Capitulo IV.- La Cueva
Otro día pasa, después de todo ya faltaba menos para ir a visitar a su familia… su madre le había dicho que pasara por lo menos dos días con ellos, pero pasar unos días en la cuidad no le gustaba para nada.
Ver la gente de ahí para aya, de un lado a otro, el murmuró de ellos, las criticas y demás… todo aquello que no le gusta en lo absoluto. Lo único bueno de ellos es que cerca de su casa… había cierta cueva que le fascina visitar… ruinas en que mostraba los inicios de la cultura egipcia y aquello era realmente fascinante, aparte de los jeroglíficos, las escrituras y los dibujos… algunos que lograba entender y una profecía que le gustaba descifrar… apenas llevaba unas líneas y aquello era fascinante.
Un príncipe de la cuidad de Tebas estará condenado a enamorarse de una plebeya, vivir con ella el amor verdadero… dispuesto a entregar su propia alma a su dios, pero las clases sociales y el sacrificio al igual que la ceremonia desataran desastrosos acontecimientos para la pareja… ocasionando la muerte de……
Siempre se quedaba en la misma parte… hoy debía de averiguar quien iba a morir después de todo aquella leyenda solo era eso leyenda pero resaltaba romántico y a la ves trágico.
-.-
Ahg! Como odiaba su vida, ayer se entera que esta comprometido y hoy tiene que asistir a una cena con la señorita Kikio, debía de admitir que no esta nada mal… pero su personalidad fría y calculadora no le daba buena espina… después de todo aquello la hacia lucir mas sexy.
Pero no podía olvidar a Kagome… el decir en la velada el nombre de Kagome fue un error, su padre lo interrogo hasta no mas poder pero lo había librado bien… nada de sospechas, después de todo no podía saber que había conocido a una chica que robaba la mitad de sus sueños, pensamientos y vida.
Desde aquel momento en que te vi
Tal ves de cierta forma su primo Miroku tenia razón, tal vez si sentía algo por ella… pero el pensar en ella, el soñar tenerla entre sus brazos, el recordar aquel exquisito sabor de labios no era normal.
Pero lo que mas odiaba de todo aquello es que la forma en que su padre lo obligaba a casarse con a la Princesa de Gizeh… debía de admitir que era hermosa y tenia cierto toque de seducción y sensualidad… claro para un rato ja, como podía pensar en eso… estaba destinado en casarse con ella y trataría de amarla tal ves eso seria lo mejor.
no se como acercarme a ti
Otra ves volvía a su mente aquella chiquilla… ¿es que como olvidarla, ¿Cómo dejar de pensar en lo que sucedió, ¿Cómo dejar de recordar aquel beso?... ¿Cómo?
En algunas ocasiones se reprimía a si mismo pensando en ella, tratando de recordar la fuerte cachetada que recibió y la marca leve que aun le queda en su mejilla, y todo por el estupido beso… aparte aquella chiquilla no se merecía sus pensamientos y menos sus sueños, una chiquilla altanera, orgullosa, grosera, maleducada…bella, delicada, perfecta… otra vez volvía hacer lo mismo… siempre le pasaba eso, trataba de insultarla y siempre sacaba aquellas virtudes.
Lo único que sabia era que debía de sacarla de su cabeza y corazón… bueno lo segundo todavía no, bueno eso cree el…
Pensando en la chica.- lo escucha desde atrás
Bah!.- que su primo podía leer la mente, por que siempre decía lo que pensaba o lo que sentía con tanta libertad
¿Por qué no vas a buscarla?.- lo sugiere su primo
es una tonta.- lo murmura
tal ves sea una tonta, pero la cual quieres conquistar… o me ¿equivoco?.- lo dice Miroku detrás de el.
¿Por qué su primo sabia todo?... uuuyy eso si que le hacia enojar, siempre dándole donde mas le molestaba…
en mi mente siempre estas
¿me vas a negar que estas pensando en ella todo el día?.- lo dice su primo ahora tomando asiento en el amplio sillón
Grrr.- es el único sonido que articula el chico
Clama, calma… ¿Por qué te enojas, yo no tuve la culpa de ayer en la cena nombrar a Kagome… ¿me equivoco?.-
Eso era cierto tres veces la nombro primero en el encuentro de Kikio cuando la conoció la confundió con la chica, después cuando su padre los dejo solos
¿Hijo no piensas saludar?.- lo dice su padre al ver la reacción de este ante la chica
¿he?... si.- tomando la mano de la chica para besarla como parte de la cortesía
los dejamos solos para que se conozcan mejor.- lo dice su padre, el gran Inu-Tashio llevándose consigo a el señor Onigumo.
