de Van, de eso no había duda, ya que la misma chica había confesado que le amaba, y si el joven Van la había ido a buscar, había interés entonces. Definitivamente aquello arruinaría el futuro de Fanelia.

Gika se tocó la barbilla pensando en como poder encerrar a Van para que pudiera aceptar aquella propuesta... y aunque aun no tenía el apoyo del consejo.. podría tener el apoyo de afuera de este...

¡Ahí estaba el plan!.

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- Recuerdas que tu me habías dicho que querías hablar con ella, un día antes de que ocurriera esto- indico con los ojos el cuerpo de shinji, alusión al ataque.

- ¿No lo recuerdas? - el joven de ojos verdes negó con la cabeza. Yukari suspiro cansada. No estaba dando resultado en sacar algo de información.

- ¿Qué es lo último que recuerdas? ... -

- Son fragmentos... quizás cosas que imagine. Recuerdo que estaba en la moto, junto con Hitomi, después de eso me veo en la enfermería... Y - se calló y soltó una carcajada nerviosa, poniendo su mano en la frente donde estaba una venda.

- .. quizás lo encuentres estúpido pero.. yo vi a un hombre volando...-cerró los ojos ante la declaración. Yukari abrió los ojos con sorpresa. Entonces...

- Van...- susurro Yukari provocando el Shinji abriera los ojos bruscamente. y la agarrara de los hombros nervioso y asustado.

- ¡¿VAN?! ¿Quién es él? su nombre se me viene todo el maldito día... ¿Él es el hombre alado ? - Yukari estaba ida; los ojos de ella solo observaban como Shinji estaba euforico tratando se saber quien era él...

- Yo... yo...-

" No le digas"

Yukari abrió sus ojos... era la voz de Hitomi, en su mente.

" Yukari... no le digas quien es.."

- No lo sé - se suelta del agarre, tomando su maletín y saliendo a paso apresurado de la habitación, y corriendo por el pasillo. Mientras bajaba por las escaleras, las miles de lagrimas bajaban por sus ojos de la preocupación y lo que estaba sucediendo con su amiga.

Afuera del hospital miro hacia el cielo que estaba oscureciendo.

- ¡Hitomi! ¿Dónde estás? ¡Hitomi!- la gente le observaba raro y se alejaban de ella; suponían que estaba loca... y hasta la misma yukari lo pensaba así pero necesitaba oir otra vez la voz de su querida Hitomi.

una silueta aparecio frente a ella.

- ¡Yukari! ...- la aludida miró hacia la persona que estaba frente a ella; vestida de una ropa peculiar y una sonrisa alegre. Era Hitomi.

- Hitomi..- era como si el tiempo se hubiese detenido para ambas chicas. Yukari trato de acercarse pero no podía, solamente podía observar como su amiga le decía unas simples palabras con una sonrisa de emoción.

- Estoy bien, Yukari. Estoy en mi hogar ahora...- su silueta se difumino ante los ojos cafes de Yukari quien solo sonrió levemente con las lagrimas mojando su rostro.

- Ahora, yo también estoy bien, Tomodachi...-


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Desde muy temprano Hitomi había decidido salir a trotar por Fanelia. Desde que había tenido ese sueño anoche, se sentía menos melancólica de echar de menos su hogar en la Tierra, que siempre por lo menos dos veces al día estaba así. Que pensaría Yukari de su desaparición o sus padres... aquello le carcomía la mente y aunque tratara de taparlo con quehaceres en arreglar el castillo para la fiesta, siempre brotaba en algun fugaz pensamiento.

Después de una hora de trote, subió hacia la entrada del castillo, encontrándose con Merle y Van revisando unas cosas.

- ¡O hayou gozaimasu! - sonrió alegremente hacia los jóvenes quienes se miraron extrañado de tanta energía que tenía Hitomi.

- ¿Que insecto le pico? - murmuro Merle hacia Van quien subió los hombro.

- Ni idea...-

- Emm Hitomi - le tocó el hombro Van para llamar su atención, la chica se enderezo y se giro para mirar al joven que vestía unos atuendos extraños de color purpura y una cinta atada a su cintura.

- Debes bañarte y arreglarte. Al mediodía llegarán las caravanas de distintos reinos y pueblos para las celebraciones que comienzan hoy - Hitomi asintió atenta.

