No se pero tengo un mal presentimiento con respecto a esa perla.- se lo menciona sin tomarle importancia aquello.

Son ideas tuyas.- se lo menciona – mejor déjame dormir.- se lo dice tratando de cerrar sus ojos y descansar en los brazos de su Inuyasha.

Ideas mías, ojala tan solo fuera eso.- lo murmura para si mismo.

Capitulo XVIII.- Enfrentando a mi padre.

Hey pequeña, despiértate.- se lo menciona suavemente – Kagome, anda.- lo vuelve a repetir de la misma forma – si no te levantas tendré que quedarme todo el día contigo.- lo menciona ocasionando una sonrisa en los labios de la chica.

¿Kagome?.- lo pregunta, tratando de que la chica abra los ojos pero aquello es inútil.

Tendré que tomar medidas drásticas.- lo murmura para si mismo, tan solo para ver como Kagome se encuentra acorrucada entre sus brazos- ya veras pequeña bribona.- lo vuelve murmura, para bajarse un poco hasta la altura de los labios de la chica y tomarlos.

Kagome sonríe para si misma, dejando que Inuyasha se abra paso entre sus labios, disfrutando de aquella lengua recorrer cada centímetro de su boca.

Solo siente como las manos de Inuyasha se mantienen en su cintura, para recorrer hasta su espalda y poco a poco sentir que su espalda toca la cama dejando al chico encima de ella.

Ya levántate floja.- lo menciona Inuyasha separándose de los labios de Kagome

No quiero.- se lo dice en forma de puchero.

¿Por qué no?.- lo pregunta y a su vez acerca su rostro para que su nariz rose con la de la chica.

Por que estoy cansada.- se lo contesta, mostrándole aquella sonrisa – y quiero estar aquí entre tus brazos.- se lo menciona para rozar sus manos en el pecho desnudo de Inuyasha

No sabes la tentadora oferta que me estas ofreciendo, pequeña.- se lo dice, tratando de contener aquellos impulsos de volver hacerle el amor a Kagome, pero en aquellos momentos por mas que fuera la oferta tentadora tendrían que ir a la sala común, y tan solo para recibir al hermano del príncipe.

¿entonces, ¿eso es un si?.- lo pregunta, con un tono demasiado sensual, y a su ves utilizando sus mano para dar masajes en el pecho del chico.

Por el momento pequeña, lamente rechazar tu proposición, pero el deber llama y como tal tenemos que salir así que alístate pequeña.- se lo informa saliendo de los brazos de la chica, tan solo para sentarse en la horilla de la cama, dejando que sus pies toquen el suelo frío, hecho de mármol.

Bien, entonces si tu no quieres quedarte conmigo yo me quedo sola.- lo dice Kagome con un tono demasiado infantil, el cual ocasiona que el mismo Inuyasha sonría ante ello.

Eso si no se va a poder, pequeña, verás tenemos que ir los dos.- lo comienza a explicar para ver como mantiene toda la atención de una Kagome en la cama, perfecta para continuar lo que sucedió la noche anterior- el hermano de Renkotsu acaba de llegar de Egipto y se entero que estoy casado y quiere conocer a la princesa.- lo concluye viendo los ojos confusos de Kagome, pero que mas daba el la ama y de ahí en fuera lo demás no importaba – así que si tu vienes conmigo te prometo pasar esta semana completa en la cama contigo y la ultima que nos queda a donde quieras.- se lo menciona ocasionando que Kagome sonría- entonces es un ¿si?.- lo pregunta

Bueno pero debes de cumplir.- se lo menciona incorporándose a la cama con la manta enrollada en su cuerpo- si no tendrás un severo castigo.- lo dice con una sonrisa entre sus labios y un tono demasiado infantil

Lo que diga mi pequeña.- lo dice inclinándose a besar los labios de Kagome – pero dime ¿Cuándo no he cumplido mis promesas?.- se lo pregunta desprendiéndose de aquel beso.

¿en verdad quieres saberlo?.- lo pregunta Kagome

Si, por que no recuerdo.- se lo menciona

Cuando me prometiste que iríamos a visitar la cuidad de Esparta, pero no me llevaste.- se lo reprocha Kagome – quedaste que después, y hasta la semana pasada fuimos.- se lo recuerda.

Aquello era cierto, desde aquel día en la caída de Kagome, se pasaron una semana en el palacio y en la habitación, después de eso paso una semana demasiado agitada donde no pudo llevar a Kagome a Esparta ni algún otro sitio, por cuestiones de trabajo, después apenas la semana pasada después de estar un mes con dos semanas en Grecia, pudo pasear con Kagome y aquel día pues tratar cosa de cuestión de trabajo, bueno trabajo no si no como algo social.

Bueno es verdad, pero se que ahora es diferente.- se lo menciona Inuyasha tomando la ropa que aquel día tiene pensado utilizar.

Recuerda que vamos a estar de regreso en una dos semanas.- se lo menciona Kagome, tratando de que su esposo tenga conciencia de que ella quiere pasar gran parte del tiempo explorando.

Si lo se, pero tu también recuerda que vine a cosas de trabajo aparte de lo de nuestra luna de miel.- se lo repite como alguna vez lo hizo – ahora Kagome yo solo te pido que te pongas uno de esos bonitos vestidos que te compre en Esparta y me acompañes a desayunar con los príncipes.- se lo suplica Inuyasha tratando de que ella de su brazo a torcer, si que ella era mujer demasiado orgullosa, aparte de lo ingenua e infantil.

Bien, me voy a vestir… y a bañar.- lo ultimo lo dice volteando hasta donde se encuentra Inuyasha, viendo que reacción tiene este al verla de piel enfrente de la puerta de baño y con la sabana dejando ver su espalda desnuda y su pierna de igual forma.

a-acabas de decir, ¿ba-ña-ar-te?.- lo balbucea Inuyasha pasando su saliva por la garganta.

