Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.

Va especialmente dedicado a mi niña, esthefybautisa, porque la amo con toda mi alma y cada segundo sin ella es un tormento.

A mi Miss Swan tata favorita, porque ayer se fue con un negro y no me cuenta nada, a Vero porque me siento orgullosa de ella y a Natalia porque se lo merece más que nadie.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.

CAPÍTULO 7 FIESTA DE EMPRESA

Storybrook, once años antes: Emma

Odiaba profundamente el instituto, desde el primer día se había sentido como un pez fuera del agua, no encajaba en ese lugar como no encajaba en ninguno, no era nadie y todos lo sabían, disfrutaban recordándoselo, en especial cierta morena que parecía haber encontrado como pasatiempo favorito hacerla llorar.

Regina disfrutaba con su sufrimiento, cada día encontraba formas más crueles de burlarse de ella, de hacer que se sintiera inferior, de humillarla y hundirla en un mar de desesperación. Sus palabras le dolían puesto que si corazón se empeñaba en combatir sentimientos contrarios cada vez que la miraba o la tenía cerca, nunca supo en qué momento se enamoró de Regina Mills, solo sabía que la odiaba y la amaba con la misma intensidad, que lloraba bajo sus humillaciones y, en secreto, rogaba por un gesto amable de la dueña de sus sentidos.

Ese día no iba a ser distinto, tras el timbre que anunciaba el fin de las clases, se dirigió como una sombra al patio de recreo, intentando pasar desapercibida, como cada día con resultados nefastos. Regina había reparado en ella y se acercaba, seguida por sus secuaces con una sonrisa sarcástica en el rostro.

Se sintió empequeñecer al ver que todos sus compañeros, curiosos, se habían concentrado en círculo para disfrutar del espectáculo que su reina les iba a ofrecer, hecho que llenó de orgullo el ennegrecido corazón de la morena, dándole coraje para una nueva humillación.

Dentro del improvisado círculo, ella temblaba ante la oscura mirada de Regina, intentando descifrar en sus pupilas qué podía navegar por su mente, que maldad, que vejación, mientras todos la coreaban con júbilo. Regina la miró a los ojos, sonriendo con falsedad e hipocresía, dirigiéndose a ella con desprecio, como si escupiera las palabras ya que no la consideraba digna de estar a su altura.

-"Buenos días Patito Feo ¿Querías huir de mi?"

-Buenos días Regina, quería ir al patio así que si no te importa dejarme pasar

Desafiante como siempre, lograba sacar a la morena de sus casillas aunque el valor se le esfumó en cuanto sus secuaces la agarraron por los brazos obligándola a arrodillarse ante ella, su mirada ardía de furia y sus palabras quemaban como el fuego.

-"¿Cómo me has llamado?"

-Re…Regina

-"¿Quién te crees que eres para pronunciar mi nombre? Aquí soy una reina y tú no eres más que una huérfana sin futuro, no volverás a ensuciar mi nombre pronunciándolo, para ti soy majestad"

Los secuaces de Regina aumentaron su agarre provocándole un dolor intenso en los brazos, mientras esta esperaba oír de su boca esa muletilla, para terminar de hundirla en el fango, no tardó en rendirse pues sabía que no tenía nada que hacer, de rodillas ante ella suspiró.

-Está bien Su majestad ¿Ahora puedo marcharme?

Regina la miró con una sonrisa que no vaticinaba nada bueno, el corro de alumnos expectantes para presenciar una nueva humillación la animaba demasiado para dejarla escapar tan pronto. Con una risa cargada que heló su sangre, susurró algo al oído de uno de sus inseparables gorilas y este, sonriendo, hurgó en su bolsa y sacó unas tijeras, pasándoselas a su jefa con cara de idiota mientras aquellos que la tenían sujeta apretaron más su agarre para que no se moviera.

-"Podrás irte cuando te arregle ese pelo estropajo que tienes, no me gusta que mis súbditos parezcan mendigos"

A pesar de que intentó marcharse, liberarse de esos idiotas que la sujetaban, no pudo moverse y Regina, poco a poco y entre risas, fue cortando su cabello a mechones. Al verse vencida simplemente dejó que cayeran las lágrimas pues poco podía hacer, solo le quedaba rezar porque algún día la morena se cansase de hundirla en la miseria, rezar para que ese fuego que ardía en su pecho se apagara.

Actualidad:

Alzó su mirada aguamarina de sus papeles, el perfume de Regina inundaba todo el despacho y, por mucho que lo intentaba, no podía hacerlo desaparecer. La morena trabajaba concentrada en su mesa, eficiente y sin quejas a pesar de que llevaba semanas sobreexplotándola, se preguntaba cuándo saltaría, cuándo la encararía aunque no parecía querer hacerlo.

