Capitulo II.- Festival.
El Templo Higurashi se encuentra preparando todo para el festival de esa noche, el que se celebra cada año en Japón, por las festividades Bunka no hi (Día de la Cultura) se conmemora la promoción de la cultura y el amor a la paz y la libertad.
Kagome se encuentra vestida con un bello kimono de tradición con flores blancas y el fondo azul marino, su cabello suelto dejándole ver lo largo que se encuentra, llegándole a la cintura, su rostro suavemente maquillado.
Su hermano se encuentra ayudando con los arreglos de la misma manera que Kohaku y el abuelo, preparando todo para aquella noche, viendo si no falta algún detalle, ya que gracias al estar en un templo pueden recuadra dinero vendiendo artículos, comida y bien algunas cosas mas, y el dinero es lo que mas les hace falta.
Ya no tarda en comenzar la celebración, algunas personas comienzan a llegar, las velas ya están por encenderse, la música da sus primeras tocadas, y algunos murmullos.
Comienza a darse aquel ambiente relajado y pasivo, como suele serlo en años pasados, Kagome al igual que Sango comienzan a supervisar que cada integrante de la familia Higurashi este trabajando incluyendo a los dos pequeños.
¡Kagome!, ¡Sango!.- se escucha aquellos dos nombres gritarse, para que ambas chicas giren a ver quien es aquel individuo.
¡hola!.- lo saluda Renkotsu abrazando a las dos mujeres, dejando que ambas sonrían al saber que Renkotsu siempre ha sido así de amistoso con ellas- ¿Cómo han estado mis dos princesas?.- lo pregunta este separándose de ambas, para plantar un beso en cada mejilla de las chicas.
¡Bien!….- lo contestan al mismo tiempo ambas, haciendo que los tres rían ante ello.
¿entonces haremos lo mismo de siempre, lindas?.- lo pregunta en forma juguetona fingiendo aquella voz sexy mientras extiende sus brazos para que Kagome y Sango se cuelguen de ellos.
¡Si!.- lo exclaman ambas chicas, caminando hacia su destino mientras se agarran del brazo de Renkotsu, sin disolver aquella sonrisa.
A los lejos un par de ojos dorados y verdes se encuentran observando aquella escena, sintiendo algo de envidia que aquel "Renkotsu" tenga la atención completa de la pelinegra.
Cerca de ellos un par de ojos marrones solo se enfocan en aquella pelicafé que se encuentra colgada del lado derecho de su amigo Renkotsu, ingeniándose algún plan para acercarse a aquella hermosa dama.
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Se acerca lentamente hacia donde se encuentra la que se supone que será su nueva conquista, Kagome Higurashi, parece ser que su amigo Renkotsu la ha dejado sola por que invito a bailar a otra chica de la escuela.
Me podría dar un refresco.- lo menciona Inuyasha al estar a lado de la chica, Kagome parece ser que se encuentra ofreciendo las sodas.
Si…- lo contesta Kagome, sin quedarse muy paralizada, no podía creer que Inuyasha Taisho estuviera en el festival, nunca antes había venido, y esto no se lo esperaba.
De cola…- lo informa, observando como la mujer comienza a servirlo, no esta nada mal, tiene unos lentes, pero no esta nada mal, su cabello esta suelto haciéndola lucir un poco atractiva, es como si debajo de toda la ropa que se pone a propósito mal, mantiene un cuerpo de envidia.
Cinco yenes…- lo menciona Kagome al entregar el vaso de refresco hacia Inuyasha.
Gracias…- lo dice al tomar el refresco.
Siente como su corazón se encuentra latiendo demasiado rápido y trata de controlar su cuerpo al sostenerse de la mesa, solo para que Inuyasha no se de cuenta de cuanto le afecta que este cerca de ella.
¿eres Kagome?.- lo pregunta Inuyasha, sintiéndose como un tonto, es como si estar enfrente a Kagome lo volviera tímido, como un adolescente ante su primera chica.
Si…- lo contesta, es como si solo pudiera decir monosílabas.
¿qui…qui…sie…ras bai…lar?.- lo balbucea, sintiéndose como un completo tonto.
Yo… no… se…- lo balbucea.
Anda hija ve a bailar yo me hago cargo de esto.- lo dice el tío que se encuentra a lado de ella, dándole apoyo.