Si señor, así que tendrás que esperarme.- se lo menciona Kagome con una voz demasiado sensual y a su ves dejando que se corra un poco la sabana dejando descubierto un poco mas de su pecho, claro sin exhibirse al extremo.

Es-es-pe-ra Ka-go-me.- lo balbucea

¿sucede algo Inuyasha?.- lo pregunta con aquella voz de sensualidad y al mismo tiempo lo ve con una cara de inocencia, como si ella no cometiera ninguna travesura.

¿No crees que para ahorrar el tiempo, es mejor bañarnos juntos?.- se lo pregunta a su vez yendo hacia donde esta Kagome, pasando sus manos en la cintura de la chica sintiendo como aquella sabana de seda se pega en su piel como si aquella no existiera.

Mmmm, no lo se.- lo murmura Kagome poniéndose de puntitas y a su ves rozando sus labios al igual que su aliento en los labios de Inuyasha

¿no lo sabes?.- lo pregunta sintiendo como el aliento de la chica se mezcla con el suyo excitándolo de una manera única.

Lo que sucede es que quiero tomar un baño con burbujas, con una esponja darme un masaje en mis piernas… brazos, vientre, estomago… cuello y pechos.- lo murmura Kagome pasa besar suavemente los labios del chico.

Kagome por su parte solo siente como la mano de Inuyasha se aferra en su espalda, para apretarla mas contra su pecho y sus labios estar a merced del chico.

Bien puede sentir algo en su vientre, algo duro que la aprieta… sabiendo bien que es aquello, pero que importaba desde el la mañana tenía una sed de deseo por hacerle el amor frenéticamente a Inuyasha mas que nada en el mundo.

Pero antes que cumplir aquel deseo por hacerle el amor al chico, iba a torturarlo un poco por todo aquello en Grecia, del que no le cumplió a tiempo y el que tuviera celos absurdos.

Con una mano empieza a desabrochar la camisa del chico, dejando el descubierto su pecho, sintiendo como las manos de Inuyasha se alejan de su cuerpo para ayudarle a facilitar las cosas, dejando que las manos del chico ayuden a Kagome con la labor y a su vez que cuerpo de la chica sin ser sostén de sus manos, y aquello lo aprovecha ella separando sus labios del chico y con un movimiento rápido entrando a la habitación, dejando a un Inuyasha simplemente desconcertado y excitado.

Por su parte Inuyasha tan solo se mantiene desconcertado ante la actitud de su esposa, dejando que su frente se quede un momento sintiendo aquella helada puerta de madera.

Kagome tan solo sonríe al saber que Inuyasha se encuentra un poco confundido, bueno eso era algo y también el que no aya dejado sin saber por que, conociéndolo iba a entrar al baño pero antes que nada ella necesitaba estar en la tina, y tan solo para seguir seduciéndolo, hasta el punto de que él le haga el amor.

Ya tenía todo listo la tina llena de agua y las burbujas en ella, así que tan solo deja que la sabana se deslice por su cuerpo para meterse en el agua y sentarse dejando que la cubra lo necesario.

Puede ver como se abre la puerta lentamente dejando ver a su esposo, el cual tan solo se pasa de largo para verla en la tina enjabonando una se sus piernas que sale por el agua, dejando a un chico embobado.

¿Por qué?.- lo pregunta Inuyasha

¿Por qué, que?.- se lo pregunta, tratando de entender de que habla Inuyasha

¿Por qué me hiciste eso?.- se lo pregunta, sentándose al borde de la tina.

¿hacer que?.- se lo pregunta con inocencia, dando entender de que no sabe de que habla.

El que primero me beses y después me botes.- se lo reprocha

Oh, eso.- lo murmura

Si eso, puedo saber ¿Por qué?.- lo vuelve a preguntar y a su ves con su dedo delineando el contorno de la superficie del agua.

Bueno, la verdad… tenía ganas de besarte.- lo comienza a decir Kagome para acercarse al chico – pero después recordé que tenemos que ir a desayunar, entonces decidí apurarme.- se lo dice, mientras que ve como Inuyasha no pierde ningún detalle de ella.

¿ya terminaste de bañarte?.- lo pregunta el ojidorado

Se puede decir que solo me falta la espaldad- se lo informa – aunque bueno si tú quieres darte un baño me apuro.- lo menciona con una sonrisa entre sus labios.

¿No crees que mejor nos bañamos los dos juntos?.- se lo sugiere.

No lo se, la verdad nos esperan, por que no después.- lo menciona Kagome con una sonrisa mientras se acerca al chico de espaldas- ¿me tallas la espalda?.- se lo pregunta dejando que el chico tome aquella esponja y haga lo que le pidió.

Todavía faltan tres horas para el desayuno.- lo menciona el chico dejando que Kagome se enjuague la espalda.

Pero tu mismo dijiste que nos fuéramos arreglando.- se lo recuerda para dejar que su cuerpo no tenga ya nada de jabón, poniéndose de pie.

Pero… pero…- lo empieza a balbucear Inuyasha, sin apartar la vista de su esposa que se mantiene de pie mostrándole su desnudo cuerpo, mientras que sale de la tina y se encamina a tomar una toalla.

¿pero, que?.- lo pregunta Kagome mientras se enrolla aquella toalla en su cuerpo, y a su ves secándose su pelo con otra.

No nada.- se lo dice para ponerse de pie e ir junto con Kagome, deteniendo con su mano las manos del la chica y con un rápido movimiento atraerla hacia el, dejando que sus labios se rocen, dejando que aquella agonía que sufre el chico se muestre ante Kagome con un gemido en su garganta antes de fundirse en un beso.

mmmm.- se escucha salir de la garganta de la chica, y su mismo tiempo ver como sus brazos se enrollan en el cuello del chico, dejando que el beso se haga mas profundo.

