Epilogo.-

Cinco años después.

Papá… ¡papá!.- lo grita un pequeñín de tan solo cuatro años de edad.

Papá… ¡papá!.- lo grita ahora otro pequeño de la misa edad y tan parecido a su hermano que ambos se encuentran de pie a lado de la cama.

¡PAPÁ!.- lo gritan al mismo tiempo ambos pequeños, de ojos dorados.

¿kami por que a él?.

Papá… papá…- lo llaman ambos pequeños al subirse a la cama con dificultades, moviendo con ellos la colcha que cubre a sus padres, ocasionando que ambos se levanten.

Inuyasha son tus hijos.- lo murmura Kagome al sostener fuertemente la cocha para no ser expuesta junto con aquel hombre a su lado.

¡papá!.- lo gritan de nuevo aquellos pequeños.

Me rindo… me rindo… - lo murmura suavemente Inuyasha al estar boca arriba en la cama observando con sus ojos dorados el techo de la habitación.

¡queremos jugad!.- lo exclama ambos pequeños, al dar varios brincos en la cama.

Sekai y Seikatsu, sentados hora.- lo dice Kagome al ver a ambos pequeños, lo cual hacen caso a sus palabras automáticamente.

Pero mamá, papá pometo jugad con nosotros en la abeca.- lo dicen ambos pequeños al mismo tiempo.

Bien.- lo suspira Kagome al ver a ambos pequeños tan parecidos a Inuyasha, ojos dorados pero a diferencia mantienen su cabello, pero aquel carácter tan testaduro es igual a su padre- Inuyasha levántate y atiende a tus hijos.- lo dice Kagome al ver al hombre que esta a su lado.

Par de diablillos, ¿no pueden esperar una hora mas?.- lo pregunta Inuyasha viendo a ambos pequeños sentados en la cama, aun con la pijama encima.

¡no!.- lo gritan al mismo tiempo para aventarse hacia su padre.

Kagome por su parte toma una de las camisas del suelo para poder ponérselas, sabiendo bien que como suele pasar sus hijos empezaran a atacar a su padre y este jugara en la cama, así que lo único que puede hacer es salir de la cama.

Y como lo pensó, ve a sus pequeños pelear con Inuyasha los tres infantiles golpeando a su padre y en cambio Inuyasha toma a uno de sus hijos y comienza hacerle cosquillas mientras el otro grita para salvar a su hermano.

Con pasos perezosos sale de la habitación, escuchando los gritos de sus pequeños y el grito de Inuyasha y pensar que los tres son como unos niños, bueno los gemelos si lo son pero Inuyasha no lo es.

¡mamá!.- lo grita uno de los pequeños.

¡Inuyasha ya déjalos en paz y ven ayudar hacer el desayuno!.- lo grita Kagome al bajar las escaleras.

-.-

¡estoy exhausto!.- lo grita un ojidorado al tumbarse afuera de la alberca.

¿deseabas tener hijos no?.- lo pregunta burlonamente Kagome al estar alado de su esposo, dejando el libro que estaba leyendo en el piso.

En realidad quería cinco hijos contigo, pero con estos dos me es suficiente todo.- lo declara Inuyasha observando como sus hijos corren de nuevo hacia él.

¡papá!.- lo gritan ambos pequeñitos.

Iré a jugar con ellos en el agua, ¿vienes?.- lo pregunta Inuyasha al ver si su esposa se une con ellos.

En un momento voy.- lo murmura Kagome, dejando que sus dos pequeños se lleven a su padre a la alberca de la casa.

Cinco años atrás al regresar de Londres Inuyasha se propuso en vender su departamento para poder comprar esa casa que tienen ahora, Colmillo esta con ellos aunque algunas veces se va con Sota su hermano que ahora tiene once años, todo un hombrecito.

