Capitulo dos
"El evento en Satella"
Tras el insistente sonido del celular, no la dejo seguir durmiendo y no tuvo mas remedio que estirar su mano y contestar pero no llego a tiempo a hablar ya que el llamante cortó. "seguro se equivocaron de número" se dijo antes de retomar sus sueños cuando nuevamente el sonido del celular, bufo tomado el celular y contestar sin ganas.
— ¿si?
— ¡Milena!
— ¿Quién?
—Sabes que odio esas clases de bromas corazón. –dijo el llamante, en ese momento Athena abrió grandes sus ojos incorporándose, había creído que lo sucedido ayer había sido solo un mal sueño, se sentó en su cama.
— ¿Igniz?
—Se que estas molesta por haberme ido sin ti pero los malditos policías estaban a punto de atraparme y ya sabes, tuve que escaparme antes. –explico.
—Si, recibí tus mensajes, estoy en Japón.
—Lo se, estas en casa de tu novio. ¿Qué haces ahí? –le recrimino.
—Ya sabes, por los medios debo hacerlo. –respondió con seguridad. —Tenemos que vernos.
—También te extraño corazón ¿Qué te parece esta noche? en la fiesta de caridad que organiza la televisora Satella.
—Bien, nos vemos ahí. –corto.
Se levanto rápidamente, tomo un baño y salió de la habitación en busca de Ralf quien se encontraba desayunando en la cocina, para su suerte no estaba ninguno de la servidumbre.
—Igniz llamo. –soltó.
— ¿Qué te dijo? –cuestiono serio.
—Que tuvo que escapar sin Milena porque lo descubrieron y arregle una cita para esta noche.
— ¿En donde?
—En la televisora Satella, habrá una fiesta de beneficencia o algo asi..
—bien, tendrás que asistir, pero no iras sola. –tomo un sorbo mas de su café. —sino con Yagami.
— ¿Qué? El no querrá a ir a una fiesta, conozco a Yagami.
—Entonces tendrás que convencerlo, el es tu novio y no debes ir sola. –le aclaro, Athena negó en desacuerdo pero si tenia que hacerlo lo hará.
—Ok, pero contéstame una cosa. –pidió.
—Dime.
— pues... –dudo en preguntar. — ¿Milena fue amante de Igniz?
— ¡Claro que no! –exclamo alzando la voz. —Ella seria incapaz de tener algo con ese sujeto.
— ¡¿Entonces?!
—Ella solo le hacia creer que era una de ellos y de su total confianza pero te aseguro que ella jamás se atrevió a traicionarnos. –le repitió con seriedad antes de retirarse.
Después como termino esa desagradable conversación con Ralf, Athena fue a desayunar al comedor y cuando termino fue al despacho de Iori para convencerlo para ir a la fiesta, cosa que le resultaría difícil, pero quien sabe, le pareció buena idea llevarle una charola con un espumoso café con leche y unas deliciosas medialunas, tal vez asi acceda a su petición.
—Iori. –lo llamo antes de entrar sin ser invitada.
— ¿Acaso no sabes tocar? –le reclamo desde su escritorio.
—Lo siento, pero es que no te vi para desayunar y pensé que tendrías hambre... –le dejo la charola sobre el escritorio.
—No quiero. –sentencio pero ella no le dio importancia a ello y sonrió.
—Sabes vi el periódico y vi que habrá una fiesta de beneficencia en la televisora Satella y...
—Olvídalo, no iremos. –la interrumpió.
—pero... ¿Cómo sabias?
—Nos enviaron una invitación y no pienso asistir.
—pero yo si y tu tendrás que acompañarme. –le exigió con molestia, ya se estaba cansando de su mal humor.
—Tu no eres nadie para decir lo que debo hacer, ahora ¡Vete! –grito.
— ¡No! –exclamo ella asombrándolo. —Iras a la fiesta Yagami, pasaremos una agradable velada juntos y delante de todo el mundo jugaremos a la pareja feliz... o sino. –lo amenazo.
— ¿Qué? –escupió esa palabra con repudio.
—Le diré a toda la prensa que eres gay ¿tu decides? –le dijo antes de darle la espalda.
—No lo harías. –respondió sin mostrar miedo.
— ¿quieres ver como acabo con tu temible reputación en un abrir y cerrar de ojos?
—Eres una maldita arpía. –se acerco a ella y tomándola de la muñeca la dio vuelta mirándola a los ojos. —No sabes con quien te estas metiendo, puedo matarte si lo deseo.
Iori quería asustarla para obligarle a cambiar su actitud.