Kagome solo siente como Inuyasha se inclina hacia delante para tomarla entre sus brazos, y al mismo tiempo caminar con ella a la salida de la habitación, pasando aquel pequeño pasillo y llegar a la habitación donde comparten la cama ambos, la deposita suavemente en aquel lugar sin despegar los labios de la chica, dejando que sus lenguas se acaricien y aquel instinto animal que tiene cuando este cerca de la chica florezca, dejando que el mismo se drogue con el cuerpo de Kagome, perdiendo el tiempo y el espacio.

Kagome levanta una pierna cuando siente que el chico se acomoda encima de ella, dejando que las manos de Inuyasha exploren primero aquel lugar, recorriendo de la rodilla y poco a poco subiendo el muslo, la cadera, el estomago, los pecho, sus hombros y para finalizar el cuello.

Puede sentir como los labios de Inuyasha se fijan ahora en su cuello masajeándolo y brindándole de nuevo aquellas sensaciones, que siempre le trae el hacer el amor con el chico, aquellas cosquillas en el estomago, el fuego en su sangre, el calor y aquel aire de deseo, y todo aquello estaba volviendo a experimentarlo.

Es-espera Inuyasha.- lo murmura Kagome poniendo sus dos manos en el pecho del chico tratando de apartarlo un poco

¿Qué pasa?.- lo murmura en el cuello de la chica, mientras sus labios descienden por la garganta hacia el pecho.

Tenemos que esperar.- lo menciona Kagome, tratando de que aquellas sensaciones no le nublen la poca cordura que le queda.

Yo no quiero esperar.- lo menciona Inuyasha retirando con sus manos la toalla de la chica, para dejarla desnuda debajo de el.

Pero…- no puede continuar, tan solo siente como Inuyasha toma entre su boca su pecho y empieza a excitarla de una manera única, lo lame, mordisquea y a su ves lo succiona, dejando unos masajes en aquel lugar.

Sabiendo bien que aquella pizca de cordura o razonamiento se extinguió en el proceso, dejando que las nuevas sensaciones y el deseo por hacerle el amor al chico fluyan.

¡¡¡SEÑOR!

Se puede escuchar aquella palabra, fuera de la habitación de ambos, interrumpiendo la labor del chico, dejando que los pantanos estén en el piso y los labios del chico en los labios de Kagome hambriento de ellos, y por ultimo sus manos recorriendo aquel hermoso cuerpo.

Kagome puede escuchar un sonido algo raro salir de los labios de Inuyasha, para después despegarse de sus labios y verla fijamente.

Vuelve a escuchar el mismo sonido, pero en esta ocasión si logra saber que fue aquello o logra entender un gruñido, del cual lo hace ver mas adorable y mas por aquella cara de frustración al no dejarlo hacer el amor con ella, eso si que era cómico, demasiado cómico, pero bien merecido se lo tenía, así que lo único que podía hacer Kagome es disfrutar.

Yo voy a abrir, tu espera aquí.- lo ordena Inuyasha levantándose de la cama y buscando sus pantalones, corriendo hacia la puerta y a su ves antes de hacerlo ponerse los pantalones tan solo para atenderla rápidamente y seguir con aquello.

¿sucede algo malo?.- lo pregunta Inuyasha al abrir la puerta, tratando de deshacerse de aquella persona molesta y continuar con su esposa.

Lo que sucede es que el señor Renkotsu los invita al jardín.- lo informa aquel sirviente

¿jardín?.- lo pregunta sin entender nada de lo que dice.

Si señor, en el jardín se servirá el desayuno.- se lo informa, para darse la media vuelta

Espere.- lo menciona Inuyasha antes de que aquel enano desaparezca de su vista.

¿puedo servirle en algo?.- lo pregunta

Si, les puede informar a los príncipes que los veremos en la comida.- lo informa Inuyasha

¿puedo saber el motivo?.- lo pregunta

z lo comienza a balbucear para buscar una excusa creíble, no tenía pensado decir "si el motivo es que tengo un hambre de comerme a mi esposa, pero con el desayuno no puedo hacerlo, así que mejor nos vemos en la comida" eso si que sería demasiado estupido o también podría decirles "saben tengo ganas de hacerle el amor a Kagome, me lleva toda la mañana provocando, dándome besos que me dejan excitado y también se muestra ante mi desnuda, así que lo lamento no podemos acompañarles" eso si que sonaba demasiado imbecil, lo mejor una escucha creíble- si lo que sucede es que mi esposa no se encuentra bien.- si eso era, tenía que decir aquello, tal ves eso era mas creíble.

Entonces señor, ¿les traigo aquí el desayuno?.- lo pregunta, el chico

Si, si no sería ninguna molestia.- lo menciona, tratando de contener las ganas de cerrarle la puerta y tumbar a Kagome en la cama.

Por supuesto que no, se lo traigo en un momento.- se lo menciona – y de paso les doy sus disculpas a los señores, lo esperamos en la comida.- lo dice aquel hombrecillo de ojos verdes para salir de lugar.

Cierra la puerta para fijarse en la cama y tan solo ve que su esposa no se encuentra donde la dejo y ni siquiera en el estado en el que esperaba, buscándola en toda la habitación pero fue inútil, se encontraba vacía.

¡¿¿Kagome!.- lo pregunta y grita a la ves, perfecto para que la chica lo escuche en donde este dentro de aquel lugar.

Ahora salgo.- se escucha una voz dentro del vestidor.

¿Qué tanto haces?.- lo pregunta Inuyasha acercándose hacia el lugar donde se encuentra Kagome.

Espérame ahora salgo.- lo vuelve a repetir Kagome desde el interior.

No quiero esperar.- lo menciona el ojidorado avanzando hacia la puerta y poner su mano en aquella manija.