Eres Inuyasha cierto.- lo dice Kikio
Si… ¿y tu eres?.- tratando de recordar su nombre
Kikio… solo llámame Kikio.-
¿puedo saber por que me nombraste Kagome?.- lo dice la chica
bueno…yo…- no sabia que contestar, no podía decir el gran parecido de ellas, podría jurar que podrían ser hermanas.
De un momento a otro podía jugar que aquella chica de cabello lizo tenía cabello azabache, aquellos ojos marrones tenían aquel brillo, su piel blanca y delicada su sonrisa en sus labios y su fija cara… podía jurar que era Kagome la que se encentraba delante de el… tenia tantas ganas de besarla como la ultima ves pero aquello era imposible… tal ves le salía con otra cachetada.
K-Kagome.- lo susurra para si mismo, al tener aquella dulce ilusión frente de el mismo.
¿disculpa?... pero me has nombrado de nuevo Kagome.- lo dice la chica sin entender nada.
eres toda mi felicidad...
Era cierto cometió la misma estupidez dos veces y en unos par de minutos, volver a nombrar a Kikio, Kagome…
Pero la última vez fue cuando se despidieron de aquella dichosa cena…
Inuyasha… nos vemos mañana a cenar.- lo dice la chica
Si.-
Como prometidos debemos de conocernos mejor.- lo insinua ella sin soltarse del brazo del chico, después de todo casándose con el obtendría una de las fortunas mas grandes de todo Egipto… Inuyasha siendo el príncipe de Tebas heredaba todo el oro, las joyas y demás.
No crees que es demasiado prisa para sentar bien este compromiso?.- lo sugiere el chico
Por supuesto que no.- lo dice la chica posándose enfrente de el
La luz de la luna en lo alto del cielo indicando la media noche, las grandes velas iluminado las estatuas del los dioses Ramus y Ra… dejando que la cuidad de Tebas tenga dulce sueños… mientras que en uno de los grandes palacios de aquella cuidad puede negociarse el compromiso de el príncipe Inuyasha y la princesa Kikio.
Los pensamientos de Inuyasha solo volvían a vagar hacia la imagen de la chica, dormida… si aquella plebeya de nombre Kagome, que todo por seguirla pudo apreciar un par de horas su belleza y cuidar su sueño mientras descansaba y tal ves tenía un hermoso sueño con el.
Soñando como en alguno de los suyos, se encuentran en el mismo árbol que se conocieron y el mismo llegaba sin tener ningún permiso o avisar, la tomaba entre sus brazos y la besaba apasionadamente de nuevo, recorriendo con su lengua cada rincón de la boca de la chica, estrechándola entre sus brazos y sacando uno que otro sus piro de sus labios.
Inuyasha… ¿en que piensas?.- lo pregunta de la chica tratando de regresar a la realidad al chico.
K-Kagome.- lo volvía a repetir, la tercera vez en la noche y todo por empezar a soñar despierto.
Pienso que deberías de presentarme a la famosa Kagome.- lo dice la chica
Si.- es la única respuesta de este
abrazarte bajo el cielo azul
La cena fue un desastre, bueno por lo menos hoy tenía chance de volver a retrificar todo, después de todo Kikio era su prometida y tenía que conocerla y tratarla o tal ves enamorase de ella si eso era necesario
La sala era cómoda, desde el ventanal se podía ver toda la cuidad, ver cada individuo en el mercado comprando sus mercancías, discutiendo preció, el puerto hasta el fondo en el río Nilo, el bosque en el cual encontró a la chica, y no muy lejos pero algo fácil de ver si se tenía buen ojo la casa donde precisamente ella vive.
Como deseaba en aquellos momentos poder soñar, y tener aquel hermoso sueño donde Kagome se encontraba entre sus brazos, viendo el manto azul… viendo como aquella noche les regalaba las mejores y únicas estrellas, la luna llena brillando en lo alto del cielo cubiertas de numerosas estrellas, una estrella fugas pasando por el cielo… pidiendo un solo deseo ser feliz con ella.
tenerte junto a mí
Pero como siempre todo aquello era solamente un dulce sueño, en el cual uno nunca quisiera despertar, en el cual uno pudiera por lo menos estar con la persona amada sin que se sienta como un tonto al no ser correspondido.
