Capitulo VI.- No puedes apartarte de mi.
Te amo…- escucha aquel murmuro salir de los labios de Inuyasha…
¿se lo había dicho a Kikio?... ¿todo fue mentira?... ¿acaso le mintió?.
Retrocede lentamente al ver como el hanyou se inclina a besar los labios de aquella antigua miko, lo único que reacciona en hacer es darse la vuelta y corre sin tener una dirección fija.
Gruesas lágrimas se deslizan por su rostro, recordando aquella imagen, lo mismo que sucedió hace cinco años esta sucediendo de nuevo solo con una diferencia Inuyasha la descubrió… pero en esta ocasión… todo es diferente…
Comienza a descender la velocidad, dejando escapar pequeños llantos, Inuyasha de nuevo había jugado con ella, pero ahora no solo la había besado si no… si no… ¡arg!.
Se deja caer lentamente de rodillas en medio de aquel espeso bosque, dejando que las lagrimas sigan fluyendo… ¡Inuyasha es un baka!, y ella mas baka por creer en aquellas palabras de amor…
Pero es verdad lo único que le decía era un "te quiero", nunca llego a decirle un "te amo"… que tonta ha sido… muy tonta.
Siente una pequeña brisa calar su cuerpo, algo que la alerta… haciendo voltear su cabeza a dirección de esta, queriendo añorar que es Inuyasha el que la busca pero todo es falso al ver aquel joven de ojos verdes, cabello negro amarrado por una cola de caballo en lo alto, y una vestimenta de todo un jefe… el jefe de la manada de los lobos.
¿Kagome que tienes?...- lo pregunta este, inclinándose a levantar a la chica, percibiendo aquella tristeza en sus ojos y aquel olor mezclado con el hanyou.
¡Oh Kouga!...- lo exclama, lanzándose a llorar en sus brazos, por lo menos Kouga corresponde aquel abrazo y consuela la que una vez pensó que sería su mujer, pero ahora sabe que esta pelinegra le pertenece aquella bestia.
Aunque esa bestia sea el causante de las lágrimas de Kagome, él la protegería de cualquier cosa incluyendo aquel hombre que sería muy pronto padre, por el cachorro que esta creciendo en el vientre de Kagome, al percibir aquel olor.
-.-
Se separa de los labios de Kikio, sintiendo una puñalada en su corazón, como si una parte de su alma se fuera lentamente de su ser, invocando en su mente aquella imagen de la persona de su corazón… Kagome…
Kagome…- lo susurra.
Oh esa…- lo murmura Kikio, dejando ver una sonrisa maliciosa
"esa" Kikio, ahora es mi esposa…- lo murmura este, retrocediendo… sabiendo que acaba de engañar a su Kagome, pero es que Kikio no le dio tiempo de explicarle nada, se lanzo a sus brazos y lo beso.
Querido Inuyasha, eso ya lo se… pero debiste de ver la pobre cara de esa chiquilla cuando nos vio…- se lo dice esta sin dejar de mostrar aquella sonrisa frívola.
¿Qué demonios?...- lo pregunta sin creer, él hubiera sentido a Kagome.
Tu "esposa" nos vio, y que pena… pobrecito cachorro nacerá sin su papi…- lo sigue diciendo aquella sacerdotisa.
Kuso se dejo engañar por Kikio, y él que pensaba que había cambiado… no, no cambia, desde la muerte de naraku y su nueva resurrección se ha comportado mas fría que lo normal.
Tu no eres la kikio que yo ame…- lo dice aquel hanyou, tratando de guardar todas aquellas ganas de matar aquel ser.
Una fuerte carcajada por parte de Kikio se hace presente.
Y crees que todavía siento algo por ti, pobre iluso…- lo comienza a decir – tal vez te ayas acostado con "esa", pero tu vida me pertenece…- lo informa, viendo la cara de desconcentro del hanyou y a su vez trasformándose a una de enojo.
Kagome es mi esposa, Kagome es la mujer que amo…- lo dice aquel hanyou, viendo como aquel amor antiguo quedo en el pasado y Kagome es su presente.
Esa chiquilla morirá con aquel bastardo que lleva en su vientre…- lo dice aquella sacerdotisa preparando su flecha para ser lanzada- donde prefieres que le de el golpe de gracia, en el corazón, en el vientre o en su linda cabecita…- lo informa, trayendo en su mente la imagen de Kagome caminando a lado de Kouga.
No te atrevas Kikio… O…
¿O que?... ¿me matas?...- lo pregunta en forma burlona.
Si…- lo afirma el hanyou, caminado hacia la miko, para tratar de quitarle aquel arco, bien sabe que Kikio pude lanzar una flecha y llegar a su objetivo.
