Capitulo cuatro
"Un regalo del destino"
Finalmente el jurado vio al diseñador Alexander como ganador del certamen, que gracias a ello, su marca tendría mayor venta y prestigio, algunos diseñadores no estaban muy contentos con el resultado pero lograban ocultarlos de los demás.
Las luces se encendieron dando comienzo a la fiesta, ahora la música era mas movida y apenas Athena termino de cambiarse busco al pelirrojo y se acerco a el con una sonrisa.
— ¿Cómo estuve? –pregunto con curiosidad en su respuesta.
—Bien.
— ¿Bien? ¡Estuve fantástica! –exclamo feliz.
— ¿Ya podemos irnos? –cuestiono con cansancio.
—Me gustaría quedarme un rato más. –le dijo ella como pidiéndole que se quedara, Iori suspiro ¿Por qué esa mujer tenia ese poder en el? De hacerlo cambiar de opinión.
—Solo unos minutos.
—Quiero bailar. –pidió después al ver a los demás bailando animadamente en parejas. Pero la paciencia del Yagami tenía un límite.
—No se hacer esas cosas. –excuso.
— ¡Vamos! Es fácil Iori-san.
Iori quedo estático cuando lo tironeo hacia la pista, ¿Lo había llamado Iori-san? Como... solía llamar Athena a los demás, era como si la escuchara a ella en ese instante, había olvidado el atrevimiento que tuvo en querer obligarlo a bailar. Pero por una razón no pudo dejar de mirarla, como bailaba, moviendo su cuerpo delante de el, como le sonreía cerrando sus ojos como lo hacia la psíquica, ¿Por qué era tan parecida a ella? ¿Por qué no lograba dejar de mirarla?
La música cambio a una lenta y fue en ese momento que Iori reacciono agitando su cabeza.
— ¿Sabes como se baila esto? –le pregunto ella mirándolo a los ojos.
—No... –susurro el.
Fue ahí cuando Athena tomo sus manos y las acomodo alrededor de su cintura y ella coloco sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo quien inconscientemente se dejo llevar. ¿Qué tenia esa mujer?
—Solo tienes que dar pasos suaves. –le indico ella y ambos comenzaron a bailar sin despegar la mirada del uno al otro, era algo inexplicable lo que sucedía en esos momentos, era como si solo existieran ambos en una burbuja, la música y ellos en su mundo.
Iori se imagino que ella era Athena, la niña psíquica a quien amaba y sus brazos la atrajeron aun más a su cuerpo y la observaba con necesidad directo a su rostro, los ojos carmesí del pelirrojo brillaron extrañamente. No pudo contenerse y poco a poco se fue acercando a sus apetecibles labios y rosarlos lentamente con los suyos presionándolos con delicadeza y como increíblemente fue correspondido el beso paso aun mas apasionado y para el fue la experiencia mas hermosa del mundo, no deseaba que ese beso terminara nunca.
—Athena... –susurro sobre sus labios.
—Co.. ¿Cómo me llamaste?
Fue ahí cuando el pelirrojo reacciono nuevamente y vio su expresión de total sorpresa, se había dado cuenta del error que había cometido, sin decir nada salió rápidamente del lugar, dejándola sola en la pista y muy sorprendida.
Esa noche Athena no pego un ojo en toda la noche, sus dudas no la dejaron, que la haya besado y luego llamarla por su nombre ¿Acaso se abra dando cuenta que no era Milena? ¿Por qué la llamo por su nombre? Si ella no significaba nada en su vida ¿o si?
Amaneció y se levanto de una vez para alistarse y preparar sus cosas para irse como había quedado con Iori. No encontró a Ralf para avisarle y dejo sus maletas en la puerta para marcharse cuando escucho un ruido en el despacho del Yagami como si alguien estuviera ahí, fue a ver de quien se trataba y encontró a Iori en su escritorio dormido sentado en su sillón negro y con una botella vacía en su mano. Pudo notar que no se había cambiado ya que aun tenía puesta la misma ropa de la fiesta. Se acerco a el para mirarlo, se notaba tan cansado.
—Adiós Iori-san. –se despidió ella algo triste dándose media vuelta pero una mano la retuvo con fuerza del brazo, era Iori quien había despertado.
—No te vayas... –murmuro mirándola fijamente, ella voltio a verlo sin entender.
—Pero tú dijiste...
—Olvida lo que dije. –la interrumpió. —Es necesario que te quedes.
