Hola! Bueno que puedo decirles, espero que les agrade este cap tanto como a mi, después de esto pues que puedo decirles donde hay celos hay amor…

Los personajes de Inuyasha, no me pertenecen… les pertenecen a sensai Rumiko, crean me si me pertenecieran Kikio estaría muerta :P

Los personajes solo los utilizo para los fines de mi imaginación… y traérselo a los lectores y fans.

Esta historia no es ningún plagio, todo es invento de mi imaginación, no he pretendido copiar a nadie… al igual que los poemas que hago.

Summary…

Inuyasha un príncipe de Tebas, cuidad de Egipto, Kagome una plebeya de aquella cuidad, ambos se conocen por azares del destino, después de todo en los escritos de una lamina se dice que una plebeya y un príncipe se enamoran claro sin descartar que ese amor será puro y verdadero, terminando aquella historia de amor en tragedia... pero lo que ambos no saben es que una chica será elegida para el sacrificio del dios Ramus y aquella joven es nada menos que Kagome ¿que aran ambos al enterarse de la verdad, ¿Inuyasha será capas de matar a Kagome?...

Capitulo IX.- Príncipe de Naucratis.

¿Qué no piensas decirme donde estuviste todo este tiempo, Kagome?.- lo pregunta el chico, mientras que no hace otra cosa que verla fijamente.

I-Inuyasha.- lo susurra Kagome.

Bueno Kagome, ¿piensas hablarme?.- lo pregunta el chico de nuevo

Yo-yo…- lo balbucea la pelinegra

Anda Kagome dime ¿donde diablos te habías metido?.- lo vuelve a pregunta el chico

Kagome si que se encuentra confundida y a la ves sorprendida por encontrar a Inuyasha dentro de su casa… aparte pidiéndole explicaciones de donde estuvo toda la tarde.

Yo-yo, no tengo el por que de darle explicaciones de lo que hago o dejo de hacer señor Ikeda- lo dice la chica ya armándose de valor y saliendo de aquella sorpresa, después de todo que se creía Inuyasha ¿que podía venir a su casa a pedirle explicaciones de todo lo que hace o deja de hacer ella?

Tendrás que hacerlo, te estuve esperando toda la tarde, y la señorita no se digno a estar en su casa, ¿vas a decirme donde diablos te metiste?.- lo vuelve a pregunta Inuyasha

Por lo que yo se, no tenía contemplada su visita y segunda no voy a darle ninguna explicación de lo que hago, así que con permiso.- tratando de irse a la sala pero Inuyasha le niega el acceso manteniéndola aprisionada ente la pared y el mismo.

¡Suélteme, ¡déjeme ir!.- lo dice Kagome al sentirse atrapada entre los brazos del chico y la pared, y aquello que le ponen los nervios de ¡punta!.

Ya Kagome estate quieta.- lo dice el ojidorado

Entonces suélteme.- lo vuelve a repetir la chica, solo que en esta ocasión posa sus manos en el pecho de este tratando de empujarlo.

Si sigues así, lo único que vas a ocasionar va hacer que te obligue por la fuerza.- lo dice Inuyasha

Entonces tendrá que obligarme, por que no pienso ceder.- lo mira desafiante

Ya pensaba yo, que no te comportarías como un manso corderito.- lo dijo el chico, claro con una sonrisa de ojera a oreja

Sálteme o gri…- antes de que Kagome pudiera acabar con su oración el chico solo sella los labios de la chica con los suyos ;envolviéndolos plenamente…dejando que ella misma poco a poco empiece a cerrar lo ojos y ceda a sus labios.

Inuyasha mueve sus manos alrededor de la cintura de Kagome, dejando que ella misma se pegue mas hacia el.

El beso se torna delicado, suave y lleno de aquel sentimiento que tal ves ninguno de los dos se de cuenta, aquel sentimiento que mueve al mundo de los románticos, aquel sentimiento que une al mundo… si el amor.

Kagome mueve sus manos del pecho del chico hasta enrollarlas en el cuello de el mismo, dejando que el la abrace por medio de la cintura, mientras que ambos se encuentran demasiados concentrados en aquel contacto de labios.

