Empezando con el pie derecho…
''Un nuevo día se asomaba por su ventanal, iluminando toda la habitación de la princesa Ginebra. Ella simplemente se sentó en su cama y miro sus manos aun vendadas que después de haber dejado de sangrar aun le ardían, se levantó y comenzó a vestirse. Bajo las escaleras directo a desayunar, todo ya estaba servido por parte de sus damas. Todas la observaban de reojo, se le veía a la princesa Ginebra sin muchos ánimos de degustar la comida a la cual solo comió unos cuantos bocados. Se levantó de la silla y camino directo al patio trasero donde el ''Carcelero real'' la estaría esperando para que cumpliera la condena impuesta por su nefasto padre''
-Dama Margaret, ¿cree que se encuentre bien la princesa?...-Pregunto un poco preocupada la dama Alicia mientras recogía los platos de la mesa.
-Ella estará bien…solo dale tiempo…Ayer no fue un buen día para Ginebra…Aunque lo admito, yo también me pregunto lo mismo en veces… -Dijo algo triste la leal dama de Ginebra.
(Patio Real)
Lancelot narración
Me encontraba recargado en un árbol, aun admirando lo grande que era el palacio real, se notaba que tenía procedencia de reyes poderosos. Unos pasos me sacaron de mis pensamientos, eran pasos muy ligeros y bien sincronizados, esos pasos eran inconfundibles para mí, pertenecían a la bella princesa Ginebra la cual se dirigía hacia mí.
La primera vez que la vi fue una sensación algo rara, la cual nunca había sentido, de alguna manera la figura que esa joven poseía bajo ese bello vestido ajustado a su bien definida espalda y cintura me había cautivado más allá de lo que yo conocía al igual que esos ojos tan cristalinos y azulados. Tal vez me pareció algo grosera por el comportamiento que tuvo ayer…tenía una mirada bastante molesta, y de disgusto total…pero hoy…era diferente…como si esa apariencia se hubiera esfumado para siempre de su bello rostro...La princesa se había detenido frente mío, con una mirada de desilusión y dolor que yacía muy dentro de ella.
-Buenos días caballero Sir lancelot-Pronunciaron sus pequeños y bellos labios, lo dijo en un tono algo desilusionador, de alguna manera su estado sentimental me estaba comenzando a afectar.
-Muy buenos días para usted también mi señora Ginebra- dicho esto me incline ante ella como todo un caballero y tome de su mano, sentí una textura diferente, eran vendajes que llevaban puestas aquellas suaves y delicadas manos, ella rápidamente retiro su mano y la escondió detrás de ella, yo solo la mire algo confundido, ¿porque llevaba esos vendajes? ¿Le habrá sucedido algo? Ella solo se alejó un poco de mi dirigiéndose a un rosal.
Me levante y comencé con la rutina, seguirla a donde fuera, pero simplemente no podía distraerme de ella, no me sentía cómodo viéndola decaída y aun mas con esos vendajes, la curiosidad me invadía cada vez más. Hasta que me termino por dominar.
-Princesa Ginebra que sucedió con sus manos? – le dije mirándola fijo, ella simplemente volteo a verme y des sus labios solo dejo salir…
-Es solo un pequeño rasguño, no se preocupe caballero lancelot-Dijo en su tono habitual yo solo decidí dejar hay el tema, se notaba que ella no quería comentar sobre eso.
Ella simplemente miraba unas cuantas rosas las cuales estaban a punto de secar, ella las tocaba, pude notar como la rosa comenzó a recuperar su color rojo profundo y sus espinas al igual que la rama se tornó de un color verde vida. Estaba sorprendido, ¿Cómo lo hiso?
-A-auch…-Dio un pequeño susurro de dolor, me acerque a ella y note como sus manos comenzaron a sangran manchando de poco a poco los vendajes que llevaba puestos en sus manos. Me coloque delante de ella.