El amor unas cuatro palabras las cuales causan alegría, felicidad, ilusión, ganas de vivir, ganas de ser eterno para amar… pero al mismo tiempo decepción, tristeza, lagrimas, agonía y lo mas triste el deseo de la muerte.
en mi mente siempre estas
Inuyasha...- lo llama su primo, sacándolo de sus pensamientos- ¿en que piensas?.- lo pregunta su primo al ver lo distraído o pensativo que esta
Feh, eso que te importa.- cruzando sus brazos
Bueno lo decía, por que no es común en que pienses.- burlándose de cierta manera de su primo
Si no estuviera de muy buen humor te mataría ahora mismo.- lo susurra Inuyasha
Con que el estimado Inuyasha, se encuentra de muy buen humor.- viendo a su primo fijamente- ¿y eso a que se debe?.-
en mis sueños siempre estas
No.- es la única respuesta de su primo
¿no?... me vas a negar el que comparta la felicidad con mi primo.- lo dice de modo sarcástico y muy bien sabía el que era por la chica aquella Kagome y lo mejor de todo era planear algo para que la volviera a ver, aquello había sido amor a primera vista y no cabía duda.
Solo dame, una señal...
Su primo si que estaba loco para que el mismo le diera aquella información, mas bien si lo hacia se podía burlar de el y aquello no era nada chistoso en lo absoluto…
Pero, por mas que pensaba no entendía el por que no podía sacarse de la cabeza a aquella chica mas, sus ojos… su sonrisa y sus labios… es ¿que se había enamorado de ella a primera vista, aquello simplemente que no era posible, después de todo el amor a primera vista no existe y el nunca creyó en ello, y menos si ahora le salían con aquello.
Bah! El amor a primera vista si que no existía en lo absoluto y el mismo no iba a creer ahora en ello.
abrazarte bajo el cielo azul,
Inuyasha…- lo llama su primo
¿Qué quieres?.-
Déjame informarte que hay una leyenda.- lo dice solo para que suene algo interesante
¿Leyenda?.- lo pregunta confundido
Bueno… más bien profecía.-
¿profecía, ¿de que diablos hablas?.- lo dice sin entender nada de lo que esta hablando su primo… y menos ahora que su mente se encontraba dedicada hacia otra persona.
Primo si que eres ignorante, si no fueras el príncipe de Tebas serias perfecto para ser plebeyo.- lo dice Miroku mientras se levanta del sillón para posarse enfrente de el.
Un buen plebeyo, eso no era tan mala idea… tal ves así podía conocer mejor a Kagome… estaba seguro que si decía que era el príncipe de Tebas ella misma sacaría provecho de ello.
De todos modos una mentira piadosa no afectaba a nadie, tal vez ahora debía de ir a buscar ropa que lo hiciera parecer aquello.
Inuyasha, ¿me estas escuchando?.- lo pregunta su primo
¿he?.- saliendo de sus pensamientos
hay Inuyasha, si que estas enamorado.-
¿enamorado, bah!… si que tu estas loco, aparte de mujeriego.-
estaré loco, primo pero si que soy perceptivo, y se que tu te enamoraste de aquella chica, o por lo menos sientes algo por ella.-
solo dame una señal para que yo te pueda amar...
¿Cómo podía engañar a su primo, después de todo lo conocía desde que tenía memoria, Miroku y el tenían la misma edad y aquello era algo bueno y a la vez malo, bueno pero lo único bueno es que tenía parte de un primo un amigo en el cual confiar, y en esta excepción no iba ser el caso.
El mismo se haría cargo de que su adorado primo Miroku le ayudara con su plan, ahora solo necesitaba algo genial con que chante ajarlo o que lo ayudara sin que le saliera con su segunda fase "doctor corazón"
¿Y ahora que podía hacer, necesita ir a buscarla ¿pero de que forma, eso si que era un problema.
