Capitulo VI.- ¡Feliz cumpleaños!.

No puedo… por que es mi cumpleaños…

Así que el miércoles es el cumpleaños de Kagome…. tendría que hacer algo especial, por lo menos el ganarle a ese Renkotsu que lo único que hace es ignorar por completo que Kagome le enseña a él y claro que esta no es propiedad de nadie.

¿Qué podría hacer para que Kagome se sintiera feliz el día de su cumpleaños?, esta claro que no conoce los gustos de aquella mujer, así que su tarea se dificulta en aquella manera, ¿Cómo lograr algo que le guste a la chica?... ¿a quien podría preguntarle?, Miroku ¡bah! Ese no tiene ni idea de cómo poder de nuevo hablarle a Sango, así que ése no puede ayudarle… ¿Sango?... ni pensarlo le diría la sorpresa a Kagome y el hecho de que el quiera sorprenderá… ¿entonces?, Renkotsu no hablar lo mas seguro es que se ponga a decirle algo…

Eres nuestro héroe Inuyasha…

Se incorpora rápidamente de la cama, al pensar en aquellos dos pequeñines, ¡perfecto!, ellos dos pueden ayudarle, y si les pide guardar el secreto como unos grandes hombres, bien sabe que ellos serían capaces de hacerlo.

Ahora si Kouga y Renkotsu… ¿Quién es el mejor?...

-.-

Lunes…

Se encuentra en las jardineras, esperando a que Sango termine las clases que no les tocan juntas y por obra de sus calificaciones ella tiene horas libres, apenas comienza la primera hora, y decide sacar unos de los libros que le ha prestado Inuyasha.

Renkotsu por su parte esta entrenando en el gimnasio y ella tiene que pasarse esas tres horas solas.

Toma asiento en el pasto, dejando su mochila a lado y comenzar a ver la portada del libro en frente se encuentra aquel hombre alto, corpulento y algo arrogante… atrás de ella un poco mas a la derecha una chica de estatura media, ojos azules y una figura de una gran modelo, con ese vestido terciopelo a comparación del contraste que hace con el traje negro de aquel hombre.

La mujer de su vida

El titulo de la historia…

Lo comienza ha abrir para leer aquella historia, concentrándose solo en el libro sin que nadie mas pueda percatarse de ello.

Un par de ojos dorados, miran a su alrededor enfocando como una vez lo hizo a aquella pelinegra, caminando hacia ella, no por algo había faltado a los entrenamientos a esa hora, iba a aprovechar que Renkotsu esta entrenando y de igual manera Sango esta en clases, para acercarse a aquella mujer.

¿así que lees?.- lo pregunta Inuyasha enfrente de aquella mujer.

¿he?.- es la única respuesta de Kagome, al retirar el libro de su vista.

Olvídalo tonta.- se lo dice, sal saber que la chica estaba concentrada, ¿Qué caso tendría el volver a repetir las cosas?

¡tonta!, no soy tonta.- lo exclama una Kagome molesta

Inuyasha por su parte sonríe, al ver la actitud de aquella mujer, y pensar que todo el fin de semana estuvo pensando en ella, aquella hace que el mismo se ría de las tonterías que esta cometiendo.

¿quieres que te lea?.- lo pregunta, sin pensar aquello… si que le esta afectando demasiado la compañía de aquella chiquilla, si no fuera por la apuesta no estaría a su lado.

Kagome solo se sonroja al escuchar aquella pregunta y baja su mirada, ¿enserio él quería leerle?, hace tiempo que nadie le leía, y eso fue cuando su padre murió.

Anda pequeña, vamos a ver en que te quedaste.- lo dice el ojidorado al quitarle el libro en la pagina que lo mantenía, y recostarse a su lado.

Ve como Inuyasha se recuesta a su lado, sintiendo aquellas ganas de acostarse hacia su lado y poderse dormir.

¿Qué?.- lo pregunta Inuyasha, al ver como Kagome sigue ahí sentada sin hacer nada.

No nada…- lo murmura Kagome.

Anda pequeña ven.- lo dice Inuyasha señalando con su mano a su costado.

Kagome por su lado no dice nada, solo mantiene sus ojos bien abiertos de tras de aquellas gafas.

Pero…yo…no…no…- lo balbucea Kagome.

No como… eso te lo prometo, solo quiero leerte.- se lo hace saber el mismo Inuyasha, viendo como Kagome le lanza una mirada desconfiada y después se acerca hacia él un poco, causándole una pequeña risa.

Yo…yo…- lo sigue balbuceando Kagome.

Anda pequeña, tan solo acurrúcate, mientras este romeo te lee.-se lo dice con aquella voz juguetona, haciendo que Kagome entre un poco mas de confianza.

