Capitulo cinco

"La verdad de Athena y Milena"

Athena se encontraba en su habitación, ya se había puesto su vestido de noche para dormir, observaba desde su balcón el hermoso jardín que estaba enfrente.

—Que hermoso...

— Es inspirador –hablo Iori apareciendo a su lado mientras encendía unos de su cigarrillos.

—Nunca he visto uno igual... –sonrió ella.

— ¿Tampoco esto? –pregunto Iori haciendo ver un bello solitario de diamantes en frente de ella.

—Oh, no puedo aceptarlo... –se apeno ella y aun asi Iori se lo coloco en el dedo anular.

—Eres mi prometida a los ojos de los demás.

—pero no debías... –ella miro su anillo con ilusión, nunca le habían regalado algo tan bonito. —Es precioso.

—Es lo menos que mereces...

Athena al escuchar eso se entristeció.

—No es cierto Iori, yo no fui honesta contigo. –bajo su mirada y sus ojos brillaron. —No soy la persona que tú crees.

Ella se voltio lentamente para no verlo, se sentía apenada, Iori comprendió, sabia que ella iba a confesarle la verdad, que ella no era Milena y el estaba dispuesto adelantarse.

—Recuerdo cuando te vi por primera vez. –hablo Iori teniendo la atención de la psíquica. — Fue en el '94, no fue mi año predilecto pero ahí te conocí.

— ¿Dónde? –susurro ella presentía que Iori sabia su identidad.

—Llevabas un traje rojo como de colegiala y te encontrabas muy emocionada...era tu primer torneo KOF.-Athena se exalto girando para verlo, el la estaba describiendo a ella misma. — ¿No fue asi? Athena Asamiya.

—Iori...yo. –las lagrimas se les salían de los ojos.

—Lo se todo Athena.-remarco bien su nombre.

— desde hace cuanto lo sabes –tartamudeo nerviosa.

—Hace poco, te escuche hablando con "tu chofer" en tu cuarto.

—yo... en verdad lo siento. –dijo sinceramente Asamiya. —Tuve que hacerlo.

—¿Por qué? ¿Por qué te hiciste pasar por Milena? –quiso saber.

Ella seco sus lagrimas y lo tomo de la mano, lo que debía decirle era muy serio.

—Milena fue una agente encubierta que sufrió un accidente y lamentablemente murió. Su organización esta detrás de Igniz que quiere destruir el mundo con un arma mortal que el mismo creo. –suspiro. —Y para lograrlo el necesita los poderes de los clanes mas poderosos del mundo, el tiene en su poder el espejo Yata que robo en el templo Kagura y quiere el poder de Kyo y el tuyo.

—La espada Kusanagi y el Magatama. –dijo Iori confuso.

—Los mismos que llevan dentro de sus venas, su fuego. –concluyo Asamiya, el se alejo un poco pasando una mano por sus cabellos. —Es por eso que me hice pasar por Milena, para ayudar a los Ikari a capturarlo antes que nos destruya a todos.

—Ralf también forma parte de esa organización. ¿No es asi?-sospecho el, ella asintió.

—Iori, nunca pensé que esto llegara tan lejos, tampoco quería lastimarte. –sus lagrimas volvían y mojaban sus mejillas. —Entenderé si ya no quieres volver a verme pero lo único que te pido es que te cuides...

—ya no llores. –la interrumpió volviendo hacia ella. — Mis sentimientos siguen siendo los mismos Athena, te amo. –expreso.

— ¿Me amas? Iori, no te entiendo. –pregunto llenas de dudas.

—Te lo demostrare.

La tomo del rostro y de la cintura, la beso con locura que fue correspondido de la misma manera tiempo después, luego la volvió a mirar a los ojos algo agitado.

—No vuelvas a dudar de mí. –le advirtió en voz baja, Athena se sonrojo tras el hechizo de su boca y sonrió feliz.

—ya no lo hare. -respondió volviendo a besarlo.

Mientras tanto en Lyon (Francia) la puerta del departamento de Whip estaba a punto de derrumbarse por tantos golpes, alguien no dejaban de tocar, ella estaba sentada revisando una y otra vez los archivos que les envió Heidern a su computadora.

— ¡Ya voy! ¡Ya voy! –abrió la puerta y en ese instante se quedo sin habla. —Milena...

