Capítulo V.- Sacrificio.
…¿Cómo poder olvidar al amor de tu vida, si tienes a tu lado el fruto de su amor?...
-¿Qué piensas hacer?.-
-¿Hacer que cosa?.- pregunta a Sango al seguir contemplando a Senkai dormido en su cama, estando ambas a su alrededor.
-De Inuyasha.-
-No lo sé…- y es verdad, no tiene ni idea que hacer o como enfrentarlo el viernes que vaya a dejar a Senkai.
-Yo no estoy de acuerdo que se acerque a Senkai después de que te hecho de su vida de esa forma cruel. ¡No es justo que le des privilegios con Senkai, no se lo merece!.- al golpear la cama lo que provoca que Senkai se despierte llorando- perdón.-
-Tal vez tengas razón.- lo admite al tomar entre sus brazos a Senkai y arrullarlo.
-La tengo. No veo el por qué dejarlo convivir con un hijo del cual renegó.-
-Es su padre Sango.- como si con ello fuera obvio.
-Hay niños que se crían bien sin un padre.-
-Sabes de sobra que no es lo mejor. Yo siempre extrañe a mis padres, el vivir con mi tía fue una pesadilla, ¿Por qué quitarle su padre a mi hijo?.-
-Kagome…yo…- sin saber que decir, es cierto que su amiga sufrió mucho cuando sus padres murieron cuando tan solo ella tenía seis años y tuvo que irse a vivir con su tía materna la cual está la odia.
-Inuyasha es el padre de Senkai, no le voy a negar nada.- y esa decisión la tomó una vez que Inuyasha se enteró de la existencia de su hijo. Ella sufrió por el desprecio de su tía todos los años que cuido de ella, doce años, ya que recién que cumplió dieciocho conoció a Inuyasha, por medio del trabajo que su tía la obligo a meterse.
-Ya me has costado doce años de dedicación, así que más te vale que comiences a traer dinero a esta casa.-
-Pero…-
-Ya te conseguí trabajo en un lugar, mañana te pones un vestido bonito de noche y vas a ese lugar.- le ordena.
-¿De qué es el trabajo?.- pregunta temerosa de que su tía pudiera venderla, la creía capaz de aquello.
-Serás compañía en una gala muy importante, y si te pones lista puedes llegar más lejos.-
Y aquel había sido la forma en que conoció a Inuyasha Taisho, aunque fue el primer día y único que entro en aquel ambiente no le gusto la forma en que la veían los hombres y en especial que todo a su alrededor era sexo y dinero; por eso cuando le presentaron a Inuyasha se sintió perdida, deseando salir corriendo de ese lugar, aunque tuviera que dormir en la calle nunca más regresar al lado de su tía. Aquello lo cumplió, más de dos años que no sabe nada de su tía y no desea hacerlo.
-¡Niña estúpida!, no sé por qué demonios te tuvo tu madre…-
Esas palabras las repetía una y otra vez, como si con ello descargara toda su rabia dirigida a ella, no entendía la actitud de su tía Sakura.
-¿Crees que Inuyasha intente algo contigo?.- la pregunta de Sango la saca de sus recuerdos. ¿Inuyasha volver a intentarlo de nuevo con ella?, no lo cree posible. Él nunca la quiso así que no cree que cambie nada.
-No, no lo creo.-
-¿Segura?.-
-Sí, él nunca me quiso.- admite con todo el dolor de su corazón. Pero aquello era la verdad. Inuyasha Taisho nunca la amo, simplemente jugo con ella.
-¿Todavía lo amas, verdad?.-
-Sí.- ¿para qué mentir?.
-¿Y así piensas dejar que tenga trato con Senkai?, ¿estas consiente que nunca podrás dejarlo de ver?.- no quiere ser cruel con su amiga, pero es la verdad.
-Lo se…- suspira, y vaya que está preparando su corazón, tal vez nunca deje de amar a Inuyasha, pero puede aprender a vivir sin él.
Mi corazón sangra de tristeza,
Mis ojos lloran,
Mi mente no deja de recordarte,
Pero sé, que a partir de ahora estaré sola.
-.-
-Adelante.- dice al hacerse a un lado, dejando pasar a Kagome con su hijo.
Ve la suite perfectamente arreglada, una suite digna de un Taisho.
-Regresare por Senkai antes de las once.- anuncia al depositar a Senkai en el sillón del lugar.
-Podré cuidar de él.- no esta muy seguro de ello, pero no es tan difícil cuidar de un bebé o ¿si?