No menciona ninguna palabra solo estira su mano que es alcanzada por la de Inuyasha, para ser guiada hacia la pista de baile, lo que es el centro del templo a lado del árbol Sagrado.
No tiene ninguna idea de lo que pueda expresar con palabras, lo único que hace es poder disfrutar del momento, no todos los días Inuyasha Taisho se presenta en una ceremonia tradicional e invita a bailar a una mujer que en la escuela y en la vida real no pertenece a su misma clase social.
Por el otro lado no sabe que es lo que le sucede, primero invita a bailar aquella mujer, pero es como si algo le mencionara en su interior que es algo espacial para él, por lo menos hoy podría dejar atrás a Inuyasha Taisho y solo convertirse en Inuyasha, un hombre que no tiene fama, ni mujeres, ni dinero y mucho menos gente que este admirando su físico.
Coloca una de sus manos en la cintura de Kagome, la que se logra ver debajo de aquel traje tradicional un hermoso kimono, con la otra sostiene la mano de Kagome que la guía hasta su pecho, sintiendo como su corazón comienza a latir de alguna forma acelerada, dejándolo sentirse raro.
Se escucha a lo lejos una hermosa canción que comienza a sonar, una dulce voz la cual empieza a dar las primeras letras seguida de un piano y un violín, dejando entrar después las guitarra, las velas en su entorno es lo único que les puede dar el toque romántico, las parejas comienzan a salir a la pista e baile tomando la posición indicada al baile; y así comenzar a bailar, moviendo sus pies para dejar que todo mundo se deje guiar por la música.
Un par de ojos marrones se encuentra observando aquella pareja en la pista de baile, sintiéndose celoso, enojado, triste y algo confundido respecto a Inuyasha, ¿Qué es lo que pretenderá su buen amigo al sacar a bailar a Kagome?, esta claro que Inuyasha nunca se ha interesado en Kagome, y mucho menos relacionarse con las "cerebritos" de la escuela Shikón, ¿Por qué ahora el cambio?.
Sigue observando a la pareja bailar, se veían tan bien ambos juntos como si los dos hubieran nacido para el uno al otro, pero bien sabe que Inuyasha Taisho se dedica a jugar con las mujeres y Kagome no sería la excepción, así que tenía que dejarle en claro a su amigo que Kagome no es ningún juego; aunque también tendrá que hablar con Kagome.
¿así que Inuyasha ya dio su primera jugada?... esto se volverá muy entretenido, pero a Kouga Taisho nadie le haga, desde que tiene memoria anda compitiendo con Inuyasha en algunas ocasiones el mismo gana y en otras es Inuyasha, pero en este juego Inuyasha no podrá ganar y de esto esta seguro; Kagome Higurashi será suya…
Guía a Kagome afuera de la pista de baile, para caminar alrededor del templo con ella, entrelazando sus manos, para sentir por primera vez en su vida tranquilidad y paz, como si nada importara en esos momentos, todo lo que representa Inuyasha Taisho para él ha desaparecido.
No sabe que decir, su mente se encuentra en Inuyasha, su corazón latiendo demasiado rápido, sus mejillas podría jurar que están sonrojadas, se siente como si estuviera avanzando sobre nubes, aquellos sueños se habían vuelto realidad, o tal vez solo es un sueño y después terminara despertando como suele hacerlo.
Kagome…- lo susurra Inuyasha al detenerse enfrente de un pequeño templo, como si adentro de aquel lugar existiera algo sagrado.
¿si?.- lo pregunta la chica, estando de pie enfrente de Inuyasha, observando sus ojos dorados, tan puros como el mismo sol.
Podría yo… bueno… etto…- lo comienza a balbucear sonrojándose al sentirse como un tonto, es como si pedir un beso fuera un problema para él, un problema para ¡Inuyasha Taisho!.
¿si?...- lo murmura Kagome, sin saber que es lo que pasa.
¡feh!...- es lo único que tiene como respuesta Kagome, para sentir como la mano del chico se desliza por su cintura de nuevo y la atrae hacia su cuerpo, dejando que la luz de la luna llena se encargue de iluminarlos, dejando ver aquellas dos sombras se acerquen, el ojidorado se inclina a los labios de Kagome, rozándolos un poco con los suyos, sintiendo como esta se aferra con sus manos a las magas de su ropa, haciendo que aquello lo haga sonreír por la inocencia en la que se muestra Kagome, pero también por que él mismo se encuentra temblando como si aquel fuera su primer beso.