Déjame adivinar lo que estas pensando primito.- lo dice Miroku sin mas rodeos- ya se un plan para que vuelvas ha ver a tu adorada plebeya.-
en mi mente siempre estas
B-bueno… si.-
Claro, lo sabía… a mi no me puedes ocultar nada, después de todo te conozco desde que somos unos bebes.-
¿Qué planeas hacer?.- lo pregunta con algo de inseguridad a lo que se le pueda ocurrir a su primo
Ahaha, eso déjamelo a mi.- saliendo del lugar a toda prisa- nos vemos después primito.
en mis sueños siempre estas,
eres dueña de mi alma
Una fuerte exhalación se escucha en la sala, claro ¿y ahora que el podía hacer, después de todo hoy tenía una vida demasiado agitada y aquello era fastidíante, por lo menos recordar el día que la conoció fue algo mágico, es como si los dioses los hubieran puesto juntos, como si en algún escrito estuviera puesto el que el conocería aquella chica… a Kagome.
-.-
Que fastidio ya habían pasado las dos semanas y ese día tenía que ir a visitar a su mamá, su hermano y su abuelo… no es que le disgustara la idea de ir a saludarlos o visitarlos, si no que a ella nunca, nunca le gusto la cuidad, sencillamente la cuidad no era para ella.
Ya no tardaba en llegar a la cuidad, buyo lo dejo con Sango… ella siempre ha sido su mejor amiga, y aquello le gustaba demasiado sus padres buenos amigos y ellas también, después de todo cuando a ella se le ocurrió la loca idea de irse a vivir afueras de la cuidad ella la apoyo yéndose a un lugar cerca de ella.
Lo único bueno de todo esto, es que solo estaría dos días en la casa con su familia, pero después regresaría a su vida llena de paz, claro que esos dos días aprovecharía para visitar aquella cueva y seguir con su pasatiempo, descifrar la profecía.
-.-
¡Kagome!.- lo grita un pequeño de aproximadamente diez años.
¡Sota!.- lo dice la pelinegra mientras que se baja de su caballo.
¡Hermana!.- lo dice el pequeño corriendo a los brazos de su hermana
¿Cómo has estado Sota?.- lo pregunta recibiendo a su hermano entre sus brazos.
Bien… y ¿tu?.- viendo a la cara de su hermana
Bien… extrañándolos.-
Nosotros también hermana.-
Ambos chicos tanto como la hermana y el hermano se encuentran a fueras de una de las tantas casas que se encuentran alrededor del mercado, después de todo el abuelo, con la pequeña familia atendía uno de los locales.
Kagome hija.- lo dice una señora de aproximadamente 50 años de edad… saliendo de la casa que se encuentra enfrente de ambos chicos.
¡Mamá!.- lo grita el pequeño- vino Kagome.-
si hijo… por que no pasan ambos.- entrando a la casa.-
-.-
¿Vas a salir?.- lo pregunta un señora de mayor edad, viste una de las prendas que usualmente uno utiliza para dormir, el cabello negro… pero no azabache como el de su hija, piel blanca y ojos verdes.
Si mamá.- lo dice la chica, poniéndose encima una capa color azul marino como el manto de la noche
Supongo que vas a la cueva.- lo dice, sabiendo bien que su hija lo hace desde pequeña
Si, no vuelvo tarde.- saliendo de la casa
Cuídate.- viendo como su hija sale de la casa y la deja… después de todo era tarde y Sota al igual que el abuelo estaban ya descansando y ella, iba hacer ahora lo mismo, confiaba en Kagome.
La pelinegra se encuentra tomando su caballo después de todo ya era de noche y las estrellas al igual que la luna eran testigo de aquella visita nocturna a la cueva…
Nunca le gusto la idea de vivir en la cuidad, su caballo… Shippo como ella misma lo había nombrado era originario de Egipto, pero sus abuelos habían llegado a Egipto por embarcaciones romanas y aquello le era demasiado interesante
La cueva se encontraba algunos kilómetros del gran palacio, aquel palacio cuando era niña le gusta visitar a escondidas… pero recordaba que una vez, se topo con un niño de tal ves su misma edad o un año mayor, por el cual peleo con el.
La luna brillando en lo alto del cielo dejando ver la silueta de la chica y del caballo, el cual ya se encuentra solo a un lado de la entrada de la cueva… tal ves ocultándolo de cualquier persona que pueda descubrirla.
