Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.

Va especialmente dedicada a mi niña, esthefybautista, porque la amo más que a nada en esta vida.

A mi Miss Swan tata favorita que me presiona para escribir, a Vero porque es un amor y a Natalia porque se lo merece más que nadie.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.

CAPÍTULO 19 PATITO FEO

Regina:

Había pasado cerca de una semana desde que le confesó a Emma que estaba preparada para ser suya y estaba ligeramente nerviosa. La rubia le había sonreído con amor pero no mencionó más el tema por lo que Regina llegó a pensar que se había asustado o que no la había tomado en serio.

Esa mañana al llegar a la oficina, Emma ya estaba en su mesa arreglando sus papeles y, al entrar en el despacho, la rubia alzó la mirada regalándole una sonrisa. No le dio tiempo a llegar a su mesa puesto que velozmente se levantó y atravesó la estancia para robarle un beso. Al separarse de ella dejó dibujada en su rostro una sonrisa, como cada vez que la besaba y suavemente acarició su rostro con amor.

-¿Crees que puedes contar con Belle para que se encargue de Henry esta noche?

-"¿Esta noche? ¿Vamos a hacer algo?"

-He pensado que podríamos retomar nuestra cita donde la dejamos, pero esta vez en mi casa, yo cocino

Se sonrieron con cariño y se separaron para empezar su jornada, con los nervios bailando en su vientre aunque en ambas por motivos muy distintos. Regina veía esa noche como un comienzo, la oportunidad de dejar atrás los fantasmas y las heridas de su pasado entregándose a Emma por completo. Para Emma era el momento de dejar caer las máscaras, de contarle a Regina la verdad. Llevaba dándole vueltas demasiado tiempo, pero la confesión de la morena sobre sus deseos de ser suya la empujaron a tomar la decisión de sincerarse, no podía tomarla cuando la mentira aun bailaba sobre ellas como la amenaza constante de perderla.

Cerca de las siete de la tarde, Emma se marchó asegurándole que en unas horas la recogería en su apartamento para llevarla a cenar, se marchaba para prepararlo todo y que la noche fuese especial. La besó con ternura, y susurró a sus labios haciendo que Regina estallara en carcajadas.

-¿Puedo hacer una petición especial? Ponte el vestido azul, el que llevabas el día de la fiesta, te ves hermosa con él

Terminó de archivar los papeles y se fue a su casa a cambiarse, ya había llamado a Belle y esta se mostró feliz de ocuparse del pequeño para que su amiga tuviese una noche romántica con su amada.

Estaba nerviosa, pero era muy distinto a su primera cita, Emma la conocía, conocía sus limitaciones y confiaba en ella, sabía que no le haría daño. Se puso el vestido que Emma le había pedido, realmente le sentaba genial. Se miró al espejo una vez arreglada y sonriendo verificó que estaba magnifica. Poco después Emma llamó a su puerta y como siempre fue Henry el encargado de recibirla, feliz por verla aunque triste porque no iban a quedarse.

Tras la larga despedida del pequeño que intentaba retenerlas a su lado en vano, salieron cogidas de la mano y se montaron en el coche, poniendo rumbo al ático de Emma que Regina aun no conocía.

No tardaron en dejar atrás su barrio y entrar en la zona alta de Boston, donde vivían las altas esperas. Emma entró en un Parquin donde había una docena de vehículos de alta gama, cada cual mejor que el anterior. Regina los miraba fascinada pues nunca había visto tantos coches de lujo juntos.

-¿Qué ocurre Gina? Vaya carita se te ha quedado

-"No es nada, ¿Vive gente muy rica en tu edificio?"

-¿Por qué lo preguntas?

-"Por los coches"

Emma miró a su alrededor y empezó a jugar con sus cabellos nerviosa mientras su rostro se teñía de escarlata.

-Es mi parquin privado Gina, a veces no sé en qué gasto el dinero, la mitad no los uso

Regina empezó a reír al ver su rostro cubierto de vergüenza, a veces se olvidaba de que Emma estaba podrida de dinero, su comportamiento era sencillo y muchas veces no parecía la multimillonaria dueña de la empresa más importante de Boston.