—Lo hare, solo si me respondes algo. –impuso, el asintió. — ¿Por qué me llamaste Athena?
—No se de que hablas. –mintió esquivando su mirada.
— ¿Quién es ella?-volvió a cuestionar sin prestarle atención a lo que dijo.
—Es... solo una niña a la que veo en los torneos KOF. –respondió, ya no deseaba fingir como idiota.
—Solo eso.. –carraspeo nerviosa. — ¿sientes algo por ella?
El volvió a mirarla sin saber que contestar.
—Eso a ti no te interesa –le respondió con enojo después de tanta interrogación, salió del despacho, una vez mas la dejo muy confundida ¿Sera que Iori Yagami siente algo por ella? No, es imposible pero su segunda opción era que fue descubierta.
Esa misma tarde Iori vio a Ralf entrar sospechosamente al cuarto de "Milena", eso lo molesto ¿Acaso se entendían a sus espaldas? Esa mujer se atrevió a traer a su amante con ella, y lo peor, bajo su techo, eso seria la peor de las humillaciones y estaba a punto de entrar cuando escucho al Coronel decir.
—ya hable con Kyo y lo mantuve al tanto de todo, no dejara que Igniz se apropie de su poder.
—Me alegra saberlo. –dijo algo inquieta.
— ¿Y tu? ¿Hablaste con Yagami para que hiciera lo mismo?
—Aun no. –respondió algo asustada.
— ¿Por qué? ¿Sucedió algo?-la interrogo serio, ella tardo en contestar y se frotaba las manos nerviosa.
—Ralf. creo que Iori ya me descubrió.
— ¡Te descubrió! ¡¿Cómo?!
—El me llamo por mi nombre.
—Entonces el sabe que tu no eres Milena. ¡¿Cómo pudiste ser tan descuidada Athena?! –le recrimino.
Iori quedo de una sola pieza cuando los escucho, ¿Athena es Milena? El salió del pasillo muy confundido, fue directo a su despacho para meditar la situación.
Si a la que tenia viviendo en su casa era Athena ¿Dónde esta la verdadera Milena Duran? ¿Por qué se hizo pasar por ella? Tenia muchas interrogaciones en su cabeza y las dudas lo consumían pero por un lado lo favorecía mucho, tiene a la mujer que ama en su casa sin que ella supiese de su verdadera identidad, el podría conquistarla, enamorarla para que se fijara solo en el, sonrió de lado, no creía que esta situación estuviera pasando, después de todo el destino le regalo una oportunidad con ella, con Athena.
Llego la noche y la encontró sentada en la fuente del jardín jugueteando con el agua, la observaba de lejos, era imposible que fuera ella y al mismo tiempo un sueño hecho realidad, se hizo ver por ella quien sonrió nerviosa.
—Iori-san.
—Milena. –dijo el, ella suspiro aliviada, al parecer todo estaba en orden.
— ¿Qué deseas para cenar? –le pregunto ella acercándose a el. — ¿Algo en especial?
—Quiero salir a comer fuera. –respondió.
—Ah... –bajo su mirada, de seguro ella no estaba en sus planes.
—y tu vendrás conmigo, si lo deseas.
Ella levanto su vista algo confusa, pero aun asi sonrió.
—Si, si quiero salir.
Las citas fueron mas frecuentes, iban a muchos eventos importantes como también a cines y teatros como pareja a los ojos de los demás, Iori parecía ser mas amable y atento con ella, la complacía en todo como acompañándola a las secciones de fotos como lo hacia en esos momentos a la playa de Tokio.
—Que bueno volver a verte Milena. –le dijo un joven rubio al verla, ignorando al pelirrojo que parecía molestarle su presencia.
—Benimaru... –lo saludo ella. —Te presento a mi novio Iori Yagami.
—Si, ya lo conocemos. –murmuro con una fingida sonrisa Nikaido.
— ¡Milenita! Al fin llegas. –le regaño su representante llevándola con los peluqueros y maquillistas. — prepárenla de inmediato que vamos a empezar con las fotografías.
Después de una hora Athena vuelve, con una bata puesta, todo estaba listo, el fotógrafo, la iluminación, el perfecto ambiente frente al mar, el atractivo y musculoso modelo surfista.
— Siento, la tardanza. –se disculpo ella.
—Estas perdonada, sácate esa bata y ponte al lado de Benimaru. –le indico algo irritado su representante.
