Capitulo IV.- Acercamientos.
Se encuentra esperando a Inuyasha Taisho en su casillero, le había explicado a Sango lo que había pasado, primero esta le dijo "espero que no caigas en sus redes Kag." Esa advertencia tan molesta como lo hizo Renkotsu al saber lo mismo "mas te vale princesa que Inuyasha no haga nada malo, que aunque sea mi amigo lo mato" … ¿Qué puede hacer con esos dos amigos sobre protectores?, ¿a que le tienen miedo?.
No se encuentra muy segura de salir con Inuyasha, la idea no le desagrada, en cambio la entusiasma todavía recuerda cuando llego por primera vez a la escuela y vio a aquel hombre de ajos dorados.
Hey Kag, llamando a tierra.- escucha a lo lejos a su prima, mientras su vista se encuentra perdida de en aquel hombre de estatura uno noventa, cabello entre negro y azulado, ojos dorados, piel bronceada y una porte tan varonil…
Ese fue la primera visión que tuvo de Inuyasha, dos años atrás, podría decirse que fue amor a primera vista, desde que lo vio su corazón quedo flechado por cupido, pero se rompió en mil pedazos, cuando supo que este la ignoraba, la detestaba y bien tenía una noviecita llamada Kikio Tekahata, capitana de porristas.
¿Por qué debía de enamorarse de personas imposibles?, ¿Por qué es manía de hacerlo?, parte de su secundaría se la paso enamorada de Ranma Saotome, su anime favorito, creación de Rumiko Takahashi, algo que Sango le reprochaba, y ahora en universidad se encuentra enamorada de un ser con carne y hueso pero demasiado lejos de ella… y ese es Inuyasha Taisho.
Suelta un pesado suspiro, observando como toda señal de vida se ha esfumado del plantel de instalaciones, como ser viernes la mayoría se iba a sus casas para prepararse en la noche y salir a las fiestas, pero ella le daría clases a Inuyasha como lo hizo el miércoles de esa misma semana… su primera clase con él.
¿Dónde deseas comer?.- lo pregunta Inuyasha subiéndose al convertible rojo, donde Kagome esta sentada en el lugar del copiloto.
Donde quieras.- lo murmura, al agachar su cabeza para no ser descubierta con las mejillas sonrojadas.
¿Te apetecería ir al restaurante Lunar?.- lo pregunta Inuyasha al encender el motor.
¿El restaurante Lunar?, por Kami ese es el restaurante mas caro que existe en todo Japón, ¿planeaba llevarla a ella a ese restaurante?.
No…- lo susurra levemente Kagome, haciendo que Inuyasha mueve su volante ante aquella negación, es como si no esperara esa respuesta.
¿no?.- lo pregunta Inuyasha, sin creer lo que sus oídos dan crédito, cualquier mujer quisiera ir a ese restaurante, ¿Por qué ella no?.
No…- lo afirma Kagome, viendo los ojos dorados de Inuyasha que se enfocan en ella.
Nunca entendió, ¿Por qué Inuyasha se había molestado por ese no?, fue un misterio para ella misma, pero había disfrutado la comida en una pequeña fonda, donde puedes comer los platillos más deliciosos en un ambiente tranquilo y de su misma categoría.
-.-
Se encontraba terminando de arreglarse en los casilleros de los hombres que se encuentran dentro de los vestidores, debía de irse rápido, Kagome lo debería de estar esperando, habían quedado en estudiar tres veces a la semana, los días que la chica no trabajaba en la fonda de Kaede, cosa que se entero por medio de Renkotsu.
Te recuerdo Inuyasha que Kagome no es como las demás chicas.- lo menciona el mismo Renkotsu al sentarse a lado de su amigo.
¿y eso que tiene que ver?.- lo pregunta indiferente, pero bien sabe que aquella chiquilla no es igual a las mujeres que esta acostumbrado, a ella parece ser que no le interesan los lujos, solo desea disfrutar de la naturaleza.
