天空のエスカフローネ: 私の場所
La visión de Escaflowne: My place.
Capitulo Catorce: Pistas
Aclaración: Hago esta historia sin fines de lucro, sólo para homenajear tal fabulosa serie. Los personajes pertenecen exclusivamente Shoji Kawamori, Yuki Nobuteru y Kazuki Akane, a excepción de los personajes que he creado para esta historia.
[Nuevo capitulo, no reedición]
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- Hola - Van fue el primero en hablar. Hitomi desvió sus ojos hacia el suelo. Caray, Hitomi se veía muy linda y tierna con aquell vestido típico de Fanelia. Sus pasos fueron más zancadas para pararse frente a ella.
- ¿Te ha gustado la velada? - el silencio de Hitomi le llamó la atención. La joven no era de callar sus inquietudes y sus opiniones.
Los ojos de Hitomi se aguaron sintiendo la presencia de él. el chico tomo de sus hombros y con inercia levanto su rostro hacía él.
- Eres un Idiota...- escupió la ofensa como si le quemara la lengua a Hitomi. El gesto del moreno fue de sorpresa para responder a la defensiva.
- ¿Disculpa? - el olor a alcohol de Hitomi hizo que arrugara el gesto, y la alejara de él. Hitomi se opuso a su fuerza.
- Estás borracha - Van le miro de forma molesta. Hitomi no borro su rostro apenado y enrabiado.
- Van - sus labios se apretaron de la pregunta que haría a continuación. - ¿Me quieres?- Los ojos rojizos se Van se abrieron en par por la pregunta inesperada de la chica.
- Hitomi, será mejor que vayas a descansar..- trato de tomarla por el brazo pero ella se lo impidió.
- Responde...-
- Por supuesto que te quiero- Hitomi apretó sus ojos, permitiendo que por fin sus lágrimas cayeron por sus sonrojadas mejillas, producto del alcohol. Van solamente pudo mantenerse callado, ya que no se esperaba que llorará
-Entonces...si me quieres ¿Porqué te comprometes?- Un escalofrío subió por su espalda. El estómago se endureció, y su corazón latía desenfrenadamente.
Hitomi se soltó de sus manos y se alejo de él como si quemará. El joven de tez morena estaba pálido. Entonces no estaba equivocada.
- Lo estás - Van escucho claramente la ironía en como decía aquello. -
- No es así - mordió cada letra de lo que acaba de decir. Malditos los que hayan realizado tal vil ...
- Entonces explícame, Van. Porque lo que dicen allá afuera es otra cosa...- escupió molesta.
- Yo... es algo que debo solucionarlo por mi mismo...- su seriedad y molestia se intensifico cuando observaba la rabia y tristeza de Hitomi. ¿Nada podía hacer bien? Ni siquiera podía hacer feliz a Hitomi, como lo había jurado en el Lago.
Van se giró para alejarse de ella. Su mirada dolía y hacía que se odiara él también.
- ¡Si entonces si no confías en mi, devuélveme a mi hogar! - gritó Hitomi con lágrimas en sus ojos - ¡De verdad no te entiendo Van! ¿Qué quieres de mi? - Van detuvo su caminar pero sin girarse.
- No lo entiendes, Hitomi. Esto es algo que implica ...-detuvo sus palabras y corrió, dejando a una joven rechazada en los pasillos hacía el salón. La de cabellos cenizos estaba mal, se sentía enferma y sus lágrimas no dejaban de brotar. Van estaba siendo injusto con ella. ¿Porqué rechazarla? Si ella lo que más quería era ayudarle... y ahora que estaba comprometido, él solamente la dejo ahí abandonada, traicionada y engañada.
Aquella era la condición a la que me dejaba... en nada.
Giró sobre sus tobillos y corrió hacia sus alcobas.
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- Merle chan - Millerna detuvo a Merle a la salida de la habitación de Hitomi. - ¿Todavía duerme? - Merle negó con la cabeza.
- Despertó hace unos minutos. - Millerna hizo el gesto de querer entrar pero Merle le detuvo su andar. - Quiere estar sola...-
- Es una tontería. Lo que más necesita ahora es estar con alguien...- empujo suavemente a Merle que estaba al medio de ella.
Entrando lentamente a la habitación, puso atención a las cosas botadas alrededor del suelo; las cortinas cerradas,apenas permitiendo un pequeño rayo de luz filtrarse por las ventanas. Y debajo del edredón y sábanas, se encontraba un bulto que murmuraba gimoteos y respiraba acelerada.
Millerna se situó con una silla, al lado de la cama de Hitomi, y tiró con suavidad las mantas, encontrando un rostro sonrojado, y sus ojos enrojecidos de tanto llorar.
- Hitomi - murmuro su nombre con tristeza. Automáticamente, Hitomi se enderezó y junto sus brazos al tronco de Millerna para llorar amargamente. Millerna simplemente aguantó la voz quebradiza que podría salir de sus labios y se dedicó a acariciar la espalda de la joven.
