Capitulo III.- ¿Traición?.
Kuso mujer ¿que te sucede?.- lo pregunta este, tratando de que sus orejitas no sufran daño por aquel grito de aquella pelinegra.
De nuevo se escucha un segundo grito por parte de Kagome…
Kuso mujer deja de gritar…- lo dice aquel hombre tratando de tranquilizar sus pequeñas orejitas sensibles.
Ve como su Kagome se levanta dejando que la sabana la cubra completamente.
Tú… yo… nosotros…
Hicimos el amor…- lo concluye Inuyasha, viendo como las mejillas de Kagome se vuelven mas coloradas que hace un momento atrás.
Comienza a recordar todo lo que sucedió la noche anterior, como dijo aquel "te amo" cuando este le pregunto si estaba segura, había perdido toda su dignidad al momento de estar en aquella forma con el hanyou.
Ve como su mujer se da la vuelta, dejándole ver aquella espalda desnuda y la sabana cubriendo lo que es el trasero redondo de esta al igual que las piernas…
Kagome… ¿Qué sucede?.- lo pregunta este, levantándose de la cama sin importarle que puedan verlo desnudo, al cabo aquella hembra enfrente suyo debe de acostumbrarse al verlo en ese estado.
Inuyasha… tu y yo… en verdad….- lo murmura y balbucea la chica, sosteniendo aquella sabana que no se resbale de su cuerpo, se siente tan avergonzada de todo lo que paso, no es que se arrepiente pero ¿Por qué?, ¿no se supone que él ama a Kikio?.
¡feh! Mujer ya te dije que si…- se lo contesta- conozco cada parte de su cuerpo, como aquel lunar en tu espalda, al igual que tienes otro en el muslo derecho.- lo informa con aquella voz picara, recordando el haber saboreado la piel de la chica, y aquello de nuevo se le antoja.
Oh kami, las palabras de Inuyasha son ciertas… y ella nunca pudo conocer su cuerpo…
Inuyasha yo…- lo balbucea la chica, ¿con que cara vería ahora al hanyou sin recordar lo sucedido?, se supone que tenía que alejarse de él, no terminar en la cama con él.
Sshh… no quiero que digas nada koshii…- lo murmura este pasando sus brazos por el cuerpo de la chica, acercándola hacia su pecho desnudo, manteniéndola abrazada de aquella forma, mientras respira aquel olor a jazmín que adora tanto.
Inu…ya…sha…- es lo único que dice al sentir como los labios del chico se deslizan por su cuello, lamiéndolo lentamente, como la noche anterior cayendo entre sus brazos, sin pensar en otra cosa.
Quiero hacer de nuevo contigo el amor… mujer…- lo dice este, haciendo que esta gire, para dejarla enfrente suyo.
Siente los labios de Inuyasha sobre los suyos, dejando que toda aquella cordura que logro tener en un poco de tiempo se esfume como arte de magia, dejando que las manos del chico le quiten con mucho cuidado la sabana, cayendo al piso, ambos completamente desnudos, enrolla sus brazos en el cuello del chico dejando que este la tome entre sus brazos y la lleve directamente a la cama.
Deposita con cuidado ahora a su nueva mujer, acomodándose encima de ella, podría pasarse todo él día haciendo el amor con aquella miko y nunca se cansaría, pero necesita arreglar algunos puntos, antes de formalizar todo aquello.
Desliza su mano hacia uno de los pechos de la chica, masajeándolo lentamente sintiendo como un suspiro sale de los labios de su Kagome que se encuentran unidos a los suyos.
Desciende con pequeños besos hacia el cuello de la chica, dejando que el hombre derecho que ahora se encuentra en esos momentos mordiendo se noten aquellos dos orificios que por las leyes de los demonios se considera como esposos… lo cual Kagome debería de saber y él planea informárselo, así que debería de desechar aquella idea de otro matrimonio con algún humano.
Su hembra esta lista para recibirlo, separando sus piernas, y así acomodarse lentamente en aquella cavidad uniendo de nuevo sus cuerpos, sintiendo un sin fin de explosiones mientras aquellas caderas se mueven.