Te advierto que si le haces algún daño… te las veras conmigo…- lo amenaza Renkotsu- Kagome al igual que Sango son personas espaciales, los pilares de su casa, trabajan para mantener a su familia después de clases, y por un niño mimado como tu no permitiere que Kagome descuide su trabajo.- lo concluye aquel hombre de ojos marrones, para retirarse del lugar
¿Qué se creía Renkotsu para amenazarlo?, ni que el estuviera también interesado en Kagome… o ¿si?... podría ser aquello cierto, ¿Renkotsu enamorado de aquella mujer?.
Camina lentamente por los pasillos con su mochila en el hombro, manteniendo una conversación consigo mismo.
"¿crees que lo que haces esta bien?" es como si aquellas palabras las preguntara su consciencia., ¿desde cuando el tenía consciencia?.
¡Feh!, claro que estaba bien, Inuyasha Taisho nunca se equivoca, "estas seguro" lo escucha que lo pregunta burlonamente su consciencia
Claro que estaba seguro, ¿Qué se cree?, el puede enamorar a cualquier chiquilla, incluyendo a la inalcanzable Kagome Higurashi… de eso ya había hecho una apuesta… "te arrepentirás" lo escucha murmura lentamente… ¡Ja! Si claro.
-.-
¿me has entendió?.- lo pregunta Kagome, a lado del chico.
Si.- lo contesta en afirmación, al mirar sus anotaciones, nunca pensó que las matemáticas fueran lo más sencillo del mundo, Kagome lo explicaba con una facilidad que podría el entenderlas.
Me alegro…-se lo dice Kagome dibujando una sonrisa en su rostro al ver a Inuyasha.
Al ver aquella sonrisa siente como en su estomago comienzan a nacer algún tipo de cosquillas molestosas y agradables a la vez, ¿Qué diablos sucede?.
¿quieres que te lleve a tu casa?.- lo pregunta Inuyasha, tratando de romper aquel silencio que se formo.
No deseo distraerte mas…- lo menciona Kagome guardando sus cosas, en su mochila.
Nada de eso, solo dime donde vives.- se lo hace saber, esa mujer el miércoles pasado no dejo que la llevara a la casa con el pretexto que Bankotsu la iba a recoger, ahora no tenía otro.
No quiero incomodarte…- lo vuelve a mencionar Kagome, al mismo tempo que con una de sus manos juega con la trenza que lleva sujeto su cabello azabache.
No lo harás, no tengo nada que hacer hoy, así que estoy a tu servicio…- lo bromea Inuyasha sorprendiese el mismo por aquel comentario, observando como las mejillas de Kagome se tornan en color rosado, observándola embodo, preguntando como se vería aquella chiquilla, con el cabello suelto, que bien puede jurar que le llega un poco arriba de la cintura, y una vestimenta un poco mas afeminada y claro sin olvidar un tuene maquillaje y unos lentes de contacto.
Saca su cartera y paga los cincuenta yens en que se gasto la comida, cosa que fue lo más barato que ha pagado, se levanta de su asiento y ayuda a Kagome a levantarse del suyo ofreciéndole su mano, para sentir la calidez de la mano de esta entre las suyas al mismo tiempo que una corriente de paz lo recorre de pies a cabeza.
Camina afuera del local para ir por su convertible rojo, y abordarlo.
¿entonces donde vides?.- lo pregunta de nuevo Inuyasha.
En el templo Higurashi…- lo contesta Kagome.
Afueras de la cuidad… ¿cierto?.- lo pregunta Inuyasha, al recordar haber ido a ese lugar cuando fue el festival, pero lo que nunca se imagino es que en verdad si viviera en aquel lugar.
Si…- susurra suavemente Kagome.
-.-
Estaciona el carro enfrente de las enormes escaleras, apagando el motor.
