De un momento a otro la puerta se abre tras Kikio, dejando pasar a un feliz Inuyasha, al entrar en la habitación Inuyasha se sorprende al ver a Kikio dentro con un vestido elegante como suele utilizarlo, hecha un vistazo a su alrededor y ve un desorden, tan solo fija su mirada en dirección donde se encuentra viendo Kikio y ve a su Kagome de rodillas y con un puñal en su cuerpo, clavado dejando que la sangre de su esposa se escurra por todo el piso.

El ojidorado también puede ver, como su Kagome empieza ha cerrar sus ojos, aquellos ojos castaños para desvanecerse en aquel charco de sangre…

Capitulo XX.- Pesadillas.

¡Kagome!.- lo grita Inuyasha, yendo hacia donde se encuentra Kagome- despierta pequeña…- lo murmura moviéndola, poniéndola en sus brazos y sintiendo como aquella respiración se vuelve demasiado lenta.

Inu-Inu…yasha.- lo murmura Kagome abriendo lentamente sus ojos, el tratar de enfocarlos en dirección del rostro del chico.

Sshhh, no te esfuerces, verás que te vas a recuperar.- lo murmura Inuyasha, tratando de hacer algo, hacer algo por salvar a su Kagome y pequeño que crece en el vientre de ella.

Sal-sal…va, a nuestro… bebé…- lo murmura Kagome para caer rendida en los brazos de su Inuyasha

¡Kagome! Por favor resiste.- lo menciona y grita el joven, dejando que aquellos gritos con el nombre de su pequeña llame a toda la gente.

Inuyasha, Inuyasha… ¿sucedió algo?.- lo pregunta la anciana la cual llega desde la concia.

Kaede, llama a Mioga que venga demasiado rápido, tu Misao llega a la señorita Kikio a la sala en un momento hablo con ella, y tu Mesumi, prepara las cosas, jergas, utensilios yo que se, tengo que salvar a mi esposa…- lo menciona saliendo del lugar con Kagome en brazos.

Nadie de los que se encontraba en el despacho hizo alguna protesta, se apresuraron a cumplir las ordenes del príncipe, en unos minutos ya Mioga se encontraba en la habitación de Kagome, curando y viendo su estado, mas con el pequeño era demasiado peligroso.

El por su parte tenía que esperar afuera¡afuera de su propia habitación, y aquello era absurdo, su ropa se encontraba manchada de la sangre de su Kagome… no quería hablar con Kikio, si hablaba con ella la estrangularía o lo peor del caso la mataría con el mismo puñal que lastimo a su Kagome…

No podía creer lo que le estaba sucediendo, en la mañana se había despertado de mil maravillas con Kagome a su lado, le había hablado a su pequeño y ahora, se encontraba como león enjaulado afuera de SU habitación, esperando noticias de su Kagome y bebé¡aquello si que era frustrante!.

Inuyasha, hijo verás que todo saldrá… bien, tan solo ten fe…- lo menciona el padre del chico, que se encuentra detrás de el dándole un poco de consuelo… pero bien sabía que aquello no servia de nada.

Cuando… cuando tenga a esa maldita en mis manos…. Pienso estrangularla lentamente.- lo murmura, poniendo presión en el manojo del puñal que tiene en sus manos… para después clavarlo en la pared… dejando que su otra mano la golpe al mismo tiempo.

¿de donde sacaste esto?.- lo pregunta el padre del chico, tomando aquel artefacto entre sus manos.

Ese fue el arma que lastimo a Kagome…- se lo menciona dándole la espalda a su padre, no quería que se diera cuenta lo vulnerable que es con Kagome…

Inuyasha¿no me habías mencionado que la perla que tiene tu esposa la protege?.- lo pregunta con demasiada curiosidad viendo

Si.- lo confirma- solo que en esta ocasión no la protegió, no entiendo ¿Por qué?.- lo pregunta, dejando que una lagrima escurra por su mejilla.

Había algo que no quedaba bien¿Por qué el puñal, la había lastimado, si aquel era para otros fines, aparte de que se utiliza en la ceremonia y solo es capaz de lastimar a……

Padre, iré a ver a Kikio…- lo menciona el ojidorado, el cual saca de sus pensamientos a su padre, sin permitirle que continué con ellos.

Si, ten paciencia y no cometas una locura… yo me quedaré a ver que dice Mioga y Kaede…- recordando que aquel anciano es el esposo de su cocinera.

Cualquier cosa me avisas…- se lo menciona el mismo Inuyasha, saliendo del lugar, tratando de controlar aquellas ganas de matar aquella mujerzuela…

-.-

Tendría que tranquilizarse, si no era capaz de cometer cualquier atrocidad, por Kagome era o es capaz de matar….

No quería que Kikio lo viera demasiado vulnerable, por el estado de su Kagome, no quería que lo viera con sus ojos rojos, y lagrimas apunto de salir, la ultima vez que había llorado fue cuando su madre murió de una enfermedad demasiado rara… después de aquello se prometió no volver a llorar y ahora, lo estaba haciendo, llorando por su Kagome.

Ya se encontraba en la sala, podía ver a Kikio sentada con demasiada elegancia en uno de aquellos amplios sillones.

Mañana mismo tu y tu padre, partirán de nuevo a Gizeh, ten todo listo…- lo menciona Inuyasha ya dentro de la sala ocasionando que Kikio alce la vista al verlo, parecía tan imponente, tan feroz, tan enojado…

Pero…pero…-

¡Pero nada!.- lo grita e interrumpe el chico, ocasionando que Kikio se levante de un salto- mañana mismo te vas.- lo vuelve a repetir el chico, dándose la vuelta para salir de la habitación, no quería estar con Kikio… no podría controlar las ganas de golpearla.

¡NO!.- se escucha por toda la habitación, aquel grito lo había lanzado la misma Kikio, enfrentándose al chico.

Que yo sepa Kikio, no te he preguntado, es una orden… has el favor de largarte antes de que pierda los estribos.- lo menciona el ojidorado con la voz algo elevada…

No me iré Inuyasha, no me iré para que seas feliz con esa PERRA…- lo ultimo lo grita por toda la habitación.

Aquello no lo iba a permitir… no iba a permitir que Kikio llamara de aquella forma a su Kagome, le debía respeto, por el único hecho de que ella era la princesa de Egipto y de Tebas, y lo único que estaba logrando Kikio era una buena paliza.

¡Mesuki!.- lo grita el chico, sin hacer caso a las agresiones de la princesa.

¿me llama usted?.- lo pregunta, rápidamente la chica, con aquel grito le daba miedo el chico.

Si, lleva a esta señorita a la salida y den la orden de prohibirle el paso…- lo menciona el chico tratando de controlarse, para voltearse y azotarla hasta que muera.

Siiiii, señor…- lo menciona la chica- acompáñeme por favor.- lo pide Mesuki a Kikio la cual no le hace caso.

Ya he dicho Inuyasha, que no pienso irme…- lo desafía Kikio – no voy a permitir que tu y esa MUJERSUELA se queden felices…- lo grita, ocasionando que la ira del chico llegue hasta el limite.

La única PERRA y MUJERSUELA en este lugar eres TU!.- lo grita el chica, para darse la vuelta e ir a pasos anchos hasta donde se encuentra Kikio, tomándola de los brazos y zarandearla fuertemente para después aventarla al sillón.

¡llévatela!.- lo grita Inuyasha hacia la empleada que lo único que hace es tomar de los brazos a Kikio y conducirla a la salida, solo que no tan presionado.

¡Tu y esa mujer, me las pagaran!.- lo grita Kikio, sacándose de las manos de la chica- ¡espero que ese bastardo este muerto!.- lo vuelve a gritar detrás de Inuyasha.

Mesuki por su parte tan solo cierra los ojos al ver, como su amo se voltea con demasiada furia en sus ojos, un brazo del ojidorado toma vuelo y se da un fuerte golpe cosa que cuando abre sus ojos de nuevo ve a la señorita Kikio en el piso y sobándose una de sus mejillas.