Subieron en el ascensor directas al ático, en cuanto entraron Regina se maravilló por las dimensiones de este, era demasiado grande para una sola persona.

Emma lo había preparado todo al detalle para pasar una velada de ensueño, retiró su abrigo y le ofreció una copa mientras ponía a calentar la cena.

Una vez lista se sentaron a la mesa, Regina no podía dejar de mirar todos los detalles de ese lugar, era grande y lujoso pero frío, empezaba a entender por qué Emma prefería pasar sus horas en su apartamento, ese lugar era demasiado solitario para una persona.

Emma la miraba con adoración, acariciaba su mano con ternura y los nervios empezaron a florecer en su vientre, nervios tan distintos a aquella primera cita, estaba segura de que Emma era la mujer de su vida, era la única que podía sanar las cicatrices de su alma.

Cuando terminaron de cenar, notó cómo la rubia empezaba a ponerse nerviosa, jugaba con la servilleta y retorcía las manos, para llevarlas a su pelo y enredar sus dedos entre sus rizos. De pronto la miró y, tomándola de la mano la condujo al sofá, pidiéndole que se sentara a su lado con un tierno gesto. Ella se acomodó mientras Emma pasaba su brazo por sus hombros y la acercaba más a ella, besando suavemente su frente.

-Gina, tengo que hablar contigo

-"¿Qué ocurre? ¿Es por lo que te dije el otro día?"

-Sí, necesito que hablemos antes de que decidas algo tan importante

-"Ya lo he decidido, creí que nunca encontraría a la persona adecuada y apareciste"

-¿Confías en mí?

-"Plenamente Emma ¿Por qué lo preguntas?"

-¿Alguna vez has amado a alguien tanto que por muchos años que pasen no sale de tu cabeza?

-"Yo solo me he enamorado una vez, hace muchos años, pero ella nunca lo supo"

Emma sintió el aguijón de los celos taladrando su vientre al certificar que su amada había estado enamorada alguna vez. No era por ahí por dónde quería comenzar pero la duda y las ganas de saber se apoderaron de ella.

-Así que ya era "ella"

-"Sí, fue la primera y única vez que me he enamorado, hasta que apareciste tú"

-¿Qué pasó? ¿No salió bien?

-"Nunca supo lo que yo sentía, se marchó antes de que pudiera hacerlo, aún hoy en día me pregunto qué habría pasado si hubiese sido valiente con ella"

-¿Quién era? Debía ser especial para que fuese tu primer amor

-"Apenas la recuerdo, solo fragmentos, recuerdo que en esa época me aterraba sentir porque lo veía como un signo de debilidad, ella me hacía sentir y yo intenté hundirla"

Con cada pequeña confesión, el pulso de Emma se iba acelerando, los datos iban encajando en su mente y se sentía completamente confundida. La morena se estaba abriendo a ella, contando quizás por primera vez que llego a sentir amor siendo niña, necesitaba contarle ya la verdad, sacarse ese peso de encima, solo rogaba para que tras su confesión ella decidiese seguir a su lado.

-Yo también me enamoré en el instituto, ella era hermosa, prácticamente una reina, la primera vez que la vi supe que jamás podría salir de mi cabeza.

Regina se tensó, no le gustaba el sentido que estaba tomando esa conversación, todo parecía indicar que su Emma no podía sacar de su mente a su amor de juventud, intentó separarse pero la rubia la mantenía sujeta, sin llegar a hacerle daño. Volvió a besar su cabeza y siguió contándole su historia.

-Ella era cruel, más de una vez consiguió hacerme llorar, disfrutaba humillándome y hundiéndome, en esos momentos la odiaba y le temía, pero en la soledad de mi habitación no dejaba de pensar en ella, me moría por ella, la amaba y la odiaba con la misma intensidad.

Su postura sobre el sofá fue cambiando, se miraban a los ojos sin dejar de estar en brazos de la otra, Emma sabía que la morena estaba atando los cabos sueltos, que estaba comprendiendo y sin poder evitarlo atrapó sus labios en un dulce beso. Al separarse de ella volvió a mirarla a los ojos, a perderse en esa laguna color chocolate que conseguía enloquecerla, sonriendo con ternura aparto un mechón rebelde de su cabello y susurró.

