Capitulo III.- Pensamientos
Ahg! No podía creer lo que estaba sucediéndole en aquellos momentos, ya se encontraba en el palacio después de recordar todo lo que le sucedió ayer con aquella plebeya le hervía de una manera la sangre de coraje…
Vaya, vaya primo… veo que no te fue nada bien con la chica.- lo dice miroku el cual apenas va entrando al estudio -¿Kagome, cierto?.- lo pregunta su primo
Más bien tonta, Miroku.- lo dice Inuyasha
Y se puede saber primito, ¿que excusa pondrás por el golpe?.- señalando su mejilla… solo para ver una mano marcada en ella, como producto de una cachetada
Eso a ti que te importa.- lo murmura el chico
En cambio Miroku solo sonríe ampliamente, contendiéndose aquellas ganas de reírse fuertemente en la cara de su primo, después de todo cuando regreso con la cachetada fue lo que hizo burlarse de el.
Todavía bien podía acordarse de ayer… ahg! Le daban ganar de ir a la casa de esa tonta y darle un buen merecido por aquella cacheta que bien el no se la merecía.
¿Qué no piensas contestarme… tonta.- lo vuelve a repetir el chico, solo al ver como Kagome se cubre con sus cobijas su pecho.
¿q-que h-hace aquí!.- lo pregunta y grita la chica
¿que mas podía hacer?.- lo pregunta el chico
¿Por qué me siguió, esta es mi casa… asi que fuera.- tomando fuerzas para echarlo de su casa
a no, eso si que no… tu tienes una cuenta pendiente que pagarme.- sonriendo ampliamente
si no se va… se va a arrepentir de lo que le suceda.- levantándose a la altura del chico que ya se encuentra de pie enfrente de ella
¿es una amenaza?.- lo pregunta el chico
tómelo como quiera.-
Solo se podía ver dentro de la casa a Kagome claro que descalza después de todo Inuyasha a su lado era más alto como una cabeza más que ella, fuerte y musculoso… ella delicada y con una perfecta figura.
Váyase de mi casa.- lo dice la chica mirándolo fijamente
No.- es la única respuesta del chico
Tendré que sacarlo a la fuerza.- apoyando sus manos en el pecho del el para empujarlo fuera.
Que, ¿planeas empujarme?.- lo pregunta Inuyasha
Si, es la única manera si.-
Le advierto señorita que eso no va hacer posible.- viéndola como intenta hacer esfuerzos por moverlo.
Kagome solo hacia fuerzos sobre humanos por moverlo un poco pero aquello era inútil después de todo se veía que aquel joven era demasiado fuerte mas que ella, y moverlo era sencillamente inútil… asi que la única forma era golpearlo.
En cambio Inuyasha solo veía como ella, hacia todo lo posible por moverlo, hasta podía ver sus facciones hacer varios gestos y era demasiado divertido aquello, podía jurar que tan solo atraparla entre sus brazos era mas que suficiente para dejarla inmóvil.
De un momento a otro Inuyasha solo ve como la mano derecha de la chica toma vuelo, y todo para golpearlo, pero la detiene entre sus brazos, estrechándola contra si
¡¡Suélteme!.- lo grita Kagome
Que te suelte para que me pegues, estas… loca.-
¡¡Suélteme!.- lo vuelve a gritar, mientras que patalea y golpea su pecho con sus manos.
Lo único que hace Inuyasha es tomarla por la cintura y elevarla un poco entre sus brazos lo suficiente para que sus pies descalzos no toquen el piso y la pueda mantener entre sus brazos.
¡¡Bájeme! Y ¡¡Suélteme!.- lo grita la chica
No, y ya estate quieta mujer.- lo dice el chico al ver lo divertido que es tenerla entre sus brazos y ver aquellas facciones de enojo en su rostro, viendo lo linda que es.
En cambio Kagome no sabía que hacer, encontrarse en los brazos de aquel desconocido que lo único que sabía de él era su nombre… Inuyasha, era lindo y debía de admitir que el es demasiado guapo, pero lo arrogante, altanero y orgulloso no quedaba atrás.
U-Usted es una…- esta apunto de decir aquel insulto pero es callada por que sus labios son sellados con los del chico
Kagome solo se sorprende por aquella acción después de todo no se lo esperaba… sus ojos se cierran lentamente dejando que el beso que le da Inuyasha lo corresponda poco a poco
Inuyasha solo siente como Kagome empieza a corresponder el beso, sintiéndose demasiado bien, ya antes había besado pero ninguno de sus besos se sentía como este, delicioso, lleno de paz y algunas mariposas en el estomago.