Tal solo Kikio vuelve a referirte así de mi familia, y te mandare a la orca que es lo menos que mereces…- eso ultimo es lo que dice el ojidorado, que en aquellos momentos sus ojos se encuentran rojos de furia… y así sale de la habitación dejando a una Kikio en el piso…

-.-

¿Hijo a sucedido algo?.- lo pregunta el padre del chico al verlo entrar a la habitación

No, tan solo mande a Kikio y a su padre regreso a su lugar de origen…- lo informa sentándose a lado de su Kagome…

Esperemos que todo sea para mejor…- lo suspira el padre del chico.

¿Cómo esta?.- lo pregunta Inuyasha

Tu tranquilo, que mañana temprano vendrá Mioga…- lo menciona su padre- descansa- se lo dice

No quiero hacerlo.- se niega…

Tendrás que hacerlo, Inuyasha es mejor que cuando despierte Kagome, te encuentre bien no en ese estado pálido…- lo sugiere su padre.

Tienes razón.- lo dice, acomodándose en la silla de junto de la chica, para cerrar sus ojos de nuevo…

Casi no había podido dormir en toda la noche esperando alguna mejora de su Kagome cosa, que no hubo ninguna…

La puerta se abre lentamente dejando pasar a Mioga, que tan solo entra con la cara un poco pálida, cosa que le extraña al chico.

¿Sucedió algo malo Mioga?.- lo pregunta el ojidorado para ponerse de pie…

Inuyasha, lo siento mucho… Kagome, lo siento chico…- lo menciona el doctor, dándole un poco de consuelo.

No, no, no… eso no es cierto ella no pudo haberme dejado, eso no es cierto…- lo menciona Inuyasha cayendo de rodillas al suelo, dejando que todo se vuelva a oscuro…

¡Inuyasha!.- se encuentra que lo grita una voz y a la vez lo zarandea

¡Inuyasha¡Hijo!... ¡despierta!.- lo vuelve a repetir aquella voz, haciendo lo mismo que la ultima vez moviéndolo…

Los ojos de Inuyasha se comienzan ha abrir lentamente, viendo el reflejo de la luz del día… enfocándolos en el rostro de su padre, que se encuentra enfrente de el… ¿Qué diablos había pasado?

Tuviste un mal sueño…- lo menciona el padre, separándose del chico

¿mal sueño?.- lo pregunta, según el aquello lo había vivido… su Kagome había sido apuñalada por Kikio y el mismo la había golpeado, pero la llegada a la habitación le era confusa…

Tranquilo…- lo sugiere su padre.

¡Kagome!.- lo grita incorporándose en la cama… ¿desde cuando estaba en la cama?

Sshh… ten cuidado hijo, puedes despertarla…- lo menciona su padre, señalando a Kagome a lado de el.

¿Pero que sucedía, el mismo había escuchado que Kagome… su Kagome estaba muerta… ¿Qué diablos sucedía?...

Después de tu discusión con Kikio, ella te dio con algo en la cabeza, te dejo inconciente, con ayuda de los hombres, te trajimos aquí a la cama.- lo narra su padre.

¿Entonces todo, todo lo había soñado?... eso era un gran alivio, su Kagome seguía con el…

¿Mioga?.- lo pregunta Inuyasha

El, se fue ayer en la noche, te reviso el golpe, no es tan grave…- lo menciono – dejo instrucciones para Kagome, pero creo que es mejor que el mismo te las de…- se lo dice Inu-Taisho.

¿podrías darme algunas?.- lo pregunta el ojidorado, viendo a la chica.

Bueno, creo que decir algunas no me matarían.- lo dice con una sonrisa en su rostro… el sabía que su nuera se encontraba bien, tan solo aquellos cuidados que le menciono Mioga y nada mas.

El me menciono que Kagome no podrá caminar ni hacer esfuerzos sobre humanos, ya paso el peligro, también me menciono que gracias a los Dioses el artefacto no daño ningún órgano, ni lazo con el pequeño, pero el cuidado tendría que ser mas exigente… cosa que creo que tendrás demasiado problemas con tu pequeña esposa…- lo concluye el padre, sabiendo bien que su nuera no se resistirá estar los seis meses que le quedan en cama y en reposo.

¿es todo?.- lo pregunta Inuyasha, levantándose de la cama, sintiendo como el suelo se empieza a mover, o tan solo era su imaginación o cabeza, al sentir un leve golpe en la cabeza…

Si te sientes mal, es por el golpe… bueno Kikio tiene buena puntería y tu distraído ¿que mas esperabas hijo?.- lo pregunta con demasiada burla… aquello era demasiado chistoso, el que su hijo fuera vencido por una mujer.

Grr…..- es lo único que sale de los labios del chico, tan solo para volverse a acostar.

Te dejo con tu esposa, al rato llega Mioga, y te dice lo demás… descansa que bien lo necesitas.- lo menciona y sugiere su padre para salir de la habitación, dejando que su hijo se duerma junto con su esposa, abrazándola y acomodándose para respirar el perfume de su Kagome…

-.-

Inuyasha, despierta…- se escucha una voz que suavemente lo comienza a despertar…

Inuyasha.- lo vuelve a llamar, volviéndolo lentamente

Hay Inuyasha, eres un tonto…- lo menciona aquella calida voz, al mismo tiempo que siente como sus labios reciben algo calido entre ellos, dejando que sus labios tomen acción ante aquel dulce contacto.

Aquel suave contacto se separa de sus labios, dejando que un suspiro salga de ellos, sus ojos se comienzan ha abrir lentamente, enfocándolo en unos ojos marrones… una nariz demasiado delgada y unos labios exquisitos…

Kagome…- lo murmura mientras emboza una pequeña sonrisa entre sus labios.

Hola…- lo responde la chica, acurrucándose mas entre los brazos de Inuyasha, dando un suspiro.

¿Te encuentras bien?.- lo pregunta Inuyasha

Si, creo que ya paso el peligro… lamente haberte desobedecido…- lo menciona Kagome

¿desobedecido?.- lo pregunta el chico…

¿Entonces no te dijo Mioga?.- lo pregunta Kagome…

¿Qué me tenía que decir Mioga, Kagome?.- se lo pregunta

Bueno, es que encontré el libro, y no me perdí al llegar al despacho… pero creo que cuando me agache a recogerlo me lastime… ¿me perdonas?.- lo pregunta Kagome, esperando a que el chico la regañe

¿te agachaste y lastimaste?.- lo pregunta con algo de confusión Inuyasha¿acaso Kikio no había sido la que lastimo a su Kagome, pero las muestras de la pelea mostraba aquello¿acaso no recordaba nada su pequeña?.

Si, creo que me golpe demasiado fuerte en a cabeza…- lo menciona Kagome llevándose la mano a su cabeza.

No te preocupes Inuyasha, Kagome no recuerda nada de lo que sucedió con Kikio, debido al golpe que sufrió en la cabeza, tuvo una leve conjunción y aquello se le olvido momentáneamente, es cosa de tiempo que lo recuerde, la infamación debe de pasar.- lo concluye todo eso Mioga que se encuentra entrando a la habitación.

¿Por qué me duele aquí?.- lo pregunta Kagome llevándose una de sus manos en su costado derecho, cosa que no llega a tocar, ya que su mano es retirada al sentir un manotazo en ella.

No debes de tocarte ahí, tienes una herida demasiado profunda…- lo explica Mioga

¿Por qué?.- lo pregunta Kagome

Ya tendrás tempo de recordar…- se lo menciona, sacando de un pequeño bolso, utensilios tan solo para revisar a Kagome.

Yo quiero recordar ahora…- lo dice Kagome con berrinche

Estése quieta señorita, debe de estar en reposo.- se lo dice Mioga

¿mi bebé como esta?.- lo pregunta Kagome…

No sufrió ningún daño, pero eso no quiere decir que podrás estar de un lado a otro, tendrás que cuidarte Kagome…- lo menciona Mioga, cosa que ve como Kagome hace una mueca

Y nade de berrinches señorita.- lo menciona el chico con una sonrisa entre sus labios- no seré estos meses nada flexible contigo, debes de cuidarte y eso es lo que arras.- lo concluye Inuyasha.

Me voy con mi mamá.- lo murmura Kagome cerrando sus ojos y a su vez haciendo una mueca de enojo

Eso si que no.- lo niega rápidamente Mioga- no podrás hacer ejercicio, tal vez para salir un rato, pero tendrás que hacerlo por medio de los brazos de Inuyasha y nada mas, el se encargara de cuidarte, no puedes moverte… no queremos que tu embarazo empeore.- lo concluye el medico.

