-Éramos una pareja extraña-continuo el padre de Rainbow Dash mientras nosotros lo escuchábamos entre todo el murmullo del lugar- bueno somos una pareja extraña, digo, solo mírenos: yo tengo el pelo en blanco y negro, hijo del metal, ateo, de una familia echa pedazos y ella tiene el pelo de Arcoíris, cristiana, hija de una buena familia. Lo más raro, fue que después del accidente, Iris se quedó conmigo, en la recuperación me ayudó mucho.
A medida que nos contaba aquella historia, yo iba teniendo más confianza en Rainbow Dark, y empezaba a mirarlo con otros ojos.
-Siempre venia, todos los días, después de trabajar, era ayudante de un dentista que no recuerdo como se llamaba, pero creo que era un idiota. Recuerdo, mi antiguo apodo, en la pandilla era Dark Soul, y todos me conocían por ese nombre. Pues imagínate, un hombre, que inspira miedo, hijo del metal, que le preguntas su nombre y te responde: "Rainbow", queda muy homosexual-yo rei mucho de eso ultimo- En fin, nos fuimos conociendo mejor, con cada día que pasaba. Yo le contaba, mis anécdotas de pandillas, las peleas, las veces que me embriague hasta perder la conciencia, los conciertos de Rock y Hevy-metal, que íbamos a escuchar de vez en cuando, las noches de alcohol y placer de esos días. De mi niñez, mis días en la secundaria, donde tomaba alcohol y fumaba a escondidas en los baños, e iba ebrio a las clases y esas cosas.
Termine de escuchar eso, y me dije a mi mismo: "Era un motociclista, ¿Qué esperabas, que te contara? ¿Que cuente como fue so primer beso, o de poesía?
-Me di cuenta que ella era una persona muy religiosa. Pero "no" como esas personas, como te las muestran en las películas, esas que se la pasan diciendo sermones a todo el mundo, o que te leen el apocalipsis y te condenan por tu vida que llevas. Ella era muy comprensiva con todas las personas, incluso conmigo que cada rato la hacía enojar. Ella me contaba que era la menor de 7 hermanos, sus padres se habían separado unos meses después de que ella había nacido. Había vivido con su madre, pero también iba a ver a su padre todos los días, era raro escucharla, pues yo tampoco había tenido padre, y nos parecíamos en muchas cosas, a pesar de lo diferente que éramos. Él fue la causa por la que había entrado al patinaje. Su padre era una persona muy religiosa, Gracias a Dios, nunca lo conocí. Digo, ¿Se imaginan ver a su hija más joven, viniendo en una Harley, con un hombre, con varios tatuajes, y chaleco de cuero negro? Si Rainbow Dash, hiciera eso, estaría muy orgulloso.
Twilight y yo, reímos al mismo tiempo. Mientras el señor nos miraba. Luego de terminar de reír, me recosté un poco sobre el asiento, y un poco más cerca de Twilight.
-Empezó a patinar a una edad muy temprana; a los 5 años. A los 10 compitió en una olimpiada, y desde entonces hasta los 20 compitió en competencias de patinaje y juegos invernales. Luego, su padre murió cuando ella cumplió los 21 años. Dejo el patinaje, y se dedicó a ayudar a las personas, como ayudante de una iglesia, yendo a los actos de beneficencia para los más necesitados-suspiro un momento- sí, ella es una buena mujer.
El día estaba lluvioso. Ese día, Rainbow Dark estaba en la sala de rehabilitación caminando por unos pasamanos, de dos barandas a ambos lados de la cual se sostenía. Era una habitación amplia, todo de un color blanco nacarado, con diversas pinturas en las paredes, también Había diversos objetos con los cual entrenar a su alrededor, detrás de él, una ventana que era iluminada débilmente por el día lluvioso. Iris, le ayudaba sosteniéndolo de un brazo, junto a él. Lo alentaba en cada paso a seguir, un paso más a la vez.