Siente como su miko esta apunto de gritar al liberar su semilla callándola con un beso de nuevo como lo hizo en la noche anterior, temiendo que despierte a alguien…
Apenas siente como Kagome se relaja suavemente entre sus labios, y cuerpo, sabiendo que aquel ritual ya ha terminado y su hembra se encuentra profundamente dormida, ya con el tiempo Kagome se acostumbraría a hacer el amor muchas veces por día…
Vuelve a acomodar a su hembra del mismo estado en el que se encontraban antes de que esta despertara, ahora no permitiría que ella se saliera de sus brazos.
Observa dormir a Kagome, y pensar que esta quería irse de su lado… ¡ja!, ahora solo la muerte lo separaría de la chica… Kagome es su hembra, su mujer y como deber de ella no puede separarse de su macho.
-.-
Por segunda vez en el día se despierta, dejando que su cuerpo se estire solo un poco al sentir como unos brazos la rodea, ahora en lugar de gritar, sonríe, sabiendo bien que Inuyasha en verdad le hizo el amor a ella…
Se acorruca mas en él cuerpo del chico sintiendo que este la estrecha de una manera mas intima, sonrojándose un poco al sentir que dentro de su cuerpo sigue aquel miembro que los une a ambos, tratando de no moverse…
Escucha los latidos suaves de su hanyou, sintiéndose por fin amada, o por lo menos eso desea pensar, pero tarde o temprano tendría que hablar con aquel ojidorado.
Planea volver a dormirse, pero un ruido insistente la despierta, reconociéndolo el timbre, ¡oh kami!... la cita…
Se levante de un solo golpe de entre los brazos de su hanyou, teniendo que separarse de aquella unión, siendo un vació en su interior.
Kuso mujer, ¿Qué haces?.- lo pregunta el hanyou, en la cama viendo a su mujer tomar su haori rojo y colocárselo, observándola tan sensual…
Oh Inuyasha, se me olvido la cita…- lo murmura, al ponerse una pantaleta y por lo menos una pijama de pantalón, debía de deshacerse de Oliver antes de que terminara en un lió, pero ¿Cómo?.
¿cita?... o no mujer, tu eres mía y si sales con ese humano, que se de por muerto…- lo dice este de forma autoritaria, al ver a su mujer terminar de ponerse aquel pans.
Si no quieres que te diga la palabra, cállate…- lo termina de decir Kagome al salir de la habitación, muy molesta, ¿Qué derecho tenía Inuyasha en decir todo aquello?... si ella es suya, entonces él es suyo…
Abre la puerta, viendo a Oliver, si lo recuerda de la universidad, aquel joven capitán del equipo del fútbol.
Kagome…- lo dice este.
Oliver, que pena contigo, pero ahora mi mamá me hablo y quiere que vaya con ella al viaje, que se le olvido algo…- lo miente esta, no podía decirle "sabes tengo a un hanyou en mi recamara esperándome".
¡oh!, lo entiendo…- lo dice este- ¿podría ser otro día?.- lo pregunta y sugiere.
Claro…- lo contesta…
Cuídate Kagome…- lo dice este dándole un beso en la mejilla como despedida.
Cierra la puerta de nuevo con llave, ahora necesita hablar con Hoyo, pero antes de hacer eso tendrá que hablar con Inuyasha, no pueden de nuevo hacer el amor sin que ella no se sienta tan utilizada como en esos momentos.
Toma aire, para abrir la puerta de su habitación viendo al hanyou de pie esperándola ya con los pantalones puestos, por lo menos no esta desnudo.
Te tardaste demasiado Kagome…- lo dice este, viendo a su hembra regresar
Tuve que deshacerme de él…- se lo contesta – Inuyasha tenemos que hablar…- lo dice, tomando asiento al borde de la cama, por lo menos Inuyasha esta de pie enfrente suyo.
Si, Kagome yo….
Inuyasha, ¿Por qué viniste?.- lo pregunta interrumpiéndolo, dejando que aquella pregunta sorprenda al chico.
Es que yo quería, disculparme…- lo dice este avergonzado ante lo que lo había traído a la época de la chica.
¿disculparte de que?.- lo pregunta, observando los ojos dorados del chico.
Por el beso…- lo contesta, hiriendo a su Kagome, lo sabía, pero ahora todo es distinto… todo.