Pero… pero…-

Pero nada.- lo interrumpe el mismo Mioga

¿Inuyasha no vas a defenderme?.- lo pregunta Kagome, sintiéndose atacada por Mioga, el empezar a prohibirle todo lo que esta en su alcance…

Creo que en esta ocasión, no puedo pequeña…- lo menciona el ojidorado

Tonto…- lo murmura entre sus labios

Inuyasha¿me acompañas a fuera?.- lo pregunta Mioga, guardando sus utensilios

Si.- lo confirma – ahora vuelvo pequeña.- lo menciona Inuyasha hacia Kagome, besándola en la sien.

Ambos hombres salen de la habitación, cerrando la puerta tras Inuyasha, cosa que aquello da comienzo a una conversación.

Inuyasha, debes de mantener en vigilancia a Kagome.- lo menciona el medico demasiado preocupado por la salud de la chica

¿sucede algo malo?.- lo pregunta Inuyasha

Si, no quise decirlo delante de Kagome.- lo confirma, viendo el rostro pálido del chico – no puede recibir ninguna noticia fuerte, aquellos recuerdos que no tardan en aparecer en su mente, debes manejarlo bien, tu esposa si tiene un mal cuidado… esta en peligro de abortar o arriesgar su propia vida.- lo concluye.

Cuidare de ella, aunque me cueste la vida…- lo promete el chico

Te creo, por eso le pedí a ti padre que atrasara, la coronación por lo menos cinco meses después del nacimiento de tu pequeño, tan solo para que Kagome este mejor... y así no aya peligro de nada…- lo informa el doctor.

Muchas gracias Mioga, eres de gran ayuda.- se lo dice el chico dándole un fuerte abrazo aquel anciano quisquilloso.

Como no serlo, si te quiero como un hijo, te vi crecer y te traje al mundo…- se lo menciona recordando aquel día que Izayo lo trajo al mundo y el fue quien lo recibió.

Eres un viejo.- se lo dice Inuyasha con una sonrisa entre sus labios

¿viejo, y tu vas ha ser padre¿Quién es el viejo?.- lo pregunta Mioga

Tú.- lo contesta Inuyasha, viendo aquel pequeño anciano

Ya verás, quiero verte cuando estés en mi edad.- se lo menciona

Claro, cuando tú estés en la tumba.- lo bromea el chico, cosa que ocasiona una sonrisa en el rostro de aquel anciano

Voy a ver que cocino hoy Kaede, sus platillos son exquisitos, le diré que le traiga de comer a Kagome…- se lo informa cambiando de conversación

¿solo Kagome?.- lo pregunta, ya que no lo menciono dentro del menú

Solo a ella, tu no mereces ningún plato…-lo sigue bromeando para salir de aquel lugar.

Viejo tonto…- lo susurra para si mismo Inuyasha, se gira en sus propios talones, para entrar de nuevo a la habitación.

El ojidorado entra a la habitación, para posar su vista en la cama osa que la encuentra sola, preocupándose por su Kagome, ella no podía levantarse de ella y lo había hecho, los dioses solo sabían como aquella diablilla lo había hecho.

¡Kagome!.- lo grita el chico, cerrando la puerta tras si

¿sucede algo?.- lo pregunta Kagome, saliendo del baño.

Hasta la pregunta es tonta¿no lo crees?.- lo ultimo lo pregunta yendo hacia ella, tomándola entre sus brazos y llevando a la cama.

Inuyasha, no tienes por que tratarme como niña chiquita.- lo reprocha como tal.

Entonces deja de comportarte como tal.- se lo menciona depositándola de nuevo en la cama

Kagome no menciona nada, tan solo se deja arropar por Inuyasha, la cual la mantiene en perfectas condiciones en la cama, todo demasiado cómodo…

Voy por la comida.- lo informa el chico, yendo hacia la salida

No quiero quedarme sola.- se lo dice antes de que salga de la habitación

Solo son unos minutos.- se lo hace saber, tratando de ir lo más rápido posible y regresar.

Si…si te vas yo me levanto.- lo amenaza la pelinegra

Eso si que no pequeña, tu haces eso y te sentirás peor.- se lo comunica yendo hacia donde se encuentra su esposa.

Entones quédate conmigo…- se lo dice Kagome

Tienes que comer Kagome.- trata de razonar con su esposa cosa que bien sabe que no va a lograr y tendría que resignarse, pero primero estaba la salud de ella…

Kagome, por favor, es tan solo un ratito.- lo suplica el chico

No… quiero que te quedes conmigo.- se lo menciona con un poco de reproche en su voz

Bien bien, tu ganas.- se lo dice para darse la vuelta en la cama, para quitarse los zapatos y acostarse con Kagome…

tan solo espero que Kaede venga.- lo piensa el chico para si mismo, siente como Kagome se pega hacia él y se acomoda de una forma en que no lastime al bebé ni a su herida, entre sus brazos.

Tal vez había pasado algunos minutos cuando alguien toca la puerta de la habitación, dejando que la grave voz de Inuyasha mencione "pase", dejando ver a Kaede con algunas charolas en una tabla de madera.

Inuyasha, hijo puedes ayudarme con la comida de afuera, la deje en la mesita que esta en la mitad del pasillo.- lo informa Kaede que se mantiene ocupada dejando la demás comida cerca de la cama.

Si Kaede.- se lo dice dejando a Kagome acostada en la cama, que bien no dice nada y ningún reproche, dejando que su esposo salga de la habitación.

Niña debe de comer, y dejar de darle dolores de cabeza al joven.- se lo dice Kaede, dejando el ultimo plato en la pequeña mesita de alado.

No le he dado dolores de cabeza.- se lo reprocha

Creo que es cosa de que no me meta en sus asuntos, pero ya recordara lo que paso en el despacho, su salud esta en riesgo al igual que la del bebé, el joven Inuyasha, la cuida demasiado por la ama mas que su propia vida.- lo comienza a decir, dejando que la misma Kagome tome conciencia ante aquellas palabras- se que el no es capaz de decirle un no, pero creo que con el susto que se llevo ayer y hoy es suficiente para su pobre corazón.- se concluye al mismo tiempo que se acerca a la silla de alado de Kagome, tomando asiento.

¿Por qué me dice todo esto?.- lo pregunta Kagome, tratando de incorporarse cosa que no la deja Kaede

A esto me refiero niña, el querer caminar, el querer hacer esfuerzos, si tan solo hubiera visto como estuvo ayer de preocupado el joven, no aria todo esto.- la trata de regañar, pero bien sabe que es mejor consejos o decirle la vedad…

¿a que se refiere?.- lo pregunta

La señorita Kikio fue quien la hirió…- lo confiesa, dejando que Kagome procese aquella información

¿he?.- es la única respuesta que sale de sus labios… entonces aquello no había sido ningún sueño, había pasado realmente, aquella pelea en el despacho del padre de Inuyasha, si surgió y también el que aquel artefacto aya desecho su campo de energía, todo absolutamente todo había pasado.

Creo que ya recordó y de eso me alegro, el joven Inuyasha estuvo apunto de matar a Kikio, tan solo le pego cosa que ella le respondió con un golpe en la cabeza que lo dejo inconsciente, hasta hoy en la mañana.- se lo comenta dejando que Kagome se quede sin palabras- quiero decirte algo, pero niña debes de prometer que no se lo dirá a Inuyasha.- se lo menciona tratando de que aquello sea rápido.

Lo prometo.- lo dice Kagome

Aunque Inuyasha trate de negarlo yo se que estuvo llorando.- lo menciona la anciana

¿llorando?.- lo pregunta sin dar crédito a sus oídos.

Si niña, Mioga le había dicho que tu vida estaba en peligro y no lo dejo estar contigo, se que estuvo llorando, por que sus ojos se encontraban rojos de furia y de tristeza.- lo concluye, retirándose hacia la puerta de salida- así que mi niña se prudente, hazlo por el joven Inuyasha.- se lo menciona antes de cerrar la puerta y dejar a Kagome en la cama demasiado pensativa.

Por su parte Inuyasha tan solo se dedica a buscar por donde dejo Kaede la comida que bien ya recorrió todo el pasillo ni señales de eso.