TOC TOC, TOC TOC

Se escucha por la habitación, dejando que el chico retire la mano de la manija y con pasos grandes se acerque de nuevo hacia la puerta.

Inuyasha abre la puerta dejando ver a una persona totalmente diferente, ahora con sus manos llenas de comida, en una tabla, pasando de largo y dejando la comida en una de las mesas.

Aquí esta su desayuno, espero que lo disfruten.- lo dice aquel individuo saliendo de la habitación y dejando a un Inuyasha demasiado desconcertado y asombrado por la rapidez del servicio.

Cierra la puerta, para sentir como otra se abre, llamando totalmente su atención, al ver como su esposa se encuentra vestida con uno de los vestidos que le compro en esparta, realmente hermosa, aquel vestido de color beige combinando con los zapatos y la perla rosada que se asoma por su cuello desnudo.

Aquel traje que tan solo deja descubierto el hombro de la chica arreglando de una manera demasiado hermosa, perfecta para delinear y modelar aquellas curvas en el cuerpo de la chica, aquel vestido que tan solo le llegan a un debo debajo de la rodillas, y un pedazo de tela que le cubre la parte del hombro cubierto por la tela del vestido de un tono color blanco combinando perfectamente todo.

Estoy lista.- lo menciona Kagome sacando a Inuyasha se su pensamientos

¿Por qué diablos te pusiste esa ropa?.- lo pregunta Inuyasha y a su ves lo dice con algo de enojo.

¿me veo tan mal?.- lo pregunta Kagome viéndose su vestimenta, y preguntándose el por que Inuyasha se encuentra así, ya se había maquillado ligeramente y arreglado para el desayuno y el le decía que por que se había puesto esa ropa, entonces si que se veía fatal.

Me-me voy a cambiar.- lo balbucea Kagome, dejando su vista fija en el piso, sintiendo como sus lagrimas se acumulan en sus ojos, volviéndolos cristalinos.

No espera Kagome… yo….- lo comienza a decir Inuyasha al ver que ha hecho llorar a Kagome con aquel comentario, era demasiado tonto, y Kagome demasiado inocente, aquella expresión no lo había dicho para que ella se sintiera mal, es tan solo que quería hacerle el amor y para ello era necesario que su cuerpo no tuviera PRENDA.

No digas nada Inuyasha, lo se me veo falta… mejor me voy cambiar, o de preferencia quieres ir a desayunar solo.- lo menciona Kagome tratando de controlar aquellas lagrimas que tratan de escapar por sus ojos.

Eres una tonta, yo no lo decía por eso.- se lo dice, acercándose hacia la chica- te ves hermosa, sencillamente exquisita.- lo menciona Inuyasha estando enfrente de ella

No es necesario que mientas.- se lo dice Kagome viéndolo a los ojos – me veo fa….- no logra terminar la frase ya que el chico sella sus labios con los suyos, fundiéndose en un dulce beso.

Dije aquello Kagome, por que… cuando te deje estabas tu sin ropa.- se lo dice separándose de los labios de la chica, para ver como sus mejillas se tiñen de rosa y sus ojos se mantienen cerrados- quiero hacerte el amor.- esto lo murmura cerca del oído de la chica.

¿me perdonas?.- lo pregunta Inuyasha

mmmm… te perdono.- se lo dice abriendo sus ojos y ver que aquel brillo en los ojos ámbar de su marido se encuentra convidado con un fuego demasiado excitante.

Entonces, ahora tengo el permiso de hacer el amor a mi esposa.- lo menciona Inuyasha pasando sus manos en la cintura de la chica.

Si eso creo.- se lo dice dejando que Inuyasha se incline hacia sus labios, dándole un pequeño beso en ellos.

Si no te quitas esta ropa, tendré que romperla.- lo amenaza Inuyasha dándole un pequeño espacio a la chica para que ella misma se quite la ropa, en aquellos momentos no se sentía capaz de empezar otra ves con el ritual, así que mejor era hacerlo desde el punto donde se quedaron.

Pero… ¿el desayuno?.- lo pregunta, llevando sus manos al broche del vestido.

Bah, eso puede esperar.- se lo dice el chico, tratando de controlar sus impulsos

Los príncipes.- se lo menciona, tratando de ponerlo en cordura, pero parece ser que su esposo no quiere.

Ya les pedí que nos disculparan, hasta nos trajeron el desayuno.- se lo menciona – y si no te quitas ese maldito vestido tendré que arrancártelo por la fuerza.- lo dice entre dientes, esperando a que su esposa se atreva a quitarse ese vestido.

¿y tu?.- lo pregunta Kagome con una sonrisa entre sus labios.

Eso es fácil de solucionar.- se lo dice y a su vez se quita demasiado rápido los pantalones y la ultima prenda quedando desnudo antes los ojos de Kagome.

Eres un tonto.- se lo dice Kagome dejando que Inuyasha fuña el ceño, mientras con un movimiento de su mano el vestido cae a sus pies dejando solo con una prenda en su cuerpo.

Ahora eres mía.- lo murmura Inuyasha por toda la habitación para tomar a Kagome entre sus brazos y caer con ella en la cama, tan solo para fundirse en un solo cuerpo y disfrutar de aquellos placeres.

-.-

¿sabes que te amo?.- lo murmura cerca del oído de la chica, ocasionando que esta tan solo se sonroje y sienta cosquillas en la boca de su estomago.

Lo se, pero si no nos apuramos llegaremos tarde y de verdad que tengo hambre.- se lo dice Kagome ya lista para salir de aquellos pasillos y llegar al jardín donde de nuevo se va hacer la comida, como hace unas horas atrás le dijo aquel individuo.

Claro, después de tanto ejercicio, ¿Quién no va tener hambre?.- se lo pregunta de una forma sarcástica al recordar aquellas horas de ejercicio y placer.