Oh…- es la única contestación de la chica, viendo como se pone de pie y camina hacia el closet, dándole la espalda, por lo menos así no vería sus lagrimas, todo lo que paso aquellas hermosas horas no significo nada para Inuyasha, bien Kagome ahora todo esta perdido.
Siente el aroma a sal, sabe que su Kagome esta llorando, debe de pensar lo peor de él mismo, pero necesita aclararlo todo.
Kagome, por favor escúchame…- lo suplica este, acercándose hacia donde esta aquella miko- yo… yo te quiero…- lo concluye, es lo mas difícil de decirle, podría decirle el te amo, pero necesita liberarse de aquella promesa para poderlo decirlo.
¿he?.- lo pregunta sin creer en la palabras de Inuyasha, ocasionando que se gire para verlo, y dejar que este vea sus ojos cristalinos.
Te quiero, y esto… lo que tu y yo hicimos… nadie puede romperlo… nadie…- se lo dice al acariciar la mejilla de su miko con aquella mano.
Te marque mujer, y eso quiere decir que me perteneces, que eres mía…- lo dice este al ver que Kagome no menciona nada, dejando que su otra mano se pose en la cintura de su Kagome.
¿enserio?...- lo murmura esta indecisa ante las palabras de Inuyasha, y ¿kikio?.
Si, y si preguntas por Kikio, hablare con ella…- lo comienza a decir, abrazando a su Kagome, dejando ver todavía aquellos ojos marrones – te adoro demasiado, pero solo me pude darme cuenta de ello cuando estuve apunto de perderte…- se lo confiesa.
Inuyasha yo…-
Sshh, lo se… yo también, pequeña yo también…- se lo dice al interrumpir sus palabras, sabía lo que su Kagome le diría "yo te amo" y él también…
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Tengo que hablarle a alguien…- lo informa Kagome estriando la mano hasta el mueble que tiene a lado de la cama alcanzando el teléfono.
¿A quién?.- se lo pregunta, viendo como su Kagome marca aquellos números que logra escuchar.
A Hoyo…- se lo dice, dejando que este la mantenga entre sus brazos.
¿Al baka ese, que estuvo contigo en aquel festival?...- lo pregunta Inuyasha, recordando cuando interrumpió en aquel lugar, simplemente al escuchar que este se le estaba declarando a su Kagome, los celos brotaron en él al instante.
Shiii…- se lo contesta en forma juguetón al sentir como este la pega mas a su cuerpo desnudo.
Puede escuchar un "hola", "se encuentra Hoyo"… para después el silencio de su Kagome con un "hola" al final.
Hoyo, sobre la cita en este noche, no puedo… lo que sucede es que hubo un inconveniente…- lo explica Kagome, tendida en la cama, con su "inconveniente" a su lado, besándole el cuello, cosa que hace que Kagome no se concentre del todo.
¿he?... si…- lo escucha que lo dice Kagome, para terminar con un "gracias", y colgar aquel aparato.
¿No puedes quedarte quieto?.- lo pregunta Kagome dejando el teléfono a un lado, sabiendo que Inuyasha se encuentra algo celoso.
¿Por qué le dijiste a ese idiota que sería para después?.- lo pregunta este al escuchar como Kagome dijo que si, al programarse otra cita.
Oh bueno, solo fue un si… pero nunca le dije cuando…- se lo contesta con una amplia sonrisa.
¡feh! Mas te vale…- lo dice con aquel tono celoso y posesivo tan característico a su hanyou.
Mmmjmmm…- es la única respuesta de Kagome al ser besada por aquel hanyou, que bien sigue hambriento por su hembra.
-.-
Hey mujer, ¿no quieres seguir descansando?.- lo pregunta este, esos dos días en la época de Kagome son los dos mejores días de su vida, duerme de mil maravillas, se alimenta perfectamente en los dos sentidos, y tiene a una mujer esplendida que lo mas seguro es que ya este esperando su primer cachorro.
Inuyasha, es suficiente con estos dos días, quiero regresar a la época antigua…- lo dice esta con reproche de niña infantil, al sentir como este hanyou no quiere dejarla salir de entre sus brazos.
