Capítulo 3.

Hacía siete años que no veía a su pequeño bebé, nunca había perdido la esperanza, siempre tenía la certeza de que aparecerá junto con su marido, su hermoso doncel, tocando el timbre, y diciendo que sentían llegar tan tarde.

El quería tener una vida familiar como la de su hermano pequeño, se había casado con el hombre que había amado y tenían dos preciosos hijos, el mayor de ellos, solo unos meses más grande que su Harrison.

Quería conocerlo, quería estar junto a su marido, como hacía siete años. Siete años desde que su amado hijo fue raptado y su marido una depresión grande, y le dio la cabeza de la familia Malfoy a su hermano pequeño, él no era capaz de hacer nada sin sus soles. Le era imposible salir adelante.

Solo estaba vivo porque su hermano no le deja irse de ese mundo. Lo chantajeaba dejándole a los pequeños. Pero aquello le hacía más mal que bien, recordaba que ya no podría jugar con Harrison, que Thomas no estaba a su lado. No podía estar más en esa situación. No quería seguir viviendo de esa manera, anhelando su llegada. Esperando todos los días, sentado frente a la puerta, a que ambos volvieran de donde fuera que estuvieran. Pero era imposible, sería mejor que él fuera donde ellos estaban. Y no era aquí en la tierra.

Mientras él seguía con sus diatribas, a la enorme casa entró su cuñado trayendo con él a sus dos vástagos. La pequeña Isis se lanzó sobre su regazo, llegaba hablando de unicornios. Seguro que la princesa de la casa quería un unicornio por su cumpleaños. Y se lo estaba pidiendo a él. Miró hacia su sobrino que parecía cansado de escuchar a su hermana pequeña.

Su cuñado le llamó la atención, y le sonrió. Le sonrió igual que lo hizo su Thomas cuando le dijo que esperaban un bebé. Al igual que lo había hecho la persona que ahora estaba delante de él en dos ocasiones. Su hermano había dejado en cinta otra vez a su esposo. Sería el cuarto embarazo. El tercero no había llegado a buen término. Les costó mucho salir de ese bache, y han logrado sonreír otra vez gracias a la nueva esperanza.

Eran los momentos como ese por lo que quería seguir vivo. No es que tuviera muchas ganas pero, sus sobrinos eran lo mejor que le había pasado desde que Thomas y Harrison desaparecieran hacía 7 años.

Se levantó del sillón donde estaba y dio una abrazo de oso a su cuñado. Escuchó la risa de su hermano pequeño por detrás, al parecer él también había ido a romper su tranquilidad con tan buenas noticias. Los felicito a ambos y estuvieron largo rato hablando recordando el pasado. Un pasado donde su padre seguía vivo, donde Thomas iba a casa seguido a tomar algo con sus padres.

Thomas era de la edad de su padre, se habían conocido en Hogwarts. Eran los mejores amigos, siempre había crecido viendo a ese hombre, y poco a poco se enamoró de él. Quería protegerlo, sabía que muchos otros hombres querían casarse con él, pero gracias a su padre ninguno tenía ninguna posibilidad. Creció viendo al doncel más hermoso del mundo criarlos a él y a su hermano. Siempre tuvo un gran apego por él, hasta que ese sentimiento creció y se convirtió en amor.

Hubo momentos en su vida que tuvo miedo de que sus padres se separaran y que su padre esposara a Thomas, pero con el tiempo vio que en realidad que su padre quería a Thomas como su hermano pequeño, al cual no lo dejaría en malas manos.

Durante su adolescencia se dió cuenta de que amaba al hombre de ojos verdes. El cual casi no había envejecido desde sus 24 años, se conservaba muy bien. Tiempo después descubrió el porqué de ello. Pero en ese momento sólo podía admirar la belleza de ese hombre. Siempre lo veía a escondidas, se quedaba hasta tarde solo para estar a su lado. E incluso había ido alguna que otra vez hasta la habitación de este a contemplarle mientras dormía.

En una de esas escursiones su padre le había pillado saliendo de la habitación de Thomas, y lo había reprendido hasta el cansancio por eso. No podía estar a esas horas en las habitaciones privadas de un doncel, y menos que todavía se mantenía puro. Fue en ese momento en que le dijo a su padre que le amaba, que no podía apartar la mirada de él.

Su padre le aconsejó que lo cortejara como hombre, que él sabía que sería un gran partido para su "hermanito", que así sabía a quien arrancarle la cabeza cuando le hiciera llorar a su preciado hermanito. Con el permiso de su padre para cortejar a Thomas, se dedicaba a permanecer cerca del joven (que rondaba casi los 40), le compraba rosas negras, las que más le gustaba, junto con bombones de chocolate amargo y licor de cerezas. Se sentÍa extasiado cada vez que ponía esa carita de inocencia, y placer al comer unos de esos bombones. Se sentía en las nubes cuando estaba con Thomas, pasar el tiempo con él era lo mejor que le había pasado en su corta vida. A sus 19 años y estudiando lo que más le gustaba, las runas, salía todas las semanas a cenar con el él hubiera pedido su mano hace ancho tiempos se hubieran casado ga Así ningún baboso vería a su Thomas de esa manera, desmndándolo con la mirador, y cogiendo confianzas donde no las tenían. Más de uno había recibido uno que otro hechizo de magia negra.