Shippo como así lo nombraba ella, se encontraba echado y a la ves descansando mientras que su hermosa dueña se encuentra dentro de la cueva, la cual la alumbra por un par de velas.
Kagome bajaba las escaleras que daban hacia el subterráneo, dejando ver a su paso iluminarse y verse en las paredes algunos símbolos y dibujos los cuales ninguna persona puede leerlos, tal ves el príncipe era capaz y el rey, bueno los de la corona… ya que ellos eran obligados a estudiar Egipcio antiguo.
Nunca supo cuando aprendió ella a leer aquel tipo de escritura, un día pudo descifrarla fácilmente es como si hubiera nacido con aquel don… y le gustaba de cierta manera.
Kagome se encuentra viendo todo a su alrededor, hasta llegar a un pasillo, doblando a la derecha y a la vez deteniéndose en la pared del fondo que contiene letras escritas en ellas de oro puro.
La pelinegra solo se inclina para dejar el par de velas que contiene entre sus manos, dejando que ilumine toda la pared para que ella misma tenga mas flexibilidad de alcanzar las primeras líneas que tal vez por la altura nunca pudo leer bien, solo las de en medio y las de abajo eran algo confusas.
-.-
Ahg! Como le chocaba la idea que de que Miroku siempre lo convencía de todo, ahora tenía que ir a esa dichosa cueva donde, el mismo aparte tenía curiosidad de saber de que se trata la dichosa "profecía" de la que tanto le hablaba su primo.
Por lo menos ya era tarde y nadie lo iba a interrumpir o buscar a tan altas horas de la noche, y menos ese día, que el mismo había ordenado ninguna interrupción de algún tipo en su cuarto.
Ya había dejado a Colmillo afuera, después de todo no veía a otra persona cerca, su primo le había dicho que el podía descifrar la profecía por sus estudios que el sabía Egipto antiguo y aquello le ayudaba de alguna manera.
Según Miroku el lugar donde se encuentra escrita la profecía eran hasta el fondo del pasillo doblando hacía la derecha… estaba siguiendo los pasos a pie de la letra.
Un príncipe de la cuidad de Tebas estará condenado a enamorarse de una plebeya.-podía escuchar esas palabras… es como si alguien estuviera leyendo la profecía que tanto le decía su primo… por lo menos ahora era mejor escuchar de lejos.
Vivir con ella el amor verdadero… dispuesto a entregar su propia alma a su dios, pero las clases sociales y el sacrificio al igual que la ceremonia desataran desastrosos acontecimientos para la pareja… ocasionando la muerte de…….- lo escucha decir al final… es como si aquella voz se hubiera detenido en aquella parte, pero ¿Por qué?
En cambio Kagome, solo se encontraba tratando de descifrar el ultimo jeroglífico… bueno el que decía cual de los dos moriría si la chica o el joven… pero aquello era imposible, es como si quisiera que aquella parte nunca se supiera o nunca ella la supiera.
Inuyasha se asoma un poco para ver de quien se trata, pero para su sorpresa es aquella chica, si aquella chica que todas estas dos semanas estuvo en sus pensamientos y sueños… pero ahora ¿Qué hacia, ¿iba tras ella, ¿le hablaría, ¿la besaría, que era lo que mas deseaba… ¿Qué podía hacer?.
Era mejor salir de aquel escondite, después de todo quería enfrentarla y hacerla pagar por aquella cachetada que le dio la única y ultima vez que se vieron ambos.
Tonta.- lo dice con una voz profunda y demasiado ronca.
Kagome solo se pone derecha y a la vez demasiado tensa al escuchar aquella voz, perfectamente sabía de quien se trataba y aquello le atemorizaba y a la vez le alegraba la idea de volverlo a ver.
Continuaraaaaaá!
Bueno aquí esta una parte…. ¿Que les parece?
Se que esta algo aburrido, bueno es que como casi nadie veo que les guste… tendré que poner mas cosas… pienso hacerlo de 15 caps… bueno eso creo yo, pero quien sabe
Mañana les pongo la otra parte o el lunes… depende ¿sipio?
Bueno los dejo a todos
Para que te fijes en una persona te toma un día
Para que sepas que te gusta te toma varios días
Para que sepas que lo quieres te toma varias semanas
Para que sepas que lo amas te toma varios meses
Pero…
Para que lo olvides te toma TODA una vida.
Se despide
Fesabi