Poco a poco ambos empiezan a separarse de sus labios, dejando que sus respiraciones y los latidos de sus corazones traten de llegar a su ritmo normal, sus ojos cerrados mientras que sus frentes se encuentran recargadas una a la otra dejando que sus respiraciones se toquen.

No… grites.- lo susurra el ojidorado- por favor dime ¿Dónde estuviste Kagome?.- lo vuelve a pregunta Inuyasha, solo que en esta ocasión con aquella voz tierna y profunda que solo ocasiona que la chica sienta una corriente eléctrica en la espina dorsal y por un momento sus piernas tiemblen sin poder detener su peso.

Inuyasha al no sentir ninguna respuesta de Kagome, solo vuelve a tomar posesión de aquellos labios que tanto le gustan, para después pasar una mano por las rodillas de la chica y la otra dejarla en la cintura y aquello ocasiona que la cargue en aquel estilo nupcial… dejando los brazos de Kagome en su cuello y sus labios unidos.

Inuyasha solo camina lentamente por la estancia, topándose con los sillones de madera y acojinados, y todo con las telas traídas de Grecia, que transporta Egipto hacia su capital.

El príncipe cruza la puerta de la habitación de la chica, solo para caminar un poco mas hacia la cama de la chica, que poco a poco empieza a depositarla en ella, ocasionando que Buyo, aquel gato gordo de la chica se baje perezosamente al ver que su ama se encuentra en la cama con un total desconocido para el.

El beso continua entre la pareja, cada vez mas profundo sus lenguas entrelazadas y uno que otro suspiro imana al cambiar de posición.

Inuyasha se sube encima de la chica posando ambas manos a los costados de la cabeza de Kagome, mientras que ella misma deja sus brazos en la misma posición, las piernas de Kagome entra las piernas del chico que se encuentran a su costado.

Inuyasha poco a poco se separa de los labios de Kagome dejando que sus respiraciones agitadas se escuchen por toda la habitación, la cual se encuentra levemente alumbrada por las velas de la cocina que alumbran la estancia y la mitad de la habitación.

K-Kagome.- lo susurra el príncipe al verla fijamente, al encontrar su mirada ámbar con aquella mirada castaña

¿vas a decirme donde estuviste, Kagome?.- lo vuelve a preguntar el chico

no.- es la única respuesta de la chica, claro que en su rostro muestra una sonrisa de oreja a oreja.

¿no?.- lo pregunta extrañado el chico, solo que aquella sonrisa juguetona no desaparece de su rostro- y se puede saber el ¿Por qué?.- lo pregunta, tal ves sabiendo que aquello es un juego de la chica que piensa el seguir.

Si puede saber.- lo dice la chica sin quitar aquella sonrisa de sus labios

¿así, ¿y puedo saber la razón?.- lo pregunta el chico con el mismo tono que utiliza ella

por que usted no tiene ningún derecho sobre mi, así que no tengo que brindarle las explicaciones.- lo concluye la chica

¿y si le dijera ahora, que quiero ser algo mas con usted?.- lo dice el chico, utilizando el mismo tono y aquel formalismo de "usted" con la chica

tendría que pensarlo, por lo que se usted no siente nada por mi.- lo dice Kagome

pues déjeme decirle que en eso se equivoca.- se lo dice Inuyasha a Kagome, claro que rozando sus labios con los labios de la chica.

¿así?.- lo pregunta Kagome entre besos

si, por que yo siento algo especial por usted.- lo dice Inuyasha de la misma manera que Kagome, entre besos

no le creo.-

debería de creerme, pero veo que quiere las cosas formales.- lo dice el chico entre beso pero con una sonrisa en sus labios – ¿Kagome usted quisiera ser mi novia?.- lo pregunta por fin el chico, separándose de los labios de la chica y tan solo para verla a los ojos.

Yo-yo…- lo balbucea Kagome, no tiene la menor idea de que contestarle a Inuyasha, el solo hecho de tenerlo ahí con ella es algún sueño y que le pida aquello es solo un hermoso sueño que nunca despierte.