Eres un pervertido.- se lo dice Kagome, dejando que el mismo Inuyasha la abrace por la espalda y caminen así al llegar hasta el jardín

Tanto tiempo con Miroku se pega.- lo dice de una forma burlona por aquel comentario.

Tonto.- lo murmura, pero suficiente para que Inuyasha la logre escuchar y emboce una sonrisa.

¡Inuyasha! ¡Kagome!.- lo exclama el joven príncipe que se levanté del asiento para darle la bienvenida a la joven pareja.

Buenas tardes, señor Bankotsu.- lo menciona Kagome entre los labios del chico

Vamos, Kagome como que señor… deja las formalidades.- se lo reprocha

¿Tu hermano?.- lo pregunta Inuyasha, dejando que Kagome se siente en una de las sillas que se encuentra a su lado.

No tarda en venir, por que no disfrutan del paisaje.- se lo menciona el mismo príncipe, retirándose del lugar en busca de su hermano y dejar a su vez sola a la pareja.

¿no te parece hermoso?.- lo pregunta Kagome contemplando aquella vegetación, de algunos lugares se puede ver aquellas flores de mil colores, hacia abajo el extenso jardín que se encuentra en la planta baja del palacio, algunas enredaderas con flores rojas brotando por las paredes, aquello si que era bello, simplemente bello.

No tanto como tu.- lo contesta Inuyasha dándole un beso en los labios a Inuyasha y a su ves con una mano colocando una rosa en la oreja de la chica.

¿y eso?.- lo pregunta separándose de los labios de su esposo

Solo por que te amo.- se lo responde.

Inuyasha, Kagome, les presento a mi hermano.- lo menciona una voz detrás de ellos, llamándole la atención a la pareja, tan solo para que giren sus cabezas y vean aquel joven de cabellera larga, con una trenza en su espalda.

Mucho gusto, mi nombre es Bankotsu.- se presenta

Hermano, ella es Kagome la esposa de Inuyasha Taisho.- la presenta

Mucho gusto, bella dama.- se lo dice besando la mano de la chica, como gesto de caballerosidad – los dioses favorecieron al príncipe Inuyasha con una flor demasiado bella.- se lo dice, viendo aquel sonrojo en las mejillas de Kagome

¿Por qué no comemos?.- lo pregunta Inuyasha tratando de que aquel individuo no vea demasiado tiempo a su Kagome.

Me permite.- lo dice Bankotsu, poniendo la silla para que Kagome se siente- espero que disfrute de la comida.- lo concluye al ver que todo mundo ya esta sentado en la mesa.

La comida fue de lo más tranquila, Bankotsu no resulto ser ningún hombre desagradable, siempre atento y cortes, pero por cierto lado aquello no le gustaba en nada a Inuyasha, tenía algún presentimiento o más bien celos de que otro se fije en su Kagome.

¿no quien que les demos un recorrido por el jardín?.- lo pregunta y se ofrece a su vez aquel joven de cabellera trenzada.

A mi me encantaría.- lo dice la chica con un poco de entusiasmo- ¿y a ti Inuyasha?.- lo pregunta

Por supuesto…- lo declara levándose de la silla e invitar a la chica que haga lo mismo que los demás caballeros.

Esto es hermoso.- lo menciona Kagome pasando su mano por el brazo de su esposo, mientras caminan por el jardín

Si este jardín desde que recuerdo es demasiado hermoso.- lo menciona Renkotsu, el cual se encuentra a lado de Inuyasha

Nuestra madre nos contó, que este jardín lo cultivo Afrodita.- se lo informa Bankotsu a lado de la joven

Es maravilloso, en Egipto, hay pocos lugares llenos de fauna y vegetación.- lo comenta.

¿Por qué no tomamos asiento en este pequeño lugar?.- lo ofrece Bankotsu, para ver como Inuyasha es el primero que se sienta en el pasto verde para traer consigo a Kagome.

Kagome.- nombra el nombre de la chica para tener la atención de ella y de aquel joven de mirada ámbar - ¿no tienes una hermana?.- lo pregunta el chico

No, tengo solo un hermano.- lo informa, tratando de saber por que aquella confusión

Entonces, tan solo es coincidencia.- lo menciona quitándole importancia al asunto.

¿Por qué la pregunta?.- lo pregunta, tratando de saber el origen de aquella confusión

En Egipto, recuerdo haber conocido a una chica igual que tú, tan solo más sofisticada y su expresión totalmente diferente.- lo menciona, viendo como la expresión de Inuyasha cambia, bien sabe el de quien se trata.

¿Quién?.- lo pregunta Kagome sintiendo mas curiosidad

Pero lo creo imposible, ella es princesa y bueno tu eres plebeya.- lo ultimo lo menciona sin darle importancia.

Tal vez tenga razón, yo se que en alguna parte del planeta hay una persona igual a ti.- lo informa Kagome, sin sentir mas curiosidad en el asunto.

De aquello se alegra enormemente Inuyasha, el querer decirle a Kagome que aquella persona igual a ella era Kikio y mas que el se iba a casar con ello, bueno aquello no sabría como lo tomaría ella.

-.-

Poco a poco se comienza abrir la puerta, dejando que entre una sombra, tal vez es una persona de carne y hueso que lo único que pretende es ver a alguien, o tal vez robarse algo… pero aquellos propósitos no son demasiado claros.

Un pequeño bulto se puede ver en la cama, uno que se encuentra cubierto de pies a cabeza, dejando ver una cabellera azabache.

Aquella persona poco a poco se acerca hacia el lugar destino, cerca de aquel bulto, deslizando un poco aquella cobija que lo abriga, para ver el rostro de la chica, aquella nívea piel, blanca solo que en aquellos momentos con un bronceado único que no deja perder su belleza, sus labios hinchados, su cuello se muestra rojo y sus parpados cubriendo dos grandes ojos marrones… si que era perfecta, pero en aquellos momento su perro guardián no se encontraba con ella.

