Capitulo VIII.- Decidida.

-Kagome…-

La llaman.

-Kagome…-

De nuevo escucha como una voz masculina la llama, pero se niega a abrir sus ojos.

-Kagome… despierta…-

Abre sus ojos lentamente enfocándolos en la figura que se encuentra sentada a un lado suyo, observándola de manera tierna.

-¿Inuyasha?.- murmura sin creer que en verdad este con ella, girando su rostro al observar el reloj.

Seis quince.

-¿has estado llorando?.- la pregunta de Inuyasha ocasiona que gire y a su vez tiemble un poco al sentir el suave rose de de su mano en su mejilla.

-¿en verdad eres tu Inuyasha?.- sin poder creer que es cierto, tal vez es un sueño.

-¡keh!, ¿ahora quien es la tonta?.- ríe suavemente, al dar esa simple respuesta.

-¡oh Kami!, ¡Inuyasha!.- grita al lanzarse a sus brazos, sin importar que lo aya tumbado en la cama y ella estar sobre él, dedicándose a abrazarlo y esconder su rostro en su cuello.

Envuelve entre sus brazos a Kagome, sin comprender su actitud, esta conciente que ha demorado mas de lo prometido, pero ella debe de saber que cuando Inuyasha da una promesa la cumple sin importar como.

Siente el que Inuyasha la envuelva entre sus brazos, y toda sensación de perdida y tristeza desaparece al estar con él, su corazón se recupera de toda desilusión, pero tiene una pregunta ¿Por qué tardo tanto?.

Al separarse de sus brazos, simplemente lo suficiente para observar su rostro, enfocando sus ojos con los dorados de su hanyou.

-¿Por qué tardaste tanto?.-

-hubieron algunos inconvenientes.- es verdad, no puede culparlo de querer terminar la mayor parte de las cosas, mientras los otros descansan.

-¿Qué inconvenientes?.-

-unos que te enteraras a su debido tiempo.- susurra roncamente, al comenzar a subir una de sus manos y colocarla en el rostro de su Kagome… si su Kagome.

-pero…-

No concluye su protesta al ser envueltos sus labios con los de Inuyasha, obligándose a cerrar los ojos para devolver aquel beso que ha añorado un mes entero.

Mueve sus labios al ritmo que lo hace Inuyasha al mismo tiempo que siente ese calor abrazador nacer desde la parte baja de su vientre y extenderse por todo su cuerpo, soltando un suspiro al abrir sus labios por él se lo ha pedido, sin mover una de sus manos del pecho de su hanyou, mientras que la otra se aventura a subir hasta su cuello con el único propósito de atraerlo aun mas sus labios a los de ella, profundizando el beso.

Un gruñido sale de sus labios, al sentir como Kagome lo invita a profundizar a un mas su beso, volviéndose loco de deseo, el hacerla suya; cambia de posición sin que Kagome se percate de ello, posándose encima de ella, para tener mejor acceso a su cuerpo, cosa que sus manos que reposaban en su cintura se aventuran por debajo de aquella playilla de tirantes, encontrando su objetivo, escuchando como respuesta un suspiro acompañado por un gemido de los labios de su pequeña.

Esta conciente que si no detiene todo eso, podría tomarla en ese mismo instante.

Separando sus labios para moverlos hacia el tentador cuello de Kagome, dejándolos reposar al mismo tiempo que sus sentidos se envuelven de la esencia a jazmín que desprende su pequeña.

Su respiración se encuentra agitado, su corazón latiendo a mil por hora y su cuerpo en un calor algo incomodo pero también delicioso.

-eres deliciosa, pequeña.- susurra roncamente, al besar el cuello de Kagome, sonriendo al sentir como su cuerpo tiembla y sus labios suspiran.

-pero debemos parar.- suspira con pesar al incorporarse lo suficiente para obtener una vista de su Kagome, labios rojos, mejillas sonrojadas y ese brillo en sus ojos marrones.

-¿por?.- sin comprender el por que parar.

-hay que hacer las cosas bien…- es su única respuesta al sonreír cosa que Kagome no comprende.

¿cosas bien?... ¡bah! Que importa.