- Van, ¿Cuanto durarán esta inaguración? -

- Tres días a los máximo. -

- Ven Hitomi, Vamos...- Merle tomo del brazo, arrastrando el cuerpo de Hitomi que todavía quería decirle algo a Van.

- Espera Merle - se giro hacia la gatuna que no escuchaba. - ¡Van! - El joven se giro poniendo atención - ¿Vendrá Millerna o Allen ? - Van levanto los hombros en señal de no tener conocimiento.

- No confirmaron- se mordió la lengua por la mentira. Hitomi bajo la mirada, apenada. ¡Diablos! no le gustaba mentirle, pero fue petición de ambos de que no le contase la sorpresa.

La puerta se cerro dejando a Van con varias sirvientas ayudando a ordenar la puerta de entrada.

...

- ¡UY! estás hedionda, Hitomi...- refunfuño Merle burlandose mientras subían las escaleras. Hitomi sonrió malvadamente.

- ¡Un abrazo!...- la abrazo fuertemente por la espalda, erizando toda la piel de Merle asustada y molesta. gritando que la soltara, negándose la de ojos verdes. Siguieron avanzando abrazadas y forcejeando la gata habladora, hasta que una silueta frente a ellas sonríe y habla.

- Veo que no cambias, Hitomi...- la aludida abrió los ojos y los dirigió donde provenía la voz suave y muy melodiosa. Tenía un hermoso vestido rosado, el cabello rubio como el sol suelto formándose bucles en las puntas. Sus labios estaban pintados suavemente de un color rosa; propio de una reina.

- Millerna - susurro con sorpresa. Merle se soltó de los brazos de Hitomi y corrió a saludar a la Reina.

- Hola Merle - le abrazo delicadamente. Hitomi aun estaba detenida en el pasillo, procesando el estado actual de Millerna...

Estaba embarazada...

- ¡Estas embarazada! - gritó Hitomi apuntando el pequeño bulto que estaba creciendo en el interior de la joven de cabellos rubios. - ¿Pero cómo? -

- Bueno, debes de saber cómo se hacen los bebés, Hitomi ¿ o me equivoco? - levantó una ceja sonriendo.

- Si, Hitomi sabe como se hace un bebé...una noche los vi durmiendo juntos...- confeso Merle inocentemente.

- ¡Merle!- grito Hitomi molesta y roja. Millerna soltó un grito de sorpresa. ¿Durmiendo juntos? sin estar casados. Eso era un problema.

- ¿Juntos? - en vez de mirar a Merle, dirigió su mirada a la de cabellos castaños que estaba nerviosa.

- Fue sólo una vez que nos quedamos dormidos después de jugar -

- ¿Ju..gar? - Millerna estaba sonrojada. ¿Qué clases de juegos estaban esos dos?

- Si, pero Van se agoto y se quedó dormido...- Hitomi se miro las manos - Y después me quede dormida también.

- ¡por dios! esto no es para conversarlo en el pasillo. Ven, vayamos a tu habitación -

Caminaron hasta entrar a la nueva habitación de Hitomi que tenía una muy linda vista del pueblo de Fanelia. Cuando se cerraron las puertas, Hitomi y Millerna se abrazaron como hermanas. Aquel abrazo comunicaba tantas cosas que con palabras no podían describir: amor, cariño, nostalgia, simpatía y amistad.

- Estás tan alta Hitomi, me has ganado altura - Y tenía razón, Hitomi medía quizás unos 1.68 m .

- y estas muy transpirosa, así que de inmediato a la tina.- dicho eso la joven reina y la niña gato ayudaron a bañar a Hitomi.

Ya vestida con un hermoso vestido Hanbok de color crema y una caída amplia de color rojo oscuro (*) Millerna decide conversar de sus vidas, hacerle preguntas sobre cómo llego a Gaia.

Sentadas en un banco dentro de la habitación, Millerna se arriesga a preguntar sus dudas.

- Eh..Hitomi - la joven que estaba sentada frente suyo le observa atenta - ¿Desde cuando que estás acá? -

- Desde hace más de un mes, supongo... perdí la cuenta...-

- ¿un mes? - Hitomi chasqueo los dedos.

- Verdad que acá se les conoce como ciclo lunar... entonces es hace un ciclo lunar y medio...- sonrió de forma satisfecha, provocando que Millerna y Merle se miraran incómodas del extraño lenguaje del que hablaba

- ¿ Van te fue a buscar o llegaste tú de sorpresa, como la ultima vez? - sonrió millerna mientras tomaba un cepillo y le pedía gentilmente que Hitomi se girase para poder peinar su cabello.

