Capitulo IV.- Definitivamente… NO…

-no me interesa lo que pienses ahora… no permitiré que Naraku se quede contigo… ¡yo soy el único que puede protegerte de ese monstruo!.- abraza fuertemente a Kikio al recitar esas palabras.

-hasta que despiertas Inuyasha, hay algo de lo cual debemos de hablar.-

-¿Qué sucede Kikio?.- pregunta al verla de pie enfrente de él, aun acompañada por esas serpientes voladoras "caza almas".

-hace un año que hemos estado buscando a Naraku, hasta nos encontramos con ese lobo apestoso, y todavía ninguna señal de él, ¿a que crees que se deba?.- escucha la pregunta de Kikio fría y distante como suele ser.

-tu eres la que localiza los fragmentos de Shikón, ¿Por qué me preguntas a mi?.- se fastidia, no ha tenido una buena noche y ni un buen despertar, ¿a que viene eso?.

-y tu fuiste el que me pidió que regresara… ¡en ese caso te hubieras quedado con esa chiquilla tonta!.- exclama furiosa al darse la vuelta y alejarse del hanyou.

Si… muy a su pesar Kikio tiene razón, se hubiera quedado con Kagome.

-.-

Abre sus ojos maravillándose del la luz solar que entra a su habitación, definitivamente ese día será hermoso, y pensar que la noche anterior llovió a cantaros. Se estira por completo en su cama matrimonial, hace un año que la cambio e hizo la remodelación necesaria en su habitación, para que nada en el lugar pudiera recordarle a cierto hanyou.

-Kagome te vas a levantar?.- la voz de su hermano dentro de su habitación la obliga a incorporarse, Sota ya un adolescente definitivamente normal.

-ya no tardo en bajar… ¿Cuándo se van?.- al ponerse de pie buscando su sudadera.

-no vamos una semana, mamá que se ofreció a que nos fuéramos antes.- le menciona con pesar, cosa que ella sonríe- así que supongo que el domingo en la tarde tendremos que estar en la terminar de autobuses.- concluye, al caminar con su hermana.

-te diviertes por mí.-

-te traeré un regalo de Shizouka.- promete.

-mas te vale o dejare que mamá te haga sufrir.- bromea, abrazado a su pequeño hermano.

-¡no!... el regalo… recuerda regalo…-

-.-

-ve por ella.- vuelve a repetirlo, pero parece ser que su amigo no desea hacerle caso.

-no puedo…- murmura con pesar.

-¿sabes para que sirve lo que llevas en el bolsillo, verdad?.- una pregunta muy tonta para él, pero por que sea humano y si contamos que Inuyasha es mitad demonio, puede ser que no sepa.

-para la mujer indicada…- repite las mismas palabras que una vez su madre le dijo.

-¡claro!... pero es para matrimonio.- concluye desesperado.

-¿matrimonio?, ¿eso no es cuando uno marca a su compañera?.- pregunta confundido, una vez Mioga se lo explico.

Amo, cuando es matrimonio, uno toma a su pareja y la marca.

-en la ley de las bestias tal vez... pero en la ley de humanos es otra tradición.- trata de hacerle comprender.

-¿Cuál?.-

-esa sortija, es para pedirle a la mujer indicada, que forme parte de su vida y claro hacer ver a los demás hombres que ya te pertenece… ¡que tiene dueño!.- concluye esas palabras al ver como su amigo no comprende mucho.

-¿lo que me quieres decir, es que si se la doy a una mujer, ningún hombre puede acercarse a ella?.- pregunta al querer ver si es que entendió correctamente.

-¡exacto!.- exclama feliz de que por fin lo comprendiera.

-después vuelvo.- anuncia rápidamente al salir corriendo a toda prisa por el busque, con un único objetivo, el pozo.

-.-

Domingo a punto de anochecer…

Definitivamente es perfecto estar sola y poder disfrutar de la única compañía que te da el lugar.

