天空のエスカフローネ: 私の場所

La visión de Escaflowne: My place.

Capitulo trece: Palabras calladas

Aclaración: Hago esta historia sin fines de lucro, sólo para homenajear tal fabulosa serie. Los personajes pertenecen exclusivamente Shoji Kawamori, Yuki Nobuteru y Kazuki Akane, a excepción de los personajes que he creado para esta historia.

[Re-editado]

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incomodidad, vergüenza, nerviosismo eran palabra chicas para Hitomi.

Ya llevaba horas desde que se dio inicio al evento de Bienvenida en el castillo, y ya estaba aburrida.

Y eso que quedan dos noches más...¡dios!

Desde que Van se encerró en su cuarto, Hitomi había discutido consigo misma en que se había equivocado. No había lógica alguna en su mente el origen de su enojo; ella sólo trato ser cortés en preguntarle que le había sucedido... ¿Ya estaba aburrido de ella? ¿ Se cansó? ¿Le molesta su presencia? eran las preguntas que le martillaban su pobre cabeza durante las horas que se dio la bienvenida a los gobernantes y embajadores de la basta tierra de Gaia.

Pero su enojo tan sólo duro minutos cuando el Soberano de Fanelia, entraba al salón con un porte elegante pero aún así manteniendo su simpleza en su actuar. Verlo tan bien presentable, y no con las ropas sencillas que todo los días lo veía traer, le dio una punzada de tristeza.
Siempre estaría así. Vigilado por todos; revisando sus ropas, su comportamiento...por dios hasta como comía o como miraba. Hitomi siempre le había tenido respeto a Van, como persona, pero ahora, que lo veía con el verdadero papel de Rey, el respeto que le tenía aumentaba más.

Se veía contento, sonriendo de forma amigable, pero Hitomi era capaz de poder ver más allá de aquellas sonrisas, de aquellas palabras llanas, podía ver la inseguridad que tenía sobre sus espaldas; él tenía que llevar hacia adelante un reino, sin los consejos de alguien cercano como Vargas, que con la muerte de sus padres a temprana edad, él fue como un padre que le enseño como ser un príncipe y después como ser un Rey; en como comportarse y tomar decisiones en el futuro. Pero Hitomi podía verlo desesperado y preocupado por un asunto que lo tenía nervioso. Ella era capaz de ver que lo afectaba al de cabellos azabaches, y aquello provocaba más malestar en ella y pena, porque se sentía alejada de él; y más se sentía sola porque Van, su primer amor, no podía confesar sus secretos, preocupaciones e inseguridades, cuando él sabía todo sobre ella.
Y al llegar a esa premisa, su corazón se apretó y sus ojos estaban empezando a aguarse. No quería verse débil ante los ojos curiosos de la gente, ni del hombre que ahora estaba charlando con alguien importante. Su mirada la dirigió al vaso de vino que tenía en su mano y bebió un largo sorbo.

Se giró de forma rápida hacia la mesa rectangular de mantel rojo que sobre él estaba repleta de bandejas con comida. Avanzó sobre la gente pidiendo permiso y se refregó los ojos, mascullando mentalmente que dejará la pena sin sentido.

Estuvo minutos observando detrás de la mesa, la ventana de forma rectangular y observo el cielo que ya estaba estrellado y las dos lunas que se mezclaban con el color azulino de las nubes que estaban sobre la noche.

Suspiro

Deseaba poder escaparse y ver a su familia.

Que idea tonta... yo decidí estar acá. No puedo arrepentirme...

Se metió un bocado a su boca y lo mastico molesta con él. Toda la culpa la tenía Van de ponerla él. ¿Desde cuando Van había influido tanto en ella?

- Diablos...- susurro tomando un sorbo al dulce vino.

Un discreto carraspeo la enderezo de inmediato. El sonido grave venía detrás de ella. ¡Mierda! la habían escuchado maldecir.