-¿me dejas levantar para arreglar mi maleta?.- pregunta al tratar de incorporarse pero es inútil teniendo a Inuyasha encima de ella, lo cual provoca que el sonrojo no desaparezca de sus mejillas.

-no…- responde simplemente al tumbarse a su lado pero sin soltarla, todo lo contrario atraerla a sus brazos.

-Inuyasha.- trata de amenazarlo con ese típico acento en su voz, pero en esta ocasión no funciona.

-tenemos que hablar, pequeña.- concluye con aquel apodo cariñoso.

¿pequeña?... ¿desde cuando Inuyasha es tan… tan… romántico?; pero no le importa que sea así.

-¿de?.-

-¿recuerdas la promesa q te hice hace un mes?.- le pregunta antes de continuar, lo cual Kagome en respuesta simplemente asiente- bueno veras… mi intención es llevarte conmigo en este preciso momento.- es verdad- pero se han presentado algunos inconvenientes, ese mismo que me hizo retrasarme, y tengo que pedirte una semana mas.- concluye al tratar de que Kagome no se enoje.

-¿una semana mas?.-

-si, en verdad Kagome yo quisiera llevarte de regreso pero me es imposible, ¿comprendes?.- le explica o mas bien eso trata.

-¿es Kikio?.- pregunta al mismo tiempo que se separa de sus brazos, sintiendo frío en su cuerpo.

-no, no es Kikio.- se incorpora al responder.

-¿entonces?.- trata de buscar alguna respuesta coherente.

-son inconvenientes, ¡por Kami Kagome!, ¿Por qué no comprendes?.- al desesperarse de que simplemente le diga que lo espera, que esta de acuerdo.

-no, no comprendo, ¿Cuáles son tus inconvenientes?.-

-no puedo decirte, ¿Por qué no simplemente me esperas una semana, mas?.- al posarse enfrente de la pelinegra.

-por que ya me canse de esperar, si no me llevas de regreso hoy, no pienso esperarte mas.- le hace ver decidida, aunque su corazón tema el que Inuyasha la vuelva a dejar, no podría soportarlo una segunda vez.

-por un demonio Kagome, tienes que esperarme una semana mas, no puedo llevarte conmigo ahora, ¿Por qué no entiendes?.-

-de la misma manera que tu no me entiendes, que estoy cansada de esperar.-

-Kagome.- llama amenazadoramente al posar sus manos en sus brazos.

-no Inuyasha, estoy decidida a no esperar más.- es la verdad, no desea volver a vivir esa certidumbre de no saber si el vuelve o la dejara para siempre, el que su vida sea un caos y no poder tomar una decisión para su futuro.

Todo es tan incierto.

-te di un anillo que mis palabras muestran que son ciertas, solo te pido una semana, por favor.- suplica y es la primera vez que el llega a suplicar.

-¿el anillo?...- observa aquel obseso de promesas en su mano izquierda, tan brillante y puro.

-si, es tuyo y lo será para siempre.-

-no lo quiero si hoy no regreso contigo.- al deslizarlo fuera de su dedo.

-Kagome, por favor…- vuelve a suplicar.

-ya te dije Inuyasha si hoy no regreso olvídate de mi.- se mantiene firme sin importar que su corazón comienza a partirse.

-¿estas hablando en serio?.-

-si.-

-.-

-volveré en una semana, y si tu decisión es irte conmigo eres bienvenida, y si no la respetare.-

-Inuyasha…- al querer devolver el anillo.

-quédatelo, es tuyo y siempre lo será.- al posarlo entre sus manos, solo que no llega a tomarlo, lo cual este se estrella contra el duro piso, sin hacerse algún daño.

-lo dejare por que te pertenece, si deseas tirarlo a la basura es tu decisión.- escucha las palabras suaves de Inuyasha al este depositarlo en la cama ante sus ojos- volveré e una semana, es mi penúltima promesa, si deseas aceptarla.- concluye suavemente.

-Inuyasha yo…-

-Sshh…- la interrumpe con su dedo en sus labios- te necesito, Kagome, mas de lo que puedes imaginar.- se inclina hacia sus labios simplemente para rozarlos con los de él, concluyendo con un susurro- no sabes cuanto…-

En esos momentos, ¿que puede hacer?, Inuyasha se fue antes que ella pudiera decirle algo, o por lo menos suplicar el que la llevara con él.

