Capitulo VII.- Desilusión.
Esperar…
Una palabra que se ha vuelto su favorita durante veinticinco días.
-¿entonces hija, prefieres velas o lámparas de aceite?.- la voz de su madre se escucha detrás de su puerta a pesar de que todos los orificios los ha intentado tapar con sabanas disponibles en su habitación.
-lámparas de aceite.- ¡demonios!, para que le pregunta todo eso, si no sale de la habitación vienen sus amigas y madre hacer preguntas y después retirarse por horas.
Y lo mejor que puede hacer en su habitación es dormir, leer o imaginar lo que hará una vez volviendo a la época antigua, esta conciente que la relación de Inuyasha y ella no estará en los términos iguales, por lo menos ha avanzado un poco, no sabe cuanto pero si algo, para tener el derecho de besarlo, cuando ella quiera, ¿no?. También desea saber que ha pasado con Miroku y Sango, el monje se abra animado a declararle por completo sus sentimientos a Sango, ya recuerda que este le aseguro que derrotando a Naraku deseaba intentar algo con su mejor amiga, pero ¿habría avances desde que se fue?, Shippo ¿Cómo estará su zorrito favorito?, esperaba que Inuyasha por lo menos lo tratara bien, al igual que a Kirara.
Extraña a sus amigos… sobre todo a Inuyasha.
-.-
Cuarto día.
Ni siquiera esta seguro que las cosas estarán terminadas dentro de cuatro días, ¡demonios!. Por más que Miroku, Sango, Shippo y hasta Kaede han ayudado junto con algunos aldeanos a conseguir cada una de las cosas, contadas las que él se encarga en conseguir, aun así sigue siendo demasiado trabajo.
-necesitamos una semana mas Inuyasha.- admite Sango al no parar de limpiar él lugar.
-necesitamos acabarla en cuatro días.- insiste, al ayudar.
-ni siquiera nosotros estamos preparados.- hace ver que es imposible acabar una semana.
-Kagome no querrá esperar una semana mas si no le explico.- y es verdad, conociendo a Kagome es capaz de… sentir que todo fue una mentira para él.
-tu eres el inteligente amigo, has lo que tengas que hacer.- anima un poco Miroku al traer unas telas consigo.
-¿solo una semana mas?.- pregunta como si con ello quisiera asegurar que es el único tiempo que necesitan.
-solo una semana más.- reafirma Sango, sonriente de la sorpresa que se espera su amiga.
-esta bien, iré hablar con Kagome cuando se cumpla el plazo que le di.- murmura sin haber querido dar su brazo a torcer, pero comprende que la sorpresa es importante para él, ya en su momento su Kagome comprenderá, aunque al principio lo odie.
-todo por hacer las cosas bien…- murmura para si, alzando su rostro y ver la luna.
-.-
Día esperado…
Quisiera poner una sonrisa de oreja a oreja en su rostro, se ha maquilla un poco, cambiado de ropa como mas de cinco veces y su cabello opto por dejarlo suelto, los nervios no la han dejado dormir y mucho menos pensar, tampoco desea bajar para responder el interrogatorio de su familia.
Mira él reloj decepcionándose que apenas ha pasado una hora y media desde la ultima vez que lo observo.
Once de la mañana.
Inuyasha nunca menciono una hora, simplemente día, esperaba que llegue pronto, anhela lanzarse en sus brazos y besarlo.
Un futuro lleno de ilusiones es lo que su cabeza comienza a imaginar, sin dejar de sentirse una tonta enamorada ante la visita del amor de su vida.
Ha preparado una pequeña maleta, lo necesario para su estancia en la época antigua, tal vez con el paso de los días pueda convencer a Inuyasha de que vuelvan a su época, y así abastecerse como siempre de víveres y de ropa para ella; solo esperaba que su madre se hubiera desecho de toda la ropa incensaría que sus amigas la obligaron a comprar –algo que definitivamente nunca estuvo de acuerdo- pero con ellas tres no puede discutir.
A pesar de ser medio día, ya se encuentra cansada su cama se ve apetecible y el dormir aun mas, pero tiene tantas ganas de esperar a Inuyasha que desea hacerlo despierta y así cuando lo vea lanzarse a sus brazos, otra parte es que su estomago protesta ante el querer comer, tal vez lo primero que haga sea comer y después una pequeña siesta de dos horas, no le harían daño y así cuando Inuyasha llegue por ella este un poco descansada.
Con ese pensamiento y una sonrisa en su rostro sale de su habitación, no sin antes darle un vistazo al anillo que porta su mano.
Te amo Inuyasha…
-.-
Lentamente abre sus ojos, enfocando la imagen primero borrosa pero clara después de unos segundos; se extraña que la habitación este a oscuras dejando en claro que ya el manto nocturno se ha hecho presente, se mueve un poco, lo suficiente para observar el reloj de mesa que y darse cuenta que hora es.
Nueve y media.
Parece ser que esas dos horas de sueño se hicieron ocho.
Rápidamente se levanta de la cama sin importar el aspecto que pueda dar, corriendo escaleras abajo, esperando ver a su familia pero parece que todos han salido y ninguna pista de Inuyasha, camina lentamente por la estancia enfocando una pequeña nota que toma de la mesa.
Kagome hija, no quisimos despertarte por ello te dejamos esta nota informándote que mañana en la tarde regresamos, tuvimos que hacer cosas importantes.