- Hitomi...- Aquella voz sonaba familiar-demasiado para ella-. Se giro y vio a un apuesto hombre frente a ella. Vestía un elegante traje de color azul marino, bajo la chaqueta se podía contemplar una camisa blanca como la nieve. Sus botas era de color negro que con lo lustradas que estaban se podía ver el reflejo de las velas en el techo. Su rostro se mantenía igual aunque se notaba que había dormido poco en los últimos días,pero aún así podía verse bien arreglado, más su cabello que estaba corto llegando a su nuca, pero manteniendo las mechas del resto del pelo un tanto largo llegando a la mitad de las orejas. Aquel corte le favorecía ya que resaltaba sus mejillas y su contorno del rostro. Se sonrojo al verlo tan galante, pero una sonrisa pudo justificar su felicidad al pronunciar su nombre.

- Allen - el aludido sonrió de forma amable. La chica, levanto su vestido para poder avanzar y darle un abrazo al hombre más alto de ella, que al verse ante tal situación tuvo que agacharse para poder corresponderle, provocando que tuviera que levantarla un poco del piso, sin incomodarla.

- Allen ...- susurraba la chica en su oído, provocando que el corazón del Caeli saltara un poco. Es que aún había cariño y amor hacia la chica que alguna vez compartió un beso con ella.

Se separaron no escondiendo la sonrisa.

- Te ves bien con ese corte - sonrió

- ¿Es lo primero que me dices después de tanto tiempo, Hitomi? - sonrió burlonamente. La de ojos verdes se rasco la cabeza.

- Claro que no - se avergonzó - También quería decirte Hola, te he extrañado, ¿que ha sido de tu vida? y¿ que estás haciendo acá? - le miro riendo de forma divertida.

- Hola, yo también te he extrañado; ahora estoy en Castello Fort vigilando las fronteras, y me han invitado, Hitomi - rió ante la respuesta del rubio. Allen todavía mantenía su humor pero de una forma tan educada.

Allen también quería saber Qué había sido de su vida, Qué estaba haciendo acá -aunque Van ya le había dado la idea de que se quedaría con él- pero quería saberlo por boca de la mediana mujer frente a él que vestía un vestido muy liviano pero que la hacía ver muy bella.

- ¿Cuando llegaste a Fanelia? - empezó a ser muy sútil en preguntarle cuando ya estaba avanzada la noche. Allen se dedico desde el comienzo de la velada a contarle que es lo que ha hecho de su vida desde que ella se había marchado. Contando sin muchos detalles la vida de Celena. Ella se mostraba atenta a su relato y preguntando más de él.

La curiosidad le carcomía la cabeza durante la velada, ya que al leer la carta de Van le había ordenado, explícitamente, no preguntarle el cómo llegó pero no le prohíbio preguntar el "Cuándo" . Y esperaba que con esa pregunta pudiera responder el porque el semblante de Hitomi estaba afectado por la melancolía y tristeza que vio antes de saludarla.

Vio vacilación de parte de la tez pálida. Sus manos temblaron sobre su vestido.

- Creo que desde hace un mes, digo...hace más de un ciclo lunar...- su respuesta fue corta. Sus ojos brillaron algo nervioso, y Allen que podía leer los gestos de las mujeres, tuvo que resignarse a continuar. Le tomo de la mano.

- Me alegro tanto de que estes acá, Hitomi. Espero que te quedes en este planeta - Hitomi se emociono. Era Allen que podía trasmitir tanta confianza y seguridad a través de las palabras. Sus ojos se humedecieron.

- Yo también deseo que así sea- y su voz de quebró ante lo ultimo. Allen frunció su ceño.

- Hitomi...Yo..- trato de hablar Allen

- ¡Espero que se cumpla!-su voz un tanto sobresaltada salio de los labios de Hitomi. Ella sabía que pregunta podría hacerle el de cabellos Rubios, y con rápida maniobra interrumpió su dialogo.

Tú voz suena forzada y triste. pensó el rubio de ojos azules.

Prefirió no tocar más el tema y sonrió.

La música suave se hizo presente, dando inicio al momento del baile. Los grupos de conversaciones se alejaron del centro del salón y se dirigieron a las esquinas e hicieron un circulo alrededor del centro, mientras parejas se formaban para bailar.

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No paraba de mirarla. Como sonreía, como se reía y miraba atenta a Allen. Y aunque el rubio Caeli era su amigo más cercano, no le agrado la forma en que él contemplaba a Hitomi. Podía jurar que era la misma forma como él miraba a Hitomi: embelesado.

