Capítulo IV.- Remordimientos.

Es doloroso saber que uno se ha equivocado, pero más doloroso saber que esa persona a quien has daño, nunca podrá perdonarte, a pesar de que tú la ames con toda tu alma…

No sabe que puede decir o que hacer. Kagome simplemente se limita a ver como Sango, si es así como se llama esa mujer, se lleva al hijo de ambos.

Ni siquiera se atreve a decir algo o moverse, solamente ve como Kagome lo observa con temor, provocando en él una pulsada de dolor.

¡Tenía un bebé!

-Iré por algo, ¿puedes esperarme en la cocina?.- escucha la pregunta de Kagome, lo cual asiente como respuesta, sin ser capaz de decirle algo, la culpa le come el corazón y recordar todo lo que le ha dicho y hecho, no se siente capaz de ser digno de su hijo y mucho menos de Kagome. La observa desaparecer en las escaleras que dan a la parte superior, mientras él se encamina hacia la puerta que ha de suponer que es la cocina, comprobando efectivamente que es y tomar asiento en la pequeña mesa.

¿Qué puede decirle?.

-Creo que tenemos mucho de qué hablar, pero antes deseo darte esto.- escucha la voz de Kagome al entrar a la cocina con una caja medina entre sus manos, provoca que se levante y corra ayudarla.

-Kagome, yo…-

-En Inglaterra me acusaste de ladrona, y ahora quiero comprobarte que eso no es cierto.- le hace saber de manera tranquila.

-No es necesario.-

-Claro que sí lo es.- le insiste- aquí podrás encontrar todas las facturas que gaste en estos dos años, todo fue hacia tu hijo.- le explica.- yo sabía que no era correcto usarlas, pero no sabía qué hacer, estaba sola y sin nada que darle al bebé.- observa como Kagome le extiende la caja al quitarle la tapa, mostrándole que efectivamente hay puros recibos, puede ver que hasta unos trozos de papel, que traen de titulo taxi. Cierra sus ojos sintiendo dolor al pensar lo que Kagome debió de sufrir por su culpa.

-No es necesario…- vuelve a repetirlo apenas con voz, al tomar con sus manos las notas.

-Sí lo es.- le repite- y también te pagare los dos millones que me prestaste.-

¡Cierto!.

-¿Quién te ha amenazado?.- desea saberlo y por Kami que en esta ocasión protegerá a Kagome y a su bebé.

-No lo sé…-

-¿Qué te dijeron?.-

-Q-Que sabían que es hijo tuyo.- al verla tomar asiento- y que si no les daba el dinero lo iban a secuestrar…- suela un sollozo Kagome- e-es mi-mi bebé…- balbucea su pelinegra al acercarse hasta ella para envolverla entre sus brazos, dejando que Kagome llore en su pecho.

El hará todo lo necesario para proteger a su bebé y a Kagome, atraparía aquel ser tan despreciable que desea secuestrar a su bebé. ¡Kami!... tiene un bebé.

-Yo….- balbucea Kagome al separarse de sus brazos, sintiendo en él un vació ante la distancia de Kagome- prometo pagarte…- ¿pagarle?... ¿acaso estaba loca Kagome?, ella no debe pagarle nada, más bien él debía de darle todo lo que le pidiera.

-No es necesario.-

-Sango no tarda en llegar con Senkai.- le recuerda.

-Sobre Senkai…-

-… No te preocupes no pienso negarte el que convivas con él, eres su padre después de todo.- le dice al interrumpirlo.

-Kagome, yo…-

-¿Podemos hablar en otro momento?.- al interrumpirlo.

-Sí…- no puede negarle aquella petición, ni siquiera sabe que decirle.

-Creo que es mejor que te vayas…-

-Estaré hospedado en The Península Tokyo1.-

-Por favor llévate la caja, ya no tiene caso que la siga guardando, de todos modos a ti te pertenece.- se la ofrece.

Desearía poder aventar esa caja e implorar de rodillas si era necesario, el perdón de Kagome, envolverla entre sus brazos y decirle que la ama, que esos dos años no ha dejado de amarla como el primer momento en que la vio. Pero… está seguro que Kagome no desea nada de él, y no puede culparla después de la forma en que la trato.

-Kagome yo….-

-…Te llamo en la semana.- vuelve a interrumpirlo al conducirlo hacia la puerta del departamento con la caja.