El sonido de sus dedos recorriendo el teclado a gran velocidad la había transportado nuevamente a sus lejanos recuerdos, a sus humillaciones por las que se volvió frágil e insegura, avivando la rabia de su interior y su deseo de devolverle con creces todo su sufrimiento.

Sus ojos volvieron a perderse una vez más, a pesar de que intentaba evitarlo, en el contorno de su perfil perfecto, en la extraña cicatriz que coronaba sus labios, en como se llevaba el lápiz a la mejilla cuando estaba pensativa o cómo le brillaban los ojos cuando había conseguido resolver algo que la inquietaba, en la manía que tenía de ajustarse la montura de sus gafas e incluso las sonrisas tímidas que le regalaba cuando la descubría observándola. Por mucho que lo intentaba no lograba ver en esa mujer a la niña que amargó su juventud y eso la desquiciaba.

Perdida estaba en sus pensamientos cuando Ruby la llamó por la línea interna, recordándole un evento que tendría lugar el viernes siguiente y que, automáticamente, le hizo sonreír con ganas. La fiesta anual de su empresa, una cena de gala y un baile que daban cada año en la empresa para felicitarse mutuamente por los objetivos logrados, una noche la mar de aburrida en la que empresarios de todos los sectores se reunían para comer y beber de forma gratuita, a costa de los Swan, una fiesta a la que Regina iba a asistir quisiera o no quisiera. Colgó el teléfono y se aclaró la garganta, llamando la atención de su secretaria.

-Mills, el viernes por la noche es la fiesta anual de la empresa

-"¿Hay algo especial que deba hacer para esa noche señorita Swan?"

-Sí, acompañarme, no crea que se va a librar, vendrá y aguantará obediente hasta que yo me vaya, el viernes por la mañana irá a recoger mi Smoking de la tintorería y, a las ocho de la tarde la estaré esperando, no se retrase y venga vestida de gala

Sin darle tiempo a poder rechistar, siguió con su papeleo, sabiendo que a su secretaria no le haría ninguna gracia ser presentada en público, ante tantos empresarios y tener que mantener la compostura, quizás había encontrado la forma de devolverle cada una de las humillaciones públicas que ella le había regalado.

La semana pasó a pasos agigantados y llegó el viernes, el día pasó sin ningún altercado, tenía su Smoking listo y le había recordado a su secretaria por lo menos cien veces que fuese puntual con el único fin de exasperarla. Miró el reloj una vez más, quedaban dos minutos para las ocho y estaba nerviosa sin saber por qué, al alzar la mirada la vio, y sin poder evitarlo se quedó sin aliento.

Regina:

La semana se le hizo corta y ahí estaba, frente a su vestidor sin saber cómo vestirse para una cena de gala. Belle y Henry estaban sentados sobre la cama mientras sacaba un vestido tras otro sin decidirse, no quería que Emma encontrase pega alguna a su atuendo, poca ilusión le hacía asistir a dicho evento como para estar recibiendo sarcasmos e insultos por parte de su jefa.

Finalmente, rendida, dejó que fuese Belle quien eligiese su vestido y no quedó decepcionada ya que su amiga tenía buen gusto, eligió un traje sencillo pero elegante, de color azul eléctrico, dejaba su espalda al descubierto y se ajustaba a sus formas. Una vez arreglada tuvo que admitir ante el espejo que estaba bellísima.

El claxon del taxi que la estaba esperando sonó y con un estruendoso beso se despidió de Henry mientras salía corriendo por la puerta, sin notar que su pequeño estaba poco hablador y atribuyendo ese hecho a que era tarde y estaba cansado o que estaba indignado porque se marchaba y lo dejaba con Belle una vez más.

Cuando Llegó a Industrias Swan, pudo ver a Emma ante el edificio consultando su reloj, interiormente se sintió bien al saber que llegaba más que puntual, que no podía decirle nada al respecto. No entendía por qué había elegido vestir como un hombre pero tampoco le importaba, las excentricidades de su jefa darían para escribir un libro entero. Cuando esta levantó la mirada y reparó en ella, pudo ver como por un momento, la máscara fría y de desprecio que solía llevar se tambaleaba y sintió un escalofrío que recorrió su espalda, mientras se acercaba con paso seguro hacia la rubia que parecía haberse quedado sin habla.

-"¿Llego tarde? Dijo a las ocho ¿verdad?"