Se acuesta a lado del chico poniendo su mochila como almohada mientras se acorruca, dejando que Inuyasha no capte por que hace eso.

¿así que esa mujer se siente intimida ante él?... eso le podría convenir de cierta manera.

Deja el libro a un lado, en el pequeño espacio que hay entre ambos, para sentarse y quitarse aquella chaqueta, le quita la mochila a Kagome para que pueda acomodarla él en su lugar, callando una protesta de Kagome con su dedo índice.

Se acuesta en aquel lugar, dejando ver que la mochila de la chica es cómoda, por lo menos para ser una almohada improvisada, ve a la chica a su lado y toma la mano de Kagome para jalarla hacia su lado, abrazándola de cierta manera que su brazo izquierdo quede como almohada de la chica y al mismo tiempo que pueda abrazarla, dejando que Kagome recargue su cabeza en su pecho.

Kagome por su parte se mantiene tiza al dejar como Inuyasha la acomoda de aquella manera intima y después la tapa con la chamarra que se quito, como si fuera una lectura para dormir, y aquello no la relaja en nada.

Relájate, no como.- se lo dice el propio Inuyasha al sentir como la pequeña pelinegra se mantiene tiesa entre sus brazos.

Kagome solo respira, tratando de tranquilizar a su loco corazón, para poderse relajar.

Veamos.- lo comienza a decir Inuyasha enfocando su vista al libro que tiene entre sus manos y ver la pagina en la cual se quedo.

Escucha como la voz de Inuyasha comienza a relatar la parte de la organización de aquel banquete para celebrar la fiesta de cumpleaños de Tiffany, esa voz profunda y sensual, haciendo que s cuerpo se relaje al escuchar el latir del corazón del ojidorado, cerrando sus ojos poco a poco, sintiendo como la voz de Inuyasha mantiene aquellas frases.

El vestido de Tiffany había sido diseñado por un modisto de San Antonio que también te­nía una boutique en un gran centro comercial de la ciudad. Tiffany se enamoró de él en cuanto lo vio.

La primera frase la escucha como si poco a poco perdiera la conciencia de aquella lectura, solo concentrándose en aquella voz.

El hecho de haber tenido que gastarse toda su paga no la echó para atrás. Era sencillo, sofisticado, y el vestido ideal para hacer que King se diera cuenta de que ya no era una niña. El bajo corpiño dejaba la curva de sus generosos senos seductora­mente expuesta, y las estrechas tiras de diamante apenas lo sujetaban.

El segundo párrafo lo sigue escuchando muy lento, dejando que sus ojos se cierren por completo, entregándose al calor que le proporciona Inuyasha.

Daba la sensación de que po­drían salirse en cualquier momento, y ése era el en­canto del vestido. La falda de seda blanca caía con suavidad sobre unos bonitos zapatos de raso. Lle­vaba su larga melena en un elaborado peinado sujeto con horquillas de diamante. La pequeña gardenia de seda que había añadido a éste era pura dinamita. Le hacía parecer inocentemente seductora. Justo lo que quería……

Ya no puede escuchar lo último, es como si fueran susurros en la voz del ojidorado, dejando salir un pequeño suspiro y guiarse al mundo de los sueños.

-.-

¿Dónde podrá estar ese Taisho?...- se pregunta a si mismo sin lograr divisar a aquel individuo de ojos dorados en el entrenamiento de karate.

¿acaso se habría ido del plante?... desde hace días se había enterado que en su ausencia ese Taisho se había acercado a Kagome, no le gustaba aquella relación, por dos sencillas cosas…

La primera es que no sabe que es lo que desea aquel Taisho y la segunda y mas importante es que sabe que Kagome tiene ciertos sentimientos hacía aquel hombre, por lo cual pone en peligro todo lo que esta haciendo por conquistar a la chica, aunque bien debe de entender que antes que nada Kagome es su amiga, y como amigo de Kagome, él debe de desear su felicidad.

Terminando aquellas clases de entrenamientos iría a buscar a Kagome y aquel Taisho, que se alejara de su amiga, y eso se lo iba a aclarar… tarde o temprano.

-.-

-Me duelen -casi sollozó ella, con los ojos entre­cerrados.

Aquellas palabras las lee Inuyasha, para sentir escuchar de los labios de Kagome un suspiro.

¿planeas que te siga leyendo lo demás pequeña?.- lo pregunta Inuyasha, sin tener alguna respuesta ante aquella pregunta.

¿Kagome?.- la llama, cerrando el libro y ver que es lo que sucede, pero antes de que puede observar o bien mover su brazo el cual descansa a lado de Kagome y su mano en la cintura de la chica, puede escuchar un suspiro y como Kagome se acomoda hacia su cuerpo como Colmillo lo hace cuando esta dormido.

