Capitulo III.- Tiempo…

Un año después…

Algunas personas creen que el tiempo y distancia lo curan todo, pero en su caso no lo ha logrado, puede decir que por lo menos ha aprendido a vivir de una manera decente, ya sonríe y por lo menos se divierte.

Como pensó la universidad llego acapararla por completo, mas si escogió la carrera de medicina en herbolaria, algo que le recuerda a Inuyasha, pero que también disfruta en el proceso.

-¡nos vemos Kagome!.-

-¡hasta luego Sayo!.- corresponde sonriente el gesto de despedida de su compañera de clases.

Camina por el corredor de la universidad, directo a su casa y descansar, ese día será solo suyo, podría mantener ocupada su cabeza o dejar que su corazón de rienda suelta a las lágrimas que se acumulan en sus ojos de nuevo, una vez que se dio cuenta en que día esta viviendo.

-¡Higurashi!...-

-¡oh no!...- gime al saber de quien se trata- Hoyo, que sorpresa.- finge el estar alegre por encontrarlo, pero no es verdad, no ese día.

-¿te acompaño a casa?.-

-la verdad, no tienes por que molestarte.- un sutil rechazo.

-no es una molestia Higurashi.-

Definitivamente Hoyo no sabe lo que es una sutil negativa, aunque se encuentre a su lado, y hablando de que sabe que cosa, su mente esta dispersa en otros asuntos, o mas bien en alguien en especial.

Inuyasha…

¿se encontrara bien?, ¿será feliz a lado de Kikio?... lo mas seguro es que ya se hubiera marchado al infierno con ella, o están derrotando a Naraku para cumplir su promesa.

-¿Higurashi?...-

-perdón, Hoyo… ¿Qué me decías?.- se disculpa y pregunta, dándose cuenta apenas que ya esta en el Templo enfrente de aquel árbol, que ha decorado el lugar por mas de quinientos años.

-se sincera Higurashi, hoy deseabas estar sola, ¿no?.- la sinceridad de Hoyo en esa pregunta la sorprende pero aun así siente la respuesta- es por tu exnovio, hoy se cumple un año desde entonces.- le susurra suavemente, ocasionando en ella la mas absurdas de las reacciones, todo comienza por un pequeño sollozo.

-Hoyo… yo…-

-calla Higurashi y déjame ser yo el que pueda consolarte.- le hace saber sus intenciones al extender sus brazos, lo cual Kagome no se resiste y se refugia en ellos, ambos cayendo de rodillas, sin importar que alguien de su familia pueda presencial la escena, da rienda suelta a su llanto.

-debió de haber sido muy duro dejarlo…- comienza ha hablar al mantenerla abrazada y con una de sus manos dar masajes en su espalda, dándole a entender que él estará ahí- él fue el tonto que te dejo Higurashi, tuvo la mejor oportunidad de su vida, una oportunidad que yo daría la vida por tener…- las ultimas palabras de Hoyo la sorprenden, despegándose un poco de sus brazos, lo suficiente para verlo a los ojos.

-¿Cómo?...- murmura entre sollozos.

-Kagome… si me dejarás, si me dieras permiso, yo podría ayudarte a olvidarlo.- de una vez por todas expone sus sentimientos por completo a Kagome.

-Hoyo… yo…-

-Sshhh…- interrumpe al callarla con uno de sus dedos- se que no sientes por mi, lo mismo que sentiste por él, pero déjame intentarlo.- le hace saber sinceramente.

Aunque Kagome no sienta por él, el mismo sentimiento profundo que llego a sentir por su exnovio, podría intentarlo con él. Él se esforzaría por complacerla y valorar lo que aquel hombre no pudo.

-Hoyo… sería… muy… injusto… utilizarte de esa forma.- susurra sorprendida y aun mas, al saber que nunca podrá olvidar a Inuyasha por mas que ella desee intentarlo.

Un amor así, no se olvida de la noche a la mañana, más si ya a pasado un año y sigue amándolo de la misma manera.

-por favor, Kagome… déjame intentarlo…-

Tratar de ser feliz…

-esta bien…-

-tratare de hacerte feliz… ya lo verás.- sonríe al abrazar de nuevo a Kagome, él pondrá todo el empeño para hacerla feliz.

-gracias…- susurra al corresponder el abrazo.

Tal vez el tiempo en esta ocasión pueda ayudarle.

-.-

Tal vez es la décima vez que cruza el poso, en algunas ocasiones no puede hacerlo mas seguido a causa de que todos se encuentran de viaje, buscando pistas de Naraku, pero esta tarde ha desaparecido sin que nadie se percate como suele hacerlo, para ir a ver como se encuentra Kagome, lo que nunca espero fue encontrar esa escena.

-¿Higurashi?...-

-perdón, Hoyo… ¿Qué me decías?.-

Kagome se ve tan distraída a lado de ese hombre, ¿estará pensando que se ha cumplido un año desde entonces?.

-se sincera Higurashi, hoy deseabas estar sola, ¿no?.- la pregunta de ese hombre lo sorprende, ¿Kagome sola?- es por tu exnovio, hoy se cumple un año desde entonces.- si un año, el sollozo de Kagome obliga que alce un poco mas su rostro entre los arbustos que hay cerca del árbol sagrado y sus orejas estén atentas.

-Hoyo… yo…-

-calla Higurashi y déjame ser yo el que pueda consolarte.-

¡maldito!... ¿Por qué la abraza de esa forma?...

Su corazón palpita de dolor, escuchando el llanto de su Kagome y como ese hombre se dedica a consolarla, cuando él debería de estar en ese lugar.