-Eso no me parece un simple rasguño mi señora- Dicho esto ella volteo a verme directo. Tratando de ver a través de mi casco - Déjeme revisar-estaba a punto de tomar sus maños, ella tímidamente las puso cerca de su pecho como tratando de esconderlas nuevamente, pero esta cedió al mirarme nuevamente, note que se sonrojaron sus mejillas. Las tome con suavidad y comencé a retirar poco a poco aquellos vendajes, quería asegurarme que no fueran heridas profundas. Me tranquilice al notar que aunque fueran cortes finos y largos podían curar fácilmente en un día o dos sin demasiados cuidados.
-Perdone mi curiosidad my lady pero, ¿Cómo le llego a suceder esto?-Aun la tenía tomada de sus delicadas manos.
-…Fue un incidente que tuve después de que usted se retiró del palacio…-Dijo ella bajando un poco su cabeza.
-Tiene que ver con su padre el rey cierto?...-Ella elevo la mirada a mí, había dado justo en el blanco se sorprendió un poco.
-C-como lo supo?...-Me pregunto confundida.
-Solo lo supuse…usted y su padre no llevan una muy buena relación entre sí, eso es fácil de notar- Ella formo una pequeña sonrisa en sus labios y miro de nuevo al suelo.
-Ja…no sé si somos demasiado obvios o usted es muy observador…-Volteo a verme recuperando un poco su ánimo ya que continuaba sonriéndome.
-Un caballero debe saber lo que ocurre a su alrededor, bajo cualquier circunstancia-Dije devolviéndole la sonrisa y esta solo se sonrojo.
-Estoy cansada de quedarme solo aquí…-Se levantó- Porque no vamos a dar una vuelta por todo el palacio? Después de todo, usted no se librara de mi tan fácil mente…tenemos que aprovechar el tiempo no lo cree?...Caballero Lancelot…-Alzo la mano hacia mí y yo tome de está levantándome.
-Como usted lo ordene my lady-Mi señora se dio media vuelta y comenzó a caminar, yo la seguí, ella estaba siendo amable con migo?...bueno prefiero a esta princesa más que a la que conocí ayer. Mientras me mostraba todo su hogar yo solo prestaba atención a la bella espalda firme y curveada que tenía, trataba de apartar esos pensamientos nuevamente de mí pero simplemente se me hacía casi imposible despegar mi mirada. Nos topamos con una de las Damas de Ginebra lo cual me hiso distraer de mis pensamientos.
-Ginebra, ya te sientes mejor querida?-Le dijo aquella dama acercándose a Ginebra.
-Si, gracias dama Margaret…
-Me alegro querida –Dijo su dama dedicándole una sonrisa.
-…Valla! Pero que modales los míos!-Dijo mi señora Ginebra volteando a verme- Dama Margaret, le presento a mi guarda espaldas, El caballero Sir lancelot, Lancelot ella es mi dama y madre sustituta, Margarette di late.
-Es un gusto conocerla Margarette-Hice una pequeña reverencia a lo cual ella contesto de la misma manera.
-El gusto es todo mío joven Lancelot…y díganme, que hacen tan solos rondando por todo el castillo?...-Dijo su dama comenzando a insinuar.
-S-solo le mostraba el palacio a Sir lancelot dama-Contesto mi señora.
-Segura que solo por eso? No es normal de ti Ginebra prestarte a extraños tan rápido querida- Su dama se acercó a Ginebra arqueando una ceja mirando fijamente a mi señora.
-C-claro que es solo por eso Margaret! No insinué cosas sin sentido...-Note un bello sonroje en las mejillas de mi señora, le había apenado el comentario de su dama al igual que a mí, pero esta se lo tomaba de broma.
-Muy bien, muy bien no hace falta que se enoje princesa...bueno tengo trabajo que hacer, los veré luego a los dos- hiso una reverencia y se fue, Ginebra solo volteo a mirarme aun sonrojada.
-Lamento el comentario de mi dama Sir Lancelot, ella es algo burlona a veces-Dijo apenada.
-No se preocupe mi señora, continúe mostrándome su hogar si no es mucha molestia-Le conteste y esta simplemente asintió con la cabeza y continuo caminando.
Apenas era la mitad del día y ya habíamos terminado de rondar por todo el palacio, ninguno de los dos sabía que hacer hasta que ella empezó la conversación.