¡feh!, si regresamos yo no podré estar contigo así….- lo ultimo lo murmura dejando que su cuerpo que siga unido a la chica se mueva con aquella sensualidad.
No, eso, si no… no puedes convencerme…- lo ultimo lo dice con un pequeño gemido salir de sus labios- Inuyasha, por favor… yo…- lo murmura, demasiado tarde, él ha ganado, esa mujer aria todo lo que el ordenara, no cuenta con aquellos encantos.
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Hace unos minutos que se encuentra contemplando a su Kagome, que descansa boca abajo, mostrándole la espalda desnuda que recibe sus caricias.
¿Cuándo fue el momento que quedo profundamente enamorado de aquella chiquilla?, tal ves el mismo instante que pensó perderla gracias al hechizo de Tsubaki, o no tal vez mucho antes, cuando aquel lobo apestoso se rapto a su Kagome, llamándole mujer cuando él fue a rescatarla… ¿Cuándo?...
Aquello no tiene respuesta, su corazón fue cautivado, y ahora su mente ha aceptado la realidad que debió de haber hecho realidad hace tiempo atrás.
Pero ahora que importa, ya es suya egoístamente suya, y no planea dejarla ir tan fácil, de todos modos, Naraku ya esta muerto, Kikio no tarda en irse al infierno y los fragmento de Shikón casi completos, solo faltan los dos del lobo, tres mas, gracias a que han encontrado la mayoría.
Se inclina a besar la espalda de Kagome, dándole un pequeño beso, que ve como Kagome responde con una sonrisa.
¡¡Kagome hija ya llegamos!!.- lo grita cierta voz al entrar a la casa, llamando a la miko.
Aquello ocasiona que Kagome se levante de un solo golpe, brincando hacia la entrada desnuda, cerrando su puerta con llave, no podía permitir que su madre la viera en ese estado con Inuyasha, aunque estaba segura que se alegraría, pero la vergüenza…
¿hija estas ahí?.- lo pregunta la madre del otro lado de la puerta.
He si, ahora bajo estoy apenas levantándome…- lo contesta Kagome, soltando un suspiro sal escuchar los pasos de su madre alejarse, recarga su frente en la puerta dejando que aquel peso se disperse.
Inuyasha, debes de….
No continua al sentir como el hanyou la voltea con una ligereza sorprendente, y la deja pegada en la puerta, mostrándole aquel ámbar con fuego que suele tener cuando quiere hacer el amor, pero ahora no pueden…
¡feh! Mujer eres lo mas hermoso que he visto…- lo murmura a centímetros de sus labios para tomar posesión de ellos.
Oh si pueden…
Y con aquellas palabras Inuyasha hace que Kagome se derrita entre sus labios… llevándola de nuevo a la cama…
-.-
Hija que bueno que te levantaste, Inuyasha nos dijo que has estado muy cansada…- lo dice la señora viendo entrar a su Kagome a la sala con la pijama aun puesta.
¿Inuyasha?, ¿que demonios?, da un bostezo recordando que después de hacer el amor con el chico se quedo profundamente dormida, despertando a esas horas de la tarde sin un hanyou a su lado… pensando que ya se había ido.
¿Inuyasha?...- lo pregunta y murmura.
Dime Kagome…- lo contesta este a lado de la tele jugando con aquel hermano adolescente un video juego.
Un leve sonrojo se apodera de las mejillas de la miko, recordando aquellos tres días estar en la cama con él chico, solo levantarse lo necesario para ir al baño, a ducharse y a preparar la comida.
Hija, ¿planean quedarse y partir mañana o hoy mismo?…- lo pregunta la señora, dejando en la mesa lo necesario para la comida de toda la familia.
Yo….
Podemos partir mañana, Kagome…- lo dice aquel hanyou interrumpiendo a su hembra, así pueden disfrutar otra noche mas en aquella cama cómoda.
Me parece una excelente idea, entonces vamos a comer…- lo dice la madre de la chica dejando el ultimo plato lleno de comida, como sabe que Inuyasha esta en casa preparo el doble de comida y también por una pequeña corazonada que tiene, podría ser abuela por en muy poco tiempo, lastima por los que estuvieron en la lista, pero como se dice "en el corazón no se manda".