Hace ya 3 meses le habían sacado el yeso de la pierna, pero debía aprender a caminar nuevamente. Desde el accidente, había perdido gran fuerza en las piernas, y debía ejercitar para volver a recuperar fuerza en ambas piernas. Era difícil, volver a pararse después de casi 3 meses sus piernas se sentía como gelatina, apenas aguantando su peso. Sentía un dolor que le recorría por todo su pierna en cada paso que daba. Era un infierno, esa hora que debía ejercitar, para volver a caminar. En muchas ocasiones, pensaba que si hubiera muerto en el accidente, hubiera sido mejor que sufrir este tormento. Da un paso más, y el peso y el dolor lo hacen caer al suelo. Iris rápidamente lo ayuda a sentarse en el lugar y pone de cuclillas detrás de él. Él se recuesta en un hombro de ella, apretando fuertemente los ojos y la mandíbula para no dejar escapar un grito de dolor.
-Está bien, lo hiciste muy bien por hoy, Descansa-dice ella.
Se quedan por un momento en esa posición. Él levanta la vista y se encuentra frente a sus ojos. Ella la mira con una mirada angelical, como aquella mirada que solo pueden tener los ángeles que lloran los pecados del hombre y los perdonan. Esta tan cerca de su cara; como dos amantes se miran. Ella le toca el rostro con una mano.
-Eres un luchador Dark, cuando te miro, veo a aquel niño pequeño que está creciendo a cada paso que da-dice ella.
Él recuesta su cabeza, sobre el pecho de ella, siente el latir de su corazón. Mira sus piernas, con gran tristeza. Siente el dolor palpitante que viene de ellas, deja caer una lágrima. Ella siente, como la lágrima cae sobre su piel.
-Por favor Dark, no llores. Todo saldrá bien-le limpia el rostro con un pequeño pañuelo blanco, le levanta la cabeza y lo ve a los ojos-vamos, puedes contarme que te ocurre, sabes que puedes confiar en mí.
Él, la mira, tan hermosa como la primera vez que la vio.
-Si no estuvieras aquí-dice él, con un tono tembloroso en la voz-, tal vez no estaría vivo ahora, el hecho de que estés aquí ayudándome todos los días a ser mejor persona y viéndome crecer, me da, como lo digo…"un motivo por el cual estar vivo", por que las personas mueren cuando ya no quieren vivir. Poco a poco, perdí todo lo que tenía, hasta que no me quedo nada, y me dije: "sabes, ¿Que estoy haciendo aquí, si ya no tengo razones para continuar?". Pero contigo, vuelvo a tener algo por lo cual vivir, y voy a vivir por ti, para ser mejor persona, para ayudarte, pues tú me salvaste la vida.
Ella esboza una sonrisa.
-Y yo nunca te abandonare, hasta que eso pase.
-Sabía que era como un ángel que había venido cuando yo más lo necesite, y me dijo que quería ayudarme para ser mejor. Siempre que yo caía escuchaba a ese ángel que me decía: "de pie, vamos yo sé que puedes hacerlo, yo estoy aquí para levantarte. Recuerda que un simple golpe no es caída"-miraba animado a nosotros-luego llego el día en que pude salir del hospital. Desde que había tenido el accidente, no volví a ver a nadie de la pandilla. Luego de un tiempo, nos casamos y tuvimos a, el pequeño Armored Guard cuando ella tenía 22 años. Era raro ir a buscar trabajo cuando has tenido una vida como la mía. Pero no quería que Iris, ayudara sola en la casa y en conseguir todas las cosas que Armores Guard necesitaba. Cambie la vieja Harley, cuando Había nacido Strike Strong al año siguiente. La familia se iba creciendo todos los días, y necesitábamos más dinero. Decidimos mudarnos a Cloutsdale, cuando nació Black Storm al año siguiente, y yo comencé a trabajar de camionero.
De solo escuchar eso, pensé: "Guau, tres hijos, en tres años de seguido", en esos momentos pensaba nunca tener hijos.