Mientras conversaba con los dignatarios, El invitado del país de Cesario estaba planteando la idea de crear una alianza militar-económico entre los país del Mar de jichia. Van aunque estaba muy atento con la conversación y con la idea de la alianza, su cabeza estaba dividida en si podría manejar la situación con Barsam.

- ¿Que piensa usted, Joven Van sobre la idea que he propuesto?- la voz grave y vieja del Rey de Cesario, lo trajo de regreso a la realidad.

- Es un idea muy tentadora, Su majestad Orsino (*), pero debo admitir con gran congoja que mi reino no podría participar en tal alianza, debido a que mi Reino no limita con Jichia. - varios del grupo con el propio Orsino se miraron.

- Pero, eso se solucionará - habló con una alegre voz, Orsino - ya que nos hemos enterado que usted estaría comprometido con una de las princesas del Reino de Basram...-

Un balde de agua fría cayo sobre el cuerpo de Van.

Su cuerpo se tensó al instante y su cara de torno pálida.

- ¿ Qué dijo? -

- Joven Van, es un gran dicha que usted decida esposarse cuando cumpla los 18 annus. - le siguió un hombre de abundante barba de color rojo - Eso permitirá que su reino crezca en enormes cantidades. -

- y le permitirá participar en creces en nuestra idea de realizar aquella alianza- pronunció con regocijó otro de los acompañantes del Rey Orsino.

- Señores, aquel Posible - mascando última palabra- compromiso aún no es conversado por ambos reinos, así que les pediré que tengan discreción ante aquellos rumores que se hayan propagado sin saber la situación en la que me encuentro -

Los hombres se miraron otra vez a sus rostros. Van estaba serio y trataba de infundir seriedad y dureza ante las palabras que acababa de decir. Esto estaba terriblemente mal. Ahora si que la jodía quien haya sido el imbécil que abrió la boca.

- Por supuesto que guardaremos discreción, pero lamentablemente y seguramente, mucho de los invitados sabrán de ese posible compromiso. -

En ese momento Van se sintió más observado por la gente que le rodeaba;hombres y mujeres que estaban presentes en la fiesta.

Debía decir algo...

Dí algo, Maldita sea... se gritó mentalmente.

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- No deberías tomar más, Hitomi- le sujetaba los hombros con tal de mantenerla en pie. Estaban en una de las terrazas del castillo. Hacia frío ya en la entrada de la noche, y Hitomi se sentía abrigada con la chaqueta de Allen sobre su cuerpo. El suave aroma a Sándalo y lavanda la relajaba más, además de las copas demás.

- No necesito otro que me mande que hacer y no hacer -

- ¿Van hace eso contigo? - dedujo Allen; y al ver que el rostro de Hitomi fruncia, no se había equivocado.

- No me hables de ese idiota. - frunció el ceño. - Me manda que hacer durante el día, llega en la tarde y me saluda cortés, apenas me cuenta algo sobre él, para después preguntarme que he hecho durante el día. Y cuando quiero hacerle la misma pregunta me desvía con promesas de amor y de amistad... pero aún así no se nada de él - su voz se quebró ante lo último.

El silencio se prolongo durante minutos, en los cuales Allen se debatía el porqué la actitud de él. Por supuesto que él la amaba pero estaba desesperado por lo que se había enterado hace tan poco : Compromiso.

Hitomi habló - ¿Qué le sucede? - Allen, tardíamente desvió su cara de los ojos verdes que le quemaban. No podía abrir la boca. Él no era el indicado de contarle la situación de su amigo. Van debía hacerlo, ya que aquello los implicaba a ambos.

