Capitulo seis
"Volviendo hacer Athena Asamiya"
Esa misma tarde Iori pasaba por la sala cuando escucho sonar el timbre de su casa y como nadie atendía fue el a abrir la puerta y al hacerlo se encontró con la verdadera Milena quien lo miraba de pies a cabeza y entro como si nada.
—Creí que estabas en el jardín –dijo Iori algo confuso.
— ¿Qué Jardín? –cuestiono.
En ese instante Iori se percato que ella no era la psíquica por su acento francés y se puso serio.
— ¿Quién eres?
—Soy Milena Duran. –respondió ella como si nada. Iori se impresiono un poco eran idénticas físicamente. — ¿Dónde esta Athena?
—Aquí. –respondió la psíquica haciéndose presente, Milena la observo detenidamente.
—Vaya... si que eres idéntica a mi. –susurro algo sorprendida. —Vine a informarte que como ves no estoy muerta y vuelvo a retomar mi vida, sobre todo la operación.
—Me alegra saber que estas bien. –hablo Athena con una sonrisa.
—puedes volver a tu vida anterior con confianza, con tu familia y si tienes amigos. –le aseguro.
—También me alegra saber eso... –Athena aun la miraba, no podía creer que existiera una persona igual a ella.
—y tu Iori Yagami, no pienso seguir con esta farsa que invento mi padre con el tuyo, no voy a casarme contigo ni en un millón de años ¿lo as entendido? -le dijo seria.
—En eso estamos de acuerdo. –respondió el con una falsa sonrisa.
—Bien, solo quería que lo supieran. –termino saliendo de la mansión.
Athena la vio cerrar la puerta y miro a su novio.
—Bueno, ahora si debo irme para no levantar sospechas. –le dijo ella, Iori asintió acercándose aun mas a ella.
—Ve a mi apartamento. –saco sus llaves de su pantalón y se lo entrego a ella quien lo tomo sin entender. —Necesito saber que no te iras de mi vida.
Ella sonrió y se lo entrego nuevamente colocándolo en sus manos.
—Nunca lo haría, solo confía en mí...
Lo abrazo con fuerza, lo que menos quería era dejarlo porque lo amaba como nunca creyó amar a alguien.
Tiempo después.
Ella no dejaba de mirarse sobre el reflejo de una de las puertas de la preparatoria, había vuelto a lucir como la misma Athena de siempre, con su traje de colegiala, su cabello purpura caía hermosamente sobre sus hombros y termino sacándose los lentes de contacto que había olvidado que aun los llevaba puestos, para dejar ver en sus pupilas sus ojos violetas naturales, sonrió, aun asi se veía muy bonita y normal.
— ¡¿ATHENA?! –exclamaron al unísono Malin y Hinako, fueron corriendo para abrazarla.
—Chicas... –logro decir la psíquica conmovida.
— Athena... -dijo Yuki apareciendo con Shingo.
— ¿Cuándo llegaste? –cuestiono Malin.
— ¿Cómo no has avisado nada? –le reclamo Hinako.
— ¡Nos trajiste obsequios de China! –se expreso Yuki.
— ¿Kensou no vino contigo? –nuevamente Malin.
—bueno ¡YA! Déjenla respirar. –la salvo Shingo. —Además ya tenemos que entrar a clases.
El timbre sonó y los chicos entraron a sus aulas dejando a solas a los amigos.
—Gracias Shingo... no sabia que responder
—No fue nada ¿Qué piensas hacer ahora que volvió Athena Asamiya?
— ¿Cómo...
—Kusanagi-chan me lo conto todo y me pidió que te cuidara. –la interrumpió.
—Ah... pues gracias Shingo. –sonrió. —Ahora seguir con mi vida como siempre.
—Entonces no te negaras ir a una fiesta esta noche en la casa de Benimaru.. por tu "Regreso"
— ¿El también sabe que me hice pasar por Milena? –cuestiono algo avergonzada.
—Claro que si Athena, pero no te preocupes, Beni no revelara nada. –le aseguro.
—No me lo perdería por nada ¡Cuenta conmigo!
Kyo buscaba unos archivos que le había mandado Ralf en el escritorio de Milena en uno de los cajones cuando debajo de un pequeño libro vio una fotografía no muy antigua, era Milena siendo abrazada felizmente por un joven peligris.
Milena entro en ese instante y lo vio tomando la fotografía en sus manos, se enfureció arrebatándosela.
— ¡No debiste husmear en mis cosas! –le reto histéricamente.
— Me pareció conocido ¿Quién es? –pregunto.
— No me gusta hablar de mi vida privada. –esquivo su pregunta muy alterada.