Oh, ya entiendo… ¿entonces no quieres estar conmigo?.- lo dice Inuyasha, al mismo tiempo que se quita de encima de la chica

Kagome no dice palabra alguna, primero no sabe que decir, después la actitud del mismo Inuyasha la tiene demasiado desconcertada, primero no le dice aquello cuando ella misma quería escucharlo y ahora se encuentra en su casa diciéndole lo que hace días quería escuchar de los labios de el.

¿no piensas decirme nada Kagome?.- lo pregunta ya el chico de pie a lado de ella, mientras que sus ojos se encuentran viendo el bello cuerpo de la chica que se encuentra tendida en la cama.

Inuyasha, ¿que sientes por mi?.- ahora lo pregunta Kagome, incorporándose de la cama para verlo fijamente.

Tu eres para mi una persona especial, Kagome.- lo dice el príncipe

¿Qué tan especial?.- lo pregunta la chica

tal ves pensaras que no te quiero y no siento nada por ti, tal ves también que solo quiero jugar contigo, pero eso no es cierto Kagome… por favor dame una oportunidad, solo te pido una.- lo ruega el chico

¿solo una oportunidad?.- lo pregunta Kagome de nuevo, sabiendo que desde que le pidió que fueran novios ella misma tenía demasiado ganas de decirle que si y besarlo, pero su orgullo esta primero que nada, así que por lo menos ahora tendría que tener la mente primero que el corazón, si el mismo Inuyasha se daría cuenta que ella esta profundamente enamorada de el.

Si, solo una oportunidad Kagome.- lo repite de nuevo el chico, con alguna esperaza de ser aceptado, quien diría que el príncipe de Tebas tendría que rogarle a una chiquilla orgullosa, pero tal ves sería la única oportunidad de tenerla con el.

Bien acepto, pero ten en cuenta que será por lo básico y nada de mentiras.- lo dice Kagome mientras que se pone enfrente de el cruzando sus brazos y haciendo que sus pechos resalten un poco ante la vista del mismo chico.

Bien, tienes mi palabra.- lo dice el chico con una sonrisa en sus labios al ver que por fin Kagome acepto en darle alguna oportunidad, pero lo único que le tiene preocupado es sobre su pequeño secreto, si se lo dice ahora tal ves vuelva a perderla al enterarse que el esta comprometido con Kikio la princesa de Gizeh.

¿puedo besarte?.- lo pregunta Inuyasha, se escucha tonto que el mismo pida permiso de un beso, después de haberle robado varios…

Inuyasha solo ve como asiente Kagome un si con la cabeza, dejando que el mismo de un paso hacia delante mientras que sus manos pasan por la cintura de ella, sus respiraciones se unen en una sola, dejando que sus labios primero se rocen para después dar un beso tímido, en donde sus labios se mueven paulatinamente.

Inuyasha se desprende lentamente de aquel beso, mientras solo abre sus ojos dejando ver aquel ámbar en ellos, mientras que Kagome solo abre los suyos y se ve aquel marrón…

c-creo que deberías de quedarte… ya es demasiado tarde.- lo dice la chica, al ver la oscuridad de la noche ya se hizo presente hace unas horas atrás- puedes quedarte en el sillón de la sala.- lo concluye Kagome

¿por que no me quedo aquí en tu cama, contigo.- lo dice Inuyasha con aquella sonrisa sensual que solo ocasiona poner los nervios de Kagome en punta.

No seas atrevido Inuyasha.- lo dice Kagome, pero sin que el nerviosismo se le pase.

Bueno, bueno… pero no te enojes.- lo dice el ojidorado con una sonrisa en su rostro, después de todo ver a Kagome hacer aquella seña de enojo en su rostro se ve hermosa, si que le sentaba bien estar enojada…- solo era una broma, pero que pésimo humor tienes, cariño.-

Si que eres insoportable.- lo dice la pelinegra, al igual que se desprende de sus brazos para caminar a el closet donde lo abre tan solo para tomar una almohada y unas sabanas… para el chico

Bueno, entonces guíame donde voy a dormir, aunque creo que prefiero dormir contigo.- lo confiesa el ojidorado, tal solo viendo como de un momento a otro Kagome pierde el equilibro ante sus palabras para quedar sentada en el sillón donde se supone que el mismo va ha dormir.