Se despide
Toda la familia.
¿cosas importantes?.
Que querrá haber insinuado su madre con ello.
-¿Inuyasha?.- llama en murmuro al encontrarse sola en la casa, si es que el hanyou ya ha llegado.
Pero el silencio le da una respuesta negativa.
No debía de desanimarse, tal vez Inuyasha se ha demorado por razones importantes, quedan cuatro horas para que se venza el plazo que le dio, y puede llegar muy entrada en la noche como la vez pasada.
No debe perder la fe en su hanyou.
-.-
Once con quince minutos.
E Inuyasha no llega.
No puede concentrarse en la televisión, ya se preparo de cenar lo que le quito una hora y más minutos en ello, pero ahora no sabe que hacer para distraer su mente del reloj, faltan cuarenta y cinco minutos para que sean las doce de la noche e Inuyasha no aparece, poniendo a prueba sus nervios.
Apaga el televisor ignorando las imágenes de la película que presentaba a esas horas, encaminándose a su habitación, aunque Inuyasha fuera por ella, a esas horas definitivamente no piensa salir de su casa, por ello es preferible que se cambie a la pijama, aunque la esperanza o fe, ganada desde la mañana comienza a disminuir; ¿Por qué se tarda tanto?.
Sube las escaleras derrotada, pareciera que Inuyasha no cumplirá su promesa, observando el anillo en su dedo brillando ante la luz de la luna, deslizándolo hacia fuera y poder observarlo a mitad de la palma de su mano
Necesita soñar que Inuyasha va a volver por ella como lo prometió, en verdad lo necesita.
Entra a su habitación, esperando encontrarlo pero todo es inútil ya que se encuentra el lugar vacío, respira profundo tratando de concentrar todo su ser en no derramar las lágrimas que se avecinan a sus ojos.
Inuyasha vendrá…
No iba a dejarla después de volver por ella, si su decisión fuera otra, no la había buscado, ¿no?.
El silencio se ha hecho presente desde que el televisor fue apagado, escuchando el viento soplar, el cantar de los grillos y a lo lejos el bullicio de las personas, haciendo compras para viajes al encontrarse en verano.
Se encamina ha prender la pequeña grabadora, saliendo las primeras notas de flauta haciéndose presentes en la habitación, una canción que por casualidad la escucho en un programa de televisión y le gusto.
The Swan de Debussy.
Apenas han pasado diez minutos desde la última vez que observo el reloj, definitivamente cuando uno desea que el tiempo pasara rápido es como si este se alentara a propósito o bien es su imaginación
Tal vez lo que necesite es un baño, que pueda relajarla y tratar de no pensar en el reloj e Inuyasha que no aparece, es eso o definitivamente da rienda suelta a las lágrimas.
-.-
Abre sus ojos enfocando unas borrosas imágenes y al igual que siente que en sus ojos se han formado unas pequeñas lagañas, pero en esta ocasión en ser duras como roquitas pequeñas son pegasos y liquidas, preguntándose el ¿por que?, obteniendo como respuesta el lugar a su alrededor.
El baño.
Se durmió en su ducha, su piel demasiado suave y las yemas de sus dedos arrugadas como la piel de un señor de edad, no tiene la menor idea de que tiempo ha pasado ni mucho menos la hora, por lo cual sale rápidamente al envolverse con una toalla, corriendo a su habitación por si Inuyasha ha llegado en el tiempo que estuvo en el baño.
Golpeando un dolor su corazón al comprobar que esta vacía su habitación.
Inuyasha no llego.
Ahora si sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas sin hacer algún esfuerzo en detenerlas, observando a duras penas la hora.
Dos y media.
Con lágrimas corriendo su rostro y sollozos que salen de sus labios se dirige a ponerse su pijama, tratando de amortiguar el dolor de su corazón.
Se encamina hacia su cama, sin molestarse en meterse debajo de las cobijas, simplemente se limita a abrazar su almohada hundiendo su rostro en ella, tratando se amortiguar los espasmos que han llegado a su llanto, sin poder lograrlo.
Esta mas claro todo… Inuyasha decidió a Kikio.
Y
Ella no tiene oportunidad alguna.
No pude hacer otra cosa que recriminarse el haberse vuelto a ilusionar después de ese año, ¿Cómo podrá de nuevo su corazón recuperarse a ello?.
Una dolorosa desilusión…
y la respuesta es nunca.
La luna menguante ilumina a través de la cortina blanca el cuerpo de Kagome, siendo único testigo de sus lágrimas y su corazón desgarrado por el dolor.
Continuaraaaá!!!.............
¡Konichiwa chicas!, primero que nada una disculpa a todas ustedes por el retraso, apenas salí de vacaciones y mis padres me acapararon por completo con Navidad, ya a pocos días de ella exactamente tres días…
Aquí les traigo el capitulo y esta historia terminara antes de año nuevo como Forbidden Love, queremos empezar un año bien, y esperemos que nos alcance el tiempo para Millionaire Deal y Tinieblas, que ideas nuevas tengo, pero el tiempo es lo que siempre falta.
Gracias a todas ustedes su paciencia y esos mensajes que me mandan personalizados, ¡muchas gracias!, esta historia ya la tengo guardada y por si las moscas almacenada en una usb por si llega a pasarle algo a mi pc –tocando madera para que eso no suceda- así que ya no hay pretexto alguno.
¡Nos vemos pronto!
Se despide
Fesabi.
