Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
Va especialmente dedicado a mi niña, esthefybautista, porque la amo cada día más y no me canso de decírselo.
A mi Miss Swan tata favorita ya que este capítulo lo subo por ella (Quejas y amenazas de muerte a ella por favor) A Vero porque me hace feliz y a Natalia porque lo merece más que nadie.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.
CAPÍTULO 12 LA CITA
Emma:
Llegó el sábado antes de que pudiera darse cuenta, los últimos días pasados junto a Regina los atesoraba en su mente como fruto de un sueño, era feliz con todas las letras, incluso había dejado el Whiskey de lado ya que se dormía con una sonrisa en los labios pensando que al día siguiente volvería a verla.
Las horas de oficina le costaba concentrarse, a pesar de que su morena la reprendía muchas veces al descubrirla observándola sin prestar atención al trabajo que se iba acumulando. Siempre que podía conseguía robarle un beso, provocando sus risas y aumentando los nervios que ya estaban a flor de piel, ambas deseaban que llegara el sábado y ambas tenían fantasmas que enfrentar.
Lo tenía todo preparado para pasar la mejor velada de su vida, tenía el lugar perfecto, la cena perfecta, todo estudiado sin posibilidad alguna de error. Con una sonrisa en su rostro recordó como hacía solo dos días se presentó en casa de su Regina para pedirle "oficialmente" a Henry permiso para salir con su madre, el pequeño se la quedó mirando con semblante serio antes de asentir con la cabeza, lo que provocó las carcajadas en la sala, tanto por su parte como por parte de Regina y de su amiga Belle, a la que había cogido cierto cariño.
Se puso su traje, abrochando la corbata y sonriendo pues sabía que Regina adoraba esa parte de ella que se empeñaba en vestir como un hombre, imaginaba cómo se vestiría su amada, cómo tendría recogido el cabello y su sonrisa se hacía más grande, Regina era la mujer más bella que jamás había visto y esta vez, por primera vez en su vida, estaba segura de que era la definitiva, no podía equivocarse, tenía que salir bien.
Subió en su coche pues, aunque la puntualidad no era su punto fuerte, la impaciencia por ver a Regina y tomar su mano la empujaba sin freno, no podía resistir ni aguantar un segundo más sin verla, ya que esa noche era la noche de la verdad, esa noche su máscara caería y Regina sabría todo sobre Emma Swan, estaba segura de que comprendería y de que podía hacerla feliz sin el fantasma de la mentira sobre sus espaldas.
Regina:
Estaba nerviosa, muy nerviosa. Por un lado deseaba con toda su alma la llegada de esa noche, poder conocer más a fondo el misterio que Emma Swan y sus increíbles ojos verdeazulados escondía, por otro sentía miedo, mucho miedo a sus posibles reacciones, miedo a romperlo todo, miedo a hacerle daño.
Nunca había estado unida a nadie pues conocía con creces sus limitaciones y a la vez nunca había sentido la necesidad tan arrolladora de abrirse a alguien como le sucedía con Emma. Daba vueltas de un lado a otro en su habitación, indecisa sin saber qué vestido ponerse, cómo maquillarse y con Belle mirándola andar de un lado a otro mascullando y con el pánico en su mirada.
Finalmente trató de respirar y se sentó sobre la cama, su mirada se posó sobre su hijo que jugaba con sus trenes en un rincón, ajeno a la tormenta con la que lidiaba su madre, cuando notó la mano de su amiga sobre su hombro, mostrándole apoyo, la miró con lágrimas en los ojos, lágrimas de completa desesperación.
-"No puedo hacerlo Belle, simplemente no puedo"
-¿Por qué no puedes? Vamos Regina estás en una nube desde hace días solo porque ella te besó, estás loca por ella y eso se nota, date una oportunidad, dásela a ella para hacerte feliz
-"¿Y si no quiere solo cenar? ¿y si busca ir más allá? Sabes que no voy a poder, no puedo"
-Si eso es lo que te da miedo por qué no se lo dices, creo que Emma comprenderá
-"No quiero hablar de ello"
-Lo que está claro es que te gusta, tú le gustas a ella y estar a su lado te hace bien, yo creo que es la oportunidad perfecta para que dejes atrás tu pasado, para que lo olvides de una vez y te permitas ser feliz
-"Tienes razón… debería vestirme, ella llegará en cualquier momento"
A la velocidad de la luz se puso el primer vestido que encontró, peinando sus cabellos con prisa y aplicando una ligera capa de maquillaje, estaba hermosa pero sus ojos aun reflejaban esa duda, ese miedo que le atenazaba el pecho, el terror de hacerle daño a Emma.
EL timbre sonó y Henry fue a abrir como un rayo, adoraba a la rubia y no era un secreto para nadie. Se arrojó a su cuello en cuanto la vio y esta lo entró dentro de la casa aun en sus brazos. Sus miradas se cruzaron y Regina se tranquilizó al verla, tenía ese efecto sobre ella, como un bálsamo una tabla de salvación. Dejó a Henry en el suelo y le dio un casto beso en la comisura de los labios, esperando pacientemente a que se despidiera de Henry y le asegurase que volvería pronto y que no podía comer golosinas ya que no tenía muy bien el estómago. Con un beso en la frente y Emma revolviendo su cabello, se despidieron del pequeño y salieron para pasar su primera cita juntas.
