Antes de nada quiero decir: muchas gracias a las tres personitas que han comentado, vosotras sois las que me dais las ganas de seguir adaptando la historia. ( bueno y que la verdad es que tengo g de adaptarla jaja) Os advierto que este capítulo va a ser movidito, por si alguna hoy esta mas sensible de la cuenta y no quiere alterarse mucho ;) ¡Espero que lo disfrutéis! Capítulo Cinco

-¿Estás dormida? -susurró Gale entrando en la habitación.

-Pasa -respondió bostezando- Aquí las horas carecen de sentido, duermo por la tarde, veo la televisión de madrugada, en fin… -se encogió de hombros- Lo normal.

-Te veo más sarcástica de lo habitual.

-¿Y cómo estarías tú en mi lugar?

-Subiéndome por las paredes.

Ambos se echaron a reír.

-Toma -le entregó un espléndido ramo de flores.

-Con estos sobornos tan cutres no se me va a pasar el cabreo ¿Sabes? Llevo más de tres días intentando contactar contigo ¿Se puede saber dónde coño te has metido?

-Trabajo, ahora tengo a Flavius a mi cargo.

-¿Flavius? Eso sí es trabajo duro.

-Pues ahora entenderás por qué he estado tan ocupado.

-Lo siento -ocultó su risa tras la mano- Siempre te endilgan a los novatos-. Katniss recordó cuando le dijeron que debía trabajar con Gale Hawthorne.

-Dejémoslo ahí. Y tú, ¿Cómo sigues?

-Tirando, que no es poco, con unas ganas locas de volver al trabajo. Por cierto, ¿Cómo sigue todo?

-Imagínatelo, Haymitch me ha apartado del caso Snow, temporalmente, según dice.

-¿Cómo?

-Según su teoría es demasiado estúpido y arriesgado que yo siguiera en él, así que el tocapelotas de Cato está ahora con ello.

-¡Mierda!

-Exacto.

Ambos estuvieron unos minutos comentando diferentes impresiones de trabajo, Gale poniéndola al día, más o menos, de los chismes de la oficina, haciéndola reír con las meteduras de pata de Flavius y tomándole el pelo descaradamente. Pero sin entrar en los detalles, prefería hablar de cosas superficiales.

-Podía haber sido peor ¿No crees? -concluyó Katniss intentando bromear.

-No puedo ni imaginármelo. ¿Cuándo te echan de aquí? -Katniss hizo un gesto de desagrado- Déjame ver tus piernas.

-¡No!

-Katniss, no seas ridícula -apartó la sábana- Prácticamente está curada, pero la otra -negó con la cabeza mientras miraba la pierna sana- Está imposible.

-¿Pero qué dices? Ahí no sufrí ningún daño.

-Pero tienes unos pelos como los míos -y se echó a reír.

Katniss enfadada se tapó rápidamente, dándole un puñetazo en el hombro.

-Muy gracioso.

-No te enfades, era broma- dejó de reírse- ¿Qué estás leyendo? -cogió el libro que descansaba en la mesita intentando cambiar de tema.

-Me lo trajo el médico. Ni te lo imaginas. Va de agentes secretos -le informó.

Gale abrió el libro por donde Katniss había dejado la marca páginas.

-¡Joder! -Miró a Katniss- Ahora entiendo por qué os gusta tanto ir de compras-. Ambos se rieron a carcajadas. Interrumpidos cuando, Delly la enfermera entró para realizar las curas.

-Ya veo que hoy estamos de buen humor -dijo al ver a los dos partiéndose de risa.

-Delly, este es mi compañero, Gale.

Katniss les presentó.

-Encantada -Miró a Gale y vio que tenía entre las manos- Creo -dijo sentándose frente a Katniss y acercando el carrito donde llevaba los útiles para realizar las curas- Que debería alquilar ese libro.

-No lo dudes -dijo Katniss- Parece que está causando sensación.

-Voy a tener que pedir el ingreso en esta organización -Comentó Gale devolviendo el libro-. ¡Joder! Esto sí es investigación de campo.