-Ella solía llamarme patito feo

El silencio bailó entre ellas durante unos instantes, Regina la miraba intensamente sin pronunciar palabra mientras Emma se iba poniendo cada vez más nerviosa. Había sido sincera, quizás tarde pero no podía callar la verdad por más tiempo. De pronto la morena acarició su rostro con miedo, como si esta fuese a desaparecer y Emma se estremeció al notar que una lagrima descendía por su mejilla, la atrapó con su dedo mientras suspiraba.

-"Mírate, mi patito feo se volvió un cisne"

Atrapó sus labios sedienta y ella la correspondió, un beso que encerraba demasiadas cosas, sentimientos que afloraban, dos niñas que se despidieron sin darse cuenta hacía once años en una carretera, cuando el aliento les faltó se separaron unos centímetros, sonriendo, sin heridas que sangraran en su alma.

-Necesitaba que supieras la verdad, quise decírtela en nuestra primera cita pero fue un desastre, luego tuve demasiado miedo a perderte pero no quería seguir ocultándotelo

Regina no dijo nada, calló sus palabras, sus disculpas con un nuevo beso ya que tras tantos años torturándose, preguntándose por su patito feo, qué habría sido de ella, por fin la tenía al lado una vez más.

Emma la tomó de la mano, besándola una vez más y la condujo a su habitación. Cuando entraron Regina sonrió al ver que su amada había pensado en todos los detalles para que se sintiera a gusto, todo estaba adornado con velas que poco a poco fue encendiendo, dándole a la estancia un ambiente suave y cálido, sobre la cama había una rosa blanca, su flor favorita.

Emma la abrazó, mirándola a los ojos y volvió a besarla con ternura, enredando sus dedos en su cabello oscuro. Al separarse la miró profundamente a los ojos y decidió preguntar ya que no quería forzarla a nada y eran demasiadas las emociones vividas esa noche.

-¿Estás segura amor? Yo te esperaré si lo necesitas

-"Emma, llevo esperándote once años"

Un nuevo beso, dulce, que poco a poco se fue volviendo sediento y ansioso, mientras lentamente fue quitándole su vestido, dejándola sobre la cama y maravillándose con sus curvas perfectas, con la suavidad de su piel. Dejó que la morena quitase una a una sus prendas, que fuese descubriéndola a su ritmo, sin presionarla ni forzarla. Se colocó sobre ella regalándole pequeños besos en su rostro, su cuello, sus labios…

Con una suavidad infinita, como si tuviese miedo a romperla, fue preparándola lentamente, tiernamente, con todo el tiempo del mundo.

Se perdió en sus ojos una vez más, buscando una muda confirmación que Regina le otorgó con un beso y se unió a ella por completo, poseyéndola, con una suavidad que le quitaba el aliento. Regina se aferró a ella como a una tabla de salvación en medio del océano, sus caricias suaves y tiernas fueron borrando poco a poco las cicatrices que el pasado había grabado en su ser. Mil emociones la embargaban en ese momento, la piel de Emma, cálida y acogedora, sus labios, sus manos, sintió que el mundo simplemente desaparecía y solo existían ellas, haciendo el amor a la luz de la velas, precipitándose sin freno, con lágrimas de alegría corriendo por sus mejillas.

Exhaustas y extasiadas acabaron enredadas, su piel perlada de sudor y los cabellos alborotados, unidas y sin querer separarse. Emma la abrazaba de forma posesiva, era suya, su amada, el amor de su vida. Acariciaba su piel haciendo pequeños círculos mientras se embriagaba de su aroma, en silencio, cómplices, amantes.

De pronto su morena rompió el silencio, susurrando una tierna confesión que consiguió sacarle la más bella de las sonrisas.

-"¿Sabes por qué te llamaba patito feo?"

-¿Para molestarme?

-"Mi madre solía llamarme así cuando era niña, ella decía que yo era su pequeño patito feo, incomprendida pero hermosa, como en el cuento"