Capitulo tres

"El desfile"

A la mañana siguiente Ralf se encontraba lavando el auto y dejo de hacerlo cuando vio a la psíquica acercarse a el.

— ¿Qué sucedió anoche? Los gritos se escucharon por todo Japón.

—No importa. –contesto suspirando, tan solo recordar lo de anoche la ponía de mal humor.

— ¿Hablaste con Igniz?

—No pude, Iori no me dejo. –lo miro con reproche. — ¡Te dije que no era buena idea venir acá!

— ¿Por qué? ¿Qué paso realmente? –la interrogo mirando hacia ambos lados para verificar que no hubiera nadie.

—Kyo estaba ahí, me reconoció. –confeso.

— ¿No me digas que Yagami sabe que tu no eres su prometida?

—No, Kyo quiere entrar a la organización, quiere ayudarnos a atrapar a Igniz y estoy de acuerdo.

— ¿Le contaste? –reclamo.

— ¡Tenia que hacerlo!

Ralf pareció enfadado pero al tiempo cambio su expresión.

—Bien, que forme parte si quiere. –hablo no muy convencido. —Luego pásame su numero para contactarme con el.

El celular de Athena comenzó a sonar, era Igniz y contesto.

"Dime... ok, ahí estaré"

— ¿Era Nests?

—Si.

Después de unas horas Athena llego a destino, a un gran edificio antiguo muy bien custodiado que apenas los guardias la vieron la dejaron entrar como si nada le dieron la bienvenida. Cuando entro al lugar los agentes K9999 y Ángel la llevaron a donde se encontraba su jefe, estaba sentado en un enorme sillón negro con dos copas de vino en sus manos.

—Mi querida Milena. –la saludo cortésmente Igniz acercándose a ella entregándole una copa.

—Igniz, que gusto. –fingió Athena con una sonrisa aceptando.

— ¿Me tienes noticias? –cuestiono con interés, Athena quedo muda sin saber a que se refería.

—Estoy en eso... –contesto solamente ocultando sus nervios.

—Ya veo... –rio. —es difícil que Yagami te confiese donde se encuentra el Magatama.

En ese momento Athena quedo perpleja, Igniz estaba detrás del tesoro sagrado de Iori pero ¿Por qué? Y ¿Para que?

— ¿Por qué para eso estas en la mansión Yagami? ¿No es asi?

—Asi es. –respondió naturalmente. —Que coincidencias de la vida, mi novio seria el protector del Magatama.

—La vida esta llena de sorpresas, llena de sorpresas. –sonrió con la mas pura maldad. —Quiero ese tesoro Milena.

—Muy pronto lo hallaré y te lo traeré. –le aseguro confiada.

—De eso no tengo dudas, eres la mejor de mis agentes. –la complació con una mas de sus sonrisas terminando de un sorbo el vino de su copa. —pero recuerda que solo me faltan dos de los tres tesoros sagrados para terminar mi arma mortal y asi obtendré los poderes de los clanes mas poderosos del mundo... me convertiré en todo un dios. –rio maniáticamente arrojando la copa cerca de la chimenea.

—No te desesperes Igniz. –se acerco a el colocando una mano en su hombro. —Muy pronto te los traeré, tú serás el amo y señor de todo el mundo. –Igniz se sintió satisfecho al escucharla, tomo de su mano con delicadeza.

—y tu mi querida Milena, tendrás el honor de convertirte en mi reina. –dijo mirándola a los ojos, nunca pensó que después de tantos años a su servicio terminaría encaprichándose con ella al limite de convertirla en su compañera, Athena se asombro un poco y volvió a sonreír como si ella supuestamente deseara lo mismo.

—Quisiera ver como funciona nuestra arma mortal...

Pidió ella y en menos de unos minutos llegaron a un lugar secreto del cuartel NESTS, que ocupaba todo una sala.

— Salgan todos. –Ordeno Igniz y todos sus agentes como el equipo de científicos salieron dejando sus trabajos.