Cierra sus ojos dorados lentamente al sentir la respiración de Kagome sobre la suya, dejando que esta se sostenga de él como si fuera su salvavidas y aquello no le molesta como suele hacerlo con las demás chicas, en cambio le fascina ser la salvación de aquella pelinegra.
Algunas luciérnagas comienzan a salir de las flores y árboles a su alrededor rodeando a la pareja, dejando que el pequeño beso que se están dando sea único y fuera de alguna presencia de hombre, al estar toa la gente concentrada en el carnaval.
Abre sus labios, para dejar salir su lengua, pidiéndole permiso a los labios de Kagome tener acceso, solo que apenas tiene como esos labios se abren y poder sentir aquel mangar, dejando que en un pequeño momento lo apriete más hacia su cuerpo dejando escapar un suspiro.
Se escucha como un par de arbustos se comienzan a mover haciendo que aquello separe a la pareja.
Inuyasha observa si alguien se encuentra espiando peor no encuentra nada, volviendo a posar sus ojos en Kagome, quedándose sin aliento al observarla tan hermosa debajo de los rayos lunares, sus mejillas levemente sonrojadas y labios hinchados, haciéndola lucir tan inocente, como una pequeña criatura que necesitara de protección, de la cual él mismo puede brindársela y lo mas curioso es que en verdad desea poder hacerlo, protegerla de cualquier mal o se que pueda hacerle daño.
Te invito un pastel.- lo menciona Inuyasha, tomando de nuevo la mano de Kagome para irse de regreso al templo de enfrente.
Kagome por su parte solo se deja guiar encontrándose volando solo en nubes, un sueño del cual desea que no termine.
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La campana de la escuela anuncia la entrada a clases, dejando que los alumnos entren a sus respectivos salones, y algunos otros dejándolos en las jardineras o bien revisando la tarea en la cafetería para la siguiente clase.
Kagome Higurashi sentada al fondo de la cafetería dejando ver que se encuentra concentrada en la lectura de su libro Maestro de deseo escrito por MacGregor, Kinely; como si el mundo exterior no le importara en esos momentos.
Suelta un suspiro al cerrar el libro, para concentrarse en la portado donde se encuentra Draven con aquella armadura haciéndolo ver tan viril y apuesto con esos ojos azules, y a su lado Emily una mujer de cabello azabache como el suyo y ojos verdes, demasiado hermosa.
Como quisiera poder encontrar un hombre como Draven, cariñoso, tierno y sobre todo un hombre de sentimientos puros, que esta dispuesto a sacrificar su propia vida por la Emily.
Vuelve a dar otro suspiro al recordar el capitulo que acaba de leer donde Draven lleva a Emily a la feria, dejando que ambos gocen de aquel día, haciéndolo vivir un sueño para ambos, donde Draven esta seguro que es el mejor día de su vida y no lo cambiaría por nada.
Puede recordar la velada que tuvo con Inuyasha Taisho, y puede ahora comprender al protagonista de la novela, el poder compartir una noche como esa con la persona amada, aunque bien su amor como en el caso de Draven es prohibido, puede atesorar ese recuerdo para su memoria.
Guarda el libro en su mochila, tomando como nota mental que lo acabaría en el recreo o en otra hora que tenga libre y Sango este ocupada ya que con su amiga no se puede concentrar en la lectura.
Kagome, no se que traiga Inuyasha, pero por favor no confíes en él…
Recuerda las palabras de Renkotsu al terminar aquella velada, y esas palabras sabe que son ciertas, no puede confiar en Inuyasha, no importa si es el hombre del cual se quedo perdidamente enamorada desde que entro a clases, Renkotsu tiene razón dos clases sociales no pueden haber sentimientos, su clase nunca alcanzaría a la de Inuyasha, un hombre popular, rico y sobre todo apuesto; a una chica, cerebrito, pobre y sin ningún atractivo.