-debió de haber sido muy duro dejarlo…- no mas que él dejarla ir- él fue el tonto que te dejo Higurashi, tuvo la mejor oportunidad de su vida, una oportunidad que yo daría la vida por tener…- que ciertas palabras, él fue un tonto…¿Qué podría reprochar?.

-¿Cómo?...- murmura entre sollozos Kagome.

-Kagome… si me dejarás, si me dieras permiso, yo podría ayudarte a olvidarlo.- ¡no!... ¡no!... Kagome por favor, di que no.

-Hoyo… yo…-

-Sshhh…- ¡no la toques! Gruñe al ver la escena, ese hombre tocando los labios de su Kagome- se que no sientes por mi, lo mismo que sentiste por él, pero déjame intentarlo.-

-¡oh no!....- gime de desesperación, al saber que no puede hacer nada por impedir que Kagome acepte.

-Hoyo… sería… muy… injusto… utilizarte de esa forma.- el susurro de Kagome llega a sus oídos.

-por favor, Kagome… déjame intentarlo…- ¡no!... ¡no!... di que no Kagome.

Sus puños se aprietan sin importar que un poco de sangre salga de su piel.

-esta bien…- ¡oh NO!

-tratare de hacerte feliz… ya lo verás.- la he perdido…

-gracias…-

Su corazón no soporta el contemplar esa escena, Kagome lo ha olvidado.

Definitivamente el dolor que siente en esos momentos no se compara con lo que ha vivido ese año, al menos tenía la esperanza de que Kagome volviera a su lado, pero… ¿ahora?.

Su corazón ha sido arrancado de su pecho y pisoteado de una forma tan cruel.

La he perdido…

Y todo por culpa de una estupida decisión.

La imagen que sostenía sus noches solitarias se ha destrozado.

Una Kagome, luciendo radiante con la espera de su primer cachorro, algo de ambos.

Una familia…

-.-

-¿y como te fue?.-

-Miroku…-

-¿pensabas que nadie se daba cuenta de tus desapariciones?.- pregunta al seguir recargado en el tronco, cerca del pozo donde ha salido su amigo, tan triste como suele estar al volver.

-yo…-

-¿Por qué no la has traído de regreso?.- una buena pregunta que hace tiempo ha deseado hacerle.

-me ha olvidado…- susurra débilmente, sin darle la cara a su mejor amigo.

-la señorita Kagome, nunca podría olvidarte.- responde firmemente, sin creer que su amigo sea tan ingenuo.

-esta con un… humano….- lo ultimo le cuesta trabajo decirlo.

-de la misma forma que tu estas con Kikio.- le recuerda que todo ese tiempo él ha estado haciendo lo mismo, era normal que la señorita Kagome, tratara de sanar sus heridas.

-¡pero decía que me amaba!.- grita furioso, como si con ello tratara de exponer todo su dolor.

-y tu dices amar a Kikio.- contraataca- ¿entonces por que ella no tratar de por lo menos hacer una vida, mientras tu ya tienes hecha la tuya?.- exige una respuesta a esa pregunta, Inuyasha es egoísta, prefiere que la señorita Kagome este sola y él muy bien acompañado.

-me duele…- admite con pesar, derrumbándose a un lado de pozo, que importa que Miroku lo vea en ese estado.

-entonces ve por ella, antes de que sea demasiado tarde.- lo anima.

-Kikio…-

-habla con la señorita Kikio, ella podría comprenderlo….- expone las ideas que hace meses ha tratado de darle a Inuyasha y es el momento justo- su tiempo ha pasado Inuyasha, la señorita Kikio si pudo haber dado su vida por ti, pero tu mereces ser feliz…. el amor es eso… felicidad del prójimo.-

-Miroku… yo…-

-se que has estado cargando algo en tu bolsillo demasiado tiempo.- señalando la bolsa correspondiente con su bastón, sorprendiendo a Inuyasha de que él lo sepa- haz lo que debas de hacer, solo no esperes a que sea tarde.- un ultimo consejo a un amigo.

-gracias…- y en verdad lo agradece, observando como este simplemente asiente para encaminarse de regreso a la aldea.

Al mirar a la luna azul…

Lo único que veo, eres tú…

Su mirada se pierde en las estrellas que el cielo nocturno le muestra, al mismo tiempo que un de sus manos se desliza a su bolsa derecha, para traer consigo esa pieza pequeña, que como dice Miroku, ha cargado por mucho tiempo.

El destello brilla en la oscuridad nocturna, el diamante en forma de gota de agua siendo sostenido por un aro amarillo, es lo único que muestra su mano.

-mi niño, tal vez seas demasiado pequeño para entender esto, pero es tuyo, tu padre me lo dio una ocasión.- al mostrarle ese objeto pequeño que maravilla sus ojos dorados.

-es bonito…-

-cuando encuentres a la mujer indicada, te ayudara a dar el siguiente paso.- concluye su madre sonriente, una Izayo que desea poder ver a su hijo convertido en un hombre ilusionado por el amor.

-madre…- susurra para si mismo.

cuando encuentres a la mujer indicada, te ayudara a dar el siguiente paso…

tal vez su destino sea el encontrarse solo o por lo menos atado a su primer amor, una promesa que debe de cumplir.

-Kagome… te amo….- un murmuro que sale de sus labios y se lleva el viento nocturno, quedando en el olvido como aquel pequeño artefacto en su bolsillo.

Continuaraaaaaá…..!!!!

¡Konichiwa!.... ¿Qué puedo decirles respecto a este capitulo?, gracias por sus comentarios cada uno de ellos los leo y creo que concuerdo con ustedes, desearía matar un poco a Inuyasha, pero como dice cierta "mujer" ya pronto me encargare de juntarlos.

Muchas gracias por sus comentarios y espero los de este capitulo.

Se despide

Fesabi