Puede ver como Kaede sale de sus habitación, y emboza una pequeña sonrisa al verlo, oh con que todo había sido una trampa para sacarlo de la habitación, esa Kaede las iba a pagar muy caro, el que no quería dejar a su Kagome y esa que le tendía una trampa.

No te preocupes, esta en buen estado.- se lo menciona la anciana antes de retirarse por el pasillo.

Bah, mujeres.- lo murmura, para después entrar en la habitación.

Al cerrar la puerta tras de si puede escuchar un leve sollozo, cosa que hace que el mismo Inuyasha se preocupe para ir con paso demasiado rápido a lado de Kagome.

¿te duele algo Kagome?.- lo pregunta demasiado preocupado el chico

Kagome tan solo asiente con la cabeza, dejando que sus lágrimas resbalen por sus mejillas.

¿dime que puedo hacer y lo haré?.- se ofrece el chico limpiando con su mano las mejillas de las chica…

¿me besas?.- lo pregunta la pelinegra, que tan solo espera el contacto de los labios del chico con los ojos cerrados.

Aquella petición le llena de ternura a Inuyasha, inclinándose a rozar aquellos delicados labios, escuchando como un pequeño hipo sale de ellos, cosa que le ocasiona una sonrisa en sus labios al mismo tiempo que su nariz choca un par de veces con la de su esposa…

Kagome tan solo siente como el contacto de los labios de Inuyasha empiezan hacer magia en sus labios, envolviéndolos, dejando que el mismo Inuyasha tome control de la situación.

Inuyasha toma asiento en un pequeño hueco que se encuentra en la cama, para estar e una posición demasiado cómoda, al mismo tiempo que se inclina un poco mas a los labios de la chica, haciendo que aquel beso se haga mas profundo… las manos de Kagome en el pecho del chico, dándole una que otra leve caricia que siente a través de su propia camisa.

El ojidorado abre su boca aparando todo la boca de la chica en su interior, dejando que un leve suspiro y jadeo se haga presente en la garganta de la joven, al igual que su respiración empiece ser entre cortada…

El mismo príncipe se separa de los labios de la chica, no podía continuar y excitar a Kagome de aquella manera, no podrían por el momento hacer el amo, el menos ejercicio era lo que necesitaba en aquellos momentos Kagome… después ya tendrían todo el tiempo que quisieran para los dos.

Kagome tan solo espera otro contacto mas en sus labios, se encontraba demasiado excitada y aquel momento quería hacer el amor con su esposo, pero conociéndolo no lo harían, mas por lo que menciono aquel anciano…

¿Por qué paraste?.- lo pregunta Kagome, al mismo tiempo que abre sus ojos dejando ver un brillo en ellos.

Por que si continuamos con esto, terminare haciéndote el amor.- lo confiesa el chico

¿y eso es malo?.- lo pregunta Kagome, dejando que un leve sonrojo se haga presente en un cara, como si preguntara algo demasiado prohibido.

Por el momento si pequeña…- se lo confirma, sabiendo bien que aquella pequeña que tiene, su esposa es demasiado sensible y se sonroja por cualquier tontería respecto al sexo.

Kagome no menciona nada, tan solo deja que Inuyasha se levante de la cama y vaya por aquella comida, según Kaede el se ocuparía de ella, la bañaría y estaría todo el tiempo con ella, solo con ella, olvidándose de aquellos absurdos deberes y entrenamientos… para ella eso es demasiado bueno… mas que eso maravilloso.

Habré la boquita que te voy a dar de comer.- se lo menciona Inuyasha sacándola de sus pensamientos, para darle una cuchara en la boca, esperando a que su esposa se pase aquel alimento para continuar con el mismo proceso.

¿no vas a comer tu?.- lo pregunta Kagome, en la tercera cucharada de sopa.

Si, pero primero tu.- se lo menciona

Si tu no comes conmigo yo no quiero comer.- lo menciona en tono de berrinche recibiendo la sexta cucharada en la boca.

¿y puedo saber que idea tiene la princesa para que comamos los dos juntos?.- lo pregunta el chico, con una sonrisa en su rostro al ver como su esposa se deja consentir por el sin alguna revelación por el momento.

Kagome lo asiente con la cabeza mientras trata de pasarse la comida rápidamente.

¿Cuál?.- lo pregunta el chico

Tu me das un cuchara y yo te doy otra.- lo menciona son una sonrisa entre sus labios, al mismo tiempo que abre su boca para recibir otra cuchara de comida.

Pero tendrás que comer dos platos, así nos alcanza la comida a los dos…- se lo pone como condición, cosa que aquello hace que Kagome haga un gesto no aprobatorio, pero con tal de que su Inuyasha comiera con ella lo tendría que aceptar.

Si.- lo acepta.

Bien, así que desde ahora comemos los dos juntos.- lo menciona el chico al ver como Kagome toma entre su mano la cuchara y la lleva hacia su boca.

De aquella forma se pasaron la mitad de la mañana, esperando a que ambos terminaran sus platos, Kaede se mantenía viendo aquella escena, el príncipe Inuyasha nunca antes había sido demasiado feliz, desde que la señora Izayo murió, el tan solo se mantenía ocupado de día hasta la noche en sus tarea, pero ahora con la llegada de Kagome era un hombre diferente, cariñoso, romántico y demasiado amoroso con aquella pequeña.

Agua.- lo pide Kagome, al terminar por fin su plato de carne junto con Inuyasha, se sentía demasiado llena, y quería algo que secara aquella sed.

Toma.- se lo dice Inuyasha, llevándole el vaso de agua, cosa que Kagome trata de levantarse para tomarlo, pero el mismo Inuyasha no lo permite, tomándola entre sus brazos como un bebé, poniéndola entre sus piernas y dándole poco a poco el agua, dejando que Kagome se sienta demasiado consentida entre aquellos brazos.

Me llevo lo demás, les dejo la jarra y los vasos.- lo informa Kaede retirándose con los platos, hacia la puerta – vengo después a traerles la comida.- lo concluye saliendo de la habitación

¿ya no quieres mas?.- lo pregunta Inuyasha, al ver como Kagome, deja el segundo vaso a la mitad…

No.-

Bien, entonces ahora a descansar.- se lo dice mientras se toma el vaso y lo deja vació en la mesa de alado con la perla de Shikón.

Inuyasha se incorpora con Kagome entre sus brazos, inclinándose hacia delante, para depositarla en el centro de la cama, la espalda de la chica pegada en el colchón y su cabeza en la almohada.

Ahora descansa.- se lo murmura Inuyasha besando la sien de Kagome.

Inu…yasha…- lo llama levemente, junto con un leve bostezo que se forma en un su boca.

Dime pequeña.- lo contesta

¿Puedes quedarte un rato, hasta que me duerma?.- se lo pregunta, dejando visible un segundo bostezo.

Claro pequeña.- se lo confirma, mintiéndose a la cama, pero antes que nada quitándose la playera y los zapatos.

Gracias.- lo murmura Kagome, dejando que Inuyasha la abrace y ella misma se acomode en sus brazos…

No hay que darlas pequeña bribona.- lo murmura besando la cabeza de Kagome, para después aspirar aquel dulce aroma a jazmín, ya cuando despertara bañaría a su pequeña, cambiaría el vendaje y le daría de comer… mientras tanto disfrutaría de su sueño con Kagome…

-.-

Ya llevaba mas de dos semanas cuidando de su pequeña Kagome, el estar en la habitación con ella, el cuidarla, el cambiar el vendaje, el bañarla y acostarse con ella, todo aquello lo hacia con demasiado dedicación, su padre algunas ocasiones iba a ver a su nuera pero resultaba que en aquellas ocasiones ella se encontraba profundamente dormida entre sus brazos, al mismo tiempo que el se quedaba leyendo un buen libro que manda traer de la biblioteca, algunas ocasiones le leía a su pequeña, dejando profundamente dormida como a un niño chiquito que acaba de escuchar un libro de su padre, pero en esta ocasión de su esposo.

Ya su pequeña dormilona llevaba un par de horas profundamente dormida, no había ni siquiera rastro que tuviera alguna pesadilla o algo por el estilo como se mantuvo la primera semana, pesadilla tras pesadilla, las noches eran largas cuidando de su sueño, el que se despertara agitada y con leves sollozos que después se desataba en un mar de lágrimas.

