Capítulo III.- Pequeño Taisho.

-¡Kagome!, qué bueno que llegas…- la recibe su amiga sonriente, con un bebé llorón entre sus brazos, el cual la reconoce inmediatamente y estira sus bracitos en dirección de su mamá.

-¡Mi bebé!.- abrazándolo.

Ve a su amiga abrazar a su pequeño, vaya viene algo cambiada, tiene los ojos llorosos y está algo triste a pesar de ver a su pequeño Senkai, lo más seguro es que el bruto de Taisho le haya hecho algo.

-¿Cómo se portó?.- al acorrucarlo entre sus brazos, el cual inmediatamente apresa con su manita su playera, aquello la llena de felicidad, nunca más se volvería a separar de su bebé. ¡Lo extraño tanto!.

-De maravilla, ¿Conseguiste el dinero?.- pregunta a seguir a su amiga hacia la pequeña sala.

-Si…- suspira al contemplar a su pequeño, es impresionante el parecido que tiene con Inuyasha, sabía que se parecían, pero ahora comprende a que grado, los ojos ámbar de su pequeño, la nariz, su barbilla, su cabello negro tan rebelde. Una copia idéntica a su padre. Si él lo viera le creería.

-¿Qué hiciste?, ¿Te pidió algo a cambio verdad?.-

-Nada de lo que pueda soportar.- se limita a contestar al inclinarse a besar la cabeza de su bebé.

-Espero que no hayas sido tan tonta como, volverte acostar con él.-

-Por supuesto que no.- miente, vaya Sango siempre sabe dónde poner la daga.

-Bueno me voy, tengo que ir a descansar.- anuncia al comenzar a recoger su suéter y maleta- mañana después de trabajar vengo.-

-Gracias Sango, te lo agradezco.- despidiéndose de su amiga.

-Senkai es precioso, el bebé más bonito que he visto en mi vida, la envida de todas cuando lo saque a pasear.- alardea orgullosa.

-De nuevo gracias, Sango.- ríe.

Cierra la puerta con seguro y concentrarse en preparar la comida de Senkai, a pesar de tener un año y medio, el médico le aseguro que le diera poco a poco cosas sólidas, sin quitarle los purés.

Acomoda a su pequeño Senkai en su sillita para comer, el cual hace un puchero al estirar sus bracitos regordetes hacia ella.

-Vamos a cenar, después te damos un baño y a dormir.- le explica al besar de nuevo su cabecita.

Camina hacia el refrigerador donde saca todo lo esencial para alimentar a su pequeño, ella tomaría simplemente leche, no le apetece cenar.

Como todas las noches, se quedaría un rato despierta para dibujar joyería, que Sango se encargaría de entregar sus bocetos y darle el dinero, con ello podía mantener a Senkai sin separarse de él.

Hubiera deseado que Inuyasha le hubiese creído al respecto de la existencia de Senkai, pero pedir aquello, era como pedir que crecieran peras al olmo1.

-.-

-¿Qué quieres?.- gruñe al ver al individuo que entra.

-Vaya, vaya… regreso después de dos años, y así recibes al único ser, aparte de tu padre, que se atreve a plantarte cara.- sonríe al cerrar la puerta y ver a su viejo amigo.

-Nunca pedí que regresaras.-

-Lo sé, pero tu padre me envió, lástima que el señor Taisho no comprendiera que no deseaba verte.- encoje los hombros.

-Da el mensaje y lárgate.-

-Quiere que regreses a Japón.- al ver que su viejo amigo alza la ceja- como cada vez que te habla del asunto tú cuelgas, lo obligaste a enviarme.- le recuerda.

-¿Para qué me quiere ese viejo?.-

-Tiene algo importante que decirte o mostrarte cual sea el caso… me dijo que si no regresabas que estabas desheredado y que enviaría a alguien inmediatamente a suplirte.- advierte, escuchando las maldiciones que salen de sus labios.

-No voy a ir… por mi puede hacer lo que le plazca.- levantándose del asiento.