Inuyasha si sigues con aquellas insinuaciones, te mando afuera con Shippo.- lo dice Kagome ya tomando las fuerzas necesarias para enfrentar a el ojidorado y advertirle que si sigue con aquello se va a dormir afuera con Shippo, aunque quien sabe si el caballo quiera aceptarlo en su casa.

Bien, pero no te enojes.- lo dice el ojidorado mientras se acerca hacia el sillón donde se encuentra Kagome- ¿aunque sabes, te ves hermosa enojada.- lo revela Inuyasha, besando los labios de Kagome para después separarse de ellos- buenas noches cariño.-

Buenas noches, Inuyasha.- lo dice Kagome, mientras se va hacia su habitación… cierra la puerta de su alcoba.

Si que esta mas nerviosa que nunca, primero aquella insinuación de Inuyasha que si no hubiera estado en sus cabales, tal ves hubiera aceptado y eso sería un error un grave error.

Bueno ahora era mejor pensar en dormir y no pensar en el chico que tiene en su propia casa y para el colmo a unos metros de ella, cruzando la puerta… hojala que pudiera dormir, por lo menos que los dioses no la castigaran con esa tentación.

-.-

Solo puede sentir como Kagome se acorruca mas hacia el, dejando que el mismo pueda abrazarla pasando su mano por la cintura de la chica.

Hace una hora que se había levantado y se encontraba contemplando a Kagome, que ella misma se encuentra entre sus brazos y dormida, pacíficamente dormida como un ángel caído del cielo.

A mitad de la noche había abandonado la sala para irse a dormir con Kagome, la cual, encontró dormida como ahora y solo se acorruco en él, cuando el mismo la abrazo y después cayo dormido en los brazos de Ra.

Después de haber dormido tan a gusto con Kagome entre sus brazos y ahora viéndola dormir, ¿que mas podía pedir?.

Ahora lo menos que quería era que Kagome se despertara y abandonara sus brazos, el pecho de la chica escondido en su pecho, sus manos alrededor de su cintura, mientras que una mano suya en la cintura de la chica y la otra se encuentra sosteniendo su cabeza.

La respiración paulatina de Kagome, su pecho bajando y subiendo lentamente, de ves en cuando se acorruca mas hacia el, que ambos se encuentran a mitad de la cama, los primeros rayos del sol empiezan ha aparecer en la habitación, por medio de la ventana.

Un leve rayo de sol, da directo en los ojos de la chica, la cual solo empieza ha abrir sus ojos lentamente para encontrar enfrente de ellos un par de ojos ámbar.

Una sonrisa es lo que ve en el rostro de Inuyasha, para después despertar en si misma y ver como ambos se encuentran y aparte de eso en su cama y aquello que si es demasiado vergonzoso ocasionando el sonrojo de la chica.

Buenos días pequeña.- lo dice el ojidorado al ver el pequeño sonrojo en las mejillas de la chica.

¿pequeña, ¿había escuchado bien, ¿Por qué Inuyasha le decía pequeña, siendo ella ya toda una mujer adulta.

Yo no soy ninguna pequeña.- lo dice Kagome haciendo una mueca de enojo en su rostro, la cual ocasiona un carcajada de risa en Inuyasha.

Kagome solo lo mira confundida, tratando de saber cual es el chiste de la risa de Inuyasha, o si dijo ella misma algo gracioso, pero no lo hizo y aquello le molesta más.

Ya harta de la risa burlona de Inuyasha, solo se da la vuelta en la cama, sin verle la cara… aquello ocasiona que la risa del ojidorado pare para después sentir unos brazos rodear su cintura y una cabeza en su hombro.

No te enojes, hermosa.- sabiendo que hizo que Kagome se sintiera mal, pero aquello era lo menos que pretendía, solo que ver que reclama aquel "pequeña" que le dijo le causo gracia.