Según Kagome esas pesadillas la perturbaban demasiado, el soñar que ella moría y su bebita, por que según Kagome iban a tener un bebita demasiado bonita con sus ojos dorados, cosa que el no creía en absoluto, diciéndole que seria cafés como los de ella, que aquel pedazo de cielo de ambos se quedaba a sus cuidados, y a los cuidados de Kikio, que después de que ella moría el se volvía a casar con Kikio y que Kikio maltrataba a su bebé y él no hacia nada por detenerla…

Si que su Kagome se encontraba un poco loca al tener aquellos sueños, en que él se casaba con Kikio de nuevo y dejaba a su pequeña bebé en sus garras, primero nunca en su vida se casaría con Kikio y menos dejarle a su bebé en manos de ella, aquel pedazo de cielo que crecía en el vientre de su Kagome era solo suyo y de su Kagome de nadie mas, de la misma forma en que le pertenecía la madre, de esa forma le pertenecía su pequeña.

Quería que Kagome se sintiera con más fuerzas y después con más tiempo traer a los comerciantes al palacio, para que solo le enseñen ropa de bebé y para ella, cosa que pensaba hacer mas adelante, mientras tanto disfrutaría de chiquear a su pequeña.

A esa hora del día tenía que ya ir por la comida de Kagome y suya, desde hace días atrás él se encaraba de ir en los ratos libres si podía por la comida, servirle y prepararle a Kagome lo que se le antojaba, claro que se lo decía antes de quedarse dormida… y por lo menos aquel era el momento de ir por la comida y regresar antes de que se levante aquella bribona.

Con mucho cuidado toma a Kagome entre sus brazos, sin antes dejar aquel libro en la cama, para después dedicarse a acomodar a su pequeña en el centro de la cama y a sus lados las almohadas cuidando de que no se caiga o lastime, la arropa con la colcha y puede escuchar como entre los labios de Kagome sale su nombre y un suspiro, de seguro andaba soñando con él.

Con pasos demasiado ligeros sale de la habitación cerrándola con cuidado y rectificando que Kagome no se levante, teniendo el tiempo medido para regresar a su lado.

-.-

Hace un rato que se sentía un poco sola, ocasionando que sus ojos se abran, dejando que vea a todos lados, en busca de Inuyasha, pero ni señales de él, lo más seguro es que se aya ido por la comida y no tardara en llegar, no tenía ya sueño.

Kagome se apoya con ambas manos y se levanta tan solo lo suficiente para poner cuatro almohadas en su espalda perfecto para que ella se recargue sin problema alguno, como le había aconsejado Mioga, se talla ambos ojos dejando que la pereza se vaya por un buen rato… No tenía mucho sueño, aquel rico sueño entre los brazos de Inuyasha, y soñando que ambos son felices, recordando aquellas memorias que tuvo en Grecia y en el barco, todo exquisitamente delicioso para soñar de maravilla y levantarse de muy buen animo.

Podía sentir como su pequeña le pateaba un poco el estoma, ya tenía mas o menos cinco meses, no tardaba en cumplirlos y su pancita se veía, en algunas ocasiones mientras dormía entre los brazos de Inuyasha aquella chiquilla se le ocurría partear su estomago, tal vez, con aquello mencionaba que se encontraba presente…

En algunas ocasiones Inuyasha se ponía a contarle cosas a la pequeña, el bien le dice que es mejor que desde que están en la pancita se acostumbre a su voz, así sería fácil de reconocer…

Desde que Inuyasha se puso a cuidarla cada día, como cada noche, cada ves que ella tenía algo de sueño, el chico la acorrucaba entre sus brazos y le leía un buen libro, como el de "Grecia el Mundo", hasta hace poco empezaron con uno de "leyendas" cosa que no terminaba de escuchar atentamente.

La puerta se comienza ha abrí lentamente, Kagome se da cuenta de ello y espera impaciente la llegada de Inuyasha, cada vez se portaba mejor y trataba de no darle dolores de cabeza a Inuyasha, desde que Kaede le menciono aquello, ella se empeñaba a ser una buena esposa y que Inuyasha no tuviera ningún problema por su culpa y menos preocupación, aquello era lo menos que quería.

La puerta se habré por completo… Kagome tan solo pronuncia el nombre de su ojidorado cosa que después se calla al darse cuenta que no es Inuyasha el que se encuentra en la puerta si no otra persona que bien conoce.

Kouga…- lo murmura Kagome, dejando que una sonrisa aparezca entre sus labios, viendo como el chico cierra la puerta tras de si.

Hola, bella Kagome.- lo salida el chico de mirada verde

¿Cómo has estado Kouga?.- lo pregunta Kagome, dejando que el chico camine hasta donde se encuentra.

No tan bien como lo estas tu.- se lo dice, besando la mano de la chica como saludo de cortesía.

¿Cuándo llegaste?.- lo pregunta la pelinegra

Apenas hace un rato, quise pasar a saludarte, cuando me entere que te habías casado con mi primo…- se lo menciona ocasionado un sonrojo en las mejillas de la chica- no tienes el por que de apenarte Kagome, se muy bien que amas a mi primo, y mira con que sorpresa me entere.- se lo dice viendo aquel pequeña panza, que bien se nota en el vientre de la chica- ¿su primer bebé?.- lo pregunta el chico

Si, es nuestro primer bebé.- lo confirma

Mi primo debe de sentirse demasiado afortunado.- lo menciona- ¿puedo?.- lo pregunta Kouga, pidiendo permiso de tocar aquel vientre, donde nace su sobrino.

¿Qué quieres que sea?.- lo pregunta el joven príncipe.

La verdad estoy segura de que sea una bella niñita…- se lo menciona Kagome sintiendo como se mueve aquella bebita en su vientre al sentir la mano desconocida de Kouga.

Siempre he dicho que las madres tienen un sentido para saber que van a tener, espero que se haga realidad.- lo menciona el mismo Kouga.

Gracias.- se lo dice con una sonrisa entre sus labios- ¿Qué has hecho todo este tiempo, Kouga?.- lo pregunta Kagome, con demasiada curiosidad

La verdad es una historia demasiado largo, pero si tienes tiempo te la cuento.- lo menciona el ojiverde.

¿Me ves que puedo moverme, aparte Inuyasha no me permite salir de la cama.- se lo informa con una sonrisa, dejando que el mismo Kouga acerque una silla y se acomode a su lado.

Ya me han dicho que mi primo se la ha pasado de nana…- lo dice con una sonrisa entre sus labios…

Bien comencemos cuando aquella bestia se fue contigo…- lo comienza a decir Kouga, ocasionando una pequeña risita en los labios de Kagome…

-.-

Hijo, que bueno que te encuentro.- lo menciona su padre que entre a la cocina.

¿sucede algo malo?.- lo pregunta Inuyasha que termina de acomodar el último plato en la charola que piensa llevar a la habitación.

Por supuesto que no, han llegado muy buenas noticias.- lo menciona el padre con una sonrisa entre sus labios.

¿así?.- lo pregunta Inuyasha- ¿Cuáles?.- lo vuelve a preguntar el joven, ahora llenando la jarra con agua

Tu primo Kouga, ha llegado al palacio y con su prometida, dentro de unos meses se casan.- lo informa el padre ocasionando que el chico se quede estático con la noticia, procesando aquel "¡Kouga ha llegado al palacio!".

¿no te sientes feliz hijo?.- lo pregunta si padre al ver que su hijo no ha movido ningún músculo.

¿Has dicho que Kouga esta en el palacio?.- lo pregunta

Si¿Qué acaso no me has escuchado?.- lo reprocha el padre, al ver que sus palabras se las lleva el aire.

¡por supuesto que si!.- lo grita Inuyasha dejando todo en la mesa

No me grites.- lo menciona el padre, cubriéndose los ojos, ya sabía que su hijo tendría una reacción así, mas por que hace un rato se había enterado de los propios labios de Kouga que el había querido a Kagome para el, pero que su primo se la gano, así que en aquellos momentos habían celos circulando por el cerebro de su hijo.