Su hogar, una casa de dos pisos en los cuales el segundo piso hay cuatro recamaras, la primera es un salón de juegos para ambos pequeños, la que sigue es una habitación que no tiene un uso definido, después sigue la habitación principal la cual es la de Inuyasha y suya, la ultima es la de ambos demonios.

Escucha los ladridos de colmillo parecer ser que aquel perro blanco esta divertido con los hombres de la casa.

Sonríe ante ver aquel panorama, sus dos demonios son la luz de sus ojos.

¡mamá!.- lo grita uno de los pequeños al ver como su hermano esta siendo masacrado por su padre con unas cosquillas.

Sonríe ante la nueva imagen Inuyasha peleando con aquellos hombrecitos que tienen en sus brazos un par de flotadores para la alberca.

Suena el teléfono, lo cual la obliga a entrar a la casa a contestarlo mientras escucha los gritos y risas de esos hombres.

¿bueno?.- lo pregunta al contestar desde la cocina.

Hija.- lo responde la voz al otro lado de la línea.

Mamá, ¿Cómo están todos por aya?.- se lo pregunta, hace tiempo que no ve a su familia tal vez hace unos meses atrás.

Bien, pero el abuelo quiere ver a sus bisnieto y Sango esta aquí con nosotros junto con su pequeños, ¿Por qué no vienen?.- se lo pregunta la señora.

Nos encantara mamá, estaremos por ahí dentro de dos horas, ya sabes que los niños no hacen otra cosa que jugar.- se lo explica.

No te demores mucho y dile a mis nietos que su abuela los espera con muchos dulces.- lo termina de decir la madre de Kagome para colgar.

Suelta un pesado suspiro al dejar el teléfono en su lugar, desea ver a su familia, pero también de la misma manera desea quedarse un poco de tiempo a solas con Inuyasha, tal vez su madre quiere cuidar de sus demonios.

Recordaba que Sango había tenido una pequeña el primer años que se casaron, el segundo quedo embarazada de otro pequeño y el tercer año de matrimonio se quedo embarazada de otro niño, a pesar de sus cinco años también de casados, Sango decidió que con esos tres pequeños le es suficiente, aunque Miroku quiere seguir con una extensa familia, lo cual la misma Sango se rehúsa.

Camina de nuevo hacia el jardín donde esta la alberca, ahora Inuyasha esta acostado mientras que Sekai y Seikatsu están echándose agua dentro de la piscina saliendo a flote con ayuda de aquellos infladores.

¿Quién era?.- lo pregunta un ojidorado acostado en aquel lugar mientras las gotas de agua siguen escurriendo de su cuerpo.

Mi madre.- se lo contesta simplemente, sintiendo como un calor comienza ha hacerse presente en su vientre.

¿quiere que vayamos?.- pregunta Inuyasha observando a su esposa, a pesar de los cinco hermosos años que lleva a su lado no deja de desearla de esa manera tan desesperada.

¿Cómo lo sabes?.- pregunta Kagome al alzar una ceja en forma interrogativa.

Le pedí que si podía cuidar de esos demonios.- lo dice al señalar a sus hijos- mientras tú y yo tenemos una noche a solas.- lo concluye atrapando a esa mujer entre sus brazos.

¿serás completamente mió esta noche?.- lo pregunta Kagome con esa voz sexy que suele usar cuando desea a su hombre con ella.

¡kami que si!.- lo exclama al inclinarse a tomar esos labios, ignorando los llamados de sus pequeños, disfrutando de los labios de su esposa.

¡papá no besu-quies a mamá!.- lo grita un pequeño al nadar hacia al horilla.

¡PAPÁ!.- lo gritan ambos muy molestos.

Por su parte Inuyasha solo gruñe al separarse de los labios de su esposa, si no tiene para él solo a Kagome se volvería loco; adora a sus hijos y esta orgulloso de ellos como lo es cualquier padre, pero los intentos por tener a Kagome se han frustrado cuando ambos pequeños comenzaron a caminar.

