_(Capítulo 1: Un nuevo comienzo)_

Scandia recuperó su cordura y tranquilidad. Se casó con Rus, tuvo 4 hijos. Yekaterina, la mayor; Iván y Anya, mellizos; Y Natalia, la menor. Eran unos momentos perfectos...pero no por mucho tiempo.

La familia entera estaba en casa pasando las navidades. Scandia de vez en cuando se escapaba de su casa con alguna excusa de expedición, pero era para ver a los hijos que tuvo con Aestii, los nórdicos. Lo mantenía en secreto a su familia Soviética, y se torturaba por ello. Estaba midiendo a los pequeños en un pilar de madera, y Rus estaba sentada observándolos, con ojos tiernos y sonriente.

-Papá, papá ¿He crecido mucho?- Dijo Iván ilusionado.

-A ver, a ver...- Hizo una señal en la madera, por encima del pequeño -Si, 7 cm. Te estás volviendo todo un hombre- Rió levemente y miró a Rus, que sostenía a la pequeña Belarus -Vamos, te toca a ti Anya- La llamó con el dedo y la colocó en la viga de madera

-¡Da!- Se quedó quieta, mirando de reojo la mano de su padre que le pasaba por encima de la cabeza

-Has crecido... 6 cm- Comentó observando la señal. Su hermano Iván se acercó a ella y la golpeo levemente en el hombro

-Sigo siendo mas alto que tu- Dijo su mellizo en un tono burlón y cantarín

-Oye, no me pegues, ¿y que si eres mas alto?- dijo frotándose el hombro y cruzándose de brazos

-Pues que soy mas fuerte que tu- Se puso en jarras y se inclinó hacia ella haciendo una mueca

-Oye, dejad de pelearos- Dijo algo molesta Ucrania, la mayor.

-Spasibo, Yekaterina- Le frotó la cabeza y esta echó instintivamente la cabeza hacia abajo por la presión de la mano que ejercía en su cabeza -Vamos, te toca a ti, ven para acá- La niña se acercó y se puso donde le dijo. Y la midió -Pues...has crecido 5 cm. Pero sigues siendo la mas alta- Le sacaba una cabeza a su hermano menor, Iván

-¡Bien!- Dijo contenta y aplaudiendo, le dio un beso a su padre en la mejilla y este sonrió ampliamente

-¡Venid todos aquí y darle un abrazo a papá!- Se agachó de rodillas y todos corrieron hacia él para achucharle, incluso la pequeña Natalia alzaba los brazos balbuceando cosas sin sentido, aun no sabía hablar -Tu también Natalia, ven, ven- Rus se la entregó a Scandia y la chica lo abrazó con toda su débil fuerza. Scandia estaba lleno de ternura en ese momento y Rus aun mas verlos así

-Bueno, dejad ya a papá- Dijo Rus riéndose

-¿Que pasa?¿Acaso tienes celos?- Bromeo el mayor y riéndose

-Por favor ¿celos de ti? No me hagas reír- le dio un pellizco en la nariz, y este la arrugó

-Bueeeno, venga ¡A por mamá!- Gritó Scandia enérgicamente

-¡A la carga!- Gritaron los niños alzando los brazos y corriendo hacia esta, echándose encima y achuchándola, reían y les daba la mujer un beso a cada uno. Mientras, Scandia miraba la conmovedora imagen y sujetando a Belarus.

Al cabo de unas horas, los críos acabaron agotados y se quedaron dormidos en el sofá mientras Scandia y Rus cenaban

-Otra navidad juntos- Dijo Rus sin perderle el ojo a los niños

-Si...- Le cogió la mano, que estaban frías pero sus dos manos juntas originaban una agradable calidez -Y espero que todas sigan así, Lyubov- Tosió continuadamente y le soltó la mano

-¿Otra vez?¿T-Te encuentras bien?- Se preocupó ya que veía que no paraba de toser, y no era la primera vez que pasaba. Ultimamente se sentía débil y empezaba a toser sin parar

-Si si- Volvió a toser y vio en su mano sangre. Se levantó rápidamente de la mesa -Ahora vuelvo, tranquila, estoy bien- Dijo tosiendo sin parar y metiéndose en su cuarto-

-S-Scandia- Se dirigió apresurada a la habitación pero él cerró antes de que ella entrara -Cariño, ¿Te encuentras bien?- Puso la oreja en la puerta y escuchó con preocupación y dolor como no paraba de toser. El daba vueltas a la habitación, pensando en que le pasaba, últimamente se encontraba horrible pero ya vio que era un problema serio cuando tosía y escupía sangre.

-Ahora salgo, necesito descansar... No me encuentro bien- Dijo con una voz muy débil y agarrándose el pecho del dolor, pero al rato se le pasaría, como siempre.

-Vale...- Dijo su mujer en un suspiro y cerrando los ojos -te traeré la cena... no quiero que te quedes sin comer...- se apartó de la puerta, apenada y muy lentamente se fue al salón a coger el plato del que comía este. En la servilleta que usaba Scandia vio manchas de sangre. Abrió los ojos bastante y volvió la mirada a la puerta, escuchando desde el salón la fuerte tos de su marido. Cogió el plato y se lo llevó al cuarto, ya no se escuchaba la tos de él, abrió la puerta y lo miró tristemente por la lamentable condición en la que se encontraba. Scandia estaba sentado en el borde de la cama y mirando hacia abajo -Te he traído la cena...come lo que quieras...¿Quieres que me quede aquí?- El Nórdico la miró y ladeó la cabeza -No, no quiero que me veas así. Seguramente será un mal resfriado o algo, así que no te acerques mucho- La muchacha asintió y salió de la habitación

-Está bien...Spokoynoi Nochi, Lyubov- le cerró la puerta lentamente

-Buenas noches, amor...- Se echó en la cama y ahí se quedó pensando en lo que le sucedía hasta que cayó dormido.