-¿En qué capítulo estás? -Preguntó Delly mientras limpiaba la piel.

-Probador de señoras -dijo crípticamente y ambas se rieron con ganas.

-¿Esto es alguna fiesta? -Interrumpió Peeta entrando en la habitación, su tono era algo irritado esperaba ver a Katniss a solas.

-Buenas tardes doctor -Gale le tendió la mano y ambos se saludaron-. ¿Katniss saldrá pronto de aquí?

-Sí, si todo sigue así lo más probable es que en una semana reciba el alta -dijo sin mirarla.

-¿De verdad? -Preguntó ella entusiasmada con la idea.

Peeta asintió.

-Eso está bien. Muy bien. Bueno querida -Se inclinó y le dio un beso en la mejilla- Te dejo en buenas manos -dijo Gale recogiendo su chaqueta, sonriendo a la enfermera y saliendo de la habitación.

-¿Cómo lo ves, Peeta? -Delly señaló la pierna de Katniss.

-Bastante bien -respondió mientras anotaba algo en el expediente-. ¿Has pasado ya por la habitación del señor Quinn?

-Sí, y te lo advierto un gruñido más y mandaré a Henderson.

-Entiendo -dijo sofocando una risa.

Katniss miraba a los dos como intercambiaban comentarios, eso significaba entre dos una gran complicidad en el trabajo fruto de años juntos o… fruto de una relación extra laboral. ¿Y a ti qué te importa? Se dijo a sí misma.

-Bueno, esto ya está -dijo Delly- Por hoy he acabado mi turno ¿A ti te toca doblar otra vez? -Preguntó a Peeta.

-Sí -respondió escuetamente.

-Vaya, lo siento, me tomaré una copa en tu honor.

-¿Vas a salir?

-He conocido a alguien.

-Pues diviértete por mí.

Delly recogió todos sus útiles en su carrito y se despidió de Peeta dándole un rápido beso en los labios. ¿Es producto de sobredosis de antibióticos? Se preguntó Katniss.

Cuando ambos se quedaron a solas en la habitación tras la marcha de la enfermera, Peeta siguió anotando en sus papeles.

-¿Qué tal has pasado el día? -Preguntó al fin.

-Como siempre, sin grandes novedades-. Le respondió sin muchas ganas.

¿Qué cosas emocionantes ocurrían en un hospital y por qué ella no era partícipe?

-Bien.

Volvieron a quedarse en silencio, Katniss estaba incómoda, se movió en la cama ¿Qué coño estaba haciendo? ¿No podía rellenar los malditos informes en otro lado?

-Peeta, quiero darte las gracias por esto.

Cogió la pitillera de Madge que había encontrado al despertarse junto a sus cosas. Se había llevado primero una alegría enorme pensando que tal vez Peeta la comprendía y le había dado un pequeño capricho, pero no, dentro no había tabaco. Enfurruñada como una niña pequeña había estado a punto de estampar la condenada pitillera contra la pared pero al moverla se dio cuenta de que eso era demasiado infantil y sonrió al comprobar que dentro había unos cigarrillos de chocolate.

-De nada.

-Pero no creo que sustituir nicotina por calorías -Ahí está de nuevo la Katniss guerrera y me encanta, pensó él- sea lo apropiado, teniendo en cuenta mi estado actual de inactividad total, mi culo va a pasar de tener un tamaño grande a extra-grande.

-A tu culo no le pasa nada -La miró por encima de los papeles- Si quieres mi sincera opinión creo que está en su punto -sonrió.

Y todo sin dejar de hacer anotaciones.

¿Eso era coqueteo o simple tomadura de pelo?

Katniss observó cómo cerraba la carpeta. ¡Por fin!

-Tengo buenas noticias -dijo acercándose a la cama- Tus últimas pruebas demuestran tu mejoría, así que ya no tendrás que estar por aquí mucho tiempo. La rehabilitación puedes seguirla desde tu casa.

