Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
Va especialmente dedicado a mi niña, Esthefybautista, porque la amo con toda mi alma y la echo demasiado de menos.
A mi Miss Swan Tata porque hoy han llenado su curro de manzanas, a Vero porque tiene la voz muy sexy y a Natalia porque siempre me sorprende.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.
CAPÍTUO 9 COBRANDO UNA DEUDA
Emma:
No supo en qué momento se había dormido, como pudo en ese sillón tan distinto a su enorme cama y a la vez mucho más confortable. El calor de hogar que había sentido la noche anterior no la había abandonado mientras abría los ojos al notar la claridad del sol sobre su cara. Se estiró como pudo y se sentó, la espalda se le resentiría por esa noche pero le daba igual. Miró su reloj y certificó que no era muy tarde, cerca de las siete y media de la mañana, había dormido unas cuatro horas mas no le importó, se sentía descansada y fresca como una rosa por lo que una tímida sonrisa apareció en su rostro, sonrisa que desapareció cuando analizó su situación, había dormido en un sillón ajeno sin ser invitada, inmiscuyéndose en la vida de Regina sin su permiso, no sabía cómo reaccionaría la morena al verla ahí y perdida en su propio mundo se sobresaltó al escuchar un carraspeo ante ella, alzó la mirada para encontrarse con aquella joven castaña de ojos azules que vivía con Regina, creía recordar que se llamaba Bella.
La muchacha la miraba como si intentase adivinar qué extraños motivos la habían llevado a pasar la noche en un sofá, mientras removía con parsimonia una cuchara dentro de una taza de humeante café.
-"Le he apagado el despertador antes de que suene, hoy Regina no irá a trabajar señorita Swan, no después de la agitada noche que tuvo y menos aun sabiendo que su hijo está enfermo"
-Creo que hoy las dos nos tomaremos el día libre, disculpe no sé su nombre aunque usted conozca el mío
-"Soy Belle French, compañera de piso y mejor amiga de Regina, no sé por qué decidió quedarse pero me alegro de que lo hiciera, yo he de marcharme y así ella no estará sola, hay café recién hecho aunque aquí no tenemos ni canela ni vainilla, así que tendrá que conformarse con leche y azúcar"
Emma enrojeció al ver que esa muchacha estaba al corriente de lo idiota que había sido con Regina, mas no pareció guardarle rencor, se marchó corriendo, dejándola sola preparando su café y saboreándolo con gusto mientras miraba por la ventana como el sol iba estando cada vez más alto, pensando y analizando la noche anterior y el descubrimiento que lo había cambiado todo.
Cuando vio a Regina a punto de marcharse la primera vez, tan dolida y fuera de lugar, por primera vez desde que entró a trabajar para ella sintió remordimiento y asco hacia sí misma por su comportamiento, no podía dejar que se marchara pues la sola idea de que la morena no estuviera a su lado en ese momento le provocaba nauseas. Consiguió detenerla, intentó que estuviera a gusto ignorando las voces de alarma que gritaban en su mente, que le recordaban a quién tenía delante y lo que significó para ella, cuánto la hirió y sobre todo cuánto había llegado a amarla.
Luego la vio correr, desesperada, al borde de las lágrimas y el miedo se apoderó de ella, solo la había dejado sola unos minutos y no entendía qué había podido asustarla tanto, no lo entendía hasta que confesó su maternidad, un hecho que no se esperaba y que le había golpeado en las entrañas, su morena era madre y su hijo estaba enfermo. Como huérfana conocía la sensación de estar enfermo y no tener a nadie que sujete tu mano, que esté a tu lado, que te de fuerzas… Ver el pánico en la mirada oscura de Regina por no estar al lado de su pequeño la había enternecido demasiado, la morena tenía un pasado pero al verla junto a Henry supo que no era la misma que conoció, no volvería a serlo nunca pues estaba llena de amor.
Suspiró contra la ventana, sin sabes si marcharse o esperar a que ella despertara, finalmente optó por coger el periódico que Belle había dejado sobre la mesa y leer, no iba a marcharse sin saber si Henry estaba bien, aunque fuese la excusa barata que se puso a sí misma pues en el fondo sabía que solo quería verla a ella, a Regina, la mujer que llevaba demasiado tiempo ocupando cada uno de sus pensamientos.
Se enfrascó en la lectura de la sección de economía cuando Regina apareció corriendo sin verla, buscando alguna cosa, mientras mascullaba por lo bajo, hecho que la hizo sonreír con ganas.
Al parecer estaba convencida de que llegaría tarde a la oficina y eso la preocupaba en extremo, por lo que la rubia decidió calmarla carraspeando y llamando su atención. La morena se giró en su dirección y sus mejillas se tornaron rosadas al reconocer ante ella a su jefa aun vistiendo el esmoquin de la noche anterior aunque bastante más arrugado.
-¿A dónde vas tan rápido?
-"Yo me he quedado dormida, no ha sonado el despertador y… ¿Qué hace aún en mi casa señorita Swan?"
