Las lágrimas se galopan en los ojos cristalinos de Inuyasha, dejando que una vaga y traviesa lagrima caiga en aquel pedazo de papel, viendo como se encoje su corazón, al leer todas aquellas palabras…
La única idea que tenia era su Kagome lo había abandonado… a él y a su pequeña…
Capitulo XXII.- Te Extraño, Vuelve.
Intento resolver el misterio de tu partida
Los días pasaban y el sin noticias de Kagome, la buscaba, por todos lados, pero nada, tratando de resolver aquel misterio, aquel misterio, ¿el por que su Kagome lo dejo, ¿el por que de su abandono, ¿el porque el que ella se esfumara de su vida, ¿Por qué?...
No tenía ninguna idea, ninguna, acerca de aquel abandono, tan solo regreso una tarde y se fue, los dejo , dejo a su familia, a ella y a su pequeña bebé…
Después de que leyó aquella carta, salio desperado buscando, pero nada, ningún rastro de ella, ya había pasado una semana y nada, nada… de nada…
No había explicación para lo que ocurría, ninguna explicación, su Kagome, su princesa se había ido lejos y jamás volvería a su lado…
Las lagrimas salían de sus ojos, por tercera vez en su vida lloraba, de tristeza, la primera vez fue al perder a su madre, la segunda cuando creyó perder a su familia, y ahora, por que su Kagome lo había dejado, lo había abandonado a el y a su pequeña… ¿Por qué?.
Aquello se preguntaba ¿Por qué, quería encontrarla y preguntarle el ¿por que?.
¿¡¿Por qué Kagome?.- lo grita Inuyasha por una de las ventanas, para después caer rendido en el suelo, golpeando con todas sus fuerzas el piso, tumbándose y dejando que en sus ojos muestren aquella tristeza, aquel mando de tristeza que tan solo le nubla la vista…
Era desdichado, completamente desdichado… el dolor que sentía en su corazón era demasiado inmenso, todo era inmenso… no podía, no podía mas, tenía que ser fuerte por su pequeña, pero no podía, le habían rebatado la mitad de su vida, la mitad de su alma… eso era Kagome, la mitad de su vida y su pequeña Izayo la otra… y una parte se había ido… ido para siempre.
Tu ausencia es el invierno más largo crudo que he vivido
Por las noches tenía a Izayo consigo, alimentándola, haciéndole creer que su mamá se encontraba en un viaje, en un viaje y que algún día volvería de aquel viaje, para volver a ser felices.
Algunos decían que el invierno era frío y cruel, solitario y demasiada tristeza, pues aquel invierno era lo que vivía, frío, soledad, tristeza, demasiado crudo… era como si el invierno se hubiera prolongado en su vida, el mas largo que ha vivido en su vida…
No había sol en su vida, solo aquellos pequeños rayos que cruzaban cuando un día era demasiado nublado… aquellos rayos eran su pequeña, el sol se había ido, aquel astro rey se había ido de su vida… para siempre.
¿Cuánto tiempo mas podía lamentarse, el que su Kagome se fuera de su lado, había entregado su corazón, su alma, y aquello era doloroso demasiado doloroso, nunca pensó en aquel sufrimiento, pero lo mataba lentamente, demasiado lento… prefería morir de una vez a vivir aquel sufrimiento que mataba su corazón poco a poco junto con su alma, e ilusiones.
E viento que pasaba por las cortinas y ventanas, parecía que le traía consigo aquel aroma a jazmín, el aroma de su Kagome, aquel aroma que tanto amaba y ama… aquel aroma que conoce demasiado bien, que reconoce y lo mantiene impregnado en la piel…
Su pequeña Izayo dormía entre sus brazos, viendo sus lindas facciones, parecidas a las de su Kagome, aquel pelo azabache que comienza ha crecer en su cabecita, su sonrisa, aquella sonrisa angelical…
La alucinaba, alucinaba que su Kagome entraba, que ella entraba y le daba un beso, un beso, del cual mantenía en su mente, aquellos besos que revivía una y otra vez en su mente, aquellos te amos que salían de los labios de su Kagome… revivía aquellas caricias, aquel perfume, aquel cuerpo bajo el suyo, revivía a Kagome en su mente… la revivía… un recuerdo… un hermoso recuerdo… solo eso.