-Es una gran noticia.

-Eso me figuraba - Peeta podía decir que era la primera vez en su carrera que no se alegraba de la mejora de un paciente.

-¿Qué tal con el libro? -Preguntó cambiando tan rápidamente de tema que Katniss se desconcertó, tan pronto hablaba como un profesional como cambiaba a un tema más personal.

-Interesante, Delly está pensando en alquilarlo.

-No me extrañaría -Abrió el libro

.

A Katniss la incomodaba ese silencio, bueno y también que él estuviera allí, concentrado en otra cosa, sabía perfectamente qué estaba leyendo y sólo esperaba con curiosidad su reacción, la de Gale había sido buena.

-¡Joder! -Exclamó él.

Katniss se rio a carcajadas, exactamente igual que su compañero. Le observó, ¿Se estaría excitando como le había sucedido a ella? Eso… estaría bien.

Él seguía leyendo y ella observándole, hasta que recordó la conversación médico-enfermera.

-¿Has estado liado con Delly? -Era una pregunta de lo más impertinente, pero que demonios, ella era curiosa ¿No?

-No -respondió sin levantar la vista del libro.

-Pues parece que os entendéis muy bien.

-Sí.

Joder eso sí que era un diálogo de besugos, las contestaciones con monosílabos la enfurecían. Pero tampoco iba a seguir insistiendo.

-Es lesbiana -murmuró Peeta al cabo de unos minutos mientras seguía leyendo.

-¿Qué? -Katniss estaba perdida en sus propios pensamientos.

- Delly.

-¡Ah!

-Y mi mejor amiga.

-Comprendo -dijo de forma diplomática, lo cierto es que se sentía mejor.

Peeta cerró el libro y por primera vez la miraba directamente a los ojos, sin informes de por medio, ni lecturas atrevidas. Katniss recordó su nota mental y le dijo mentalmente: acércate más.

Él dejó de nuevo el libro en su sitio sin decir nada, estaba encantado con la expresión de ella, ¡Joder! Me está mirando, me está pidiendo a gritos que la bese, miró la hora y eso molestó a ella, ¿Medía su tiempo con ella?

-Katniss… -Comenzó sentándose frente a ella en el borde de la cama.

Ella se quedó rígida, inmóvil, derretida…

-¿Qué? -Consiguió decir, hablar más era tener más posibilidades de joder el momento.

-Nada.

¡Qué desilusión! Se sintió como una gilipollas pero… ¡Oh Dios! ¡Qué cabrón!

-Van a expedientarme por esto -Farfulló él antes de atraerla hacia sí y besarla.

Si hubiera llevado las bragas puestas se la hubieran caído, sin duda alguna. Esta vez el contacto era mayor, no sólo la besaba sino que también la abrazaba, ella sentía el cuerpo de Peeta, sus manos en la cintura, sujetándola, inmovilizándola… ¡Oh sí! Por favor.

-Por fin -Susurró Katniss en un suspiro.

-¿Perdón?

-Nada. Sigue.

Tal y como había pensado unas cuantas veces, y tal y como había ensayado mentalmente el proceso por si se volvía a repetir; es lo que tiene tantas horas muertas sin nada mejor qué hacer.

Katniss se enroscó en su cuello, pudo acariciarle la nuca mientras él abandonaba su boca para recorrer su mejilla con pequeños besos hasta lamerla la oreja. ¡Sííííi!

-Mmmm -ronroneó ella, sintiéndose por primera vez a gusto en esa cama.

Peeta estaba como loco. ¿Por qué se había resistido? Había soñado las dos noches anteriores con un momento así, ella le correspondía, sentía como se apretaba contra él buscando el máximo contacto. Se inclinó sobre ella permitiéndole que descansara su espalda contra la cama y permitiéndole colocarse más cómodamente. Sabía que debajo del camisón sólo encontraría una piel suave y femenina, pero aun sabiéndolo necesitaba comprobarlo, metió la mano por debajo del camisón agradeciendo que Katniss siempre lo llevara arrebujado en sus muslos, se había percatado de ello.