Sus brazos solo se aflojan demasiado dejando que la chica toque el suelo con sus pies, claro sin despegarse de aquel beso… Kagome solo mantiene sus manos en el pecho de este dejando que el la estreche contra si, rodeando con sus manos la cintura de ella.
La lengua del príncipe solo pide permiso para entrar, tomando como respuesta… el contacto de la lengua de la chica, claro que aquello ocasiona un suspiro en la boca de ambos, dejando que el beso sea mas profundo, el chico estrechando contra si a la joven, mientras que sus bocas se funden en una sola.
Inuyasha solo siente cuando necesita de algo en lo que pueda recarga a la chica, aquel beso tal vez necesitaba mas profundidad, realmente era demasiado delicioso comparados a otros y lo único en lo que pensaba era en no separse de ella.
Inuyasha solo camina unos pasos hacia delante, mientras que sus manos se posan en la cintura de ella atrayéndola mas hacia si mismo… solo para chocar con un pequeño mueble que se encuentra a lado de la cama con una vela apagada y la estatua del dios Ramus a lado.
El aire comienza a faltar después de todo ambos necesitan aquel oxigeno vital, tal solo un suspiro o una exhalación de el para después continuar en lo que se quedaron…
Ambos solo se separan de aquel beso dejando que sus respiraciones algo agitadas, sus corazones acelerados se normalicen… sus ojos aun cerrados y ambas mejillas sonrojadas…
T-Tonta.- es lo único que murmura el chico con aquella voz ronca, solo para después inclinarse de nuevo hacia los labios de la chica para volver a tomar posesión de ellos.
De un momento a otro solo se escucha un golpe dentro de la casa, solo para ver al príncipe a unos metros de la chica y una mano bien marcada en su cachete izquierdo.
Inuyasha el cual se encuentra de pie enfrente de ella con su mano en su mejilla, sobándose aquel golpe en su mejilla, lo que no entendía Inuyasha era el motivo de aquel golpe, según el se encontraba demasiado bien disfrutando de esos labios que se olvido por un momento de todo a su alrededor.
Todavía podía recordarlo todo a la perfección después de eso el se salio de la casa demasiado molesto, si el se fue sin verla a la cara… se encontraba demasiado aturdido y molesto o tal ves decepcionado
Bah! No lo sabia con exactitud después de todo ahora el ya se encontraba en el palacio en su cada, en su estudio y su vida normal sin tomarle importancia a lo que sucedió ayer.
-.-
Pero… ¿que se creía el, ¿Qué acaso el podía llamarla tonta?... uuuyyy eso si que no se lo iba a permitir, pero debía de confesar que con aquel beso se había quedado demasiado tonta… tal ves si el no le hubiera dicho tonta, todavía estuviera besándose con el o lo mejor del caso dejar aquella pequeña guerra que comenzó desde que ambos se conocieron.
Bueno después de todo aquello ya había pasado no más de un día exacto… iba a seguir con su vida sin hacerse a la idea de que nada había pasado y nunca conoció a aquel chico llamado Inuyasha.
-.-
Inuyasha… hoy vamos a asistir a una fiesta, quiero que conozcas a la hija del emperador de Gizeh.- lo dice un hombre alto, pelo negro y ojos ámbar como el mismo muchacho
Si padre.- lo dice Inuyasha
Quiero que te comportes educadamente, ella podría ser tu nueva prometida.-
¿he?... ¿p-prometida?.-
Tanto como padre he hijo se encuentran en el jardín de aquel gran palacio, al chico le tocaba entrenar aquel día con su espada… solo para conocer bien lo que debe de saber un emperador
Inuyasha con su vestimenta diferente, unos pantalones de seda, su pecho descubierto dejando ver aquellas gotas de sudor recorrer su pecho al igual que sus hombros, sus brazos demasiado marcados al igual que su abdomen.
En cambio el padre de él, El Gran Inu-Tashio… se vestía como todo un emperador, su capa del mismo color dorado que su vestimenta, los zapatos de los mas finos que se puede ver, claro sin destacar que es su cuerpo esta demasiado marcado a pesar de ser casi un anciano… pero demasiado guapo sin que se noten sus 60 años de edad.
