Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
Va especialmente dedicado a mi niña. Esthefybautista, porque la amo con locura y la extraño demasiado los findes.
A mi Miss Swan tata favorita, porque la quiero un montón, a vero porque la echo de menos y a Natalia porque es la mejor.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.
CAPÍTULO 4 RETAZOS DEL PASADO
Emma:
Storybrook, 11 años antes
Una vez más cambiaba de domicilio, una vez más en sus quince años de vida la cambiaban a una nueva casa de acogida. No conocía el significado de familia, el amor le era desconocido ya que no era nada más que alguien por quien el estado daba dinero a una familia a cambio de acogerla durante un tiempo. Nunca deshacía su maleta ya que no lo encontraba necesario, tarde o temprano volvería la asistente social y tendría que marcharse, tampoco le tenía apego a ningún lugar, no formaba parte de ningún sitio, no era nadie, ni siquiera tenía apellido solo uno prestado por el estado hasta que alguien decidiera firmar aquellos papeles esquivos que certificarían que pertenecía a una familia.
Esa casa no era distinta a las demás, un montón de niños iguales que ella corrían y se peleaban por los pasillos, las normas eran sencillas, no molestes y nadie te molestará a ti, se invisible y no tendrás problemas. Su habitación, como siempre compartida era idéntica a todas la demás, solo había cambiado su ubicación en el mapa, un pequeño pueblo a las afueras de Maine, pueblo de pescadores, perdido y escondido, un lugar que ya la asfixiaba nada más llegar.
Lo peor de cambiar de hogar siempre era cambiar de instituto, cuando lograba hacer unos cuantos amigos siempre tenía que marcharse por lo que la soledad jamás la abandonaba, sin padres, sin gente que se preocupara con ella, sin amigos que pudieran seguirla en su viaje, no era nadie.
Entró en aquel edificio antiguo, escuchando sin prestar atención el bullicio de alegres estudiantes dirigiéndose a sus aulas, grupos de amigos riendo de algún chiste, personas normales que jamás la verían como una igual, ella era esa chica huérfana que llegaba, estaba un tiempo y después desaparecía, lo que no sabía era que su estancia en Storybrook la cambiaría para siempre, que uniría su camino con aquella muchacha que destruiría todos sus esquemas y abriría una herida que jamás podría borrar.
Las clases pasaron sin gran sobresalto, no era una alumna brillante pero tampoco mediocre, no sobresalía ni era digna de mención, era invisible a ojos de todos y se refugiaba en su coraza.
Durante el recreo se apartó, sin saber cómo iniciar una conversación con sus compañeros y, en el fondo, rendida ya que cuando se marchase de ahí no volvería a verlos, era mejor no crear lazos que luego provocaran dolor al romperse.
Perdida estaba en sus pensamientos cuando una muchacha morena, de cabellos cortos y mirada dulce se plantó ante ella con una sonrisa.
-"Hola, no te vi antes por aquí ¿Eres nueva en la ciudad?"
-Sí, soy nueva
-"¿Cómo te llamas? Yo soy Mary Margaret White, pero todos me dicen Mary"
-Soy Emma
-"¿Solo Emma?"
-Emma Scott, el apellido me lo dio el estado así que no lo siento como mío
-"Entonces solo Emma"
Su sonrisa parecía sincera y no se escandalizó al saber que era una chica de nadie, no parecía importarle que vistiera ropas tres tallas más grandes, donadas por la iglesia, ni sus gafas viejas, ni su aspecto desaliñado y dejado, por primera vez desde que llegó al pueblo, Emma sonrió, le gustaba esa chica, era amable con ella.
De pronto, al fondo del enorme patio donde estaban, apareció la visión más hermosa que Emma había visto en su vida, una muchacha de su edad, con el cabello largo y negro como la noche, de formas perfectas y andar elegante, nada más verla sintió como se le encogía el estómago y todo le daba vueltas, necesitaba saber quién era esa chica.
-Mary ¿Quién es ella?
-"¿Quién?"
-Ella, la chica de cabellos negros
Mary miró en la dirección que Emma le señalaba y su rostro cambió, su mirada antes dulce se tornó en oscura y cargada de odio y reproche.
-"Ella es alguien que te conviene tener lejos Emma, es malvada"
-Pero ¿Quién es?
-"Se llama Regina, Regina Mills, aquí es muy popular por dos cosas, su belleza y su crueldad, todos esos que la siguen son unos descerebrados que ríen sus gracias solo por llamar su atención, si la toma contigo créeme no hay nada peor"
-Parece que la conoces bien
-"Bastante, su madre es una mujer encantadora que hace unos mese se casó con mi padre, por lo que ella es mi hermanastra, créeme te interesa tenerla lejos"
Emma tragó saliva con dificultad, le costaba creer que una muchacha tan hermosa pudiera ser tan malvada como Mary le decía, seguramente no se llevaban bien. Regina pareció percatarse de la presencia de Mary y decidió acercarse, su andar era regio, era la reina del lugar y sin duda lo sabía, disfrutaba demostrándolo a todo el mundo. Su sonrisa era cínica y a medida que iba mirándola de cerca la veía aun más hermosa, sus ojos eran del color del chocolate, profundos y misteriosos, sus labios del color rojo sangre coronados por una extraña cicatriz que le daba a su rostro una belleza peculiar.