- Casi nunca estaba en casa, debido a que recorría grandes distancias. Tenía suerte si veía a mis hijos, 3 veces a la semana. Iris debió cuidarlos todo el tiempo que yo no estaba, eso era bueno ya que nunca aprendí a poner un pañal bien-Twilight rio un poco cuando dijo eso-luego llego, Dark Tunder el día de cumpleaños, 26 de Iris. Justo el día que me despidieron. Imaginen que regalo: Tienes un hijo, y tu esposo pierde su trabajo. Pero a los dos días logre conseguir un trabajo como guardia en un bar. Trabajaba todas las noches, luego iba a escuchar las peles de los chicos, y los gritos de su madre diciendo: ¡Dejen de hacer tanto escándalo que su padre está tratando de dormir! No sé lo que era peor.
yo reí con eso.
- nos mudamos unos días después de que nació Hevy Rain cuando ella tenía 30, yo tuve que cambiar de trabajo y trabajar por un tiempo como mecánico en casa. Esta vez, yo era el que quedaba en casa trabajando en el taller, mientras Iris salía muy a menudo a la iglesia que estaba cerca. Se los diré: la vida de casado no es un cuento de hadas, y cuando tienen hijos, se puede convertir en una pesadilla, donde cada hijo que tienes, es un clavo más en tu ataúd. Cuando estaba solo con los chicos, pensaba que el infierno no era tan malo como dicen que es. Luego nació Steel Force, y pude conseguir trabajo como leñador en un pequeño bosque al otro lado de la ciudad. La paga no era mucha, pero nos alcanzaba para todo lo que necesitábamos. Ese fue el mejor trabajo que tuve. Debido a que en ese trabajo, fue cuando Nació Rainbow Dash, cuando Iris tenía 38, eso fue hace 15 años. Ahora Iris tiene 53.
Yo sonrei, había descubierto la edad de Iris.
Comenzaba otro %#$* día, yo me levantaba, de malas ganas, desayunaba con todos mis hijos y mi esposa que estaba nuevamente embarazada y me iba a trabajar. Era el mismo trayecto todos los días, lo recuerdo bien. Conocí a esa mujer desde hace ya 13 años. La vida de casado para mí era un infierno en comparación con la vida que había llevado.
Extrañaba sentir esa libertad de no estar encadenado en una relación, y de no tener hijos. "Estoy cansado de todo esto", me decía en los últimos días. De vez en cuando, cuando volvía a casa quedaba mirando la autopista que salía de la ciudad por la cual pasaba todos los días. Pensaba, "¿Qué tal si yo no era parecido a mi padre?" "quizás esa vida no era tan malo". Estaba cansado de toda esta #&%* responsabilidad de ser padre, de tener que vivir en esta #%$* ciudad de $#&*=+, con un trabajo que odio, viendo como cada día de mi vida pasa frente a mis ojos y debo mantener a mi %$#&*= familia porque ellos dependen que este #$%* sujeto los alimente, los vista y les lleve el pan a la mesa.
Cada día luchaba con la tentación de abandonar a mi familia e irme lejos para no volver; esa lucha continua que un hombre hijo de perra tiene de hacer entre lo que es fácil y hacer lo que es correcto. Debía pelear con mis demonios internos, de mi pasado sombrío, esa continua pelea entre tu vida pasada y tu vida futura. Un día llamaron a mi trabajo, era una vecina que decía que mi esposa había ingresado en labor de parto y que estaba en el hospital. El jefe me dio permiso para asistir a lo que él llamaba "el milagro de la vida" dándome el resto del día libre, lo mismo que el día de mañana, maldito idiota.