Hitomi se tensó al recordar las circunstancias que la habían traído acá y sintió un mareo, provocando que se separara de Millerna y se alejara a la ventana. Millerna miro a Merle que estaba ordenando las ropas deportivas de Hitomi, y le hizo el ademán de que se retirara.

Ya estando solas, Millerna se acerco despacio hacia Hitomi, poniendo sus manos sobre sus hombros. Hitomi se giro lentamente y con lágrimas en los ojos. Aunque había pasado ya casi dos meses desde su llegada a Gaia, no podía borrar ese amargo sabor que tuvo que sufrir antes de poder llegar acá.

- ¿Qué ocurre Hitomi ? -

- Júrame que no le dirás a nadie lo que te contare ...- Hitomi se limpió bruscamente las lágrimas.

- Lo juro por Jichia (*) -

Y Hitomi comenzó a relatarle todos los sucesos que vivió desde su llegada a la Tierra.

Mientras contaba los sucesos, Millerna abrazaba a Hitomi con apoyo, llorando, chillando de la ira, y enojándose con Van por ser un Idiota y no haber tomado antes la decisión de ir tras Hitomi.

Después de varios minutos de conversaciones, Millerna sólo podía murmurar un gracias a los dioses de que Hitomi no hubiera sido mancillada y que Van, el tarado de Van, como decía ella, pudo llegar a tiempo a rescatarla.

- Y.. ahora, ¿Formalizaron algo? - Millerna sonrió ya al cabo de una hora de conversación.

- ¿For...malizar? - enrojeció de la vergüenza.

- Por supuesto, como ambos ya han confesado sus sentimientos, está claro que tuvieron que formalizar la relación. - dijo Millerna acariciando su pequeño bulto.

- Van no me ha dicho nada...- susurro Hitomi un poco preocupada.

- ¿Qué no te ha dicho nada ese sinvergüenza? - chillo molesta la de la ojos azules. Hitomi negó con la cabeza.

En realidad, Hitomi nunca había llegado a pensar que era necesario formalizar algo entre ellos dos, cuando a la distancia se nota la complicidad de ambos.

- No me preocupa mucho aquello...- Millerna le espeto cerrando su boca con su palma alzada.

- Hitomi, quizás lo hayas olvidado pero, Van es un Rey. Su vida es pública, por lo tanto todo lo que el haga, decida o piense será conocido por todos. Acá en Gaia, generalmente cuando un hombre está interesado en una mujer, la invita a cenar, a bailar, le hace regalos y por ultimo si hay una conexión entre ambos, se formaliza una relación.

- Créeme que no es tan distinto en mi mundo, Millerna, pero, Van no creo que sea de esos hombres.. - se rasco la cabeza un tanto incómoda.

- Pero es importante que lo haga por que son costumbres, deberes que debe hacer el rey que está a punto de cumplir 18 annus, ya que a partir de esa edad podrá casarse...-

Hitomi abrió la boca con sorpresa...18 años? ¿Casarse? que desgracia el tener que casarse a partir de esa edad en adelante. Estar en el ojo del huracán siempre y estar atado a lo que dictaminen las costumbre, la sociedad y la cultura de su reino.

- Y él...- Millerna no se fijo en el semblante ido de Hitomi. - podrá casarse contigo...-

- ¡¿QUÉ?! - se levantó del asiento. - ¿Casarme? ¿Yo?...- su cara adquirió una palidez inmediata.

Millerna le sonrió

- ¿Acaso te asusta el casarte? -

- Es ...que yo no me quiero casar aún... soy muy joven... tengo 17 años. Tengo una vida por delante...-

- como reina - le completo la oración Millerna con una pequeña sonrisa. Hitomi se agarro la frente.

No, claro que no... ella todavía era una niña como para casarse... sonaba tan fantástico. Levanto su mirada y observo a Millerna. Bueno, Millerna también tiene su misma edad, pero son realidades distintas, mundos distintos, en que en aquel mundo era normal casarse a los quizás 14 años o 15 para las mujeres, pero en la tierra, no está permitido aquello.

- hablare con Van para que formalicen su relación - decidió Millerna asintiendo con la cabeza.