Mas adelante había un lugar muy espacioso donde vio tres columnas doradas que formaban un triangulo y en una de ellas en lo alto se encontraba el sagrado espejo Yata que encajaba perfectamente sobre ella, Athena lo vio por un buen rato eran iguales a las fotografías que les mostro Ralf en sus archivos, en el medio había un circulo grabado con el símbolo de NESTS en el suelo lo suficiente grande para una persona, Igniz en ese momento se planto en ella.

— Este es el sueño de toda mi vida... –dijo estirando sus manos y arrodillándose como preparándose a sentir ese gran poder, Athena solo lo miro como si fuera un psicópata que necesitaba ayuda y se alejo un poco temiendo de lo que pudiera hacer. —y muy pronto se cumplirá cuando obtenga las piezas faltantes...

Se levanto y saco de su bolsillo como una especie de control con solo un botón rojo y lo apretó en ese momento se activaron las columnas y comenzaron a girar en su entorno al máximo, Athena se tomo de las paredes ya que el viento que producía era tan fuerte que no le permitía abrir los ojos como tampoco la luz dorada y lo único que desprendía poder era el espejo que cuando llegaba a Igniz desaparecía a mitad de camino y todo se desactivaba volviendo a la normalidad.

— Solo faltan dos, solo dos... –murmuro apretando los dientes de la amargura.

Sin duda el arma secreta de Igniz funciona y esta en busca de los tesoros restantes, si el obtiene esos tesoros, el mundo entero estaría en graves problemas, tenia que detenerlo a como de lugar.

Momentos después en la mansión Yagami...

—Y luego el muy desquiciado me invito a almorzar con el, como si nada hubiera pasado. –le contaba Athena a Ralf en los jardines.

—Lo que me dices es muy serio ¿Cómo es posible que Milena nunca nos haya dicho nada? –se pregunto el Coronel sin entender.

—Lo importante aquí es que ese loco quiere convertirse en el dios del mundo y cuando lo logre nadie lo podrá detener. –aseguro ella.

—Solo hay que evitar que los tesoros restantes caigan en sus manos y como eso implica a Yagami y a Kusanagi, creo que es mejor que ellos sepan lo que esta sucediendo. –concluyo.

—Si también pienso lo mismo. –concordó.

—Bien, tú te encargas de decirle a Yagami y yo a Kusanagi. –se preparo para irse. —No olvides que mañana tienes un desfile en la galería de la familia Montero.

— ¿Qué?

—un Certamen de moda, tu agencia fue contratada por el diseñador Alexander Montero para que representaran a su marca "Alexbell", asistirán muchos diseñadores famosos y habrá premios, estoy seguro que Alexander buscara ganar el certamen. –le entrego un sobre con la invitación.

— ¡¿Qué?! yo no voy hacer lo que me pides. –le dijo antes de verlo irse, al parecer no le importaba lo que decía. — ¡OYE! ¡RALF! –grito cuando lo perdió de vista. —Tonto.

Ahora tenía que cruzar palabra con Iori después de evitarlo todo este tiempo y peor aun, tendrá que convencerlo para que asista también al desfile, esperen ¡¿DESFILE?!

— ¿Tendré que desfilar? –cuestiono con horror, ni en sueños había pisado una pasarela. —pero... tal vez no sea tan difícil ¿o no?

Athena había estado toda la mañana en su cuarto con un libro gordo en su cabeza caminado de lado a lado, una y otra vez, ya se le había caído numerosas veces y se estaba desesperando, ahora se encontraba en el comedor, no había tocado la comida, su mente estaba en otro lado.

— ¿En que piensas? –cuestiono algo preocupado el pelirrojo.

—Eh.. Ah. –se incorporo. —en el certamen de esta noche.

— ¿Tienes que desfilar?

—Si, asi es. –murmuro sin ganas.

— ¿Y a que le temes? Eres buena en eso.

—Si tu lo dices.. –suspiro resignada tirando su cabeza hacia atrás.

—Te acompañare.

— ¿Enserio? –cuestiono ella sin poder ocultar su alegría, en verdad no deseaba ir sola y no pensaba volver amenazarlo para obligarlo.