Bien ya llegamos.- lo anuncia Inuyasha, para girar su cabeza hacía donde se debe de encontrar Kagome, pero esta se encuentra dormida en el asiento.
Se ha dormido…- lo piensa para si mismo, observándola como si fuera una rareza, su respiración pausada, y tranquila y aquel rostro cubierto por un lentes, sintiendo la curiosidad de saber como se vera dormida sin ellos.
Con sus manos se encarga de retirarlos con mucho cuidado, y solo para descubrí a un "ángel" lo menciona su subconsciente.
¿Qué podría hacer ahora?... podría tener tres opciones, la primera esperar a que aquella chiquilla despertara, o bien podría tomarla entre sus brazos y subirla hasta su casa, ¿Qué podría conquistarla de mejor manera?... baka…
¡feh!... no le iba hacer caso a su consciencia y mucho menos a Miroku… el ganaría esa apuesta con el lobo rabioso, y eso apostaba su orgullo.
Así que…
-.-
Usted debe de ser la señora Higurashi.- lo dice el mismo ojidorado en la entrada de aquella casa.
Si…- lo contesta ante aquel individuo, que se le hace muy extraño que traiga a su hija en brazos- por favor pase.- lo concluye dándole la entrada a la casa.
Perdoné mi atrevimiento, pero su hija me esta dando clases de matemáticas, y la traje a casa, solo que no conté que se quedaría dormida.- lo explica Inuyasha al ver como aquella señora se le queda viendo raro.
Kag me había comentado de ello.- se lo hace saber, viendo las facciones del chico relajarse, es apuesto ese joven y aquel pensamiento hace que sonría al ver a su hija ser tan afortunada con aquel individuo algo le decía que ese hombre sentía algo por Kagome.
¿su habitación?.- lo pregunta Inuyasha.
Perdon mi torpeza… se encuentra subiendo las escaleras a mano derecha, la primera puerta.- lo informa la señora- hijo si quieres quedarte a cenar eres invitado.- lo menciona por ultimo la madre de Kagome, para retirarse hacer los quehaceres que hacen falta.
Sigue las instrucciones, comienza a subir las escaleras, observando las fotos que se encuentran pegadas en los muros, dos fotos en particular le llaman la atención, una donde esta Kagome con Sango, tal vez de quince o menor edad, ambas con una sonrisa que bien puede iluminar cualquier habitación, y había otra de la cual mas edad como unos diez y nueve años, ambas con un color opaco en sus ojos, tristeza… mas notoria en los ojos marrones de Kagome.
¿Qué pudo haberle pasado a Kagome para que cambiara tanto?.
Llega a su habitación abriendo con cuidado la puerta, entrando con aquella mujer entre sus brazos, observando aquella habitación de tonos rosas, una ventana que bien podría dar al patio trasero, una cama individual, un escritorio al otro lado donde mantiene ahí todos los libros de la universidad, y un closet donde debe de estar su ropa.
Se encamina hacía la cama que tiene una colcha de un gran perrito, demasiado tierno, haciéndole recordar cuando tenía menor edad y su madre le regalo una colcha parecida con aquel perro que todavía conserva, Colmillo Blanco, ese perro que debe de estar esperándolo.
Deposita con cuidado a Kagome en aquella cama, dejándola descansar, observándola tan tranquila, como si nadie pudiera hacerle daño…
¡onni-chan!.- lo grita una voz acercándose hacia la habitación.
¡onni-chan!.- lo vuelve a escuchar.
Onni…- no termina de completar la oración al ver un individuo en la habitación de su hermana.
¿h-hola?.- lo pregunta aquel niño aproximadamente seis años.
Hey Sota ¿Por qué tardas tanto?.- se escucha aquella voz, pero parece ser de un niño mas.
¿Sota?.- lo pregunta, acercándose hacia donde esta el pequeño y ver a un extraño en la habitación de su prima.