¿Dónde se encuentra Kouga?.- lo pregunta Inuyasha, tratando de tranquilizarse y rogándole a los dioses que el muy imbecil no se le ocurriera ir a la habitación a ver a su esposa.

Si te digo, prometes no ponerte furioso.- se lo menciona el padre tratando de mencionarle aquel pequeño detalle a su hijo, que Kouga desde que llego se había ido a ver a su nuera, mientras que la prometida del chico salía de compras como todas las mujeres.

Si lo prometo.- lo menciona el ojidorado, pero bien sabe que aquella promesa se iba romper en mil pedazos.

Se encuentra con tu esposa.- lo menciona el padre del chico.

¡Que?.- lo pregunta y grita a su vez… dejando todo el la mesa para salir de la cocina y dirigirse corriendo a su habitación.

Por su parte Inu-Taisho tan solo suspira ando y después lo suelta sabiendo bien que su hijo es un celoso de primera y ahora tendría problemas con Kouga, los celos lo cegaban, por el momento, mejor el llevaría con calma la comida a su nuera mientras presencia aquellos absurdos celos por parte de su hijo.

Se encontraba furioso¿es que nadie en el mundo podría impedirle la entrada a ese lobo sarnoso, ahora si iba a pagarla muy caro ese Kouga, tener el atrevimiento de entrar a la habitación de su esposa, mas siendo SU habitación y Kagome SU esposa no le daba ningún derecho, cuando lo viera….

Ya puede divisar la puerta de su habitación, se posa enfrente de ella y puede escuchar la risa de su esposa junto con la de aquel lobo, aquello si que le hervía la sangre, abre la puerta y se encuentra que Kouga esta cómodamente sentado en una silla enfréntele su esposa, y tomándole de las manos, un MINUTO¿Kouga tomando de las MANOS a su Kagome?

Inuyasha, que bueno que llegaste.- lo dice Kagome, viendo a su esposo en la puerta, con los ojos demasiado abiertos cosa que no entiende bien.

¿te sucede algo bestia?.- lo pregunta Kouga, dejar de tomar las manos de Kagome.

Tu… TU lobo sarnoso, quita tus manos de las manos de mi esposa.- lo menciona el chico saliendo de aquel trance.

Inuyasha, no seas así con el joven Kouga, le ando enseñando como la bebita da patadas.- lo menciona Kagome, dejando que el mismo Inuyasha pose de nuevo la vista en sus manos y ver como Kouga mantiene sus manos abiertas alrededor de la panza de su esposa.

Trataba de respirar calmadamente, tragando aquellos celos que se mantiene a flor de piel, primero Kagome y ahora su bebé…

¿no se supone que debes de estar con tu prometida?.- lo pregunta Inuyasha, dándole mas énfasis al de prometida.

Ayame, bueno ella se fue de comprar, no quiere que la acompañe por lo de la boda y algunas cosillas mas…- lo menciona Kouga, quitando las manos de la panza de la chica.

¿y que demonios haces aquí?.- lo pregunta Inuyasha acercándose hacia su esposa

Inuyasha.- lo reprocha Kagome

Déjalo Kagome, no debes de preocuparte… como te decía hace unos momentos las bestias no tienen modales…- lo menciona el chico con una sonrisa entre sus labios y recalcando a su vez el de bestias.

Y los lobos no saben respetar.- lo contraataca

Inuyasha, el joven Kouga y yo andábamos platicando, sobre como son primos, si yo los conocí como amigos….- lo menciona Kagome dejando que el ojidorado trague saliva.

Se me olvido decirte aquel detalle.- lo menciona Inuyasha

Y que detalle.- lo murmura Kouga

¿No se supone que ya te vas?.- lo pregunta y su vez lo corre de la habitación, dándole aquella indirecta.

No me iré hasta que la bella Kagome me lo pida, de todos modos, no les hago caso a bestias ni a perros.- lo concluye dejando que Kagome emboce una sonrisa.

Tendrás que irte lobo, tengo que darle de comer a Kagome, y contigo estorbando no puedo.- lo menciona, poniéndose atrás del chico.

Pues yo no veo que traigas algo de comida.- lo murmura con demasiado burla cosa que Kagome tan solo se mantiene seria, controlando aquella risa que trata de salir.

Con lo demasiado celoso que se encontraba se le había olvidado los platos de comida¿ahora que excusa tendría para echar a Kouga de su habitación?

Buenas tardes señor Taisho.- lo saluda Kouga, viendo como el padre de su esposo entra a la habitación con la charola en mano, cosa que Inuyasha se percata y corre ayudarlo susurrándole un gracias a su padre.

Ahora si lobo, puedes irte.- lo menciona Inuyasha acomodando las cosas en una de las mesas…

Inu-Taisho tan solo sonríe al ver como su hijo casi, casi le dice a su primo "lobo sal de mis territorios", aquellos eran celos y sabía que su nuera tenía alguna idea de ello, por que andaba con una pequeña sonrisa entre sus labios.

Ven Kouga, es mejor dejar descansar a Kagome… después vendrás con Ayame y le cuentan lo de su boda, así se distrae un rato.- lo menciona el tío del joven.

Tienes razón, tío.- lo menciona Kouga, para levantarse del asiento.

Te cuidas Kagome, estaré visitando pronto.- lo menciona Kouga para inclinarse a besar la mejilla de la chica como signo de despedida, cosa que escucha que su primo se encuentra demasiado celoso, y aquello se muestra en el gruñido que lanzo al aire.

Hasta pronto, joven Kouga.- se despide Kagome

Ya te he dicho Kagome, que me llames Kouga.- se lo repite como una ocasión atrás, para después salir de la habitación con su tío, cerrando la puerta de ella, dejando a la pareja sola.

Ahora si tengo hambre.- lo menciona Kagome como toda una niña chiquita

Si tan solo Kagome no se encontrara lastimada, en aquellos momentos se olvidaría de la comida y le haría el amor de una forma salvaje y demostrándole a todo el mundo que ella es de él… nada más de él.

¿Inuyasha?.- lo pregunta Kagome, llamándolo… por que ve que su esposo no le hace caso.

Por su parte Inuyasha no menciona ninguna palabra, tan solo toma entre sus manos un plato de comida y lo lleva con Kagome, dejándolo en la pequeña mesita, para después sentarse en la cama, enfrente de ella.

Con ambas manos toma el rostro de Kagome, jalándolo hasta sus labios y besándola con demasiada pasión, dejando que la misma Kagome suspire entre aquel beso, cerrando sus ojos y dejándose llevar ante aquel inesperado beso.

Kagome se inclina hacia delante, dejando que sus manos se posen en el pecho del chico… profundizando el beso… exigiéndole más a los labios de su esposo, cosa que aquel pedido es concedido.

Inuyasha se separa de los labios de su esposa, abriendo sus ojos y ver aquel inocente rostro de Kagome, sus ojos cerrados, su nariz pequeña y respingada, sus labios hinchados y rojos por aquel salvaje contacto… y sus mejillas sonrojadas.

¿y eso?.- lo pregunta Kagome, sin abrir sus ojos, quedándose quieta si recibe otro beso igual.

Por….por….- lo balbucea los labios del chico¿Por qué la había besado de esa manera, fueron aquellos tontos celos, tontos celos que florecen y hacen que pierda la razón, aquel beso fue para demostrarse a si mismo que Kagome es suya, egoístamente suya.

Celoso…- lo murmura Kagome entre sus labios, en esta ocasión si abre sus ojos lentamente para enfocarlos en aquella mira ámbar- eres un celoso de primera.- lo vuelve a repetir entre sus labios formando una sonrisa en ellos- pero me gusta, me siento amada.- se lo menciona de nuevo como cierta ocasión atrás, cuando fue la primera muestra de celos por parte del chico y precisamente con Kouga.

Lo se… y no puedo evitarlo.- lo confiesa el chico, inclinándose a besar los labios de su esposa- te amo.- se lo murmura entre los labios de Kagome.

-.-

Ya había pasado una semana desde la primera visita de ese lobo, en algunas ocasiones venia a visitar a su Kagome, claro que estando el presente… Ayame una simpática chica de cabello rojizo y ojos verdes agua, vino a saludar a Kagome, ambas se hicieron muy buenas amigas… en algunas ocasiones que el mismo tenía que salir de la habitación Ayame se la pasaba conversando con Kagome, tal ves de infinidades de cosas que el mismo ni sabia.