-Aquí anote todo lo que le gusta y no le gusta a Senkai.- al mostrarle una pequeña libretita la cual Inuyasha toma y comienza a examinar.- ya lo he bañado, así que en eso ya no tendrás problemas.- le hace saber.
-Gracias…-
-Creo que es hora de irme, Hoyo debe de estar esperándome.- al levantarse del sillón con Senkai en brazos dejando la maleta que traía consigo- en la libreta esta anotado mi número de celular por cualquier cosa.- al depositar a Senkai en los brazos de Inuyasha.
-Kagome… yo…-
-…Cuida mucho de él, ¿si?.- le interrumpe, no desea que Inuyasha le diga nada, ya de por si se encuentra vulnerable al verlo de nuevo y saber que él nunca la amo.
Simplemente se limita a observar como Kagome sale de la habitación, dejándolo con Senkai entre sus brazos, suelta un gruñido al pensar que ese Hoyo tenga una cita con Kagome; llama su atención que Senkai intente producir un gruñido similar al suyo, ocasionado una sonrisa en él.
-Me siento de la misma manera.- y por Kami que será la única vez que vuelva a sentir celos e impotencia, esa mañana se juro a si mismo que como se llama Inuyasha Taisho, planea reconquistar a Kagome, reparar el daño que causo por su desconfianza, castigar a aquella mujer y formar una familia con Kagome y Senkai; aunque claro debe de ir paso a paso, por mas que quisiera hacer todo demasiado rápido, el volver a tener entre sus brazos a Kagome.
Kagome Higurashi volverá a ser completamente suya… para convertirse en Kagome Taisho.
-.-
-¿Qué tal de niñero?.- pregunta burlonamente su ex amigo, al tomar asiento.
-Bien. Pensé que sería mas difícil.- confiesa, al observarlo dormido entre sus brazos.
-Dudo que eso haya heredado de ti.- ríe. Apenas puede creer que su ex amigo este cuidando de su bebé.
-En eso tienes razón.- la tranquilidad de Senkai le recuerda demasiado a Kagome, aun mas su forma de dormir.
-Vaya, esto es memorable, Inuyasha Taisho dándome la razón de algo.- sigue riendo.
-¡Guess!, Shhh. Me costo mucho dormirlo.- y vaya que al final pudo lograrlo.
-¿A que hora llega la madre?.-
-Supongo que antes de media noche.- responde vagamente sin dejar de observar las facciones de Senkai, si tiene la mayoría de sus rasgos, pero también conserva algunos de Kagome, o será que él solo ver el parecido que tiene con ella.
-Bueno. Vine a decirte que tu padre te espera mañana en la tarde.- informa.
-¿Verdad que también se parece a Kagome?.- ignorando la información de Miroku, no le interesa hablar con su padre.
-Yo veo una copia idéntica tuya.- ¿los rasgos de Kagome?, lo duda.
Miroku no le ayuda en nada, claro el que vea a Senkai y después a él, por obvias razones dirán que es idéntico a él, pero él esta seguro que hay rasgos de Kagome. Rogaba a Kami que el próximo bebé que tuviera con Kagome fuera una niñita idéntica a su madre.
-Yo me retiro ya cumplí con darte el mensaje, aya tú.- al levantarse.
-¡Feh!, como si me importara.-
Sigue sonriendo al saber que su amigo ha vuelto, y tal vez el Inuyasha amargado y despiadado se ha ido.
-Miroku.-
-Dime.-
-¿Podrías averiguar donde esta Kikio?.-
-Sí.-
-Gracias.-
Al cerrarse la puerta, se encamina hacia su habitación depositando a Senkai en la pequeña cuna que pido en la mañana junto con lo necesario para él, a pesar de una pequeña protesta de Senkai al ser depositado en la cuna, sigue durmiendo.
El timbre vuelve a sonar, caminando hacia la puerta rápidamente antes de que el ruido despierte a Senkai. Vaya si que es difícil ser padre.
-¿Kagome?. Te esperaba más tarde.- al dejarla entrar.
-Acabo temprano el evento.- informa- ¿se porto bien, Senkai?.- al buscarlo pero no lo encuentra.
-Se encuentra dormido en la habitación.- la conduce.
-Espero que no te haya dado mucha lata.- viendo a su pequeño dormir pacíficamente, desearía no despertarlo pero deben volver a casa.
-¿De que era el evento?.- curioso, ¿no tenía una cita con ese Hobo?.
-De joyería. Yo diseño joyería, Hoyo y Sango me ayudan a que mis bocetos los compren las tiendas.- explica.