—Lo se mi estimado Iori, se muy bien quien eres, se todo sobre ti. –tomo la misma mano de Iori que retenía su brazo para luego mirarlo a los ojos. —se de tu maldición y el pacto de Orochi que hizo con el Clan Yagami 1.200 años atrás, se que no eres normal también de tu fuego impuro y que a veces tienes esos ataques llamado Riot Blood.
En ese momento Iori la tomo del cuello acorralándola contra una de las paredes del despacho mirándola con una furia única en sus ojos.
— ¿Cómo lo sabes? ¡Contesta!
—Lo se y punto. –lo empujo con fuerza separándola de el, cosa que lo sorprendió pero lo maquillo rápidamente, esa chica no era una mujer común y corriente de eso estaba seguro. —Te espero lista a las ocho, no me falles.
Le informo antes de salir y apenas salió se tomo del cuello, ese agarre le dolió, era como si aun sintiera esas enormes manos sobre ella.
—Es un bruto. –musito antes de subir las escaleras.
La tarde paso volado y la noche se acercaba Athena se encontraba lista, llevaba puesto un maravilloso vestido de seda amarillo que ajustaba bien sus curvas y su cabello suelto caía hermosamente por sus hombros con unas perfectas ondas.
Tomo su pequeño bolso que hacia juego y bajo lentamente por las escaleras, como lo suponía, Iori Yagami estaba ahí esperándola, llevaba puesto una camisa corta color vino medio abrochar que se lograba ver su pecho haciéndole lucir aun mas atractivo y unos pantalones blancos y sus zapatos combinaban con ese color y un saco negro lo cubría. Debía admitir que se veía como toda una estrella de Rock.
— ¿Vamos? –le dijo ella con una sonrisa, el la ignoro saliendo de la mansión. —Creo que si.
No tardaron mucho en llegar a la televisora en limosina y como era de suponerse estaba lleno de fotógrafos quienes se desesperaban en tomarles fotos apenas vieron a la pareja salir del coche, Ralf cerro la puerta de la limo y con una ultima mirada se despidió de Athena.
Entraron a la fiesta donde ya había algunos invitados tomando champán y conversaban alegremente, algunos comían coctel o admiraban las delicias del caterin. Otros los miraban y murmuraban sobre ellos, Athena como correspondía tomo del brazo de su "Novio" y sonreía como si fuera la mujer más feliz del mundo, todo lo contrario del pelirrojo.
— ¡Iori! –lo llamo una mujer rubia de ojos claros que apenas lo vio lo tomo de la mano separándola de la psíquica que quedo en vergüenza cuando esa desconocida se llevo a su "Novio" y lo tocaba con sus manos exageradamente, ni siquiera le importo que estuviera acompañado y a el no le parecía molestarle. Estaba a punto de ir a reclamarle cuando...
— ¿Athena?
Esa vos que escucho era muy parecida a la de su amigo pero era imposible, se dio vuelta y como era de esperarse se encontró con...
—Ky..Kyo. –tartamudeo. — ¿Qué haces aquí?
— ¿Tu que haces aquí? –pregunto sin entender. — ¿Vestida como la famosa Milena? ¿Acaso eso es tinte? –cuestiono extrañado tocándole su cabello moreno y de un acto de reflejo ella se lo llevo de la mano hacia un lugar mas alejado de la fiesta y una vez alejados.
—Antes que nada, déjame decirte que tienes razón, no soy Milena sino Athena. –confeso con pena.
—Eso ya lo se, pero ¿Por qué? –cuestiono mirándola de arriba a bajo, su atuendo no era su estilo, Athena era una chica sencilla y siempre la veía vestida con su uniforme de escuela o los trajes de peleas en KOF, no extravagante como lucia en esos momentos, aunque debía reconocer que se veía hermosa.
—La verdadera Milena murió en un accidente, nadie lo sabe y los Ikari Warroirs me contrato para que la suplantara... –explico ella.
—¡Muerta! -exclamo y Athena le tapo la boca por un momento. —Quieres decir que te estas haciendo pasar por ella.
—Asi es... Igniz tiene un plan en sus manos para destruir el mundo, un arma mortal... acepte ayudarlos.
— ¡¿Qué?! ¡Estas loca Athena! es IGNIZ –la tomo de los hombros preocupado por lo que acaba de escuchar. —No sabes el riesgo que corres.
—Lo se Kyo pero... voy a ayudarlos de todas maneras. –dijo mirándolo a los ojos a lo que a el no le agrado nada.
—Si tu arriesgaras tu vida yo también lo hare, no te dejare sola ¿De acuerdo?
— ¿De verdad? ¿Me ayudarías? –pregunto emocionada y feliz.
— Mañana mismo iremos hablar con Los Ikari para entrar también a la misión, tengo que estar al tanto de todo y necesito que me des los datos de cada uno... –y no termino la frase que ella lo abrazo con fuerza.