¿Kag?.- lo pregunta por segunda vez.

¿acaso esa pequeña, se…se… había dormido?.

Ante aquel pequeño pensamiento sonríe, acomodando a Kagome de una manera suave por lo menos que su brazo pase a ser la almohada de la chica, y él mismo pueda ver su rostro y comprobar aquella teoría, se ha dormido.

Suelta un pequeño suspiro de sus labios, observando a aquella pelinegra esta dormida dentro de sus brazos, con su mano libre acomoda el mechón travieso que sale de su trenza, dejándolo detrás de la oreja.

Se ve linda de aquella forma, y pensar que Kagome Higurashi esta entre sus brazos cuando, unos meses atrás no tomaba mucho en cuenta su existencia, y ahora, esa mujer esa dormida entre sus brazos, respirando tranquilamente, como si él le pudiera brindar paz y protección.

Suelta un pequeño bostezo que es tapado por su mano libre, apenas ve la hora en su celular, mostrándole que todavía falta mucho para que el entrenamiento de tres horas termine, así que lo más recomendable en aquellos momentos es dormir, y por que no aprovechar la oportunidad de dormir cerca de aquella mujer.

Cierra sus ojos dorados, mientras acomoda a Kagome más cerca de si mismo, sintiendo como Kagome se acomoda hacia su pecho ahora que se encuentra él de perfil, dejando que su mentón este recargada de forma delicada en la cabeza pelinegra de la chica.

-.-

Inuyasha.- lo llama una voz.

Inuyasha…hey hermano.- lo vuelve a repetir aquella voz agregando las últimas dos palabras.

Inuyasha.- lo vuelve a escuchar pero ahora siente como se mueve un poco ocasionándole que sus ojos dorados se abran y enfoquen a cierto individuo delante de él.

¿Qué?.- lo pregunta, sin quererse mover de aquella posición.

Veo que estas cómodo.- lo pregunta burlonamente.

¡feh!, ¿Qué quieres Miroku?.- lo pregunta Inuyasha sin tomarle importancia al asunto de que su primo pueda verlo con Kagome entre sus brazos.

Te traigo información.- se lo hace saber el propio chico.

¿Cuál?.- se lo pregunta, sin quererse mover.

Sota y Kohaku salen dentro de tres horas, solo que para ello tendrás que salir una hora antes.- se lo comienza a decir Miroku con aquella sonrisa "soy un genio".

Gracias, ahora puedes irte.- se lo hace saber Inuyasha, para volver a cerrar sus ojos.

Terminaras enamorado…- lo dice Miroku al ver a su primo en con aquella paz- por cierto las clases no tardan en empezar, recomiendo que despiertes a tu novia.- lo concluye, para darse la vuelta y dejar que Inuyasha se quede con la palabra en la boca.

¿novia?... ¡feh! Miroku si que esta loco.

Vuelve a acomodarse para cerrar sus ojos, pero ahora escucha la campana que da el comienzo de clases después de aquellas tres horas en las cuales algunos alumnos tienen deportes y otros materias extracurriculares.

¿Por qué no dejas de entrar a las clases?.- lo pregunta curioso.

Veras… a diferencia de ti, yo no puedo pagar una colegiatura tan elevada, si entro a las clases y sigo con mis calificaciones no pierdo la beca, ¿entiendes?.- lo pregunta al ultimo aquella pelinegra.

Si…- lo contesta.

Abre sus ojos al recordar aquella conversación, sacando su celular de inmediato de la bolsa del pantalón.

¿Qué hacía ahora?, no podía despertar a Kagome, pero tampoco podía dejar que faltara a clases, ¿entonces?.

¿hablar con los profesores?... esa podría ser una buena opción… veamos que materia le toca ahora… mmmm… mmmm… parece ser que química, si no mal recuerda.

Pone en la pantalla de su celular el directorio para buscar el numero del profesor que da aquella materia, gracias a que es Inuyasha Taisho pude tener los teléfono que desea.

Química

Con ese letrero aprieta la tecla de un teléfono verde descolgado, para que en la pantalla aparezca send.

¿bueno?.- se escucha por la bocina del celular.

Señor Yamaguchi…- lo menciona el propio Inuyasha.

¿si?.- lo pregunta aquel hombre, sin reconocer de quien se trata

Soy Taisho, Inuyasha Taisho…- se lo hace saber

¿Qué desea señor Taisho?, si mal no recuerdo en estos momentos debería de estar en clase.- se lo dice el propio profesor muy molesto.

Lo se profesor, pero…-

Pero nada señor Taisho, una falta más y se va examen extraordinario.- lo amenaza.