Gira su cabeza para ver algún indicio del esposo de la chica, pero parece ser que desde temprano salio con su hermoso a atender aquellos "asuntos de negocios", dándole la oportunidad de estar con Kagome, desde el momento en que la vio la deseaba y lo que deseaba o quería siempre lo consigue… no hay ningún no de por medio.

Con su mano de nuevo baja un poco aquella colcha para ver sus hombros y cuello, el cual mantiene una perla rosada en el, de color rosa intenso casi cristalino, bien también puede ver que la chica tiene puesta la pijama, de seda del mismo color que la perla.

Ve fijamente el rostro de la chica buscando algún indicio de que e vaya a despertar o que ella misma note su presencia pero ninguna de las dos cosas ocurre, lo cual da a seguir su tarea, retira la colcha del cuerpo de la chica, dejándola a un lado, para ver como aquella perfecta pijama, tal vez aquel camisón de seda se adhiera al cuerpo de la chica, casi como segunda piel…

Sabe bien que aquello puede ser peligroso, pero no le importaba, después de que Kagome sea suya, el príncipe Inuyasha tal vez la bote… aquella preciosidad debía de ser de el… no sabía como en el tiempo que estuvo en Egipto no se pudo dar cuenta de la presencia de Kagome, el estuvo en el palacio y también disfrutando de los placeres con la zorra de Kikio, bien que gritaba y se movía en forma de que el la penetraba, ella si era una zorra, en cambio Kagome parecía o mas bien se veía tan inocente que era una pieza exquisita de colección, y aquello no se merecía Inuyasha.

Con su dedo empieza a delinear la pierna de la chica, con un toque suave, dejando a su paso que aquella prenda se suba un poco para descubrí sus piernas, deteniéndose en el muslo de esta.

Tenía que tenerla ahora, que el tonto de Inuyasha no se encontraba en la habitación, se encontraba demasiado ocupado en aquellos asuntos de negocio… que bien su esposa estaría siendo violada y el ni sus luces, mas bien ni enterado del asunto.

Con sus manos se ayuda a quitar la ropa, dejando tan solo sus pantalones en el, viendo a Kagome con su vista de pies a cabeza, de cabeza hacia la parte de abajo, tan solo se detiene en los pechos de la chica, viendo aquellos contornos, redondos y exquisitos para lamerlos y modernos que se sentiría escuchar a Kagome gritar por ayuda, entrar a su cavidad, penetrarla y escuchar como en sollozo pide ayuda a su "amado " Inuyasha, aquello de cierta manera le excitaba…

Comienza a subirse a la cama con cuidado, teniendo en cuenta que cualquier movimiento erróneo puede despertar a la chica y todos sus planes saldrían volando…

Sus manos se encuentran en el costado de la cabeza de Kagome, sosteniendo su propio peso, sus piernas al acostado de las de la chica, y su rostro a centímetros del de Kagome.

Ve como poco a poco los parpados del de la chica empiezan a dar un pequeño movimiento para después abrirse lentamente y enfocarse en sus ojos, abriéndose completamente a su presencia.

¿Bankotsu?.- lo pregunta Kagome tratando de apartarlo de encima de ella.

Si, Kagome…- lo contesta acercando su rostro al de la chica.

Deténgase.- lo ordena Kagome empujándolo con un poco de fuerza que ocasiona que el mismo Bankotsu, cierre sus piernas para dejarla inmóvil y sus manos de igual forma, tomándolas y dejándolas en el costado de la cabeza de Kagome.

Llevo deseándote todo esta semana, desde que nos presentaron, ahora vas hacer mía.- lo ultimo lo dice inclinándose al cuello de Kagome para besarla con desesperación

¡¡¡NOOO, ¡¡¡deténgase!.- lo grita Kagome la cual comienza a llorar.

Vas hacer mía.- lo vuelve a murmurar…

¡¡Inuyasha, ¡¡Inuyasha!.- lo grita, tratando de llamar a su esposo, pero parece ser que se encuentra sola en la habitación.

¡¡¡Inuyasha!.- grita el nombre de Inuyasha, para después que un campo de fuerza salga de la joya que lleva en su pecho y saque volando al individuo encima de ella, dejando que se azote en el techo y caiga al piso de mármol.

La puerta se abre dejando ver una persona, de pie presenciado la escena, el ver a su esposa con aquel hombre y llamándolo… pareciera que Kagome necesitara de su ayuda y era lo que iba hacer, aquel individuo se iba arrepentir de haber tocado a su Kagome.

Estaba apunto de ir contra hacer individuo, pero aquel grito por parte de Kagome y aquel campo de fuerza volvía a aparecer, dejando a Kagome en la cama con lagrimas en sus ojos, y llamándolo.

El campo todavía no desaparecía y no tenía ningún modo de entrar o acercarse a Kagome, tan solo veía a Bankotsu a un lado tirado e inconciente.

Kagome, Kagome, Kagome.- la comienza a llamar tratando de que disperse aquel campo y lo deje ir a consolarla.

Inuyasha.- lo menciona Kagome incorporándose de la cama e ir con Inuyasha, tirándose a sus brazos y llorar en ellos, sintiendo que lo peor acaba de acabar.

Sshh, tranquila ya estoy contigo.- lo murmura Inuyasha tratando de darle confianza y seguridad a su Kagome, ya después saldaría cuentas con el imbecil de Bankotsu, pro lo que quedaba claro era que tenían que irse ese mismo día no podía seguir arriesgando a Kagome de ese modo, de lo único que se alegraba era que en la mañana que despertó le puso el camisón a la chica y la joya por cualquier cosa, y aquello se lo agradecía a los dioses.

¿te hizo daño, Kagome?.- lo pregunta Inuyasha separándose un poco de los brazos de Kagome, para ver su rostro.