-Bueno, te quedaste dormida y decidí quedarme por si me necesitabas ¿Cómo está el pequeño?
-"Dormido… iba a llamar a alguien para que viniera a cuidarlo, así como esta no quiero llevarlo a la escuela"
-Así como está necesita a su madre Mills, hoy no es día para ir a la oficina
Regina la miró profundamente, intentando averiguar si se estaba riendo de ella o realmente le estaba dando el día libre, finalmente se dirigió a la cocina sirviéndose café y suspirando. La noche pasada se había asustado en exceso, su pequeño tan enfermo y ella sin saber qué hacer para aliviarlo, la verdad era que Emma había sido de gran ayuda, tanto que solo de pensarlo las lágrimas acudían a sus ojos sin poder detenerlas.
Daba vueltas a la cucharilla en el negro brebaje perdida en sus propios sentimientos y pensamientos cuando sintió la voz de Emma a su espalda, dulce y suave, tan distinta que de no saber que su jefa seguía en su casa no la habría reconocido.
-Me debes un baile
-"¿Un baile?"
-Por anoche, me prometiste que no te irías antes de bailar conmigo y no bailamos
La morena la miró sin comprender y, al mirarla, vio que Emma sonreía y le tendía una mano, al parecer tenía que pagar esa deuda que no recordaba haber contraído. Dejando el café sobre la mesa, apoyó suavemente su mano sobra aquella que la rubia le tendía y esta la atrajo hacia sí con suavidad, posando su otra mano en la cintura de la morena y regalándole una tímida sonrisa.
-"¿Quieres bailar conmigo ahora? No hay música"
-¿Prefieres prolongar tu deuda Mills? No necesito música para bailar
Emma empezó a tararear la primera melodía que le vino a la cabeza, mientras lentamente guiaba a su improvisada acompañante, sin dejar de mirar sus ojos oscuros. Regina pasó de la perplejidad más absoluta a dibujar en su rostro una sonrisa, dejando que la rubia llevase el compás de ese improvisado baile en medio de su cocina.
No supo cuánto tiempo estuvieron en esa burbuja, cuando la débil tos de Henry las obligó a detenerse y su voz llegó a ellas desde la puerta de la cocina.
-¿Mami? ¿Te vas a ir mami?
Ambas se giraron y vieron al pequeño agarrado a su osito de peluche con fuerza y con sus ojos enormes fijos en ellas. Regina la soltó de inmediato para ir junto a su hijo y tomarlo en brazos con cariño.
-"No mi amor, mamá se queda contigo, no me voy a ninguna parte"
-¿Y ella mami? ¿También se queda?
-"A la cama campeón, aun no estás bien y no quiero que te suba la fiebre de nuevo"
La morena se llevó a su hijo a la cama y de pronto cayó en la cuenta de que no había salido a comprar las medicinas que le recetó el médico. Le dio un beso en la frente y salió para encontrarse con Emma una vez más.
-"No sé si es abusar señorita Swan pero debo bajar a la farmacia a buscar las medicinas que le recetó el médico a Henry, ¿Podría echarle un ojo?"
-Vaya tranquila, yo me quedo con él
Con un mudo agradecimiento la morena salió corriendo pues no quería tardar dejando a Emma con su hijo. La rubia se acercó al pequeño para tomarle la temperatura y él la miró con curiosidad.
-"Yo sé quién eres"
-¿Quién soy pequeño?
-"Eres la sargento malvada"
-¿La sargento malvada?
-"Sí la jefa de mami"
-¿Ella me llama así?
-"Sí, pero no pareces tan mala, además tu silla es divertida"
-¿Mi silla?
-"Mami me llevó a trabajar un domingo, íbamos a ir al cine pero tuvo que ir a la oficina y me llevó"
Cuando llegó Regina, encontró a Emma riendo con su hijo, y sonrió. Se había ido intranquila de dejar a Henry solo con su jefa pero se llevaban bien. Le dio la medicina a pesar de que se quejó en exceso porque sabía asqueroso, y al poco volvió a quedarse dormido.
Iba a agradecerle a Emma todo cuánto estaba haciendo cuando cayó en la cuenta de en qué día vivía, ese sábado que no habían ido a la oficina, ese sábado que Emma había perdido junto a ella y su hijo enfermo, la miró casi con horror y exclamó.
-"¡Señorita Swan!"
-¿Qué ocurre?
-"¿Por qué se ha quedado? Hoy tenía que firmar la fusión con la que lleva meses trabajando"
Emma se llevó la mano al cabello pensativa, realmente se había olvidado por completo de la fusión y de incrementar su fortuna, una sonrisa tímida asomó en su rostro.
-No lo recordaba, bueno no pasa nada buscaré otra empresa que se quiera fusionar conmigo
-"Pero… todo tu trabajo…"
-Sinceramente, estar aquí y ayudarte con tu hijo es mucho más importante que ganar unos cuantos millones ¿No crees?