¡feh!, con un demonios ¿puede escucharme?.- grita el chico, golpeándose mentalmente al ver si ha despertado a Kagome, pero esta parece ser que su única respuesta es acorrucarse entre sus brazos.

Si…- lo susurra el profesor.

Bien… quiero decirle que la señorita Higurashi no podrá entrar a clases.- se lo comunica

¿puedo saber la razón?.- lo pregunta el profesor

Si, se encuentra dormida, y no quiero despertarla, se que es una excelente alumna, pero las faltas afectarían su beca, por ello quiero hacer una arreglo con usted.- se lo hace saber el propio Inuyasha.

Sabe bien que no puedo quitar o poner faltas, pero dígame de que se trata.- lo dice Yamaguchi.

Quiero que en lugar de la falta que le corresponde a Higurashi me la ponga a mí.- lo concluye Inuyasha, viendo a esa mujer entre sus brazos, valía la pena irse a extraordinario.

¿sabe lo que me esta pidiendo?.- lo pregunta asombrado el profesor.

Si…- se lo hace saber.

¿Entonces lo veré en el examen?.- lo dice con aquel aire de satisfacción.

Si…- lo murmura muy a su pesar – pero debe de prometer que no le dirá nada a Kagome.- se lo dice antes de que ese viejo se le ocurra decirlo, y se vea comprometido en algo.

Bien, con tal de verlo en el examen me doy por bien servido.- lo concluye el profesor sin importarle lo que puedan decir de él, Inuyasha Taisho se las debía.

Entonces adiós.- se lo dice Inuyasha apagando el celular.

Ese profesor de quinta, ya le descostraría en aquel examen quien le ganaba a quien, haría que Kagome le diera clases… bueno ahora se dedicaría a dormir las horas necesarias antes de irse a ver aquellos dos demonios.

Y con aquel pensamiento y sonrisa se acorruca con una Kagome todavía dormida entre sus brazos, para irse al mundo de los sueños de nuevo…

-.-

Un par de ojos cafés se encuentran observando aquella dulce escena desde la esquina, ve como aquel Taisho se encuentra abrazando a Kagome y ambos están dormidos.

No entiende bien ¿Qué le puede ver Kagome a ese Taisho?, si todos son tan presumidos, si ni siquiera ese Taisho se digno a hablarle cuando mas lo necesitaba la chica, ¿Por qué?... ¿Por qué?... ¿Por qué ése y no él?.

Se las iba a pagar muy caras ese Taisho…

Una figura atrás de esa mirada café, se encuentra un par de ojos verdes, que no pierden de vista como esos dos cuerpos se encuentran dormidos, ¿así que su primito estaba sacando ventaja?...

Observa los movimientos de Kagome, como logra despertarse y se incorpora para ver a su primo a lado, mostrándole aquella melena azabache que se ha desecho de la trenza que llevaba.

-.-

Abre sus ojos marrones lentamente, tratándose de estirar… pero algo o alguien se lo impiden, ocasionándole que enfoque sus ojos en aquella persona que la tiene sujeta

Inuyasha…

¿Acaso se había dormido entre la lectura?... recordaba vagamente la descripción del vestido, después de eso todo es tan borroso, no recuerda nada mas, solo algo calido a su lado haciéndola sentir segura.

Trata de salir pero aquello parece ser algo complicado, no quiere despertar a Inuyasha pero no hay manera de salir de entre sus brazos sin que él se despierte, así que no queda otro remedio que levantarlo.

Inuyasha…- lo murmura suavemente Kagome.

Mmmm…- es la única respuesta que recibe por parte del ojidorado.

Inuyasha…- lo vuelve a mormurar.

Tonta… deja… dormir…- lo balbucea perezosamente el chico sin limitarse a moverse o abrir sus ojos.

¡¿Cuántas veces tendría que decirle a ese baka, que ella no es tonta?!...

¡Inuyasha Taisho!.- lo exclama Kagome empujando los brazos del chico, para salirse de aquel abrazo, ocasionando que se despierte este por completo.

¡Feh! Mujer, ¿acaso no tienes consideraciones por los que duermen?.- lo pregunta un molesto ojidorado, ¿Qué le costaba a esa mujer dormir un poco mas?.

¿Qué si iba a tener consideraciones por el?... ¡ja! Solo en sueños.

¡Química!.- lo grita Kagome poniéndose de pie al observar la hora en su reloj.

¡feh! ya esta por terminar.- se lo hace saber, sin pretender levantarse del pasto.

¿Qué voy ha hacer?.- se pregunta Kagome a si misma, sin importarle que aquel ojidorado la escuche.

¡feh! Ya la falta esta arreglada, así que no te preocupes.- se lo hace saber el mismo Inuyasha.

¿enserio?.- lo pregunta una Kagome sin creer esas palabras.