-Y dígame Sir Lancelot, ¿Cómo es el mundo haya fuera?-Volteo a verme con una bella mirada de curiosidad.
-No está nada mal…pasar, ver gente, respirar aire puro…lo único que le quita lo bueno a salir es que no sabes con quien te puedes topar-Dije en mi tono habitual de hablar.
-Nada mal? Debe de ser muy hermoso! Ver toda esa gente humilde trabajando para llevar el pan a sus casas…es simplemente…algo fantástico…bueno…almenos para una princesa encerrada y regida por su padre lo es…-Miro hacia el horizonte dejando ve un pequeño aire de tristeza.
-No todos son gente humilde princesa…
-Tal vez…pero con alguien que te proteja todo estaría bien…-Duro un rato en silencio de pronto note como sus ojos se abrieron totalmente, y rápidamente volteo a mirarme con una sonrisa de oreja a oreja- Usted!-Exclamo yo solo me sobresalte al oírla y verla tan cerca de mí.
-Disculpe mi señora?-Pregunte confundido aun.
-Usted y yo podemos salir del palacio! Usted me protegerá para que no suceda un incidente como el que me quito mi libertad…podría usted acompañarme caballero Sir lancelot?-Me miro felizmente esperando oír una respuesta de mí. Estaba insinuando que nos escapáramos? Tenía que rechazarla aunque tuviera que lastimarla por ello, nos meteríamos en grandes aprietos de ser descubiertos…estaba a punto de decirle que no, pero antes de que pudiese soltar una palabra ella tomo de mi mano y me trato de mirar nuevamente a través del casco- Por favor, concédame este favor se lo ruego…-su mirada penetro más haya de mis ojos, llego también a mi corazón...no quería dejarla encerrada al igual que su padre…pero justo para eso estaba con ella….
-Yo solo sigo ordenes princesa…-Al escuchar esto su feliz mirada se comenzó a desvanecer-Vayamos por un caballo-Fue como si encendiera su luz, abrió grandes sus hermosos ojos y se formó en ella una hermosa sonrisa la cual solo ella poseía, salto sobre mi dándome un fuerte abrazo al cual me sonroje y conteste.
Para cuando pude reaccionar ya estábamos montados en el caballo con dirección a el pueblo aún seguía preguntándome como logro convencerme? Luego recordé su bella expresión tan bella y sofisticada como ella lo era, cada vez que la recordaba mi corazón palpitaba más fuerte de lo normal. Una vez llegamos a el pueblo comenzamos a rondar alrededor de este, mi señora se veía muy alegre y sonriente, no había conocido ese lado de ella sino hasta ahora. Me dio satisfacción el saber que su sonrisa salió gracias a mí. Estábamos ya casi a punto de irnos cuando de repente escuchamos un grito de una mujer a unos cuantos metros de ahí, Ginebra reacciono rápidamente y fue directo a dónde provino esa voz, yo la seguí rápido.
Fin de la narración de Lancelot
-Valla mujerzuela eres, que acaso no quieres complacer a un verdadero hombre como yo?-Exclamo en un tono muy burlón un joven erizo tomando fuerte de la muñeca a una damisela del pueblo .
-Suéltame maldito bastardo!-Dijo la damisela tratando de zafarse ante el fuerte agarre de aquel joven lo cual resultaba inútil.
-Bastardo? Ninguna zorra como tú me llama de esa manera!-El, la lanzo fuerte provocando que la damisela callera al suelo, justo en eso llego Ginebra corriendo y se acercó a la damisela.
-Se encuentra bien?..-Pronuncio ginebra observando a la tan asustada joven-Como te atreves a llamarla así?-Se levantó Ginebra realmente molesta mirándolo fijo.
-Ha, a mí nadie me dice que hacer y que no, me escuchaste lindura?-Ginebra enfureció con su comentario se acercó a él y le dio un buen bofetón, este volteo a verla enojado y la empujo también contra el piso-Estúpida mujer boba!.
Rápidamente alguien tiro agresivamente del cuello del joven y lo levanto del suelo. Fue nada más y nada menos que Sir lancelot.