¡tonto Inuyasha!, ni crea que en esta ocasión piensa esperarlo, esta muy equivocado, aunque una parte de ella desea aferrarse fuertemente a esa promesa "volveré en una semana".

Debe de hacer algo por su vida, aunque su corazón se encuentre destrozado, su mente imaginando un millón de cosas que algunas puedan ser fantasías o pesadillas, como él que Inuyasha simplemente regreso a ella para poner otra promesa y aprovechar al máximo el tiempo con Kikio, siendo conciente que si eso es cierto ella no puede regresar para ser una sustituta, no de nuevo la misma historia.

Hace tiempo que debió de haber aceptado que Inuyasha es de Kikio y ella simplemente es una jugarreta del destino que simplemente se empeño en que conociera a Inuyasha., se enamorara de él y volviera a su época, tal vez el destino quería demostrarle una lección sobre el amor, y al concluir ella pudiera comprender que es el amor y así poder buscarlo en su tiempo.

Simplemente que el destino no comprendió que en el corazón no se manda, y al haberlo entregado una vez es muy difícil volver hacerlo o mas bien mas difícil es olvidar.

Continua su caminata por las calles de su cuidad, el segundo día que pasa después de la llegada de Inuyasha y de nuevo su ida, decisión que un día fue suficiente para sufrir de nuevo por él, por ello se ofreció a ir por la comida al supermercado y así despejar su mente o intentarlo.

-¡Higurashi!.- ¡oh no!...

-Hoyo…- saluda con una semi sonrisa, al detenerse.

-¿Cómo has estado?.-

-bien, ¿y tu?.- pregunta al comenzar a caminar.

-también, te vi y desee pasar a saludarte.- al caminar a su lado.

-gracias…-

-¿y vino tu chico?.-

¡vaya!, si que Hoyo sabe donde poner la daga.

-si.- responde sin querer dar alguna otra explicación.

-pero… mmm...ya no trates tu anillo.- hace hincapié en su mano desnuda.

-es cierto…-

¿para que negarlo?, no se lo ha puesto y ni lo hará, ya todo esta dicho y hecho, ella continuara su vida en su época e Inuyasha en la suya, así que no tiene caso que se ilusione.

-¿rompieron?.-

-si.-

-oh vaya, lo siento.- y el silencio se hace presente a pesar de que ambos caminan.

-yo también…- susurra débilmente, por que es verdad.

-¿entraras a la universidad este semestre?.- una pregunta que no ha pensado hace mucho.

-si… creo que si.- sin estar segura de sus palabras.

-entonces nos veremos en la universidad Higurashi, y espero que en esta ocasión pueda tener alguna oportunidad.- concluye al tomar su mano izquierda es como si con ello le hiciera comprender que ya no debe de estar atada aquel "novio"; debe de seguir adelante.

Simplemente se limita a asentir, sin apartar su mirada de aquella café que le responde con promesas guardas.

-gracias, Higurashi.- susurra sonriente.

¿Qué importaba que diera una oportunidad a Hoyo?, tal vez en esos momentos lo haga por despecho, tristeza y hasta cierto punto por no querer estar sola y olvidar a Inuyasha, pero esta decidida en esta ocasión a salir adelante, no volverse a hundir.

Continuaraaaá!!!.....

¡Konichiwa!, lo prometido es deuda, aquí esta el siguiente capitulo… esperen chicas antes de sacar conjeturas, que todo una explicación, ya en el siguiente capitulo lo sabrán.

Un pequeño adelanto.

Capitulo IX.- Sorpresa.

¿Qué les parece?.

Gracias por sus comentarios y feliz casi-navidad, que todos sus deseos se hagan realidad, el capitulo se los doy, una ves el haber reunido 10 mensajitos.

Si no las veo… ¡FELIZ NAVIDAD! Y que todos sus deseos se cumplan!.

Que Santa les traigan todos sus regalos!... (excepto Inuyasha claro esta)

Se despide

Fesabi