Te digo que si…- lo repite de mala gana

¡gracias!.- lo exclama Kagome, lanzándose hacia sus brazo, volviendo de nuevo al piso con el chico.

¡feh!.- es la única respuesta de aquel ojidorado que se mantiene en el suelo con la chica entre sus brazos.

-.-

Martes…

¿Qué Haciendo preciosa?.- lo pregunta con aquella voz grave, al mismo tiempo que se recarga en la pared del pasillo.

Nada que te pueda interesar.- lo contesta una Kagome pasando a lado del chico

En ti todo me interesa, Kag…- se lo dice el propio Kouga.

Si que es un tonto…

¿Me Harías un favor?.- lo pregunta Kagome, son una sonrisa burlona

¿Cual?.- lo contesta aquel hombre de ojos verdes

¿te puedes matar?.- se lo contesta y pregunta a la vez conteniendo la risa

¿he?.- es la única respuesta de aquel individuo

prometo que si te mueres, iré a tu funeral.- lo contesta aquella pelinegra con esa risa burlona

eres muy mala conmigo, ¿lo sabías?.- se lo dice el propio Kouga con una voz fingiendo estar herido.

Si lo se, y me fascina serlo.- se lo contesta una Kagome burlona

Kouga por su parte tan solo se mantiene a lado de Kagome, sin poder comprender por que esa mujer lo rechaza cada vez que trata de acercarse a ella, cada vez esa mujer le hace pensar en el reto de conquistarla… y aquello es algo que nunca había experimentado con otra… el deseo por ganar.

Señor Taisho, solo le demuestro el gran amor que siento por usted…- se lo hace saber Kagome al darse la vuelta y caminar hacia la salida de aquel gran pasillo.

-.-

Apenas va bajando las escaleras, puede escuchar como el teléfono del pasillo comienza a sonar, sin que nadie se digne a contestarlo, apresura su paso para atender aquella llamada.

¿bueno?.- lo pregunta al tomar el teléfono.

¿Se encuentra Kagome?.- lo pregunta la voz del otro lado de la línea.

Si… ella habla.- se lo contesta la misma Kagome.

Habla Inuyasha…- se lo hace saber el propio chico.

¿Inu…Inu…ya…sha?.- lo balbucea suavemente Kagome, ocasionando una risa por el otro lado de la línea- ¿Cómo conseguiste mi teléfono?.- lo pregunta esta.

Conseguí tu numero, no tu teléfono.- lo corrige de forma burlona el chico- segunda fue fácil.- se lo hace saber – te hablo para que me expliques algo.- lo comienza a decir.

¿Qué paso?.- lo pregunta.

Veras no entiendo bien unas operaciones, y como mañana es el examen, necesito revisarlas, ¿me ayudarías?.- se lo explica y pregunta al final el propio Inuyasha.

¿tengo otro remedio?.- se lo pregunta al soltar un suspiro.

No.- se lo contesta simplemente el otro.

Bien… ¿dime?.-

¿tienes donde apuntar, Kag?.- lo pregunta Inuyasha.

No, pero puedo imaginármelo… así que apúrate.- se lo hace saber, esta algo cansada, y mañana es su cumpleaños y ese baka ni siquiera le hablo para ¡ello!

Bien… comenzare con un ejercicio… es el trinomio cuadrado perfecto.- se lo hace saber, a leer el nombre en el cuaderno que Kagome le presto para estudiar.

¿dime lo que tienes?.- lo pregunta Kagome

Bueno… haber es esta operación: x2 + 7x + 10.- se lo hace saber.

Es tan fácil.- se lo hace saber con un pequeño suspiro- si quieres sacar el resultado, lo único que tienes que hacer es buscar dos números que multiplicado te de diez y sumados siete.- lo informa.

mmmm… ¿entonces es cinco y dos?.- lo pregunta sin tener tanta fe en su respuesta,

si, ¿y es todo verdad?.- se lo pregunta al enrollar su dedo en el cable de la línea.

¡feh!, claro que no…- lo contesta simplemente.

Que mas da.- lo murmura suavemente Kagome, sintiéndose cansada.

¿tienes prisa por colgarme?.- lo pregunta Inuyasha, observando que aquello fue solo un pretexto por hablar con Kagome.

No, claro que no.- se lo hace saber, sin detenerse a pensar en la respuesta

¡ja!, lo sabía me adoras.- lo dice aquel ojidorado de una forma burlona.

¡Eres un baka!.- lo grita Kagome furiosa, haciendo que Inuyasha por el otro lado despegue el teléfono de su oído, y para que al final escuche el sonido de la llamada terminada.

Esa mujer le había colgado el teléfono… ¿Cómo se atreve?.

Ahora mismo iba a saber esa mujer a que se atiene con un Tashio.