Pues tendrás que matarme para que esa mujer no muera…- lo concluye, lanzando aquella flecha para que llegue a su fin…
¡¡no Kagome!!.- lo grita Inuyasha, tratando de detener aquella flecha pero es imposible, volviéndose hacia Kikio.
-.-
¿sucede algo Kagome?.- lo pregunta Kouga, al ver como la miko se detuvo de un golpe, para ver hacia atrás
No… nada…- lo dice pensativa, podía jurar que escucho la voz de Inuyasha gritar "no Kagome".
Bien, entonces vamos…- lo dice Kouga, mientras camina con Kagome, ¿Cómo podía esa bestia desperdiciar a esa hermosa mujer?, lastima que Inuyasha iría por ella, él sería feliz estado a lado de Kagome, aunque esta tenga un cachorro con aquella bestia.
-.-
Haz algo…- lo pide Inuyasha, tomando aquella miko por el cuello, sintiéndose inútil por no poder defender a su Kagome y cachorro.
La única forma de acabar con esto… es matándome…- lo concluye con una sonrisa, sin importarle que aquel hanyou la comience a estrangular.
¿podría matar a Kikio?... no… no se atrevería o si…
Esa ilusa morirá con aquel cachorro…- lo murmura Kikio, viendo el rostro de desesperación del hanyou.
Kagome es ahora su familia, su hembra… y aquel cachorro es su hijo… nadie puede hacerles daño… y nadie es nadie.
Lo siento…- lo susurra Inuyasha, escuchando a continuación un fuerte golpe, y aquellas almas comienzan a desaparecer de la misma forma que el cuerpo de barro de aquella sacerdotisa, haciéndose todo poco a poco polvo.
Mato a Kikio para salvar a su familia…
Adiós kikio…
Es lo ultimo que murmura, antes de salir corriendo en dirección donde debe de estar su Kagome, en el campamento.
-.-
Inuyasha que bueno que llegaste…- lo dice Shippo.
Enano ¿Dónde esta Kagome?.- lo pregunta, tratando de olfatear el olor de la chica pero encuentra algo que no le agrada para nada.
Se fue con Kouga… ella dijo qu…
¡¿Qué demonios?!.- lo pregunta gritando
Calma Inuyasha, Kagome nos dijo que tu le habías dado permiso…- lo comienza a decir el monje.
Kagome, e ¿Inuyasha?...- lo pregunta Shippo viendo como esta se acerca al grupo sin un hanyou a lado, y a tras de ella viene Kouga.
Ah él…
El baka ese se quedo recolectando comida…- lo interrumpe Kouga, sabiendo bien que Kagome no esta de ánimos para dar explicaciones.
¿Qué haces aquí Kouga?.- lo pregunta Sango preparando la comida que Kagome trajo de su época.
Viene a ver a Kagome…- lo dice este, dejando escapar un suspiro pesado de los labios de Shippo- me va a acompañar a mi cueva, necesitamos su ayuda…- lo miente, sabiendo que Kagome necesita una excusa.
¿quieres que te acompañe Kagome…- lo pregunta shippo.
No gracias, Inuyasha me dijo que me alcanzaba…- lo contesta con una leve sonrisa en su rostro.
Kuso… ¿Dónde demonios se la habrá llevado?...- lo pregunta un Inuyasha, desperado, tratando de encontrar a su mujer, por toda aquella montaña, ya es de noche…
Observando si n alguna cueva hay alguna fogata prendida, logra dar con alguna, sabiendo que ahí esta la manada de los lobos.
¡Inuyasha!.- lo grita cierto individuo detrás del hanyou.
Oh son ustedes…- lo contesta al ver aquellos hombre que siempre andan con Kouga.
¿buscas a la señora Kagome?.- lo pregunta Ginta.
¡feh! Estoy buscando a mi mujer…- lo contesta, de forma arrogante.
Uuuyyy entonces viniste al lugar equivocado…- lo dice Hakkaku.
A Kagome, par de bakas…- se los dice, tratando de guardar las ganas de matarlos.
La señora Kagome esta en la cueva de nuestro jefe…- lo informa Ginta, sabiendo bien que aquello haría perder los estribos de aquel hanyou.
¿Dónde demonios?...- lo pregunta demasiado enojado y celoso.
Debe pasar por el sendero y la última cueva que vea en el centro, es la de nuestro Kouga…- lo concluye e informa Hakkaku, sabiendo bien lo que es capaz de hacer Inuyasha, matarlos.
-.-
Inu…ya…sha...- lo murmura Kagome entre sueños.
Se encuentra dormida en aquella cama hecha par el jefe de la mana de paja y demasiado cómoda, solo que este decidió dejársela a Kagome, el vigilaría hasta que llegara aquella bestia.