Kagome ríe al ver como Inuyasha se encuentra algo molesto, siempre sucede lo mismo, cuando ambos se besan sus hijos interrumpen, al igual que cuando desean hacer el amor, sucede algo que no los dejan por algunas noches.

Esta noche serás toda mía.- lo murmura suavemente Inuyasha al retirarse encima de su esposa, para sacar a esos demonios de la piscina e irse a bañar.

-.-

¿Qué tienes en mente Inuyasha?.- lo pregunta Kagome al estar viajando a su lado, una ves que estuvieron dos horas con su madre, saludando a toda la familia, Inuyasha quiso salir dejando a sus pequeños en casa con su madre.

Planeo disfrutar de mi esposa.- lo confiesa el mismo ojidorado al conducir aquella camioneta, su convertible lo había cambiado por una camioneta para llevar a sus demonios, ya un auto deportivo no es para una vida de casados y con familia.

¿de que forma?.- se lo pregunta, sintiéndose extraña de que Sekai y Seikatsu no estén con ellos.

Vamos cariño ellos estarán bien, se quedaron sin hacer ningún drama.- lo menciona Inuyasha al ver como su esposa mantiene esa mirada triste.

Pero…

Verás que mañana estarán volviéndonos locos cuando vayamos a recogerlos.- lo asegura Inuyasha.

Es que los extraño.- lo murmura suavemente Kagome viendo las calles de Tokio a esas horas de la noche.

Yo también.- lo confiesa y es verdad se le hace extraño que sus demonios no le estén gritando papá- pero debemos de tomarnos un rato a solas.- lo concluye al estacionar el carro dentro del garaje de la casa.

Intentare no extrañar a mis pequeños.- lo murmura Kagome al sentir como el coche se apaga por completo e Inuyasha toma su mentón para obligarla a verlo.

Haré todo lo que este en mi alcance para que no los extrañes cariño.- lo murmura suavemente Inuyasha al inclinarse a besar esos dulces labios.

Gime nuevamente al sentir como los labios de Inuyasha se apoderan de los suyos, haciéndola desear una noche entera de exquisito placer entre los brazos de su esposo.

Vamos a dentro.- lo murmura suavemente Inuyasha al separarse de los labios de su esposa y salir del coche.

No es capaz de moverse, solo espera a que Inuyasha rodee el carro para que abra su puerta y la tome en sus brazos.

Ahora serás mía…- lo murmura el mismo ojidorado entrando a la casa, dejando las llaves del carro botadas en el mesita continua y comenzar a subir con su Kagome en brazos directo a su habitación.

Se inclina a besar los labios de Kagome, entrando con cuidado a la habitación, sin preocuparse en cerrar la puerta y mucho menos con llave.

Deja a su Kagome de pie sin separarse de aquellos labios que comienza a devorar tan gustosamente, dejando que sus manos empiecen a desabrochar esa camina que el mismo le escogió a Kagome con el único propósito de poder desnudarla de manera mas fácil.

Gime al sentir las caricias de Inuyasha por debajo de su sostén, dejando que sus pechos se vuelvan duros y sensibles ante toda sensación presente.

Camina hacia atrás sabiendo bien que Inuyasha la sigue sin dejar de desnudarse mutuamente, deja que la deposite suavemente en la cama, sonriendo ante lo que esta por venir.

Te amo.- lo murmura suavemente Inuyasha al deslizar sus labios por aquellas zonas que comienzan a se expuestas por sus labios.

Solo gime como respuesta al dejar que Inuyasha capture con sus labios uno de sus pechos, dejando que su cuerpo responda ante la sensación de gloría.

Inuyasha sonríe al saber que esos movimientos siempre le han gustado a Kagome, imaginado lo que desea hacer con su esposa, a pesar de esos cinco años adora tanto estar con ella.

Las camisas de ambos al igual que la ropa íntima de Kagome caen al suelo, dejando que sus cuerpos comiencen con aquel dulce ritual debajo de los rayos lunares que son testigos de cualquier cosa.