Vuelve a sonar el teléfono, sabiendo bien que es ese baka… ¡ja! Como si ella le va a contestar.

onni-chan, ¿vas a contestar?.- lo pregunta aquel niño de seis años de edad, el cual se ha asomado por las escaleras.

No… y por favor Soto contesta y dile que se vaya al ¡infierno!.- lo ultimo lo grita para girarse y subir las escaleras que conducen hacia su habitación.

Lo ultimo que puede escuchar es a su hermanito pequeño contestando "bueno", "hola… dice mi onni que te vayas con el diablo", haciéndole sonreír como aquel pequeño puede causar ternura…"yo le digo… y ¡si!", es lo ultimo que logra escuchar de aquella conversación para escuchar a su hermano colgar el teléfono y subirlas escaleras gritándole.

Onni… dije que también te ama.- lo grita el pequeño afuera de la habitación, para después gritan un buenas noches e irse a descansar

¡arg! Ese hombre… ya vera… ya vera…

-.-

¡Feliz cumpleaños onni-chan!.- lo grita cierto individuo al entrar al cuarto de su hermana y abalanzarse encima de ella.

¡feliz cumpleaños Kagome!.- lo exclama la madre de la chica entrando a la habitación seguida por el abuelo.

¡feliz cumpleaños hija!.- lo exclama por ultimo aquel señor de edad avanzada.

Kagome por su parte se incorpora en la cama al ver aquellas tres personitas queridas a su lado, su hermano abrazándola y gritándole "feliz cúmplanos", como lo hace desde que puede hablar.

¡gracias!.- lo exclama una Kagome abrazando al pequeño individuo que tiene entre sus brazos.

Tengo un regalo para ti.- se lo hace saber el pequeño Sota, al separase un poco de los brazos de su hermana.

¿así, cual?.- lo pregunta curiosamente Kagome, regalándole una sonrisa, al recordar los regalos anteriores, un dibujo hecho por Sota o una pieza de algo que el mismo construyo y se paso decorándolo de una forma adorable para ella.

¡ahora vuelvo!.- lo exclama Sota, bajando de la cama y correr hacia su cuarto.

¿sabes que se trae entre manos?.- lo pregunta Kagome sonriendo.

No lo se, toda la semana ha estado algo misterioso.- lo informa la madre, al recordar que el pequeño salía de la escuela y cuando el iba a recogerlo Inuyasha se encontraba esperándola y le pedía permiso de raptar a Sota, llevándolo de vuelta antes de la llegada de Kagome.

Yo digo que es una gran sorpresa.- lo comenta el abuelo sonriendo, al saber que su nieto ya le ha contado algo en secreto de hombres.

¡ya!.- lo grita Sota, entrando de nuevo a la habitación y traer consigo un paquete demasiado grande que le cuesta trabajo cargarlo y sostenerlo, con un moño rosado en la caja- este es.- se lo ofrece aquel pequeñito al llegar con su hermana.

¿Dónde lo sacaste?.- es la pregunta que dice Kagome al ver aquel paquete tan perfecto.

Trabaje para dártelo.- se lo hace saber con orgullo aquel pequeñito.

¿Dónde?.- lo pregunta, sin dar crédito a lo que ve, sus manos comienzan a temblar y abre con cuidado y torpeza la caja, abriendo sus ojos enormemente al ver aquella sorpresa.

¿te gusta?.- lo pregunta Sota, observando el rostro de su hermana.

Gus…gus…ta…tar…me…- lo balbucea Kagome, sin saber que decir, observando con sus ojos marrones aquellos par de zapatos negros, un vestido de noche, uno azul oscuro con una tela preciosa y unas joyas blancas… todo tan hermoso.

¿no te gusta?.- lo pregunta el pequeño al no saber la contestación de su hermana.

¡Esto cuesta una fortuna!.- lo exclama Kagome, observando los regalos dentro de la caja y después de a su hermano.

La señora Higurashi solo se mantiene observando los regalos, preguntando ¿Cómo los pudo conseguir Sota?, pero una imagen masculina se le viene a la mente… y ese es Inuyasha, fijando su vista ene. Abuelo que solo asiente con la mirada, haciendo que su sonrisa aumente.

¿Cómo…como…?.- lo balbucea Kagome, sin saber si regañar a su hermano o abrazarlo.

Trabaje.- lo vuelve a repetir con orgullo Sota.

Anda hijo, vea vestirte que tienes clases.- lo dice dulcemente la señora Higurashi encaminando a Sota hacia la salida junto con el abuelo.

¡si!.- lo exclama el pequeño una vez fuera de la habitación de Kagome.

¿Cómo Sota pudo conseguir todo eso?... ¿Cómo?.

