Capitulo VI.- Esperar…
El explicarle a Hoyo sobre su anillo fue algo difícil, aun mas cuando le dio la oportunidad que él había estado esperado, aunque se justifica que ella no tenía ni idea que Inuyasha volvería, eso la dejo un poco tranquila, solo un poco. La reacción de Hoyo no fue la esperada, se lo tomo con calma y únicamente le hizo ver que anduviera con cuidado, que esperara el mes y después decidiera las cosas con -de nuevo la palabra- calma, que lo mejor para ella es esperar.
Esperar… esperar…
Todos le dicen lo mismo, ¿debe esperar a matricularse al siguiente año o hacerlo de una vez?. Si esta feliz de que Inuyasha volviera a buscarla, pero… ¿y si se arrepiente?, siempre es mucho mas fuerte el primer amor que él segundo, bueno eso dicen.
Su madre intuye algo, al igual que el abuelo y Sota, solo que las explicaciones como siempre, no llegan, desea esperar –de nuevo esa palabra- ha dar explicaciones, tal vez las de cuando Inuyasha vuelva con ella o no lo haga.
En ese mes intentará esperar ocupándose en algunas cosas, a causa de que el ciclo universitario esta por terminar, podría ponerse a trabajar con él abuelo en el templo, vendiendo lo que suele hacer él abuelo o su segunda opción encontrar un empleo, pero si Inuyasha vuelve por ella tendría que dejarlo y eso sería injusto para sus patrones.
¡demonios!...
La culpa la tiene Inuyasha por volver y poner de nuevo su mundo de cabeza, no le importa él que ella deba de esperar un mes y no saber que hacer de su vida.
De nuevo vuelve admirar el anillo, sonriendo al sentirse una mujer ilusionada, aunque Inuyasha no estuviera conciente el significado de entregar un anillo ha una mujer y depositarlo en el dedo en que se encuentra, se siente feliz de que por lo menos sea el recordatorio de una promesa.
Un mes… solo un mes Kagome…
Y piensa esperarlo o llorarlo si es que no vuelve.
-.-
Miroku hace tontería tras tontería, ¿como fue que acabo así?... ¡cierto!... con una de sus brillantes ideas.
Amigo mió, si quieres conseguir dinero para lo que planeas, la mejor forma es estafando terratenientes…
Y el encontrarse lleno de lodo fue una de sus brillantes ideas, han ido de villa en villa aniquilando monstruos, o más bien él lo ha hecho y Miroku solo presume que lo hace él.
Maldito Miroku…
-¿y te fue bien?.- pregunta sonriente su amigo al acercarse con dos bolsas llenas de monedas.
-¿tu que crees?.- su sarcasmo a su pregunta agregando su mal humor ocasiona que su amigo se limite a sonreír.
-¿querías dinero, no?... entonces paga las consecuencias de ello.- le recuerda sonriente.
-por ello no planeo matarte, aun.- asegura, al caminar a las afueras del pueblo.
-entonces… ¡al siguiente destino!.- exclama entusiasmado al cargar las diez bolsas de monedas que lleva consigo, algunas varían de tamaño a causa del monstruo aniquilado, pero lo suficiente para lo que su amigo hanyou desea.
-cállate y limítate a caminar.- refunfuña al repetirse mentalmente que todo tiene un buen propósito.
Ahora tener paciencia y esperar que todo salga como lo ha planeado, ya ha dejado instrucciones a Sango, Shippo y la anciana Kaede sobre lo que desea, y los tres estuvieron demasiado felices, dispuestos en ayudar.
Todo por que Kagome regrese.
-.-
Una semana…
Definitivamente esta comprobado que lo suyo no es esperar, cada vez que observa el calendario desea que los días pasen como suelen pasar las horas o mínimo los minutos. Y para el colmo Yuka, Ari y Ayumi han preguntado respecto al anillo, primero haciendo ilusiones que Hoyo por fin haya dado ese paso, ya después de gritos, saltos y malas interpretaciones, por fin pudo aclarar que el anillo se lo dio Inuyasha, cosa que llevo a un interrogatorio exhausto. Explicando constantemente que Inuyasha volvió de forma inesperada y le dio el anillo, mencionando que la necesita y extraño.
-¡te vas a casar!....- el grito de Ayumi de felicidad.
-eso creo…- y no esta segura, solo sabe que volverá a la época antigua.
-¡tienes que invitarnos a la boda!.- amenaza Yuka.
-yo quiero ser madrina.- entusiasmada Ari.
Ni siquiera sabe si el anillo que porta tenga ese significado, Inuyasha sabe muy poco de las costumbres humanas que tal vez lo asocia con una promesa, y confiesa que tiene curiosidad por saber que lo orillo a dárselo y de donde lo saco, sabe que es demasiado valioso, y todo por que sus amigas la obligaron a ir a una joyería alegando que debería de saber el valor económico que se gasto mi prometido en él.
Y definitivamente las cuatro se quedaron impresionadas del valor que tiene.
-si yo tuviera un novio que me diera esto, no creo que lo dejaría ir.- menciona la mujer al entregarle de vuelta la joya.
-¿es valiosa?.-
-su amiga es afortunada, la argolla es de oro puro y el diamante es original, ni siquiera puedo pensar en un valor monetario que pague lo justo al anillo.- informa sinceramente la mujer.