- No soy yo a quien deberías preguntarme que le ocurre... Ya sabéis como es la actitud de Van de ser demasiado callado y misterioso, pero si desmoronas su muralla...-

Hitomi entendió a lo que se refería, Allen. Encerrarlo para sacarle respuesta. Hitomi no era así. No quería estar en la situación de tener que llegar a suplicar qué le ocurría. No le gustaba tener que ella pedir explicaciones cuando no tenían nada él y ella. Van nunca,desde su llegada, había sido claro en sus sentimientos. Claro que era afectuoso,cuando quería, y atento con ella, ¿Pero en que forma? en órdenes. La gente del castillo no sabía que relación tenía ella con Van. "Amiguita" "Viajera del otro mundo" "La hermana" Aquellos sobrenombres no le causaba risa, y aunque en presencia de los otros era indiferente, por dentro un mohín se forma en su rostro y mente.
Ella quería a Van, pero y ¿él? ¿La amaba realmente?

Ella en un comienzo había aceptado las condiciones, pero las condiciones de qué...

...

- Será mejor entrar, al parecer ya pronto se dará finalizada la fiesta... en pocas luces de podrá ver el amanecer..-

Entraron al salón. Hitomi se disculpo rápidamente de Allen para dirigirse a los baños. Quería refrescarse los ojos, que los sentía pesados producto del alcohol.

Cuando entró al baño, vio a varias mujeres y jóvenes retocándose la cara, aún cuando ya se daba por terminado el acto, Que tontas..., se miro en el espejo y agarro del balde que estaba encima de un mueble bien decorado un recipiente largo de forma rectangular que abarcaba el ancho de la mesa, un poco de agua que la dirigió a su rostro.

Se miro, se veía cansada y abatida. Al parecer estaban equivocados sus compañeros de escuela al decir que el alcohol desinhiba a las personas, ella se sentía mareada y adormecida, nada que ver con lo agitada y extasiada de un calor en su cuerpo.

Para la próxima probare otro alcohol...

- Es un lástima que ocurra aquella unión. - agudizo su oído al poner atención a las mujeres de altas alcurnias que estaban cuchilleando al lado del espejo.

- Si, ahora que su reino está nuevamente reconstruido, pensé que dejaría pasar annus para comprometerse - Hitomi se atoro con su saliva en el momento de tragar. Tosió, llamando la atención de las jóvenes que se acercaron a ella preguntando se estaba bien.

- Si.. si gracias, estoy bien...- Hitomi les miro algo expectante de que continuaran su conversación. Las mujeres enmudecieron ante la joven que les miraba atenta.

- ocurre algo jovencita...-frunció levemente el ceño la joven de cabellos castaños oscuros, llevando un hermoso vestido pomposo, similares de los que llevaba Millerna, sólo que ella era de un color melocotón encendido.

- ¡No, nada! disculpen - Ni muerta les diría que había escuchado su conversación. Que mala educado sería.

Salió de la habitación pálida y asustada.

Claramente que esas feas caturras estaba hablando de Van. ¿Quién era el único joven que había reconstruido su reino de forma tan acelerada? - aunque le faltasen cosas por terminar-

¿Comprometerse? ¿Con alguien más?

Se cuerpo se puso tieso y frío, cuando a la distancia del pasillo de madera vio a Van frente a ella.


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Y acá termina el 13 capitulo de la Historia. Quería que Hitomi se hubiese enterado de otra forma el compromiso pero al final me decidí hacer de esa forma porque... una se siente traicionada cuando se entera de boca de terceros alguna situación que vive tu pareja y tú no tienes ni la más remota idea ... es triste y desesperante :c

En fin... volvamos con la historia. si, se que me demore en subirla pero estuve de vacaciones y por fin pude ver hartas películas como me lo propuse y viendo unas, me llevaban a otras películas y así fue mis vacaciones (cortitas)
Espero que les guste el capitulo, y aunque avanza poco en la trama, nos enteramos de los pensamientos de Hitomi durante su estadía en Fanelia. Ya no mostramos tanto la desesperación que siente Van, sino la distancia de él hacia Hitomi...¿Interesante eh?

(*) El nombre del Rey de Cesario es Orsino, y le coloque aquel nombre ya que el reino tiene el mismo nombre al personaje de la Obra "Noches de Reyes" de Shakespeare, que trata de Viola,una mujer que se disfraza de hombre-con el nombre de Cesario- con el fin de trabajar en el palacio de un Duque llamado Orsino-de ahí el nombre del gobernante-

Saludines y nos estaremos leeyendo

Se despide

Ca211