-.-

¿se encuentra lista la familia?.- lo pregunta aquella voz masculina, esperando a toda la familia Higurashi en el salón.

¡ahora bajamos!.- lo grita Kagome desde su habitación.

¡por favor no bajen hasta mañana!.- lo grita Renkotsu con burla al saber que Sango y Kagome están cambiándose para ir al parque de diversiones, ese es el regalo de cumpleaños para Kagome, pero también toda la familia lo va a disfrutar.

¡Nosotros ya estamos!.- lo gritan los pequeños desde afuera de la casa, ansiosos por ir aquel lugar tan divertido.

¡mujeres, las estamos esperando!.- lo grita Renkotsu

Sabes de antemano Renkotsu que las mujeres nos tardamos mucho.- lo menciona Sango bajando de las escaleras cambiada con ropa ligera para el parque de diversiones.

Si, pero no sabía que se tardaban un siglo.- se lo hace saber con aire de burla.

¡Onni-chan!.- lo gritan dos pequeños al mismo tiempo desde afuera.

Vamos, vamos… que esos niños se Irán sin nosotros.- se los hace saber Kagome al arrastrar a Sango y Renkotsu.

-.-

Viene de regreso en la camioneta de Renkotsu, Sota y Kohaku se encuentran dormidos en los asientos de atrás, su madre esta sonriendo y el abuelo no para de hablar sobre las leyendas, Renkotsu solo maneja y Sango escucha con atención al igual que ella.

Mantiene fija su mirada hacia el paisaje, le fascino la idea de que Renkotsu haya tomado la idea de llevar a la familia a disfrutar del parque, hace tanto tiempo que no tienen alguna distracción, pero su corazón había albergado alguna esperanza de que Inuyasha se hubiera acordado de su cumpleaños… hasta Kouga se acordó de él.

Me entere que hoy es tu cumpleaños…- lo menciona Kouga con un ramo de flores rojas en su mano.

Gracias.- lo murmura Kagome al recibirlas.

Unas flores para una hermosa mujer.- se lo menciona, al dejar que la pelinegra las sostenga en sus manos.

Gracias.- lo vuelve a repetir.

También hay otro regalo.- lo menciona Kouga, señalando con su vista verde algo dentro de las rosas.

¿he?.- lo pregunta Kagome sin entender.

Mira dentro de las rosas.- se lo informa Kouga con aquella sonrisa de don Juan.

Hace lo que le pide Kagome, viendo una pequeña caja de terciopelo, tomándola entre sus manos.

Anda ábrela.- la anima Kouga.

Y hace lo que le pide, viendo una hermosa pulsera de diamantes, diamantes originales, los cuales cuestan una fortuna.

No puedo aceptarlo.- se lo hace saber al enfocar la mira verde del chico.

A todas las mujeres les justan las joyas.- lo dice simplemente Kouga.

A mi no.- se lo hace saber al devolverle la caja.- me quedare con las rosas, pero con la pulsera jamás.- se lo hace saber Kagome como ultimátum y sale del lugar, dejando a un Kouga desconcertado.

Y después de eso no había visto a Kouga, si a sota le había aceptado las cosas era por que su madre se lo había aconsejado, que no le rompiera la ilusión al pequeño de sentirse rechazado ante los regalos, pero todavía no entendía quien pudo ayudar a Sota con eso.

¿en que piensas Kag?.- lo pregunta Renkotsu al fijar su vista en Kagome al parar el carro como le indica el semáforo rojo.

En nada… y gracias… ha sido el mejor cúmplenos.- se lo hace saber Kagome con una sonrisa entre sus labios.

Eso espero.- lo menciona Renkotsu.

Y esa era la verdad, su hermano y su familia se habían divertido y era lo único que importaba.

Pero no podía dejar de pensar en ese baka… ¿Por qué no vio a Inuyasha en todo el día?, ¿Por qué no le hablo?... ¿Por qué se olvido de su cumpleaños?.

-.-

Onni-chan, ¿puedes ponerte lo que te regale para nosotros?.- lo pregunta el pequeño al llegar a casa.

Pero Sota…- trata de negarse, pero le es tan difícil, y Renkotsu se había ido al dejarlos, diciendo que tenía un asunto con su padre y que se había divertido con ellos.

Si Kagome, anda ve a vestirte…- la anima su madre, encaminándola hacía su dormitorio.

Kagome por su parte tan solo suspira, pensando por que todo mundo quiere verla arreglada si tan solo ya es de noche, es mas fácil que baje con la pijama que arreglada, pero si lo hace le haría una gran desilusión a Sota, y aquello es lo menos que quiere para su hermanito pequeño.