-Dios, Katniss. Si no follamos voy a explotar.

-No hables.

¿Peeta utilizaba esas expresiones? Siempre tan correcto, tan educado… No puede ser, no puede ser, repetía la mente de Katniss mientras sentía el calor de la mano de Peeta en su muslo, un calor que iba ascendiendo por la cintura, cuando él rozó el pecho, gimió con fuerza, arqueándose y aferrándose a él. Admitiendo que él tenía unas manos exquisitas y esperando con ganas sus avances, ella no opondría ninguna resistencia. Excitada como nunca, se atrevió a soltarse de su cuello para poner una mano sobre su muslo de forma que pudiera acariciarle, no podía desperdiciar esta oportunidad.

Eso sería del género tonto.

Jugueteó con un pezón encantado con la vibrante respuesta de ella, pero cuando lo apretó por segunda vez sintió como una mano femenina se posaba sobre su erección. Estaba perdido, lo sabía, y se dejó llevar, bajó la cabeza, lamiendo el cuello para ir descendiendo. Ese precioso pezón erecto tenía que estar en su boca.

-Déjame quitarte esto -Suplicó Peeta con voz ronca, la quería desnuda ya.

Katniss le ayudó encantada quedándose desnuda para él, pero la parecía tan injusto… sin pensarlo dos veces dejó por unos instantes de acariciar su polla por encima del pantalón vaquero y empezó a pelearse con la hebilla del cinturón, Peeta se apartó lo suficiente como para dejarla acceso.

-Te ayudaré -Susurró él contra su pecho, estableciendo contacto con sus manos, se estaba poniendo nervioso, quería que ella liberase su enorme erección y sentir allí sus manos.

-Ya lo tengo -dijo ella excitada al máximo y empezó con los botones del pantalón, eso fue más fácil.

Katniss le acarició primero por encima de sus boxers, pero la parecía ridículo e insuficiente por lo que metió la mano para encontrarse algo tan, tan caliente a su disposición.

-Todo para ti -dijo Peeta al momento de sentirse libre de la opresión de sus vaqueros.

-Gracias -Le contestó divertida. ¡Joder con el médico formal!

-No tan deprisa, cariño -rogó él, si ella mantenía esa presión acabaría muy pronto y no quería correrse sin antes ver como ella lo hacía.

-Mmmm, qué tierno -murmuró ella tan bajito que él ni se percató.

Peeta abandonó sus pechos para ir bajando, el olor a sexo, a deseo y excitación era evidente, los gemidos de ella eran toda una delicia, sobre todo teniendo en cuenta de que se estaba conteniendo, si alguien pasaba por el pasillo y entrase…

Él también estaba sufriendo un tormento teniendo que controlarse para no tumbarse de una vez encima de ella, separarla las piernas y solucionar su calentón de una vez por todas, pero no podía ser así la primera vez con ella, la deseaba demasiado como para no proporcionarle un orgasmo de manual. Aunque tampoco debían entretenerse demasiado, cualquier ruido, cualquier indicio podría atraer a visitantes inesperados.

-¿Qué cojones está vibrando ahí? -Preguntó Peeta interrumpiendo sus avances.

-Es… es… -titubeó intentando pensar con algo de claridad- Mi móvil-. Respondió enfadada. ¿Quién la tenía tanta manía como para llamarla ahora e interrumpir?- No te preocupes, no voy a contestar.

-Pero… -se calló al ver que ella apretaba su polla atrayéndola hacia sí.

-Olvídalo ¿Quieres?

Pero Peeta se desconcentró, al oír el insistente sonido pareció volver a la realidad y darse cuenta de la situación en la que estaban, era una locura, una insensatez.

¡Estaba tirándose a una de sus pacientes!

Se separó de ella, obligándola a soltarle.

Como era lógico ella protestó.

-Contesta, por favor -Pidió levantándose y colocándose bien los pantalones.