¿Quién eres?.- lo pregunta aquel pequeño que se parece tanto a Kagome, ojos marrones entre azules, piel blanca, y una estatura para su edad al igual que el pequeño de atrás, solo que a diferencia el cabello de este es café como el de Sango y sus ojos marrones intenso.
Inuyasha...- lo murmura el chico, preguntándose ¿Quiénes son?.
Tú eres el baka que dice mi hermana.- lo dice aquel pequeño llamado Sota.
Que bien.- lo grita el de atrás.
Si no estuviera impresionado por la actitud de esos dos chiquillos, estaría enojado por aquel ¡baka!.
¿quieres jugar con nosotros?.- lo pregunta Sota, observando al "baka" que le menciono su hermana.
Te enseñamos a jugar video juegos.- se lo hace saber el niño de atrás.
¡feh!, se jugar video juegos.- lo informa Inuyasha.
¡Que bien!...- lo gritan ambos pequeños, iluminando sus ojos.
Yo soy Sota, y el es mi primo Kohaku.- se lo hace saber aquel pequeñito- mi onni-chan despertara después, ha llegado tarde de trabajar…- se lo informa sin darle importancia.
si, es verdad, mi onni-chan también esta trabajando.- lo informa Kohaku.
¿Qué dices juegas?.- lo preguntan al mismo tiempo.
Si…- lo susurra suavemente Inuyasha.
¡andando!.- lo exclaman ambos pequeños, que ya se encuentran a su lado en un abrir y cerrar de ojos, arrastrándolo afuera de la habitación de Kagome.
¿en que lió se había metido?...
-.-
Abre sus ojos lentamente, dando un suave bostezo, observando a su alrededor, preguntándose ¿por que esta en su habitación?, lo ultimo que recodaba es que estaba en el auto de Inuyasha y esté la traía de vuelta a casa.
¿acaso Inuyasha la había dejado en su habitación?.
Toma su despertador que se encuentra en la mesita de junto a su cama, para ver la hora… 8:30 pm, lo mas seguro es que este la cena, obligándose a bajar.
Baja las escaleras descalza, y todavía lanzando un par de bostezos que son cubiertos por su mano.
Escucha un par de risas desde la sala de juego, donde Sota y Kohaku tienen sus videojuegos.
Recorre la puerta y los observa a los pequeños observando la televisión mientras el videojuego esta prendido y alguien esta mostrándoles como se hace, recorriendo el cable del control que conecta al aparato y llegar a fijar su vista sobre aquella persona.
Hasta que despierta la bella durmiente…- lo dice con una sonrisa que bien puede derretir a cualquier mujer, ocasionando un sonrojo en las mejillas de Kagome, haciendo que aquella sonrisa arrogante se haga un poco más notoria al ver el resultado en las mejillas rosadas de la chica.
¿Qué haces aquí?.- lo pregunta Kagome atrayendo las dos miradas infantiles.
Mama, lo invito a cenar.- lo anuncia Sota de aquella forma inocente, para seguir observando la pantalla con su primo.
No es cierto.- lo niega Kagome, preguntándose ¿por que Kami la castiga de aquella manera?, ¿Qué crimen había pagado para tener que soportar a ese popular en su casa?
Claro que si Kag, tía invito a ese baka a cenar.- lo menciona Kohaku.
¡Kohaku!.- lo grita Kagome en forma de regaño.
Pero… lo dijo Sota primero.- se lo hace saber, mientras pone aquellos ojos cristalinos.
¡Sota!.- lo grita Kagome ahora observando a su hermano menor.
Tu lo dijiste primero…- lo murmura con un pequeño hipo, al poner sus ojos cristalinos.
Yo…yo…- lo balbucea, mientras ve aquellos dos pequeños comienzan a sollozar un poco, sintiendo como su corazón se encoje ante esas tiernas caritas, Sota no había conocido a papá y Kohaku no había conocido a su mamá, no podía ser tan dura con ellos.