Es demasiado temprano para despertar a su pequeña, por cuestiones raras que ni el mismo quería saber, Kagome le había pedido que si el podía dormir junto con ella, pero ambos desnudos, toda la noche y demasiado abrazados.

Por el no hubo ninguna protesta ante aquella petición, hace días que quería hacerle el amor a su pequeña, el bañarla, el vestirla, el cuidar de ella tan solo ocasionaba que el deseo de estar con ella en la cama ambos desnudos, llenos de sudor y gritando sus nombres se intensificara.

Siente como Kagome se acomoda más hacia su cuerpo, las manos de la chica en su pecho y dorso acomodadas de una manera en que ella pueda enrollar más sus piernas, con las del chico… Inuyasha por su parte tan solo abraza a Kagome fuertemente, no tan fuerte teniendo conciencia de su bebé y aquella herida que esta sanando ya es solo la cicatriz.

El ojidorado solo escucha un fuerte suspiro salir de los labios de su Kagome, dejando que ella se acorruque mas y esconda su pequeña cabeza en su cuello…

Inu…yasha.- lo susurra Kagome.

¿ya estas despierta, pequeña?.- lo pregunta el chico, separándose un poco del cuerpo de su esposa.

No.- lo contesta la pelinegra, acurrucándose en el cuerpo del chico

Mentirosa…- lo murmura Inuyasha con una pequeña sonrisa entre sus labios.

No lo soy.- lo contesta y reprocha

¿entonces?.- lo pregunta el chico, dejando que su Kagome se consienta un rato.

Tan solo quiero seguir durmiendo.- se lo menciona sin abrir sus ojos o moverse más de la cuenta

Puedes dormir tú sola, tengo que ir por el desayuno y ver algunas cosillas.- se lo menciona el ojidorado ocasionando que Kagome se aferre un poco más hacia su cuerpo.

¿no vas a estar conmigo?.- lo pregunta Kagome…

Solo serán un par de horas.- se lo menciona, tratando de que su esposa acepte

¿A dónde vas?.- se lo pregunta

Voy al comedor a ver algunas telas que llegan de Grecia.- se lo informa a su esposa

¿tela?.- lo pregunta sin comprender- ¿Por qué?.- lo concluye

Ah, es que van hacerle la ropita a nuestro bebé.- se lo confiesa, dejando que Kagome abra su ojos y lo miren fijamente.

¿y no quieres llevarme?.- lo pregunta la chica, mostrando aquellos ojos de perrito a medio morir

Quiero, que descanses.- se lo dice, tratando de que aquella mirada no lo convenza de llevarla con el.

Pero… yo quiero estar contigo.- se lo dice en forma de reproche.

Si vienes conmigo, prometes portarte bien, no hacer esfuerzos ni berrinches.- lo comienza a decir Inuyasha viendo como su pequeña asienta con un si todo lo que dice- entonces tengo que bañarte y vestirnos.- se lo dice tomándola entre sus brazos, para poco a poco salir de la cama con su esposa.

-.-

¿Kagome te arrepientes de no habernos casado de esa forma?.- lo pregunta el ojidorado el cual comienza ha entrar a la habitación con su esposa entre sus brazos.

La verdad es que no.- lo menciona, sintiendo como Inuyasha la deposita en la cama.

¿segura?.- se lo pregunta, mientras se quita la playera y aquel conjunto que se utilizan en las ceremonias de bodas.

Por que, mi boda fue única… intima.- se lo responde, viendo como Inuyasha deposita toda su ropa en la silla cercana, quedándose tan solo con los pantalones.

Me hubiera gustado darte una boda así como la de Sango…- lo confiesa el chico retirando los zapatos de la chica.

Eres un tonto, a mi me gusto mi boda.- se lo menciona, dejando que Inuyasha desabroche su vestido

¿sabes a donde van de luna de miel?.- se lo pregunta Kagome… cosa que ve que el chico lo niega- van a Grecia.- se lo informa Kagome- me lo dijo Sango.- lo recuerda la misma pelinegra, aquella ocasión en que su amiga después de que se casaron ella fue a abrazarla y se lo menciono.

Si creo que algo sabia de ello, van a lo de luna de miel y ver las cosas que dejamos pendientes.- se lo informa Inuyasha dejando a su Kagome desnuda y despeinada.

Espero que Sango, pueda disfrutarlo.- lo dice Kagome, mientras deja que su esposo la arrope y vista en la cama con su camisón, debido a que su vientre empieza a crecer debe de utilizar un camisón demasiado largo, ni tanto, tal ves le quedaría largo debajo de la rodilla, pero con aquella pancita le quedaba arriba de ellas.

Yo también espero lo mismo.- lo desea el chico, mientras acomoda a su Kagome en el centro de la cama, y el se va hacia su lado, dejando que Kagome se acomodo entre sus brazos, la cabeza de ella en su pecho, mientras que sus manos toman un libro del mueble de un lado.

He estado pensando, en que el día de la coronación podemos casarnos y dar a conocer a nuestra pequeña.- lo menciona el ojidorado, aceptando la idea de su esposa que su bebé será una bonita nena.

¿volvernos a casar?.- lo pregunta Kagome, con algo de sorpresa y confusión

Si, pequeña.- se lo confirma- una boda después de la coronación, dándole a conocer al pueblo que eres mi princesa, después de ellos podemos dar a conocer a nuestra bebita.- lo concluye.

¿No se supone que la coronación es cuando cumplas veinticinco años?.- lo pregunta la pelinegra

Eso es lo que normalmente se hace, pero cuando el heredero se casa antes y va a nacer un nuevo bebé, la coronación se atrasa hasta que el pequeño o pequeña tiene seis meses...- lo informa Inuyasha.

Bueno.- se resigna la chica.- ¿vas a leerme?.- lo pregunta Kagome, bostezando y acomodándose cerca del cuerpo de su esposo.

Claro, pequeña…- se lo confirma abriendo el libro en la página del medio.

Me mencionaste que me leerías algo de la Shikón.- lo recuerda Kagome, que tal vez fue la semana pasada cuando Inuyasha le menciono una leyenda que tenía que ver con la Shikón que la protege.

Se dice que hace quinientos años atrás, cuando apenas el mundo se formaba y la civilización Egipcia se empezaba a reblandecer… en el cielo, cerca de los Dioses, se encontraba una preciosa doncella, encargada de cuidar un collar lleno de perlas rosas, las cuales adornaban su cuello.- lo comienza a leer Inuyasha en voz alta- Cierto día aquella hermosa doncella, encontró a un apuesto joven, ambos se profesaron amor eterno, lo que bien sabía aquel joven era que aquel collar podía conceder cualquier tipo de deseo y dar los magníficos poderes, tal ves mejores que los dioses…- lo menciona Inuyasha, al ver como Kagome mantiene sus ojos cerrados y toda la atención en sus palabras- alguno de los humanos sabían aquello, al igual que demonios, yendo y persiguiendo a la joven, solo que uno de ellos fue demasiado astuto al poner en contra a la doncella con su amor… aquel joven, la codicia de aquel hombre alcanzo los cielos, se dice que en medio de la batalla la doncella murió al igual que el joven, aquel malvado personaje se quedo con el collar.- lo sigue leyendo el ojidorado- pero un dios se enfrento en su contra, destruyendo el collar, pero lo que no sabía es que solo una pequeña perla se logro salvar en la batalla cayendo del cielo como estrella fugaz, solo que la diosa que creo aquel collar conjuro la pieza, para que tuviera los poderes solo con una maldición en si.- hace una pausa al comenzar a leer esa parte, voltea a ver a su Kagome y tan solo la encuentra profundamente dormida, era mejor que ella no se enterara de nada… esperaba que no fuera nada malo, Inuyasha fija su mira de nuevo al libro para leer lo que sigue- la joven que tuviera aquel pedazo de piedra sería condenada a vivir el amor eterno, pero también la elegida para la ceremonia, que daría el comienzo de un nuevo reinada y el fin del antiguo.- lo termina de leer en silencio Inuyasha, sin comprende aquellas palabras, del todo pero dejándole un sabor amargo en la boca, en el alma y corazón.