Kagome no dice nada, solo mantiene sus pensamientos concentrados en otra cosa, pero aquello es inútil, tener a Inuyasha ahí con ella, en la misma cama, que el mismo la abrace y le diga de cosas que sencillamente la derriten eso si que era están en el paraíso.

No te enojes Kagome.- lo vuelve a repetir Inuyasha- perdóname ¿si?.- lo susurra el chico en la oreja de la joven.

Kagome sonríe, sabía muy bien que a Inuyasha le cuesta mucho trabajo pedirle perdón a las personas, y aquello era un buen indicio que la quería, pidiéndole perdón por una tontería.

Kagome se gira quedando cara a cara con el ojidorado, que se encuentra confundido por la reacción de la chica, pero tenerla así entre sus brazos era lo mejor del mundo.

Te perdono.- lo dice Kagome, mientras que posa sus manos en el pecho del chico- pero tienes que hacer algo por mi.- lo concluye la chica

¿se puede saber que cosa?.- lo dice el pelinegro

si, dos cosas.- lo dice la pelinegra con una sonrisa en sus labios- la primera es que me beses…-

eso no tienes que pedirlo preciosa.- lo dice el ojidorado mientras se acerca a los labios de la chica, pero antes de rozarlos, un dedo se posa en los suyos

¿Qué sucede Kagome?.- lo pregunta Inuyasha, al verse detenido en aquel beso

todavía no termino de hablar.- lo dice Kagome

Bah!.-

también quiero que me acompañe a buscar a una amiga y a su primo.- lo dice Kagome retirando su dedo de los labios del chico

lo que sea.- lo dice el príncipe sin tomarle importancia al asunto, después de todo en aquellos momentos lo único que quería era besar a la chica.

Ambos chicos acercan sus labios, hasta que aquel espacio es nulo… dejando que primero se rocen caricias sin chiste alguno, pero aquellas caricias que uno puede sentir un suspiro el cual ambos chicos solo pasan al siguiente nivel… besar sus labios dejando que ambos disfruten de ellos.

-.-

Primo, hasta que te veo.- lo dice un chico de cabello castaño que se abre paso por la gran estancia.

Bah, deja de tus tonterías que ahora tengo prisa.- lo dice el ojidorado cruzando unas pocas palabras con su primo

¿vas a salir?.- lo pregunta Miroku

por supuesto, solo vengo a cambiarme y recoger algo de dinero.- lo informa Inuyasha, yendo hacia su habitación, seguido de su primo

¿se puede saber a donde?.- lo pregunta de nuevo su primo, al ver como entra a su alcoba

si, voy a salir con Kagome… ¿alguna otra cosa que quieras saber?.- lo concluye

si, ¿puedo acompañarte?.- lo pregunta Miroku con una cara angelical, por lo menos si acompaña a su primo podría ver a las doncellas.

No lo se.- lo dice alguno indeciso- la verdad yo quiero estar a solas con Kagome, pero ella me dijo que vamos a ver una amiga y a un primo.- recordando las palabras de la chica

Por favor.- lo ruega Miroku

Bien, aparte creo que necesitaría ayuda.- lo dice algo pensativo

Gracias, voy a cambiarme.- lo dice Miroku para después salir de la habitación

Ese nunca cambiara.- lo dice el pelinegro con algo de resignación y a la ves encogiendo sus hombros.

-.-

hijo, ¿A dónde van?.- lo pregunta el padre de Inuyasha, que apenas va saliendo del comedor

a padre vamos a conocer los alrededores.- lo dice Inuyasha

me parece una idea espectacular.- lo dice Inu-Tashio

¿he?.- es la única expresión que sale de los labios del ojidorado

si hijo, acaba de llegar un invitado… que por lo que veo te vas a alegrar.- lo dice su padre entusiasmado.

¿así, ¿puedo saber quien?.- lo pregunta Inuyasha

el príncipe de Naucratis.- lo dice su padre con una sonrisa de oreja a oreja.

¡¿Qué!.- lo grita Inuyasha, lo cual se escucha por toda la sala.

-.-

Ya se encontraba lista para que Inuyasha viniera a recogerla, ya había terminado con el trabajo de Totosai y ya era casi la hora que el mismo le había dicho que venía por ella.