¿Cómo consolaría Inuyasha a Kagome?, ¡ja! De seguro esa bestia ni siquiera sabe consolar… ¿a quien podría mentirle?... el bien consuela a Kagome, ya estuvo en presencia de dos consuelos y su forma de protegerla…
Kuso esa bestia… teniendo una mujer como Kagome y unos cachorros que pronto nacerán y los abandona a su suerte… si por él fuera Kagome estaría siendo tratada como una reina.
¡lobo sal de donde quieras que estés!.- se escuchan aquellos gritos, sabiendo bien de quien se trata.
Fija de nuevo su vista en Kagome, por si aquellos gritos la despertaron pero lo único que escucha es el nombre del hanyou y que apriete aquella prenda que pertenece aquel baka.
¿Qué demonios quieres bestia?.- lo pregunta Kouga saliendo de aquella cueva.
A mi mujer…- lo contesta, mientras camina hacia aquel lobo.
Te recomiendo dejarla descansar, ha estado llorando desde que llego… apenas se acaba de quedar dormida…- lo informa el propio Kouga, sabiendo que Inuyasha es débil en cuento se trata de Kagome.
¡Feh!, bien… pero me quedo…- lo anuncia.
Pues será afuera bestia, por que en mi cueva tu no estas invitado…- se lo dice.
Lobo…- lo gruñe…
Lo siento perrucho, pero si entras, te are salir a la fuerza…- se lo dice, para retirarse dentro de la cueva.
¡si le tocas algún cabello a mi Kagome te mato… lo escuchas lobo, te mato!.- lo exclama el chico, sabiendo que sus gritos se han escuchado por todos lados.
¡Arg!, ahora esperar a que sea de día para hablar con Kagome… toma asiento afuera de la cueva, recargándose en aquella pared, por lo menos poder dormir algo, estaba claro que no dormiría como lo hacía a lado de su Kagome, pero podría ser el intento.
-.-
¡¡Inuyasha!!.- lo grita una Kagome incorporándose en aquella cama de lobo, dejando ver su notable sudor y aquella respiración agitada, despertando a un hanyou afuera y a un lobo dentro.
Kuso, ¿Qué fue lo que le hiciste lobo?.- lo pregunta un Inuyasha entrando a la cueva, escuchando el pequeño llanto de su Kagome.
Yo nada…- lo murmura, Kouga, viendo que Kagome esta llorando y llama al hanyou.
Inuyasha se acerca rápidamente hacia donde esta su mujer, tomándola entre sus brazos con ternura, para abrazarla suavemente, dejando que la cabeza de la chica se entierre en su pecho.
Sshh, tranquila koshii… ya estoy aquí…- lo murmura aquel hanyou dándole suaves caricias en el cabello de su Kagome.
Aquel pequeño llanto, comienza a apagarse poco a poco, dejando que una miko se comience a dormir lentamente… entre los brazos de Inuyasha.
El hanyou siente como su Kagome ya se ha dormido entre sus brazos, queriendo asesinar aquel lobo si se oso a tocar a su Kagome.
A mi no me veas perrucho… tu mujer se levanto gritando tu nombre.- se lo dice Kouga, saliendo de la cueva, esta seguro que Inuyasha y Kagome necesitan algo de intimidad… ya hace años atrás se dio por vencido en dejar a Kagome con aquella bestia, pero todavía esta dispuesto a proteger a la miko.
-.-
Abre sus ojos lentamente… sintiendo como alguien la abraza, fijando su vista en aquella persona, observando que es Inuyasha…
Inuyasha…- lo llama suavemente, pero no recibe nada como respuesta.
Inuyasha…- lo vuelve a llamar, ahora recibiendo un "mmmjmmm" como respuesta.
Inuyasha…- lo llama por tercera vez.
Kuso mujer deja dormir…- lo dice este, sin abrir sus ojos, acomodando a su Kagome cerca de su cuerpo, respirando aquel aroma que tanto adora.
Uuuyyy, ¿Qué piensa ese baka?, ¿que puede decirle un te amo a Kikio y venir después con ella?, ¡ja! Solo en sus sueños podría perdonarlo.
Se levanta poco a poco de la cama, dejando que un hanyou en aquel lugar, viéndolo… e ve tan tierno dormido de aquella forma.
¡ABAJO!...- lo grita, teniendo un gran efecto en aquel lugar.
Perrucho, ¿Qué le hiciste a Kagome?.- lo pregunta Kouga entrando a su cueva, viendo aquella bestia estampada en el piso.
¡feh! Kagome ¿Qué demonios te pasa?...- lo pregunta el hanyou desde el piso.