Continuara!

Hola¿Cómo están TODAS, la verdad me da demasiada felicidad que les guste mi fic… me alegra muchísimo por que me esfuerzo a que, quede demasiado entendible y vean lo que yo trato de expresarles claramente.

Quiero comenzar con Inufics, que es una de las comunidades donde lo publico, chikas siempre me apoyan en todo y cada vez encuentro una persona nueva en el capitulo o cada dos, me alegro muchísimo…

Y aquí agradezco a las chikas de esta comunidad…

Princesa de la Luna 2291.- hola chika, que bueno que te cosiste la cabeza… es bueno traerla pega para no perderla… tu relájate que todavía no pienso matar a Kagome, quedan exactamente cuatro capítulos o tres, depende si junto dos, ya después yo te aviso y a las demás¿Cómo puedes mandarme a la guillotina, bueno lo digo por que a la hora que me mandaste me tarde un día tratando de pegarme la cabeza y estuve perdiendo ese tiempo, si no lo hubieras hecho lo mandaría a tiempo el capitulo T.T…. jajajaja es broma… pero gracias por tus comentarios n.n!

Inuyashajazmin116.- hola chika, y como no quiero que me manden el recibo del funeral prefiero colocar ya el capitulo, no quiero que te ocurra nada malo, así que disfrútalo, y haber que me dices!.

Nini-chan.- hola chika, me da gusto que continúes leyendo mi fic, y gracias por el halago, pero me esfuerzo a que sean entendibles y tengan emoción y que no sean predecibles, yo entiendo que se hartan de que las historias son demasiado predecibles, pero prometo que esta no lo será… muajajaja gracias por tus opiniones y espero que este capitulo también te guste.

Chobits 080.- hola chika, muchas gracias por tus comentarios que no te preocupes que Kikio recibió su lección, un golpe por Inuyasha, pero como dije yo ya quisiera que Inuyasha me consintiera de ese modo, créeme me enfermaría diario con tal de tener sus cuidados ¬… de una ves quiero aprovechar en darte una pequeña aclaración, Kikio no vive en el palacio, vive cerca del palacio, en donde se reciben las visitas creo que lo menciono en el capitulo donde Inuyasha se le declara a Kagome eso creo… pero de todo modos muchas gracias por tus comentarios.

--SäNDRiÑä--.- hola chika, como se lo decía a otra chika, a mi me fascinaría que mi primera ves y aquellas enfermedades tener a Inuyasha o alguien que me cuide de esa manera, si eso fuera me enfermaría DIARIO, la verdad después sabrás por que el padre del chico acepta a Kagome, aparte de que ve lo profundamente enamorado que se encuentra y el parecido a su esposa… pues lo del humor que me menciona, trato de dárselo para que se vuelve algo ameno el fic, aparte de que se presenta la oportunidad de hacerlo XD… pues la escena donde Kikio entra a la habitación de Inuyasha pensaba ponerla pero no tan sexy, pero después una amiga me convenció y creo que quedo mejor, me gusto la forma en que la saca Inuyasha y le arrebata la perla muajajajaja… jajajajaja leo lo de tu amenaza contra lo de kikio y me da risa, créeme dan ganas de matarla, pero creo que con este capitulo en el que no aparece se salva el pellejo, eso espero por que con las amenazas que recibió esta chika de seguro la matan a la otra que alga, pero ya se fue a su lugar de origen y con una paliza por parte de Inu, aunque me hubiera gustado que la matara muajaajaja…. Primero que nada no me molesta en absoluto que me hagas un mensaje tan largo, así te deshogas o tomas el peluche mas cercano y piensas que es Kikio y lo matas XD… sobre lo de tu fic, la verdad me gusto mucho el ultimo capitulo, en la escena del beso y que los encuentra la enfermera, jajajajaja me estuve atacando de la risa… demasiado chistoso… jajajaja, muchas gracias por seguir leyendo mi fic y prometo solemnemente que escribiré un mensaje en tu próximo capitulo.

Aome 19961.- chika, espero que este capitulo no te decepcione, y como lo he dicho todavía no planeo matar a Kagome… así que no t me preocupes.

Mayra6314.- pues chika no te preocupes, tu mantén toda la calma, que verás que pronto tu papa tendrá trabajo, tu ten fe… esperemos que continúes ese precioso fic y el otro que acabas de publicar, y también espero que cuando puedas lee el capitulo de este fic… todo con clama y ANIMOS!.

Marikochan2.- hola chika, y como tus pedidos son ordenes aquí esta el capitulo lo mas rápido posible, y que bonitas fotos -… la del abrazo esta divina ¬, espero tus comentarios!

Ariko Hiranei.- hola chika¿eres acaso de México, disculpa mi pregunta tonta pero me pareció, y gracias por tus comentarios y no te preocupes que se, que es hacer una historia… así que tu disfruta!.

Angelita301 o Sarita.- muchas gracias por tus comentarios y decir que soy una de tus escritoras favoritas, por lo menos se que mis historias no están demasiado feas, espero tus comentarios de este capitulo.

Kagome-inuvale.- bueno chika que puedo decirte, ya todo lo has dicho tu, así que mejor dime que tal el capitulo y si tiene posibilidades de volver a salir Kikio, aunque ahora tengo un nuevo mensaje que dar a través de ella… muajajajajaja, así que chika dime que te parece…

Las chikas de Fan fantion

TLAP.- hola chika, bueno, espero que ahora si pueda mandarte un mensaje, o por lo menos, quisiera saber donde puedo encontrar tus historias para leerlas en mis momentos que me encuentro el querer leer una historia… muchas gracias por tus comentarios.!

Jimena- chan.- hola, muchas gracias por tus comentarios, pero como lo he sugerido puedes tomar un peluche y masacrarlo… es buena terapia…

Lorena.- hola, creo que chika ahora tus preguntas y dudas están resueltas y respecto al lemón todavía no se si incluirlo pero creo que el tiempo lo dirá, todavía quedan cuatro capítulos mas, así que no se me preocupe demasiado.

YunaLime.- hola, tomate las cosas en calma y respira profundo y después exhala, ya como terapia extra puedes destrozar un peluche, aniquilarlo y clavarle un cuchillo, sirve de mucho y tu te quedas tranquila y relajada, espero que este capitulo no te me alteres, y espero nunca recibir la cuenta del hospital de alguna persona que mande hee, jajajaja gracias por tus comentarios y disfrútalo!

Mitsuki Hayase.- hola chika, aparte de matarte casi, casi del pro cardiaco por le msn, bueno es que me debía de vengar un ratito… la amenaza de muerte no son a gratis…. Como siempre eres la primera en recibirlo, espero que no quieras matarme o algo por el estilo, jajajaja, disfrútalo!

Las chikas de Inuverso.-

Layeya 20991.- hola chika, bueno creo que todo mundo en este capitulo tuvieron ganas ENORMES de matar a Kikio, pobre de ella, si por ustedes fueran ya estuviera en el séptimo infierno… jajaja, gracias por leer el capitulo y espero que este te guste, por cierto antes de despedirme ¿tienes un nuevo fic, el que hiciste el ultimo creo me gusto mucho, se trataba de una princesa y un príncipe… no lo recuerdo muy bien por que solo lo leí al final T.T…

Soyaneyasha.- hola! Chika, enserio ¿te has conectado, yo ni enterada… ando demasiado atareada con el fic que ya casi ando en no disponible para tener chanceé de seguir escribiéndolo, cuando estés háblame ¿HE?... mucha suerte con la escuela hee, espero verte pronto y gracias por los comentarios…

Caro.- Chika, muchas pero muchas gracias por tus comentarios, espero que este capitulo te guste tanto como el fic, y no decepcione a nadie…. Espero muy pronto tus comentarios o criticas hee!... cuídate

Ene 3324.- hola chika, la verdad así es la vida y creo que esto debía de pasar para que algo se descubriera pero no comas ansias que ya no tarda en acabar el fic que dentro de esta semana espero acabarlo…. Así que con cuidado hee! Jajajaja., estoy loka así que no me hagas caso XD, gracias y cuídate!.

Bueno eso es TODO! Así que muchas gracias muchas gracias! A TODAS Y TODOS!

Se despide

Fesabi…