—No... no quiero que te involucres en esto Kyo, no quiero que te hagan daño nuevamente...
—Athena... ¿Acaso no confías en mi? eh. – la tomo del rostro mientras le sonreía. —Yo quiero estar en esto, Igniz me debe algunas y no te preocupes estaré bien, te lo aseguro. –y volvió a abrazarla mientras acariciaba sus cabellos serenándola.
—Milena, ven aquí. –hablo el pelirrojo un poco alto para que ambos lo escucharan y se percataran de su presencia. —Ahora.
Athena se separo de Kyo discretamente, y verde del susto se acerco al pelirrojo quien miraba al castaño con un odio puro y ambos volvieron a la fiesta como si nada hubiera pasado. Cuando ella iba a decir algo un camarero se le acerco y le entrego con una sonrisa un papelito que llevaba en la charola, Athena lo abrió y era un recado de Igniz que la invitaba a su mesa y miro a su alrededor y efectivamente Igniz estaba esperándola en unas de las mesas reservadas que de lejos brindaba por ella con la copa que llevaba en manos, el pelirrojo no era ningún idiota para no darse cuenta de las intenciones de ese sujeto y no pudo ocultar su enojo tomándola de la mano con fuerza y la saco del lugar a pesar de las miradas de las personas.
La psíquica solo se dejaba llevar por Iori quien llamo a Ralf de inmediato y ambos subieron a la limosina, durante el viaje ninguno de los dos no dijo nada, solo evitaban mirarse y esperar llegar a la mansión lo antes posible, el Coronel ntuyo que algo no andaba bien. Apenas llegaron la primera en salir fue Athena quien no espero que Ralf le abriera la puerta y entro con rapidez queriendo subir las escaleras pero la mano dura de Iori la retuvo a mitad de camino agarrándole el brazo.
— ¿Por qué no me dijiste que conocías a Kyo?
Sin duda Iori estaba furioso.
—No creí que te importara ¿ok? –quiso seguir su camino pero este la retuvo nuevamente pero esta vez sin soltarla.
— ¡ES MI ENEMIGO A MUERTE! –grito apretando aun mas su brazo. —También sabias eso ¡¿No es asi?!
—Si lo se. –respondió con algo de dolor en su brazo.
—-¿Para eso querías que fuera? ¡¿Para hacerme quedar en ridículo frente a todo el mundo?!
— ¡¿DISCULPA?! –exclamo soltándose de una vez, era la primera vez que alguien la enojaba de esa manera. —Fuiste TU quien me dejo en ridículo cuando te fuiste con esa mujer que además la muy cínica no dejaba de tocarte con sus manos tan cuidadas. –hablo ofendida y como el no respondió siguió con sus reclamos. — ¿Y TU? No hiciste NADA en apartarte de ella, al parecer el señor lo disfrutaba.
—No encuentro sentido a tus reclamos. –respondió en con frialdad. — ¿No me digas que estas celosa?
Fue ahí que el la dejo sin palabras a defenderse ¿Acaso Iori tiene razón? ¿Estaba celosa? No era imposible, apenas lo conocía, bueno ya lo conocía pero nunca cruzo palabra con el. Solo lo miro sin entender subió las escaleras hasta a su cuarto y al cerrar la puerta se recostó sobre ella pensando en las ultimas palabras del pelirrojo.
En otra parte de la mansión, Iori en su despacho y se sirvió un vaso de whisky y se lo tomo de una, recordaba la discusión que tuvo con Milena y lo peor la escena donde la vio en brazos de Kyo, eso fue lo mas humillante que había presenciado, a su "Prometida" abrazando a su rival, era como si la hubiera visto a ella en ese momento, cuantas veces vio a esa niña abrazando a su "Amigo" felicitándolo cuando ganaba una pelea, cuando lo defendió de el sin importar arriesgar su vida, la ira lo invadió tan solo al recordarla ¿Por qué? Porque el no era el dueño de su corazón, porque nunca podrá ni si quiera hablar con ella, porque para el estaba prohibida por ser la amiga de su rival, porque ni en sueños tendría un romance con ninguna de las luchadora KOF, su prestigio y su orgullo era mas importante que cualquier cosa.
Pero a esa niña extrovertida de cabello purpura no lograba sacársela de la cabeza, por mas que lo intentara le resultaba imposible y peor aun cuando llega esa mujer con su parecido extraordinario recordándola en cada momento, debía deshacerse de ella cuanto antes, tiene que desaparecerla de su vida antes de enloquecer.
¡Woow! Aquí deje el segundo capitulo.
¿Iori Yagami enamorado de la verdadera Athena Asamiya?
Eso si no lo esperaban ¿verdad?
¿Athena celosa?
¿Qué sucederá ahora con "Milena"?