Los quehaceres de la ya casa ya se encuentran terminados, la cena finalizada, algo sencillo, ramen no, definitivamente no, no lo ha vuelto a probar desde hace un año y planea alejar las cosas que le recuerden a Inuyasha.

Casi llega al punto donde la mejor medicina para ese entonces era mudarse a otro lugar, centrado en la cuidad, sin naturaleza que pueda radiarte y hacerte compañía, pero para ello debía de separarse de su familia y en esos momentos la necesitaba de igual manera, por ello opto por borrar el mayor recuerdo relacionado a la época feudal o Inuyasha, su habitación remodelada de diferente manera ya el de una joven de su edad, no una niña de quince años; su forma de vestir también influyo un poco, en algunas ocasiones se atrevía a ponerse pantalones y playeras cómodas; tal vez su ropa no fue tan afectada como sus cambios de alimentación, al utilizar el uniforme durante casi tres años. Por el momento es mucho mas importante no deprimirse, ya ha llorado suficiente y debe de salir a delante.

Kagome… si me dejarás, si me dieras permiso, yo podría ayudarte a olvidarlo.

Y gracias a Hoyo por lo menos tiene algo en que apoyarse en esas circunstancias, aunque no cree que pueda llegar a olvidarlo.

si me dejarás…

y piensa dejar que él le ayude, ya él tiempo dirá…

el timbre del teléfono llama su atención, embozando una pequeña sonrisa al tal vez ser su madre anunciando su llegada a Shizouka.

Una madre preocupada por su hija…

-¿bueno?.-

-Kagome…- la voz masculina del otro lado de la línea le da un aire de saber quien es.

-Hoyo…- susurra al no estar tan segura, desde que el viernes dejo de decirle Higurashi, fue difícil acostumbrarse escuchar su nombre de sus labios.

-me preguntaba si te encuentras bien… como tu familia se fue.- se expone preocupado a que Kagome este sola.

-claro que si, soy fuerte como un toro…- ríe.

-entonces estaré mas tranquilo, si mañana que no tenemos clases me acompañas a la feria.-

-¿feria?...- ¿habla en serio?.

-si, ¿tiene algo de malo?.-

-no claro que no… es solo que… pensé que estabas ocupado.- sin saber que responder, si sale con él eso quiere decir que ya daría un paso hacia Hoyo que no esta tan segura.

-solo en la mañana, pero en la tarde estoy libre.- le asegura.

si me dejarás…

-esta bien… te espero.- acepta.

-pasare por ti a las tres.-

-si…-

-hasta mañana, Kagome.- se despide, sin darle tiempo a ella de hacerlo, escuchando la línea desocupada.

Perfecto Kagome tienes una cita con Hoyo…

Reprocha su conciencia que no esta del todo segura. No importa saldrá con Hoyo y ya él tiempo dirá las cosas.

Ahora a cenar…

-.-

Definitivamente el desvelarse ya no es para ella, esta algo vieja… si vieja, que su cuerpo se queja al no dormir sus ocho o nueve horas dirías. Abre la puerta de su habitación, la cual es iluminada únicamente por la mitad de la luna llena, un aire frío cala sus huesos, para buscar el culpable de ello, siendo la ventana abierta de par en par, asombrándose de que se encuentre en ese estado, normalmente la suele abrir un cuarto de su capacidad desde hace un año. Lo más probable es que una ráfaga de viento entrará ocasionando que su ventana se abriera por completo.

Se encamina a cerrarla, de la misma manera que cerrar la cortina rosa trasparente, una grandiosa idea poner su cama debajo de la ventara, así no tendría que moverse mucho si se llega a levantar a cerrar o abrir la ventana a causa del calor o frío de las estaciones del año y su vestimenta en esos momentos no es tan apropiada para la noche fría que asegura el clima.

