'' Más vale pájaro en mano que ciento volando''
''Desde que la Reina Elena de Cadistor falleció…Hubieron muchos cambios
Tanto en el reino como en el mismo castillo…''
*Palacio real*
-Padre por fin lo encuentro! – bajaba de las largas escaleras una bella joven…nada más y nada menos que Ginebra a su edad de 20 años , lucia como toda una princesa digna de la realeza.
-Padre quisiera hablar con usted un momento, necesito preguntarle algo muy importante – dijo ella muy ilusionada acercándose a el Rey Leodegrance.
-Estoy ocupado ahora...-Dijo con un tono algo frio, mientras revisaba cuidadosamente unos papeles que al parecer lucían muy importantes para él.
-Pero padre, es importante, solo te quitare un minuto si?...-La joven solo siguió con la esperanza.
El Rey solo soltó un suspiro con un toque de frustración…
-Solo un minuto…cuéntame, de que se trata esta vez?-Dijo un poco enojado por la interrupción de su preguntona hija, pero no tenía más opción.
-Veras padre…Eh estado pensando…y…Bueno, siempre eh tenido mucha curiosidad de saber que hay más allá del castillo real, debe de ser divertido, solo podría ir un día, no necesitaría tantos refuerzos padre, no seré mucha molestia puedo ir acompañada de..-Antes de que terminase de hablar su padre interrumpió bruscamente.
-No, no vas a salir de aquí Ginebra, debes quedarte aquí, esas son mis órdenes…
-P-pero padre te juro que no volveré a molestarte solo déjame…
-Eh dicho que no, y cuando digo no, es NO –Dijo el Rey con un tono fuerte en su habla, Ginebra Se estremeció con tal contestación de parte de su progenitor, lo miro a los ojos, de repente lagrimas comenzaron a salir de su delicados ojos azulados, corrió y subió precipitadamente las largas escaleras, llego a su recamara y se encerró bajo llave…Lloro desesperadamente, se sentía destrozada…
Ginebra estaba harta de escuchar eso y del trato que su padre le daba…a sus 20 años era lo único que había escuchado ''Ordenes de su padre '' ''Es peligroso'' ''las princesas no deben colarse con plebeyos'' Esas palabras siempre la hacían enfurecer, tanto, hasta a querer desaparecer de la fase de la tierra… ''aunque…si tan solo desapareciera…por un corto tiempo...nadie se daría cuenta…y no tendrían porque…''Sus ojos de abrieron de par en par, Había tenido una gran idea podría escapar tan solo por un corto plazo de tiempo para permitirle ver el mundo que había detrás de esas grandes y solas paredes que por años paso observando…Estaba decidida…aunque aún había un problema…Tal vez Ginebra ya conocía como la palma de su mano el castillo , eso le daba mucha ventaja…pero si alguien la llegase a reconocer en el reino sería un gran lio con su padre…
-Ya se! – Exclamo la joven princesa.
Fue directo a su ropero y hurgo por todas sus prendas, hasta que encontró una túnica negra la cual era perfecta para ocultar su identidad. Hera muy larga y grande, la cubriría perfectamente, así podría pasar desapercibida por todos los habitantes del reino y de los mismísimos guardias reales.
Se miró en el espejo por un momento y una sonrisa firme y definida se formó en su rostro. Tomo la túnica, se la coloco, bajo lentamente atravesando los largos pasillos del castillo, su madre antes de morir le había enseñado un lugar secreto de salida, estaba oculta ya que si llegase a pasar una invasión directa, tendrían por donde escapar.
Salió por aquella salida secreta, se dispuso a tomar un caballo y se alejó rápidamente antes de que alguien pudiese darse cuenta... Ella ya era lo suficiente independiente como para cuidarse sola…Que le podría suceder?...
Así estuvo varios días saliendo siempre que ella lo deseara, cada día había cosas muy impresionantes que ver, tanta gente de todo tipo, era magnifico, como un sueño hecho realidad…aunque un día de esos…
-Valla, que ricas manzanas!- Se encontraba la princesa Ginebra en una de sus tantas salidas del palacio. Se acercó a un puesto común y compro varias frutas para comer en lo que se encontraba fuera del palacio. Los vendedores de esa zona se percataron de que la joven poseía dinero.
De repente, muchos vendedores desesperados por vender por los altos impuesto que debían de pagar al rey se acercaron desesperadamente a la joven, ofreciéndole todo tipo de cosas. Literalmente la estaban rodeando por completo.
-Oiga! No le gustaría comprar semillas? .
-Vendo verduras a un impresionante precio!.