—Bien. –quiso salir el castaño cuando escucho.
— Era mi esposo. –confeso ella, Kyo se detuvo en la puerta.
—Lo lamento Milena. –le dijo apenado.
—El fue unos de los mejores agentes que tuvo Heidern. –hablo orgullosa admirando la fotografía. —Fue el amor de mi vida.
— ¿Lo extrañas?
—Demasiado... –sonrió tristemente. —Aunque que veces siento que sigue vivo dentro de mi.
—Los seres que amamos siempre estarán a nuestro lado Milena, no lo olvides.
—Pero a el me lo arrebataron. –dijo con vos quebrada abrazando a la fotografía. — todo mi mundo se desvaneció en ese instante. –las lagrimas rodaban por sus mejillas, recordando el dolor, la tristeza. Kyo no pudo evitar abrazarla para consolarla quien se aferro a el hundiendo su rostro en su pecho. —Mi misión, mi sed de venganza contra Igniz es lo que me queda ahora, vengar su muerte y no descansare hasta tenerlo en mis manos, es una promesa.
Iori subió a su automóvil privado y se fue a vivir a su antiguo apartamento que se ubicaba en la ciudad, no soporto ni dos minutos en la mansión sin verla, ya que todo la recordaba y quería estar mas cerca de ella, las ganas de volver a estar a su lado lo angustiaba, desde que se fue no lo había llamado desde entonces, sabia muy bien donde encontrarla en estos momentos y ahí estaba espiándola cerca, le pareció extraño verla con ese uniforme y ese cambio, sin maquillaje la hacia aun mas joven pero aun asi no perdía su belleza, vio como ella se despedía de sus amigas del colegio y su chofer le abría la puerta trasera del coche para que entrara y sin mas Iori la siguió, por lo menos quería saber la dirección donde realmente vivía., ella llego a su casa y apenas bajo...
— ¡Athena! –exclamaron detrás de ella, era una voz inconfundible y se dio vuelta lentamente y sus ojos no creían lo que veía, era Kensou plantado detrás de ella con un bolso sujeta en su mano y la miraba de esa forma tan natural de la que estaba acostumbrada, lleno de nostalgia y amor que el no dudo en dejar caer su bolso y tomarla en brazos para abrazarla con fuerza mientras la hacia girar por el aire.
— ¡SIE! –dijo feliz y emocionada, por primera vez no le molestaban sus atrevimientos.
— No sabes cuanto te extrañaba –confeso dejándola en tierra mientras la miraba a los ojos, se veía tan distinto, ya no parecía el chico que recordaba.
—yo... también te extrañe. –sonrió y Sie sin pensarlo la beso tomándola de la cintura, cosa que Athena no pudo rechazar ni corresponderle ya que se quedo atónita con lo que expreso su amigo, al parecer el viaje con su maestro le saco lo tímido y se atrevió a seguir sus impulsos. — Lo siento Athena, no debí...
—Esta bien Sie... –lo interrumpió, no quería arruinar el momento. — ¿Deseas tomar te? –volvió a sonreír.
— ¡Claro que si! –dijo muy alegre y ambos entraron a la casa.
Iori arranco a todo motor en ese instante mientras que una mujer desconocida vestida con el uniforme del cuartel NESTS que los observaba entrar, era Misty tomo su móvil marcando un numero...
—"Igniz... asi es amor la encontré."
Era de noche y Athena estaba en la sala lista para ir a la fiesta en casa de Benimaru, donde, había quedado en encontrarse con todos sus amigos y festejar como nunca, tomo su bolso y cuando abrió la puerta se encontró con el pelirrojo parado ante ella.
— ¿Iori? –cuestiono Athena con sorpresa, el sin responder la hizo aun lado y entro mirando a todas partes como si buscara a alguien.
— ¿Estas sola?
— Si.. –susurro.
— ¿A dónde vas? –cuestiono mirándola lista para irse.
—A la casa de Benimaru, harán una fiesta. –dijo naturalmente.
— ¿Nikaido? ¿Por qué a la casa de ese idiota? –cuestiono con enojo.
—Iori...
— ¡¿Acaso también te gusta?!
— ¡Claro que no!
— ¿Por qué no me llamaste? Desde que te fuiste no supe mas nada de ti. –reclamo.
—yo... he estado ocupada. –contesto bajando la vista. —iba a llamarte...
— ¿Cuándo? –exigió saber, ella no contesto, no entendía la actitud del pelirrojo. —Cuando termines con tu aventura con ese psíquico, porque de seguro es por ese motivo para ir a esa estúpida fiesta. –la miro fijamente, con su seño fruncido.