Recordaba a Kagome dibujando cuando el se encontraba trabajando en casa, y sus bocetos eran maravillosos, hasta pensó el poder ayudarla en el futuro abriendo su propia joyería, pero claro con la llegada de aquellas fotografías todos sus sueños con Kagome se destruyeron de la noche a la mañana; que tonto fue.
-Debemos de marcharnos hasta de que no haya transporte público.-
-¿Irse?.-
-Senkai necesita descansar en su cuna y yo también.-
-Puedo llevarlos.- se ofrece.
-Si no es mucha molestia.- no puede negarse, la seguridad de Senkai es primero.
-Pero antes quisiera poder hablar contigo.- no pude retrazar su platica con Kagome, si desea comenzar a reconquistarla.
-No hay nada de que platicar.- susurra débilmente al seguir contemplando a Senkai.
-Kagome…- la llama, obligándola a girarse y verlo.
-Inuyasha…- susurra.
Vaya había olvidado que los ojos de Kagome son demasiados expresivos, perdiéndose en el mar de sentimientos que proyectan; tristeza, recelo, dolor, y no puede culparla pero también hay: deseo.
Es incapaz de moverse a pesar de ser conciente que Inuyasha planea besarla, su mente grita un "no", pero su cuerpo no desea obedecerla, dejando que los labios del ojidorado toquen los suyos, soltando un gemido de placer, al volver a sentir aquel sabor tan maravilloso. Sabe que en la mañana se arrepentirá el haber dejando que Inuyasha la volviera a besar, pero en esos no le importaba en absoluto, tal vez se deba a las copas de campaneé que bebió en el evento.
La envuelve estrecha entre sus brazos, gimiendo de placer al sentir como el cuerpo de Kagome se adhiere al suyo de manera al natural, caminado poco a poco hacia su objetivo la cama, depositándola con cuidado en ella, sin dejar de besarla y arrancarle suspiros de placer, mientras sus manos se mueven de manera ágil en busca del preciado cierre del vestido azul marino que porta Kagome. Mueve sus labios al cuello de ella al encontrar su objetivo y comenzar a desnudarla, para que sus labios prueben de nuevo la piel expuesta.
-Inu…no…- gime en protesta al desear poder empujarlo pero es inútil. Sus manos se vuelven a desabrochar la camisa de Inuyasha y sus labios le es inevitable gemir ante el placer que él le proporciona.
-Eres mía Kobito…- susurra al morderle su lóbulo.- mía…- incorporándola un poco y deslizar el vestido.
-Inu…- suspira y gime, dejando que él haga lo que quiera con ella.
-Como la primera vez.- y planea cumplir su palabra, volverla loca antes de tomarla. Lo cual la desnuca admirando el cuerpo de perfecto de Kagome, y sus labios al igual que sus manos comienzan un recorrido suave por la piel desnuda de Kagome, sus labios desde sus labios bajando por su cuello, sus pechos deteniéndose en succionar suavemente cada uno, siendo conciente que debajo de él, Kagome aclama por sentirlo dentro de ella, sus manos desde sus piernas y se detienen en el monte Venus lo cual hacen un masaje circular estimulando a que se prepare a su entrada.
Su cuerpo también se encuentra desnudo y su miembro aclama más el unirse a su mujer, pero desea darle placer y eso es lo que va a logar; siguiendo con el juego de caricias, de sus labios y sus manos.
-Kagome, no…- protesta al soltar un gemido con un gruñido, al Kagome envolver sus caderas con sus piernas, presionando su centro con su miembro.
-Te necesito…- gime desesperada.
-No….- gruñe.
-Si…-
-¡Kuso!.- gruñe, al entrar precipitadamente en Kagome, soltando un gemido al sentir los pliegues de Kagome cerrarse entorno a él, las uñas de ella en su espalda.
Toma una bocada fuerte de aire, una vez que se acostumbra ante aquella entrada precipitada, ¡se olvido hasta de respirar!. En lugar de hacerla temerosa aquella entrada, la excita de una manera que comienza amover sus caderas, enterrar sus uñas y dejar que su boca se ocupe de respirar en lugar de su nariz.
El ritmo lo marca Kagome, es la primera vez que ella el rito y le gusta de sobremanera, hasta el punto que su cuerpo elimina las ordenes de la mente y se deja guiar por insisto, un instinto primitivo que desea satisfacer aquel deseo sexual por Kagome.
