Espero que os guste. No sé que más decir. Tengo algunos capítulos hechos a falta de corrección. Porque sigo sin beta. Si a alguien le apetece el puesto está libre. Gracias por leer. Espero sus reviews.

Dos semanas habían pasado desde que su hijo apareciera de la nada en la mansión. Dos semanas en las que no había dado descanso a ninguno de sus contactos. Dos semanas en las que contrató a todos los investigadores privados que pudo, y pasaron sus pruebas. Dos semanas habían pasado desde que había encontrado otra vez las ganas de luchar.

Pero por una vez en la vida no se iba a dar por vencido. Se recriminaba todos los días el haber dejado de buscar de pensar que no volverían, de que habían muerto aquel día tan fatídico. No, esta vez no se dejaría vencer. Esta vez no descansaría hasta verles en casa.

Ese día se había levantado con mejor ánimo, desde que había decidido buscarles su hermano le hacía tomar todas las noches una poción para dormir ligera, no la poción para dormir sin sueños, pero si una inventada por Severus que no producía adicción, era mucho más ligera, podía despertar a cualquier hora por la noche. Pero no tenía las terribles pesadillas.

Desde hacía dos semanas, desde que Harrison apareciera en el jardín, todas las mañanas iba al pensadero, que guardaba en su despacho, para ver los pocos segundos en los pudo ver a su pequeño, eso le daba fuerzas para no tirar la toalla, había esperanza, su hijo seguía vivo. Podían salvarle, y seguro que su amado esposo también estaba por algún lugar del mundo escondido, tenía que encontrarlo.

Hoy había quedado con un grupo de muggels investigadores, que tenían varias cosas para él. Ellos eran su arma secreta, no los consideró capaces de algo cuando desparecieron sus soles. Pero ahora todo era distinto, no dejaría ni una piedra sin remover. Haría todo lo posible para encontrarles, así tenga que matar a todo el mundo uno a uno hasta lograr encontrarlo.

Otra cosa que había hecho y no hizo en un primero momento, fue llamar a su padre. Su padre aún vivía, los magos tenían una vida más larga que la de los muggels, pero los Malfoy se retiraban a la vida privada cuando alcanzaban los 50 y pocos. En ese momento, hacían lo que más querían hacer, viajar, hacer alguna maestría, sus estudios privados. Siempre y cuando tuvieran a alguien a quien dejarle el título de cabeza de familia, y tenía que ser consanguíneo.

Él hombre llegaba hoy, y sabía que no iba a estar contento. Sabía que no iba a lograr queno le arrancará su cabeza, y se lo tenía merecido. Se sabía culpable de no hacer nada para remediar la situación en la que se encontraban su esposo e hijos. Pero en ese momento, no quería preocupar a su padre, pensaba que volverían. Después cuando supo que se lo habían llevado, fue mucho peor, y no tenía la fuerza y la valentía para contárselo a su padre. Pero ahora, ahora era distinto, ahora si que enfrentaría la irá del hombre de cara. No daría un paso a tras, y si quería eliminarlo que lo hiciera. Que lo eliminara.

Tras salir del recuerdo de hace dos semanas. Se sentó en el sillón que había detrás de la gran mesa de despacho, y espero a que llegaran sus primeros invitados. Por suerte no le hicieron esperar mucho. Los muggels estaban allí. Para su mejor estadía en la casa habían eliminado todo lo mágico del camino, y su cuñado, que todavía no se le notaba el embarazo les acompañaba al despacho.

La reunión duró 4 horas. Estuvieron exponiéndole todos los datos que sabían sobre una red de tráfico de niños, que tenía una de las sedes en un orfanato de Londres. Justamente el orfanato en el que su esposo se crio. No sabían nada de su hijo, pero estaban seguros de que si les financiaba la investigación tendrían algún dato sobre el chico. Aseguraban de que alguno de los pedófilos que pagaban por los chicos que había en aquel lugar tenía juguetitos aparte, como ellos lo llamaban, eran chicos que sus padres pagaban porque les dejaran acostarse con ellos.

También habían escuchado de un chico en un barrio, un chico que era la puta del lugar, lo era incluso en su colegio, donde los chicos más grandes jugaban con él en clases de deporte, follárselo era un deporte en el lugar.

Tenían varios datos más sobre chicos de ese estilo por casi todo el país, pero esos dos sitios eran los que estaban en el radio de alcance más cercano, a personas conectadas con Dumbledore.

No quería perder mucho el tiempo, y les dio el dinero, haciéndoles hincapié de que tenían que buscar su hijo antes que algún otro chico. Él era la prioridad, el resto le daba pena, y esperaba ayudarles, pero si tenía que abandonarlos a su suerte para tener de vuelta a su hijo lo haría, y se lo dejó claro a los muggels. Por suerte ellos lo entendieron, y sabían a quién tenían que buscar, les dio una foto que se movía del chico que había aterrizado en el jardín. Esperando que lo encontraran pronto.