- ¡NO! - interrumpio casi chillando Hitomi - No lo hagas...- espero unos segundos para tranquilizar su palpitar .- Yo... yo hablare con el sobre esto...-

- Está bien... pero que sea rápido, ya que empezarán a llegar las caravanas al pueblo...-

No había entendido el apuro de Millerna. Pero despidiendose, se marchó en busca de Rey.

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Miro a ambos lados para abrir una puerta que daba a su pequeño y humilde despacho. El hombre que le seguía estaba atento a sus pasos y en el momento de entrar a la habitación, cerro la puerta lentamente. Ya dentro de la habitación se encontraba Van revisando unos antiguos libros llenos de polvo de la biblioteca. Las dos personas que recién llegaban era dos cercanos a él; uno desde la infancia y otro desde el comienzo de la ultima guerra contra Zaibach.

- Allen...- se levantó de la silla y fue a recibir en un abrazo al galante hombre vestido con su traje de Caeli. el aludido respondió el abrazo.

- Estás más alto...- respondió Allen agitando el cabello de Van. Él joven bufo ironicamente " todos decían lo mismo... es que nadie veía que estaba más ancho de espalda o más fuerte"

- Ese corte de pelo te hace parecer tan bueno...- ambos rieron por la broma que Van le hizo a Allen, ya que ambos sabían que Allen no era para nada un dios o santo.

Ruhm miro con una leve sonrisa al par que se saludaba luego de meses. Van le indico que se acercara a ellos. EL hombre lobo no dudo en hacerlo.

- Al parecer no es necesario que los presente...-

- Leí tu mensaje al llegar al castillo. Y Ruhm ya me contó ese compromiso con alguna princesa de Basram .- y el cuerpo de Van se tensó al instante. No estaba cómodo que Allen dijera que Ya es oficial el compromiso.

- Posible - corrigió Van. - Aún no me quiero casar... tengo muchas cosas que solucionar que andar pensando en comprometerme...además.-

- Está Hitomi - El rubio miró directamente a los ojos de Van, que quedo callado, dando a entender su conclusión. - Sin embargo, aunque tengas otros temas ahora, en un futuro tendrás que casarte...-

- Pero no es con ella con quien quiero casarme -

Allen abrió los ojos, ya que aunque sabía que Van quería a Hitomi, no pensó que quizás algún día pudieran casarse. Es que el hombre de ojos azules todavía tenía en sus pensamientos a la joven Hitomi que alguna vez amo y que todavía suspiraba por ella en la distancia. Pero, Allen sabía que no tenía posibilidad con la bella mujer de ojos verdes

- Claro que entiendo, Van, pero ¿Cúal es tu forma de escaparte de aquello?-

- Es por eso que cite a Ruhm - el hombre lobo se enderezo de su asiento y observo a Van. - Quiero saber que clase de deuda tiene fanelia,o mejor dicho, que deuda tuvo mi padre para tener que comprometerse en casarme con una princesa.-

Ruhm roló sus ojos apenado y tensó. No quería ya angustiar más al chico. El no se merecía aquel forzado destino y cormpomiso que había realizado su padre.

- Es una gran cantidad de Gidarus, y...-

- ¿Y?-

- La muerte de su Esposa. -

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Salió golpeando la puerta hacia la pared. El estar encerrado casi dos horas en el despacho lo habían ahogado, pero más lo había mareado lo que se había enterado... que Su padre... su padre...

¡Maldición!

Siempre había tenido a su padre en un altar, en un pedestal en que había que adorar y respetar. Porque había traído prosperidad a su reino, construyo nuevos pueblos, y había unificado los pueblos lobos, gatunos y humanos.

Pero lo que se acababa de enterar era una de los errores más grandes de su padre...

el haber dejado que muriese la esposa de aquel rey que ahora definitivamente sería su suegro.

Camino a paso rápido en el pasillo de madera, los sirvientes le miraban intrigados el porqué su Rey estaba tan pálido y caminando mareado. Pero aunque Van estuviera caminando en zig zag, su dirección siempre iba dirigida al frente hasta poder visualizar su alcoba.

La abrió y se encerró.

Ya estaba oscureciendo, y pronto tendría que ir a recibir a los embajadores y Gobernantes de otros Reinos y pueblos.

¿Porqué justo tenía que ser la fiesta?,corrigo ¿Porqué Ruhm tenía que contarme esa mierda de historia...?

Toc toc

El golpe de su puerta lo alerto. Se levantó de la cama y abrió la puerta lentamente. Unos tiernos ojos verdes se posaron en el marco.