Ese fue el día en que quede por más tiempo mirando la carretera. Allí estaba yo, al lado de mi auto, viendo como los autos pasaban, recordando eso que yo llamaba "libertad", escuchando voces en mi cabeza diciéndome "Hazlo; no recuerdas aquel viejo sentimiento de hacer lo que se te de la #$%* gana, de ir a cualquier lugar que quieras, de no estar atado a alguien ¿Dónde quedo aquel hijo de perra, que no tenía problemas en partirle la cara a alguien que lo miraba mal? ¿Dónde quedo aquel al que llamaban, "El verdugo de la carretera"? ¿Dónde quedo, ese sujeto, que entraba en un bar, y hacia que a todos les temblaran las piernas? sabes que no eres mejor que el $#*& de tu padre, eres igual a él, pero ¿eso no es tan malo?, él nunca perdió su libertad. Pues ¿Qué son aquellas que tu llamas hijos?, son solo niños que comparten tu mismos genes y nada más. ¿Qué hay del que ha nacido? Si te bas, entonces no es tu responsabilidad ¿Acaso podría llamarte padre, si nunca te ha visto en su vida?" y una pequeña voz que me decía "No lo hagas, recuerda lo que hizo Iris por ti, recuerda a tus 6 hijos, y el nuevo que tienes ahora, ellos te necesitan, no puedes darle la espalda a tu familia. Recuerda que hay muy pocas personas que verdaderamente quieren ayudarte, e Iris te ayudo mucho. A ella le debes la vida". En algunos momentos de nuestra vida, tendremos pensamientos, y sentimientos muy contradictorios, pero eso es parte de la vida, y tú debes elegir a cual hacerle caso.
Esa fue la única vez que recordé el significado que tenía el nombre de mi esposa: Iris, divinidad griega que simboliza el arcoíris, la unión entre el cielo y la tierra, de los hombres y los dioses. "Eso era cierto", pensé. Ella era una diosa, pues ¿Qué clase de persona hubiera hecho todo eso por una persona como yo? Solo un ángel o una diosa; y yo era algo peor que un demonio: Un hombre, y por lo tanto llevaba todos los demonios dentro mío. De eso no había duda, antes, era violento, alcohólico, me gustaba el placer de una mujer diferente todos los días, robaba, era codicioso, egoísta, arrogante, irrespetuoso con todos los que me rodeaban, un verdadero hijo de #$&%#.
Mi mente divagaba entre la realidad y mis recuerdos. Cuando yo era joven, nunca quise una vida normal, no me gustaban los horarios de oficina y me reía del dinero, del lujo y del confort. Hace ya unos años que había roto esa promesa. Fue difícil cambiar, es difícil cambiar. Recuerdo que antes tomaba hasta perder la conciencia, fumaba 3 paquetes de cigarrillos al día. Ese día solo había tomado 2 latas de cerveza, y había fumado 3 cigarrillos que me quedaba. Nunca fume delante de Iris, o mis hijos cuando eran chicos, debido a que recorvada que la muerte súbita, se producía cuando había personas fumando en la casa de un recién nacido. Debido a que yo había tenido 3 hijos, de seguido, de a poco fui fumando y bebiendo menos.
Esos días en aquel hospital, resultaban tan lejanos que parecía que nunca hubieran ocurrido. Era tan fácil dejar todo atrás, pensaba que Iris era demasiado buena para su propio bien, ¿Quién se quedaría con alguien como yo? Pensé. Mire los autos pasar. Solo debía arrancar el auto y manejar hasta perderme en la ruta, y no mirar atrás nunca. Podía hacerlo. Ella podía conseguir a otro hombre que cuidara de ella, y cuide a 7 hijos que no son suyos, alguien mil veces mejor padre de lo que yo nunca seré, un hombre con una gran casa y un trabajo, que haya estudiado en esas universidades de %&$#"# de ricos. Un médico o algo así.
El tiempo pasaba, y veía como el sol caía hasta casi desaparecer en el horizonte. Me decidí ir al hospital, pero siempre miraba hacia atrás, a aquella carretera donde se ocultaba el sol, hay estaba la salida fácil. Afortunadamente la carretera, estaba a 4 calles del hospital general, por lo que no tuve que conducir mucho para llegar. Entre en el hospital, pregunte a la secretaria
- ¿Dónde estaba mi esposa?