¡Kagome, te buscan.- se escucha la voz de Totosai afuera del recinto

¡voy!.- lo contesta ella

Kagome va saliendo del lugar, pasando por grandes muros llenos de cientos de libros, de diversas culturas, aquellas recopilaciones y a la vez demasiada información, algunos días le gustaba la idea de pasar la mayor parte del tiempo en aquel lugar, pero ahora lo que mas quería era ver a Inuyasha, así que era mejor apresurar el paso.

Kagome ve a la entrada del lugar la silueta de Inuyasha viéndola fijamente, en cambio ella solo empieza a correr para después lanzarse hacia sus brazos que el mismo la sostiene fuertemente.

Bien, Kagome vamonos.- lo dice el pelinegro al recibir a la chica de aquella forma entre sus brazos.

Si.- lo dice la chica entusiasmada por volver a ver a Inuyasha, aunque solo fueron cuatro horas que estuvo lejos de el, lo extrañaba

Adiós señor Totosai.- lo dice Kagome ya saliendo de aquel arranque y separándose de los brazos de Inuyasha.

Nos vemos mañana Kagome, recuerda temprano.- lo dice el anciano con una sonrisa.

Hasta luego Totosai.- lo dice Inuyasha, con aquella familiaridad, después de todo Totosai fue el que se encargo de su educación todos estos años y encontrarlo de nuevo fue una suerte del destino.

Hasta luego Inuyasha, me saludas a tu padre.- lo dice el anciano, viendo como la pareja se retira de su biblioteca

-.-

¿a donde vamos?.- lo pregunta Inuyasha

vamos con mi amiga Inuyasha, ¿lo recuerdas verdad?.- lo pregunta Kagome que mantiene su mano entrelazada con la del ojidorado

claro que si, ¿Cómo olvidarlo?.- lo dice Inuyasha- Kagome, después quiero presentarte a mi primo y a un amigo.- lo dice el ojidorado

claro, me encantaría.-

mira Inuyasha, ya llegamos.- lo dice Kagome a la ves que jala al chico

-.-

Kagome, ¿se puede saber donde nos lleva tu novio?.- lo pregunta Sango

No lo se, el me dijo que iríamos a ver a un primo suyo y amigo.- lo informa Kagome

Espero que su primo y amigo sean guapos.- lo confiesa Sango.

Sango, compórtate.- lo dice una voz atrás de las chicas

Perdóname Hoyo, pero es inevitable en pesar en hombres.- lo dice Sango, al ver a su primo a lado de ella.

Hoyo, el primo de Sango a diferencia de ella, su pelo es castaño, demasiado café que a su prima, sus ojos verdes a diferencia de Sango, su piel blanca y un poco bronceada y mayor estatura que su prima adorada.

Bien, hemos llegado.- lo anuncia Inuyasha, el cual va bajando de su caballo al igual que los demás.

p-pero Inuyasha, este es el mercado… ¿Por qué nos traes aquí?.- lo pregunta Kagome con mucha curiosidad

aquí esta mi primo y su amigo.- lo menciona Inuyasha

El mercado no es muy extenso, algunas tiendas alrededor, vendedores anunciando sus mercancías, pieles, telas, joyas, seda, alimentos, animales, caballos, mercancías de todo tipo.

Voy a buscar a mi primo, esperen un momento.- lo dice Inuyasha

Si.- lo responde Kagome

Ven Sango, Hoyo vamos a ver aquellas telas.- lo dice entusiasmada Kagome.

Claro Kagome, por ti lo que sea.- lo dice Hoyo, al ver que Inuyasha por fin se ha ido.

-.-

Inuyasha, que bueno que te encuentro.-

¿Qué sucede Miroku?.- lo pregunta Inuyasha

es que… bueno…- no sabía como decirle que el príncipe de Naucratis se le había perdido.