A Thomas toda esa situación le parecía graciosa. Con un pretendiente tan celoso se lo pasaba muy bien, los pobres malnacido que intentaban ligar con él no tenían la menor posibilidad con dos Malloy protegiéndole. Así se lo dijo una vez. Dante estaba feliz, aquella época era maravillosa, no sabían qué era lo que les esperaba en un futuro cercano.

Tras finalizar sus estudios de runas, y que Thomas obtuviera otra maestría, con esa hacían cinco. Era el ser más inteligente que había conocido, siempre sediento de aprender. La última fue de medicina, la rama de obstetricia. Pensaba hacerse ginecólogo de donceles. No estaba bien visto que estos vieran a un ginecólogo normal. Y normalmente les atendían mujeres. Y Thomas era el primer doncel en sacarse esa maestría, y en realidad todas las que tenía. No se imaginaba a su padre amenazando de muerte a todos los que se habían opuesto a que Thomas realizara sus sueños. Pero él no sería alguien que le pusiera trabas, una porque lo amaba, y otra porque su padre lo descuartizaría. Pero ese fue el comienzo, cuando al final Dante se comprometió con Thomas y este entró a trabajar, hubieron muchas quejas, todos eran de la opinión de que un doncel solo servía para estar en casa y nada más. Pero con perseverancia Thomas hizo cambiar la opinión de la mayoría.

Al los pocos años de eso se casaron. Entonces si que se armó una grande, una sección de la comunidad mágica se levantó en contra de Thomas, no lo entendían al principio, Thomas no hacía nada malo, solo ayudaba a otros donceles. Sus compañeros de trabajo le apoyaban. Pero el autoproclamado líder de la luz, estaba en contra de Thomas, parecía una vendetta personal. Thomas en ningún momento dejó de trabajar, eso enorgullecía a Dante. Su pareja era fuerte para aguantar los embistes que le daba el viejo loco.

Al poco tiempo de casarse Thomas esperaba su primer hijo. Sus compañeros de trabajo, a pesar de todo lo que tenían en contra, lo apoyaron, y dejaron trabajar hasta que no pudo más. Y tomó unos meses de vacaciones para tener a su primer hijo. Ambos estaban tan ilusionados. Era el segundo bebé de la familia, Draco se había adelantado un par de meses.

Pero con el paso de las semanas todo se complicaba, un grupo que se hacía llamar "mortifagos" iban matando muggles y magos nacidos de muggles. Y de todo ello culpaban a un tal Lord Voldemort. Thomas y su padre le dijeron que era el nombre inventado que habían puesto los compañeros de cuarto a Thomas, como un juego, porque era mitad muggle, y para colmo su madre era squibb.

Todos los que conocían a Thomas se vieron escandalizados, sabían que era incapaz de hacer mal a nadie. Ni cuando su padre le repudió tomó vendetta contra él. Él era feliz con la vida que llevaba.

A causa de su estado no podía defenderse. Tras la noche más extraña de sus vidas, donde tuvieron a Harrison, Thomas siguió con su vida normal, se dejaba ver, volvió a los dos meses de tener a Harrison a ejercer como obstetra. Todo era normal, la gente le apoyaba, no creían nada de lo que intentaba promover el viejo, ahora proclamado director de Hogwarts.

Siempre iba Dante a recogerlo al trabajo, solo por si pasaba cualquier cosa. Pero ese día no pudo ir a por él. Además ese fatídico día se había llevado a Harrison con él, tenían que hacerle unas pruebas, y ver si todo iba bien, si su magia crecía a ritmos normales. Ese día no llegaron ninguno de los dos a casa.

Fue el comienzo de su pesadilla.

Dante sintió como le zarandeaban, cuando consiguió focalizar la mirada vió a su hermano con una expresión resignada. Como si estuviera acostumbrado de que su hermano mayor se ausentara. Por suerte había logrado sacarlo de su letargo antes de la hora de comer.

- Lo siento Luc, hoy estoy peor que otros días, no puedo mantenerme mucho tiempo en el mundo real. No quiero hacerlo.

- Dante, tienes que hacerlo, no puedes vivir en tus recuerdos. Sabes que están vivos, los dos. Sus nombres no se han ensombrecido en el tapiz. Los encontraremos.

- Ya han pasado 7 años. No lo haremos.

- Se…

Una vibración en las barreras alertó a todos los integrantes de la casa, pronto los dos hombre de la casa salieron corriendo hasta el jardín interior donde había sido fracturada la barrera. Vieron pasar a Remus con los niños hasta el salón, por si tenían que salir corriendo de la casa.

Al acercarse al jardín, no pueden traspasar la barrera mágica que hay en el lugar, era una barrera muy poderosa, era imposible traspasarla. Pasaron varios minutos para que la barrera se debilitara por sí misma y que pudieran echarla abajo. Cuando pudieron correr otra vez hasta el origen de la distorsión, vieron a un niño maniatado, con moratones y restos de dudosa procedencia por todo su cuerpo.

Cuando intentaron acercarse el chico levantó la cabeza, lo único que pudieron ver eran esos ojos verdes, iguales a los de Thomas. Pero el tiempo que dudaron, lo aprovechó el chico para desaparecer otra vez. Ya no estaba en el jardín.

- Harrison, era Harrison. Es imposible que nadie entre así en la mansión y que ésta no atacase.

- Dan, tranquilízate, ahora que sabemos que está vivo vamos a localizarlo. Vamos a encontrarle. Y le vamos proteger.