Vuelve a devorar los labios de Kagome, esperando que con ello una nueva sed comience a sumergir y parece que su plan da resultado por que Kagome se arquea mas hacia su cuerpo, haciéndolo gemir ante el contacto de su piel.

Con una de sus manos baja el cierre de la falda que lleva su esposa, para poder desnudarla con facilidad, observando como cada roce de sus manos ocasiona que Kagome cierre sus manos alrededor de las sabanas que los cubren.

Observa lentamente el cuerpo de Kagome maravillado por los cambios que se hacen presentes; sus ojos se abren enormemente al ver como un pequeño bulto se encuentra en el vientre de Kagome, tal vez algo que puede pasar inapercibido con las ropas pero ahora que ambos están desnudos y disfrutando del uno del otro, puede percatarse de ello, imaginando que significa aquello.

Las ultimas prendas caen al saber que ambos cuerpo ya se encuentran desnudos, esperando al ser unidos con aquellos primitivos movimientos, y parece ser que el mismo ojidorado ha leído los ojos dilatados de su Kagome, lo cual lo obliga a unirse a ella, para comenzar con movimientos suaves no queriendo presionar a su esposa.

Sigue moviéndose mientras sus labios succionan uno de los pezones, sonriendo al imaginar a su bebé hacer aquello y la simple imagen de observar esa escena llega a excitarlo.

Gime al sentir como el cuerpo de Kagome se pega mas al suyo y suspira con su nombre, volviéndolo melodía para sus oídos.

Apenas es capaz de controlarse, parece ser que las piernas enrolladas de Kagome en su cintura lo han sacado de orbita por que los movimientos se han hecho cada vez mas fuertes y excitantes.

Grita con Kagome al sentir como cada parte de su cuerpo se contrae al explotar dentro de Kagome y ella hace lo mismo, dejando que su cuerpo este lleno de esas gotas saladas, cayendo a lado de la chica, abrazándola.

Si sus demonios estuvieran en casa no hubiera podido liberarse de esa manera, algunas veces hacían el amor pero suave, y cuando deseaba llevarla mas alto que el mismo paraíso se bañaban juntos hasta descargarse completamente como ahora.

Sonríe mientras besa la sien húmeda de Kagome y como jadea al estar entre sus brazos.

Nunca se cansaría de esa mujer eso podría jurarlo…

-.-

Los rayos solares entran a la habitación dejando que los cantos de las aves se hagan presentes.

El cuerpo femenino de esa mujer se mueve lentamente para abrazar a su esposo, sintiéndose extraña de que algunos gemelos no van hacia la recamara, abriendo sus ojos con pereza.

Se levanta al salir de los brazos de su Inuyasha tapando su cuerpo desnudo con la sabana, recordando que sus pequeños están con su madre.

¿Qué pasa Kagome?.- lo pregunta Inuyasha al ver a su esposa sentada en la cama.

Extraño a mis bebes.- lo murmura suavemente dejando que Inuyasha al tome de nuevo entre sus brazos y comience a besarla suavemente.

Ahora deben de estar desayunando, ¿por que no hacemos nosotros lo mismo?.- lo termina preguntando al ver a su mujer debajo suyo.

Pero…

Dime cariño, ¿cuando me ibas a decir que vamos a tener un nuevo bebé?.- lo pregunta curioso Inuyasha al sentir cara transformación del cuerpo de su Kagome.

Yo…yo…yo…- lo balbucea.

¿esta confirmado?.- se lo pregunta suavemente, el haberlo descubierto ayer mientras hacían el amor fue algo tan maravilloso.

Ve como su pequeña asiente un si con el rostro, para comenzar a darle besos por todo el rostro sin parar diciendo un "gracias, gracias" en cada beso.

Por su parte Kagome sonríe al saber que la noticia no le ha caído tan mal a Inuyasha, a pensar que le había dicho que con esos dos demonios era suficiente.