-Compre manzanas!-Gritaban y gritaban mientras cada vez más la aprisionaban entre todos.
-E-esperen Alto yo no!..-Estaban muy desesperados por venderle a la joven tanto que empezaron a empujarse cada uno. En un movimiento brusco la túnica de la joven fue pisada, la cual se desprendió de ella, tal movimiento provoco que callera directo al piso revelando su identidad
-E-esa es la…
-Es la princesa..
-Cómo es posible?..
Murmuraban los aldeanos sorprendidos de ver a la joven princesa.
De repente comenzaron a llegar muchos caballeros montados en sus corceles y en medio de todos ellos se encontraba el Rey Leodegrance. Acerco su caballo hacia Donde estaba Ginebra, los aldeanos solo abrieron paso ante el furioso Rey. El solo volteo a ver a Ginebra con una mirada de decepción, ella solo lo veía con arrepentimiento tembló un poco, adiós a sus salidas.
-Suba princesa, debe regresar al castillo-Dijo un caballero alzándole la mano para que subiera en su caballo, Ginebra se levantó lentamente y subió al corcel del caballero.
En cuanto llegaron al palacio Ginebra pensaba nerviosa en que regaño y castigo le impondría su padre, pero este solo paso por un lado de ella sin dirigirle una palabra y ni siquiera mirarla. Él no se inmuto y solo entro por los largos portones del palacio real.
Ginebra observo sorprendida tal escena, su padre solo la había ignorado y continuado con sus labores de rey. Tal escena la hiso entristecer, por un lado, le alegro que su padre no la regañara como era de costumbre o castigara, pero por otro lado sintió que a este simplemente no le importo en lo más mínimo.
-Ginebra, necesito hablar con usted un momento-Dijo su dama Margaret acercándose a ella con una mirada un poco triste, ella comprendía completamente lo que pensó Ginebra ante tal acción. Ginebra solo asintió con la cabeza y la siguió directo a su habitación.
-Ginebra querida-Margaret se acercó a la joven y acaricio su mejilla con suavidad-Sé que deseas mucho la libertad que tenías antes...pero linda, tu sabes cómo tienen que ser las cosas…
-N-no es solo eso Dama Margaret…E-es…mi padre…-Su voz se comenzó a poner temblorosa y sus ojos se tornaron vidriosos-E-el…ya no es el mismo desde que...-No soporto más, aquella herida que le dejo el amargo recuerdo de la muerte de su madre se había vuelto a abrir, sus lágrimas comenzaron a brotar y caer por esas delicadas mejillas.
-Cariño-Margaret se acercó a Ginebra y la abrazo fuertemente, Ginebra recibió el abrazo y la tomo fuerte-Tranquila linda, desahógate yo estoy aquí contigo y siempre lo estaré-Susurro en el oído de la joven la cual comenzó a llorar desconsoladamente, se sentía protegida con la simple presencia de su fiel dama, desde que Ginebra nació la dama Margaret la había tratado como si fuera hija suya, después del fallecimiento de la reina Elena, Margaret le prometió a la reina antes de morir que protegería a Ginebra como su verdadera hija.
Pasaron un tiempo juntas, después Ginebra ya había terminado con sus lágrimas el estar con su dama y madre sustituta la había hecho sentir mejor. Su dama se despidió de Ginebra con un beso en la frente y le mencionó…
-Ginebra, tienes que ser fuerte querida, algún día te casaras y ese momento será en que te liberes de las ordenes de tu nefasto padre-Le dio una sonrisa y la abrazo por última vez.
-Dama Margaret, muchas gracias por estar siempre con migo…no sería lo mismo sin usted a mi lado para ayudarme a levantar siempre que caigo.
-No me lo agradezcas querida, es mi deber estar a tu lado y siempre me sentiré orgullosa de ello…Ahora descansa…Tengo el presentimiento de que mañana será un día muy largo-Se despidió por última vez.
Ginebra se recostó sobre su cama, sentía un poco de inquietud, como un presentimiento extraño…pero estaba bastante cansada así que de inmediato se quedó profundamente dormida.
Nunca se imaginó que el suceso que pasaría en la mañana, cambiaria completamente su vida.
Hola! ;w; Espero que le haya agradado la segunda parte de la historia w
Ya casi se acerca el momento que todos esperan…o algo cercano a eso xD. En esta historia he modificado la real creando unos cuantos personajes extras para brindarle un espacio más amplio y también cambiare un poco el final nwn
Dejen sus Reviews para contarme acerca de cómo les parece que redacto son mis primeros fics ^^U y se me complica un poco, pero bueh w
Nos leemos en el siguiente cap. (/owo)/