Vengan…- lo menciona Kagome, estirando sus brazos, para que ambos pequeños corran hacia ellos y la abracen.
Perdon…- lo murmura la pelinegra, dejando ver aquella tierna escena ante Inuyasha, que lo único que hace es recordar como su madre lo abrazaba cuando el mismo se sentía regañado o mal por algo, de la misma forma tierna que lo hace Kagome con su hermano y primo.
Observa como Kagome separa un poco a los pequeños de sus piernas, y se pone de cuclillas para verlos.
En mi mochila hay unos dulces que les traje, vallan por ellos.- se lo informa, observando las caras felices de esos dos enanos.
¡si!.- lo gritan al mismo tiempo, para darle un sonoro beso en el cacheta a Kagome y salir corriendo hacía su habitación.
Kagome fija su vista hacia donde se encuentra Inuyasha sentado, preguntándose como pedirá disculpas por aquel "baka", se supone que los pequeños no debían de haber escuchado eso, ya sabía que ambos repetían todo lo que Sango y ella mencionaran dentro de la casa, debía de aprender a controlar su vocabulario.
Perdon…- lo murmura Kagome, observando como Inuyasha apaga el video juego y el monitor para ir a su lado.
¡feh!, solo son niños…- se lo dice, sin tomarle importancia, no podía reclamarle nada, el también había hecho eso cuando estaba pequeño, repetía lo mismo que su hermano mayor.
Gracias…- lo susurra Kagome, sintiendo como la mirada dorada se posa en ella.
¡niños la cena esta lista!.- lo grita la voz de la madre de aquella mujer azabache que tiene enfrente suyo.
-.-
Se encuentra recostado en su cama, observando el techo azul cielo de su habitación, recordando la amena cena que tuvo en la casa de Kagome, los dos pequeños comentando sobre su día de clases, mientras que la familia los escucha atentamente, de la misma manera que ambos pequeños comienzan a hablar de cómo él jugo con ellos todo ese tiempo, observando como Kagome sonreía con aquella ternura, y Sango bien solo se concentraba en su hermano, al igual que la made de la chica, con el abuelo y la tía, aunque eran un familia humilde… se podría notar que eran un familia.
Eres nuestro héroe Inuyasha…- se lo hacen saber los dos pequeños, para abrazarlo de sus piernas, uno en cada una.
Enanos…- lo murmura, al mismo tiempo que con sus grandes manos despeina la cabellara de los chicos.
Siente como colmillo se acorruca mas hacía su lado, dejando que su mano siga acariciando la cabecita de este.
Una familia…- lo murmura, cerrando sus ojos dorados, recordando aquellos días cuando era pequeño, y su madre no había muerto en aquel accidente, cambiando la vida de los tres Taisho's, su padre se encerró en el trabajo, Sesshomaru en la escuela, y el solo…
Al ver a Kagome de aquella forma con sus hermanos, se siento como un ser insignificante, añorando su infancia, y preguntándose si alguna vez el podrá tener una familia, una esposa que lo quiera a él, por si mismo y no su dinero, y nos pequeñines quienes pueda consentir.
Lo que mas deseaba era alguien quien lo sintiera ser amado… con un lugar donde pueda pertenecer… una familia…
Continuaraaaa….!!!
¡Konichiwa!... ¿Cómo han estado?, espero que de maravilla, bueno yo ya ando apunto de entrar a mis vacaciones y estoy de maravilla lo único malo es que la primera semana que tengo de vacaciones tengo que hacer un examen final que no pude exentar y ese es Física… T.T… por ello esta semana espero traerles dos contis del fic antes de adentrarme a estudiar como loca, o bien estas dos largas, pero créanme las que siguen tienen como mínimo diez hojas muajajaja… espero que me digan que les parece…
No se que comentario puedo hacer, así que si tienen comentarios o observaciones se los agradeceré…
¡¡¡Mil gracias por sus mensajes!!!
Se despide
Fesabi