¿Dónde esta ese tonto?.- buscando por todos lados

de eso quería hablarte, se me perdió.- lo dice Miroku

¿se te perdió?.- lo pregunta sin creer en las palabras de su primo

si, lo siento Inuyasha.- agachando su cabeza

sentirlo, Miroku de que hablas.- lo dice el ojidorado con una sonrisa de oreja a oreja- sabes lo mal que me cae ese idiota, creo que fue lo mejor extraviarlo.- lo dice demasiado feliz

¿enserio, no crees tener problemas después.- lo pregunta el castaño

Bah, eso olvídalo… mejor volvamos con Kagome.-

Bien.- lo dice siguiendo a su primo entre la multitud

-.-

¡Kagome, amiga ve lo que acabo de encontrar.- lo grita Sango la cual se encuentra con su primo en otro puesto.

Ya voy Sango.- lo contesta ella

Kagome camina sin fijarse por donde va, hasta chocar con una persona totalmente desconocida para ella.

Oh, disculpe.- lo dice Kagome al chocar con aquel joven de ojos azules

No se preocupe, bella dama son descuidos de cualquier hermosa chica, pero me halaga tropezar con tan hermosa joven.- lo dice aquel joven… mientras besa la mano de Kagome como todo un caballero

Kagome se encuentra sonrojada, sus mejillas de aquel tono rosado que la hace lucir demasiado inocente y hermosa para la perspectiva de aquel joven y el mismo Inuyasha.

¿Cual es su nombre bella dama?.- lo pregunta aquel joven

Kagome ¿y el suyo?.- lo pregunta ahora ella

Kouga…- besando la mano de la chica, mientras hace una reverencia.

Sango que se encuentra observando la escena solo suspira al ver que su amiga encontró a un chico demasiado guapo, mientras que Hoyo aquel primo de la chica, solo se encuentra muerto de los celos a ver a Kagome con aquel totalmente desconocido.

¿No le gustaría ir a beber un poco de agua?.- lo pregunta Kouga

por supuesto, pero tendría que ir con mis amigos.- lo dice la chica

sería un placer.- sonriéndole a Kagome

pero hábleme de usted por favor.- lo dice Kagome

claro que si Kagome.-

Sango se acerca hacia Kagome junto con Hoyo, que animadamente Kagome les dice que fue con la persona que choco y les invita un agua, claro que los tres aceptan encantadamente, yendo hacia una de las mesas que se encuentran afuera de la fondita.

En cambio un ojos de color ámbar solo ve aquella escena con demasiados celos, bien sabía que ese traidor quería quitarle a Kagome, pero aquello no se lo iba a permitir primero lo golpeaba antes de que le quitara a Kagome.

Veo que no se perdió del todo.- lo dice Miroku que se encuentra atrás de su primo

Si, y se encuentra coqueteando con Kagome.- lo dice Inuyasha, con aquella iría dentro de si mismo

Los tres amigos, junto con el invitado se encuentran riendo, Kouga les esta contando aquellos chistes y aventuras que ha tenido viajando por el mundo y el río Nilo… aquellas historias que todos escuchan atentamente y se sorprenden por las agallas del chico.

Kagome.- se escucha normar el nombre de la chica detrás de ella, tomando la atención de aquellas cuatro personas

I-Inuyasha.- lo murmura la chica, para después levantarse del asiento y abrazar al chico

¿Que haces aquí?.- lo pregunta el ojidorado

veras Inuyasha, el joven Kouga nos invito a tomar algo.- lo dice la chica, señalando al chico que se encuentra sentado a lado de ella

Inuyasha, solo mantiene abrazada fuertemente a Kagome, solo para mostrarle a Kouga que Kagome le pertenece como ya hace horas atrás se lo demostró a Hoyo.

Vaya, vaya, la bestia ya hecho todo a perder.- lo dice en aquella forma sarcástica que Kouga siempre le ha hablado a Inuyasha desde que se conocen

Cállate, lobo.- lo dice Inuyasha, tratando de guardar aquellas ganas de golpearlo

¿se conocen?.- lo pregunta Kagome, al ver aquellas agresiones verbales, son de personas que se conocen de años atrás.

Si, por desgracia bella Kagome, conozco a esta bestia.- lo dice Kouga

Deja me aullar lobo, que no respondo.- lo dice Inuyasha, separándose de aquel abrazo que le dio a Kagome.