— ¡Whip! – expreso feliz abrazándola levemente que a los cinco segundos fue correspondida.

— ¿Qué... ¿Qué haces aquí? Creí que...

—Escape. –lo interrumpió ella soltándose de sus brazos, traía ropa sencilla, rota y desgastada.

—¿Escapaste? No, no, no tu estas muerta. -cerro sus ojos con fuerza y luego las volvió abrir, Milena seguía ahí. —Estas viva...

— ¡Claro que estoy viva, Whip! La maldita de Misty me tenia secuestrada y se encargo de hacerme pasar por muerta. -hablo con enfado.

—Esa zorra nunca acepto que Igniz te prefiriera...

—Antes de irse a Japón dio orden estrictas para que me mataran pero fui mas astutos que esos imbéciles y logre escapar. -explico. —Ellos me están buscando ¡Vamos con Heidern!

— Si, se llevara un gran susto cuando te vea... -hablo divertida a lo contrario de Milena.

Athena mientras elegía un nuevo vestido que usar para salir nuevamente del guardarropa de Milena, una cadenita de oro solido cayo de uno de los vestidos, lo tomo y lo admiro por unos momentos, el dije era un pequeño corazón con las iniciales M y M.

—Max y Milena. –susurro Athena, había recordado cuando Ralf le conto sobre el gran amor de la famosa modelo hacia un sencillo agente de policía, como si fuera un cuento de hadas con un final trágico.

Días después en la base militar de Southtown (Japón)

—Aun no entiendo como pudieron remplazarme por una niña de 18 años, por dios Heidern ¡Acaso se volvieron locos! –grito enojada delante de Ralf y otros agentes.

—Comprende Milena, no podíamos abortar la misión la necesitábamos. –respondió Leona.

— ¡Y ella que sabe! Solo es una civil inexperta a la que metieron en mi misión solo por su parecido en mí. –volvió a decir, estaba totalmente enojada.

—Lo siento pero yo estoy a cargo ahora y estas fuera de esta operación, no voy a exponerte nuevamente. –le hablo Ralf seriamente.

—El Coronel tiene razón Duran, no vamos a exponerte y ahora el esta a cargo de la operación. -concordó Heidern.

— ¡Eso es el colmo! –grito Milena. —después de todo estos años de servicio, además saben muy bien que el MALDITO de Igniz ¡ASESINO A MAX! –expreso con dolor al recordarlo, Max fue el gran amor de su vida, uno de los mejores agentes de la organización quien estaba llevando la misión, pero fue descubierto y lo mataron.

—En verdad lo siento Milena, pero no puedo dejar que pongas en riesgo tu vida y la operación con tus deseos de venganza. –hablo Ralf algo inseguro.

—Sabes que lo que mas deseo es matarlo, pero no dejare la operación que empezó Max, no me voy aunque tu lo ordenes. –dijo mas tranquila Milena cruzada de brazos.

—pero Athena lo ha estado haciendo bien en todo este tiempo, Igniz no sospecha de ella. –hablo Kyo.

— ¿Y quien eres tu para asegurar eso? –cuestiono mirándolo de arriba a bajo con desconfianza.

—Soy Kyo Kusanagi, el nuevo agente de la organización. –se presento extendiendo su mano para saludarla pero ella solo suspiro rechazándole, sabia exactamente quien era ya que el Clan Kusanagi era muy conocido en todo Japón.

—ahora díganme ¿donde esta esa niña usurpadora? –cuestiono mirando a sus compañeros quienes se miraban el uno al otro.

—Se fue a vivir con Yagami. –respondió Leona.

— ¿Con Yagami? –pregunto arqueando una ceja.

—Tu prometido... –le recordó Whip, Mile rodeo los ojos había olvidado ese estúpido compromiso que invento su padre.

— ¿Y en donde vive ese sujeto? –pregunto Milena.

—En la mansión Yagami, esta a las afueras de la cuidad –le informo Kyo.

—Bien, ahí iré y volveré a la misión. –aseguro ella, Ralf negó con la cabeza pero esa mujer era terca cuando se le metía algo en la cabeza.

¡Apareció la verdadera Milena Duran!

¿Qué sucederá ahora con Athena?