Sota apaga el video juego, acompañando a su mama, abuelo y Kagome a sentase, de la misma forma que lo hace Inuyasha, esperando a que su mujer tome primero asiento y después él.
¿Kagome estuviste enseñándole modales a Inuyasha?…- lo pregunta Sota, al ver que el hanyou no comienza a comer como de costumbre, esta esperando a que su hermana coma primero.
Oh no…- lo murmura, tratando de entender el comportamiento del chico, más bien Inuyasha estuvo enseñándole modales a ella, y con aquel pensamiento se sonroja de nuevo.
Kagome, ¿no tienes hambre?...- lo pregunta Inuyasha algo preocupado, ahora su hembra debe de comer mas por que esta esperando su cachorro, en una semana podría tener la confirmación de lo que sueña.
Emm… etto… yo… si…- lo balbucea, al ver como Inuyasha le da un poco de su comida, volviéndose a sonrojar, sabiendo que toda su familia esta presenciando aquello.
¿y el abuelo?.- lo pregunta después de recibir la segunda ración de comida que Inuyasha se encuentra dándole… y él ni siquiera ha comido.
Oh él se fue a descansar, voy a llevarle su comida…- lo dice la madre levantándose de su asiento una vez terminado su comida, se ve tan adorable Inuyasha dándole de comer a una Kagome que repela que él no ha comido y que bien ella puede comer sola, pero parece que este no la escucha por que continua dándole de comer.
Yo voy a salir con Hitomi…- lo anuncia Sota, llevando su plato a la cocina para desaparecer por el corredor.
Ya te dije que no quiero mas…- lo dice Kagome, rehusándose a comer mas comida.
Kuso mujer debes de comer bien, estás débil…- lo murmura esta algo desesperado por que su Kagome no quiere más.
Yo no quiero…- lo reprocha.
¡feh! Bien haz lo que quieras, yo si quiero comer…- se lo dice para comenzar devorar toda la comida que sobro en aquella mesa.
Ve como Inuyasha comienza a comer todo lo preparado por su madre, apenas esta acabando con el último plato cuando ella decide levantarse de la mesa… para dirigirse a su habitación, lo único que desea ahora es dormir.
Sube las escaleras, lentamente, cada paso que da siente que su cuerpo necesita dormir profundamente, ahora lo que desea es descansar, tal vez sea el hecho de que ha dormido poco gracias al que el hanyou la mantiene despierta y en actividad.
Siente unos brazos que la toman.
¡Feh! ¿Mujer no puedes esperar?...- lo pregunta este, subiendo las escaleras con su Kagome- debes de estar cansada yo soy el que debe de encargarse de ti…- se lo dice, entrando a la habitación de la chica, ¿es que Kagome no entiende que el hecho de que él la tomara como pareja, él debe de hacerse cargo de ella?.
La deposita en la cama, viendo como esta ya esa profundamente dormida, tapándola de tal manera que no pase por ningún frió que pueda dañarle.
En aquellos momentos puede aprovechar para ir a la época antigua anunciándoles a sus amigos que su viaje se reanudara en unos días, tal vez dentro de dos días.
Hecha un último vistazo a la cama, viendo a su Kagome dormir, sintiendo lo que por primera vez en su vida puede sentir… el tener una familia…
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Hecha un ligero bostezo, sintiendo como aquellas fuerzas vuelven a ella, ya decía que un rato de sueño no le haría mal.
Siente unos labios posarse en los suyos, haciéndola sonreír.
Buenos días….- lo dice este, al separase de aquellos dulces labios.
¿ya es de día?...- lo murmura Kagome, acomodándose en el pecho del chico, escuchando sus latidos.
Si, dormiste toda la noche…- lo informa, abrazando a su mujer.
Oh…- es la única respuesta que da Kagome.
Espero que ayas repuesto tus fuerzas por que planeo, hacer algunas cosillas contigo…- lo murmura cerca del odio de la chica, sabiendo que esta ya se encuentra algo sonrojada y pensar que apenas llevan cuatro días juntos, ya quisiera preguntarse cuando llevaran dos años ¿Cuántos cachorros tendrían?.
¿No vamos a ir a la época antigua?.- lo pregunta Kagome, tratando de no pensar en esas "cosas" que menciono Inuyasha.