Al llegar a su altura, le regaló a Mary una mirada de desprecio y una sonrisa que escondía veneno.
-"Hermanita, ¿No me presentas a tu nuevo juguete?"
-No me llames así, sabes que lo detesto
-"El idiota de tu padre se ha casado con mi madre, eso te convierte en mi hermanita, supéralo"
-No insultes a mi padre, márchate Regina, vete con tus perritos falderos a mirarte al espejo o cualquiera de las estupideces que te guste hacer
-"¿Por qué no te marchas tú a hablarle a tus pájaros y me dejas con la rubita?"
Mary iba a protestar, cuando uno de los gorilas sin cerebro que componían el séquito de Regina la apartó de malos modos, dándole paso a la morena que se quedó frente a Emma, regalándole una mirada cargada de burla e ironía.
-"Ya que mi hermanita no ha querido decirme quién eres dímelo tú"
Su tono de voz no dejaba lugar a réplicas, para Emma cuyo amor propio siempre había estado por los suelos, verse intimidada de esa manera por la morena fue un tormento, le temblaban las piernas y apenas le salía la voz cuando contestó a sus demandas.
-Em… Em… Emma, me llamo Emma
-"Em… Em… Emma, ¿No te enseñaron a hablar en tu anterior escuela? ¿O es que directamente te diste un golpe en la cabeza al nacer?"
Se sintió empequeñecer con las burlas de la morena, con las carcajadas de sus secuaces y la mirada triste de Mary que sabía que, por mucho que lo intentara, no podía ayudarla.
-"Emma no me gusta, no te queda bien ese nombre, creo que a partir de ahora puedes llamarte patito feo, te sienta mejor"
Nuevamente las carcajadas, mientras su rostro se teñía de color escarlata mientras intentaba evitar que no se escaparan las lágrimas. Haciendo uso de todo su valor, se enfrento a Regina intentando que no le temblara la voz.
-Me gusta más Emma, pero gracias por la recomendación
En un instante se hizo el silencio, las risas cesaron y Regina borró la sonrisa de su rostro, su mirada se cubrió de hielo y habló con calma pero su voz era tan aterradora que la estremeció.
-"Nadie te ha preguntado, Patito feo, aquí no eres nadie y jamás serás nadie, vuelve a responderme y te juro que voy a destruirte"
Dicho eso se giró, haciendo una señal a sus secuaces para que la siguieran, no sin antes dirigirse nuevamente a Mary con burla y despecho.
-"Deberías elegir mejor con quién te juntas, hermanita, los perdedores no te llevarán a ninguna parte"
La vio desaparecer, tan elegante y majestuosa como vino, con un nudo en la garganta y herida por sus desprecios, sin entender por qué la había tratado así si no la conocía de nada.
-¿Por qué es así Mary?
-"Ni idea, es malvada sin más, no le hagas caso y no dejes que te afecte lo que te diga, se cansará y te dejará en paz"
Sonó el timbre, era hora de volver a clase y ella no dejaba de pensar en el encuentro que había tenido con Regina, en lo cruel que había sido con ella, en las mil emociones que había despertado en ella y sobre todo, pensando en lo hermosa que era, la mujer más hermosa que había visto en toda su vida.
Boston, Actualidad
Despertó con dolor de cabeza, se había dormido tras beber demasiado y ya estaba mayor para hacer esas tonterías. Poco a poco la nube de su mente se iba disipando y suspiró, tras tantos años había vuelto a soñar con ese encuentro, el primero de tantos, cuando conoció a Regina y experimentó en primera persona lo cruel que podía llegar a ser, los recuerdos de esa época la atormentaban y martilleaban su mente. No podía entender por qué Regina lo tomó con ella de esa manera ya que jamás se cansó de humillarla, de hundirla, no podía escapar de ella y lo que era peor, no podía quitársela de la cabeza pues cada vez que se perdía en sus ojos oscuros su estómago se revolvía y le temblaban las piernas. Regina Mills había amargado su juventud y a la vez había sido la primera mujer de la que se había enamorado con locura. Con cada humillación sentía que la odiaba y luego, a solas en su habitación, la imagen de sus ojos oscuros, de sus labios, de su rostro perfecto, asaltaba sus recuerdos provocándole escalofríos y suspiros, la amaba y la odiaba casi con la misma intensidad, pero solo era una niña que no sabía nada de la vida, ahora era adulta y podía distinguir entre lo que sentía.
Era su momento de vengarse por todo el daño recibido, era el momento de pagar a Regina con la misma moneda, se iba a arrepentir de haber cruzado ese patio y haberse encarado con ella, se iba a arrepentir de haberla conocido.