Cierra la puerta, recargando su espalda en ella para derrumbarse a continuación, sollozando débilmente. Fue tan difícil volver a ver a Inuyasha después de ese fin de semana que pasaron juntos, el que él se diera cuenta por fin que tienen un hijo y poder entregarle las notas que le correspondían, con ello podía por fin cerrar esa etapa de su pasado; pero si es así, ¿Por qué le duele tanto?.

Deseamos olvidar tanto a una persona por el dolor que nos causa, pero no nos damos cuenta que entre más tratamos de hacerlo, mas sufrimos.

-.-

El destino nos muestra el amor verdadero solo una vez, depende de nosotros sí sabemos apreciar ese tesoro tan codiciado por todos…

-¡Kagome!, ¡No corras!.-

-¡Sígueme!.- le reta aquella mujer de ojos marrones.

Sonríe perversamente al saber que con facilidad puede tomarla entre sus brazos y tumbarla en la arena.

-¡Vuelve aquí!.- grita, a pesar de que ha aceptado el seguirla.

-¡Viejo!...- le grita Kagome con una sonrisa.

¿Viejo?, claro que no está viejo, solamente porque le lleva unos años, no quiere decir que esta viejo.

-¡Ya verás!.- gruñe al lanzarse a corretear aquella figura femenina que huye de él, jugando en la orilla del mar, dejando sus huellas.- ¡Te tengo!.- grita al envolverla entre sus brazos y cargarla al tiempo que escucha la risa femenina.

-¡No es justo!.- ríe.

-Para que veas que no soy viejo.- tumbarla en la arena, siendo prisionera entre su cuerpo.

-¡Solo porque tienes condición!.-

-Y tú no koibito.- ríe al inclinarse a capturar esos labios que han pedido a gritos ser besados.

-Baka…- escucha el insulto de Kagome entre sus brazos, rindiéndose ante ellos.

Toma otro trago de whisky sintiéndolo pasar amargamente por su garganta, el recuerdo de esos días que pasaron en Grecia, ya que él tuvo que ir a una junta, deseo llevarse a Kagome y ella acepto gustosa el poder acompañarlo, solamente tenían una semana de conocerse; pero aquello no impidió que Kagome lo siguiera hasta el fin del mundo si él se lo proponía.

Y pensar que la conoció en su mundo, en un mundo que no hay más que sexo y dinero, lo que este último sea capaz de comprar, el encontrar una pureza tan rara como lo fue Kagome en ese lugar lo volvió loco.

-Ella es Kagome Higurashi, señor Taisho, se encargara de ser su compañía.-

-Un gusto señor Taisho.- sonríe la pelinegra.

Esa noche era la primera vez de Kagome en una gala benéfica como modelo, eso fue lo primero que ella le confeso al quedarse a solas con él y sonrío ante la ternura como se lo dijo ella, temerosa e indefensa ante todos a su alrededor.

Después de esa noche recuerda que le costó dos días en que ella aceptara una cena con él, y cuando lo obtuvo esa misma noche la beso, el mayor deleite de su vida.

-Yo…- balbucea sonrojada.

-Vamos a mi departamento…- susurra jadeante al besar de nuevo sus labios y obtener la respuesta en el cuerpo de Kagome que se amolda a la perfección hacia él suyo.

-No puedo…-

-¿Por qué?.- acariciando la mejilla sonrojada.

-Es que… yo…nu-nun…ca he…- balbucea sin terminar su frase.

-¿Eres virgen?.- le pregunta con ternura, al ver como esta se asiente.

Y después de aquella confesión decidió que tenía que llevar a Kagome a Grecia, y hacer de su primera noche inolvidable, como lo fue también para él.

Otro trago de whisky entra por su garganta, sin ser capaz de moverse del lugar donde se encuentra, en la parte inferior de la cama del hotel y todo a su alrededor los recibos que Kagome le dio al igual que algunas botellas de licor ya vacías.

-Vaya, así que aquí estas.- gira su rostro hacia el origen de aquella voz, reconociéndolo.

-¿Qué haces aquí?.- pregunta al servirse otro trago.

-Tu padre me dijo que te buscara, desea hablar contigo.- expone aquel ojiazul.

-No me interesa.-

-Deja de tomar…- al arrebatarle la botella pero aquello no le impide tomar el whisky del vaso.

-No quiero…-

-¿Es por Kagome?.-

-¿Tu qué crees?.-

-Yo te dije que la escucharas, que todo era una mentira.- le recuerda, ¿pero acaso su ex amigo le escucho?.

-¡Lo se…!- gruñe al aventar su vaso y este se destruye.

-¿Te enteraste del bebé?.- al entender por qué el estado de su amigo.