-Si eso quieres…-

-Dile a mi padre que…- no concluye al saber que no puede decirle esas palabras a Miroku- ¡Feh!, que haga lo que se le antoje, yo me voy.-

-Una vez fuimos los mejores amigos Inuyasha…- al sentir como se detiene en la puerta- pero es actitud ocasiona que todos te dejen y los que no desean hacerlo, los echas de tu vida de una manera cruel.- al recordarle aquel episodio que dio terminada su amistad- un día terminaras pidiendo perdón de rodillas y será demasiado tarde.- concluye escuchando el portazo que le contesta.

-.-

-¿Quién es el bebé más hermoso del planeta?.- ríe al comenzar a pasarle la esponja por su cuerpo, el cual como respuesta salpica el agua.

Era lo que le gusta a su Senkai del baño, poder jugar con el agua, le gustaba estar unos minutos dentro y traer consigo su juguete favorito un perro de esponja con el mismo color de ojos de él por ello lo había comprado, le recordaba a su bebé.

Senkai tenía un color de ojos raro, los había heredado de su padre, ríe al recordar como Sango se orgullece de llevarlo a pasear. Todo el que posara sus ojos en él se quedaba enamorado, y ella sabía de antemano que ese mismo efecto tenía su padre.

Lo toma entre sus brazos, al envolverlo en la toalla a pesar de las protestas que le da su hijo.

-Debes de estar limpio si quieres que salgamos.- le explica al comenzar a colocarle la ropa que iba a usar, un conjunto de cowboy, ese se lo había regalado Sango al pensar que sería adorable verlo vestido de esa forma, y parece ser que su amiga no se equivocó.

-Vamos pequeño demonio, que se nos hace algo tarde.- al tomarlo entre sus brazos y sostenerlo con uno mientras que con su otra mano toma la pañalera. Deben de ser los primeros en llegar al banco y depositar el dinero en la cuenta que le dieron, y así podría respirar tranquila.

-Sé que su hijo es de Inuyasha Taisho, si no me da dos millones de dólares, la vida de ese mocoso estará en peligro, ¿lo entendió?... deposite a más tardar en una semana a la siguiente cuenta…-

Desde ese momento ha vivido en nerviosa, solamente por eso había tenido la necesidad de recurrir a Inuyasha.

Para salvar la vida de su hijo.

-.-

-Si, Sango se que vienes para acá. Senkai y yo estaremos esperándote…- ríe al ver como su pequeño brinca en aquel brincolín que lo sujetan y suelta carcajadas, al imitarlo.

-¿Qué esta haciendo mi sobrino favorito?.-

-Brinca, y no tardes que debes de verlo vestido con el traje que le regalaste.-

-¿El Cowboy?... ¡Voy corriendo!.-

Mueve su cabeza al escuchar como se corto la línea, Sango consiente demasiado a Senkai, y este le fascinaba ser el centro de atención, todo a su alrededor es nuevo e interesante. Ya el doctor le había mencionado que en esa etapa a los bebés les gusta explorar, y no tardaba en dar pasos firmes, aunque todavía estaba temerosa de que pudiera lastimarse por eso, lo deja en la andadera o brincolín para que reforzara sus piernas regordetas con el ejercicio.

-Upa…upa…- escucha a Senkai al estirar sus manitas regordetas hacia ella, inclinándose a tomarlo en brazos. Su bebé era un niño listo, sabía que palabras necesitaba para hacer que ella lo entendiera, aunque el doctor menciono que todavía no entiende el significado de las palabras como un adulto lo hace, solo lo hace por imitación.

-¿Tienes sed, cariño?.- al caminar por la sala con él en brazos, pero este se retuerce y guía una de sus manitas en dirección de la andadera- solo por que va a venir tu tía Sango y ella tendrá otros planes para ti.- al depositarlo y saber que los planes de Sango es tomar una sesión de fotos con Senkai.

El timbre de la puerta llama la atención de ambos, tanto que Senkai toma dirección hacia la puerta, ríe al pasar a su hijo con tranquilidad.