Suspiros, gemidos y gruñidos por parte de ambos es lo que se escucha dentro de la habitación dando rienda suelta aquel deseo salvaje, hasta el punto que los cuerpos de ambos comienzan a temblar de una forma que si no se encontraran siendo sostenidos por la cama, muy seguro que el suelo sería su amigo. Kagome es la primera en llegar al clímax, en lugar de grita se limita a morder el hombro de Inuyasha desentonando para que éste la alcance y justos puedan obtener la relajación total de sus cuerpos.
A pesar de los espasmos que siguen presentes en su cuerpo y en el cuerpo de Kagome, cae pesadamente a su costado para atraerla hacia él y dejar que Kami los lleve al mundo de los sueños.
…Recuerda quien se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado…
-.-
Se estira a lo largo de la cama al soltar un suspiro de placer, sintiendo su cuerpo relajado, ligero y perfecto, como hace tiempo que no lo sentía así; se gira sonriente al desear poder sentir de nuevo aquel cuerpo femenino contra el suyo.
-¿Kagome?.- la llama al no encontrarla en la cama- ¿Kagome?.- al incorporarse sin importar que se encuentre desnudo camina hacia la cuna encontrándola vacía, ¿Dónde demonios se metió Kagome con Senkai?- ¡Kagome!.- gruñe de enojo y desesperación al saber que lo ha dejado.
Se fue… ¡Kagome se fue!.
-.-
Es la trigésima vez que suena el teléfono de la casa, y se rehúsa a contestar, sabe de antemano que es Inuyasha, ya que la primera vez que contesto le pidió una explicación de por que se fue, ¿Cómo osa preguntarle el, por que?, ¿esperaba que se quedará a que despertara para volver hacer el amor?, de por si ya se siente mal por haberse dejado llevar la noche anterior.
-¡Kagome!, ¡abre!.- los gritos se escuchan detrás de la puerta junto con unos golpes.
Fue una suerte que Sango llegara temprano y se llevará a Senkai a pasear al parque, así ella podría asimilar lo que vivió de nuevo con Inuyasha.
-¡Kagome, no me voy a ir hasta que hablemos!.- gruñe.
-¡Vete!.-
-¡Abre la puerta o juro por Kami que la tumbo!.- advierte.
-¡Vete!.-
-¡Kagome, es la última vez!.- gruñe.
¿Qué puede hacer?, no desea hablar con Inuyasha, pero éste no la deja tranquila y conociéndolo sabe que es capaz de quedarse afuera del departamento hasta que ella se digne a salir, y tendrá que abrir la puerta cuando Sango regrese con Senkai.
Tienes que enfrentarlo.
Claro es tan fácil pensarlo que hacerlo.
No seas cobarde.
¡Sí!, ¡Sí!, es una cobarde, más ante Inuyasha.
-¡Kagome!.-
Con pasos temerosos se acerca a la puerta al sostener con su mano la manija de esta al tratar de controlar su acelerado corazón, ante la idea de abrirle a Inuyasha y encararlo.
-¡KAG….- no continua con su grito al ver la puerta abierta, claro sin que Kagome se asome por ella- tenemos que hablar.- le hace saber fríamente, se encuentra molesto, más que molesto furioso ante la actitud infantil de Kagome.
-No-No, ha-hay… na-nada que-que hablar.- balbucea torpemente al fijar su mirada en la puerta que Inuyasha acaba de cerrar, sintiendo que su posibilidad de escape se ha ido.
-Si hay cosas de que hablar.- menciona al sentir como aquel enojo comienza a desvanecerse al ver la actitud temerosa de Kagome- de Senkai y de nosotros.-
-No… hay… no-nosotros.- susurra lo suficiente fuerte para que Inuyasha la escuche, sin verlo a los ojos.
-Kagome.- la llama, pero es inútil ya que la mirada de la pelinegra se encuentra perdida en la puerta- sobre anoche…. Yo….-
-…Fue un error.- le interrumpe al fijar su mirada en la ámbar.
-¿Error?...- ¿Kagome lo considera un error?, ante aquel adjetivo su corazón se oprime.
-Nunca debió de pasar.-
-Kagome…- desea poder gritarle, que no es un error y ¡sí! Tenía que pasar.
-¿Podemos hablar en otro momento?.- al querer posponer la conversación un día mas, y poder prepararse mentalmente ante la situación.
-¿Por qué no ahora?.- insiste.
-Por favor…- suplica.
-Esta bien.- accede con un suspiro, al simple hecho de que él también necesita pensar las cosas.