No, tan solo me beso.- lo murmura dejando que las lagrimas sigan su curso.

Ese maldito las pagara, no dejare que te haga daño, fue una suerte que me haya venido temprano a la habitación.- lo menciona… inclinándose a rozar los labios de Kagome, sintiendo como aquello la reconforta de alguna manera – este mismo día nos regresamos a Egipto, no quiero que te pase nada malo por que tenga que salir a ser negocios.- se lo menciona Inuyasha a Kagome a escasos centímetros de los labios de ella.

Si, yo también quiero regresar a casa.- lo menciona Kagome besando un poco los labios de Inuyasha, para después acorrucarse en sus brazos, tan solo para sentirse protegida.

-.-

Ya estaban apunto de tocar el puerto de Egipto, hace una semana y dos días habían abandonado Grecia después de aquel accidente con Bankotsu Inuyasha fue y le menciono todo a su hermano Renkotsu que tan solo se disculpo y se ofreció a que se quedaran un poco de tiempo, claro que Inuyasha se negó, el mismo pensó que lo mejor era regresar y después mandaría a alguien para que terminara de arreglar las cosas con Grecia.

Renkotsu se encontraba arrepentido y apenado por la conducta de su hermano, esos estaba claro para Inuyasha, pero nada podía hacerse, el haber deseado a la esposa de otro príncipe se merecía el exilio de Egipto, cosa que fue hecha, pero solo para Bankotsu, ya que Renkotsu fue distinto se disculpo y pidió que aquellos tratos entre Egipto y Grecia siguiera, cosa que Inuyasha acepto tan solo por que Kagome lo convenció, si por el fuera se hubieran roto los lazos, de todos modos el que salía perdiendo es Grecia, la mayoría de todo era importado de Egipto… no al revés.

Mira, Inuyasha!...- lo grita Kagome y señala llamando la atención del joven príncipe.

Egipto… ¿Qué quieres hacer primero Kagome?.- lo pregunta Inuyasha tomando a la chica entre sus brazos, para observar sus ojos llenos de alegría.

Quisiera ir a ver a Sango… pero creo que mejor mañana, así que lo que quieras, estoy en tus manos este día.- lo menciona Kagome con una sonrisa entre sus labios.

Eso me parece tentador, en ese caso iremos al palacio y después tu y yo tendremos una cita en mi recamara.- lo ultimo lo menciona antes de unir los labios con su Kagome, sonriendo para si, aquella chica era única y lo mejor de todo era que era su esposa, y su Kagome.

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Inuyasha, amigo… no pensé que hoy llegaran, teníamos planteada su llegada para la próxima semana.- lo menciona Miroku el cual es el primero en recibirlos.

Tuvimos complicaciones.- lo menciona

¿Complicaciones?.- lo pregunta, sin entender de que le habla su primo

Ya después te contare…- lo menciona sin darle importancia- ¿mi padre?.- lo pregunta el ojidorado.

Se encuentra en el despacho.- lo contesta- ¿piensas decirle que te casaste con Kagome?.- lo pregunta

Por supuesto, a estas hora Kagome esta durmiendo, ayer llegamos cansados y nos fuimos directo a dormir.- se lo menciona, tratando de salir de aquel lugar.

Ya que regresaron, tengo que avisarle a Sanguito… te veo en la tarde, no mejor en la noche, adiós primo.- lo menciona el de coleta, para salir de aquel lugar.

Bien, ahora con mi padre.- lo murmura para si mismo, yendo hacia donde se encuentra el despacho

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Hijo, que bueno que llegar, aunque te esperábamos la otra semana.- lo menciona sin ver a la cara a Inuyasha – tienes que casarte con Kikio.- lo ultimo lo dice con orden.

No puedo.- lo contesta

¿no puedes?.- lo pregunta tratando si escucho bien, cosa que ve como Inuyasha asiente con la cabeza- ¿puedo saber el motivo?.- lo pregunta su padre

Si.- lo contesta- ya estoy casado.- lo dice tratando de ver la reacción de su padre

¿con quien?.- lo pregunta, tratando de no perder los estribos.

Con Kagome.- lo confiesa, si era necesario se iría del país, del mismo modo que hizo su hermano cuando se caso con Rin a escondidas.

Supongo que seguiste el ejemplo de tu medio hermano.- lo murmura el padre del chico.

Si quieres que te lo diga, si lo seguí.- se lo dice, sin dar un paso a atrás.

No puedo enojarme contigo, por que ahora eres mi único heredero, pero créeme… ese matrimonio no va a durar mucho.- lo amenaza.

No te atrevas hacerle algo a Kagome, te digo de una vez que me case por los términos de la realeza, así que solo la muerte me separa de Kagome.- lo dice el pelinegro.

¿supongo que quieres que te felicite?.- lo pregunta con sarcasmo

No, tan solo que este feliz.- lo menciona Inuyasha

¿feliz, ¿quien podría estar feliz?.- lo pregunta

Mi madre…- lo menciona Inuyasha

¿tu madre?.- lo pregunta demasiado asombrado- ¿la has visto?.- lo pregunta

Si, vino a mi en un sueño… me dijo que Kagome era la mujer de mi vida… y le creo soy inmensamente feliz con ella, tanto como tu fuiste con mi madre antes que muriera.- lo concluye

Yo-yo… no se que puedo decirte…- lo menciona saliendo de aquella habitación, para dejar a su hijo solo.

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Disculpe.- lo dice la pelinegra a una joven que se encuentra dentro de la habitación -¿sabe donde se encuentra Inuyasha?.- lo pregunta, incorporándose en la cama

¿el príncipe Inuyasha?.- lo pregunta la joven, cual ve como asiente con la cabeza Kagome- se encuentra en el jardín trasero, entrenando.- se lo informa- si quiere vuelvo después cuando ya este cambiada.- se ofrece la chica, que se encuentra arreglando las maletas en la habitación del chico

No se preocupe, yo me visto y salgo.- lo menciona Kagome, para hacer lo que menciono.