- Van- Sus ojos verdes brillaron al pronunciar su nombre; sus labios se movieron lentamente, disfrutando el decir cada letra... era encantador; embriagante.

- ¿Si? - susurro tratanto de sacar esos pensamientos...

- ¿Podemos hablar? - se sonrojo al decirlo. ¡Que bellas mejillas! como le encantaría hacerla sonrojarse a cada momento. Se golpeo la cabeza mentalmente... No era momento para estupideces, tenía que pensar otra cosa.

- ¿Puede ser en otro momento, Hitomi? Estoy ocupado - se alejo de ella de forma tosca y dura. Hitomi con sorpresa le observó.

- ¿Qué ocurre Van? Te ves pálido - Trato de su delicada mano tocarle el rostro, pero el de cabellos negros agarro su mano bruscamente.

- Déjame - le soltó la mano y le cerro la puerta en su cara. Detrás de la madera de la puerta, Hitomi escuchó que Van susurraba una palabrota y se encerraba en su baño.

Hitomi frunció el ceño apenada. ¿Qué le ocurría a Van? ¿Porqué estaba molesto? ...

- Ush!- le dio un puntapie a la puerta - ¡Estúpido Van! ¡Niño malcriado! - se alejo de la puerta y se fue en dirección al comedor.

Pero aunque su andar era golpeado, Hitomi no podía parar de pensar el porqué de su actuar. ¿Había hecho algo malo, Hitomi?

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- Duque Eston de Ezgardia - Se inclino en respeto al hombre de cabellos cortos castaños rojizos con un tupido bigote bajo su nariz respingada y con pecas. El hombre le sonrió cortesmente.

- Sr. Askot, Consejero del Rey Van Fanel, a su servicio - Gika le sonrió.

- Un gusto, Sr askot. Me esperaba, y disculpe me atrevimiento, que la bienvenida la haría el propio Rey...- Gika sonrió malvadamente en su mente. Esto daba inicio a su perfecto plan, que obviamente tenía el protagonismo de ese Duque, Van y la joven Princesa que llegaría en cualquier momento.

- Pues vera Duque Eston, El Rey se está arreglando para recibir a la princesa de Basram - El rojizo hombre le observó con una ceja alzada. Quería más información

- No debería contarle...-

- Oh, hombre, no te preocupéis, aquello no saldrá de mi boca..-

Gika suspiro actuando al pie de la letra.

- Esta bien, Se dice que El Rey Van estaría comprometido con la Princesa Ofelia de Basram...-

Los ojos del Duque de Eston brillaron ante las noticias, escandalosa noticia que con el solo gesto de sus cejas con sorpresa, se le hacía agua la boca en chismorrear a las personas invitadas de aquel posible compromiso.

Siguieron Conversando de otros temas. Pero ya había plantado la semilla... ahora solamente faltaba que creciera la maleza de las mentiras...

- Que comiencen las celebraciones...- susurro Gika, parado en la puerta del castillo, observando como llegaban más carrozas y barcos flotantes hacia Fanelia.

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Holaaa a todos(as) ¡Feliz Año nuevo! ( bueno, aunque pasaron dos semanas, nunca es tarde)

volví para quedarme. :'D

Ahora que salí de vacaciones, me dedicare 100% al fic para poder finalizarlo en los meses siguientes, (quizás para las primaveras -hemisferio sur- este finalizado) Ya tengo el final en mi mente, y lo único que quiero es terminarlo así que deseadme mucha inspiración y aguante en mis deditos que escriben, escriben todo el rato :D

De verdad si hacen una historia, anoten todas las ideas en algún lado, sirve muchísimo, a mi me sirvió los meses que no pude actualizar pero pude continuar de forma escrita :3

(*) Vestido de Hitomi : Pues ya con la descripción ya les dije que clase de vestido es...

Es el Vestido, estilo Hanbook, que utilizo Hitomi en la película de Escaflowne: The movie, A Girl in a Gaea.

(*) Jichia : Dios de los Mares, océanos, considerado Dios de la Religión del Reino de Asturias. Aunque este dato aparece en Compedium Escaflowne (mi bilbia ;O;) lo encontre con muchos detalles en internet, meses atras...aunque desgraciadamente perdí el link :c

En fin... muchos saludos a quienes lean este fic, y aunque he tramitado con esta historia, meses, años, les aseguro que habrá final ;)