- Yo, tuve que quedarme en mi hogar. Nunca debí venir - Millerna enderezó la mirada de Hitomi y le reto.
- ¡No digas estupideces! Te imaginas cómo estarías si Van no te hubiese ido a rescatar de ese malnacido...estarías peor ...-
- Esto es lo mismo a lo que podría haberme pasado: Estoy dolida, estoy mal; y todo por hombres estúpidos -
- Estoy a favor de que son estúpidos, pero lo que podría haberte hecho ese Shinji es horrible para cualquiera. -
- No quiero hablar de ese hombre, ni tampoco de Van, pero todo es tan reciente. ¿Porqué no me contó que le sucedía? ¿Porqué calló? ¿No confía en mi?-
Millerna sólo podía ver como su amiga estaba sufriendo tanto por fuera como adentro. El pecho de Hitomi subía y baja por las respiraciones forzadas que hacía, hasta ya llegar a hipear.
- Hitomi, tú sabes. Van siempre ha sido reservado en los asuntos que le competen y siempre anda a la defensiva, pero, todo tiene una explicación. No puedes quedarte con lo que hayas escuchado en los baños, y en lo que diga la gente. Lo más importante es la explicación de Van -
- pero que no confiesa, Millerna. Él no confía en mi...él piensa que todavía soy la Hitomi asustadiza que conoció hace casi dos años. No entiende que yo he crecido...-
- Dale un poco de tiempo. Estoy segura que él se acercará y te contará los problemas que está pasando - Millerna le dio un pequeño aliento a la estudiante. Hitomi tan sólo le miro rendida, y levantándose de la cama, sonrió molesta.
- Sí el no me dice qué está pasando, tendré que averiguarlo por mi misma - Se dirigió al baño para cambiarse de ropa y ponerse su uniforme que desde hace un mes había dejado de usar.
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- ¿Hitomi? - Allen miró a la tierna chica , vestida con sus ropas extrañas frente a él, afuera de su habitación. - ¿Qué ocurre? -
Hitomi le miro apenada y impaciente a la vez con lo que diría, pero su fortaleza se derrumbo cuando sintió los guantes de Allen sobre sus hombros y sus hermosos ojos azules le miraron preocupado y muy serio.
- ¡Allen! - y su pared de ser fuerte se rompió ante el Caeli que la sujetaba y la abrazaba con ternura. Las lágrimas brotaban y su corazón latía por la tristeza. Su mente era un caos para Hitomi. Nunca pensó en encontrarse en esa situación con Van. Que estando tan cerca uno del otro, ambos empezaran a distanciarse.
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- Allen, debo suponer que sabes algo...- El rubio se movió inquieto en su silla y cruzo sus largas piernas. Su fiel mascota estaba sobre un pedestal a su derecha, y su suave cantar, puso de nuevo a la realidad al hombre que estaba pensando que decir, pero al querer abrir su boca, los ojos de Hitomi le miraban un tanto molesta.
- Hitomi, no soy yo el que debe explicarte - pronuncia con sutileza, Allen.
- ¡Estoy harta que digan que debo esperar! - pateo el suelo con su zapatilla. - Van no me dirá, lo sé. Es un tonto testarudo y no me deja saber porqué se comprometió -
- Pero él todavía no está comprometido - el rostro de Hitomi se tensó.
- ¡Ves! tú sabes algo sobre el tema. Por favor, Allen. - le miro suplicante. Hitomi se sentó en la silla frente a Allen en aquel pequeño comedor dentro de los aposentos del Caballero. Allen le observó serio y su corazón palpitaba rápido por la situación.
- Hitomi...- su voz provocó que el ceño de Hitomi se arrugará; sabía que su voz denostaba la negación de su petición - no... no puedo, perdóname. -
- No puedo confiar en nadie, ni en Millerna ni en tí; ninguno de ustedes quiere decirme que diablos ocurre con Van. - Allen le toma sus manos.
- Si puedes confiar en nosotros, y sobre todo en mi - su rostro fue más serio y penetrante para la mujer. Ella se soltó de las manos de Allen con rabia.
- Adios, Allen - y golpeo con fuerza la puerta, asustando al animal de Allen.
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Se marchó de la habitación del rubio. Ni siquiera él había podido contarle algo, aunque fuese algún dato pequeño para calmar su furia.
Hitomi no tenía pensado interrumpir a Van; no quería ir a suplicarle respuesta, aunque por dentro se moría por información. Era todo tan confuso. Las ultimas cosas que había pronunciado el de cabellos azabaches
" No lo entiendes.. esto implica..."
- ¿Implica qué Van? - susurraba mirando hacia el pasillo, hasta llegar al final de este y encontrar una entrada a un salón. Lentamente abrió la puerta y se introdujo a la sala; era una Biblioteca. Sus ojos verdes estaban curiosos al encontrar una biblioteca dentro del castillo. Era extraño ya que Merle le había mencionado que por el incendio y la posterior destrucción de Fanelia, todas las cosas del castillo se habían perdido, salvándose muy pocas cosas guardadas en otros lugares lejanos del castillo y hogar de Van. ¿Acaso, esos libros eran de esos lugares?, se preguntaba Hitomi al caminar por los estantes y ver que en los pisos del mueble se alojaban pocos libros, mostrando la pobreza de aquella biblioteca.