No será mejor que tú dejaras de ladrar, bestia.-

Chicos, chicos… dejen sus diferencias para otro momento, no ven que hay doncellas presenciando esta pelea.- lo dice Miroku que trata de apaciguar aquel comienzo de pelea.

Por ahora tienes toda la razón, Miroku… creo que Kagome no se merece ver que destroce a Inuyasha.- lo dice Kouga- bella Kagome, espero verte otro día.- lo dice yendo hacia ella, pasando por alto a Inuyasha- que tengas un hermoso día Kagome.- lo dice Kouga inclinándose para besar rápidamente los labios de la chica, la cual se encuentra perturbada por la reacción de Kouga.

Aquello que si fue la gota que derramo el baso, besar a su Kagome… eso si que no se lo iba a permitir… de un momento a otro Kagome solo podía ver a ambos chicos en el piso rodeados de demasiada gente la cual solo grita "pelea, pelea" viendo como ambos se están matando a golpes.

Kagome se escabulle entre la multitud para entrar al circulo con Sango, Hoyo a su lado y Miroku en el lado de Sango, rápidamente Hoyo y Miroku toman a ambos chicos separándolos de la pelea, pero ambos no dejan de buscarse mutuamente y la fuerza que emplea Inuyasha es mayor que la de Miroku, ocasionado que lo arrastre, volviendo a los golpes con Kouga.

Inuyasha, ¡¡puedes dejar de pelear!.- lo grita Kagome, al ver al chico peleando, sin saber si alguno de los dos hombres puede salir herido.

Aquel grito por parte de Kagome, deja que el mismo Inuyasha, se deja tomar por su primo separándose de Kouga el cual es jalado por Hoyo.

Inuyasha solo mantiene algunas heridas, su boca sangrando al igual que una cortada no tan grave en la ceja.

En cambio Kouga, el cual sangra de la nariz y de la boca, algunos que otros golpes en el cuerpo que tal ves le dejen algunos moretones al igual que el orgulloso de Inuyasha.

Será mejor que me lleve a ambos, creo que deben de arreglar sus indiferencias en casa.- lo dice Miroku que tan solo va por los tres caballos, el de Kouga, el suyo y el de Inuyasha.

Kouga solo sube al caballo sin poder mirar a Kagome al igual que Inuyasha, ambos se sienten demasiados avergonzados por aquella escena en medio del mercado y aquello no se lo pueden perdonar.

En cambio Kagome solo trata de que aquellas lagrimas que tratan de salir, no lo logren, sin mirar a Inuyasha, que en aquellos la tiene demasiado decepcionada aunque se siente algo contenta de que Inuyasha sienta celos por ella, eso debería de admitir que la quiere un poco… pero no tendría que exagerar.

Miroku.-

dime Inuyasha.-

Quiero hablar con Kagome.- lo dice Inuyasha ya en su caballo

¿Qué quieres que haga?.-

busca el caballo de Kagome y llevalo al palacio, después yo sabré que hago con el.- lo dice Inuyasha

¿tu que aras?.- lo pregunta

aclarar esto, antes de perderla.- lo dice el ojidorado que con su caballo se abre paso ante la multitud para llegar enfrente de la chica, la cual lo único que hace es alzar su cara y ver aquellos ojos ámbar.

¿Podemos hablar?.- lo pregunta el pelinegro

no.- lo dice Kagome, para después salir de la multitud y caminar hacia donde se debe de encontrar su caballo

Inuyasha solo empieza a tomar vuelo con su caballo, para después inclinarse hacia un lado y tomar de la cintura a la chica para después llevársela de aquel lugar, dejando a una Sango con una sonrisa de oreja a oreja, un Hoyo preocupado y molesto, y a un Miroku sin saber que hacer, conociendo a su primo era demasiado impulsivo.

Continuaraaaaaá!

Bueno los que no me dejan comentarios… espero que con algunas pistas que he dejado arriba se den alguna idea si no pues solo quedan que pregunten o si no lo hacen esperar… hasta que decida desenlazarse algunas cosas…

Se despide

Fesabi.