Un top de color rosado con unas bermudas cortas del mismo todo, encontrándose aun mas descalza y casi desnuda en la opinión de algunos.

Baja de la cama, buscando algún pantalón cómodo que pueda utilizar y tal vez dormir con el top, no sea mala idea.

-Kagome…-

Se queda estática al escuchar su nombre, reconociendo por completo la voz de donde proviene.

-Kagome…-

De nuevo, cerrando sus ojos, haciéndose a la idea que otra de sus alucinaciones, con temor de voltear y saber que ha desaparecido demasiado rápido.

-Kagome… yo…-

Solo que en esa ocasión siente una mano calida en su hombro obligándola a voltearse para encontrarse con unos ojos dorados.

-Inu…ya…sha…- balbucea sorprendida.

-Kagome…- vuelve a llamarla al acariciar su mejilla con cuidado de no lastimarla con sus garras.

-¿pero… que…-

-sshhh…- interrumpe suavemente exponiendo uno de sus dedos en los labios que le pertenecen solo a él, con una sonrisa- he vuelto por ti…- susurra lentamente, ocasionado que su Kagome abra los ojos en signo de sorpresa.

-no…-

-¿no?...- repite confundido.

-es un sueño…- expresa al tratar de moverse pero su cuerpo se niega.

-no, definitivamente no, no lo es.- asegura.

-entonces… -

-siempre queriendo respuestas, pequeña… simplemente limítate a sentir.- vuelve a interrumpirla solo que en esta ocasión es él, el que se inclina cerca de sus labios, rozándolos suavemente primero para después envolverlos por completo y sentir que su corazón ha vuelto a latir.

No tiene ni idea de lo que sucede, si es un sueño o realidad, deja que su cuerpo se pegue aun más al del hanyou, y que este sea el que lleve las riendas del beso, sosteniéndose débilmente de las solapas de su traje de ratas de fuego.

pequeña… simplemente limítate a sentir

si, definitivamente es un sueño…

El abrir sus labios y dejar que la lengua de Inuyasha entra en ellos, ocasiona que suelte un suspiro de placer, su corazón bombardea demasiado rápido la sangre de su cuerpo y su cuerpo esta tan débil que apenas puede sostenerse.

Mucho mejor que la ultima vez…

-Kagome…- susurra roncamente, separándose de los labios de Kagome a necesidad de oxigeno.

-Inu…- a penas es capaz de murmurar algo, su mente se encuentra mareada y sus sentidos dormidos.

-vuelve conmigo…- expresa al sostener a su Kagome con ayuda de sus manos.

-¿Qué?...- ¿habrá escuchado bien?, ¿volver después de un año?.

-por favor…- suplica, observando firmemente los ojos marrones brillantes de su sacerdotisa.

-¿Kikio?....- el mencionar a Kikio es por un objetivo, el saber si ya se ha ido y parece ser que la desviación de los ojos dorados confirman sus temores.

No se ha marchado.

-definitivamente… no…- da su respuesta al mismo tiempo que toda la fuerza necesaria para separarse de él.

-Kagome…-

-es mejor que regreses, yo no regresare.- se sorprende de que su voz salga, tranquila y decidida cuando de nuevo interiormente esta destrozada, ¿a que volvió?.

-te necesito…- al cercarse a Kagome, y ser conciente como ella lo rechaza al evadirlo.

-yo también…- admite- pero no regresare a ser una sustituta, definitivamente no.- concluye firmemente enfocando sus ojos cristalinos en los dorados.

Continutaaaaá…..!!!!

¡Konichiwa!... primero que nada una disculpa por el tiempo pasado, la universidad no me deja el tiempo que necesito, por ello solamente puedo publicar este que he terminado, los demás esperan un poco, se que desean matarme, pero yo desearía escribir tan rápido que imagino.

¡Muchas gracias por sus comentarios!, espero vernos prontos.

¡Cuídense!, bonito fin de semana.

Se despide

Fesabi