Sus ojos, tanto sus manos tocaban las tapas de los libros, curiosa y asustada a la vez. Ya que alguien podría pillarla.
- Diario - sus ojos re leyeron nuevamente las palabras bordadas en aquella tapa de color marrón oscuro. Era una libreta de tamaño mediano, gastado y muy viejo.
Y al abrir la tapa y enfocar su mirada a quien le pertenecía, su boca se abrió de la sorpresa.
Era el diario de Goau Fanel.
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- ¡Tonto! te dije que tenías que contarle sobre ese posible compromiso a Hitomi. - la fuerte voz de Allen enojo a en las caballerizas. Van le tocaba alimentar a los animales ese día.
- Cállate Allen, se que fue un error pero no deberías ponerte así. - movió el saco de alimento que tenía colgado el animal en su hocico.
- Hitomi ya no confía en mi, todo gracias a tu actitud egoísta - Van arrugo el ceño. Si, sabía que era "su" culpa, y eso más le enfurecía porque no podía desquitarse con nadie, ni siquiera con Allen. Pero de todas maneras le enojaba la actitud del Caeli.
- ¿En ti? la única persona que debe confiar, Hitomi, es en mi...-
- Bravo Van Fanel, eso es justamente lo que no hace con ninguno de los dos. ¡Mhp! aunque no me extrañaría viniendo de un chiquillo que no le toma el peso el tener a Hitomi a su lado- susurro Allen no guardando las ácidas palabras hacía Van.
El moreno apretó los puños, molesto.
- Allen, podrás ser mi amigo, pero no aguantaré que vengas a hablar con derechos sobre Hitomi. Ella no tiene nada contigo - se giró para encararlo. Las pezuñas de los animales pateaban el suelo por sentir la presencia de tensión en el ambiente. Ambos hombres se miraban con rencor.
- Tampoco es nada tuyo, Van -
- Debes estar feliz por dentro por el hecho de que este comprometido, así tienes alguna posibilidad con ella ¿no? - Allen se enojo. Su pecho subió por la inspiración de aire por lo que acaba de decirle de Ryujing.
Corrió hasta encontrarse frente al muchacho y lo agarró de las solapas para encararlo.
- Escúchame, Van. Hitomi está acá en Gaia por ti; hace tiempo te eligió. Yo sólo quiero que sea feliz, sin importar con quien sea. El que tú seas un bruto sin corazón no es mi problema, pero es de mi asunto lo que le suceda a ella porque tengo un gran cariño a Hitomi. - lo soltó de golpe, girándose sobre sus talones y caminando hacia la salida de las caballerizas.
Van estaba molesto. Enojado porque Allen todavía estaba enamorado de Hitomi. Sin embargo, también estaba molesto porque Allen le había dicho la verdad de su comportamiento.
Se había comportado como un Bruto sin corazón. Había alejado a Hitomi de su lado, encerrándose en la desesperación de buscar una salida con Basram.
Él si la quería, y mucho. Pero entre elegir a Fanelia y Hitomi...
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Era el momento de conversar con Hitomi. Había escuchado el rumor que la delgada mujer estaría rondando en los pasillos de atrás. Donde todavía estaba en construcción algunas salas.
Estaba decidido. No podía dejar pasar más horas y el resto del día para contarle a Hitomi la situación que tenía.
El compromiso no era algo que fijo él, al contrario, estaba fijado por su propio padre hace 10 annus como medio de pago a las deudas , y a la trágica muerte de la soberana de Basram, Dalia.
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Luna roja, 1345
Julius y yo ya tenemos listo el plan para poder dar ataque a los rebeldes de la frontera de su reino. Desgraciadamente, entre los revolucionarios, se encuentra su consorte, Dalia.
Hitomi abrió sus ojos con sorpresa. ¿Qué significaba aquello?
Pronto lo descubriría.
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Hola a todasss.. espero que me perdonen y no me tiren una horda de gente enfurecida. Todo tiene explicación de porqué no subí antes el nuevo capítulo; eso se llama : UNIVERSIDAD. Comencé mi tercer año como universitarias y han comenzado los ramos realmente pesados de mi carrera...(¡Auxilio!) y he estado estudiando todos los días, y si tengo una tarde libre la dedico a dibujar y tocar la guitarra, pero escribir.. nada.. es que he estado escribiendo todo los días pero solamente MATERIA DE CLASES ;O; ...
Ya tenía este capítulo listo ya hace dos meses pero nunca me metí a subirlo porque sabía que debía editar ciertas cosas (y que ahora lo hice :D)
Espero que me perdonen...
En un mes más (después del 18 de junio) subiré el siguiente capítulo que está en construcción; y digo esa fecha porque después del 18 salgo de mis exámenes parciales.
Espero que tengan paciencia
Saludoss hermosos!
Atte
Ca211