— ¿La bata? Pe... pero solo llevo puesta una biquini y pueden ver mis partes. –hablo con pena.
—De eso se trata preciosa. –respondió ya molesto. — Tienes que mostrar la nueva línea de ropa de traje de baño de Alexbell ¿Acaso tienes algún problema con eso?
Athena negó con la cabeza y dejo caer la bata en la arena y muy sonrojada fue hasta Benimaru que la miraba divertido. A Iori no le parecía nada agradable ver a su novia casi desnuda en frente de los demás.
—Benimaru, ponte detrás de Milena y abrázala por la espalda, tienes que aparentar que son una pareja felizmente de vacaciones.
El rubio obedeció sin problemas, ambos sonrieron felices y comenzaron las fotografías. Luego Athena tuvo que tomarlos de los hombros y mirarlo muy cerca de los ojos, como fingiendo un acercamiento de un beso y otras nuevas fotos en las orillas del mar y todas muy cerca del rubio, cosa que desagradaba al pelirrojo, rogaba que ya terminara con esas benditas secciones y al parecer dios lo escucho ya que dieron por terminado el trabajo.
Athena iba a buscar su bata cuando el joven rubio la toma de la mano.
—Fue un placer trabajar contigo preciosa, solo espero volver a verte. –sonrió mirándola a los ojos mientras acariciaba su mano con sus dedos, Athena no podía creer que Benimaru se haya fijado en ella, siempre le pareció extraño por su obsesión con su apariencia, hasta dudaba de su sexualidad, pero debía admitir que era un joven muy guapo y atento después de todo.
—También fue un gusto Benimaru. –le sonrió.
Fue ahí cuando Iori apareció con su bata en sus manos y se la entrego a la psíquica.
—Bueno, nos vemos Mile. –se despidió el rubio apenas vio la mirada frívola del Yagami.
— ¿Qué tanto te decía ese imbécil? –le cuestiono Iori mientras ella se colocaba su bata.
—Solo que fue un placer trabajar conmigo y espera volver a verme. –respondió sinceramente ella.
— ¿Y tu? Esperas volver a ver a ese fenómeno.
—Benimaru no me interesa, nunca me intereso. –le aclaro algo enfadada queriendo marcharse pero el pelirrojo la tomo del brazo con prepotencia la empujo hacia el.
—Más te vale que eso sea cierto, porque yo no voy a permitir que me veas la cara de idiota ¿Entendido?
— ¡oye! –se alejo de el. —yo no te permito que me trates de esa forma ¡¿Quién te crees que eres?!
—Lamento informarte que soy tu novio. –le recordó.
—Solo de palabra. –contraataco ella.
—Solo te advierto una cosa "Milena". –la tomo del rostro con frialdad para que lo mirara. —Si llegas a engañarme, te arrepentirás de haberme conocido.
— ¡Estas loco! –exclamo. —Si apenas me conoces, Acaso tu... ¿Me quieres?
— ¡SI! –confeso el, ya no le importaba su orgullo dejándola con la boca abierta del asombro. —No me preguntes como pero te quiero, tanto que me moría de celos tan solo en verte con ese mequetrefe rubio, como te devoraba con la mirada, como te tocaba...yo quería matarlo.
La miro a los ojos que brillaban extrañamente, ella medio sonrió confundida...
—Iori... yo.. –suspiro. —Este tiempo que pase contigo fue grandioso, los mejores de mi vida, amo pasar el tiempo contigo pero...
—No me quieres. –termino diciendo el con resignación.
—yo no dije eso. –le dijo ella, el volvió a mirarla esperanzado. —Quiero, intentar algo contigo.
Esa respuesta lo lleno de ánimos, ella, la mujer que ama le estaba diciendo que quería intentar algo con el, eso lo reconfortaba mucho, su día desagradable, se convirtió en el mejor de todos, no pudo evitar abrazarla con fuerza, sintiéndola suya, como siempre lo deseo, ahora le pertenecía y no iba a dejar que nadie lo separara de ella. Sin embargo Athena se sentía triste, quería a Iori y empezaba a tomarle cariño a sentir algo hermoso por el pero el quería a una mujer que no era ella, un personaje que ella creo, no era Milena y cuando Iori sepa quien es en realidad seguramente la mataría pero en ese momento desecho esos pensamientos y se abrazo aun mas a el con temor a perderlo.
¡Que romántico! *w*