-¿es millonario?... ¡no nos habías dicho eso Kagome!.-
Ni siquiera sabia que Inuyasha tuviera una posesión demasiado valiosa, el saber su valor hace desear guardarla en su habitación para no perderla, pero la promesa hecha a Inuyasha la obligaba a usarlo, hasta él punto de bañarse con ella, fue como si Inuyasha se lo hubiera soldado a su dedo.
¡oh Inuyasha vuelve pronto!...
-.-
Segunda semana
-¡ya llegue!.- grita agotado cerrando la puerta a sus espaldas, un día demasiado largo, el volver a ver a sus amigas en el ultimo día de clases y los interrogatorios parecían que no acaban nunca.
-¡oh Kagome que bueno que llegas!.- saluda su hermano al recibirla en la sala.
-iré a recostarme un rato.- comienza a subir las escaleras, sin fijarse en los rostros de su familia, demasiados alegres.
Se encuentra a mitad del mes que Inuyasha le pidió, y apenas puede soportar que los días pasen demasiado lento.
-pero Kag…- desea detenerla y hacerle saber algo demasiado importante pero la señal de su madre que pide que guarde silencio, lo detiene a buscar a su hermana.
-paciencia hijo…-
-pero…-
-Todo a su debido tiempo… mejor acompáñame hacer el encargo.- camina hacia la entrada de la casa, preparándose para salir.
Que otra cosa puede hacer, que obedecer a su madre, aunque se encuentra renuente a ocultarle cosas a su hermana.
Ella tiene derecho a saber.
-.-
Tercera semana
¡su abuelo!, ¡sangre de su sangre!, se negó a contratarla en el templo, alegando que con la ayuda de su hermano tiene mas que suficiente.
¡traidor!...
Y al no tener escusa valida, sus amigas la arrastraron al centro comercial de compras, y su única opción fue decir que en verdad no tiene nada –definitivamente nada- de dinero, ellas aseguraron que eso no sería problema, que lo único que tiene que hacer es probarse lo que le orden y firmar los papelitos, que su madre arreglo todo al obsequiarle una tarjeta.
Cosa que no pensaba gastar, no es justo que su madre pagué por los arrebatos alocados de sus amigas.
-yo me regreso.- y tiene toda la intención de hacerlo, pero no cuenta que sus amigas han puesto grilletes en una de sus muñecas -¡hey!... ¡suéltenme!.- grita al tratar de zafarse pero es inútil.
-ya decíamos que no sería fácil…- se queja una de ella.
-todo por ayudar al prójimo.- concluye con fastidio Yuka.
-¡no me están ayudando!... ¡esto es secuestro! Y esta penado por la ley.- furiosa hacer ver que si no la dejan libre tomara represarías al respecto
-no seas dramática Kagome, tú solo coopera y dentro de poco terminara.- trata de animar Ayumi, al no querer que su amiga sufra en el trayecto, ya por algo trato de convencer a las demás que le dijeran algo a Kagome al respecto, pero ambas se negaron alegando "lo sabrá cuando sea necesario".
Por lo menos ayudaría a su amiga a soportar el suplicio de las compras.
-.-
Última semana…
¡odia a sus amigas!, ¡familia! Y sobretodo a ¡Inuyasha!.
Él es el culpable que tenga que soportar a todos y sus locas ideas de esos días, que si no son Yuka, Air y Ayumi arrastrándola de compras, es su madre haciéndole preguntas absurdas, "que color te gusta mas el rojo, azul o rosa", "dorado o plateado", "lilas o jazmín", "bosque o selva", ¿Qué demonios le sucede a todo el mundo?, lo único que falta es que Sota saga con unas alocadas ideas, parece ser que es el único cuerdo, en cambio él abuelo platicas que no tienen sentido alguno "hija, cuando uno comienza a formar su familia, es normal trasladarse a otro lado, pero no debemos de olvidar a nuestros seres queridos".
Y de nuevo él culpable es Inuyasha, y su maldito anillo.
¡si!...
El problema de todo, es el anillo que sigue portando, lo mas seguro es que su madre y abuelo, tengan la loca idea que se va a casar y no desean estar fuera de los planes al igual que sus amigas, Hoyo ni hablar, no le ha devuelto ninguna llamada desde el día que fueron a la feria, pareciera que se ha resignado.
¡tonto Inuyasha!...
Y su culpa por esperarlo…
Si Inuyasha no vuelve a finales de esa semana y arregla el problema que surgió, ira a su época y lo dejará a expensa de cientos de monstruos. La verdad, si no vuelve regresaría a esa depresión de la que ha tratado de salir a duras penas, al vez en esta ocasión no esta tan segura de salir de ella.
-¡Kagome tus amigas volvieron!.-
-no saldré.- contesta al mismo tiempo que avienta una de las almohadas directo a la puerta.
Parece que su madre desiste en volverla a llamar, al escuchar los pasos alejarse de la puerta.
Ruega a Kami que esos siete días pasen demasiado rápido o se volverá loca encerrada en su habitación.
Inuyasha vuelve pronto…
Ahora solo esperar.
Continuaraaaaaá…..!!!
¡Konichiwa chicas!.... aquí les traigo el capitulo, después de una semana pesada, como quiera tener tiempo para escribir, pero no me alcanza, tal vez si el día durara 48 hr, jajajajajaj y solo 8 hrs de escuela xD! ¿es mucho pedir?... jajajajaja
Muchas gracias por sus comentarios y paciencia.
Espero verlas pronto, enserio muy pronto.
Se despide
Fesabi.