Se levanta de la mesa tomando su cosas y poderse retirar de la cafetería dejando atrás aquellas miradas de burla que le dan algunos, solo por que Kagome Higurashi es la matada de la escuela Shikón al igual que su prima Sango, solo que esta es mas aceptada que ella, y todo por que Sango es hermosa y ella no…
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Se encuentra caminando por el pasillo de la institución olvidándose de las personas a su alrededor, como algunas porritas lo saludan como es de costumbre, los chicos del equipo del fútbol hacen lo mismo y él solo los ignora, fija su vista en una silueta percatándose de lo familiar que le resulta al reconocer aquel cabello azabache amarrado en una trenza, esa mujer se encuentra enfrente de su casillero arreglando tal vez los libros que ocupara en la siguiente materia, se queda de pie algunos metros de su espalda, preguntándose si es oportuno que el vaya hacia ella o no.
¡oh kami! ¿Cómo puede Inuyasha Taisho estar intimidado por una mujer como ella?, se siente un estupido, como si de nuevo hubiera vuelto a la adolescencia y estuviera apuesto de salir o estar con su primera chica, ¿Por qué esa mujer tiene la habilidad de ponerlo así?, si no fuera por la apuesta haría lo que nunca en su vida ha hecho y eso es…tomar una retirada al asunto, pero si lo hace tendría que pagar la apuesta y eso solo en sueños.
Recuerda primito, el que pierda tendrá que vestirse de mujer sexy, venir un día a la escuela y pagar la cantidad de 10,000 yenes al ganador.- lo informa la voz de Kouga, teniendo a Miroku y Bankotsu como testigos.
Hecho…- se lo hace saber el mismo Inuyasha, cerrando el trato al juntar las manos.
Cierra los ojos al mismo tiempo que se recarga en la pared, dejando que el recuerdo de aquel dulce beso le llegue de nuevo a la mente, recordándolo en toda su plenitud como lo estuvo haciendo todo el fin de semana.
Siente la sensación de los labios de Kagome sobre los suyos como una suave caricia, su cuerpo pega al de ella, y poder explorar con su lengua aquella boca, mmmm todo recuerdo es sencillamente exquisito.
Soñando despierto, amigo.- lo pregunta una voz con burla.
¡feh!.- es la única respuesta de Inuyasha al abrir sus ojos y enfocarlos al individuo de enfrente su primo Miroku.
¿Y desde cuando, Inuyasha piensa?.- lo pregunta en forma burlona, al ver como un pequeño desliz de aquellos ojos dorados se han ido hacia la bella amiga de Sango.
Cállate…- lo murmura Inuyasha
Espero que no te estés enamorando….- lo susurra y advierte Miroku, al ver la cara de su amigo.
¡Bah!, Inuyasha Taisho nunca se enamora…- se lo hace saber y recuerda cuando comenzó a salir con chicas, el lo único que hace es pasar un buen rato con ella y nada mas, nunca arriesga sus sentimientos.
Cuando vengas a mi a suplicar consejo de amor… solo te diré una cosa y será… te lo dije…- se lo hace saber, dejando al chico en aquel lugar donde lo encontró, teniendo un poco de lastima por Inuyasha, la vida le enseñaría que en el amor no se mandan y cuando se de cuenta que se ha enamorado perdidamente de aquella chiquilla no podrá recuperarla de nuevo, la perderá como él lo hizo una vez con Sango, y ahora se arrepiente de eso; pero es parte de la historia nadie la sabe, tal vez solo Inuyasha y Sango; aunque algo le decía que también Kagome.
¿Enamorándose él?, ¡Ja!... y ese día sería cuando en el infierno nieve, en ese caso nunca…
Continuaraaa!!!...
Hola!!... ¿Cómo están?, espero que bien, la verdad les debo una disculpa por no traerles el capitulo antes pero la verdad se me ha dificultado muchísimo, estas vacaciones pensé que podría hacer todo lo que tenía en mente pero parece ser que la vida tuvo otros planes para mis vacaciones por que no pude hacer nada de nada T.T…
Pero no se preocupen que ahora me dedicare a la escuela y a escribir, tendré que responsabilizarme de estas historias, aunque también quiero hacer otras que andan rondando mi mente… n.n
Así que espero que les parezca esta historia interesante como las demás.
Mil gracias por sus mensajes… y espero recibir mas…
Se despide
fesabi