En el coche Emma iba callada, con una sonrisa en los labios mientras Regina no podía dejar de mirarla, a la luz de la luna le parecía misteriosa y muy bella, incluso familiar, sin saber por qué tuvo la sensación de haberla visto antes en alguna parte pero le restó importancia cuando llegaron a su destino. Su cara de asombro fue el aliciente perfecto para que la sonrisa de Emma se ensanchara.
-¿Te gusta? Quería hacer algo especial
-"¿Vamos a cenar en un barco?"
-Concretamente en mi barco
-"¿Tienes un barco?"
-Sí y un avión privado entre otras cosas, pero cenar en avión no es la mitad de romántico
Emma la tomó de la mano y subieron a bordo, donde Regina no podía dejar de maravillarse con todos los detalles que la rubia había preparado. Una mesa pequeña en cubierta, con velas sobre el mantel y un camino de flores, rosas blancas, que le llevó a preguntarse cómo demonios sabía Emma que esa era su flor favorita. Ella la cogió por la cintura y beso suavemente su mejilla, poco antes de girarla y besar sus labios con una dulzura infinita.
-Espero que te guste la pasta, cocinar no es una de mis cualidades pero quise hacerlo para que sea una noche especial
Su comentario le saco una leve risa que Emma se encargó de apagar con otro beso. Poco a poco los miedos que la habían atormentado durante todo el día cesaron, se sentía bien en brazos de esa rubia que había conseguido sacarla d quicio en varias ocasiones.
Emma sirvió la cena, haciendo de perfecta anfitriona, al probarla certificó que no estaba nada malo ganándose una burla por parte de la rubia que aseguraba que solo lo decía por quedar bien. Rieron juntas, hablaron de banalidades mientras tomaban vino tinto a la luz de la luna, era una velada mágica y perfecta, una velada que nada en el mundo podía estropear.
Tras terminar la cena, Emma la cogió de la mano mientras ponía una música suave y tenue. La atrajo por la cintura y la pegó a ella, como ya había hecho una vez en su cocina. Regina se dejó llevar por las manos expertas de Emma, moviéndose con ella al compás de la música, apoyándose en su hombro y dejándose embriagar por las mil emociones que esta despertaba.
Sus labios se encontraron y dejaron de bailar, saboreando ese momento mágico y único, ese momento en el que se sentían bien.
De pronto Emma la atrajo aun más hacia sí, volviendo su dulce beso en un acto algo más furioso y pasional, podía escuchar su corazón desbocado y sentir sus manos recorriéndola. El terror la golpeó con fuerza en el pecho, sintió que le faltaba el aire y ganas de salir corriendo, se apartó con violencia de ella, dejándola confusa, su respiración era agitada y sus ojos brillaban de miedo.
Emma intentó acercarse, intentó tocarla, intentó entender qué le había pasado pero el terror se había adueñado de sus sentidos y no podía pensar con claridad.
-"No me toques… no lo hagas"
-Pero Regina ¿Qué te ocurre?
-"Llévame a casa"
-¿A casa? Gina…
-"He dicho que me lleves a casa"
Emma tardó unos segundos en reaccionar, no podía entender qué había pasado pero Regina había sido tajante, casi a gritos le exigió que se marcharan y ella no podía comprender de ningún modo qué había hecho mal, en qué momento se había estropeado todo.
En viaje de vuelta se dio en silencio, la morena no la miraba en ningún momento y Emma sentía un dolor agudo en su vientre, por más que le daba vueltas a su comportamiento no entendía por qué había reaccionado así. Al llegar al apartamento de la morena, se acercó para darle un beso y esta la rechazó, bajándose del vehículo a toda velocidad y entrando en su apartamento sin mirar atrás.
Ella se quedó durante unos instantes, esperando que volviese, que le explicase qué demonios había ocurrido pero la puerta no se abrió. Resignada puso el vehículo en marcha y se fue a su ático, sin poder dejar de pensar en qué demonios le había pasado a Regina, torturando su mente y convencida de que en algún momento lo iba a averiguar, no pensaba quedarse de brazos cruzados.
Regina, al otro lado de la puerta, apoyó la cabeza contra esta y empezó a llorar, sus sollozos apenas audibles advirtieron a Belle de que la noche no había salido como esperaba. Se acercó a su amiga y la abrazó mientras esta empezaba a temblar.
-¿Qué ha pasado Regina?
-"No pude… te dije que no podía"
-Pero ¿No fue bien?
-Yo… me asusté, le he hecho daño, ella no hizo nada, nada malo y a mí me atenazó el miedo…huí…"
-¿Por qué no se lo cuentas? Creo que lo entendería Gina
-"No puedo contraselo Belle, no puedo ni mirarla a la cara, no después de esta noche"