—Supuestamente eres mi prometida, pero iré con la condición de que luego te largues de mi casa. –contesto serio.

Ya le parecía demasiado bueno...

— Esta bien, cuando despiertes mañana no me veras en tu preciada mansión. –hablo con orgullo ¿Cómo si necesitara un lugar donde vivir?

Cuando llegaron al lugar, Ralf estaciono algo lejos ya que habían muchos vehículos estacionados y quedo en venir a buscarlos cuando termine el evento. Dos guardias de seguridad estaban en la puerta de entrada y uno de esos hombres buscó sus nombres en la lista de invitados y el otro le indico a la "modelo" el vestuario donde seguramente estarían las demás modelos con Alexander, cuando choco contra alguien.

—Lo siento...

—Tu.. ¿Debes ser la famosa Milena Duran? –le dijo Beni con una seductora sonrisa y al ver su rostro quedo un poco confundido. — ¿Disculpa? ¿Nos conocemos?

—Oh, no, no lo creo. –respondió nerviosa a ser descubierta.

—Juraría que te he visto antes...

—pues, tal vez en algún evento... emmm bueno debo prepararme. –se excuso huyendo de el hacia las demás chicas y estilistas que seguramente apartaron los diseños que debería usar.

Toda clase de vestidos pasaban sobre Athena y todo un caos en los vestidores, peluqueros, maquillistas, el diseñador le dejo el vestido que debía usar, como también zapatos y accesorios.

El lugar estaba inundado de personas famosas y profesionales, muchos conversaban en agrupaciones y como de esperarse tomando champán y algún bocadillo mientras escuchaban música clásica que contemplaba el ambiente con el volumen exacto para escuchar las conversaciones. Iori solo quedo en un rincón rogando que pasaran las horas para poder irse cuando una persona conocida se acerca a el.

— ¿Qué hay Yagami? –lo saludo Shermie, como era de esperarse el pelirrojo no contesto. —Que lindo quedo todo...

¿Acaso esa mujer no se daba cuenta que no deseaba hablar con ella?

Ella aun de la descortesía de Iori, frunció los labios y lo miro como si fuera una niña.

— ¿Hay algo que te guste? –pregunto, el frunció el ceño con asco alejándose lo mas que podía de la castaña, tiene que aguantarla también en los eventos.

Las pasarelas se habían iluminado y las luces se apagaron dando comienzo al desfile de modas, una breve presentación de un conductor y unas modelos vestidas de damas de honor pasaban de una mostrando el diseño de cada diseñador, como también modelos vestidos de trajes de novios, como Benimaru Nikaido a quien el pelirrojo reconoció enseguida. Los leves aplausos cuando terminaba cada diseñador de presentar su línea.

Luego fue el turno del diseñador Alexander y fueron las que usaban vestidos de novias y pasaron varias modelos mostrando distintos diseños, telas y costura. Athena estaba nerviosa y sin ser vista estudiaba a sus compañeras como caminaban por la pasarela para poder hacerlo igual. Cuando fue el turno de "Milena" de llevar el mejor y ultimo diseño.

—Bien preciosa, ve y muestra tu talento. –la alentó el diseñador con confianza le acomodaba el vestido.

Unos fuegos artificiales llamo la atención de todos y vieron aparecer a la modelo vestida de novia quien sonreía naturalmente sosteniendo un ramito de rosas blancas en sus manos, se veía extraordinariamente hermosa y caminaba con elegancia por la pasarela hasta el final e hizo un giro único mostrando los mejores tejidos del vestido blanco, todos la admiraban y aplaudían con entusiasmo para luego cerrarla con broche de oro aparecieron las demás modelos con su diseñador quien no dejaba de sonreír y tomo la mano de Athena dándole una vuelta mas.

—Hasta en eso se parecen. –susurro el pelirrojo viendo como sonreía.

Pobre Athena, debió ser muy incomodo para ella ser Milena con el loco de Igniz y tener que desfilar?