-¿Lo sabías?.- al verlo.

-Sí, después de aquel día, me asegure de ayudarla un poco, aunque no acepto mi ayuda, pero no he dejado de estar en contacto.- confiesa.

-Bien por ti…- gruñe Inuyasha al levantarse y arrebatarle la botella de whisky, sin tomarse la molestia de buscar un vaso para tomar.

-¿A qué viniste a Japón, si no sabías del bebé o ver a tu padre?.-

-La semana pasada Kagome me busco pidiéndome ayuda.- comienza a relatarle a Miroku- le hice un trato de un fin de semana, la tuve conmigo, pensé que necesitaba volverla a tener entre mis brazos para olvidarla definitivamente, pero me fue imposible y cuando me encontré a Kouga de nuevo, él me confeso que nunca tuvo una relación con Kagome y la única vez que platico con ella…- gime al cerrar sus ojos.- …ella le confeso que estaba perdidamente enamorada de mi.-

-Entonces si Kouga no mando esas fotografías, ¿Quién lo hizo?.-

-Kikio…-

-Ya decía yo que esa mujer no iba a traer nada bueno en tu vida.- expone.- ¿Cuándo lo supiste?.-

-Quede desconcertado por lo que menciono Kouga, que mande investigar las fotografías que me enviaron y dio como resultado que uno era un buen fotomontaje y las otras eran de ese día del que me hablo Kouga.-

No tiene que decir al respecto. Sabe que aquella información es un golpe duro para su ex amigo.

-Vine a pedirle perdón a Kagome aunque fuera de rodillas.- sonríe de mala gana- pero me encontré que todo lo que me dijo del bebé era cierto…-

-¿Y piensas rendirte sin haber luchado?.-

-¿Para qué lucho?, si ya la perdí… los perdí…- susurra amargamente.

-Tu hijo te necesita…- y no puede mentirle al respecto de eso, todo bebé necesita un padre.

-Lo sé… Kagome va a dejármelo el viernes.- sonríe un poco.

-No creo que una cruda ayude a cuidar a un bebé.-

-Ella va a tener una cita… con un tal Hobo…- desea tomar más whisky pero su botella ya se encuentra vacía, lo cual maldice.

-¿No planeas reconquistarla?.- vaya sí que le pego duro la verdad a Inuyasha.

-Es lo que más deseo.- y no miente, si tuviera una oportunidad aunque fuera mínima, la aprovecharía al máximo, pero Kagome le expuso con el anunció de su cita que ya no le interesaba, ¿y cómo culparla?.

Perdóname... por arruinar este amor que solo me a echo volar.
Perdóname... por hacerte llorar cuando lo único que tenía
Que hacer era darte felicidad…

Continuaraaaaá!...-

1.- The Peninsula Tokyo, además de ser uno de los Resort más lujosos de Japón es uno de los más caros. The Peninsula está situado en Marunouchi, junto a los encantadores Jardines Imperiales. Gracias a su privilegiada ubicación, los huéspedes podrán contemplar las mejores vistas panorámicas de la región. Desde aquí es muy fácil acceder a la zona comercial de Ginza. En lo que concierne a las opciones de transporte, son muy variadas… Los huéspedes tienen a su disposición el más eficiente transporte público a pocos metros o bien, podrán desplazarse en algunos de los BMW o Rolls-Royce del mismo hotel. En el prestigioso restaurante de la planta 24, los visitantes podrán deleitarse con las mejores especialidades de la cocina japonesa e internacional. Quienes deseen relajarse también podrán elegir entre algunos de los más innovadores tratamientos de belleza y salud que se imparten en el sofisticado SPA del hotel.

¡Konichiwa!, bueno después del dato cultural jajajaja xD!, aquí les traigo el capitulo a petición de una mujer demasiado INSISTENTE jajaja, ella prefirió que escribiera este capitulo en lugar de terminar con Forbbiden Love (desería poder complacer a todas y si pudiera publicar diario, pero a causa de que todavía no me arreglar mi notebook, mi hermano tiene que ser caritativo y prestarme su PC), pero ya el Sábado como he mencionado nos vemos con el siguiente, por cierto hubo un error, en el nombre del capitulo, Este es titulado "Remordimientos" y el otro el que viene y se publicara el sábado se llamara "Sacrificio". Muchas gracias por sus comentarios, me hacen muy felices y algunas ya comienzan a proyectar la historia, esperen no coman ansias. Pro último, sigamos unidas con, ¡Japón!

Se despide:

Fesabi