Se lo que dije al respecto de los niños, Kag.- se lo dice al saber lo que esta pensando su esposa una de las cosas que aprende cuando se vive tanto con esa adorable mujer- pero cada bebé tuyo es como si fuera el primero, adoro a mi familia y no la cambiaría por nada.- lo concluye al besar suavemente los labios de Kagome, dejando que esta gima al sentir de nuevo esas caricias explotar en su cuerpo.

-.-

¡mamá!.- lo grita uno de los pequeños al salir disparado para abrazar a su mamá

¡papá!.- lo grita el otro para correr hacía su padre.

Inuyasha atrapa aquel pequeñito para cargarlo entre sus brazos.

¡yo también!.- lo grita el otro al estirar sus bracitos para que su padre también lo cargue.

Si así reciben a ese baka, ¿podrán recibirme así mis ahijados?.- lo pregunta una voz masculina atrás de Inuyasha.

¡tío!.- gritan ambos pequeños al ver aquel hombre de ojos azules, entrar al lugar.

Pequeños demonios.- lo menciona Renkotsu al ver como sus ahijados corren hacia él.

¡feh!.- lo murmura Inuyasha al ver el entusiasmo de sus hijos por ese hombre.

No seas así Inuyasha, sabes que adoran a Renkotsu.- lo dice Kagome al acercarse hacia Inuyasha, lo suficiente para que este la rodee con sus brazos.

Lo importante es que son míos al igual que tu y ese pequeñín o pequeñita que viene en camino.- lo murmura suavemente Inuyasha girando a su esposa para poder verla a los ojos, unos marrones tan llenos de felicidad.

Te amo Inuyasha, te amo con todo mi corazón.- lo murmura Kagome al ver a su esposo.

Y yo te amo mas mi Kagome.- se lo contesta del mismo tono escuchando a sus hijos gritarle a su padrino para que juegue con ellos, mientras el disfruta de besar a su esposa.

-.-

Seis meses después.

¡ja! Gane.- lo exclama Inuyasha al tener una fina criatura en sus brazos.

Respeto perro, la despertaras.- lo dice Kouga al estar en la habitación con toda la familia.

¿Quién me debe dinero?.- lo pregunta el mismo ojidorado viendo a sus hermanos y primo.

¡Inuyasha Taisho!.- lo exclama Kagome al estar acostada en esa cama.

Cariño debes de estar relajada.- se lo hace saber el mismo pelinegro al acercarse con ese pequeño bulto rosa.

¡habíamos dicho que no habrían mas apuestas!.- lo exclama Kagome y reprocha al saber que él hizo una apuesta con sus hermanos.

Pero…

Nada de peros Taisho, esta cancelada.- lo ordena al ver como Miroku, Sesshomaru y el mismo Kouga estallan de risas.

¡feh!...- la única respuesta de Inuyasha para ver aquel pedazo de cielo, su pequeña niña, que nació ayer, pero todos han venido a conocer a la nueva niña Taisho.

Su pecho se hincha de orgullo al saber que toda su vida esta llena de felicidad, tiene a dos demonios que no paran de hacerle preguntas y agotarlo de una manera y ahora ese nuevo retoño que será la niña de sus ojos, junto a la hermosa madre a su lado, ¿Qué mas podía pedir?.

Te amo…- lo anuncia Inuyasha sin importarle que aya espectadores.

Yo también.- se lo responde Kagome al saber que Inuyasha se inclina para besar sus labios suavemente, escuchando las risas de la familia.

A veces ni todo el dinero del mundo es capaz de conseguir tanta felicidad.

Y esas palabras las saben muy bien los Taisho's, al conseguir a esas hermosas bellezas a sus lados.

Fin…

El final de la historia, y aquí estuvo el epilogo espero que lo hayan disfrutado.

¡¡¡Mil gracias por sus mensajes!!!

Se despide

Fesabi