Oh claro que si, tu madre esta preparando la comida…- se lo informa a su mujer.
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Ahora vamos con los demás…- lo dice Kagome entusiasmada dirigiéndose hacia la aldea, pero unos fuertes brazos la detienen
Uuuyyy eso olvídalo pequeña, tú y yo tendremos algo que hacer…- lo murmura, tomándola entre sus brazos
No dice ninguna palabra, dejando que Inuyasha la lleve donde desee, después de todo ambos se perteneces ¿no?.
Siente un pequeño aroma a agua caliente, reconociendo aquel lugar, el mismo lugar que viene con Sango a tomar un baño cuando están en la aldea.
¿Inuyasha planeaba tomar un baño con ella?.
Siente como este la baja, al igual que la mochila que lleva en la espalda, para después besarla lentamente en sus labios, riendo al saber lo que aquel hanyou quiere de ella.
Siente como aquellas prendas que llevaba consigo ya se encuentran en el piso con la ropa de su Inuyasha, ambos aun de pie, este la toma entre sus brazos mientras lame el cello de la miko, caminando hacia el pequeño manantial donde planea hacer cosas que su imaginación estuvo elaborando toda la noche.
Deja que su Kagome se sostenga de su cuello mientras sigue tomando aquella boca que tanto le gusta, deslizando sus manos por toda la espalda desnuda, manteniendo sus manos en el trasero de la chica que se encuentra sumergido en el agua.
Un pequeño suspiro sale de los labios hinchados de la miko, sintiendo como el hanyou besa su cuello lentamente en ambas direcciones tanto la derecha, izquierda y el centro.
Camina un poco con aquella mujer, para llegar hacia una roca donde puede recargar la espalda de la chica, lista para sentirlo dentro de nuevo.
Se escucha un grito con su nombre, sabía a que se debía pero no planea parar en aquel estado haciendo que todo el cuerpo de Kagome vibre a causa de todas esas embestidas que se encuentra haciéndole.
Apenas pasan algunos minutos cuando su Kagome explota, enterrando sus uñas en su espalda, y el vuelve a morder aquella marca en el hombro de la chica… reafirmando que aquella mujer es suya.
Baka…. No… puedo… mas…- lo susurra Kagome apenas audible para el hanyou…
Dejando que las piernas de sus Kagome se mantengan enrolladas en su cintura, camina hacia fuera de aquel lago, sin preocuparse que alguien pueda verlos, tan solo deja que las gotas de agua se deslicen por ambos cuerpos, había sido una buena idea traer a Kagome a un manantial, pero todavía planea seguir disfrutando de ella, ¡feh! Ni que se conformara tan fácil.
Acomoda toda la ropa, haciendo una pequeña cama, donde acuesta a su Kagome sin despegarse de ella, moviéndose lentamente dentro de ella, recibiendo como contestación algunos gemidos y que aquellos ojos marrones se abran de nuevo, observándolo dulcemente.
¿mas?...- lo pregunta Kagome con un pequeño gemido seguido.
Oh si…- lo contesta este, volviéndole hacer el amor a la chica…
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¿Por qué Kagome viene en tus brazos Inuyasha?.- lo pregunta aquel adolescente, al ver al hanyou aparecerse muy tarde con una Kagome en brazos.
¡feh! Cosa que no te importa…- lo contesta de mala gana pasando a lado de este.
¿Por qué Kagome tiene tu aroma?...- lo pregunta ahora sintiendo como esta cambio aquel aroma que la caracterizaba por uno combinado con el aroma de Inuyasha, de la misma forma que lo hizo el hanyou.
¡feh! Cállate…- lo contesta este, entrando a la cabaña.
¿tendrán un cachorro?...- lo murmura y pregunta con voz ilusionada, así tendría a quien cuidar.
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Nos dijeron que hay otros fragmentos cerca de la cueva de Kouga…- lo dice aquel monje.
Mañana partiremos…- lo informa Inuyasha, viendo a su mujer descansando en aquella cama que siempre trae consigo un slep… oh que diablos… no recuerda el nombre.
¿le sucede algo a la señorita Kagome?.- lo pregunta Miroku, al verla tan cansada – no me digan que ya formalizaron…- lo ultimo lo dice con aquel toque que siempre suele dar cuando ciertas imágenes se le meten a la cabeza.