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¿Qué tan difícil es encontrar el jardín trasero, esto si que era un laberinto, pero con algunas intrusiones era fácil llegar.

Bien podía ver hasta el fondo, la salida, tal ves por ahí esta el lugar que buscaba, tan solo le faltaba averiguarlo

Podía escuchar el sonido de una espada chocando con ago de metal y el sonido de la voz de Inuyasha, tal vez como le había dicho aquella señorita se encontraba entrenando.

Sale del palacio, lo primero que hace es ver desde lo alto a Inuyasha entrenando con cierto individuo que es acabado en un abrir de ojos, encontrándose en el suelo a merced de Inuyasha.

Baja poco a poco la escaleras, con cuidado, al estar en esa altura no era agradable ver hacia abajo… puede ver como se da cuenta de su presencia, y a su vez da una orden para que aquel individuo salga del lugar.

Pensé que seguías dormida.- lo menciona Inuyasha al recibir a Kagome entre sus brazos.

No tonto, me acabo de levantar y no te encuentre a mi lado.- lo menciona Kagome dejado que Inuyasha la impregne de su sudor.

Me levante temprano, hable con mi padre y me vine a entrenar.- lo menciona, dejando que Kagome se separe un poco de el, admirando aquel pequeño encaje.

Te vez demasiado sexy, en esta forma.- lo menciona Kagome delineando son la yema de sus demos los pectorales del chico y aquel estomago de lavadero.

Y tu demasiado apetitosa.- lo murmura.

¿Qué entrenas?.- lo pregunta

Espadas, cosa que una bella dama no debe de hacer.- lo menciona al ver la reacción luminosa de la chica.

Vamos, déjame entrenar contigo.- se lo menciona, tratando de convencer al chico

No, por que puedes lastimarte.- lo menciona

Mira hago un trato, si pierdo… soy tu esclava un día entero, pero si pierdes debes de consentirme a mi.- menciona la parte del trato que viéndolo del punto de vista de Inuyasha era demasiado atractiva.

No lo se.- lo duda

Por favor.- se lo dice en forma de suplica

Bien, pero si no puedes mas, te rindes.- se lo dice, dándole una espada a la chica

Claro amor.- tomando aquel instrumento entre sus manos.

Bien, primero las damas.- lo menciona Inuyasha esperando a que su esposa lo ataque

Es un placer.- lo dice Kagome moviéndose con la espada, bien parecía que la espada y ella eran uno…

Inuyasha se encontraba sorprendió, Kagome se movía demasiado bien y sus ataques era exactos y precios, claro sin querer lastimarlo, a duras penas podía con ellos, pero como siendo el príncipe se defendía, solo que la chica no daba su brazo a torcer, cuida cada parte de su cuerpo, las piernas no las dejaba desprotegidas al igual que su estoma y demás…

De un momento a otro tan solo se puede ver que una espada sale volando clavándose cercada donde se encuentran las escaleras, y un joven en el piso esperando a que su esposa de el fin de la batalla.

¿Qué te pareció?.- lo pregunta Kagome que se sienta en el estomago del chico.

No sabía que pudieras manejar así la espada.- lo menciona recibiendo a la chica entre sus brazos.

Tonto, desde chica monto caballo y entreno con la espada.- lo menciona, dejando que su cabeza se incline a descansar en el pecho del chico, escuchando los latidos del corazón de este.

Estas derrotado, así que empieza a consentirme.- se lo dice Kagome

Eso fue un trato, así que tendré que cumplir.- lo murmura Inuyasha dejando con un movimiento rápido a Kagome debajo de él.

Tramposo.- se lo murmura, besando los labios de su Inuyasha

Bien, quiero la revancha.- lo menciona el chico separándose de los labios de Kagome.

Si quieres ser otra vez humillado, la acepto.- sonriendo, mientras se incorpora junto con el chico

Ya veremos.- se lo dice tomando entre sus manos su espada y poniéndose en marcha, lo había agarrado desprevenido pero en esta ocasión eso no sería así.

Iban a comenzar a pelear, sus espadas chocaron tres veces antes de ser interrumpidos por un grito…

¡¡¡Inuyasha! Mi amor.- se escucha que lo grita una mujer que va bajando las escaleras para después abalanzarse a los brazos de Inuyasha y besarlo en los labios, dejando a un Inuyasha desconcertado y a una Kagome triste y celosa, por aquello.

Discúlpame, Inu… creo que estas entrenando.- lo reconoce la chica, separándose del joven – ¿y tu eres?..- se lo pregunta a Kagome

Kikio, ella es Kagome mi….-

Entrenadora.- interrumpe la chica que no deja hablar a Inuyasha- mucho gusto soy la prometida de Inu.- lo dice sonriendo abiertamente.

Continuara!

Holas! A todos, bueno primero que nada les debo una disculpa a todas las chikas que siguen mi fic, en especial este… lo que sucede es que tuve demasiado complicaciones, después me dio flojera continuarlo y ahora bueno les traigo este… no les contesto a todas ustedes por que de por si este cap al igual que el anterior son demasiados largos y no quiero aburrirlas… así que solo agradezco como de costumbre, pero prometo el próximo cap dejarles recados individuales. ¿okidoki?.

Se lo agradezco a:

Soyaneyasha, layeya20991, --SäNDRiÑä--, Aome19961, kagome-inuvale,twindpd1, chobits080, Inuyashajazmin116, Mayra6314, sacerdotiza6, ShadowAngel4Ever, Jimena-chan, Tlap, Nelly, Yuna, chica-anime 4ever, Lorena, Mili, Mikiaome2 y Narie

Muchas gracias por sus comentarios, si me falta alguien aviseme!

Se despide

Fesabi