Athena se quedo sin palabras, ella no sabía que Iori la había visto con Kensou esta tarde.
— Sie solo es un amigo, solo eso. –respondió sinceramente.
— ¿Amigo? ¿Solo eso? -Cuestiono con sarcasmo. — ¡¿Me crees idiota?!
Rugió tomándola del brazo, los ojos de Iori estaban encendidos por pura furia, cosa que la asusto un poco.
—Me estas lastimando... –hablo con vos quebrada ella.
—Solo te advierto una cosa: No juegues conmigo sino te quieres quemar.
Athena abrió un poco sus ojos por esa amenaza, ya no más niñita buena, se soltó bruscamente y lo miro de una forma distinta, estaba muy molesta y no iba a permitir que nadie la maltratara más.
—Vete de mi casa Iori, no quiero volver a verte NUNCA MAS.
Iori sonrió con malicia y salió de la casa, apenas se fue se largo a llorar, sabia que Iori tenia su carácter pero jamás pensó que llegara al limite de amenazarla como si fuera Kyo.
Se escucho una explosión afuera de su casa y salió rápidamente, lo que vio fue a Iori con sus manos encendidas de fuego purpura, al chofer huyendo muerto de miedo, el coche de la familia hecho humo y cenizas.
—No creo que puedas asistir a esa fiesta. –sonrió de lado, la misma maldad.
— ¡Estas loco! – grito ella furiosa ya que sus esferas psíquicas la delataban girando sobre ella.
Entro a su casa apretando sus manos, nunca se sintió tanto enfado, tenia tantas ganas de insultarlo hasta quedarse afónica y muchas bolas psíquicas que podía arrojarle a su cabeza.
—Ehu que sucede ¿Tenias ganas de ir a ver a ese idiota? –cuestiono con cinismo provocándola.
Athena lo miro acercándose a el peligrosamente y con rapidez lo empujo contra la pared agrietándola un poco, al parecer el gran Iori Yagami no se lo esperaba.
—No me obligues a hacer algo que no quiero Yagami. –le advirtió muy cerca de su rostro.
—Vaya, la niña tiene agallas.
Ella no hizo caso y se dirigió a la puerta pero nuevamente el la tomo del brazo y ahora era ella la acorralada y lo tenía muy cerca a ella.
—No me subestimes. –dijo serio mirándola con advertencia.
— ¿O que? ¿Me vas a quemar? –le pregunto ella sin mostrar miedo.
—Aun no. –miro sus labios. —voy hacer algo mejor.
Y en ese momento Iori la beso de una manera dulce y demandante a pesar de la resistencia de su novia, pudo domarla con sus besos y serenarla con sus caricias correspondiéndole.
—No vuelvas a dejarme solo nunca. –le dijo entre sus labios sin despegarse de ella.
—y tu no vuelvas a dudar de mi. –se apresuro en decir ella tomándole del rostro con dulzura.
El necesitaba mas que solo palabras sino una prueba de su amor, la volvió a besar tomándola en sus brazos y la llevo a su cuarto depositándola suavemente en su cama sin despegar su mirada a la de ella cuando un objeto llamo su atención, tomo uno de los miles de ositos que estaban en su cama y lo miro, luego extrañamente a su alrededor, la habitación de Athena parecía la de una niña de 15 años, todo color rosa y llenos de posters de estrellas de pop.
—Oye... es solo una habitación. –dijo roja de la vergüenza mientras que Iori volvía a buscar sus labios, amaba ese sonrojo y aun mas a ella...
Amanecía y Athena se retorció placenteramente sobre su cama, era tan lindo despertar en su habitación y aun más en los brazos del amor de su vida. Trato de levantarse pero Iori inconscientemente la apretó aun mas hacia el, ella sonrió y volvió a quitar lentamente el brazo del pelirrojo de su cintura y se levanto.
— ¿A dónde vas? –cuestiono Iori sentándose mientras que ella se ponía su bata.
—No quería despertarte... iba a prepara un desayuno sorpresa. –dijo ella algo decepcionada.
— ya no será sorpresa. –dijo serio, Athena se acerco a el nuevamente a su lado algo preocupada, conocía a Iori lo suficiente para saber que aun estaba enfadado por lo de Kensou.
—Iori... ese beso no significo nada para mi, no sentí nada porque yo te amo a ti. –confeso tomándolo del rostro para que la mirara y vea la honestidad en sus ojos.
—Lo lamento. –musito. —desde ahora confiare en ti. –la abrazo depositando un leve beso en su cabeza mientras acariciaba sus cabellos demostrándole su cariño, ambos sabían lo que sentían el uno por el otro, un amor sincero.
¡Pero que reconciliación más bonita! *w*