Extrañaba su fragancia, desde que Kagome se había ido no pudo nunca cambiar las sabanas ni la colcha, todo, absolutamente todo estaba como cuando se fue, todo, su corazón, su alma era lo único que había cambiado, para tristeza…
Quería recordarla, quería recordarla y guardarla en el fondo de su corazón, en sus recuerdos, que el tiempo no secara nada que el tiempo no pasara, no querría seguir sufriendo mas de lo que esta haciendo, no quería seguir llorando, no quería que sus lagrimas se resbalaban por sus mejillas no quería… no quería… ni quería… olvidar a Kagome, no quería… no quería…
Su corazón, que podía decir de aquel órgano, ¿Qué podía decirle?... ¿Qué, tan solo se encontraba lleno de tristeza, una tristeza infinita, una tristeza…
Tu silencio es la más triste conversación
¿Cuánto tiempo había transcurrido, ¿Cuánto, ¿cuanto?... una semana, una maldita semana, y aquello parecía, largos y largos meses, meses…
La extrañaba, la extrañaba… la extrañaba, aquel silencio en la habitación le era difícil, Kagome lo alumbraba, alumbraba su vida…
Le era inevitable llorar, demasiado inevitable, en lo oscuro de su habitación lloraba, sollozaba, dejaba que aquellas lagrimas cayeran por sus mejillas, mojando la playera de su Kagome…
Quería seguir aspirando su aroma, quería dormir con ella, y lo único cercano que tenia de ella eran sus cosas, con la playera de Kagome, tan solo se acurruca en la cama, con su pequeña entre sus brazos, dejando que la colcha los cubra del frío a ambos, acurrucándose con aquellas pertenencias de Kagome… tratando de tenerla en mente, en vida…
cada vez que el viento sopla te respiro
Soñaba con su Kagome, soñaba que ella entraba a la habitación, lo despertaba con aquellos besos y caricias que solía hacerlo en algunas mañana, antes de que el se despertara a contemplarla, a contemplarla desnuda antes sus ojos…
¿Cuánto se podía extrañar a una persona, ¿Cuánto, ¿Cuánto debía de pagar para que Kagome regresara a su lado, ¿Cuánto?... ¿Cuánto?... ¿Cuánto?.
¿Por qué Kagome, ¿Por qué?... aquella misma pregunta se repetía una y otra ves en su mente, la había gritado… había hecho todo por que regresara Kagome, pero nada…. Nada…. Tan solo podía sentir lagrimas salir de sus ojos dorados, dejando que se deslizaran por sus mejillas… su corazón oprimido… destrozado, en mil pedazos…. En mil pedazos…
-.-
Inuyasha, amigo…- lo menciona Miroku entrando a la habitación de este viendo, como se encuentra tumbado en la cama con su pequeña entre sus brazos, alimentándola…
Desde que Kagome se había marchado, no veía a su amigo, sonriente, y si sonreía por algo de Izayo, aquella sonrisa reflejaba tristeza… sus ojos se encontraban rojos y cristalinos, sabia lo que sufría su amigo… pero ¿Cómo ayudarlo?...
Vete, ahora no quiero hablar.- lo dice Inuyasha con su voz demasiado apagada, dejando que un sollozo se haga presente en su voz.
Amigo, tienes que animarte, veras que la señorita Kagome regresara.- se lo dice Miroku tratando de confortarlo, pero sabe que es inútil.
No quiero saber nada de nadie… nada de nadie.- se lo repite, arrullando a su pequeña entre sus brazos…
Amigo…-
Vete.- lo interrumpe Inuyasha.
Bien, como quieras, pero recuerda que no estas solo.- eso es lo ultimo que dice Miroku para salir de la habitación.
-.-
busco el por que
Faltaba un día, un mugroso día para aquella ceremonia, antes contaba los días para que llegara… quería realizar de nuevo una boda con su Kagome, pero ese sueño como muchos otros fue destruido poco a poco.
Después de dos semanas sin saber nada de Kagome, todavía, todavía se preguntaba el ¿Por qué, el ¿Por qué? de su abandono…
¿no era mas fácil que Kagome, le hubiera dicho que no lo amaba, que no lo quería antes de casarse con él ,antes de que él mismo se hiciera ilusiones, antes de que sus ilusiones, sueños, esperanzas murieran de un solo golpe al igual que su corazón….