-Llegas demasiado pronto Sango, no planeaba quitarle el traje de….- no concluye al dejar de sonreír y darse cuenta de que no es Sango, si no…- Inuyasha…pero... ¿Qué…-

-¡Kami!, era cierto.- al fijarse dentro del departamento y ver la figura en miniatura idéntica a él, entrando al lugar sin perder de vista aquel ser pequeño que corre hacia él y lo observa al chocar con sus pies a causa de la andadera- Era cierto…- susurra al ser conciente que esos ojos dorados lo observan con detenimiento.

-Upa… upa…- ve a… su hijo, ¡tenía un hijo!, estirar sus brazos hacía él como si lo llamara.

No se siente capaz de hacer algún movimiento, solo cierra la puerta y ve el rostro de desconcierto de Inuyasha al ver como Senkai lo examina, al encontrarse fascinado de ver a alguien tan grande como Inuyasha, sabía de antemano que su hijo tenía curiosidad por las personas.

Siente una sensación rara al ver como Inuyasha se inclina a tomar entre sus brazos a Senkai, el cual ríe y jala el cabello despeinado de su padre.

-Es cierto…- vuelve a repetirlo en susurro sin saber que hacer o que decir. ¡En verdad tenía un hijo!.

-Nunca quisiste creerlo…- se atreve a decir al acercarse hacia Inuyasha y tomarle de entre sus brazos a su hijo y volverlo a depositarlo en la andadera, el cual hace un puchero al verse separado de la novedad.

-Kagome…-

-Deja que venga Sango a cuidar de él, y podremos hablar con calma cuando quieras.- le interrumpe al no querer discutir enfrente de Senkai, él era demasiado perceptivo para llevarlo a ese estrés.

-Esta bien…- aturdido por ver aquella pequeña replica de él.

No sabía por que Inuyasha se encontraba en su departamento y menos aun como logro dar con él. Pero ya no le sorprende nada de lo que venga de Inuyasha Taisho, con su dinero esta acostumbrado a comprar todo.

De nuevo vuelve a sonar el timbre, encaminándose abrir la puerta.

-¡Vine lo mas rápido que pude!, ¿Dónde esta el sobrino mas hermoso, vestido de cow…- no concluye al ver a la figura masculina.

-Sango, ¿puedes llevarte a Senkai al parque?.-

-Por supuesto, tardaremos dos horas, así podrás hablar con el señor.- tomando entre sus brazos al pequeño, lo cual Kagome le da la pañalera y le facilita la carreola.

Una vez cerrándose la puerta, y dejándola sola con Inuyasha sabe que no puede retroceder en aquella discusión.

La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.

Continuaraaaa!...

1.- Es un refrán mexicano, el Olmo es un árbol que no da nada de fruto: el refrán nos dice que no puedes pedir imposibles a alguien que no es capaz de hacer dicha acción.

¡Konichiwa!, bueno chicas antes de comenzar con mi comentario, deseo unirme a las plegarías que se han alzado a favor de Japón, lamentablemente este hermoso país, rico en anime e historia (lo cual amamos) sufrió el día de ayer un terrible maremoto, afectando a su vez a los países que colindan con el océano pacifico (México, Chile, EU, Alaska, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice, no se si me falte alguno.) todos encontrándonos en estado de alerta a causa de "Tsunami", espero que todos ustedes se encuentren bien, y que Kami, siempre este con ustedes; a pesar que nos encontramos lejos, se que no se puede ayudar mucho, pero siempre es bueno, pedir que todos se encuentren bien y con sus familias, que simplemente quede en alarma, y si se puede ayudar en algo, háganmelo saber. ¡Cuídense mucho!

Aquí les traigo un capitulo demasiado corto pero necesario, ya Inuyasha sabe que tiene un hijo, jojojojojo, ¿ahora quien sufre? Mujajaja, xD!... ¡muchas gracias por sus comentarios y ánimos! Lamento no haber podido poner los capítulos de Millionaire Deal y Forbidden Love, pero si los voy a poner ando en ello y no quito el dedo del renglón.

¡Nos vemos pronto!

Se Despide:

Fesabi