…Estoy entre dos caminos sin saber cuál escoger si decirte que te quiero o dejarte de querer…
-.-
Es la cuarta vez que observa el reloj de la sala, siendo conciente que acaba de pasar un minuto desde la última vez que lo vio. ¿Dónde esta Sango con Senkai?. Se supone que desde hace una hora debía de estar de regreso, ya había oscurecido por lo cual era raro que Sango no haya llegado y mucho menos avisado del retrazo.
En el momento en que Inuyasha se retiro, no pudo evitar el llorar, dejando que parte de su alma se desahogara, ahora tenía las cosas claras, sabía que debía de hablar con Inuyasha y hacer las preguntas que hace dos años pedía a gritos respuesta, para poder cerrar así ese capitulo de su vida y seguir adelante con una nueva actitud, con Senkai a su lado y dudaba que Inuyasha estuviera en esos planes.
El sonido del teléfono la saca de sus pensamientos corriendo hacia el y contestarlo.
-¡Sango!, ¿Dónde estas?.-
-Señora Kagome.- la voz del otro lado de la línea no la reconoce, por lo cual se extraña.
-¿Quién habla?.-
-Es mejor que preste atención, por que no planeo decirle las cosas dos veces.- le informa de una manera que la deja helada- tenemos a su hijo.- y aquello la noquea dejándola paralizada de terror- si lo quiere con vida y sano, debe de entregarnos cinco millones.-
-Pero…-
-El dinero señora.- amenaza.
-¡No tengo!.- gime de desesperación deseando que le crean.
-¡Inuyasha Taisho es el padre!.- como si con ello bastara.
-Por favor no le hagan nada…- suplica.
-Entonces entregue el dinero.-
-Por favor…- suplicar entre sollozos.
-Le hablare en media hora, espero que me tenga noticias.- y con aquellas ultimas palabras la llamada se corta, sin que sus rodillas puedan resistir su peso cae a un lado del teléfono ahogada en sollozos.
¿Qué va hacer?.
En esta ocasión su celular es el que suena, obligándose a contestarlo.
-¡Kagome!, ¡Kami!, ¡Kagome!.- la voz de Sango del otro lado de la línea, desesperada- ¡No encuentro a Senkai!.- le grita y aquello ocasiona que su corazón se detenga de terror.
¡No!, su bebé no.
El teléfono vuelve a sonar.
-¿Bu-bueno?.-
-En una hora en Shinjuku Central Park1.- ordena la voz.
-No tengo dinero.- ¡Kami que es verdad!.
-No me interesa, si es que desea al niño vivó.-
-¡Por favor!.-
-No.- gruñe la voz del otro lado- aunque…-
-¿Aunque, que?.- si es una posibilidad de recuperar a su bebé la tomara.
-Le dejamos al niño a su amiga, si usted se entrega voluntariamente a nosotros, su rescate será mas jugoso que ese mocoso.-
-¡Sí!... ¡Sí!, lo que sea pero por favor no le haga nada a mi bebé.- suplica.
-Tiene vente minutos, para llegar a Shinjuku Central Park1.- y con aquello finaliza la llamada.
Ni siquiera se molesta en colgar el teléfono, corre hasta la salida de su departamento.
…¿No dicen que por un hijo, un padre es capaz de sacrificar todo, hasta su propia vida?...
Continuaraaaá….-
1) Shinjuku Central Park es una pequeña área verde localizada en Shinjuku occidental, Nishi-Shinjuku, 2-chome, Tokio, Japón. El parque es lindado por Honnnan Dori o Kita Dori al norte, Junisha Dori al oeste, Suido Dori o Minami Dori al sur, y Koen Dori al este. El parque se encuentra rodeado por algunos edificios, los más altos de Tokio, incluyendo Tokio's Edificios Metropolitanos De gobierno 1 y 2, Hyatt la Regencia Tokio, el Parque Hyatt, y otros hoteles y edificios de oficinas. La disposición del parque es muy simple. Esto es un parque muy accesible para muchos oficinistas en el área y un lugar ideal para ellos para tener un grato agradable de picnic.
¡Konichiwa!, El Sábado intente publicar y la web no me dejo marcándome "Error", he estado intentando por lo cual hasta ahora les traigo el capitulo, (aunque el mismo Sábado lo publique en mi pagina web), me costo algo de trabajo por eso no lo traje antes, la inspiración venia y se iba, borraba y volvía a escribir partes que no me gustaban, ¡Kami!, que complicada se esta haciendo esta historia (interesante), muchas gracias por sus mensajes y apoyos tanto en el Face (me encuentran con "Fesabi"), como aquí. Les agradezco de nuevo, y sigamos orando por ¡Japón!.
Se despide
Fesabi