-No vuelvas a tocar a mi señora bellaco imbécil-Dijo lancelot ya fuera de sus principios, Ginebra miro sorprendida aquella escena.
-O-oh que me harás? Me a-acusaras c-con tu mami?-Dijo burlándose del caballero lo cual empeoro la situación. Lancelot lo pego contra la pared y puso su gran y afilada espada Arondight en el cuello del joven el cual trago saliva.
-Quiero escuchar que lo repitas…-Dijo furioso Lancelot.
-Lancelot detente! – Exclamo la princesa Ginebra colocándose detrás del caballero.
-Pero mi señora, este imbécil la golpeo y eso es algo que no le puedo perdonar-lancelot comenzó a presionar más el filo de la espada en el cuello del joven el cual estaba empapado de sudor.
-Por favor, no tiene caso asesinarlo, se lo ruego no lo haga!..-Dijo la princesa Ginebra algo temerosa, no quería que lancelot lo asesinara solo por haberla golpeado. El caballero solo dio un gran suspiro y se dispuso a soltarlo.
-Obedezco órdenes de mi señora, pero a la próxima y juro que no me detendré…-Lancelot guardo a Arondight. El joven cayó al piso recuperando el aliento mientras Ginebra fue con la doncella y la ayudo a levantarse.
-Muchas gracias por su ayuda, les debo mucho – Dijo la doncella inclinándose.
-No hay de que, ahora retírese antes de que haya más conflictos-Dicho esto de la princesa la doncella asintió y se fue, lancelot tomo el caballo y subió al igual que Ginebra.
Llegaron al palacio, tal parecía que su plan había funcionado, lancelot ya estaba a punto de marcharse.
-Que descanse princesa Ginebra-Dijo lancelot inclinándose ante Ginebra y depositando un beso en su mano.
-Lo mismo para usted Sir lancelot-Dicho esto lancelot comenzó a dar pasos hacia la salida pero entonces…
-Lancelot!-Se dio la vuelta el caballero y recibió un abrazo por parte de la princesa-Nuevamente…muchas gracias por concederme ese favor…fue uno de los mejores días de mi vida-susurro en el oído de lancelot y le deposito un pequeño beso en la mejilla. Lancelot se sonrojo bastante al igual que Ginebra la cual se dispuso a entras al palacio.
-Fue todo un placer mi señora-Dijo lancelot con una sonrisa y se retiró.
La dama Margaret observo esa bella escena desde el balcón del cuarto de la joven Ginebra, para luego encontrarse con ella.
-Valla, valla que tenemos aquí?-Dijo nuevamente con su ceja arqueada- Tal parece que tú y el tan apuesto caballero Lancelot se han llevado bien no es así querida?.
-Margaret, por favor no empiece- Dijo ginebra apenada y muy sonrojada.
-Bien, aunque debes aceptar que es muy atractivo hacen una buena pareja-soltó una sonrisa acompañada de una pequeña risa a la cual Ginebra se apeno más-Que descanses querida-Salió de la habitación de Ginebra.
Ginebra se recostó sobre su cama aun sonrojada, Lancelot si era realmente apuesto…y le daba mucha curiosidad que habría detrás de esa armadura metálica que portaba siempre puesta…Él se había comportado muy amable en todo el día, y no solo por compromiso ella sintió que estaba con un lancelot diferente al que había conocido…recordó aquellas palabras que su caballero pronuncio furioso '' No vuelvas a tocar a mi señora bellaco imbécil ''Su señora?...nunca había visto tan furioso a lancelot como esa vez….pensó y pensó…después de todo…no fue una mala idea que su padre le consiguiera un guarda espaldas…
Fin del capítulo 4
Qué tal? Al fin los dos comenzaron con el pie derecho su relación de ''amigos'' que sucederá después? Seguirá lancelot tan apasionado por Ginebra? Ginebra que hará ante lancelot? Seguiré haciendo el fic tan largo? :0 Un suceso esta cercano para acercar más a Ginebra y lancelot
Gracias nuevamente por los reviews de Judith Rose Dark , si ya se el padre de ginebra es horrendo :c pero con cada cap se seguirá desenmascarando la verdad~
Nos leemos luego nwn