¡Feh!, si deseas saberlo monje… si, y mas te vale tenerle respeto a mi mujer…- lo dice con aquel tono amenazador que bien Sango se ríe, sabiendo que Miroku corre peligro de extinción.
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Kuso mujer ¿Por qué no quieres ir en mi espalda?.- lo pregunta un desperado hanyou, tratando de convencer a su mujer que suba a su espalda, pero esta insiste que quiere caminar.
Ya te dije que quiero caminar…- lo dice esta, sin importarle las explicaciones que este le de.
Arg mujeres, eres mía…- lo ultimo lo dice enfrente de su amigos, ellos ya saben lo ocurrido entre ellos pero Kagome no sabe que ellos lo saben, algo medio raro y muy difícil de comprender.
¡ABAJO!.- es la única palabra de la chica, para después caminar encima del hanyou hacia la salida de la aldea, seguida por sus amigos.
Kuso esa mujer, se las iba a pagar….- lo murmura un hanyou aplastado en el piso.
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¿Sango no has visto a Inuyasha?.- lo pregunta, una Kagome apenas saliendo de aquella pequeña choza.
Fue a conseguir algo para la cena…- lo informa la chica, reuniendo con Kirara y Shippo leña para prender el la fogata.
¿Miroku?.- lo pregunta la pelinegra.
Fue al río por agua, es una suerte que Inuyasha aya encontrado esa cabaña abandonada…- lo comenta la propia exterminadora.
Shippo en mi maleta traigo comida instantánea, ¿Por qué no la preparas?...- lo sugiere Kagome.
¿y tu Kagome que aras?.- lo dice aquel zorro.
Voy por Inuyasha…- lo contesta caminando hacia la entrada de aquel bosque.
Pero Inuyasha no querrá que salgas…- lo comenta el pequeño, recordando las palabras del hanyou "cuida a mi mujer enano".
Inuyasha no tiene el por que de prohibirme las cosas… iré a buscarlo ahora vuelvo…- lo anuncia la misma miko, que ahora viste un pans cómodo con un pequeño suéter y encima de ella, la parte roja del haori de Inuyasha, ya que este se la puso mientras dormía.
Apenas ha pasado una semana desde aquel encuentro en su habitación, parece que el grupo acepto la relación que surgió entre ella e Inuyasha, aunque este cada vez se encuentra mas insoportable, no la deja hacer nada de nada, ni siquiera caminar, según Shippo que es normal que el macho se comporte de esa forma, que debe de estar cuidando de su hembra para formar una familia.
Cuando esta entre los brazos de Inuyasha por las noches, sueña con un pequeño o pequeña de ojos dorados, con cabello azabache como el suyo… sería lindo tener un bebé a quien cuidar y que este le de alguna que otra lata al hanyou, quisiera verlo de papá lo mas seguro es que se vea lindo.
Camina por aquellos árboles, viendo hacia todos lados si puede encontrar a Inuyasha, quería decirle si se da la posibilidad de ir a casa, no es que no quiera seguir viajando pero con la recuperación de aquellos dos fragmentos de la perla podían regresar a casa, solo les faltaba uno y los otros dos los debe de tener Kouga.
Ve unas luces encima de algunos árboles, algo raro para su parecer, acaso serán ¿almas?...
Camina lentamente cerca de un gran árbol colocándose a atrás de el, viendo a un hanyou… Inuyasha cerca de Kikio… ¡oh kami!... ¿acaso será como hace cinco años tras?.
Ve como el hanyou se mantiene abrazando aquella mujer de cabello negro… la misma imagen cuando ella regreso por la tarde de su época y a ambos los vio en aquel árbol sagrado.
Te amo…- escucha aquel murmuro salir de los labios de Inuyasha…
¿se lo había dicho a Kikio?... ¿todo fue mentira?... ¿acaso le mintió?.
Continuaraaa!!!...
¡Jojojo!, se que quieren matarme, pero es navidad, así que por favor… disfruten de este pequeño capitulo, que la mayoría fue puro romance solo el final… así que muchas felicidades!!
Gracias por sus comentarios!!
Se despide
Fesabi.