Con otro suspiro entra a su habitación en caminándose hacía la caja de aquel regalo y comenzar a sacar el vestido, observándolo… tan hermoso y tan elegante, una caída perfecta en el hombro derecho, una tela transparente que la cubre y el otro desnudo, dejando que el vestido se sostenga por dos hilos que van en sus hombros; en la parte inferior una caída vertical que comienza desde el muslo si lo tuviera puesto y termina antes del talón.

Sinceramente tenía cierta curiosidad de saber que tal se ve con el… y con ello comienza a vestirse, y por que no un maquillaje tenue.

-.-

Wow…- lo exclama Sango, al entrar a la recamara, al preguntarse todos por que Kagome tarda mucho.

¿tu lo crees?.- lo pregunta Kagome al darse una vuelta, dejando ver aquel vestido puesto en ella, los zapatos haciéndole conjunto.

Te ves hermosa.- lo menciona Sango, sin creer que esa mujer sea su prima, la que oculta todo de si.

Gracias…- se lo hace saber al teñir sus mejillas de rosado.

Pero te falta unos arreglos, para que te veas recién sacada de un cuento de hadas.- lo dice Sango, acercándose hacia su prima y sacar de su bolsa algo de maquillaje.

¡oh!, vamos Sango, no va a venir mi príncipe azul por mi.- se lo dice Kagome, tratando de que su prima no la maquille pero aquello es inútil.

Uno nunca sabe nada.- lo dice Sango, para comenzar a arreglar a la fuerza a su prima, con los detalles que le hace falta se vería hermosa.

-.-

Me siento rara…- lo murmura Kagome al verse en el espejo.

Eres rara…- se lo dice Sango detrás de ella con una sonrisa burlona.

¡Sango!.- lo exclama Kagome, tratando de sonar enfada, pero aquello es inútil.

Te ves hermosa prima.- se lo hace saber, al observar a una Kagome distinta, con un poco de sombras azules tenues le hace ver aquellos ojos marrones un poco mas grandes, sus labios color rojo fuego dejándolos ver tan sensuales, la figura de Kagome ayuda mucho al porte del vestido, y se cabello suelto ayuda mucho mas a Kagome, haciéndola lucir como una princesa que asistirá en su primer baile.

¿no crees que es demasiado para alguien que solo se vestirá para su familia?.- lo pregunta Kagome incomoda.

¿crees que no valemos esto?.- lo pregunta Sango haciéndose la ofendida.

¡oh! yo no decía eso.- se trata de disculpar Kagome.

Vamos prima…- se lo dice, jalándola con ella, mientras toma el bolso que viene en la caja, llenándolo de lo esencial sin que Kagome se de cuenta.

-.-

¡Oh!… hija te ves hermosa.- lo dice la madre de Kagome, al verla bajar.

Yo sabía que te quedaría bien.- lo dice Sota al ver a su hermana.

Eres la viva imagen de tu madre cuando estaba de tu edad.- lo dice el abuelo al ver a Kagome.

¿lo crees abuelo?.- lo pregunta Kagome, sintiéndose algo incomoda, ella no es así con vestidos.

Oh si lo creo…- se lo dice al mismo tiempo que le hecha una mirada rápida a Kohaku que esta en la ventada y solo asiente.

Hija me acompañas a la cocina por el pastel.- lo menciona el abuelo, lanzándole una mirada cómplice a todos.

¡nosotros vamos por la cámara!.- lo exclaman Sota y Kohaku al salir al mismo tiempo.

¡yo contesto!.- lo grita Sango, al escuchar el teléfono llamar su atención.

En unos segundos comienzan a tocar el timbre de la casa.

¿¡Kagome puede abrir!?.- lo pregunta y grita s madre desde la cocina.

Pero…

¡anda Kag!.- lo grita de nuevo su madre.

Esa familia, primero la hace vestirse de esa forma para ¡nada! Y después la hacen abrir la puerta al abandonarla en la sala… con aquellos pasos firmes se acerca hacia la puerta y la abre de una ves.

Hola…- lo murmura aquel individuo vestido de traje que esta enfrente de ella.

Kagome por su parte tan solo se queda congelada al ver a Inuyasha de pie, con ese traje tan elegante.

Continuaraaa!!!

¡Konichiwa!... prometido es deuda, aquí esta la continuación, pensaba dejárselos mas temprano pero un individuo que dice ser mi hermano utilizo la computadora y no la prestaba, así que mejor decidí que como estoy de vacaciones puedo hacerlo en la madrugada…

¡Mil gracias por sus hermosos mensajes!, y también les agradezco a las chicas que me dejaron muchos mensajes!... por ello las recompenso con este capitulo de 15 Págs.

Bueno ¿Qué mas puedo decirles?...

Solo que dejen sus mensajes y tendrán la conti pronto.

Se despide

Fesabi