Esperaba que Kagome, por lo menos su Kagome lo extrañada a él y a su pequeña de la misma forma… esperaba que cuando regresara, si es que regresaba, le explicara por que dejo aquel abismo ¿Por qué?...
Le era demasiado fácil olvidarla… demasiado difícil… demasiado…
porque sin ti no aprendere nunca a vivir.
Toda su vida había cambiado… su forma de verla, su forma de sentir los rayos del sol… todo en si le recordaba a Kagome, todo… y aquello le hacia sufrir demasiado…. demasiado.
¿Por qué las lagrimas se volvían a sus ojos, después de todas esas noches llorando, pensaba que ya no tenía mas… que se había quedado sin lagrimas…
La extrañaba a quien se lo iba a negar, la extrañaba y sencillamente sin ella no podía vivir, no podía vivir… le era tan difícil…
No podía superarla, no podía superar la idea de que ella lo hubiese dejado, de aquel abandono… no podía, no podía…
Vuelve, quiero sentirme entre tus brazos
No podía creer lo vulnerable que era sin Kagome… él…. El gran Inuyasha derrotado por el abandono de su esposa…
En lo mas profundo de su alma, esperaba que Kagome regresara… sentirla entre sus brazos, susurrarle de nuevo un te amo…
Cada vez que cerraba los ojos podía sentir los labios de Kagome, su perfume, aquellos dulces labios, que se dedicaba a besar, profundizar los besos, recorriendo con su lengua aquel lugar húmedo… todo… absolutamente todo… era eso solo recuerdos y sueños.
Vuelve, sabes que me haces falta
Recordaba todo, absolutamente todo… rogaba a los dioses que, se apiadaran de el, que le regresaran a su Kagome…
Diciéndoles que aquella espera es demasiado cruel y demasiado lastimosa…
¿Qué tenía que hacer, ¿Qué tenia que decir, ¿Qué tenia que pedir, para que su Kagome regresara, para que su Kagome volviera… para que su Kagome le llenara de nuevo la vida… ¿Qué tenía que hacer?.
¿Como sacarme este amor?, que ahora es dolor
Estaba tan cansado como los rayos del sol desaparecían en el horizonte…
Una lagrima se escurre por el rostro de Inuyasha, el cual tan solo contempla el horizonte, aquel astro rey como poco a poco desaparece…
Su corazón pedía agritos ser liberado de aquel sufrimiento… su mente de igual manera… ¿pero como hacerlo, ¿Cómo pedir olvidar a la persona mas amada en esta vida, ¿Cómo olvidar a la persona que amaste con el corazón, el alma, con todo el ser, ¿Cómo?.
Quería olvidarla, quería olvidar aquella melena azabache, aquellos dulces labios, aquellos labios que besaba, y recorrían su cuerpo… sabía que por mas que intentara no podía no podía olvidarla, su corazón no se lo permitiría…
Vuelve, quiero sentirme entre tus brazos
¡¡¡VUELVE!...- lo grita el ojidorado
Vuelve… vuelve… por favor.- lo repite, para caer rendido en sus rodillas, dejando que las lagrimas se escurran en sus ojos, cayendo lentamente por sus mejillas para llegar a sus manos que se encuentran en el suelo.
Vuelve… mi Kagome, vuelve.- lo susurra entre sollozos, dejando que las lagrimas liberen un poco su alma atormentada y triste.
Vuelve, llena de nuevo, amor… mi vida...
Continuara!
Wooow, este capitulo estuvo a lagrima vivía… llore mientras lo escribía, bueno estaba demasiado deprimida por Inuyasha… pobre…
Quería decirles que tomaran un pañuelo… pero no se si quedo para lagrima viva…
Que puedo decirles, el otro capitulo es el final… el final de mi historia T.T…
Espero que lo disfruten y muchas pero muchas gracias por todos sus comentarios, seguir este fic hasta el final… hasta esta parte del final… muchas pero muchas gracias….
Muchas gracias a:
Mitsuki Hayase (mili), TLAP, Serena tsukino chiba, Yuna Lime, Jimena-chan, layeya 20991, Caro, Twindpd1, angelita301, Lunita, Girlrenamon1, Inuyashajazmin116.
Se despide
Fesabi.