-Llega justo a tiempo, no pensaba subir sin usted, sinceramente odio este tipo de celebración

-"No será tan mala si se hace cada año"

-Es horrible, pero ahora subiremos y fingiremos que lo estamos pasando genial

Emma la cogió suavemente del brazo y la condujo al ascensor sin pronunciar palabra, cuando llegaron a su planta apenas la reconoció como su lugar de trabajo, todo perfectamente decorado, la música sonaba tranquila en el ambiente y por doquier había camareros con copas de champán y canapés variados, una fiesta de la alta sociedad donde literalmente Regina se sintió como un pez fuera del agua.

En cuanto llegaron, su jefa se olvidó de que existía, a no ser que quisiera que le trajese alguna cosa, entonces la buscaba con la mirada. Órdenes como: Tráeme un canapé de huevas de salmón, pero de Salmón y no de atún no vayas a equivocarte o tráeme una copa de champan que hace calor fue todo cuanto le dijo en casi toda la noche y en seguida sintió ganas de marcharse.

Se dirigía a la puerta para irse a casa junto a su hijo puesto que no soportaba más el ambiente de esa fiesta estúpida, cuando alguien la agarró suavemente por el brazo, al girarse descubrió que era Emma, interrogándole con la mirada.

-¿Va a marcharse Mills? Creo que no le di permiso para hacerlo

-"Sí, me marcho porque yo no pertenezco a este lugar, usted sí, disfrute que yo estoy cansada"

-No puede marcharse, aún no empezó el baile

-"Deje que me vaya señorita Swan, de verdad que aquí no le hago falta"

-Un baile, concédame solo un baile y podrá irse

Iba a protestar mas al perderse en los ojos aguamarina de su jefa entendió que esta se sentía sola rodeada de toda esa gente, que se aferraba a ella como un naufrago en medio de un mar de tiburones.

-"Está bien señorita Swan, un baile y me marcho"

Aun quedaba bastante para que la cena terminase, pero Emma parecía haber cambiado de pronto y ya no la trataba como a una sirvienta, le presentaba a algunas personas e incluso bromeaba con ella cuando nadie las oía, al parecer intentaba que se sintiera a gusto pues el hecho de haberla visto a punto de marcharse le había dolido de alguna forma.

En contra de todo lo que creía, empezó a pasarlo bien, conoció una faceta distinta de aquella para la que trabajaba, más humana y divertida. El baile estaba a punto de empezar y Emma se había marchado pues quería que pusieran como primera canción una que le gustaba, ya que pensaba cobrarse ese baile con su secretaria, Regina la estaba esperando sin saber muy bien que canción iba a sonar cuando de pronto su teléfono empezó a vibrar sacándola del limbo donde se había perdido por un momento.

Miró la pantalla de su teléfono y su estómago se encogió de golpe pues esa llamada no podía augurar nada bueno.

Contestó con prisa intentando que no le temblase la voz aunque era una tarea casi imposible.

-"Belle ¿Qué sucede? ¿Por qué llamas?"

-Te juro que no quería llamarte Regina, lo juro pero es que no sé qué hacer

-"Cálmate por favor y dime que ocurre"

-Es Henry, Gina tiene casi cuarenta de fiebre y no deja de llorar, no sé qué hacer para bajársela, pregunta por ti por favor vuelve a casa

Colgó el teléfono presa del pánico y corrió sin dudarlo, esquivando a todo aquel que estaba en su camino en dirección al ascensor, solo una idea cabía en su mente y era que su hijo la necesitaba.

Nuevamente esperando el ascensor sintió el agarre de alguien por la espalda y se sobresaltó, sus ojos estaban llorosos y estaba a punto de sufrir un ataque de ansiedad, solo podía pensar en su hijo y en lo lejos que estaba de él en ese momento.

Emma la miró cargada de duda, no podía entender por qué había salido corriendo, si alguien le había dicho algo o la habían hecho sentir mal mientras estaba fuera lo iba a hacer pagar, por primera vez se estaba divirtiendo en una cena de empresa y por primera vez creyó que las heridas del pasado se podían sanar pero no si Regina desparecía.

-Me prometió un baile Mills, no puede marcharse

-"Emma, por favor debo irme"

-¿Ahora me tuteas?

-"Deja que me vaya, es muy importante que me vaya, por favor"

-No si no bailas conmigo

-"No lo entiendes debo irme"

-Lo harás pero primero vas a cumplir tu palabra y vas a bailar conmigo

-"Emma… me acaba de llamar la mujer que cuida de mi hijo, está muy enfermo y yo me voy"