Me indico una puerta. Recuerdo que permanecí un minuto mirando la puerta, esperaba escuchar el alboroto de mis hijos, esperaba encontrar la habitación destrozada por sus juegos. Pero había silencio, pensé ¿Realmente esta es la habitación? ¿Sera que la secretaria no se equivocó? Gire lentamente la perilla de la puerta y entre. Mi esposa estaba en la camilla, toda vestida de blanco, con una manta blanca entre los brazos. Mis hijos a su alrededor, algunos sentados cerca, los más grandes, parados cerca de ella, mirando hacia la manta. Unos estaban a su derecha, otros a la izquierda, Hevy Rain de 8 y Steel Force 6, estaban sentados a ambos lados con ella, a un lado o el otro de la camilla. Todos estaban en silencio cuando llegue. Ella me sonrió cuando me acerque.
-Hay una damita, aquí que te quiere conocer-me dijo dulcemente.
"¿Una damita?" Pensé. No podía ser cierto.
Me tendió las sabanas, mientras todos mis hijos me miraban. Yo la tome delicadamente, y corrí un poco las sabanas para ver su cara. Era una niña muy hermosa. Quede frio en el lugar, mientras veía como aquel pequeño ser dormía plácidamente, pero despertó para verme. Sus cabellos eran los de su madre, y sus ojos de un magenta tan limpios que no podían ser de este mundo, como debían tener los ángeles que lloran por los pecados del hombre. Recordé por un minuto a todos mis hermanos, pensé en la supuesta maldición que creía que cargaban cada uno de nosotros de solo tener varones en el mundo. Este pequeño ser, Era tan parecida a ella, sonreí lentamente, mientras ella me tomaba de un dedo con sus pequeñas manos. Sentí que se me derritió el corazón. Yo, yo era padre de esa hermosa criatura. Hevy Rain se bajó, y me dejo un lugar. Me senté junto a mi esposa en la camilla. Ella la miro, y me sonrió.
-¿No es linda?-me pregunto en un susurro.
-Es…hermosa-me temblaba la voz- tanto…como su madre-le conteste.
Ella sonrió, y se recostó junto a mi hombro.
Quedamos un momento en silencio.
-¿Como la vamos a llamar?-pregunte.
Ella no me miro, parecía dormir sobre mi hombro. Me abrazo, de un brazo, y recostó más su cabeza contra mi hombro, delicadamente.
-Quiero que se llame, como su padre. Porque él, es un luchador, y sé que ella lo será también, al igual que su padre: Rainbow.
Yo sonreí. Mi mente quedo en blanco un segundo, el corazón se me detuvo, un instante, deje de respirar un momento, me tembló todo el cuerpo. Era el nombre que me había dado mi madre, significaba, literalmente: Arcoíris y oscuridad, bien y mal, yin y yan. Ella era la personificación de mi nombre: La unión de un Arcoíris y de la oscuridad. En toda mi vida, tuve diferentes nombres y apodos: Verdugo de la carretera, Padre del diablo, Dark Soul, The monster, Quinto jinete, el destructor, cazador. Lo único, bueno que tenía en todo el mundo, era mi nombre Rainbow.
-Se llamara Rainbow Dash.
No quería que tuviera mi nombre completo. Recordé el significado del nombre de Iris, era la contraparte de Hermes, el más rápido del olimpo. Ella sería la más rápida de toda Equestria.
Desde ese día no volvía a escuchar esas voces de mi pasado. Me quede con mi familia, me quede con mi pequeña hija. Nunca entendí porque Iris se había quedado conmigo, pero recordé un viejo consejo: nunca trates de entender a otra persona, pues ya es difícil entenderse a uno mismo, eso era lo que hacía interesante la vida. Ese hijo de #$"% tenía razón. Me quede, Sabía que tenía que protegerlos a todos ellos, a ellas 2 sobre todas las cosas, de todo el mal de este mundo, y así lo hice.
"No os ha sobrevivido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados más de lo que podéis resistir, sino que proveerá también justamente con la tentación la vía de escape, para que podáis soportar." 1 Corintios 10:13
Y nunca más me acordare de sus pecados e iniquidades. Hebreos 10:17