Eres un ¡baka!.- lo ultimo lo grita dejando ver sus ojos cristalinos.
La haces llorar…- lo dice Kouga, acercándose hacia Kagome, para brindarle un abrazo que esta corresponde, llorando en el pecho de aquel lobo.
Lobo quítale tus sucias manos a mi esposa…- lo dice esta hanyou levantándose de aquel lugar con rapidez encarando aquel lobo.
¡ja!, primero la haces llorar y ahora la reclamas… te esta afectando la paternidad bestia…- lo dice este, sabiendo bien que Kagome no sabe nada de su embarazo.
¿he?...- lo dice Kagome, al escuchar aquellas dos palabras "paternidad" y "esposa".
Baka, Kagome no sabía….- lo dice este ojidorado
¿y que esperas para decírselo perrucho?...- lo pregunta, dejando que Kagome se separe poco a poco de sus brazos.
¿decirme que?...- lo dice con un ultimo hipo que sale de sus labios.
Primero… Kagome sobre lo de Kikio… yo…- lo comienza a decir aquel hanyou, viendo la mirada triste de su pequeña.
No quiero que me digas nada… de todos modos respeto tu decisión…- lo concluye, dejando a un hanyou desconcertado.
¿sabes lo que hice?.- lo pregunta este asombrado.
Deseas quedarte con Kikio… yo no planeo retenerte…- se lo informa, sin dejar que Inuyasha hable, sale de aquel lugar.
Kagome, debes de escucharme…- lo dice saliendo de la cueva detrás de ella y un lobo observando toda aquella escena negando con la cabeza aquella incompetencia por parte de aquella bestia.
No quiero…- lo dice esta, caminando por medio de aquel largo pasillo, donde se asoman muchas cabezas curiosas.
Kuso…- lo murmura – Kagome ¡Te amo!.- lo anuncia, haciendo que aquellas dos palabras tengan un efecto en aquella mujer, deteniendo su camino.
No puedes separarme de ti y nuestros cachorros…- lo continua diciendo, haciendo que su Kagome se gire y lo mire a los ojos.
Yo…- lo comienza a decir Kagome.
Sshh…..- lo dice aquel hanyou- por favor no me dejes…- lo suplica caminando hacia donde se encuentra aquella mujer.
Pero Inuyasha…
Tu y nuestros cachorros, son lo mas importante que tengo… por eso yo…yo…- lo comienza a decir tomando el valor necesario para confesarse hacia su Kagome- destruí a Kikio…- lo concluye viendo los ojos de su Kagome abrirse.
Oh Inuyasha…-
Fue mi decisión Kagome… ella quería matarte, quería quitarme a mi familia…- la vuelve a interrumpir queriéndole dar una explicación- lo único que me alivia en estos momentos, es que su alma ya esta descansando…- lo concluye.
Lo siento Inuyasha… yo…- lo dice Kagome mientras abraza al chico, sintiéndose culpable de la muerte de Kikio.
¿me perdonas Kagome?.- lo pregunta, dejando que todo mundo prénsense aquello.
Oh si…- lo contesta dejando que Inuyasha, comience a darle cortos besos en su cuello.
Pero una cosa…- lo dice esta interrumpiendo toda muestra de cariño - ¿Por qué todo mundo sabe que estoy embarazada y yo apenas enterándome…- lo dice esta viendo a todo el mundo poner atención ante las palabras de Kagome.
Eso es fácil Kagome… nosotros podemos oler los cambios de cualquier hembra…- lo dice Kouga, acercándose hacia la pareja.
¿pueden saber cuantos son?...- lo pregunta Kagome, dejando que Inuyasha la siga abrazando por la cintura.
mmmm…- lo dice Kouga olfateando el aire alrededor de la chica- son dos…- lo concluye, viendo el rostro que se ilumina de Kagome, tocándose aquel vientre…
esto es culpa de Inuyasha…- lo dice como reproche.
Pero Kagome… yo…
Me pondré gorda…- lo interrumpe al ver la cara del chico, haciendo que todo mundo se ría ante aquello.
Continuaraaa!!
¡jojojo!, comencemos con un ¡bravo!... jajaja la verdad quien diría que Inuyasha sería capaz de matar a Kikio O.O!... ni yo misma me lo creí… pero me sentí tan bien jojojo, es que yo odiar a kikio Ò.Ó!!
Bueno chicas hemos llegado al penúltimo capitulo, jajaja he hecho historias muy cortas, pero es que hay mas historias en espera que desean ser plasmadas en la pantalla de la comp., espero que este short fic les ay gustado!!
Muchas gracias por sus comentarios!!
Y espero que hayan tenido una bonita navidad!!
Se despide
Fesabi.