-Pero Peeta… ahora…

-Contesta -Insistió mostrándose autoritario.

Katniss no discutió y cogió el jodido móvil, fuera quien fuera iba a oírla.

-¿Diga? -Preguntó mientras veía a Peeta, pasarse la mano por el pelo, definitivamente le había perdido.

-Hola cariño.

-¿Madge?

-¿Quién sino? -hubo un silencio- ¿Sigues ahí?

-Sí -dijo en un gruñido.

-Estamos de mal humor ¿Eh? Bueno no importa.

-¿Para qué me llamas ahora, a estas horas? -preguntó mirando a Peeta que le daba la espalda mientras miraba por la ventana.

-Bueno, verás ha surgido algo y mañana me voy de viaje, no contaba con ello, pero no puedo escaquearme, todo lo referente a cosméticos Green es importante, así que estaré tres días fuera y no podré ir a verte.

-¿Y para eso me llamas? -Se dio cuenta de que seguía desnuda y se tapó con la sábana, no era de extrañar que Peeta evitase mirarla.

-¡Katniss! -Contestó Madge sorprendida por la actitud de su amiga- No sé qué está pasando, pero…

-Pero nada ¿Algo más? -no estaba de humor, estaba excitada, caliente, desnuda y posiblemente, dentro de unos minutos, frustrada.

-Sí, sólo una cosa más. ¿Has visto hoy a Peeta?

-¿A Peeta? -Éste se dio la vuelta a oír su nombre-. Sí… ¿Por qué?

-¿Podrías pedirle un favor?

-¿A él? -Entonces la miró fijamente.

-Mira, necesito el teléfono de su hermano, Es… bueno, ya me entiendes -hablaba emocionada— Si Peeta está buenísimo, por mucho que niegues la evidencia, ¡Ay Dios mío! Su hermano está… divino.

-¿Su hermano? -¿Pero cuando demonios había conocido Madge al hermano de Peeta? ¿Y dónde?

Peeta la contemplaba atónito, ya había adivinado por el tono quien había llamado.

-Le he conocido, Katniss, tienes que hacerme este favor, pídele a Peeta su número de teléfono, por favor, por favor, por favor.

-No creo que estemos en nuestro mejor momento-. Refunfuño Katniss.

-¿Eso qué significa?

-Ahora no tengo ganas de hablar, voy a colgar, ya hablaremos.

Sin dar opción a su amiga apagó el móvil para impedir que ésta insistiera, ahora en silencio frente a Peeta se sentía como una idiota integral, el momento había pasado, y ahora llegaba el remordimiento, no por lo que acababa de hacer, sino por lo que no habían hecho. Maldita Madge.

Pero lo que más la inquietaba ahora no era estar desnuda frente al hombre que la había excitado con sus labios, con sus manos, al que había acariciado con tintes posesivos, era el silencio.

-Lo siento -dijo ella al fin- Debí desconectar el móvil -Sabía que eso no era una explicación como también sabía que Peeta no iba a retomar lo que estaban haciendo. ¡Mierda!

-No te disculpes, no debí ir tan lejos, estamos en un hospital. Debo irme. Buenas noches.

Peeta abrió la puerta y se perdió en el pasillo dejándola al borde de un ataque de nervios. Quería gritarle, insultarle… ¡Dejarla así! ¡Cabrón! Fue lo primero que la vino a la cabeza, ¡Hijo de puta! Lo segundo ¡Desgraciado! lo tercero.

Y podría haber seguido así hasta el amanecer.

Hola, hola.

Ya estoy de nuevo aquí. Como os dije. Hoy tengo descanso en el trabajo y tengo algo más de tiempo libre así que he podido actualizar.

Como veis la cosa se va calentando, y muy tapido jaja. . Pobre Katniss se quedo con las ganas. Pero seguro que pronto lo solucionara. Es cuestion de tiempo ;)

Weno os dejo que me tengo que ir pitando a la facultad para terminar unos trabajillos.

¡Sed buenas!

¡Paz y Amor!