Si hijo, he decidido con el Emperador Onigumo, que tal ves tu y su hija se comprometan.- lo dice sin mas rodeos
Yo no tengo ningún interés en casarme.-
Tendrás que tenerlo, nuestro reino… Tebas esta cuidad que por generaciones le ha pertenecido a los Tashio… no puede destruirse por un capricho de un niño como tu.-
Feh!.- es la única respuesta que da
Espero que me ayas entendido bien hijo.- dándose la vuelta para entrar al palacio, después de todo el como emperador durante estos dos últimos años, debía también de asistir a la reunión.
¿Casarse, y para el colmo prometido… si que su padre estaba loco, a pesar de su edad el podía decidirse con quien casarse, cuando lo comprometieron por primera vez con una chica de otra cuidad el hizo lo posible por librarse de ella, y gracias al los dioses que lo logro, si no ahora estaría casado con aquella niña mimada.
Desde hace días que no tenía ninguna noticia de Kagome… a veces tenía deseos de salir del palacio e ir a buscarla pero por mas que pensaba su orgullo le ganaba, después de todo ella era una simple plebeya, orgullosa, maleducada, gritona, terca y tonta…
Bah! Ya debería de dejar de pensar en ella y en aquel maldito beso que se atrevió a robarle, el y sus impulsos… ¿algún día podría controlar sus impulsos y pensar, bah! Mejor era irse a prepararse para aquella dichosa cena o fiesta que mas daba.
-.-
Otro día más que pasaba, después de todo en dos semanas más ella misma le prometió a su mamá que iría a visitarla a ella, a su hermano y al abuelo.
Lo único malo es que su familia vivía en la cuidad de Tebas, no quedaba demasiado lejos en caballo, hasta eso solo unas horas montando, pero no quería ir… nunca le gusto la cuidad y menos ahora, ella misma prefería la naturaleza, los extensos jardines, el arrollo, la cascada, el cantar de las aves en el amanecer, la música de los grillos en la noche, las estrellas y la luz de la luna, ella era libre y siempre lo iba hacer así.
I-Inuyasha.- es lo que murmura la chica, para después entrar a la casa y entrar a los brazos de Ra.
-.-
hijo que bueno que llegas.- lo dice su padre alrededor de varias personas importantes- te estábamos esperando.-
Si claro, esperarlo a el… mas bien lo esperaban para presentarle de nuevo a una chiquilla mimada que quiera casarse con el…
Perdón por la tardanza.- saludando a todos en la sala
Todos llevaban trajes finos de la seda mas fina de todo Egipto, tal ves hasta algunas eran importadas de Mesopotámia o de Grecia… o de la misma Roma.
Hijo te presento a señor Onigumo.-
Mucho gusto.- estrechando la mano del individuo
Es un placer… príncipe Inuyasha.- correspondiendo el saludo
Aquel emperador no tenia nada del otro mundo cabello castaña tal ves de la misma edad que su padre, algunas canas presentes pero nada fuera de lo común, su atuendo el de todo un emperador y algunos anillos o joyas en sus manos y cuello.
Dejame presentarte a mi hija.- lo dice aquel emperador
Si.- sin más que decir
Ve a buscar a mi hija.- lo ordena Onigumo alguno de los sirvientes que se encuentran en el palacio, para después ver la desaparición de este.
Onigumo… yo ya le dije a mi hijo el compromiso que hemos hecho.- lo dice Inu-Tashio
Si yo también lo he hecho, mi hija acepto gustosamente.- sonriendo ampliamente
En cambio inuyasha solo podía ver como ambos se ponían a discutir su futuro y la de según ellos… su prometida.
Padre… ¿me mandabas hablar?.- se escucha una voz detrás de el
Que bueno que llegas hija… dejame presentarte a Inu-Tashio e Inuyasha.- haciendo que el príncipe se de la vuelta para solo quedarse sin habla
Es un placer señorita Kikio.- saluda adecuadamente el padre.
K-Kagome.- lo susurra Inuyasha
¿disculpe?.- lo pregunta la chica
Eso no era posible el parecido con Kagome era demasiado impresionante para el mismo, el mismo cabello negro, claro que el de Kagome es azabache y el de ella lizo, ojos marrones, pero los de Kagome con un brillo especial, su piel blanca y la de la chica de la misma forma y los labios suavemente delineados de un rojo intenso, pero no comparados con los de Kagome carnosos y deliciosos.
Mi nombre es Kikio Ikehata.- extendiendo su mano para el saludo al pelinegro.
Continuaraaaaá!
Después de tanto tiempo la siguiente parte espero que la disfruten… si no déjenme mensajes con criticas o lo que quieran… pero espero sus comentarios
Se despide
Su fiel escritora
Fesabi
